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| Gustavo Adolfo Bécquer La corza blanca IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Capítulo
1001 II| la torre ha reclinado su pesada cabeza en el muro.~ - Al 1002 II| oscuros y sombreados de largas pestañas, que apenas bastaban a amortiguar 1003 I | Dionís con aire de curiosidad picada.~ - ¡Friolera! - añadió 1004 I | años de mil trescientos y pico, vivía retirado en su torre 1005 I | dirigió la vista hacia el pide de Constanza que asomaba 1006 II| alegre murmullo entre las piedras rodadas del monte, hasta 1007 I | haga el diablo que al fin pierdas el poco juicio que tienes, 1008 II| joven montero roncaba a pierna suelta, disfrutando a todo 1009 I | segaron antes de tiempo una pieza de trigo al santero de la 1010 II| el soto, formando grupòs pintorescos, y entraban y salían en 1011 II| muchachas discurrían a su placer por el soto, formando grupòs 1012 II| y flotantes hojas de un planta acuática, de la cual parecía 1013 II| envueltos en un jirón de niebla plateada.~ - Silfos invisibles, dejad 1014 II| montero.~Los álamos, cuyas plateadas hojas movía el aire con 1015 II| los misterios brilla en la plenitud de su hermosura.~ - Venid, 1016 I | topes, pues de nosotros podemos asegurarte que no bajamos 1017 II| mujer era Constanza.~No podia caber duda, no; suyos eran 1018 I | físico, respecto a su moral, podía asegurarse sin temor de 1019 II| conmigo os juro que todo podrá hacer menos dar que reír, 1020 I | la palma de mi mano, sin ponderación alguna.~Al decir esto, el 1021 I | incorporè con sumo cuidado, y poniendo atención a aquel confuso 1022 II| Garcés comenzó a levantarse poquito a poco y con las mayores 1023 I | el lugar, sentado en el porche de la iglesia,m donde después 1024 II| verdadera curiosidad los pormenores de su increíble aventura, 1025 I | facultad más maravillosa que ha poseído hom,bre alguno, a no ser 1026 II| entrecortada y disimulando en lo posible la cólera que le producía 1027 II| espalda se dirigió a la poterna del castillo para tomar 1028 II| de marfil, él domaba los potros que había de montar su señora, 1029 II| hubo desvanecido, con mucha precaución apartó un poco las ramas, 1030 II| a poco y con las mayores precauciones, apoyándose en la tierra 1031 I | del brial, calzado de un precioso chapín de tafilete amarillo, 1032 II| gran interés se lo había preguntado.~El carácter tan pronto 1033 I | le hizo una multitud de preguntas, a las que Esteban comenzó 1034 I | sitio seguía el rastro? - pregunté a los peones, con ánimo 1035 II| tientas de que el arma estaba preparada, dio un paso hacia delante, 1036 II| entre las manos la mejor presa.~Y, en efecto, era así, 1037 II| verdad del caso era que, prescindiendo de la momentánea alucinación 1038 II| parecia a las demás mujeres.~Presente a la relación de Esteban, 1039 II| pájaros que despiertan al primer rayo del sol entre las frondas 1040 II| medida que desechaba la primera impresión, Garcés comenzó 1041 II| apoyándose en la tierra primero sobre la punta de los dedos, 1042 I | carcajada estrepitosa. De los primeros en comenzar a reír y de 1043 II| reír, porque el uso de ese privilegio sólo en vos sé tolerarlo.~ 1044 II| ese ruido particular que produce el agua cuando se bate a 1045 II| posible la cólera que le producía el burlón regocijo de sus 1046 II| alrededor sumido en una profunda calma. Poco a poco, y bien 1047 II| las curvas del río y la profundidad de sus aguas.~Por último, 1048 II| improvisto después de un sueño profundo.