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CAPITULO III. ---- QUE LOS JUECES SOLAMENTE CONDENAN EN LOS CRISTIANOS EL NOMBRE.
¿Puede decirse más? Pues sucede
las más veces, que arrebatados del odio á ojos cerrados chocan 25, cierran contra solo el nombre. Si
alguno alaba á otro de alguna virtud, luego le zahieren con el nombre. Dirá uno
en un corrillo: «Cayo Seyo es caballero honrado, pero es cristiano.» Otro dirá:
«Traigo esta novedad: que Lucio, aquel varón tan sabio, se ha hecho
repentinamente cristiano.» ¿Y no hay ninguno allí que para examen del hecho
replique: Estos sabios, estos prudentes hicieron esta elección de religión
porque lo eran, ó después que la profesan lo son? ¿Es Cayo bueno, y sabio Lucio
por cristianos, ó mostraron que lo eran en la elección que hicieron? Ven que la
bondad y sabiduría se juntan en un sujeto con la religión cristiana 26; la sabiduría que conocen la alaban, la
religión que ignoran la vituperan; y aquello bueno que conocen lo apestan con
el veneno de la ignorancia de lo que no saben, y fuera más justo que por la
ciencia de lo bueno que se ve se juzgara en favor de lo oculto que no se sabe,
que por lo oculto que se ignora condenar lo manifiesto que es conocido por
bueno 27. [149]
Otros hay tan ciegos en aborecer, que con el odio nos favorecen, y sin saber
ellos lo que hacen nos benefician con el vituperio. Porque viendo enmendados á
algunos que antes de ser cristianos eran hombres ruines, expuestos á cometer
cualquier género de maldad, viéndolos ya corregidos dicen: «¡Qué mujer! ¡cuán
lasciva, cuán festiva la conocí!; ya es cristiana. ¡Qué mozo! ¡cuán torpe, cuán
enamorado le conocí!; ya es cristia. no.» Que á toda enmienda de vida se imputa
el nombre 28. Instan
precipitadamente, que es culpable el nombre que confiesan quita el vicio.
También hay otros que de sus intereses pactan con el odio 29, y el interés renuncia todas las
comodidades de la naturaleza hasta estar contento con su injuria, con tal que
al odio se le dé que no se oiga el nombre cristiano en su casa. Sucede que la
casada liviana, hecha cristiana, ya es honesta: el hijo desobediente, llegado á
ser cristiano, está sujeto: el criado infiel, entrando á ser cristiano, es ya
leal; y puede tanto el aborrecimiento de este nombre, que el marido, libre de la
[150] fatiga de los celos por
la fidelidad de su mujer cristiana, la repudia honesta 30: el padre que vivía acosado con las
rebeldías antiguas de su hijo, lo renuncia ya sujeto: el señor que toleraba
benigno á su criado alevoso, con impaciente saña lo destierra ya leal; porque
debajo de este nombre, el que se enmienda ofende. No se estima en tanto todo el
bien apetecible de la naturaleza, como el odio del nombre que se persigue.
Pues si el nombre es el blanco de tanto aborrecimiento, ¿qué delitos ha
cometido este nombre? ¿Qué acusación puede haber contra un vocablo 31? Un nombre puede ser reprensible si es
bárbaro ó de mal agüero ó maldiciente, deshonesto; mas este nombre Cristiano
32 del fragante
ungüento tiene su etimología. Y aunque se pronuncie como vosotros le
pronunciáis CRESTIANO (que ni aun del nombre de nuestra religión tenéis entera
noticia), de la suavidad y benignidad se deriva. ¿Cómo aborrecéis, pues, un
nombre inocente en hombres inculpables? Ni es reprensible tomar nosotros el
nombre del maestro; que los filósofos platónicos de Platón [151] tomaron el nombre
33. los epicúreos de
Epicuro, los médicos de Erasistrato, los gramáticos de Aristarco 34, los cocineros se llamaron apicios por
Apicio 35. Otras sectas de los lugares mismos donde
se leían tomaron el nombre, como los stoicos de la puerta, que en griego se
dice stoa, y los Académicos, de la quinta de Platón llamada Academia. En
todas las edades nadie se ha dado por ofendido, á nadie se ha castigado por
tomar del maestro el nombre de la profesión, ¿y sólo en el cristiano es
culpable? El que quisiere probar culpa en el nombre de una escuela, lo
ha de mostrar probando, ó que la doctrina no es buena, ó que la vida del autor
ha sido mala. Antes de aborrecer el
nombre, se ha de examinar la doctrina por el autor, ó el autor por la doctrina.
Pero ahora ambas cosas se desprecian; ni se trata de inquirir la pureza
de la doctrina ni la vida perfecta de su autor; sólo el nombre es acusado, sólo
el nombre es perseguido; á una religión no examinada, á un autor no conocido, á
unos discípulos no oídos, sola una vez los condena, no por convencidos de
malos, sino porque se llaman así. [152]
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