| Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
| Anónimo Las Florecillas IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Capítulo
1 XVIII| que sería papa, y así fue 3. Este cardenal había llegado 2 VIII | Francisco le respondió:~8.Si, cuando lleguemos a Santa 3 | á 4 XVIII| también cardenales, obispos y abades, además de otros clérigos, 5 XV | sor Inés a gobernar como abadesa el monasterio de Monticelli, 6 XVI | así como San Francisco, abanderado de la cruz de Cristo, les 7 XVI | él movidos de devoción, abandonando el pueblo. Pero San Francisco 8 XV | cuenta que por tu predicación abandonó ella las riquezas y las 9 VIII | el amor de Dios, que nos abra y nos permita entrar, y 10 XIII | aquellos que, a tu ejemplo, abracen con perfección este ideal, 11 XV | del amor divino en que se abrasaban las almas de aquellos santos 12 I | escogió doce compañeros que abrazaron la altísima pobreza.~Y lo 13 XIV | que, en nombre de Dios, abriese la boca y hablase de Dios 14 II | nuestro Señor Jesucristo. Al abrirlo la primera vez salieron 15 III | que estaba con la mente absorta y elevada en Dios, por ser 16 VII | había hecho tan admirable abstinencia, Dios realizó, por sus méritos, 17 II | Messer Bernardo, lo que me acabáis de decir es algo tan grande 18 IV | que esa soberbia te haga acabar fuera de esta Orden. Y así 19 VI | corona de sus méritos. Y acabará obteniendo victoria de todos 20 I | Cristo, reprobado por Dios acabó por ahorcarse , así uno 21 | Acaso 22 XII | crédito a sus conciencias y accedió a lo que pedían. Llamó al 23 XIV | otros dos, hablaba bajo la acción del Espíritu Santo.~Y esto 24 XII | humildad, ninguna virtud es acepta a Dios. Y, hecha la plática, 25 II | su casa. Y San Francisco aceptó; cenó y durmió aquella noche 26 III | pensamiento que había tenido acerca de él. Al verlo venir hacia 27 XV | Santa Clara; y después se acercaron humildemente a la mesa todos 28 VI | Dónde está mi primogénito? Acércate, hijo mío, para que te bendiga 29 VI | el hermano Bernardo se le acercó por la mano izquierda, y 30 IV | expresamente contra él . No acertando a ver claro por sí mismo 31 V | había prometido; todo lo acomodó y completó a su costa; y 32 XV | Santa Clara volvió bien acompañada a San Damián.~Las hermanas, 33 V | perfección, se volvió a sus acompañantes lleno de estupor y admiración 34 XIII | cielo con los ángeles; ella acompañó a Cristo en la cruz, con 35 VI | Jacob, rodeado de sus hijos, acongojados y llorosos por la partida 36 VIII | con paciencia y con gozo, acordándonos de los padecimientos de 37 XVIII| desnuda tierra; algunos se acostaban sobre paja; por almohada 38 XV | el suelo, como él estaba acostumbrado. Y, llegada la hora de comer, 39 V | de ese modo comenzaba a acrecentar a los pobrecillos discípulos 40 XV | a la caridad de Dios esa actitud de no dar gusto a la hermana 41 XVI | y a manifestar con sus actitudes y con sus cantos el grandísimo 42 II | la luz de la lámpara, los actos de devoción de San Francisco, 43 II | tanto dinero a los pobres, acuciado de la codicia, dijo a San 44 III | el hermano Bernardo para acusarse humildemente del pensamiento 45 XI | Maseo, éste caminaba un poco adelantado, y, al llegar a un cruce 46 XVI | donde queréis; os ha dado, ademas, vestido doble y aun triple; 47 II | Francisco contemplando y admirando la excelencia de la majestad 48 I | aquellos santos apóstoles admiraron al mundo por su santidad 49 XVII | muy puro e inocente fue admitido en la Orden cuando aún vivía 50 III | corrección a quien reconocía adornado de tanta santidad; cuando 51 XVIII| vosotros se preocupe ni ande afanoso sobre lo que ha de comer 52 VIII | de la tribulación y de la aflicción podemos gloriarnos, ya que 53 XIII | juntaron los dos en las afueras del pueblo para comer en 54 V | Cuando se hubo sentado, se agolparon en derredor suyo muchos 55 XII | predicación y el don de agradar a la gente. Quiero, pues, 56 VI | para ir y estar donde te agrade .