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Gustavo Adolfo Bécquer
El beso

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)
extra-sacri | salid-zumba

     Capítulo
501 III| cerebro y hacen ver visiones extrañas. Entonces el beso de esas 502 I | con un ribete de luz los extraños perfiles de la oscura sillería 503 II | embargo, hasta dónde llega mi extravagancia. Junto a la imagen de esa 504 III| estatua como fuera de sí, extraviada la vista y con pasos inseguros - , ¿ 505 II | probarnos la verosimilitud de la fábula de Galatea.~ ~- Por mi parte, 506 II | demacración; sus armoniosas facciones llenas de una suave y melancólica 507 II | penalidades del servicio, la falta de distracciones de la ciudad 508 I | aunque joven, estaba ya tan familiarizado con estas peripecias de 509 III| a un título de Castilla, famoso guerrero que hizo la campaña 510 III| deseo pudo pintarla en la fantasía más soberanamente hermosa.~ ~- ¡ 511 I | semejantes a blancos e inmóviles fantasmas, las estatuas de piedra, 512 II | hay para qué decir que se fastidiaban soberanamente en la vetusta 513 II | suelta y descansando de las fatigas de su viaje. Cerca de un 514 II | ciudad, convertíanse en tema fecundo de conversación y objeto 515 III| llegado la hora de comenzar el festín.~ ~El capitán que hacía 516 II | oreja.~ ~Como os habréis figurado, la causa de mi susto era 517 II | este modo:~ ~- No podéis figuraros nada semejante a aquella 518 III| prosigue.~ ~El oficial bebió, y fijando los ojos en la imagen de 519 III| risas, continuó siempre fijo en la misma idea:~ ~- ¿Crees 520 III| la tumba, les dijo con la finura más exquisita:~ ~- Tengo 521 II | noble, su traje blanco y flotante, me traían a la memoria 522 III| de alabastro circula un fluido de luz color de rosa...? ¿ 523 III| y enciéndenos una buena fogata en la capilla mayor.~ ~El 524 II | revistiendo por un instante la forma humana, había descendido 525 I | estaban sujetos a los pilares, formaban un rumor extraño y temeroso 526 I | aquellos altos, arrogantes y fornidos de que todavía nos hablan 527 I | mandó colocar un saco de forraje al pie de la grada del presbiterio, 528 III| auto de fe con aquellos fragmentos tallados de riquísimas labores, 529 I | digamos, porque hay celda de fraile en la que duermen quince 530 III| se hacían más numerosas y frecuentes, y el vapor del espumoso 531 III| mujer blanca, hermosa y fría, como esa mujer de piedra 532 III| Y con todo, hace un frío que no parece sino que estamos 533 III| cabeza; yo he sentido este fuego que corre por las venas 534 III| generoso. Tú serías bebedor a fuer de soldado... no se ha de 535 | fuese 536 II | la salida de un correo de gabinete o la llegada de una fuerza 537 II | verosimilitud de la fábula de Galatea.~ ~- Por mi parte, puedo 538 II | despertado la curiosidad y la gana de conocerle, los pormenores 539 I | sólo se oían los ahogados gemidos del aire que entraba por 540 II | un regalo hecho a nuestro general de brigada, que, como sabéis, 541 II | una vez! Lo que es de ese género, tengo yo más de un millar, 542 III| mi vez quiero también ser generoso. Tú serías bebedor a fuer 543 I | las naves y dibujaba con gigantescas proporciones sobre el muro 544 II | hacía que la conversación giraba alrededor de este asunto, 545 III| de los retablos, o hacía girar con un chirrido apagado 546 I | de sus armas y el ruidoso golpear de los cascos de sus corceles, 547 III| capitán, comenzó a descargar golpes en la sillería del coro, 548 III| caía el vino sobre la tumba goteando de las barbas de piedra 549 I | escudos y largas inscripciones góticas; y allá a lo lejos, en el 550 I | recorren la provincia, y gracias que hemos podido conseguir 551 I | de forraje al pie de la grada del presbiterio, y arrebujándose 552 III| fue apilando al pie de las gradas del presbiterio, tomó la 553 II | así es que promoción al grado inmediato de uno de sus 554 I | el alcázar no cabe ya un gramo de trigo, cuando más un 555 III| camaradas, afectando la mayor gravedad, respondieron a la invitación 556 II | comprender la pasión del escultor griego.~ ~- Dadas las especiales 557 III| disconforme cabeza de un grifo asomado entre hojarasca.~ ~ 558 III| tenderle los brazos resonó un grito de horror en el templo. 559 II | añadió otro de los del grupo.~ ~- ¡Oh, no! - dijo entonces 560 III| espantosa bofetada de su guante de piedra.