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| Gustavo Adolfo Bécquer El beso IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Capítulo
1 III| aconteció a los húsares del 5 en el monasterio de Poblet... 2 III| allá, la imagen de un santo abad, al torso de una mujer o 3 I | recorrió la iglesia de arriba abajo, y escudriñó una por una 4 II | acomodar su gente en la abandonada iglesia, le dijo con aire 5 I | cubierto los religiosos al abandonar aquel recinto; diseminados 6 II | Después de los estrechos abrazos de costumbre y de las exclamaciones, 7 I | con admiración nuestras abuelas.~ ~Mandaba la fuerza un 8 I | comunidades religiosas, acabando a la postre por transformar 9 II | una grave actitud:~ ~- ¡Acabáramos de una vez! Lo que es de 10 II | tal modo te explicas, que acabarás por probarnos la verosimilitud 11 II | que ya habían oído referir acerca de su carácter original 12 III| que su camarada intentó acercar sus labios ardientes a los 13 II | magníficdo mandoble con vaina de acero, que resonaban arrastrándose 14 II | días eternos e iguales era acogida con avidez entre los ociosos; 15 I | campaña, que apenas hubo acomodado a su gente, mandó colocar 16 I | caballos revueltos, fue acomodándola como mejor pudo.~ ~Según 17 II | oficial se había resignado a acomodar su gente en la abandonada 18 I | verdad - decía el jinete a su acompañante - , que si el alojamiento 19 III| caras... Acordaos de lo que aconteció a los húsares del 5 en el 20 III| piedra suelen costar caras... Acordaos de lo que aconteció a los 21 I | leguas en el cuerpo, o menos acostumbrado a ver estos sacrilegios 22 II | permanecía callado y en una grave actitud:~ ~- ¡Acabáramos de una 23 II | francés, que a juzgar por los actos de vandalismo con que dejaron 24 II | según tenían costumbre, acudieron al día siguiente a tomar 25 I | hubiéranle bastado dos adarmes de imaginación para no pegar 26 II | para saludarle, y con él se adelantaron casi todos los que a la 27 I | siguieron en silencio el camino adelante hasta llegar a una plazuela, 28 I | que todavía nos hablan con admiración nuestras abuelas.~ ~Mandaba 29 II | repitió su interlocutor, como admirándose de la buena fortuna del 30 III| rival... al contrario, te admiro como un marido paciente, 31 II | objeto del vago amor de la adolescencia! Yo me creía juguete de 32 I | quince húsares. el convento adonde voy a conduciros no era 33 II | me creía juguete de una adulación, y sin quitarle un punto 34 III| espectáculo.~ ~Los oficiales que advirtieron la taciturna tristeza de 35 III| buffet.~ ~Sus camaradas, afectando la mayor gravedad, respondieron 36 II | herir mi imaginación y a afrecerse ante mis ojos una cosa extraordinaria. 37 III| estrechas y retorcidas calles, agitaba la moribunda luz del farolillo 38 I | no será dificil según se agrupan las nubes, estaremos a cubierto 39 III| nuevo amigo, éste que les aguardaba impaciente, salió a encontrarles, 40 II | pasos y del golpe seco y agudo de sus espuelas de oro.~ ~ 41 | ahí 42 I | media hora sólo se oían los ahogados gemidos del aire que entraba 43 III| epidermis azulada y suave de alabastro circula un fluido de luz 44 II | una voz prorrumpiendo en alegres exclamaciones.~ ~- ¡Se beberá 45 I | de la oscura sillería de alerce; en el pavimento, destrozado 46 III| animación, el ruido y la algazara de los jóvenes, de los cuales 47 | algún 48 | alguna 49 | alguno 50 | allí 51 II | aún permanece en cuerpo y alma de hinojos sobre la losa 52 I | Los soldados, haciéndose almohadas de las monturas, imitaron 53 III| punto al convento en que se alojaba el capitán, animados más 54 II | en la iglesias en que os alojáis? - exclamaron los demás.~ ~- 55 II | continuó el capitán, sin alterarse en lo más minimo por las 56 I | esculturas de los muros, y el alternado rumor de los pasos del vigilante 57 I | cien dragones de aquellos altos, arrogantes y fornidos de 58 III| murmurando una oración; que se alzaba su pecho como oprimido y 59 III| copa, y poniendose en pie y alzándola en alto, dijo encarándose 60 III| había cerrado sombría y amenazadora; el cielo estaba cubierto 61 III| siquiera las palabras de sus amigos, y tambaleando y como pudo 62 II | fortuna de la guerra y los amigotes muertos o ausentes, rodando 63 I | podido conseguir que se amontonen por los claustros y dejen 64 II | corresponde a tan alta pasión - añadian los otros.