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Gustavo Adolfo Bécquer
El gnomo

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)
roja-zumba

     Capítulo
1001 III| regiones de la luz en una nuebe roja.~ ~Callaron el viento y 1002 III| sonaba sino como agua que se rompe entre peñas. El viento calló 1003 I | el rostro. Una de ellas rompió el silencio y exclamó sin 1004 II | contraste con Magdalena, blanca, rosada, pequeña, infantil en su 1005 III| pronunciarlas se abrirán las rosas y te brindarán con los diamantes 1006 I | el interés pintados en el rostro. Una de ellas rompió el 1007 IV | muchachas encontraron un cántaro roto al borde de la fuente de 1008 II | sus inclinaciones y de una rudeza salvaje en la expresión 1009 III| prestaron atención a aquellos ruidos que pasaban bajo sus pies 1010 I | Señor Jesucristo; y sin saber cómo ni por dónde, se encontró 1011 I | que el señor cura acaso no sabría dároslo en esta ocasión 1012 III| perlas en las conchas que sacan del fondo del mar los pescadores. 1013 III| los pies y las manos, y sacudia la cabeza a un lado y a 1014 I | deformes y pequeñuelas, ora salamandras luminosas o llamas fugaces 1015 I | el lugar porque los mozos salen al camino a echarnos flores 1016 III| piedras de mil colores, otras salía a la superficie y agitaba 1017 I | cuántas horas sin hallar la salida, hasta que, por ultimo, 1018 I | estupor, como si hubiera salido de un sueño. Desde entonces 1019 I | paredes de aquellos extensos salones, obra de la naturaleza, 1020 III| carcajadas, sin ruido, y saltaba de peña en peña y mareaba 1021 II | diríase que a intervalos saltaban chispas de fuego como de 1022 I | hormiguean en la llanura, y saltan de roca en roca, juegan 1023 III| entre los árboles y el agua saltando de risco en risco.~ ~Y hablaban 1024 III| por un lecho de plata y saltar como sobre guijarros entre 1025 I | fuente maravillosa, con un salto de agua coronado de espuma 1026 II | inclinaciones y de una rudeza salvaje en la expresión de sus afectos. 1027 II | sólo por el vínculo de la sangre, sino por los de la miseria 1028 III| metales, de cuyos átomos vengo saturada, puedo ofrecerte cuanto 1029 III| pies al hollar las hojas secas que tapizaban el suelo.~ ~ 1030 II | y Magdalena, encontrando seco el corazón de su hermana, 1031 II | una sorda emulación, una secreta antipatía, que sólo pudiera 1032 I | la tierra y por caminos secretos e ignorados.~ ~Allí tenían 1033 II | y, sin embargo, el único secrto que procuraban esconder 1034 I | desde su nacimiento procuran seducir a los incautos que les prestan 1035 III| manantial y el viento, que por segunda vez habían enmudecido un 1036 III| sus pasos eran firmes y seguros. Magdalena temblaba con 1037 III| en tu frente sombría un sello de altivez que te hace digna 1038 III| especie de enano de luz semejante a un fuego fatuo, que se 1039 II | Después que hubo alcanzado tan señalada victoria cuentan que dijo 1040 I | Veis, prosiguió el viejo, señalando con el palo que le servía 1041 I | contestó Magdalena con sencillez, yo creo en todo. ¿Dudas 1042 I | al pueblo, echado en una senda y presa de un gran estupor, 1043 I | en la ermita de Nuestra Señora del Moncayo. Al oír la campana, 1044 I | agua, andaban los gnomos, señores de aquellos lugares, cantando 1045 II | replicó el rey, y le dio el señorio de toda la raya y le mandó 1046 I | pórtico de la iglesia, y sentado al pie de un enebro, estaba 1047 I | cántaros en el suelo y, sentándose a su alrededor, formaron 1048 I | oportunamente un refrán, una sentencia o un adagio.~ ~Las muchachas, 1049 II | inexplicable repulsión que sentían la una por la otra, las 1050 III| dislocadas, sin orden ni sentido y por último... por último, 1051 II | que a cada paso les hacía sentir con sus dicterios y sus 1052 I | faltaron las fuerzas y se sentó tranquilamente a esperar 1053 II | de la distancia que las separaba del objeto de su pasión, 1054 III| Magdalena se iba instintivamente separando de los riscos entre los 1055 I | del lugar, donde habían de separarse, exclamó la más resuelta 1056 | ser 1057 III| hermanos, y todos confundidos, seremos la fuerza motora, el rayo 1058 I | frondosidad discurrían unos seres extraños, en parte hombres, 1059 I | señalando con el palo que le servía de apoyo la cumbre del Moncayo, 1060 | 1061 II | rubias que rodeaban sus sienes, semejantes al nimbo dorado 1062 I | acompasando su acción con un gesto significativo.