~ 561 III| monasterio de Poblet... Los guerreros del claustro dicen que pusieron 562 III| a los convidados:~ ~- Si gustáis, pasaremos al buffet.~ ~ 563 II | en el que ocupáis?~ ~- Ha habido de todo - contestó el interpelado - , 564 I | separados, comenzaron por habilitar para cuarteles los más grandes 565 II | joven capitán, recobrando su habitual sonrisa, disipada un instante 566 I | fornidos de que todavía nos hablan con admiración nuestras 567 I | treinta pasos de su gente, hablando a media voz con otro, también 568 II | entrevistas; después de hablar largo y tendido sobre las 569 II | canción de Ronsard!~ ~- Y hablaremos de mujeres, a propósito 570 II | sitio?~ ~- No me determiné a hablarle, porque estaba seguro de 571 II | de loco, creo que ya lo habría hecho cien veces pedazos.~ ~ 572 III| la mano.~ ~- Y con todo, hace un frío que no parece sino 573 III| zumba - , cuidado con lo que hacéis mirad que esas bromas con 574 III| transtornan el cerebro y hacen ver visiones extrañas. Entonces 575 II | que le sigue a Toledo para hacerle más soportable el ostracismo - 576 II | como éste se dispusiera a hacerlo así, todos prestaron la 577 III| que las liberaciones se hacían más numerosas y frecuentes, 578 I | impacientes, cabeceando y haciendo sonar las cadenas con que 579 I | Madrid.~ ~Los soldados, haciéndose almohadas de las monturas, 580 III| vista a la plaza en que se hallaba situado el alojamiento de 581 II | conocía y que nunca creí hallar tan bella patrona en tan 582 III| sea más que la ilusión de hallarse junto a una mujer de este 583 I | conduciros no era mal local, pero hará cosa de tres o cuatro días 584 II | interrumpido sueño, cuando vino a herir mi imaginación y a afrecerse 585 III| incitarme con su fantástica hermosura, que parece que oscita al 586 III| mi mente calurosa, beber hielo y besar nieve... ; nieve 587 II | a seguir nuevamente el hilo del interrumpido sueño, 588 III| que corre por las venas hirvientes como la lava de un volcán, 589 I | principios de este siglo de la histórica Toledo, sus jefes, que ignoraban 590 III| rojizo resplandor de la hoguera y a través del confuso velo 591 I | pedazo a pedazo para hacer hogueras con que calentarse por las 592 III| de un grifo asomado entre hojarasca.~ ~A los pocos minutos, 593 III| El capitán que hacía los honores de su alojamiento con la 594 I | muro, sin imágenes en las hornacinas; en el coro se dibujaban 595 II | sobre el codo un estruendo horrible, un estruendo tal que me 596 I | cosa más natural del mundo, hubiéranle bastado dos adarmes de imaginación 597 II | por un instante la forma humana, había descendido en el 598 III| los labios, y después de humedecérselos con el licor que contenía 599 I | I~Cuando una parte del ejército 600 I | bastante joven, el cual iba como a distancia de unos 601 I | sargento aposentador, que íba precediéndole, recorrió 602 III| siempre fijo en la misma idea:~ ~- ¿Crees que yo le hubiera 603 I | histórica Toledo, sus jefes, que ignoraban el peligro a que se exponían 604 III| bella que jamás salió otra igual de manos de un escultor, 605 II | aquellos días eternos e iguales era acogida con avidez entre 606 II | II~En la época a que se remonta 607 III| III~Ya hacia un largo rato que 608 III| estatua de doña Elvira.~ ~Iluminada por el rojizo resplandor 609 III| aunque no sea más que la ilusión de hallarse junto a una 610 I | almohadas de las monturas, imitaron su ejemplo , y poco a poco 611 III| éste que les aguardaba impaciente, salió a encontrarles, y 612 I | los caballos que piafaban impacientes, cabeceando y haciendo sonar 613 I | noche en aquel oscuro e imponente recinto, donde las blasfemias 614 II | ovalado, en donde se veía impreso el sello de una leve y espiritual 615 I | quejaban en voz alta del improvisado cuartel, el metálico golpe 616 III| una gran claridad que de improvisto se derramó por todo el ámbito 617 II | comentarios, hasta tanto que otro incidente venía a sustituirle, sirviendo 618 III| mujer de piedra que parece incitarme con su fantástica hermosura, 619 III| que le infunde una vida incomprensible y extraña, vida que yo no 620 II | despertar sobresaltado e incorporarme sobre el codo un estruendo 621 II | expresión entre asombrada e incrédula; el capitán, sin atender 622 III| arrancaron de la cantera. Indudablemente, el artista, que es casi 623 III| un pedazo de mármol tan inerte hoy como el día en