~Después de la muerte de 57 XI | siquiera una palabra de agradecimiento". Y le parecía al hermano 58 XVIII| hechos con cañizos y esteras, agrupados según las provincias a que 59 XIII | trozos de pan y aquella agua, reanudaron el camino hacia 60 III | sobre todo, me dirás: "¡Aguanta ahí, bellaco, hijo de Pedro 61 VIII | abre y nos tiene allí fuera aguantando la nieve y la lluvia, el 62 VIII | de las raíces, y de las aguas, escribe que no está en 63 I | sabiduría divina como el águila, o sea, Juan Evangelista, 64 I | reprobado por Dios acabó por ahorcarse , así uno de los doce compañeros 65 I | apostató y, por fin, se ahorcó . Lo cual sirve de grande 66 II | parientes y los extraños lo ahuyentaban tirándole piedras y barro; 67 | ajenos 68 V | mundo, muestras de respeto y alabanzas vanas; por el contrario, 69 XVI | vuestro creador, y debéis alabarlo siempre y en todas partes, 70 IV | largo, que los hermanos se alarmaron ante tan extraño modo de 71 XVI | cuellos y a extender sus alas, inclinando respetuosamente 72 XIII | perla evangélica, que nos alcancen esta gracia de nuestro Señor 73 V | vanas; por el contrario, se alegraban de las injurias y se entristecían 74 II | Francisco, al oírle, se alegró en el espíritu y le habló 75 XVI | septentrión, y cada banda se alejaba cantando maravillosamente.~ 76 III | Francisco, y cuando se hubo alejado un poco, dijo a su compañero: 77 VII | comiendo aquel medio pan, alejó de sí el veneno de la vanagloria, 78 XVIII| devotísimamente estas palabras, alentaba y animaba a los hermanos 79 II | el camino, ni bastón, ni alforja, ni calzado, ni dinero , 80 | algún 81 XVI | sembráis ni segáis, y Dios os alimenta y os regala los ríos y las 82 XVIII| vino, de habas y de otros alimentos, a la medida de la necesidad 83 XVIII| acostaban sobre paja; por almohada tenían una piedra o un madero.~ 84 IV | porque veo que estás alterado. La ira oscurece la mente 85 V | cuya serenidad no pudo alterar ninguna molestia ni injuria; 86 VIII | soportar con paciencia, sin alterarnos y sin murmurar contra él, 87 II | avaricia, y, no queriendo altercar con él, como verdadero cumplidor 88 I | compañeros que abrazaron la altísima pobreza.~Y lo mismo que 89 X | viene de los ojos del Dios altísimo, que miran en todas partes 90 IV | respondió el hermano Elías altivamente - ; pero no quiero responderte. 91 XVI | guareceros, y los árboles altos, para hacer en ellos vuestros 92 II | cama en su propio cuarto, alumbrado toda la noche por una lámpara. 93 XVI | vuestros hijos. Ya veis cómo os ama el Creador, que os hace 94 VI | partida de un padre tan amable, preguntó: ¿Dónde está mi 95 XV | una virgen tan santa y amada del Señor, en una cosa tan 96 XIII | discípulos de la preciosísima, amadísima y angélica pobreza.~Platicando 97 XIV | Francisco:~Hermanos míos amadísimos, dad gracias a Dios, que 98 VI | Francisco, los hermanos amaron y respetaron al hermano 99 XVIII| ejercicios de caridad; y en un ambiente tal de silencio y de modestia, 100 VI | hermanos míos carísimos, que os améis los unos a los otros.~Después 101 II | los siglos de los siglos. Amen.~ 102 VIII | que Cristo concede a sus amigos, está el de vencerse a sí 103 XIII | ella templa las armas de la amistad, de la humildad y de la 104 XVIII| humildemente su culpa y añadió: No hay duda de que Dios 105 II | lágrimas: "¡Dios mío!", sin añadir más . y esto lo decía San 106 IX | misericordia, y todavía añadirá muchas otras gracias. A 107 XIII | fuente, una hermosa piedra, ancha, sobre la cual cada uno 108 XVI | Massa, aunque San Francisco andaba entre ellos y los tocaba 109 XVIII| vosotros se preocupe ni ande afanoso sobre lo que ha 110 XVIII| torno a Santa María de los Angeles, sentados a los hermanos 111 VI | mundo; entre ellos, aquel angélico y divino hermano Gil, el 112 XIII | se puso en oración en un ángulo de la iglesia, y el hermano 113 XVIII| hierro, y mayor número de anillas, que llevaban en los brazos, 114 XVIII| estas palabras, alentaba y animaba a los hermanos a la obediencia 115 XVII | Francisco, comenzó a oír una animada conversación; se aproximó 116 VIII | los peces y de todos los animales, y de los hombres, y de 117 XVIII| capítulo, San Francisco animó a todos a seguir en el bien 118 IV | cual, San Francisco, al año siguiente, dio permiso al 119 II | viendo que, al cabo de dos años de soportar escarnios y 120 XIII | nuestro Señor Jesucristo para anunciarte que tu oración ha sido escuchada, 121 IV | Qué es lo que quieres?~Apacíguate primero - le dijo el joven - , 122 XV | bajaron a todo correr para apagar el fuego, persuadidos de 123 VIII | arrastra por la nieve, y nos apalea con todos los nudos de aquel 124 VII | su Hijo Jesucristo, como aparece en el venerable colegio 125 II | toda clase de personas, aparecía cada día más constante y 126 XIII | gran devoción; en esto se aparecieron a San Francisco los santos 127 XVII | misterio de aquella santa aparición, volviendo al eremitorio, 128 III | oírle hablar de Dios, se apartaba de él lo antes que podía 129 XVI | ha destinado a vosotras. Aparte de esto, vosotras no sembráis 130 III | quedado casi cielo y no veía apenas. Una vez, entre otras, partió 131 I | hermano Juan de Cappella, apostató y, por fin, se ahorcó . 