| Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
| Gustavo Adolfo Bécquer Maese Pérez el organista IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Capítulo
501 I | mi señora madre que santa gloria haya, dice que lo llevaba 502 I | asista! Ya comienzan los golpes... ¡Vecina, vecina! Aquí..., 503 III| ropilla de colorines, qué gorguera de cañutos, qué aire de 504 III| alondras que se levantan gorjeando de entre las flores como 505 II | pero sus voces se apagaban gradualmente, como una voz que se pierde 506 II | mayor, bajo un solio de grana que rodearon sus familiares, 507 I | de modo que no cabe ni un grano de trigo... Buena ganga 508 III| registros del órgano con una gravedad tan afectada como ridícula. 509 I | mirad ese grupo de señores graves; ésos son los caballeros 510 I | entonando villancicos con gritos desaforados al compás de 511 I | Turco...~Mirad, mirad ese grupo de señores graves; ésos 512 I | que no han echado ya el guante los señores de la Cruz Verde 513 III| organista - prometo daros gusto, pues por todo el oro de 514 II | el sacerdote, después de haberla consagrado, toma con la 515 IV | lo decía yo. Eso no puede haberlo tocado el bisojo, mentira...; 516 I | qué hermosote está con sus hábitos morados y su birrete rojo... 517 IV | pasó. En toda Sevilla no se habla de otra cosa... El señor 518 IV | y la hija de Maese Pérez hablaban en voz baja, medio ocultas 519 I | avaro... Pero, ¡calla!, en hablando del ruin de Roma, cátale 520 III| nadie quería comprometerse a hacerlo. Ni aun su hija, que es 521 Int| lectores se le ocurriese hacerme la misma pregunta después 522 | haya 523 IV | respiración.~El horror había helado la sangre de mis venas; 524 I | a la muerte de su padre heredó el cargo... ¡Y qué manos 525 IV | El esquilón llamaba a voz herida a los fieles desde la torre, 526 IV | Era mi padre!~- ¡Bah! Hermana, desechad esas fantasías 527 I | los sábados!... Vedlo qué hermosote está con sus hábitos morados 528 III| ya entra en la iglesia el héroe de la función. ¡Jesús!, ¡ 529 III| el órgano en esta noche, hete aquí que se presenta nuestro 530 II | destinado a defender a sus hijas y a sus esposas del contacto 531 II | una nota brillante como un hilo de luz. El sacerdote inclinó 532 II | cada cual en su idioma, un himno al nacimiento del Salvador.~ 533 I | duques. Vedlos, vedlos, los hipocritones, cómo se acercan ambos a 534 Int| pregunta después de leer esta historia, ya sabe por qué no se ha 535 III| ráfagas del viento; rumor de hojas que se besan en los árboles 536 II | el honor de llevar en sus hombros.~Los preceptos de los doctores, 537 I | fuera por él media Sevilla hubiera ya ardido con estas disensiones 538 II | como si una ráfaga de aire hubiese arrebatado sus últimos ecos.~ 539 IV | el aire comprimido en su hueco y reproducía el tono sordo, 540 II | hombre mal trazado, seco, huesudo y bisojo por añadidura, 541 II | gasa azul que fingía el humo del incienso, apareció la 542 I | I~- ¿Veis ese de la capa roja 543 II | cantaban, cada cual en su idioma, un himno al nacimiento 544 III| de ser!... A muertos y a idos no hay amigos... Ahora lo 545 I | que es la de alborotar las iglesias, callan como muertos cuando 546 III| nada más atrevido que la ignorancia... Cierto que la culpa no 547 III| decían los unos.~- Es un ignorantón que, después de haber puesto 548 III| serafines sin ritmo ni cadencia, ignota música del cielo que sólo 549 II | II~La iglesia estaba iluminada 550 III| III~- Buenas noches, mi señora 551 II | II~La iglesia estaba iluminada con una profusión asombrosa. 552 I | desembozarse para saludar a la imagen, en la encomienda que brilla 553 III| música del cielo que sólo la imaginación comprende, himnos alados 554 IV | malo procura turbar las imaginaciones débiles... Rezad un paternóster 555 IV | sólo los arcángeles podrían imitarlo... en sus raptos de místico 556 Int| después de oírla aguardé impaciente que comenzara la ceremonia, 557 IV | reproducía el tono sordo, casi imperceptible, pero justo.~Y el reloj 558 III| estruendos sin nombre, imponentes como los rugidos de una 559 II | los alguaciles entraron a imponer silencio confundiéndose 560 II | exclamaciones de disgusto, cuando de improviso se oyó en el atrio un ruido 561 III| como una cascada de armonía inagotable y sonora.