que lo 624 III| y se mueva, pero que le infunde una vida incomprensible 625 II | es que promoción al grado inmediato de uno de sus camaradas, 626 I | semejantes a blancos e inmóviles fantasmas, las estatuas 627 III| duras penas, descifrar la inscripción de la tumba, contestó el 628 I | timbres, escudos y largas inscripciones góticas; y allá a lo lejos, 629 III| extraviada la vista y con pasos inseguros - , ¿qué locura vais a hacer?, ¡ 630 II | situación de ánimo, la más insignificante novedad que viniese a romper 631 II | disponíame, una vez apagado aquel insólito y temeroso rumor, a seguir 632 II | la pena de la velada. El insomnio junto a una mujer bonita 633 II | destartalado, antiguo, ruinoso e insufrible.~ ~Los oficiales del ejército 634 II | melancólica dulzura; su intensa palidez, las purísimas lineas 635 III| momento en que su camarada intentó acercar sus labios ardientes 636 II | historia, había concluido interesándose con su relato - . ¿Cómo 637 I | cerrojos para penetrar en el interior del templo.~ ~A la luz del 638 II | asunto, y ya comenzaba a interpretarse de diversos modos la ausencia 639 I | cubierto y algo es algo.~ ~Interrumpida la conversación en este 640 II | seguir nuevamente el hilo del interrumpido sueño, cuando vino a herir 641 II | misterioso.~ ~- Pero... - exclamó interrumpiéndole su camarada de colegio, 642 III| Calma, señores, calma - interrumpió el anfitrión - ; calma, 643 I | le eran ya poco menos que inútiles, y un tablero hoy, otro 644 I | más gente, comenzaron a invadir el asilo de las comunidades 645 III| gravedad, respondieron a la invitación con un cómico saludo, y 646 III| exclamación de asombro se escapó involuntariamente de todos los labios.~ ~En 647 | jamás 648 II | llegada de los dragones, cuyo jefe dejamos en el anterior capitulo 649 I | la histórica Toledo, sus jefes, que ignoraban el peligro 650 I | Con verdad - decía el jinete a su acompañante - , que 651 I | conversación en este punto, los jinetes, precedidos del guía., siguieron 652 I | altas cornisas los rotos jirones del velo con que le habían 653 I | dragones, el cual traía una jornada de catorce leguas en el 654 I | tranquilidad que el mismo rey José en su palacio de Madrid.~ ~ 655 II | adolescencia! Yo me creía juguete de una adulación, y sin 656 | juntos 657 III| entre sí con blasfemias y juramentos.~ ~El capitán bebía en silencio 658 II | nada menos que eso. Juro, a fe de quien soy, que 659 II | ejército francés, que a juzgar por los actos de vandalismo 660 I | de guía por entre aquel laberinto de calles oscuras, enmarañadas 661 III| fragmentos tallados de riquísimas labores, entre los que se veían, 662 I | llenas de timbres, escudos y largas inscripciones góticas; y 663 III| exclamó uno de ellos.~ ~- ¡Lástima que sea de mármol! - añadió 664 III| Recordando un poco del latín que en mi niñez supe, he 665 II | colgado en su catedral con el laudable propósito de matar a disgustos 666 III| venas hirvientes como la lava de un volcán, cuyos vapores 667 III| visto al inmóvil guerrero levantar la mano y derribarle con 668 II | impreso el sello de una leve y espiritual demacración; 669 III| toma!~ ~Y esto diciendole ,levóle la copa a los labios, y 670 III| ronda.~ ~A medida que las liberaciones se hacían más numerosas 671 I | por los claustros y dejen libre la iglesia.~ ~- En fin - 672 III| de humedecérselos con el licor que contenía le arrojó el 673 III| parece que por debajo de esa ligera epidermis azulada y suave 674 II | intensa palidez, las purísimas lineas de su contorno esbelto, 675 III| Toledo habían cerrado con llave y cerrojo las pesadas puertas 676 I | no tuvo, pues, que torcer llaves ni descorrer cerrojos para 677 II | sin embargo, hasta dónde llega mi extravagancia. Junto 678 III| los oficiales que había llegado la hora de comenzar el festín.~ ~ 679 III| tambaleando y como pudo llegó a la tumba y aproximóse 680 I | delante de su interlocutor, llevando en la mano un farolillo, 681 I | ninguno. De todas maneras, si llueve, que no será dificil según 682 II | temido que me tratasen de loco, creo que ya lo habría hecho 683 III| un soplo de vida que no logra hacer que ande y se mueva, 684 III| marido paciente, ejemplo de longanimidad y mansedumbre, y a mi vez 685 II | alma de hinojos sobre la losa que la cubre, inmóvil, con 686 III| claridad de una linterna luchaba trabajosamente con las oscuras 687 II | ancho capotón de guerra, luciendo un gran casco de metal con 688 I | la población donde tuvo lugar el suceso que voy a referir, 689 III| sentándose alrededor de la lumbre, empezó a andar el vino 690 II | Antojábaseme al verla tan diáfana y luminosa que no era una criatura 691 II | destacarse a lo lejos, blancas y luminosas, sobre el oscuro fondo de 692 II | turquí con vueltas rojas y un magníficdo mandoble con vaina de acero, 693 III| cuando bebo un poco.