~ ~- ¿Cuándo nos 65 II | capitán, despojado de su ancho capotón de guerra, luciendo 66 I | paseaba envuelto en los anchos pliegues de su capote, a 67 II | sobre las novedades que andaban por Madrid, la varia fortuna 68 III| alrededor de la lumbre, empezó a andar el vino a la ronda.~ ~A 69 III| vida que no logra hacer que ande y se mueva, pero que le 70 III| En verdad que es un ángel! - exclamó uno de ellos.~ ~- ¡ 71 III| las cabezas, crecían la animación, el ruido y la algazara 72 III| que se alojaba el capitán, animados más con la esperanza de 73 II | En esta situación de ánimo, la más insignificante novedad 74 II | creí una locura, mas desde anoche comienzo a comprender la 75 II | cuyo jefe dejamos en el anterior capitulo durmiendo a pierna 76 III| las pesadas puertas de sus antiguos caserones; la campana gorda 77 II | Ella permanecía inmóvil.~ ~Antojábaseme al verla tan diáfana y luminosa 78 III| campana gorda de la catedral anunciaba la hora de la queda, y en 79 III| el ámbito de la iglesia, anunció a los oficiales que había 80 I | ejemplo , y poco a poco fue apagándose el murmullo de sus voces.~ ~ 81 II | las bocacalles de la plaza apareció al fin nuestro bizarro capitán, 82 III| un hierro candente, y las apartaba de mí con disgusto, con 83 III| como un deseperado y sin apartar los ojos de la estatua de 84 III| cantidad de leña, que fue apilando al pie de las gradas del 85 I | del ejército francés se apoderó a principios de este siglo 86 II | para los que no sabían apreciar los tesoros de arte que 87 II | celoso.~ ~- Celoso - se apresuró a decir el capitán - , celoso 88 III| pudo llegó a la tumba y aproximóse a la estatua, pero al tenderle 89 III| más con la esperanza de apurar las comprometidas botellas 90 III| de las botellas vacías, y aquéllos cantaban a toda voz canciones 91 III| labios.~ ~En el fondo de una arco sepulcral revestido de mármoles 92 III| Yo he sentido en orgía arder mis labios y mi cabeza; 93 III| intentó acercar sus labios ardientes a los de doña Elvira, habían 94 III| beso tuyo podrá calmar el ardor que me consume.~ ~- ¡Capitán...! - 95 II | espiritual demacración; sus armoniosas facciones llenas de una 96 II | tenían menos de artistas o arqueólogos; no hay para qué decir que 97 I | otro mañana, habían ido arrancándolas pedazo a pedazo para hacer 98 III| hoy como el día en que lo arrancaron de la cantera. Indudablemente, 99 I | casi casi sería preferible arrancharnos en el campo o en medio de 100 II | de acero, que resonaban arrastrándose al compás de sus marciales 101 I | recorrió la iglesia de arriba abajo, y escudriñó una por 102 III| la estatua del guerrero arrodillado junto a doña Elvira.~ ~- ¡ 103 I | dragones de aquellos altos, arrogantes y fornidos de que todavía 104 III| jóvenes, de los cuales éstos arrojaban a los monjes de granito 105 III| de horror en el templo. Arrojando sangre por ojos, boca, y 106 III| el licor que contenía le arrojó el resto a la cara, prorrumpiendo 107 II | apreciar los tesoros de arte que encierran sus muros, 108 III| cantera. Indudablemente, el artista, que es casi un dios, da 109 II | de todo tenían menos de artistas o arqueólogos; no hay para 110 III| disgusto, con horror, hasta con asco; porque entonces, como ahora, 111 I | comenzaron a invadir el asilo de las comunidades religiosas, 112 III| en la capilla mayor.~ ~El asistente, obedeciendo las órdenes 113 III| dirigiéndose a uno de sus asistentes - , busca por ahí un poco 114 III| disconforme cabeza de un grifo asomado entre hojarasca.~ ~A los 115 II | entre sí con expresión entre asombrada e incrédula; el capitán, 116 III| amigo, y una exclamación de asombro se escapó involuntariamente 117 II | todos prestaron la mayor atención a sus palabras, mientras 118 II | incrédula; el capitán, sin atender al efecto que su narración 119 I | las ojivas del templo, el atolondrado revolotear de las aves nocturnas 120 III| mudos y espantados, ni se atrevían a dar un paso para prestarle 121 II | quitarle un punto los ojos ni aun osaba respirar, temiendo 122 II | interpretarse de diversos modos la ausencia del recién venido, a quien 123 II | y los amigotes muertos o ausentes, rodando de uno en otro 124 III| y se dispuso a hacer un auto de fe con aquellos fragmentos 125 I | noche, ya a hora bastante avanzada, envueltos en sus oscuros 126 I | atolondrado revolotear de las aves nocturnas que tenían sus 127 II | iguales era acogida con avidez entre los ociosos; así es 128 II | plumas blancas, una casaca azul turquí con vueltas rojas 129 II | A propósito, con los bagajes he traído hasta un par de 130 II | que desde el alto ajimez bajaba verticalmente hasta el pie 131 III| aplausos, y el capitán, balanceándose, dio algunos pesos hacía 132 III| cantaban a toda voz canciones báquicas y escandalosas, mientras 133 III| la tumba goteando de las barbas de piedra del inmóvil guerrero.