~Cantos celestes 562 III| el sacerdote, después de inclinarse y murmurar algunas palabras 563 II | hilo de luz. El sacerdote inclinó la frente, y por encima 564 IV | pero sonaba de una manera indescriptible. Cada una de sus notas parecía 565 I | el oro de los galeones de Indias; aquel que baja en este 566 I | la Cruz Verde merced a su influjo con los magnates de Madrid... 567 I | concluir se oye como un suspiro inmenso, que no es otra cosa que 568 I | vida entera en velar por la inocencia de la una y componer los 569 II | uno de sus familiares a inquirir por qué no comenzaba la 570 IV | que daros sustos, bajará a inspirar a su hija en esta ceremonia 571 II | familiar.~La noticia cundió instantáneamente entre la muchedumbre. Pintar 572 III| sonajas, panderos, todos los instrumentos del populacho, alzaron sus 573 Int| nada más vulgar que los insulsos motetes con que nos regaló 574 II | instrumento por falta de inteligente.~El arzobispo hizo una señal 575 III| Por mi parte, tenía hecha intención de ir a oírla a la parroquia 576 III| prosiguieron su camino, internándose en el callejón de las Dueñas.~- ¿ 577 I | éste, empujón en aquél, se internó en el templo perdiéndose 578 III| órgano.~- ¿Y por qué? - interrumpió el prelado.~- Porque... - 579 III| melodía lejana que suena a intervalos, traídas en las ráfagas 580 Int| Introducción~En Sevilla, en el mismo 581 II | de la catedral. Pasó el Introito, y el Evangelio, y el Ofertorio; 582 III| le preparan una buena al intruso. Cuando llegue el momento 583 III| y desaparecían. Creemos inútil decir a nuestros lectores 584 I | Santísima del Amparo, a quien invocaba ahora mismo con el pensamiento, 585 IV | IV~Había transcurrido un año 586 I | Presumo que vamos a tener jarana. Yo me refugio en la iglesia. 587 IV | al arcángel San Miguel, jefe de las milicias celestiales, 588 II | distantes que entonaban las jerarquías de serafines. Mil himnos 589 I | vino al mundo Nuestro Señor Jesucristo..., las voces de su órgano 590 III| el héroe de la función. ¡Jesús!, ¡qué ropilla de colorines, 591 III| perdulariote; que más parece jifero de la Puerta de la Carne 592 II | acordes misteriosos, como un jirón de niebla sobre las olas 593 II | ámbitos chispeaba en los ricos joyeles de las damas, que arrodillándose 594 II | prorrumpió en una exclamación de júbilo, acompañada del discordante 595 III| conservo un pedazo de su jubón como una reliquia, y lo 596 I | Y luego dicen que hay justicia... Para los pobres.~Vamos, 597 I | parece que trae sobre su justillo todo el oro de los galeones 598 IV | casi imperceptible, pero justo.~Y el reloj de la catedral 599 III| no los puede repetir el labio, notas sueltas de una melodía 600 III| trompicones, como si le ladrase un perro en la meseta, Y 601 II | todos los ojos había una lágrima; en todos los espíritus, 602 I | de todos los ojos caen lagrimones tamaños, al concluir se 603 IV | moribunda...: la luz de la lámpara que arde en el altar mayor... 604 I | setenta y seis años. Por muy larga que sea mi vida, pronto 605 I | de convento, y puede dar lecciones de solfa al mismo maestro 606 II | bastante a detenerle en el lecho.~- No - había dicho - . 607 Int| misma pregunta después de leer esta historia, ya sabe por 608 III| notas sueltas de una melodía lejana que suena a intervalos, 609 II | al cielo, respondió otro lejano y en un torrente de atronadora 610 II | manos, porque Aquel que levantaba en ellas, Aquel a quien 611 IV | banquillo; de donde se había levantado, asombrada, para agarrarse 612 III| en el templo... ¡Ay, si levantara la cabeza el muerto! Se 613 I | decir, ¡ellos, ellos!... Líbreme Dios de creerlos cobardes. 614 II | tendían los pajes y tomando el libro de oraciones de manos de 615 I | santo varón pobre, sí, pero limosnero, cual no otro... Sin más 616 I | de un solo criado con una linterna? Ahora llega frente al retablo.~¿ 617 IV | la iglesia. El esquilón llamaba a voz herida a los fieles 618 I | con una linterna? Ahora llega frente al retablo.~¿Reparasteis, 619 II | atravesando los espacios, llegaba al mundo.