~ ~- ¡Magnifico! - exclamaron sus camaradas - , 694 II | seguramente el peor de los males.~ ~- ¡Una mujer! - repitió 695 I | y un tablero hoy, otro mañana, habían ido arrancándolas 696 I | admiración nuestras abuelas.~ ~Mandaba la fuerza un oficial bastante 697 I | capitán, que después que hubo mandado hacer algo a la tropa, echó 698 II | vueltas rojas y un magníficdo mandoble con vaina de acero, que 699 I | incómodo que ninguno. De todas maneras, si llueve, que no será 700 III| ejemplo de longanimidad y mansedumbre, y a mi vez quiero también 701 III| necesitaba un soplo de brisa del mar para mi mente calurosa, 702 II | ya no vivo hasta ver esa maravilla. Pero... ¿qué diantre te 703 III| con el deseo de conocer la maravillosa escultura.~ ~La noche había 704 II | arrastrándose al compás de sus marciales pasos y del golpe seco y 705 III| arco sepulcral revestido de mármoles negros, arrodillada delante 706 III| vista, parecíale que la marmórea imagen se transformaba a 707 II | el laudable propósito de matar a disgustos a los necesitados 708 III| el beso de esas mujeres materiales me quemaba como un hierro 709 III| el vino a la ronda.~ ~A medida que las liberaciones se 710 I | arrancharnos en el campo o en medio de una plaza.~ ~- ¿Y qué 711 III| con más fuerza; que sus mejillas se coloreaban, en fin como 712 I | cuarteles los más grandes y mejores edificios de la ciudad.~ ~ 713 II | facciones llenas de una suave y melancólica dulzura; su intensa palidez, 714 III| de brisa del mar para mi mente calurosa, beber hielo y 715 III| la fortuna de sus armas, merced a las cuales hemos podido 716 II | el origen de mi vigilia merece la pena de la velada. El 717 II | luciendo un gran casco de metal con penacho de plumas blancas, 718 I | improvisado cuartel, el metálico golpe de las espuelas, que 719 II | dama castellana que por un milagro de la escultura parece que 720 I | media voz con otro, también militar, a lo que podía colegirse 721 III| vencedor de Ceriñola!~ ~Los militares acogieron el brindis con 722 II | género, tengo yo más de un millar, un verdadero serrallo, 723 II | sin alterarse en lo más minimo por las carcajadas de sus 724 II | oídos zumbando cerca de un minuto, como si un moscardón me 725 III| cuidado con lo que hacéis mirad que esas bromas con la gente 726 II | altar.~ ~Los oficiales se miraron entre sí con expresión entre 727 III| Carne y hueso...! ¡Miseria, predumbre...! - exclamó 728 II | aquel recinto lóbrego y misterioso.~ ~- Pero... - exclamó interrumpiéndole 729 II | sumergida en un extasis de mistico amor.~ ~- De tal modo te 730 II | interpretarse de diversos modos la ausencia del recién venido, 731 II | a decir todo, aunque os moféis de mi necedad... si no hubiera 732 I | A cualquier otro menos molido que el oficial de dragones, 733 III| los húsares del 5 en el monasterio de Poblet... Los guerreros 734 III| cuales éstos arrojaban a los monjes de granito adosados en los 735 II | que viniese a romper la monótona quietud de aquellos días 736 I | haciéndose almohadas de las monturas, imitaron su ejemplo , y 737 III| cambiantes rojos de sus carnes mórbidas y transparentes...? ¿No 738 III| retorcidas calles, agitaba la moribunda luz del farolillo de los 739 III| de decir que te he dejado morir de sed, viéndonos vaciar 740 I | del convento con su torre morisca, su campanario de espadaña, 741 II | de un minuto, como si un moscardón me cantase a la oreja.~ ~ 742 II | camaradas, la noticia del movimiento estratégico de una columna 743 | mucha 744 III| a todo se proveerá. ¡Eh, muchacho! - prosiguió dirigiéndose 745 II | sorda?, ¿era ciega?, ¿era muda? - exclamaron a un tiempo 746 III| sepulcro.~ ~Los oficiales, mudos y espantados, ni se atrevían 747 III| logra hacer que ande y se mueva, pero que le infunde una 748 I | a poco fue apagándose el murmullo de sus voces.