~ ~- ¡ 134 II | sustituirle, sirviendo de base a nuevas quejas, críticas 135 III| qué locura vais a hacer?, ¡basta de bromas, y dejad en paz 136 I | natural del mundo, hubiéranle bastado dos adarmes de imaginación 137 III| prorrumpían en carcajadas, batían las palmas en señal de aplausos 138 III| exclamaron sus camaradas - , bebe y prosigue.~ ~El oficial 139 III| ser generoso. Tú serías bebedor a fuer de soldado... no 140 III| para mi mente calurosa, beber hielo y besar nieve... ; 141 II | alegres exclamaciones.~ ~- ¡Se beberá vino del país!~ ~- ¡Y cantaremos 142 III| juramentos.~ ~El capitán bebía en silencio como un deseperado 143 III| y prosigue.~ ~El oficial bebió, y fijando los ojos en la 144 III| siento, sobre todo cuando bebo un poco.~ ~- ¡Magnifico! - 145 III| en que no he exagerado su belleza.~ ~Los oficiales volvieron 146 III| entretenían en pintarles bigotes con carbón.~ ~Los jóvenes 147 II | apareció al fin nuestro bizarro capitán, despojado de su 148 III| rayo de sol...; una mujer blanca, hermosa y fría, como esa 149 II | reposado y noble, su traje blanco y flotante, me traían a 150 I | oscuridad, semejantes a blancos e inmóviles fantasmas, las 151 II | Zocodover, cuando en una de las bocacalles de la plaza apareció al 152 III| derribarle con una espantosa bofetada de su guante de piedra.~ 153 II | insomnio junto a una mujer bonita no es seguramente el peor 154 II | la presentación, ¡ja, ja! bonito fuera que ya te tuviéramos 155 I | eco en eco en sus altas bóvedas.~ ~Pero nuestro héroe, aunque 156 III| estatua, pero al tenderle los brazos resonó un grito de horror 157 III| siglo.~ ~Después de estas breves explicaciones, los convidados, 158 II | hecho a nuestro general de brigada, que, como sabéis, es algo 159 III| exclamron en coro:~ ~- ¡Vamos brindad vos, que sois el único que 160 III| Los militares acogieron el brindis con una salva de aplausos, 161 III| necesitaba un soplo de brisa del mar para mi mente calurosa, 162 II | que comenzando por echar a broma la historia, había concluido 163 II | especie de sochantre de bronce, que los canónigos de Toledo 164 III| Si gustáis, pasaremos al buffet.~ ~Sus camaradas, afectando 165 III| uno de sus asistentes - , busca por ahí un poco de leña, 166 I | aposentador - . En el alcázar no cabe ya un gramo de trigo, cuando 167 I | que piafaban impacientes, cabeceando y haciendo sonar las cadenas 168 III| comenzaba a transtornar las cabezas, crecían la animación, el 169 | cada 170 I | cabeceando y haciendo sonar las cadenas con que estaban sujetos 171 III| estrepitosa al ver cómo caía el vino sobre la tumba goteando 172 III| ojos, boca, y nariz, había caído desplomado y con la cara 173 I | para hacer hogueras con que calentarse por las noches.~ ~Nuestro 174 III| junto a una mujer de este calibre, es lo suficiente para no 175 III| un volcán, cuyos vapores caliginosos turban y transtornan el 176 II | el única que permanecía callado y en una grave actitud:~ ~- ¡ 177 III| sólo un beso tuyo podrá calmar el ardor que me consume.~ ~- ¡ 178 III| brisa del mar para mi mente calurosa, beber hielo y besar nieve... ; 179 III| Miradla...! ¿no veis esos cambiantes rojos de sus carnes mórbidas 180 III| encontrarles, y después de cambiar algunas palabras a media 181 I | por su traje. Éste, que caminaba a pie delante de su interlocutor, 182 I | con su torre morisca, su campanario de espadaña, su cúpula ojival 183 II | dientes de la campana y del campanero que toca, disponíame, una 184 I | preferible arrancharnos en el campo o en medio de una plaza.~ ~- ¿ 185 II | país!~ ~- ¡Y cantaremos una canción de Ronsard!~ ~- Y hablaremos 186 III| aquéllos cantaban a toda voz canciones báquicas y escandalosas, 187 III| me quemaba como un hierro candente, y las apartaba de mí con 188 II | sochantre de bronce, que los canónigos de Toledo han colgado en 189 III| botellas vacías, y aquéllos cantaban a toda voz canciones báquicas 190 II | beberá vino del país!