~En las ráfagas del aire 1049 II| Mientras duró la colación prolongóse esta escena en que la credulidad 1050 I | referidas, me incorporé con prontitud para sorprender a la personas 1051 I | la personas que las había pronunciado, una corza blanca como la 1052 | propia 1053 II| sobre el asunto ni a su propio hijo, que varias veces y 1054 II| proseguiría firme en sus propósitos o desistiria completamente 1055 I | rienda suelta a su buen humor prorrumpieron en una carcajada estrepitosa. 1056 II| las burlas de sus señores, proseguiría firme en sus propósitos 1057 II| Venid, que ya el astro protector de los misterios brilla 1058 I | justo y está allá arriba, proveerá a todo.~Firme en esta ídea, 1059 I | tienes, y pues ya estás provisto de los evangelios, y sabes 1060 II| hasta caer en una hondura próxima al lugar que servía de escondrijo 1061 I | cabeza.~Según colegía de la proximidad de las voces y del cercano 1062 I | que cada vez sonaba más próximo, oí en las ráfagas de aire 1063 I | ojos, la verdad es que no pude distinguir a ninguno.~No 1064 I | zagal, los circunstantes no pudieron ya contener por más tiempo 1065 II| cazadores, tenía una. ¡Oh, si yo pudiese coger viva una corza blanca 1066 II| don Dionís llegaba a las puertas de su castillo. Acto continuo 1067 II| blanca bien puede haberlka, puesto que, si se ha de dar crédito 1068 II| corriente humedecían en ella las puntas de sus desmayadas ramas, 1069 II| de hablar las corzas es pura aprensión de Esteban, que 1070 II| ocultaba, y de un solo salto se puso en la margen del río. El 1071 II| y después todo volvió a quedar en silencio.~«Sin duda soñaba 1072 II| familia, y por tanto el más querido de sus señores.~Garcés tenía 1073 I | muestras de temor y como queriendo descubrir algo a través 1074 | quién 1075 II| No comprendo lo que quieres decir.~ - Si ,señora, en 1076 II| mecíase suspendida de la rama de un sauce sobre la corriente 1077 II| recogiendo la ballesta con una rapidez indecible - , pronto has 1078 II| singular por su belleza y sus raros atractivos.~La Azucena del 1079 II| revelábase su carácter adulador y rastrero. No faltaban, sin embargo, 1080 II| entretenía en afilar en los ratos de ocio las agudas saetas 1081 II| color de rosa, hacían una raya de plata al pasar rozando 1082 I | cabeza de los perpendiculares rayos del sol, y su atillo al 1083 I | esquililla a las del guión de un rebaño.~En efecto, era así, pues 1084 II| monarca aragonés del cual recabó entre otras mercedes el 1085 I | de sol, encontré huellas recientes de los ciervos, algunas 1086 II| en lo alto de la torre ha reclinado su pesada cabeza en el muro.~ - 1087 II| embargaba sus miembros, iba a reclinar de nuevo la cabeza sobre 1088 II| Garcés con voz espantosa, recogiendo la ballesta con una rapidez 1089 II| terminar este minucioso reconocimiento del lugar en que se encontraba, 1090 II| tanto que éstas permanecían recostadas aún al borde del agua con 1091 I | en aquel delicioso lugar, recostado sobre la menuda grama a 1092 I | cabeza tratando de reunir sus recuerdos o hílvanar su discurso, 1093 II| árboles, y enredándose en una red de madreselvas, pugnaba 1094 II| llamábanla en veinte leguas a la redonda, y bien merecía este sobrenombre, 1095 II| por su blanco seno y sus redondas espaldas como una cascada 1096 I | escuchar las palabras que dejo referidas, me incorporé con prontitud 1097 I | que su montero se había referido, le hizo una multitud de 1098 I | hadas cuya historia nos refieren los trovadores.