~ ~A la media 749 III| entreabría los labios como murmurando una oración; que se alzaba 750 III| sangre por ojos, boca, y nariz, había caído desplomado 751 II | atender al efecto que su narración producía continuó de este 752 II | mientras uno de ellos dijo al narrador de la peregrina historia, 753 I | sacrilegios como la cosa más natural del mundo, hubiéranle bastado 754 II | aunque os moféis de mi necedad... si no hubiera temido 755 III| porque entonces, como ahora, necesitaba un soplo de brisa del mar 756 II | matar a disgustos a los necesitados de reposo.~ ~Renegando entre 757 I | cuyo fondo se destacaba la negra silueta del convento con 758 III| sepulcral revestido de mármoles negros, arrodillada delante de 759 I | nocturnas que tenían sus nidos en el dosel de piedra de 760 III| poco del latín que en mi niñez supe, he conseguido, a duras 761 | ninguno 762 II | soñaba cuando era casi un niño. ¡Castañas y celestes imágenes, 763 II | esbelto, su ademán reposado y noble, su traje blanco y flotante, 764 I | con que calentarse por las noches.~ ~Nuestro joven oficial 765 II | nada semejante a aquella nocturna y fantástica visión que 766 I | atolondrado revolotear de las aves nocturnas que tenían sus nidos en 767 III| con el Gran Capitán. Su nombre lo he olvidado; mas su esposa, 768 III| debió ser la mujer más notable de su siglo.~ ~Después de 769 II | ánimo, la más insignificante novedad que viniese a romper la 770 II | largo y tendido sobre las novedades que andaban por Madrid, 771 | nuestras 772 II | temeroso rumor, a seguir nuevamente el hilo del interrumpido 773 II | sustituirle, sirviendo de base a nuevas quejas, críticas y suposicones.~ ~ 774 III| situado el alojamiento de su nuevo amigo, éste que les aguardaba 775 III| liberaciones se hacían más numerosas y frecuentes, y el vapor 776 | nunca 777 III| capilla mayor.~ ~El asistente, obedeciendo las órdenes de su capitán, 778 II | conversación vino a para el tema obligado, esto es, las penalidades 779 III| es casi un dios, da a su obra un soplo de vida que no 780 II | acogida con avidez entre los ociosos; así es que promoción al 781 III| en dirección al sitio que ocupaba la tumba, les dijo con la 782 I | desmantelada, los soldados que ocupaban el resto del edificio habían 783 II | perdurable memoria de su ocupación, de todo tenían menos de 784 I | la ciudad.~ ~Después de ocupado el suntuoso alcázar de Carlos 785 II | pasado la noche en el que ocupáis?~ ~- Ha habido de todo - 786 III| grandes carcajadas esta ocurrencia: pero el capitán, sin hacer 787 II | era de esperar, entre los oficiles que, según tenían costumbre, 788 III| entreabriendo sus labios y ofreciéndome un tesoro de amor... ¡Oh...! 789 I | A la media hora sólo se oían los ahogados gemidos del 790 II | pormenores que ya habían oído referir acerca de su carácter 791 II | para dejarme después los oídos zumbando cerca de un minuto, 792 II | porque era... de mármol.~ ~Al oír el estupendo desenlace de 793 II | constestarme, ni verme, ni oírme.~ ~- ¿Era sorda?, ¿era ciega?, ¿ 794 I | campanario de espadaña, su cúpula ojival y sus tejados desiguales 795 I | las rotas vidrieras de las ojivas del templo, el atolondrado 796 III| Capitán. Su nombre lo he olvidado; mas su esposa, que es la 797 III| se alzaba su pecho como oprimido y sollozante; que cruzaba 798 II | verticalmente hasta el pie del opuesto muro, rompiéndose la oscura 799 III| labios como murmurando una oración; que se alzaba su pecho 800 III| asistente, obedeciendo las órdenes de su capitán, comenzó a 801 II | moscardón me cantase a la oreja.~ ~Como os habréis figurado, 802 III| capitán - . Yo he sentido en orgía arder mis labios y mi cabeza; 803 II | he dormido gran cosa, el origen de mi vigilia merece la 804 II | agudo de sus espuelas de oro.~ ~Apenas le vsio su camarada, 805 II | un punto los ojos ni aun osaba respirar, temiendo que un 806 III| hermosura, que parece que oscita al compás de la llama, y 807 I | destacaban confusamente entre la oscuridad, semejantes a blancos e 808 II | hacerle más soportable el ostracismo - añadió otro de los del 809 | otras 810 | otros 811 II | catedrales.~ ~Su rostro, ovalado, en donde se veía impreso 812 III| los muertos!~ ~El joven ni oyó siquiera las palabras de 813 III| te admiro como un marido paciente, ejemplo de longanimidad 814 III| hacia un largo rato que los pacificos habitantes de Toledo habían 815 II | Se beberá vino del país!~ ~- ¡Y cantaremos una canción 816 I | el mismo rey José en su palacio de Madrid.