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| Gustavo Adolfo Bécquer La cueva de la mora IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Capítulo
501 II | conocido la encontró tan superior a la idea que de ella se 502 I | la gente del pueblo, le supliqué me la refiriese, lo cual 503 I | y del subterráneo que yo suponía en comunicación con él había 504 | tal 505 | tantos 506 I | infructuosas.~Sin embargo, uuna tarde en que, ya desesperanzado 507 I | la curiosidad, todas las tardes tomaba entre aquellos vericuetos 508 I | reconquista por haber sido teatro de grandes y memorables 509 I | matorrales. No sin mi poquito de temor, separé el ramaje que cubría 510 III| caballero volvió en sí, tendió a su alrededor una mirada 511 I | más o menos, en los mismos términos que yo, a mi vez, se la 512 I | sorprender el escondrijo de un tesoro, y metiéndome por todos 513 II | de una escala, al mismo tiempo que el caballero recibía 514 I | allí un torreón que aún se tiene en pie como por milagro; 515 II | lo alto de la roca en que tienen asiento todo aquel fertilísimo 516 II | el patio de armas. Allí tocó a un resorte, se levantó 517 | toda 518 III| invocando el nombre del Todopoderoso.~Al otro día, el soldado 519 I | curiosidad, todas las tardes tomaba entre aquellos vericuetos 520 II | calabozos; pero después de tomada la fortaleza, no se ocultó 521 III| orilla del río.~Ya había tomado el agua, ya iba a incorporarse 522 III| no vaciló un instante, y tomando el casco del moribundo, 523 II | en el suelo, moribundo, y tomándolo en sus brazos con unas fuerzas 524 III| volvió sus ojos al cielo, tomó el agua que su amante le 525 II | puesto en la atalaya de la torre bajó a anunciar a los enamorados 526 I | hendiduras nace la yedra; allí un torreón que aún se tiene en pie 527 II | por los reyes moros, y sus torres, de las que no ha quedado 528 I | trabé conversación con un trabajador que andaba podando unas 529 I | donde mismo había entrado, trabé conversación con un trabajador 530 I | amigo de oír todas estas tradiciones especialmente de labios 531 II | jefe, ninguno quiso hacerle traición, y los mismos que habían 532 II | Los soldados salieron en tumulto de sus cuadras; los jefes 533 II | que fecunda el río Alhama, tuvo lugar junto a la villa de 534 I | curiosidad.~Cuando, por último, la conversación recayó 535 I | duda, había descubierto uno de esos caminos secretos, 536 | usted 537 I | infructuosas.~Sin embargo, uuna tarde en que, ya desesperanzado 538 III| exterminio. Sin embargo, no vaciló un instante, y tomando el 539 III| vienen por las noches a vagar por estos contornos.~ 540 II | por su piedad como por su valentía.~Conducido a la fortaleza 541 I | defendieron como de los que valerosamente clavaron sobre sus almenas 542 III| la fortaleza, buscaban en vano por todas partes al caballero 543 | varias 544 I | por estos lugares, y se la ve todas las noches salir vestida 545 II | aquellas rocas se descubre se veía bajar tal nublado de guerreros, 546 III| Dos guerreros moros que velaban alrededor de la fortaleza 547 II | a su caudillo el afán de vengarse de cuanto le habían hecho 548 I | cosecha pasada y la por venir, de las mujeres de Navarra 549 I | Para cerciorarme de la verdad que pudiera haber en mis 550 II | no se ocultó a ninguno la verdadera causa de aquella arrojada 551 III| encontraba el caballero. Éste, al verla cubierta de sangre y próxima 552 II | guerra se alborozaron al verle, creyendo llegada la hora 553 I | ve todas las noches salir vestida de blanco de esa cueva, 554 I | más que algunos ruinosos vestigios; las piedras de la atalaya 555 II | Los moros se limitaron, viendo la inutilidad de sus esfuerzos, 556 III| caballero y su amada, que aún vienen por las noches a vagar por 557 II | comarcanos y una mañana el vigía que estaba puesto en la 558 II | Alhama, tuvo lugar junto a la villa de Fitero una reñida batalla, 559 I | explicación de aquel buen hombre vine en conocimiento de que acerca 560 III| soldado que disparó la saeta vio un rastro de sangre a la 561 I | boquerón abierto en la peña viva y medio oculto por frondosos 562 II | pidió sus armas a grandes voces y todo se puso en movimiento 563 III| iba a incorporarse para volver de nuevo al lado de su amante, 564 I | que yo, a mi vez, se la voy a referir a mis lectores.~ 565 I | por todas partes adonde se vuelven los ojos no se ven más que 566 II | inclinó sobre su amante, que yacía en el suelo, moribundo, 567 I | cuyas hendiduras nace la yedra; allí un torreón que aún 568 I | el patio de armas crecen zarzales y matas de jaramago; por