~ - Pues 1099 I | pasar un rato divertido refiriendo la causa de sus continuos 1100 I | las peripedias del día, y refiriéndose unos a otros las aventuras 1101 I | interesada en que el pastor refiriese sus estupendas aventuras, 1102 II| con las majaderías que nos refirió el zagal», se dijo Garcés, 1103 II| que los otros servidores reforzaban las burlas con sus miradas 1104 I | hojas de los chopos y a refrescar los campos, dio orden a 1105 II| frente, pero con la cara más regocijada y satisfecha que pudiera 1106 II| dormirá hasta el amanecer.~ - Reina de las ondinas, sigue nuestros 1107 I | suspenso y confuso, tornaba a reírse como una loca hasta el punto 1108 I | la cruz, ni hallarse en relaciones con el demonio a lo que 1109 I | la espesura a un pequeño rellano que formaba el monte en 1110 I | incomodarle ya sabes el remedio: paternoster y garrotazo.~ 1111 II| La luna, que había ido remontándose con lentitud por el ancho 1112 II| corzas, la luna comenzaba a remontarse con lentitud por detrás 1113 II| duda en aquellos paises remotos. El único que hubiera podido 1114 II| apacibles de su vida, cuando de repente entreabrió los ojos sobresaltado, 1115 II| de las manos, y antes de reponerte del susto ya ha desaparecido 1116 II| del castillo se entregó al reposo, Garcés permaneció un largo 1117 I | rústico.~Una vez el zagal repuesto de su turbación, le dirigió 1118 I | Esteban en cuanto al físico, respecto a su moral, podía asegurarse 1119 II| zagal», se dijo Garcés, restregándose los ojos con mucha calma, 1120 II| distraida y silenciosa, y retirada del tropel de los cazadores, 1121 I | trescientos y pico, vivía retirado en su torre señorial un 1122 II| don Dionís y Constanza se retiraron a sus habitaciones, y toda 1123 I | que hacía largo rato les retozaba en los ojos, y dando rienda 1124 II| El carácter tan pronto retraído y melancólico como bullicioso 1125 I | la misa del domingo solía reunirme con algunos peones de los 1126 II| caprichos de su señora, revelábase su carácter adulador y rastrero. 1127 II| había estado entretenido revlviendo en su mente las más halagüeñas 1128 II| expiraba allí a su vista, revolcándose en su propia sangre, entre 1129 II| habían sesteado comenzó a revolver en su mente las más absurdas 1130 I | después de haber servido a su rey en la guerra contra infieles, 1131 I | cañada por donde corría un riachuelo, saltando de roca en roca 1132 I | a la orilla opuesta del riachulo, hasta unos cien corderos 1133 II| encontraba, agazapóse en un ribazo junto a unos chopos de copas 1134 II| cortados sueños de la mañana, ricos en imágenes risueñas y voluptuosas, 1135 II| que oyó Esteban, o se te ríe en la nariz, y al escuchar 1136 I | retozaba en los ojos, y dando rienda suelta a su buen humor prorrumpieron 1137 I | muchachas del lugar, cuando riendo y bromeando por el camino 1138 II| inclinada como una floir que se rinde al peso de las gotas de 1139 I | filo de la medianoche me rindió un poco el sueño , aunque 1140 II| mañana, ricos en imágenes risueñas y voluptuosas, sueños diáfanos 1141 II| que desde las musgosas rocas donde tenía el nacimiento, 1142 I | semejantes a las crines de un rocin colorado.~Esto, sobre poco 1143 II| murmullo entre las piedras rodadas del monte, hasta caer en 1144 II| dispuesto a ver en cuanto le rodeaba algo de sobrenatural y maravilloso, 1145 I | algunos de los monteros que le rodeaban, la hermosa niña se apresuró 1146 II| parecía servirle de dosel , y rodeada de un grupo de mujeres todas 1147 I | concluir nunca - , déjate de rodeos y ve derecho al asunto.~ - 1148 II| y después con una de las rodillas.