~ ~Los soldados, 817 II | melancólica dulzura; su intensa palidez, las purísimas lineas de 818 III| en carcajadas, batían las palmas en señal de aplausos o disputaban 819 II | bagajes he traído hasta un par de docenas de botellas de 820 | parecer 821 I | en la mano un farolillo, parecía servirle de guía por entre 822 I | el mármol de sus tumbas, parecían ser los únicos habitantes 823 II | demás.~ ~- Cuando mejor os parezca, esta misma noche si queréis - 824 II | que, como sabéis, es algo pariente.~ ~- ¡Bravo, bravo! - exclamron 825 II | Pero... ¿qué diantre te pasa?... diríase que esquivas 826 II | términos.~ ~- Dormía esta noche pasada como duerme un hombre que 827 II | alojamiento, ¿qué tal se ha pasado la noche en el que ocupáis?~ ~- 828 III| convidados:~ ~- Si gustáis, pasaremos al buffet.~ ~Sus camaradas, 829 I | pasos del vigilante que se paseaba envuelto en los anchos pliegues 830 III| ni se atrevían a dar un paso para prestarle socorro.~ ~ 831 II | nunca creí hallar tan bella patrona en tan incómodo alojamiento. 832 II | después de un momento de pausa, porque era... de mármol.~ ~ 833 III| basta de bromas, y dejad en paz a los muertos!~ ~El joven 834 III| oración; que se alzaba su pecho como oprimido y sollozante; 835 II | habría hecho cien veces pedazos.~ ~Una nueva y aún más ruidosa 836 I | que sacaban chispas de los pedernales, entraron en la ciudad hasta 837 I | jefes, que ignoraban el peligro a que se exponían en las 838 II | de mi vigilia merece la pena de la velada. El insomnio 839 II | gran casco de metal con penacho de plumas blancas, una casaca 840 II | tema obligado, esto es, las penalidades del servicio, la falta de 841 III| he conseguido, a duras penas, descifrar la inscripción 842 I | desmantelada; en el altar mayor pendían aún de las altas cornisas 843 I | descorrer cerrojos para penetrar en el interior del templo.~ ~ 844 III| palabras a media voz, todos penetraron juntos en la iglesia, en 845 III| presentaros a la dama de mis pensamientos. Creo que convendrñesis 846 II | dibujaba confusamente en la penunbra de la capilla, como esas 847 II | bonita no es seguramente el peor de los males.~ ~- ¡Una mujer! - 848 I | cuya dudosa claridad se perdía entre las espesas sombras 849 III| los convidados, que no perdían de vista al principal objeto 850 II | dejaron en ella triste y perdurable memoria de su ocupación, 851 II | ellos dijo al narrador de la peregrina historia, que era el única 852 I | ribete de luz los extraños perfiles de la oscura sillería de 853 I | familiarizado con estas peripecias de la vida de campaña, que 854 II | un sepulcro, sino que aún permanece en cuerpo y alma de hinojos 855 III| lo que he podido colegir, pertenece a un título de Castilla, 856 III| con llave y cerrojo las pesadas puertas de sus antiguos 857 III| balanceándose, dio algunos pesos hacía el sepulcro.~ ~- No... - 858 I | ruido de los caballos que piafaban impacientes, cabeceando 859 II | anterior capitulo durmiendo a pierna suelta y descansando de 860 I | que estaban sujetos a los pilares, formaban un rumor extraño 861 III| granito adosados en los pílares los cascos de las botellas 862 II | capilla, como esas virgenes pintadas en los vidrios de colores 863 III| escultor, ni el deseo pudo pintarla en la fantasía más soberanamente 864 III| los que se entretenían en pintarles bigotes con carbón.~ ~Los 865 I | prepara es tal y como me lo pintas, casi casi sería preferible 866 II | y de las exclamaciones, plácemes y preguntas de rigor en 867 III| exquisita:~ ~- Tengo el placer de presentaros a la dama 868 II | el Zocodover, no se hizo platillo de otra cosa que de la llegada 869 I | adelante hasta llegar a una plazuela, en cuyo fondo se destacaba 870 I | paseaba envuelto en los anchos pliegues de su capote, a lo largo 871 III| cubierto de nubes de color de plomo; el aire, que zumbaba encarcelado 872 II | de metal con penacho de plumas blancas, una casaca azul 873 II | Toledo no era más que un poblachón destartalado, antiguo, ruinoso 874 I | encontraban las cosas en la población donde tuvo lugar el suceso 875 I | a que se exponían en las poblaciones españolas diseminándose 876 III| del 5 en el monasterio de Poblet... Los guerreros del claustro 877 | pocos 878 II | continuó de este modo:~ ~- No podéis figuraros nada semejante 879 I | también militar, a lo que podía colegirse por su traje. 