~Después comenzaron 620 II | atropellarse por la escalera, llegaron a la tribuna, vieron al 621 III| buena al intruso. Cuando llegue el momento de poner la mano 622 II | desprendía de los altares para llenar sus ámbitos chispeaba en 623 I | algunas noches como ésta suele llenarse de modo que no cabe ni un 624 I | Y con qué paciencia lleva su desgracia!... Cuando 625 I | gloria haya, dice que lo llevaba siempre al órgano consigo 626 IV | contra los malos espíritus. Llevad al cuello un escapulario 627 II | se disputaban el honor de llevar en sus hombros.~Los preceptos 628 I | bendiga! Merecía que se las llevaran a la calle de Chicharreros 629 I | ofrecido montes de oro por llevarlo a la catedral... Pero él, 630 II | arrodillada a sus pies, lo lloraba en vano entre suspiros y 631 III| soy de este genial. Cada loco con su tema... Me lo habían 632 III| lectores por sus exabruptos de locuacidad, penetró en Santa Inés, 633 I | cualquiera lo creería un lonjista de la calle de Culebras... 634 III| parece que me echan una losa sobre el corazón cuando 635 III| tocar esta Nochebuena en lugar de maese Pérez. Ya sabrá 636 III| mismos personajes, el mismo lujo, los mismos empellones en 637 I | influjo con los magnates de Madrid... Ese no viene a la iglesia 638 I | merced a su influjo con los magnates de Madrid... Ese no viene 639 I | maese Pérez proposiciones magníficas. Verdad que nada tiene de 640 II | metal resonaron en un acorde majestuoso y prolongado, que se perdió 641 III| cosa había de parecernos mala, por más que quisieran evitarse 642 IV | que os asista contra los malos espíritus. Llevad al cuello 643 I | Pues nada; él se da tal maña en arreglarlo y cuidarlo, 644 II | Nochebuena. Vamos, lo quiero, lo mando. Vamos a la iglesia.~Sus 645 I | en sus arcas que soldados mantiene nuestro señor el rey don 646 I | cuidarlo, que suena que es una maravilla... Como que lo conoce de 647 III| acostumbrados a oir aquellas maravillas, cualquiera otra cosa había 648 I | con hachas? Pues ése es el marqués de Moscoso, galán de la 649 I | esta dama había pedido en matrimonio a la hija de un opulento 650 II | esta noche a la misa de medianoche.~Esta fue la respuesta del 651 I | columbrado a las del de Medina Sidonia. ¿No os lo dije?~ 652 III| muestra de respeto a su memoria, permaneciera callado el 653 IV | haberlo tocado el bisojo, mentira...; aquí hay busilis, y 654 III| ridícula. Entre la gente menuda que se apiñaba a los pies 655 I | señores de la Cruz Verde merced a su influjo con los magnates 656 III| como una reliquia, y lo merece... Pues en Dios y en ni 657 I | tiene, Dios se las bendiga! Merecía que se las llevaran a la 658 I | esto de la solfa, conoce su mérito; sino que hasta el populacho. 659 III| le ladrase un perro en la meseta, Y con un olor de difunto 660 | mí 661 IV | avemaría al arcángel San Miguel, jefe de las milicias celestiales, 662 Int| qué no se ha continuado el milagroso portento hasta nuestros 663 IV | San Miguel, jefe de las milicias celestiales, para que os 664 I | grupos se disuelven... Los ministrales, a quienes en estas ocasiones 665 II | Transcurrieron, sin embargo, algunos minutos sin que el celebrante apareciese. 666 III| hacer nada bien, ni aun mira a la derecha - decían los 667 II | religioso, volvieron la mirada con ansiedad todos los fieles.~- ¿ 668 IV | Todo el mundo fijó sus miradas en aquel punto. El órgano 669 II | sonajas y los panderos, al mirar aparecer al arzobispo, el 670 III| luego, si no hay más que mirarlo al rostro, que, según dicen, 671 III| con más pujanza, con más misteriosa poesía, con más fantástico 672 II | aquel océano de acordes misteriosos, como un jirón de niebla 673 IV | imitarlo... en sus raptos de místico alborozo.~*~- ¿No os dije 674 III| notable contraposición con la modesta apariencia y la afable bondad 675 III| acarician los oídos en los momentos de éxtasis, cantos que percibe 676 I | arzobispo le ha ofrecido montes de oro por llevarlo a la 677 I | hermosote está con sus hábitos morados y su birrete rojo... Dios 678 IV | cielo de la noche, una luz moribunda...: la luz de la lámpara 679 I | cuando alzan no se siente una mosca...: de todos los ojos caen 680 I | Pues ése es el marqués de Moscoso, galán de la duquesa viuda 681 I | fuelles. Luego, el muchacho mostró tales disposiciones que, 682 Int| vulgar que los insulsos motetes con que nos regaló su organista 683 I | a los fuelles. Luego, el muchacho mostró tales disposiciones 684 | muchos 685 II | semejante a un sollozo, y quedó mudo.