~Ya de pie, y cerciorándose 1149 II| Perdonadme señora - rogó, dirigiéndose a Constanza - , 1150 I | de los albinos, la nariz roma, los labios gruesos y entreabiertos, 1151 II| aunque me hablara, no ya en romance, sino en latín, como el 1152 I | santero de la Virgen del Romeral.~ - ¿Y hacía qué sitio seguía 1153 I | las ramas que crujían al romperse para dar paso a aquella 1154 II| en el atribulado Garcés y rompía a reír como una loca, en 1155 II| el agua como un cisne y rompiendo la corriente con el levantado 1156 II| margen del río. El encanto se rompió , desvanecióse todo como 1157 II| ya que el joven montero roncaba a pierna suelta, disfrutando 1158 II| danzaban en vertiginosa ronda, entrelazando caprichosamente 1159 II| pequeños pies, color de rosa, hacían una raya de plata 1160 I | contestaron.~No eché en saco roto la advertencia, y aquella 1161 II| una raya de plata al pasar rozando la tersa superficie. En 1162 II| a pesar de sus trenzas rubias y su tez de alabastro, había 1163 I | ejercicio de la caza, de las rudas fatigas de los combates.~ 1164 I | interrogaciones de su señor y por los ruegos de Constanza, que parecía 1165 II| formando una algarabía tan ruidosa y confusa como la de los 1166 I | llevado a término, ha oído las ruidosas carcajadas con las que las 1167 I | suspicaz y malicioso, como buen rústico.~Una vez el zagal repuesto 1168 II| tenía de costumbre.~ - No sabemos - se apresuraron a contestar 1169 I | Salomón, de quien se dice que sabía hasta el lenguaje de los 1170 II| Oh, entonces cómo he de saborear mi triunfo!~Esto diciendo, 1171 II| el vellón de un cordero, sacaba su cabeza rubia entre las 1172 II| estridente carcajda vino a sacarle al fin de su estupor, la 1173 I | contestaron.~No eché en saco roto la advertencia, y aquella 1174 II| ratos de ocio las agudas saetas de su ballesta de marfil, 1175 I | perjura por todo lo más sagrado del mundo, los ciervos que 1176 II| pintorescos, y entraban y salían en el agua, haciéndola saltar 1177 I | turba de locuelas, iban a salir de la espesura a un pequeño 1178 I | hom,bre alguno, a no ser Salomón, de quien se dice que sabía 1179 I | una loca hasta el punto de saltarle las lágrimas a los ojos.~ 1180 I | estaba oculto, y dando unos saltos enormes por encima de los 1181 II| Y si al dispararle te saluda con alguna risa del género 1182 I | pobre mozo, se apresuró a saludarle por su nombre, acompañando 1183 I | su nombre, acompañando el saludo con una bondadosa sonrisa.~ 1184 I | tiempo una pieza de trigo al santero de la Virgen del Romeral.~ - ¿ 1185 I | haber nacido en Viernes Santo, ni estar señalado con la 1186 II| Ah, condenado engendro de Satanás! - exclamó Garcés con voz 1187 II| la cara más regocijada y satisfecha que pudiera imaginarse.~ - 1188 II| suspendida de la rama de un sauce sobre la corriente del río, 1189 | sea 1190 I | componerse de más de veinte, le segaron antes de tiempo una pieza 1191 II| cuenta la dirección que seguían, el punto donde se hallaban 1192 I | los lentiscos, se alejó seguida de una tropa de corzas de 1193 II| cadencia.~Era imposible seguirlas en sus ágiles movimientos, 1194 II| en cuanto a eso, estad segura que como yo la topase de 1195 II| de la fantasía una escena semejante a la que se ofrecía en aquel 1196 I | todo estuvo a punto, hizo seña a los unos para que soltasen 1197 II| sin haberle hecho antes la señal de la cruz en la punta de 1198 I | Viernes Santo, ni estar señalado con la cruz, ni hallarse 1199 II| solícito mancebo algunas señales de mal disimulado amor.