880 III| beso..., sólo un beso tuyo podrá calmar el ardor que me consume.~ ~- ¡ 881 II | serrallo que desde ahora pongo a vuestra disposición, ya 882 III| El joven tomó la copa, y poniendose en pie y alzándola en alto, 883 II | la gana de conocerle, los pormenores que ya habían oído referir 884 I | su capote, a lo largo del pórtico.~ 885 I | religiosas, acabando a la postre por transformar en cuadras 886 I | sargento aposentador, que íba precediéndole, recorrió la iglesia de 887 III| Carne y hueso...! ¡Miseria, predumbre...! - exclamó el capitán - . 888 I | pintas, casi casi sería preferible arrancharnos en el campo 889 III| sabéis quién es ella? - preguntaron algunos de los que contemplaban 890 II | exclamaciones, plácemes y preguntas de rigor en estas entrevistas; 891 I | el alojamiento que se nos prepara es tal y como me lo pintas, 892 II | nada? ¿No te explicó su presencia en aquel sitio?~ ~- No me 893 II | diríase que esquivas la presentación, ¡ja, ja! bonito fuera que 894 III| encontraba sumergido, y presentándole una copa, exclamron en coro:~ ~- ¡ 895 II | tendrás inconveniente en presentarnos a ella. De mí sé decir que 896 III| Tengo el placer de presentaros a la dama de mis pensamientos. 897 II | extraordinaria, lo mismo que al presente, para los que no sabían 898 II | venido, a quien uno de los presentes, antiguo compañero suyo 899 III| atrevían a dar un paso para prestarle socorro.~ ~En el momento 900 II | dispusiera a hacerlo así, todos prestaron la mayor atención a sus 901 II | causa de mi susto era el primer golpe que oía de esa endiablada 902 III| que no perdían de vista al principal objeto de la reunión, procedieron 903 I | ejército francés se apoderó a principios de este siglo de la histórica 904 II | explicas, que acabarás por probarnos la verosimilitud de la fábula 905 III| principal objeto de la reunión, procedieron a destapar algunas de las 906 II | efecto que su narración producía continuó de este modo:~ ~- 907 II | los ociosos; así es que promoción al grado inmediato de uno 908 I | dibujaba con gigantescas proporciones sobre el muro la fantástica 909 II | con aire de zumba:~ ~- Y a próposito del alojamiento, ¿qué tal 910 III| mientras los de más allá prorrumpían en carcajadas, batían las 911 II | cuando había en el corro prorrumpieron a una ruidosa carcajada, 912 III| sus camaradas - , bebe y prosigue.~ ~El oficial bebió, y fijando 913 III| calma, que a todo se proveerá. ¡Eh, muchacho! - prosiguió 914 I | volantes que recorren la provincia, y gracias que hemos podido 915 III| compás de la llama, y me provoca entreabriendo sus labios 916 II | estoy seguro de que no pueden ser como la mía. La mía 917 II | Galatea.~ ~- Por mi parte, puedo deciros que siempre la creí 918 I | calles que conducen desde la Puerta del Sol de Zocodover, con 919 III| que la embriaguez había puesto delante de su vista, parecíale 920 I | pavimento, destrozado en varios puntos, distinguíanse aún anchas 921 II | su intensa palidez, las purísimas lineas de su contorno esbelto, 922 III| guerreros del claustro dicen que pusieron mano una noche a sus espadas 923 III| anunciaba la hora de la queda, y en lo alto del alcázar, 924 I | blasfemias de los soldados que se quejaban en voz alta del improvisado 925 II | sirviendo de base a nuevas quejas, críticas y suposicones.~ ~ 926 III| esas mujeres materiales me quemaba como un hierro candente, 927 | quién 928 | quienes 929 III| mansedumbre, y a mi vez quiero también ser generoso. Tú 930 II | viniese a romper la monótona quietud de aquellos días eternos 931 II | Castañas y celestes imágenes, quimérico objeto del vago amor de 932 I | fraile en la que duermen quince húsares. el convento adonde 933 III| los que le escuchaban - , quisiéramos que fuese de carne y hueso.~ ~- ¡ 934 II | de una adulación, y sin quitarle un punto los ojos ni aun 935 III| transformaba a veces en una mujer real; parecíale que entreabría 936 III| de rosa...? ¿Queréis más realidad...?~ ~- ¡Oh!, sí, seguramente - 937 III| arrodillada delante de un reclinatorio con las manos juntas y la 938 II | respondió el joven capitán, recobrando su habitual sonrisa, disipada 939 III| satisfecho de su triunfo.