~La multitud se agolpó a 686 III| si levantara la cabeza el muerto! Se volvía a morir por no 687 II | tribuna y que, pálido y con muestras de profundo pesar, se dirigía 688 III| decir la verdad, desde que murió maese Pérez parece que me 689 III| besan en los árboles con un murmullo semejante al de la lluvia, 690 I | la doncella, de quien se murmura que es un poco avaro... 691 II | sevillana, parecían formar un muro destinado a defender a sus 692 II | misteriosos, como un jirón de niebla sobre las olas del mar.~ 693 III| es seguro que nuestros nietos lo verían en los altares... 694 | ninguna 695 I | pecho? A no ser por ese noble distintivo, cualquiera lo 696 II | parte de lo mejor de la nobleza sevillana, parecían formar 697 III| las nubes; estruendos sin nombre, imponentes como los rugidos 698 | nosotras 699 | nosotros 700 II | Baste decir que comenzó a notarse tal bullicio en el templo, 701 II | respuesta del familiar.~La noticia cundió instantáneamente 702 III| Ahora lo que priva es la novedad..., ya me entiende usarced. ¡ 703 III| al corriente de algunas novedades.~Pues, sí, señor. Parece 704 III| entró en un convento de novicia. Y era natural: acostumbrados 705 II | comienza a elevarla. Una nube de incienso que se desenvolvía 706 III| una saeta despedida de las nubes; estruendos sin nombre, 707 I | Pérez? Verdad es que sois nueva en el barrio... Pues es 708 III| como el año anterior. El nuevo organista, después de atravesar 709 IV | ceremonia solemne, para el objeto de tan especial devoción.~ 710 II | parecía flotar sobre aquel océano de acordes misteriosos, 711 IV | hablaban en voz baja, medio ocultas entre las sombras del coro 712 II | adelantó hasta el sitio que ocupaba el prelado.~- Maese Pérez 713 III| medio de los fieles que ocupaban las naves para ir a besar 714 IV | misa y prosiguió sin que ocurriera nada notable hasta que llegó 715 Int| alguno de mis lectores se le ocurriese hacerme la misma pregunta 716 II | Introito, y el Evangelio, y el Ofertorio; llegó el instante solemne 717 II | recogimiento. El sacerdote que oficiaba sentía temblar sus manos, 718 I | que echó los dientes en el oficio... Su padre tenía la misma 719 I | el señor arzobispo le ha ofrecido montes de oro por llevarlo 720 Int| comenzase la misa del Gallo oí esta tradición a una demandadera 721 IV | dije yo? ¡Aquí hay busilis! Oídlo. ¡Qué! ¿no estuvisteis anoche 722 I | ponderarle lo que esta noche oirá? Baste ver cómo todo lo 723 II | mundo.~Después comenzaron a oírse como unos himnos distantes 724 III| perro en la meseta, Y con un olor de difunto y unas... Vamos, 725 I | matrimonio a la hija de un opulento señor; mas el padre de la 726 III| persignarse y murmurar una oración ante el retablo del Arco 727 II | pajes y tomando el libro de oraciones de manos de sus dueñas, 728 II | punto, amenazando turbar el orden y el recogimiento propios 729 III| echando pestes de los otros organistas, perdulariote; que más parece 730 III| extraño personaje, cuyo porte orgulloso y pedantesco hacía tan notable 731 I | brillan los broqueles en la oscuridad... ¡Nuestro Señor del Gran 732 I | tamaños, al concluir se oye como un suspiro inmenso, 733 IV | porque personas que lo oyeron dicen que lo que hizo el 734 II | cuando de improviso se oyó en el atrio un ruido espantoso.~- ¡ 735 I | nacimiento... ¿Y con qué paciencia lleva su desgracia!... Cuando 736 IV | tocado en la reliquia de San Pacomio, abogado contra las tentaciones, 737 I | Con cuánta usura me paga las candelillas que le enciendo 738 II | diríase que las aguas y los pájaros, las brisas y las frondas, 739 III| así..., al vuelo..., una palabra de acá, otra de acullá... 740 III| presencia - . Vengo desde mi palacio aquí sólo por escucharos. ¿ 741 III| emoción que se revelaba en la palidez de su rostro - , porque 742 III| prepararse a darle de firme a su pandero, y aquél percibía sus sonajas, 743 III| Verdad que nosotras nos parecemos en eso: de nuestra casita 744 I | Quién diría que esos dos que parecen tan amigos, si dentro de 745 III| cualquiera otra cosa había de parecernos mala, por más que quisieran 746 II | de las naves con un rumor parecido al del mar cuando se alborota, 747 IV | umbral, y aquel tiempo me pareció un siglo.