~ 1200 II| saliendo nuevamente a la senda, bajaban del monte en dirección 1201 II| palabras, comenzó a darle al ya sendereado mozo los consejos más originales 1202 I | vivía retirado en su torre señorial un famoso caballero llamado 1203 I | Dionís, y con el tono más señoril del mundo, y fingiendo un 1204 II| una frugal colocación y sentóse con su hija en la mesa.~ - 1205 II| fascinaba sus sentidos, separó con mano trémula y convulsa 1206 II| para tornar al castillo, separóse sin ser notado de la comitiva 1207 II| hondura próxima al lugar que servía de escondrijo al montero.~ 1208 II| pajes y la gente menuda del servicio de don Dionís, la exquisita 1209 I | el cual después de haber servido a su rey en la guerra contra 1210 II| Garcés hijo de un antiguo servidor de la familia, y por tanto 1211 II| se encontraba allí para servirla como tenía de costumbre.~ - 1212 II| pabellón de verdura que parecía servirle de dosel , y rodeada de 1213 II| ocupaba en serviros.~ - ¿En servirme? - repitió Constanza - . 1214 II| abandonó el soto en que habían sesteado comenzó a revolver en su 1215 II| escondite, esperó el tiempo sificiente para que las corzas estuvieran 1216 II| tenía el nacimiento, venía siguiendo las sinuosidades del Moncayo, 1217 II| tiempo un grito, al que siguieron después unos sonidos sofocados.~ - ¡ 1218 II| volar la saeta, que partió silbando y fue a perderse en la oscuridad 1219 I | gran voz acompañada de un silbido para que se agruparan los 1220 II| todo volvió a quedar en silencio.~«Sin duda soñaba con las 1221 II| mostrarse un tanto distraida y silenciosa, y retirada del tropel de 1222 II| jirón de niebla plateada.~ - Silfos invisibles, dejad el cáliz 1223 II| penetrante aroma de las flores sílvestres y las caricias del viento 1224 II| la flor de tentar a los simples, y si te empeñas en andarle 1225 II| que permanecía inmóvil, sintió al oír aquellos cantares 1226 II| nacimiento, venía siguiendo las sinuosidades del Moncayo, al entrar en 1227 I | dudas, con el diablo no sirven juegos, sino punto en boca, 1228 II| de los lentiscos, fue a situarse sobre unos cuarenta pasos 1229 II| de Garcés tenía más que sobrada disculpa en la incomparable 1230 II| cuanto le rodeaba algo de sobrenatural y maravilloso, la verdad 1231 II| nariz, y al escuchar sus sobrenaturales carcajadas se te cae la 1232 II| repente entreabrió los ojos sobresaltado, e incorporóse a medias 1233 II| no sin experimentar algún sobresalto, vio aparecer las corzas, 1234 II| punto llegó Garcés todo sofocado, cubierta aún de sudor la 1235 II| siguieron después unos sonidos sofocados.~ - ¡Dios mío!, exclamó 1236 I | acabada la misa del domingo solía reunirme con algunos peones 1237 II| sorprender en la asiduidad del solícito mancebo algunas señales 1238 II| don Dionís, la exquisita solicitud de Garcés y el aprecio con 1239 II| que le ocultaba, y de un solo salto se puso en la margen 1240 I | seña a los unos para que soltasen las traíllas, y a los otros 1241 II| violetas que se abren entre las sombras.~ - Ven a gozar de la noche, 1242 II| el pie de los sauces que sombreaban sus orillas, o jugueteando 1243 II| aquellos ojos oscuros y sombreados de largas pestañas, que 1244 I | confuso murmullo que cada vez sonaba más próximo, oí en las ráfagas 1245 II| quedar en silencio.~«Sin duda soñaba con las majaderías que nos 1246 II| que era la misma en que sonaban los gemidos. Llegó al fin; 1247 II| voluptuosas formas que él había soñado tal vez, y aquellas manos 1248 I | juraría que aún me está sonando en los oídos en este momento.