~ ~¿Y qué mal encontráis 1063 III| el espacio sin limites. Sigue los movimientos de tu corazón, 1064 II | de esperanza.~ ~La noche siguiente a la tarde del encuentro 1065 III| alameda, y el viento y el agua siguieron resonando con los murmullos 1066 I | y todas juntas salieron silenciosas y preocupadas del atrio 1067 III| aromas de nardos y azucenas silvestres. Yo no he recogido a mi 1068 I | Moncayo. En sus profundas simas, en sus cumbres solitarias 1069 II | de terciopelo, formaba un singular contraste con Magdalena, 1070 III| sobre guijarros entre un sinnúmero de zafiros y amatistas, 1071 III| su cabellera de chispas, sintió una especie de atracción 1072 I | avaricia, que a todo se sobrepone, comenzaba a disipar su 1073 I | graves que ni vosotras, que sois unas locuelas me prestaríais 1074 II | de su hermana, lloraba a solas cuando las lágrimas se agolpaban 1075 I | niño fue pastor; de joven, soldado. Después cultivó una pequeña 1076 III| augusto silencio de la noche y soledad, silencio lleno de murmullos 1077 I | profundas simas, en sus cumbres solitarias y ásperas, en su hueco seno, 1078 I | por dónde.~ ~El pastor, solo y perdido en aquella inmensidad, 1079 II | vivían miserablemente a la sombra de una pariente de su madre, 1080 I | soslayo la tierra y las sombras de los montes se dilataban 1081 II | cabellos crespos y oscuros, que sombreaban su frente y caían por sus 1082 III| copiar tu imagen en el fondo sombrío de mis ondas ¡Óyeme, que 1083 III| algunos instantes, y no sonaba sino como agua que se rompe 1084 III| Magdalena paso a paso y como una sonámbula guiada en el sueño por una 1085 III| transcurrían las horas, aquel sonar eterno del aire y el agua 1086 III| aquellos rumores sin nombre sonidos inarticulados, como los 1087 III| que reúnen las reses, y sonó en la torre de oraciones, 1088 I | produciendo un murmullo sonoro al alejarse resbalando por 1089 I | El tío Gregorio escuchó sonriendo la petición de las muchachas, 1090 III| álamos, y el murmullo de sus soplos desiguales parecía responder 1091 II | y Magdalena existía una sorda emulación, una secreta antipatía, 1092 III| tenebroso seno de la tierra, he sorpendido el secreto de su maravillosa 1093 I | pálido como la muerte. Había sorprendido el secreto de los gnomos, 1094 I | acontecer que alguna vez os sorprendiese en él la noche.~ ~El tío 1095 I | el sol poniente hería de soslayo la tierra y las sombras 1096 III| comprendes.~ ~El viento: Yo soy el aire que mueve los ángeles 1097 III| corazón, deja que tu alma suba como la llama y las azules 1098 III| espiritu se desate, yo lo subiré a las regiones de la luz 1099 III| murmullo de una corriente subterránea, no en balde me inclinaba 1100 I | un rumor confuso de fuego subterraneo que hervía comprimido, y 1101 I | del hervidero del fuego subterráneo, del rumor de las aguas 1102 I | que oyó, ¡maravillaos del suceso!, oyó claro y distinto en 1103 II | por los de la miseria y el sufrimiento, y. sin embargo, entre Marta 1104 II | se había encerrado para sufrir en su egoísta y altivo silencio, 1105 III| movilidad. Unas veces se sumergía en el agua y continuaba 1106 III| colores, otras salía a la superficie y agitaba los pies y las 1107 III| esencia de los espíritus superiores. La envidia te habrá arrojado 1108 I | pórtico todas comenzaron a suplicarle que les contase una historia 1109 I | piedras desconocidas que él no supo nombrar, pero tan grandes 1110 I | circulos sobre la cúspide del surtidor. Allí , agitándose en todas 1111 III| tras la ráfaga, que iba suspirando por la llanura. Después 1112 III| pasaban bajo sus pies como un susurro constante y sobre sus cabezas 1113 | tales 1114 III| conjuro, el poder de un talisman y la virtud de las siete 1115 I | preciosas de todos los colores y tamaños. Allí había jacintos y esmeraldas 1116 I | a interrumpir Marta, yo tambien creo en todo. En todo... 1117 III| hollar las hojas secas que tapizaban el suelo.