~La iglesia estaba 748 I | cual no otro... Sin más pariente que su hija, ni más amigos 749 I | detienen unos y otros, sin pasar de sus puestos... Los grupos 750 I | gente del pueblo le abre paso y lo saluda. Toda Sevilla 751 I | encomienda que brilla en su pecho? A no ser por ese noble 752 III| cuyo porte orgulloso y pedantesco hacía tan notable contraposición 753 III| sé decir que conservo un pedazo de su jubón como una reliquia, 754 Int| sido de él?~- Se cayó a pedazos de puro viejo hace una porción 755 I | ojos sobre esta dama había pedido en matrimonio a la hija 756 I | Buena muestra han dado de sí peleando en algunas ocasiones contra 757 III| exabruptos de locuacidad, penetró en Santa Inés, abriéndose, 758 I | invocaba ahora mismo con el pensamiento, lo trae en mi ayuda... ¡ 759 IV | ufana con esta distinción, pensé arreglar unos registros 760 III| el órgano de su parroquia peor que una carraca; viene a 761 III| momentos de éxtasis, cantos que percibe el espíritu y no los puede 762 III| firme a su pandero, y aquél percibía sus sonajas, y todos se 763 IV | brillaba como una estrella perdida en el cielo de la noche, 764 II | majestuoso y prolongado, que se perdió poco a poco, como si una 765 III| de los otros organistas, perdulariote; que más parece jifero de 766 IV | sonando todo el tiempo que yo permanecí como clavada en el umbral, 767 III| de respeto a su memoria, permaneciera callado el órgano en esta 768 III| trompicones, como si le ladrase un perro en la meseta, Y con un olor 769 III| dos mujeres que después de persignarse y murmurar una oración ante 770 IV | y alguna que otra rara persona atravesaba el atrio, silencioso 771 III| un año a otro. Los mismos personajes, el mismo lujo, los mismos 772 IV | oir una cencerrada, porque personas que lo oyeron dicen que 773 II | con muestras de profundo pesar, se dirigía al puesto donde 774 III| que siempre está echando pestes de los otros organistas, 775 I | porque es humilde como las piedras de la calle, que se dejan 776 II | gradualmente, como una voz que se pierde de eco en eco y se aleja 777 II | instantáneamente entre la muchedumbre. Pintar el efecto desagradable que 778 I | de la calle, que se dejan pisar de todo el mundo... Siempre 779 I | doblan la esquina de la plaza de San Pedro, y por el callejón 780 II | esposas del contacto de la plebe. Esta, que se agitaba en 781 I | ese de la capa roja y la pluma blanca en el fieltro, que 782 II | una mano el fieltro, cuyas plumas besaban los tapices; la 783 III| entro en Santa Inés... ¡Pobrecillo! ¡Era un santo!... Yo de 784 I | hay justicia... Para los pobres.~Vamos, vamos, ya brillan 785 I | Nuestro Señor del Gran Poder nos asista! Ya comienzan 786 IV | asistir a Santa Inés, no haber podido presenciar el portento..., ¿ 787 I | Felipe, y con sus galeones podría formar una escuadra suficiente 788 IV | como sólo los arcángeles podrían imitarlo... en sus raptos 789 III| pujanza, con más misteriosa poesía, con más fantástico color 790 II | estoque o acariciando el pomo del cincelado puñal, los 791 I | fin, ¿para qué tengo que ponderarle lo que esta noche oirá? 792 I | callan como muertos cuando pone maese Pérez las manos en 793 I | la iglesia, antes que se ponga de bote en bote..., que 794 I | encontrarse, se encontrarían, poniendo fin de una vez a estas continuas 795 Int| pedazos de puro viejo hace una porción de años.~- ¿Y el alma del 796 III| extraño personaje, cuyo porte orgulloso y pedantesco hacía 797 I | se adelanta hacía aquí, precedida de cuatro pajes con hachas? 798 II | llevar en sus hombros.~Los preceptos de los doctores, las lágrimas 799 Int| ocurriese hacerme la misma pregunta después de leer esta historia, 800 I | desgracia!... Cuando le preguntan que cuánto daría por ver, 801 II | iglesia.~- ¿Qué ha sido eso? - preguntaron las damas al asistente, 802 III| las gentes del barrio le preparan una buena al intruso. Cuando 803 III| desembarazaba del capote para prepararse a darle de firme a su pandero, 804 III| sordo y confuso, cierto presagio de que la tempestad comenzaba 805 II | alrededor de la verja del presbiterio.~Junto a aquella verja, 806 III| cuando lo trajeron a su presencia - . Vengo desde mi palacio 807 IV | Santa Inés, no haber podido presenciar el portento..., ¿y para 808 III| noche, hete aquí que se presenta nuestro hombre diciendo 809 I | vecina! Malo..., malo... Presumo que vamos a tener jarana. 