~ - ¡ 1249 I | cada vez más cerca, el sonido de una esquililla a las 1250 II| que siguieron después unos sonidos sofocados.~ - ¡Dios mío!, 1251 II| soto, en el fondo del cual sonó al mismo tiempo un grito, 1252 II| podido herir a su amante. Una sonora y estridente carcajda vino 1253 II| si bien no pudo menos de sonreír cuando el zagal repitió 1254 I | saludo con una bondadosa sonrisa.~Era Esteban un muchacho 1255 II| a sus sentidos el dulce sopor en que parecía estar impregnada 1256 II| con las tímidas corzas, sorpendidas en lo mejor de sus nocturnos 1257 I | más de una ocasión los ha sorpendido concertando entre sí las 1258 II| sorprender la res lo ha sorprendido el sueño.~ - El pastor que 1259 II| aquel cuello airoso que sostenía su lánguida cabeza, ligeramente 1260 II| flotaban en el aire las suaves notas de aquella deliciosa 1261 II| carrascales por cuyos troncos subían y se enredaban las madreselvas 1262 II| me ha sucedido no puede sucederme, y si, por el contrario 1263 II| Mayor mal del que me ha sucedido no puede sucederme, y si, 1264 I | conocer los detalles del suceso a que su montero se había 1265 II| sofocado, cubierta aún de sudor la frente, pero con la cara 1266 I | caballerías que andaban paciendo sueltas por el inmediato soto; y 1267 II| Otra allá, con el cabello suelto sobre los hombros mecíase 1268 II| el levantado seno; otras, sumergiéndose en el fondo, donde permanecían 1269 II| Todo parecía a su alrededor sumido en una profunda calma. Poco 1270 I | dicho, me incorporè con sumo cuidado, y poniendo atención 1271 II| laberinto de los árboles; otras surcando el agua como un cisne y 1272 II| destacaban sobre el fondo suspendidos de los árboles o arrojados 1273 I | que miraba a Esteban todo suspenso y confuso, tornaba a reírse 1274 I | simple, aunque un tanto suspicaz y malicioso, como buen rústico.~ 1275 II| y antes de reponerte del susto ya ha desaparecido la corza 1276 I | la causa de sus continuos sustos.~ - ¿Pues qué le acontece 1277 | suya 1278 I | de un precioso chapín de tafilete amarillo, pero como al par 1279 | tal 1280 II| medio abrir, cuyo flexible talle más bien se adivinaba que 1281 II| empeñas en andarle a los talones, va a dar que reír contigo 1282 I | tan pequeños pues de este tamaño sólo se encuentran en las 1283 II| fue, por decirlo así, el tema obligado del general regocijo; 1284 II| después que ha expirado temblando la última nota. Y dominado 1285 II| se adivinaba que se veía temblar debajo de los infinitos 1286 I | mirada de desconfianza, como temiendo ser oído por otras personas 1287 I | dirigiéndose a su señor - , ahí teneis a Esteban, el zagal que 1288 | tener 1289 I | por desgracia, no los tengo yo tan pequeños pues de 1290 II| tez de alabastro, había tenido por madre una gitana. Lo 1291 II| sólo se ocupó en averiguar, teniendo en cuenta la dirección que 1292 II| diablo ha en la flor de tentar a los simples, y si te empeñas 1293 II| En este punto del diálogo terció don Dionís, y con una desesperante 1294 II| Por último, después de terminar este minucioso reconocimiento 1295 I | burlas se han llevado a término, ha oído las ruidosas carcajadas 1296 II| árboles, los accidentes del terreno, las curvas del río y la 1297 II| plata al pasar rozando la tersa superficie. En tanto que 1298 II| a la codiciosa vista el tesoro de sus formas.