132 IV | hermano Bernardo al ver la apostura del joven y al escuchar 133 III | Francisco volvió en seguida apresuradamente a donde estaba el hermano 134 XI | Finalmente, cuando giraba más aprisa, dijo San Francisco. Párate 135 II | Entonces, messer Bernardo quiso aprovechar la ocasión para comprobar 136 XVII | animada conversación; se aproximó más para entender lo que 137 VI | al hermano Gil un lugar apto para la contemplación; y 138 IV | del eremitorio un joven apuesto y hermoso con atuendo de 139 VII | donde las zarzas y los arbustos formaban una especie de 140 XVI | conservó vuestra raza en el arca de Noé, para que vuestra 141 XV | entonces al lado del convento ardían violentamente, como si fueran 142 XV | persuadidos de que todo estaba ardiendo.~Al llegar y ver que no 143 XVIII| Francisco, a impulsos del ardor del espíritu, expuso la 144 XI | a Siena, a Florencia y a Arezzo, dijo el hermano Maseo: 145 XIII | porque ella templa las armas de la amistad, de la humildad 146 XVI | en el aire entre cantos armoniosos; luego se dividieron en 147 VIII | nos tira a tierra, y nos arrastra por la nieve, y nos apalea 148 XI | sino que el diablo habría arrastrado también muchas almas al 149 IV | he hecho; después se ha arrepentido, ha querido escucharme, 150 II | hecho durante el día, se arrepintió de su avaricia y se puso 151 III | al echarme yo ahora boca arriba, me pongas un pie sobre 152 XV | en Dios. Y, estando así arrobados, elevados los ojos y las 153 IV | enfermo.~El hermano Bernardo, arrodillándose humildemente e inclinando 154 V | le echaba polvo, quién le arrojaba piedras; éste lo empujaba 155 XIII | perfección este ideal, El les asegura la bienaventuranza de la 156 IX | en nombre de Dios, y te aseguro que esta vez responderé 157 V | Si tenéis intención de asentaros en un lugar donde poder 158 XIII | que a enseñar . Habiendo asignado a los compañeros las otras 159 II | y se dirá más adelante.~Asimismo, messer Bernardo recibió 160 XVIII| María de los Ángeles, al que asistieron cinco mil hermanos. En él 161 III | defectos.~San Francisco se asombró de esto, ya que el hermano 162 VII | Padre hacerlo, en muchos aspectos de su vida, conforme y semejante 163 III | me corrijas y reprendas ásperamente de mis defectos.~San Francisco 164 XVII | notar que el cordón estaba atado, lo soltó tan suavemente, 165 XVIII| necesaria al cuerpo, sino atended solamente a orar y alabar 166 XII | contemplación, te encargues tú de atender a la puerta, a la limosna 167 XII | cumpliendo durante varios días, atendiendo juntamente a la puerta, 168 XI | acercándose a él, le dijo: Procura atenerte a las cosas que estás pensando 169 XVII | lado de San Francisco y ató su cordón al de San Francisco, 170 VIII | de invierno. Sintiéndose atormentado por la intensidad del frío, 171 V | tiraban del capucho hacia atrás, otros hacia adelante; quién 172 III | castigar mi presunción y el atrevimiento de mi corazón, al echarme 173 XI | pero, por respeto, no se atrevió a decir nada al Padre santo. 174 IV | joven apuesto y hermoso con atuendo de viaje, que llamó con 175 V | manera de vestir, en la austeridad de vida y en sus acciones 176 XVI | sus oraciones, prefirió averiguar la voluntad divina recurriendo 177 VIII | todas las propiedades de las aves y de los peces y de todos 178 XI | indiscreta soberbia; porque ayer hizo San Francisco tan santas 179 II | hospitales. Y en todo le ayudaba, fiel y próvidamente, San 180 II | fragilidad, viniera a suplir, ayudar y completar lo que él por 181 XIII | pedirles que nos enseñen y ayuden a poseer el tesoro inapreciable 182 IV | sin cambiar de postura ni bajar la cabeza, dijo al hermano 183 XV | que los habitantes de Asís bajaron a todo correr para apagar 184 VII | Cristo, que le llevase en su barca a una isla del lago totalmente 185 XIII | San Francisco fue por un barrio y el hermano Maseo por otro. 186 II | ahuyentaban tirándole piedras y barro; pero él soportaba pacientemente 187 XII | crecer de virtud en virtud a base de la humildad. Una vez 188 V | muchachos con el hábito raído y basto, se burlaban de él y le 189 II | nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni calzado, 190 VI | sostener muchas y duras batallas de parte de los demonios; 191 XVII | Virgen María, a San Juan el Bautista y al Evangelista, y una 192 XVIII| había reunido una grey tan bella y devota tras las huellas 193 III | me dirás: "¡Aguanta ahí, bellaco, hijo de Pedro Bernardone! ¿ 194 X | grandeza, y la fortaleza, y la belleza, y la sabiduría del mundo, 195 XIII | todos tus seguidores seréis bendecidos por Dios.