~ ~- ¡Y cantaremos una canción de Ronsard!~ ~- 191 II | como si un moscardón me cantase a la oreja.~ ~Como os habréis 192 III| que lo arrancaron de la cantera. Indudablemente, el artista, 193 III| que hubo reunido una gran cantidad de leña, que fue apilando 194 II | jefe dejamos en el anterior capitulo durmiendo a pierna suelta 195 I | envueltos en sus oscuros capotes de guerra y ensordeciendo 196 II | capitán, despojado de su ancho capotón de guerra, luciendo un gran 197 II | oído referir acerca de su carácter original y extraño.~ ~Después 198 III| de piedra suelen costar caras... Acordaos de lo que aconteció 199 III| en pintarles bigotes con carbón.~ ~Los jóvenes acogieron 200 I | hasta que una vez hecho cargo del local mandó echar pie 201 I | ocupado el suntuoso alcázar de Carlos V, echóse mano de la Casa 202 III| cambiantes rojos de sus carnes mórbidas y transparentes...? ¿ 203 II | penacho de plumas blancas, una casaca azul turquí con vueltas 204 II | guerra, luciendo un gran casco de metal con penacho de 205 III| puertas de sus antiguos caserones; la campana gorda de la 206 III| pero el capitán, sin hacer caso de sus risas, continuó siempre 207 II | cuando era casi un niño. ¡Castañas y celestes imágenes, quimérico 208 III| se llama doña Elvira de Castañeda, y por mi fe que si la copia 209 II | mía es una verdadera dama castellana que por un milagro de la 210 I | extraño alojamiento que la casualidad le deparaba; más vale incómodo 211 II | sobre el oscuro fondo de las catedrales.~ ~Su rostro, ovalado, en 212 I | cual traía una jornada de catorce leguas en el cuerpo, o menos 213 II | os habréis figurado, la causa de mi susto era el primer 214 III| tragaba al menos el que le cayese en la boca...? ¡Oh...! ¡ 215 I | de tres o cuatro días nos cayó aquí como de las nubes una 216 I | Reyes no digamos, porque hay celda de fraile en la que duermen 217 II | casi un niño. ¡Castañas y celestes imágenes, quimérico objeto 218 II | instante por aquel relámpago de celos - . A propósito, con los 219 III| turban y transtornan el cerebro y hacen ver visiones extrañas. 220 III| alojamiento con la misma ceremonía que hubiera hecho los de 221 III| tumba, a un vencedor de Ceriñola!~ ~Los militares acogieron 222 III| habían cerrado con llave y cerrojo las pesadas puertas de sus 223 I | torcer llaves ni descorrer cerrojos para penetrar en el interior 224 II | la vetusta ciudad de los Césares.~ ~En esta situación de 225 II | siguiente a tomar el sol y a charlar un rato en el Zocodover, 226 III| retablos, o hacía girar con un chirrido apagado las veletas de hierro 227 I | sus corceles, que sacaban chispas de los pedernales, entraron 228 I | Sol de Zocodover, con el choque de sus armas y el ruidoso 229 II | oírme.~ ~- ¿Era sorda?, ¿era ciega?, ¿era muda? - exclamaron 230 III| sombría y amenazadora; el cielo estaba cubierto de nubes 231 I | cabeza en el escalón, a los cinco minutos roncaba con más 232 III| azulada y suave de alabastro circula un fluido de luz color de 233 II | suyo del colegio, había citado para el Zocodover, cuando 234 III| toque de silencio de los clarines, cuando diez o doce oficiales 235 II | conversación y objeto de toda clase de comentarios, hasta tanto 236 III| Poblet... Los guerreros del claustro dicen que pusieron mano 237 I | que se amontonen por los claustros y dejen libre la iglesia.~ ~- 238 II | e incorporarme sobre el codo un estruendo horrible, un 239 III| interpelado; a lo que he podido colegir, pertenece a un título de 240 I | militar, a lo que podía colegirse por su traje. Éste, que 241 II | canónigos de Toledo han colgado en su catedral con el laudable 242 I | acomodado a su gente, mandó colocar un saco de forraje al pie 243 III| fuerza; que sus mejillas se coloreaban, en fin como si se ruborizase 244 III| teñida de suave luz, nieve coloreada por un dorado rayo de sol...; 245 II | pintadas en los vidrios de colores que habréis visto alguna 246 II | movimiento estratégico de una columna volante, la salida de un 247 I | de las nubes una de las columnas volantes que recorren la 248 III| por aquí, parte de una columnilla salomónica, por allá, la 249 II | objeto de toda clase de comentarios, hasta tanto que otro incidente 250 II | camarada de colegio, que comenzando por echar a broma la historia, 251 III| había llegado la hora de comenzar el festín.