810 I | maestro de capilla de la Primada. Como que echó los dientes 811 I | catedral... Pero él, nada... Primero dejaría la vida que abandonar 812 III| suspendido al auditorio con sus primores... ¡Qué sonrisa tan bondadosa, 813 III| codazos.~Ya se había dado principio a la ceremonia. El templo 814 IV | tan especial devoción.~La priora fue a ocupar su sillón en 815 III| hay amigos... Ahora lo que priva es la novedad..., ya me 816 III| que una carraca; viene a probar el de maese Pérez - decían 817 IV | con que el enemigo malo procura turbar las imaginaciones 818 III| añadió el organista, procurando dominar la emoción que se 819 Int| un prodigio.~Nada menos prodigioso, sin embargo, que el órgano 820 III| los que le consienten esta profanación. Pero así va el mundo... 821 I | Su padre tenía la misma profesión que él. Yo no lo conocí, 822 III| Ni aun su hija, que es profesora, después de la muerte de 823 IV | exclamó la joven con un acento profundamente conmovido.~- ¿Miedo? ¿De 824 II | estaba iluminada con una profusión asombrosa. El torrente de 825 II | en un acorde majestuoso y prolongado, que se perdió poco a poco, 826 III| respondió el organista - prometo daros gusto, pues por todo 827 II | orden y el recogimiento propios de la iglesia.~- ¿Qué ha 828 I | han hecho a maese Pérez proposiciones magníficas. Verdad que nada 829 II | mar cuando se alborota, prorrumpió en una exclamación de júbilo, 830 II | Santa Inés, comenzaba a prorrumpir en exclamaciones de disgusto, 831 IV | en comunidad... Pero... proseguís callando, sin que cesen 832 III| del Arco de San Felipe, prosiguieron su camino, internándose 833 IV | misa.~Comenzó la misa y prosiguió sin que ocurriera nada notable 834 III| todo el mundo y es cosa pública en Sevilla, que nadie quería 835 IV | vuestro temor es sobre manera pueril; nadie hay en el templo; 836 I | otros, sin pasar de sus puestos... Los grupos se disuelven... 837 III| voces del órgano con más pujanza, con más misteriosa poesía, 838 II | acariciando el pomo del cincelado puñal, los caballeros veinticuatro, 839 I | su órgano lágrimas como puños, bien se puede asegurar 840 Int| Se cayó a pedazos de puro viejo hace una porción de 841 II | ceremonia no puede empezar. Si queréis, yo tocaré el órgano en 842 III| pública en Sevilla, que nadie quería comprometerse a hacerlo. 843 | quienes 844 III| parecernos mala, por más que quisieran evitarse las comparaciones. 845 III| como maese Pérez, que nunca quiso excusarme el viaje tocando 846 II | poco a poco, como si una ráfaga de aire hubiese arrebatado 847 III| intervalos, traídas en las ráfagas del viento; rumor de hojas 848 IV | podrían imitarlo... en sus raptos de místico alborozo.~*~- ¿ 849 IV | torre, y alguna que otra rara persona atravesaba el atrio, 850 III| Vamos, vamos, que hace ya rato que llegó el arzobispo y 851 II | La multitud comenzaba a rebullirse demostrando su impaciencia; 852 IV | sitio en que yo estaba, recorría con una mano las teclas 853 IV | el hombre aquel proseguía recorriendo las teclas. Yo oía hasta 854 IV | el altar mayor... A sus reflejos debilísimos, que sólo contribuían 855 I | con su vara y todo, se refugia en el atrio... Y luego dicen 856 I | vamos a tener jarana. Yo me refugio en la iglesia. Pues, por 857 Int| insulsos motetes con que nos regaló su organista aquella noche.~ 858 II | arrancados de su éxtasis religioso, volvieron la mirada con 859 III| himnos alados que parecían remontarse al trono del Señor como 860 I | llega frente al retablo.~¿Reparasteis, al desembozarse para saludar 861 III| espíritu y no los puede repetir el labio, notas sueltas 862 III| repicaron, asemejando su repique una lluvia de notas de cristal. 863 IV | comprimido en su hueco y reproducía el tono sordo, casi imperceptible, 864 I | una escuadra suficiente a resistir a la del Gran Turco...~Mirad, 865 II | voces de sus tubos de metal resonaron en un acorde majestuoso 866 III| difunto, y como muestra de respeto a su memoria, permaneciera 867 I | cuando lo dejan... ¿Qué resplandor es aquel?... ¡Hachas encendidas! ¡ 868 I | que cuánto daría por ver, responde: Mucho, pero no tanto como 869 II | unos a otros, y nadie sabía responder, y todos se empeñaban en 870 II | medianoche.~Esta fue la respuesta del familiar.~La noticia 871 I | apalean amigos y enemigos, se retiran... Hasta el señor asistente, 872 III| quiere.