~Dichas estas palabras, 196 XIV | un joven hermosísimo, y, bendiciéndoles a todos, los llenó de tanta 197 VI | dijo al hermano Bernardo:~Bendígate el Padre de nuestro Señor 198 VI | Capítulo VI~Cómo San Francisco bendijo al hermano Bernardo antes 199 XV | terminado que hubieron la bendita refección, Santa Clara volvió 200 IX | ser tal, que, entre los benditos, tu serás singularmente 201 XVI | os hace objeto de tantos beneficios. Por lo tanto, hermanas 202 III | bellaco, hijo de Pedro Bernardone! ¿De dónde te viene a ti 203 XV | las gentes de Asís y de Bettona y las de todo el contorno 204 XVI | prosiguió entre Cannara y Bevagna. Iba caminando con el mismo 205 VI | vida presente a la vida bienaventurada de los ángeles . En alabanza 206 XIII | ideal, El les asegura la bienaventuranza de la vida eterna; y tú 207 XVIII| propios pecados y los de los bienhechores, o platicando sobre la salud 208 XI | viaje ha sido efecto de la bondad divina, como lo demuestra 209 XVIII| Predicadores; se dirigía de Borgona a Roma, y, habiendo sabido 210 I | tocados los labios con una brasa, como al profeta Isaías; 211 XVIII| que nos ha sido prometido. Breve es el deleite del mundo, 212 VIII | dice: "¡Mentira! Sois dos bribones que vais engañando al mundo 213 III | como solía hacerlo, quiso buenamente evitar aquella obediencia, 214 V | hábito raído y basto, se burlaban de él y le injuriaban, como 215 II | toda clase de injurias y burlas, como si fuera sordo y mudo. 216 XVII | levantó también él y fue en su busca; hallando abierta la puerta 217 XI | verdadero humilde, no se buscaba a sí mismo en sus acciones, 218 I | la tierra, y éste fue el caballero de Asís hermano Rufino. 219 XVIII| poblaciones gente con jumentos, caballos y carros cargados de pan 220 VII | formaban una especie de cabaña, a modo de camada; y en 221 XVI | inclinando respetuosamente sus cabezas hasta el suelo, y a manifestar 222 XIII | y transitorias; por ella caen al suelo todos los obstáculos 223 II | ni bastón, ni alforja, ni calzado, ni dinero , queriendo con 224 VII | especie de cabaña, a modo de camada; y en este sitio se puso 225 VI | bendición eterna, en tu caminar y en tu reposar, despierto 226 XVIII| Verdaderamente éste es el campamento y el ejército de los caballeros 227 VI | ten facultad para recibir candidatos a la Orden y para expulsar 228 I | fue santificado por Dios y canonizado en el cielo cuando aún vivía 229 XVIII| a sus hermanos; a veces cantaba la misa, otras veces predicaba 230 XVIII| en las piernas; en tal cantidad, que se formó un gran montón; 231 XVIII| sabido de aquella asamblea capitular reunida por San Francisco 232 I | llamado hermano Juan de Cappella, apostató y, por fin, se 233 XI | qué parte tienes vuelta la cara? Hacia Siena - respondió 234 XVIII| pueblo, así como también cardenales, obispos y abades, además 235 XVIII| jumentos, caballos y carros cargados de pan y de vino, de habas 236 VII | Francisco, el último día de carnaval, junto al lago de Perusa 237 XVIII| con jumentos, caballos y carros cargados de pan y de vino, 238 VII | gente comenzó a construir casas y a vivir allí. En poco 239 XV | Prepárate, por si llega el caso de enviarte a algún convento"; 240 XVIII| prosperidad, a mantener pureza y castidad angélica, a permanecer en 241 III | San Francisco - que, para castigar mi presunción y el atrevimiento 242 VI | te maldiga no quede sin castigo. Sé el jefe de tus hermanos 243 III | antes que podía y se iba. Causaba grandísima devoción ver 244 XIV | quedaron al punto fuera de sí y cayeron a tierra como muertos, ajenos 245 XVII | eremitorio; entró en una celdita que había allí y se puso 246 VII | y a contemplar las cosas celestiales. Allí se estuvo toda la 247 II | una noche lo convidó a cenar y a dormir en su casa. Y 248 VII | la noche del miércoles de ceniza, sin que nadie se diese 249 II | Y San Francisco aceptó; cenó y durmió aquella noche en 250 XVIII| confesó con humildad haber censurado falsamente de indiscreto 251 IV | de la mano, en un abrir y cerrar de ojos lo puso al otro 252 IV | hermano Elías, encolerizado, cerró la puerta con rabia y se 253 XVI | antes a las golondrinas que, cesando en sus chirridos guardasen 254 V | en derredor suyo muchos chicuelos y mayores; unos le tiraban 255 XI | hecho dar vueltas como a un chiquillo, y luego al obispo, que 256 XI | pasaba, lo que hacen los chiquillos; pero, por respeto, no se 257 XVI | golondrinas que, cesando en sus chirridos guardasen silencio hasta 258 XI | murmuración que traías antes era ciega, vana y orgullosa, y fue 259 III | llamó: ¡Ven y habla a este ciego!