~ ~El capitán 252 III| respondieron a la invitación con un cómico saludo, y se encaminaron 253 II | locura, mas desde anoche comienzo a comprender la pasión del 254 I | que éste le señalaba.~ ~Comoquiera que la iglesia del convento 255 II | de los presentes, antiguo compañero suyo del colegio, había 256 II | por las carcajadas de sus compañeros - : estoy seguro de que 257 II | desde anoche comienzo a comprender la pasión del escultor griego.~ ~- 258 III| esperanza de apurar las comprometidas botellas que con el deseo 259 I | invadir el asilo de las comunidades religiosas, acabando a la 260 II | broma la historia, había concluido interesándose con su relato - . ¿ 261 II | Dadas las especiales condiciones de tu nueva dama, creo que 262 III| Zacodover tomaron el camino que conduce desde aquel punto al convento 263 I | y solitarias calles que conducen desde la Puerta del Sol 264 I | el convento adonde voy a conduciros no era mal local, pero hará 265 I | consagradas al culto. En esta conformidad se encontraban las cosas 266 | conmigo 267 II | curiosidad y la gana de conocerle, los pormenores que ya habían 268 II | de quien soy, que no la conocía y que nunca creí hallar 269 II | dama del anfitrión.~ ~- Conque... hasta la noche.~ ~- Hasta 270 I | cuadras hasta las iglesias consagradas al culto. En esta conformidad 271 III| que en mi niñez supe, he conseguido, a duras penas, descifrar 272 I | gracias que hemos podido conseguir que se amontonen por los 273 I | echóse mano de la Casa de Consejos: y cuando ésta no pudo contener 274 II | seguro de que no había de constestarme, ni verme, ni oírme.~ ~- ¿ 275 III| podrá calmar el ardor que me consume.~ ~- ¡Capitán...! - exclamaron 276 III| preguntaron algunos de los que contemplaban la estatua al capitán, que 277 I | Consejos: y cuando ésta no pudo contener más gente, comenzaron a 278 III| humedecérselos con el licor que contenía le arrojó el resto a la 279 I | qué queréis mi capitán? - contestóle el guía que efectivamente 280 II | las purísimas lineas de su contorno esbelto, su ademán reposado 281 III| vea en ti un rival... al contrario, te admiro como un marido 282 III| mis pensamientos. Creo que convendrñesis conmigo en que no he exagerado 283 II | cualquiera a la ciudad, convertíanse en tema fecundo de conversación 284 III| en lo alto del alcázar, convertido en cuartel, se oía el último 285 III| Castañeda, y por mi fe que si la copia se parece al original, debió 286 I | golpear de los cascos de sus corceles, que sacaban chispas de 287 I | pendían aún de las altas cornisas los rotos jirones del velo 288 III| he sentido este fuego que corre por las venas hirvientes 289 II | volante, la salida de un correo de gabinete o la llegada 290 II | preciso saber si el objeto corresponde a tan alta pasión - añadian 291 II | sazón se encontraban en el corrillo, en quienes había despertado 292 II | aventura cuando había en el corro prorrumpieron a una ruidosa 293 II | algún antiguo amor de la corte que le sigue a Toledo para 294 III| hasta el fondo de Castilla a cortejarle su mujer, en su misma tumba, 295 I | oficial - , después de un corto silencio y como resignándose 296 I | conformidad se encontraban las cosas en la población donde tuvo 297 III| la gente de piedra suelen costar caras... Acordaos de lo 298 III| de la embriaguez - , no creas que te tengo rencor alguno 299 III| transtornar las cabezas, crecían la animación, el ruido y 300 III| prosiguió con la exaltación creciente:~ ~- ¡Miradla...! ¡Miradla...! ¿ 301 III| fijo en la misma idea:~ ~- ¿Crees que yo le hubiera dado el 302 II | de la adolescencia! Yo me creía juguete de una adulación, 303 I | resto del edificio habían creído que las puertas le eran 304 II | luminosa que no era una criatura terrenal, sino un espíritu 305 II | de base a nuevas quejas, críticas y suposicones.~ ~Como era 306 I | capillas y a lo largo del crucero, se destacaban confusamente 307 III| oprimido y sollozante; que cruzaba las manos con más fuerza; 308 I | postre por transformar en cuadras hasta las iglesias consagradas 309 | cualquier 310 | cualquiera 311 | Cuándo 312 I | comenzaron por habilitar para cuarteles los más grandes y mejores 313 II | hinojos sobre la losa que la cubre, inmóvil, con las manos 314 III| camaradas en tono de zumba - , cuidado con lo que hacéis mirad 315 I | iglesias consagradas al culto. En esta conformidad se 316 I | campanario de espadaña, su cúpula ojival y sus tejados desiguales 317 II | quienes había despertado la curiosidad y la gana de conocerle, 318 I | A la luz del farolillo, cuya dudosa claridad se perdía 319 III| como la lava de un volcán, cuyos vapores caliginosos turban 320 II | del escultor griego.