~El arzobispo se retiró, seguido de sus familiares. 873 III| dominar la emoción que se revelaba en la palidez de su rostro - , 874 III| desfilando y perdiéndose en las revueltas de las calles vecinas; los 875 I | mantiene nuestro señor el rey don Felipe, y con sus galeones 876 I | una vez a estas continuas reyertas, en las cuales los que verdaderamente 877 IV | imaginaciones débiles... Rezad un paternóster y un avemaría 878 II | ámbitos chispeaba en los ricos joyeles de las damas, que 879 III| gravedad tan afectada como ridícula. Entre la gente menuda que 880 IV | escogía un puesto en un rincón de las naves, donde unos 881 III| coros de serafines sin ritmo ni cadencia, ignota música 882 II | bajo un solio de grana que rodearon sus familiares, echó por 883 I | I~- ¿Veis ese de la capa roja y la pluma blanca en el 884 II | descuido las encomiendas rojas y verdes, en la una mano 885 I | hábitos morados y su birrete rojo... Dios le conserve en su 886 I | en hablando del ruin de Roma, cátale que aquí se asoma. ¿ 887 III| que el organista de San Román, aquel bisojo que siempre 888 III| la función. ¡Jesús!, ¡qué ropilla de colorines, qué gorguera 889 III| nombre, imponentes como los rugidos de una tempestad; coros 890 II | improviso se oyó en el atrio un ruido espantoso.~- ¡Maese Pérez 891 I | calla!, en hablando del ruin de Roma, cátale que aquí 892 I | candelillas que le enciendo los sábados!... Vedlo qué hermosote 893 II | ansioso, como todos, por saber la causa de aquel desorden.~- ¿ 894 II | decían unos a otros, y nadie sabía responder, y todos se empeñaban 895 I | se crea que sólo la gente sabida, y a la que se le alcanza 896 III| usarced, porque esto lo ha sabido todo el mundo y es cosa 897 III| lugar de maese Pérez. Ya sabrá usarced, porque esto lo 898 IV | Gallo? Pero, en fin, ya sabréis lo que pasó. En toda Sevilla 899 II | el arzobispo mandó a la sacristía a uno de sus familiares 900 III| entre las flores como una saeta despedida de las nubes; 901 Int| organista aquella noche.~Al salir de la misa no pude por menos 902 I | pueblo le abre paso y lo saluda. Toda Sevilla lo conoce 903 II | en ellas, Aquel a quien saludaban hombres y arcángeles, era 904 I | Reparasteis, al desembozarse para saludar a la imagen, en la encomienda 905 II | himno al nacimiento del Salvador.~La multitud escuchaba atónita 906 IV | El horror había helado la sangre de mis venas; sentía en 907 III| murmurar algunas palabras santas, tomó la Hostia en sus manos... 908 I | señor arzobispo.~La Virgen Santísima del Amparo, a quien invocaba 909 | sea 910 II | un hombre mal trazado, seco, huesudo y bisojo por añadidura, 911 IV | no obstante, el órgano seguía sonando...; sonando como 912 III| El arzobispo se retiró, seguido de sus familiares. Unas 913 III| enmudecieron de pronto. El segundo acorde, amplio, valiente, 914 III| estrépito sólo duraron algunos segundos. Todos a la vez, como habían 915 III| tomara mano en ello, es seguro que nuestros nietos lo verían 916 I | Ya cuento setenta y seis años. Por muy larga que 917 III| órgano tocado por manos semejantes.~Lo que tiene que, si es 918 II | inteligente.~El arzobispo hizo una señal de asentimiento con la cabeza, 919 III| tardaría mucho en dejarse sentir.~- Es un truhán que, por 920 | será 921 III| aquí sólo por escucharos. ¿Seréis tan cruel como maese Pérez, 922 II | que causó en todo el mundo sería imposible. Baste decir que 923 I | la buena mujer que había servido de cicerone a su vecina 924 I | deudos, sus allegados y su servidumbre.~Pero, vamos, vecina, vamos 925 I | como un ángel - . Ya cuento setenta y seis años. Por muy larga 926 II | de lo mejor de la nobleza sevillana, parecían formar un muro 927 I | columbrado a las del de Medina Sidonia. ¿No os lo dije?~Ya se han 928 IV | un frío glacial, y en mis sienes fuego... Entonces quise 929 I | y cuando alzan no se siente una mosca...: de todos los 930 IV | aquel tiempo me pareció un siglo.~La iglesia estaba desierta 931 I | conserve en su silla tantos siglos como deseo de vida para 932 I | besarle el anillo... Cómo lo siguen y lo acompañan confundiéndose 933 IV | persona atravesaba el atrio, silencioso y desierto esta vez, y después 934 I | Dios le conserve en su silla tantos siglos como deseo 935 II | otros. La combinación se simplificaba. Ya no eran más que dos 936 III| sin ganas de enterarme siquiera, suelo estar al corriente 937 I | aquí van a andar más de sobra los cintarazos que los paternóster. 