~Y el hermano Bernardo no 260 VIII | devuelva la vista a los ciegos, enderece a los tullidos, 261 XVIII| por grupos; sesenta aquí, cien allá, doscientos o trescientos 262 X | cuerpo, no sobresales por la ciencia, no eres noble, y entonces, ¿ 263 VIII | las lenguas, y todas las ciencias, y todas las Escrituras, 264 | cierta 265 IX | iniquidades y tantos pecados, que ciertamente he merecido ser arrojado 266 | ciertas 267 X | San Francisco estaba bien cimentado en la verdadera humildad. 268 XVIII| llevaban en los brazos, en la cintura, en las piernas; en tal 269 XIII | de dos en dos a todas las ciudades y lugares a donde él debía 270 II | insuficiencia y poca virtud, clamaba y rogaba a Dios que con 271 XIII | Dios, como lo demuestran claramente el pan obtenido de limosna, 272 IV | él . No acertando a ver claro por sí mismo y reflexionando 273 XVIII| abades, además de otros clérigos, ganosos de ver una asamblea 274 XVIII| Había por toda la explanada cobertizos hechos con cañizos y esteras, 275 II | los pobres, acuciado de la codicia, dijo a San Francisco: No 276 VIII | con un palo nudoso y nos coge por el capucho, y nos tira 277 VIII | los sordos, andar a los cojos, hablar a los mudos y, lo 278 VII | aparece en el venerable colegio de los doce compañeros, 279 VI | para que te bendiga. Y, colocándose el hermano Elías a la mano 280 XIII | Francisco y el hermano Maseo colocaron sobre una piedra, junto 281 V | recibir más escarnios, fue a colocarse de intento en la plaza de 282 XIII | sobre la cual cada uno colocó la limosna que había recibido. 283 IX | hermano León con sencillez columbina. Entonces, San Francisco 284 XVIII| Spello, de Asís y de toda la comarca a llevar de beber y de comer 285 VI | tentaciones con que ha de ser combatido el hermano Bernardo son 286 XI | hombres de Siena estaban combatiendo entre sí, y habían muerto 287 VI | ya que él es uno de los comensales del reino de Dios. Esta 288 V | a Dios, que de ese modo comenzaba a acrecentar a los pobrecillos 289 XI | cuerpos, como ya se había comenzado, sino que el diablo habría 290 XII | hermanos estén comiendo, tú comerás a la puerta del convento, 291 XV | esposa de Jesucristo. Aquí comeremos juntos en el nombre de Dios.~ 292 XVI | sirvió de comer . Cuando hubo comido el hermano Maseo, San Francisco 293 IX | De muy buena gana, Padre. Comienza en nombre de Dios - respondió 294 IV | ningún hermano de la Orden comiese carne. La cuestión que le 295 IV | enfermo; San Francisco, compadecido, dijo al hermano Bernardo: 296 XII | tus compañeros quieren compartir los oficios que te he encomendado; 297 XV | os parece que la debo complacer? - respondió San Francisco. 298 II | viniera a suplir, ayudar y completar lo que él por sí mismo no 299 XVII | tarde, después de rezar completas, se acostó a fin de poder 300 V | prometido; todo lo acomodó y completó a su costa; y en adelante 301 XI | que San Francisco se había comportado con poca discreción.~Pero 302 II | aquellas piedras que me compraste para reparar las iglesias; 303 II | queriendo con esto hacerles comprender que debían poner y abandonar 304 XI | secretos de su corazón, comprendió que el espíritu de la divina 305 III | hablar de Dios, como lo había comprobado muchas veces San Francisco, 306 XI | vértigo de la cabeza, que es común en semejante juego; pero 307 XIII | pobreza. Y todavía más: te comunicamos de parte suya que a todos 308 IV | elevado hacia el cielo, y le comunicó toda la embajada del joven 309 XIII | Señor Jesucristo: que nos conceda, por su santa misericordia, 310 VIII | Espíritu Santo que Cristo concede a sus amigos, está el de 311 XV | veces, pero él no quiso concederle ese consuelo. Viendo, pues, 312 XIII | escuchada, y te ha sido concedido por Dios, a ti y a tus seguidores, 313 XVIII| orden que reinaba en una concentración tan grande, así como de 314 XVIII| hombres, y con la propia conciencia; a amar y a observar la 315 VIII | perfecta.