~ ~- Dadas las especiales condiciones 321 III| Crees que yo le hubiera dado el vino, a no saber que 322 III| espantados, ni se atrevían a dar un paso para prestarle socorro.~ ~ 323 III| transparentes...? ¿No parece que por debajo de esa ligera epidermis 324 III| copia se parece al original, debió ser la mujer más notable 325 I | revueltas.~ ~- Con verdad - decía el jinete a su acompañante - , 326 II | preciso que la veamos - decían los unos.~ ~- Sí sí, es 327 II | Por mi parte, puedo deciros que siempre la creí una 328 III| mucha dificultad se ven los dedos de la mano.~ ~- Y con todo, 329 III| hacer?, ¡basta de bromas, y dejad en paz a los muertos!~ ~ 330 III| se ha de decir que te he dejado morir de sed, viéndonos 331 II | descendido en el rayo de la luna, dejando en el aire y en por de si 332 II | ensordeció un instante para dejarme después los oídos zumbando 333 II | actos de vandalismo con que dejaron en ella triste y perdurable 334 I | amontonen por los claustros y dejen libre la iglesia.~ ~- En 335 II | de una leve y espiritual demacración; sus armoniosas facciones 336 | demás 337 I | alojamiento que la casualidad le deparaba; más vale incómodo que ninguno. 338 III| claridad que de improvisto se derramó por todo el ámbito de la 339 III| guerrero levantar la mano y derribarle con una espantosa bofetada 340 II | durmiendo a pierna suelta y descansando de las fatigas de su viaje. 341 III| de su capitán, comenzó a descargar golpes en la sillería del 342 II | instante la forma humana, había descendido en el rayo de la luna, dejando 343 III| conseguido, a duras penas, descifrar la inscripción de la tumba, 344 I | pues, que torcer llaves ni descorrer cerrojos para penetrar en 345 II | mármol.~ ~Al oír el estupendo desenlace de tan extraña aventura 346 III| bebía en silencio como un deseperado y sin apartar los ojos de 347 III| desplomado y con la cara deshecha al pie del sepulcro.~ ~Los 348 I | escudriñó una por una todas sus desiertas capillas, hasta que una 349 I | cúpula ojival y sus tejados desiguales y oscuros.~ ~- He aquí vuestro 350 II | corrillo, en quienes había despertado la curiosidad y la gana 351 II | mejor del sueño me hizo despertar sobresaltado e incorporarme 352 III| boca, y nariz, había caído desplomado y con la cara deshecha al 353 II | nuestro bizarro capitán, despojado de su ancho capotón de guerra, 354 I | plazuela, en cuyo fondo se destacaba la negra silueta del convento 355 I | lo largo del crucero, se destacaban confusamente entre la oscuridad, 356 II | habréis visto alguna vez destacarse a lo lejos, blancas y luminosas, 357 III| la reunión, procedieron a destapar algunas de las botellas, 358 II | era más que un poblachón destartalado, antiguo, ruinoso e insufrible.~ ~ 359 I | alerce; en el pavimento, destrozado en varios puntos, distinguíanse 360 II | respirar, temiendo que un soplo desvaneciese el encanto. Ella permanecía 361 II | en aquel sitio?~ ~- No me determiné a hablarle, porque estaba 362 III| llegar a la escalinata se detuvo un instante, y extendiendo 363 II | Antojábaseme al verla tan diáfana y luminosa que no era una 364 II | maravilla. Pero... ¿qué diantre te pasa?... diríase que 365 I | hornacinas; en el coro se dibujaban con un ribete de luz los 366 III| Los guerreros del claustro dicen que pusieron mano una noche 367 I | mejor pudo.~ ~Según dejamos dicho, la iglesia estaba completamente 368 III| botellas... ¡toma!~ ~Y esto diciendole ,levóle la copa a los labios, 369 II | reposo.~ ~Renegando entre los dientes de la campana y del campanero 370 III| de los clarines, cuando diez o doce oficiales que poco 371 I | si llueve, que no será dificil según se agrupan las nubes, 372 III| dama, y apenas si con mucha dificultad se ven los dedos de la mano.~ ~- 373 I | San Juan de los Reyes no digamos, porque hay celda de fraile 374 II | allí aquella mujer? ¿No le dijiste nada? ¿No te explicó su 375 I | extraño y temeroso que se dilataba por todo el ámbito de la 376 III| capitán, balanceándose, dio algunos pesos hacía el sepulcro.