938 IV | No sé..., de una cosa sobrenatural... Anoche, mirad, yo os 939 I | maese Pérez? Verdad es que sois nueva en el barrio... Pues 940 IV | sorprendiese... Vine al coro... sola..., abrí la puerta que conduce 941 I | de oro en sus arcas que soldados mantiene nuestro señor el 942 II | al altar mayor, bajo un solio de grana que rodearon sus 943 II | en vano entre suspiros y sollozos.~ ~ 944 II | la misa. En aquel punto sonaban las doce en el reloj de 945 III| como una tromba de luz y de sonidos..., todo lo expresaban las 946 III| de armonía inagotable y sonora.~Cantos celestes como los 947 I | Sí, y muy pronto - añade, sonriendo como un ángel - . Ya cuento 948 III| con sus primores... ¡Qué sonrisa tan bondadosa, qué color 949 II | instrumento, que aún vibraba sordamente, mientras su hija, arrodillada 950 II | éstos brillantes, aquéllos sordos, diríase que las aguas y 951 IV | templarlo, a fin de que os sorprendiese... Vine al coro... sola..., 952 III| créame con todas veras: yo sospecho que aquí hay busilis...~ 953 II | luego quedó una aislada, sosteniendo una nota brillante como 954 III| Baltasara? - decía la una - . Yo soy de este genial. Cada loco 955 III| anillo del prelado, había subido a la tribuna, donde tocaba, 956 II | cumplido. Los concurrentes lo subieron en brazos a la tribuna y 957 III| la parroquia pero, lo que sucede... ¿Dónde va Vicente? Donde 958 II | todos los fieles.~- ¿Qué ha sucedido? ¿Qué pasa? - se decían 959 I | algunas noches como ésta suele llenarse de modo que no 960 III| ganas de enterarme siquiera, suelo estar al corriente de algunas 961 III| repetir el labio, notas sueltas de una melodía lejana que 962 Int| el órgano de maese Pérez suene ahora tan mal?~- ¡Toma! - 963 I | podría formar una escuadra suficiente a resistir a la del Gran 964 II | multitud escuchaba atónita y suspendida. En todos los ojos había 965 III| tribuna, después de haber suspendido al auditorio con sus primores... ¡ 966 I | concluir se oye como un suspiro inmenso, que no es otra 967 Int| colocaron él que ahora lo sustituye.~Si a alguno de mis lectores 968 IV | desde allí, antes que daros sustos, bajará a inspirar a su 969 | tales 970 I | los ojos caen lagrimones tamaños, al concluir se oye como 971 | tanta 972 | tantos 973 III| por malo; y era cosa de taparse los oídos con algodones... 974 II | cuyas plumas besaban los tapices; la otra sobre los bruñidos 975 III| comenzaba a fraguarse y no tardaría mucho en dejarse sentir.~- 976 I | bandadas que veis llegar con teas encendidas, entonando villancicos 977 II | sacerdote que oficiaba sentía temblar sus manos, porque Aquel 978 IV | maese Pérez abrió con mano temblorosa la puerta de la tribuna 979 III| admirarlo, que el asistente, temiendo, no sin razón, que lo ahogaran 980 IV | la superiora - : vuestro temor es sobre manera pueril; 981 IV | arreglar unos registros y templarlo, a fin de que os sorprendiese... 982 II | cojines de terciopelo que tendían los pajes y tomando el libro 983 IV | suspiros. ¿Qué os pasa? ¿Qué tenéis?~- Tengo... miedo - exclamó 984 | tener 985 IV | os había oído decir que teníais empeño en que tocase el 986 IV | Pacomio, abogado contra las tentaciones, y marchad, marchad a ocupar 987 II | arrodillándose sobre los cojines de terciopelo que tendían los pajes y 988 III| se aventuraba a defender tibiamente al extraño personaje, cuyo 989 I | de trigo... Buena ganga tienen las monjas con su organista... ¿ 990 I | conoce de tal modo, que a tientas... Porque no sé si os lo 991 I | engarzasen en oro... Siempre toca bien, siempre; pero en semejante 992 IV | la catedral esta noche. Tocad vos el órgano, tocadlo sin 993 IV | noche. Tocad vos el órgano, tocadlo sin desconfianza de ninguna 994 III| quiso excusarme el viaje tocando la Nochebuena en la misa 995 II | empezar. Si queréis, yo tocaré el órgano en su ausencia, 996 III| diciendo que él se atreve a tocarlo... No hay nada más atrevido 997 IV | que teníais empeño en que tocase el órgano en la misa, y, 998 II | que tendían los pajes y tomando el libro de oraciones de 999 | tomar 1000 III| que si el señor arzobispo tomara mano en ello, es seguro