~Y ahora escucha la conclusión, hermano León: por encima 316 XVIII| Espoleto iban a verlos muchos condes, barones y caballeros, y 317 XV | mayor que éste, deberías condescender con esa tu planta espiritual.~ 318 XVIII| divina se ocupaba de ellos, confesó con humildad haber censurado 319 XVI | y se extendía hasta los confines del mundo. Era el hermano 320 XIII | messer San Francisco, para conformarse en todo perfectamente a 321 X | me ha escogido a mí para confundir la nobleza, la grandeza, 322 | conmigo 323 VIII | caridad, que el portero nos conoce bien y que es Dios quien 324 XIII | impresión, a quien no le conocía, de ser un pordiosero vil, 325 IV | todo punto por punto. Y conocieron con certeza que era el mismo 326 XVIII| aquel mismo capítulo tuvo conocimiento San Francisco de que muchos 327 XIV | Dios, que San Francisco conoció que, al igual que los otros 328 XVI | vestido doble y aun triple; y conservó vuestra raza en el arca 329 XVIII| para tal muchedumbre. Y se consideraba feliz el que podía llevar 330 II | él que era digno de toda consideración y que era él quien había 331 I | Francisco~Primeramente se ha de considerar que el glorioso messer San 332 XIII | es precisamente lo que yo considero gran tesoro - repuso San 333 XVI | Pero San Francisco no se lo consintió, sino que les dijo:~No tengáis 334 VIII | enseñó al hermano León en qué consiste la alegría perfecta~Iba 335 IX | misericordias y el Dios de toda consolación, que no mereces hallar misericordia". 336 XV | quedó desde entonces muy consolada. En alabanza de Cristo. 337 IV | al hermano Bernardo muy consolado, hasta el punto que hizo 338 XVIII| y los mandó, llenos de consoladora alegría espiritual, a sus 339 XVI | y, dejándolos así muy consolados y bien dispuestos para la 340 V | doctor en leyes toda esa constancia y virtud del hermano Bernardo, 341 II | personas, aparecía cada día más constante y paciente, comenzó a pensar 342 IV | prescrito por medio de una constitución, en desacuerdo con el Evangelio 343 VII | cual la gente comenzó a construir casas y a vivir allí. En 344 XVIII| él. Así lo hicieron. Y se contaron hasta quinientos cilicios 345 II | esto lo decía San Francisco contemplando y admirando la excelencia 346 VII | sitio se puso a orar y a contemplar las cosas celestiales. Allí 347 XVI | sus cantos el grandísimo contento que les proporcionaban las 348 VIII | alegría perfecta. Así fue continuando por espacio de dos millas. 349 IV | hermano Elías. Te pregunto - continuó el joven - si es lícito 350 XV | Bettona y las de todo el contorno vieron que Santa María de 351 XVIII| a tener paciencia en las contrariedades y templanza en la prosperidad, 352 II | Entonces, San Francisco, convencido de que dormía messer Bernardo, 353 XV | humilde mesa. Con lo cual se convencieron de que se trataba de un 354 XV | el nombre de Dios.~El día convenido salió Santa Clara del monasterio 355 XVI | lo obtenía y muchas veces conversaba con Dios; por esto, San 356 XIII | viviendo en la tierra, converse en el cielo con los ángeles; 357 VIII | predicar tan bien que llegase a convertir a todos los infieles a la 358 II | Dios. Y así, una noche lo convidó a cenar y a dormir en su 359 II | compañero de San Francisco, se convirtió a penitencia ~El primer 360 XVIII| Providencia divina y de la copiosa abundancia de todo bien.~ 361 II | diciendo siempre entre copiosas lágrimas: "¡Dios mío!", 362 V | vid, Jesucristo, producían copiosos y excelentes frutos en las 363 XII | comenzaron a sentir en sus corazones gran remordimiento al ver 364 VI | ejercicio de su virtud y para corona de sus méritos. Y acabará 365 VI | pasó su alma santísima, coronada de gloria de la vida presente 366 XVIII| cuidado alguno de las cosas corporales. Pero el Pastor supremo, 367 III | decir palabra alguna de corrección a quien reconocía adornado 368 III | siempre que estemos juntos me corrijas y reprendas ásperamente 369 XVI | solamente para él, sino para que coseche fruto de almas y se salven 370 XVI | como no sabéis hilar ni coser, Dios os viste a vosotras 371 V | acomodó y completó a su costa; y en adelante se hizo padre 372 XVII | los demás, según tenía de costumbre.