~ ~Cuando las dos 1118 II | palabra relativa al asunto, tema de todas las conversaciones 1119 I | ellas llegaban de prisa y temblando a tomar el agua pues sólo 1120 III| tanto decía Marta, viendo temblar en la linfa de la fuente 1121 I | ojos alegres y las manos temblonas. De niño fue pastor; de 1122 I | sonrisa y su voz cansada y temblorosa, que el señor cura acaso 1123 I | aspavientos hacéis y con tan temerosas y oscuras palabras nos habláis 1124 I | esperar su muerte, que ni temía ni deseaba. Nadie contaba 1125 I | lobos los huéspedes más temibles del Moncayo. En sus profundas 1126 II | pasión de la una era el deseo tenaz, hijo de un carácter indomable 1127 III| El agua: Yo he cruzado el tenebroso seno de la tierra, he sorpendido 1128 | tener 1129 II | paz y el afecto. No habían tenido caricias que disputarse 1130 III| humo. ¡Desdichado el que, teniendo alas, desciende de las profundidades 1131 II | hombros como un manto de terciopelo, formaba un singular contraste 1132 II | a esa vaga y espontánea ternura de la adolescencia, que, 1133 III| besaré tus pies mientras tiemblo al copiar tu imagen en el 1134 I | se extravían, todo lo que tiene algún valor y desaparece, 1135 I | de nieve? Pues en su seno tienen sus moradas esos diabólicos 1136 III| cantando al compás del timón del arado que arrastran 1137 II | contraposición como sus tipos.~ ~Marta era altiva, vehemente 1138 I | de la iglesia comenzó a tocar las oraciones. Las muchachas 1139 I | colocadas a su espalda que se tocasen la frente con el dedo, acompasando 1140 | tomar 1141 I | últimas palabras con un tono tan lleno de misterio, que 1142 I | Vosotras creéis algo de las tonterías que nos ha contado el tío 1143 I | el tío Gregorio~ ~- ¡Qué tonto! , exclamaron a coro las 1144 IV | en la alameda después del toque de avemaría.~ 1145 III| nacía y se apagaba para tornar a crecer y dilatarse por 1146 III| las reses, y sonó en la torre de oraciones, reinó ese 1147 I | calleja sombría, estrecha y tortuosa.~ ~De aquellas dos muchachas, 1148 I | qué la fuente del lugar trae a veces entre sus aguar 1149 I | vienen a brindarse para traer nuestros cántaros hasta 1150 III| como la violeta, que yo te traeré en un beso fecundo el germen 1151 I | pues sólo de allí puede traerse, y yo encuentro mal que 1152 I | historias más estupendas, ni traía a cuento tan oportunamente 1153 I | pastor:~ ~- Y que, ¿no se trajo nada de aquello?~ ~- Nada, 1154 I | cielo le ayudó en aquel trance, prosiguió el anciano, pues 1155 I | faltaron las fuerzas y se sentó tranquilamente a esperar su muerte, que 1156 III| la espesura. A medida que transcurrían las horas, aquel sonar eterno 1157 I | ambas cosas a la vez, pues, transformándose continuamente, ora parecían 1158 III| gnomo era un hombrecillo transparente, una especie de enano de 1159 III| zumbando en el oído, parecia transtornarlas por completo.~ ~Entonces, 1160 II | fronterizo a Castilla, adonde se trasladó la pastora, casada ya con 1161 III| vestidura grosera y osa traspasar los umbrales de lo desconocido. 1162 III| infiltrarme gota a gota a través del filón de oro de una 1163 II | y sus formas y con unas trenzas rubias que rodeaban sus 1164 II | parciales y próximo a perder el trono, se le presentó un día una 1165 I | hasta que, por ultimo, tropezó con el nacimiento del manantial 1166 II | tesoro cuyo recuerdo había turbado más de una vez sus noches 1167 III| especie de vértigo que, turbando la vista y zumbando en el 1168 | tuya 1169 I | Gregorio pronunció estas últimas palabras con un tono tan 1170 I | la salida, hasta que, por ultimo, tropezó con el nacimiento 1171 I | sitio, dos muchachas, las únicas que no habían despegado 1172 II | pesares, y, sin embargo, el único secrto que procuraban esconder 1173 III| diamantes y rubíes, me he unido en misterioso consorcio 1174 III| con un rumor acompasado y uniforme.