~ ~- 377 III| artista, que es casi un dios, da a su obra un soplo de 378 III| y extendiendo la mano en dirección al sitio que ocupaba la 379 II | qué diantre te pasa?... diríase que esquivas la presentación, ¡ 380 I | farolillo de manos del guía y se dirigió hacia el punto que éste 381 III| de los oficiales al verle dirigirse hacia la estatua como fuera 382 III| torso de una mujer o la disconforme cabeza de un grifo asomado 383 I | abandonar aquel recinto; diseminados por las naves veíanse algunos 384 I | las poblaciones españolas diseminándose en alojamientos separados, 385 III| y las apartaba de mí con disgusto, con horror, hasta con asco; 386 II | laudable propósito de matar a disgustos a los necesitados de reposo.~ ~ 387 II | recobrando su habitual sonrisa, disipada un instante por aquel relámpago 388 II | del campanero que toca, disponíame, una vez apagado aquel insólito 389 II | desde ahora pongo a vuestra disposición, ya que a lo que parece, 390 II | capitán, y como éste se dispusiera a hacerlo así, todos prestaron 391 III| presbiterio, tomó la linterna y se dispuso a hacer un auto de fe con 392 III| palmas en señal de aplausos o disputaban entre sí con blasfemias 393 I | joven, el cual iba como a distancia de unos treinta pasos de 394 I | destrozado en varios puntos, distinguíanse aún anchas losas sepulcrales 395 II | del servicio, la falta de distracciones de la ciudad y el inconveniente 396 II | comenzaba a interpretarse de diversos modos la ausencia del recién 397 I | exclamó el aposentador al divisarle y dirigiéndose al capitán, 398 III| clarines, cuando diez o doce oficiales que poco a poco 399 II | he traído hasta un par de docenas de botellas de champagne, 400 | dónde 401 III| nieve coloreada por un dorado rayo de sol...; una mujer 402 II | historia en estos términos.~ ~- Dormía esta noche pasada como duerme 403 II | bien es verdad que no he dormido gran cosa, el origen de 404 I | mundo, hubiéranle bastado dos adarmes de imaginación para 405 I | que tenían sus nidos en el dosel de piedra de las esculturas 406 II | Dormía esta noche pasada como duerme un hombre que trae en el 407 I | celda de fraile en la que duermen quince húsares. el convento 408 II | una suave y melancólica dulzura; su intensa palidez, las 409 III| niñez supe, he conseguido, a duras penas, descifrar la inscripción 410 II | en el anterior capitulo durmiendo a pierna suelta y descansando 411 I | mejor pudo en su capote y echando la cabeza en el escalón, 412 I | mandado hacer algo a la tropa, echó pie a tierra, tornó al farolillo 413 I | suntuoso alcázar de Carlos V, echóse mano de la Casa de Consejos: 414 I | los más grandes y mejores edificios de la ciudad.~ ~Después 415 III| que a todo se proveerá. ¡Eh, muchacho! - prosiguió dirigiéndose 416 II | hombres, no... mas ved, sin embargo, hasta dónde llega mi extravagancia. 417 III| Elvira.~ ~- ¡Brindo por el emperador, y brindo por la fortuna 418 III| alrededor de la lumbre, empezó a andar el vino a la ronda.~ ~ 419 II | revelación del estrambótico enamorado de la dama de piedra.~ ~- 420 III| con un cómico saludo, y se encaminaron a la capilla mayor precedidos 421 II | un soplo desvaneciese el encanto. Ella permanecía inmóvil.~ ~ 422 III| alzándola en alto, dijo encarándose con la estatua del guerrero 423 III| plomo; el aire, que zumbaba encarcelado en las estrechas y retorcidas 424 III| por ahí un poco de leña, y enciéndenos una buena fogata en la capilla 425 II | los tesoros de arte que encierran sus muros, la ciudad de 426 III| sacaron del éxtasis en que se encontraba sumergido, y presentándole 427 III| aguardaba impaciente, salió a encontrarles, y después de cambiar algunas 428 II | su camarada, salió a su encuentro para saludarle, y con él 429 II | primer golpe que oía de esa endiablada campana gorda, especie de 430 I | laberinto de calles oscuras, enmarañadas y revueltas.