~Este niño se propuso espiar 373 XVII | estuviera en vida. Este niño fue creciendo grandemente en la gracia 374 XII | oírles, San Francisco dio crédito a sus conciencias y accedió 375 VII | y la mitad del otro. Se cree que San Francisco lo comió 376 V | hermano Bernardo - , yo creo que esto os lo ha inspirado 377 XIII | ni mesa, ni criado, ni criada. Esto es precisamente lo 378 XIII | platos, ni casa, ni mesa, ni criado, ni criada. Esto es precisamente 379 X | hallado sobre la tierra otra criatura más vil para realizar la 380 V | parecían y eran, hombres crucificados en la manera de vestir, 381 VIII | todas esas injurias, esa crueldad y ese rechazo, y si, más 382 XVI | se quitó la capucha y, cruzando los brazos, le preguntó: ¿ 383 VI | izquierda, y San Francisco cruzó las manos, poniendo la derecha 384 VIII | lluvia y pasmados de frío, cubiertos de lodo y desfallecidos 385 III | me pongas un pie sobre el cuello y el otro sobre la boca, 386 XVI | sus picos, a estirar sus cuellos y a extender sus alas, inclinando 387 XI | perecido a cuchillo muchos cuerpos, como ya se había comenzado, 388 XVIII| vuestro cuerpo, ya que El cuida de vosotros de manera especial .~ 389 XVI | pecado de la ingratitud, cuidando siempre de alabar a Dios.~ 390 XV | alimento espiritual, no se cuidaron mucho del manjar corporal. 391 XVIII| diciendo humildemente su culpa y añadió: No hay duda de 392 II | altercar con él, como verdadero cumplidor del Evangelio , metió las 393 XIII | ser verdaderos amadores, cumplidores y humildes discípulos de 394 XII | esta obediencia, y la fue cumpliendo durante varios días, atendiendo 395 III | sustraerse a la santa obediencia, cumplió con la mayor delicadeza 396 IV | había dejado, perfectamente curado. Por lo cual, San Francisco, 397 XVIII| gentileshombres, que habían venido por curiosidad, se ponían a servirles con 398 VIII | ángeles, y conociera el curso de las estrellas y las virtudes 399 V | la demasiada honra que me daban, temía perder más de lo 400 XIV | Hermanos míos amadísimos, dad gracias a Dios, que ha querido, 401 II | vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y luego ven 402 XI | volvía a levantarse y seguía dando vueltas. Finalmente, cuando 403 II | reservarse cosa alguna, sino dándolo todo a los pobres de Cristo; 404 IV | incomodado y no quería ir, temía darle mal ejemplo. Viendo que 405 XIII | mundo a predicar. Y para darles ejemplo de verdadera obediencia, 406 XVI | dedicarme a predicar o darme solamente a la oración después 407 IV | saludó en su lengua: ¡Dios te dé la paz, buen hermano! No 408 III | qué te has turbado? ¿Acaso debe dejar el hombre a Dios por 409 XII | nos da, tanto más humildes debemos ser; porque, sin la humildad, 410 II | hacerles comprender que debían poner y abandonar en Dios 411 XV | Entonces, ¿os parece que la debo complacer? - respondió San 412 II | dijo: Hermano Francisco: he decidido en mi corazón dejar el mundo 413 VIII | vosotros?" Y nosotros le decimos: "Somos dos de vuestros 414 XVII | aquella visión, le mandó no decirla jamás mientras él estuviera 415 IV | la modestia del joven al decirle que él sabría responder 416 II | paciente, comenzó a pensar y decirse a sí mismo:~Imposible que 417 XVI | manifestarme lo que será mejor: dedicarme a predicar o darme solamente 418 XVI | debía andar predicando o dedicarse a la contemplación~El humilde 419 III | reprendas ásperamente de mis defectos.~San Francisco se asombró 420 V | adelante se hizo padre y defensor especial del hermano Bernardo 421 XVIII| orar y alabar a Dios; y dejadle a El cuidado de vuestro 422 XVI | universal de todos . y, dejándolos así muy consolados y bien 423 XI | palacio del obispo, sin dejarles tocar la tierra con los 424 VII | Llegados a la isla, al dejarlo el amigo para volverse a 425 XI | como hacen los niños, y no dejes de dar vueltas hasta que 426 II | dormía messer Bernardo, dejó la cama al primer sueño 427 XVIII| sido prometido. Breve es el deleite del mundo, pero la pena 428 III | obediencia, cumplió con la mayor delicadeza que pudo lo que San Francisco 429 | demasiada 430 XIV | Espíritu Santo.~Y esto quedó demostrado, además, por una señal expresa, 431 XVIII| supremo, Cristo bendito, para demostrar que él tiene cuidado de 432 VI | y respeto.~Y bien se lo demostró, no sólo durante la vida, 433 XI | la bondad divina, como lo demuestra el buen resultado que se 434 XIII | providencia de Dios, como lo demuestran claramente el pan obtenido 435 V | sentado, se agolparon en derredor suyo muchos chicuelos y 436 IV | de una constitución, en desacuerdo con el Evangelio y con la 437 XIII | Dichas estas palabras, desaparecieron, dejando a San Francisco 438 XVI | para que vuestra especie no desapareciese en el mundo. Le estáis también 439 IV | respondió el ángel.