~ ~- Recordando un poco del latín que en 940 I | las columnas volantes que recorren la provincia, y gracias 941 I | que íba precediéndole, recorrió la iglesia de arriba abajo, 942 II | champagne, restos de un regalo hecho a nuestro general 943 II | disipada un instante por aquel relámpago de celos - . A propósito, 944 II | concluido interesándose con su relato - . ¿Cómo estaba allí aquella 945 I | asilo de las comunidades religiosas, acabando a la postre por 946 I | que le habían cubierto los religiosos al abandonar aquel recinto; 947 II | II~En la época a que se remonta la relación de esta historia, 948 III| no creas que te tengo rencor alguno porque vea en ti 949 II | necesitados de reposo.~ ~Renegando entre los dientes de la 950 I | reproducía cada vez más confuso, repetido de eco en eco en sus altas 951 II | males.~ ~- ¡Una mujer! - repitió su interlocutor, como admirándose 952 II | contorno esbelto, su ademán reposado y noble, su traje blanco 953 II | disgustos a los necesitados de reposo.~ ~Renegando entre los dientes 954 I | ámbito de la iglesia y se reproducía cada vez más confuso, repetido 955 III| ruborizase ante aquel sacrílego y repugnante espectáculo.~ ~Los oficiales 956 II | el joven oficial se había resignado a acomodar su gente en la 957 I | un corto silencio y como resignándose con el extraño alojamiento 958 III| pero al tenderle los brazos resonó un grito de horror en el 959 II | punto los ojos ni aun osaba respirar, temiendo que un soplo desvaneciese 960 III| Iluminada por el rojizo resplandor de la hoguera y a través 961 III| afectando la mayor gravedad, respondieron a la invitación con un cómico 962 II | misma noche si queréis - respondió el joven capitán, recobrando 963 II | champagne, verdadero champagne, restos de un regalo hecho a nuestro 964 III| encarcelado en las estrechas y retorcidas calles, agitaba la moribunda 965 III| coro, y después que hubo reunido una gran cantidad de leña, 966 III| que poco a poco habían ido reuniéndose en el Zacodover tomaron 967 II | los otros.~ ~- ¿Cuándo nos reuniremos para echar un trago en la 968 II | oficiales saludó esta original revelación del estrambótico enamorado 969 III| fondo de una arco sepulcral revestido de mármoles negros, arrodillada 970 II | terrenal, sino un espíritu que, revistiendo por un instante la forma 971 I | del templo, el atolondrado revolotear de las aves nocturnas que 972 I | calles oscuras, enmarañadas y revueltas.~ ~- Con verdad - decía 973 I | gente, y hombres y caballos revueltos, fue acomodándola como mejor 974 I | tranquilidad que el mismo rey José en su palacio de Madrid.~ ~ 975 I | coro se dibujaban con un ribete de luz los extraños perfiles 976 II | plácemes y preguntas de rigor en estas entrevistas; después 977 III| aquellos fragmentos tallados de riquísimas labores, entre los que se 978 III| capitán, sin hacer caso de sus risas, continuó siempre fijo en 979 III| alguno porque vea en ti un rival... al contrario, te admiro 980 II | amigotes muertos o ausentes, rodando de uno en otro asunto la 981 II | en coro los oficiales que rodeaban al capitán, y como éste 982 II | azul turquí con vueltas rojas y un magníficdo mandoble 983 III| Elvira.~ ~Iluminada por el rojizo resplandor de la hoguera 984 III| no veis esos cambiantes rojos de sus carnes mórbidas y 985 II | insignificante novedad que viniese a romper la monótona quietud de aquellos 986 II | el pie del opuesto muro, rompiéndose la oscura sombra de aquel 987 I | escalón, a los cinco minutos roncaba con más tranquilidad que 988 III| empezó a andar el vino a la ronda.~ ~A medida que las liberaciones 989 II | cantaremos una canción de Ronsard!~ ~- Y hablaremos de mujeres, 990 III| un fluido de luz color de rosa...? ¿Queréis más realidad...?~ ~- ¡ 991 II | de las catedrales.~ ~Su rostro, ovalado, en donde se veía 992 I | aire que entraba por las rotas vidrieras de las ojivas 993 I | de las altas cornisas los rotos jirones del velo con que 994 III| coloreaban, en fin como si se ruborizase ante aquel sacrílego y repugnante 995 I | choque de sus armas y el ruidoso golpear de los cascos de 996 II | presente, para los que no sabían apreciar los tesoros de 997 I | cascos de sus corceles, que sacaban chispas de los pedernales, 998 III| tristeza de su camarada, le sacaron del éxtasis en que se encontraba 999 I | gente, mandó colocar un saco de forraje al pie de la 1000 I | acostumbrado a ver estos sacrilegios como la cosa más natural 1001 III| se ruborizase ante aquel sacrílego y repugnante espectáculo.~ ~


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