~ ~- Con verdad - 431 I | oscuros capotes de guerra y ensordeciendo las estrechas y solitarias 432 II | un estruendo tal que me ensordeció un instante para dejarme 433 II | escultura parece que no la han enterrado en un sepulcro, sino que 434 I | chispas de los pedernales, entraron en la ciudad hasta unos 435 III| mujer real; parecíale que entreabría los labios como murmurando 436 III| de la llama, y me provoca entreabriendo sus labios y ofreciéndome 437 III| dieron que hacer a los que se entretenían en pintarles bigotes con 438 II | preguntas de rigor en estas entrevistas; después de hablar largo 439 III| a la cara, prorrumpiendo enuna carcajada estrepitosa al 440 I | vigilante que se paseaba envuelto en los anchos pliegues de 441 I | hora bastante avanzada, envueltos en sus oscuros capotes de 442 III| por debajo de esa ligera epidermis azulada y suave de alabastro 443 II | II~En la época a que se remonta la relación 444 | eran 445 II | purísimas lineas de su contorno esbelto, su ademán reposado y noble, 446 III| fiesta, que al llegar a la escalinata se detuvo un instante, y 447 I | echando la cabeza en el escalón, a los cinco minutos roncaba 448 III| voz canciones báquicas y escandalosas, mientras los de más allá 449 III| exclamación de asombro se escapó involuntariamente de todos 450 III| cuyo lóbrego recinto la escasa claridad de una linterna 451 I | sepulcrales llenas de timbres, escudos y largas inscripciones góticas; 452 I | iglesia de arriba abajo, y escudriñó una por una todas sus desiertas 453 I | el dosel de piedra de las esculturas de los muros, y el alternado 454 | ese 455 | esos 456 I | morisca, su campanario de espadaña, su cúpula ojival y sus 457 III| pusieron mano una noche a sus espadas de granito y dieron que 458 I | exponían en las poblaciones españolas diseminándose en alojamientos 459 III| Los oficiales, mudos y espantados, ni se atrevían a dar un 460 III| mano y derribarle con una espantosa bofetada de su guante de 461 II | escultor griego.~ ~- Dadas las especiales condiciones de tu nueva 462 II | endiablada campana gorda, especie de sochantre de bronce, 463 III| aquel sacrílego y repugnante espectáculo.~ ~Los oficiales que advirtieron 464 III| capitán, animados más con la esperanza de apurar las comprometidas 465 II | suposicones.~ ~Como era de esperar, entre los oficiles que, 466 I | claridad se perdía entre las espesas sombras de las naves y dibujaba 467 III| trabajosamente con las oscuras y espesísimas sombras.~ ~- ¡Por quien 468 II | criatura terrenal, sino un espíritu que, revistiendo por un 469 II | impreso el sello de una leve y espiritual demacración; sus armoniosas 470 III| nombre lo he olvidado; mas su esposa, que es la que veis, se 471 III| frecuentes, y el vapor del espumoso champagne comenzaba a transtornar 472 II | te pasa?... diríase que esquivas la presentación, ¡ja, ja! 473 | ésta 474 I | sonar las cadenas con que estaban sujetos a los pilares, formaban 475 III| frío que no parece sino que estamos en la Siberia - añadió un 476 I | según se agrupan las nubes, estaremos a cubierto y algo es algo.~ ~ 477 II | en por de si la azulada estela que desde el alto ajimez 478 | éstos 479 II | carcajadas de sus compañeros - : estoy seguro de que no pueden 480 II | original revelación del estrambótico enamorado de la dama de 481 II | la noticia del movimiento estratégico de una columna volante, 482 II | entraba en el templo por el estrecho ajimez del muro de la capilla 483 II | extraño.~ ~Después de los estrechos abrazos de costumbre y de 484 III| prorrumpiendo enuna carcajada estrepitosa al ver cómo caía el vino 485 II | de mármol.~ ~Al oír el estupendo desenlace de tan extraña 486 III| guerrero, y con esa sonrisa estúpida de la embriaguez - , no 487 II | quietud de aquellos días eternos e iguales era acogida con 488 III| convendrñesis conmigo en que no he exagerado su belleza.~ ~Los oficiales 489 III| Elvira, prosiguió con la exaltación creciente:~ ~- ¡Miradla...! ¡ 490 III| señalaba su amigo, y una exclamación de asombro se escapó involuntariamente 491 III| Después de estas breves explicaciones, los convidados, que no 492 II | amor.~ ~- De tal modo te explicas, que acabarás por probarnos 493 III| extraña, vida que yo no me explico bien, pero que la siento, 494 II | le dijiste nada? ¿No te explicó su presencia en aquel sitio?~ ~- 495 I | ignoraban el peligro a que se exponían en las poblaciones españolas 496 II | se miraron entre sí con expresión entre asombrada e incrédula; 497 III| les dijo con la finura más exquisita:~ ~- Tengo el placer de 498 II | suplicante, sumergida en un extasis de mistico amor.~ ~- De 499 III| camarada, le sacaron del éxtasis en que se encontraba sumergido, 500 III| se detuvo un instante, y extendiendo la mano en dirección al