~ ~Marta y Magdalena prestaron 1175 III| valor, porque mi espíritu vacila.~ ~El agua: Yo he cruzado 1176 I | un enjambre, y pueblan el vacio y hormiguean en la llanura, 1177 III| comenzaron a hablar el viento vagando entre los árboles y el agua 1178 III| El viento: Yo vengo de vagar por la llanura, y como la 1179 I | yo, de ver que cada día vais por agua a la fuente más 1180 II | favoritos del rey, noble galán, valiente y señor asimismo de muchas 1181 IV | las muchachas del lugar van por agua tan temprano, que 1182 I | ojos se revisten de formas variadas. Los más peligrosos, sin 1183 I | lugar murmuraban de que hoy vayan las muchachas a loquear 1184 II | tipos.~ ~Marta era altiva, vehemente en sus inclinaciones y de 1185 I | aquellas vetas brillantes se veían, como incrustadas, multitud 1186 I | que parecía tener unos veinte años, se llamaba Marta,y 1187 II | viejas, en las noches de velada, referían una historia llena 1188 I | los tesoros que encierran, velan día y noche junto a los 1189 I | granizo alrededor de la veleta de un campanario.~ ~En el 1190 I | día y noche junto a los veneros de los metales y las piedras 1191 I | las diferentes calles que venían a desembocar en aquel sitio, 1192 III| felicidad de los sueños venturosos.~ ~Mientras su hermana, 1193 III| el lodo de la miseria. Yo veo, sin embargo, en tu frente 1194 I | habrá echado, como yo, de ver que cada día vais por agua 1195 I | con sus burlas contra la veracidad del tío Gregorio, y que 1196 IV | la historia , porque la verdad es que desde entonces ninguno 1197 I | adagio.~ ~Las muchachas, al verlo, apresuraron el paso con 1198 III| oscuridad, llegaron sin verse al fin de la alameda. Marta 1199 I | durante la noche bajan por sus vertientes como un enjambre, y pueblan 1200 III| en peña y mareaba con su vertiginosa movilidad. Unas veces se 1201 III| desnúdate del temor como de una vestidura grosera y osa traspasar 1202 II | hubo alcanzado tan señalada victoria cuentan que dijo el rey 1203 I | pagó su atrevimiento con la vida; pero antes de morir refirió 1204 III| En tanto decía Marta, viendo temblar en la linfa de la 1205 I | camino a echarnos flores o vienen a brindarse para traer nuestros 1206 II | hermanas no sólo por el vínculo de la sangre, sino por los 1207 I | gigantesca sobre el cielo violado y brumoso del crepúsculo, 1208 III| sentimiento!~ ~Vive oscura como la violeta, que yo te traeré en un 1209 III| poder y con las ocultas virtudes de las piedras preciosas 1210 I | exclamaron las muchachas con aire visible de mal humor, no es para 1211 I | crecían unas plantas nunca vistas, con hojas anchas y gruesas 1212 I | matorrales y cuyo fin no ha visto ninguno. Cuando volvió al 1213 I | espuma que caía formando una vistosa cascada y produciendo un 1214 III| la fuerza motora, el rayo vital de la creación, que circula 1215 III| te daré tesoros para que vivas feliz, y más tarde, cuando 1216 II | primeros años de la niñez, vivían miserablemente a la sombra 1217 II | las dos hermanas habían vivido hasta entonces en una especie 1218 III| un beso fecundo el germen vivificador de otra flor hermana tuya 1219 I | colores y unos reflejos tan vivos, que parecía como que todo 1220 II | un carácter indomable y voluntarioso; en la otra, el cariño se 1221 I | la fuente más temprano y volvéis más tarde.~ ~Las muchachas 1222 II | Yo no quiero más que volver a cuidar mi rebaño», respondió 1223 | vosotros 1224 III| fuertes y libres... Ven, yo te voy a enseñar palabras mágicas 1225 III| por las regiones etéreas y vuelo en el espacio sin limites. 1226 III| llanura, y como la abeja que vuelve a la colmena con su botín 1227 III| voz de los labradores que vuelven, caballeros en sus yuntas, 1228 | vuestro 1229 III| vuelven, caballeros en sus yuntas, cantando al compás del 1230 III| que, turbando la vista y zumbando en el oído, parecia transtornarlas


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