~Dicho esto, desapareció, dejando al hermano Bernardo 440 XVII | niño, y, al ver el cordón desatado y que San Francisco se había 441 III | Francisco se volvió un tanto desconsolado, muy extrañado y quejoso 442 VIII | las hierbas, y le fueran descubiertos todos los tesoros de la 443 VII | pidió encarecidamente que no descubriese a nadie su paradero y que 444 XVII | muerte de San Francisco descubrió aquella visión a los hermanos. 445 V | acciones y obras; de ahí que deseaban más soportar humillaciones 446 XIII | dijeron:~Puesto que pides y deseas observar lo que Cristo y 447 VIII | frío, cubiertos de lodo y desfallecidos de hambre, llamamos a la 448 VII | isla del lago totalmente deshabitada y que lo hiciese en la noche 449 XIII | del rostro y por su boca desmesuradamente abierta, que despedía llamaradas 450 XVIII| esteras. De cama les servía la desnuda tierra; algunos se acostaban 451 XIII | desmesuradamente abierta, que despedía llamaradas de amor. Y, marchando 452 XIII | sino algunos mendrugos y desperdicios de pan seco. Al hermano 453 XVII | en oración.~Al poco rato despertó el niño, y, al ver el cordón 454 XIII | Francisco lo levantó y lo despidió con el aliento, él sintió 455 VI | caminar y en tu reposar, despierto y dormido, en vida y en 456 II | al ofrecerse a sí mismo, despojado totalmente, en los brazos 457 III | lado al otro insultándome y despreciándome; sobre todo, me dirás: "¡ 458 I | apóstoles, llamándolos a despreciar todo lo que es del mundo 459 II | atención en aquel extremo desprecio del mundo y en la gran paciencia 460 II | de soportar escarnios y desprecios de toda clase de personas, 461 XVI | elemento del aire, pues lo ha destinado a vosotras. Aparte de esto, 462 XVII | el niño cayó en tierra desvanecido.~Cuando terminó el misterio 463 XIII | llenos de alegría, los dos determinaron volver al valle de Espoleto, 464 XVI | avecillas, os debéis sentir muy deudoras a Dios, vuestro creador, 465 XVIII| es infinita .~Y, glosando devotísimamente estas palabras, alentaba 466 VIII | aunque el hermano menor devuelva la vista a los ciegos, enderece 467 III | dijo el hermano Bernardo. Di entonces, Padre, lo que 468 XI | había comenzado, sino que el diablo habría arrastrado también 469 VIII | cuando los hermanos menores dieran en todo el mundo grande 470 VII | ceniza, sin que nadie se diese cuenta. Así lo hizo puntualmente 471 II | majestad divina, que se dignaba inclinarse sobre el mundo 472 II | Señor Jesucristo, que se ha dignado indicarnos su camino evangélico. 473 XVI | devotamente a Dios pidiéndole se digne manifestarme lo que será 474 XVIII| cosas o servirles con mayor diligencia, hasta el punto que aun 475 VIII | edificación, escribe y toma nota diligentemente que no está en eso la alegría 476 II | veces San Francisco y se dirá más adelante.~Asimismo, 477 XVI | separaron, cantando, en dirección de las cuatro partes del 478 XI | con tanta honra, no le ha dirigido ni siquiera una palabra 479 IV | la mente y no le permite discernir la verdad. Dime de una vez 480 V | él, verdadero y humilde discípulo de Cristo y del humilde 481 IV | le está permitido a nadie disponer algo en contra de la libertad 482 XII | paciencia - , lo que tú dispones, en todo o en parte, yo 483 IX | reverencia - , que cada vez me disponía a responder como tú me lo 484 XVI | así muy consolados y bien dispuestos para la vida de penitencia, 485 XIII | lanzó hacia adelante a la distancia de una lanza grande. Esto 486 VI | evangélica, pues no sólo diste todo lo tuyo y lo distribuiste 487 I | Rufino. Y así, todos se distinguieron por singulares señales de 488 IV | cuidado de no molestarle ni distraerle mientras oraba; y esto por 489 XII | santo que tuviera a bien distribuir entre ellos aquellos oficios, 490 VI | diste todo lo tuyo y lo distribuiste total y libremente a los 491 IX | cambiar las palabras en forma diversa de como yo te las digo. 492 XVI | cantos armoniosos; luego se dividieron en cuatro grupos, siguiendo 493 XVI | ha dado, ademas, vestido doble y aun triple; y conservó 494 V | pasó inadvertida a un sabio doctor en leyes toda esa constancia 495 XII | gracia de la predicación y el don de agradar a la gente. Quiero, 496 XVIII| vanas o frívolas, sino que, dondequiera se hallaba reunido un grupo 497 V | Bernardo a su casa y después le donó el lugar que le había prometido; 498 XVIII| sesenta aquí, cien allá, doscientos o trescientos más allá, 499 X | santidad y discreción y dotado de gracia para hablar de 500 XVIII| su culpa y añadió: No hay duda de que Dios tiene cuidado