~En esos ligeros 1299 II| su amante los escondidos tesoros de su hermosura, sus compañeras 1300 II| atrevía ya a dar crédito ni al testimonio de sus sentidos, y creíase 1301 I | pierdas el poco juicio que tienes, y pues ya estás provisto 1302 II| de pie, y cerciorándose a tientas de que el arma estaba preparada, 1303 II| bullicioso tropel con las tímidas corzas, sorpendidas en lo 1304 II| del río, a fin de hacer el tiro más seguro. Apenas empezó 1305 I | este rio, como obra de dos tiros de honda del sitio en que 1306 II| de modo que parecía no tocar el suelo con los pies, iba 1307 I | y a los otros para que tocasen las trompas, y saliendo 1308 II| privilegio sólo en vos sé tolerarlo.~Constanza conoció el efecto 1309 I | todo, si el diablo me lo toma en cuenta y torna a molestarme 1310 II| de los cazadores, apenas tomaba parte en la fiesta, «pero, ¿ 1311 II| lentitud y sus pensamientos tomaban formas más leves e indecisas.~ 1312 I | apiñadas matas de cantueso y tomillo y a descender a la orilla 1313 I | tiempo a esta parte anda más tonto que lo que naturalmentre 1314 I | peones, con ánimo de ver si topaba con la tropa - . Hacía la 1315 II| estad segura que como yo la topase de ballesta, aunque me hiciese 1316 I | consistía el que tú no las topes, pues de nosotros podemos 1317 I | diablo me lo toma en cuenta y torna a molestarme en castigo 1318 I | Si los espíritus malignos tornan a incomodarle ya sabes el 1319 II| corriendo, parándose y tornando a correr, de modo que parecía 1320 II| volver grupas a su gente para tornar al castillo, separóse sin 1321 II| verdura que derramaba en torno su flotante sombra, dejaba 1322 II| días, viva o muerta, os la traeré al castillo.~ - ¡Bah!... ! 1323 I | el estómago un valiente trago de vino que le dio por orden 1324 I | unos para que soltasen las traíllas, y a los otros para que 1325 I | cazadores furtivos, que ya con trampa o con ballesta no dejan 1326 II| llegado el momento de las transformaciones maravillosas.~ - Venid, 1327 II| que entonces comienza a transparentarse a través de las blancas 1328 II| inmóviles y profundas.~Oculto tras los matojos, con el oído 1329 II| que tan intimamente la trataba, había llegado a persuadirse 1330 I | o cuatro veces la cabeza tratando de reunir sus recuerdos 1331 II| volver a la superficie, trayendo una de esas flores extrañas 1332 II| sentidos, separó con mano trémula y convulsa el ramaje que 1333 II| bella, y que, a pesar de sus trenzas rubias y su tez de alabastro, 1334 I | allá por los años de mil trescientos y pico, vivía retirado en 1335 I | antes de tiempo una pieza de trigo al santero de la Virgen 1336 II| entonces cómo he de saborear mi triunfo!~Esto diciendo, armó su 1337 II| ganando a todo correr la trocha del monte.~ - ¡Oh, bien 1338 II| para allá examinando las trochas y las veredas vecinas, la 1339 I | otros para que tocasen las trompas, y saliendo en tropel de 1340 II| y tuvo que agarrarse al tronco de un árbol para no caer 1341 I | historia nos refieren los trovadores.~ - Pues no paro aqui la 1342 I | un medio pan blanco y un trozo de carne de jabalí, y en 1343 | tú 1344 I | para dar paso a aquella turba de locuelas, iban a salir 1345 I | producido, parecía todo turbado e inquieto; mientras los 1346 I | desgajadas, la corriente un poco turbía y, lo que es más particular, 1347 II| momentánea alucinación que turbó un instante sus sentidos, 1348 I | comenzar a reír y de los últimos en dejarlo , fueron don 1349 I | que nos hallamos, y en una unbría de los chops, donde ni a 1350 II| nácar, a los que vuelan uncidas las mariposas.~ - Larvas 1351 II| dar que reír, porque el uso de ese privilegio sólo en 1352 II| en andarle a los talones, va a dar que reír contigo como 1353 II| Garcés, qué haces?.~El joven vaciló, y después de un instante 1354 II| creído oír no era más que esa vaga huella del ensueño que queda, 1355 II| mirada del atónito montero vagaba absorta de un lado a otro, 1356 II| le distinguían, habíanle valido una especie de general animadversión, 1357 I | jabalí, y en el estómago un valiente trago de vino que le dio 1358 I | inútil el garrote.~ - Pero vamos - apremió don Dionís, impaciente 1359 | varias 1360 | varios 1361 I | nunca - , déjate de rodeos y ve derecho al asunto.~ - A 1362 II| Coro~ - El arquero que velaba en lo alto de la torre ha 1363 II| de ellas, blancas como el vellón de un cordero, sacaba su 1364 II| salió del bosquecillo, sin velo alguno que ocultase a los 1365 II| ya de sus túnicas y sus velos de mil colores, que destacaban 1366 I | extremo de no encontrarse un venado en ellos ni por un ojo de 1367 II| obligación: pero allá de donde vengo a todo correr de mi caballo, 1368 II| donde tenía el nacimiento, venía siguiendo las sinuosidades 1369 II| acaso el único que oyó con verdadera curiosidad los pormenores 1370 II| su cabeza rubia entre las verdes y flotantes hojas de un 1371 II| del castillo para tomar la vereda del monte.~Cuando Garcés 1372 II| examinando las trochas y las veredas vecinas, la disposición 1373 I | extraordinarias - exclamó al verle uno de los monteros de don 1374 II| entrar en la cañada por la vertiente, deslizábase desde allí 1375 II| brisa, aquéllas danzaban en vertiginosa ronda, entrelazando caprichosamente 1376 II| despojarse de sus ligerísimas vestiduras, creyó ver el objeto de 1377 I | nueva voz fresca, delgada y vibrante que dijo...., creedlo, señores, 1378 II| indecible - , pronto has cantado victoria pronto te has creido fuera 1379 I | sus hábitos de cristiano viejo, se encuentra, sin saber 1380 I | calor eran pasadas y el vientecillo de la tarde comenzaba a 1381 I | que, sin haber nacido en Viernes Santo, ni estar señalado 1382 II| a golpes o se agita con violencia, Garcés comenzó a levantarse 1383 II| embriagarte con el perfume de las violetas que se abren entre las sombras.~ - 1384 II| la cruz en la punta de la vira, y colocándosela a la espalda 1385 I | de trigo al santero de la Virgen del Romeral.~ - ¿Y hacía 1386 I | disipar la turbación y el visible encogimiento del pobre mozo, 1387 I | vista a un lado y a otro con visibles muestras de temor y como 1388 II| extravagantes caprichos, sus nunca vistas costumbres, hasta la particularidad 1389 I | mil trescientos y pico, vivía retirado en su torre señorial 1390 II| alcance, y esto diciendo, dejó volar la saeta, que partió silbando 1391 I | cuatro pasos, comenzó a voltear la honda para reunir a pedradas 1392 II| impulso más poderoso que su voluntad, deseando romper de una 1393 II| adormecidos aspirando con voluptuosidad del perfume de las flores 1394 I | hija de don Dionís, ya las volvía a su alrededor con una expresión 1395 II| de ese privilegio sólo en vos sé tolerarlo.~Constanza 1396 I | derecho al asunto.~ - A él voy - contestó con calma Esteban, 1397 II| carros de nácar, a los que vuelan uncidas las mariposas.~ - 1398 II| aún de ese estupor del que vuelve en sí de improvisto después 1399 I | bromeando por el camino vuelven en bandadas de la fuente 1400 I | oraciones de San Bartolomé vuélvete a tus corderos, que comienzan 1401 | vuestra 1402 | vuestras 1403 | vuestros 1404 II| sangre, entre las agudas zarzas del monte.~ 1405 II| espiritus de la noche, venid zumbando como un emjambre de insectos 1406 I | después de guardarse en el zurrón un medio pan blanco y un