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Quinto Septimio Florente Tertuliano
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  • CAPITULO XVI. ---- QUE LOS CRISTIANOS NO ADORAN LA CABEZA DEL JUMENTO, NI PALOS DERECHOS, NI AL SOL NI Á ONONICHITES.
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CAPITULO XVI. ---- QUE LOS CRISTIANOS NO ADORAN LA CABEZA DEL JUMENTO, NI PALOS DERECHOS, NI AL SOL NI Á ONONICHITES.

Algunos han soñado que nuestro Dios era una cabeza de jumento. Esta sospecha ingirió Cornelio Tácito en el libro quinto de su historia, en que tratando de la guerra de los judíos comenzó por el origen de esta gente; y del nombre, del principio y de la religión sólo escribió lo que quiso. Allí cuenta, pues, que en la salida de los judíos de Egipto, que él llama destierro, en los espaciosos desiertos de la Arabia, estérilísimos de agua, fueron afligidos de la sed. Pero viendo salir del pasto unos jumentos silvestres les siguieron, y por sus huellas hallaron venas de agua. Los judíos, agradecidos al animal que los guió, consagraron en Dios la calavera de la bestia. Y como los cristianos convienen en algo con los judíos, interpretaron los malévolos que también ellos adoran la cabeza de este animal.

Pero el mismo Cornelio Tácito, gran hablador de mentiras 157, refiere allí esta verdad: que cuando Cneo Pompeyo ganó á Jerusalén, deseoso de explorar los misterios de la religión judaica, entró en lo interior del templo y no halló ningún simulacro. Y si éste se adorara, en forma de imagen visible había de estar en el [204] Sagrario; pues tal figura extrañaría ojos arbitros, siendo tan vergonzosa la imagen. Pues si un testigo de religión extraña, que entró, no la vió, no se hallara testigo de este simulacro; porque al Sagrario no llegan sino-solamente los sacerdotes, porque un velo que está por medio extendido impide la vista del pueblo que llega á orar. A lo menos no negaréis vosotros que adoráis á los caballos capados, y á la diosa Hippona 158 con toda su caballeriza. En esto, por ventura sentís mal de nosotros, que adorando vosotros todo género de animales, no adoremos nosotros sino la especie.

¿Y por qué zahieren por absurda la adoración de la cruz de madera los que adoran palos 159? ¿Cómo llaman temerario el culto de un palo los que adoran vigas? ¿Qué importa que sea el traje diverso, si la materia es una, ni que sea diferente la figura, si es uno el cuerpo? Aquellas varas de los huertos en que adoráis á Palas Ateniense 160, y aquellos palos derechos que ponéis en los campos, en que adoráis á Ceres Farrea, no son también informes palos sin efigie, y leños rudos que apenas se diferencian del árbol mayor de nuestra cruz, y les dais profunda adoración? Ya veo que decís que aquellos palos derechos no son cruz, sino parte de ella. Es así; mas por ventura mostramos en esto mejor juicio, que ya que adoramos un leño le veneramos de manera que nos [205] representa á Dios entero y no partido. Ya dijimos que el cuerpa de vuestro dios, en una rueda que tiene cruz se consagra. Adoráis los trofeos de las victorias en que van pendientes los despojos, y los interiores intestinos del trofeo son cruces, porque son vigas cruzadas. La religión romana toda es castrense, insignias militares adora, banderas jura, y el estandarte real prefiere á los mismos dioses 161. Aquel dorado montón de imágenes bordadas que va en la tela pendiente de la entena de los estandartes, adorno es de las cruces. Aquellas cenefas con que se aliñan los velos pendientes del asta de las banderas 162, ó del lábaro cantábrico, adornos y estolas son de cruces, que estos estandartes, astas son cruzadas. Alabaré siempre el cuidado curioso; que adorando nosotros cruces desnudas, vosotros las adoráis adornadas.

Otros que nos miran con más humanidad, han creído con más verosimilitud que el sol es nuestro dios 163. Por ventura éstos nos querían hacer persas 164, aunque no adoramos al sol pintado: ¿y para qué se ha de buscar el sol en lienzos, teniéndolo tan patente en su glo bo? Esta sospecha nació de vernos orar hacia el Oriente, y que celebramos en el día del sol nuestra fiesta. Y vosotros cuando fingís arrobos furiosos en la oración, ¿no estáis mirando al sol y haciendo visajes con la boca? [206] Nosotros nos alegramos el domingo espiritualmente165, no por el culto ó veneración del sol 166, sino por fines más altos. Los gentiles en sábado celebran sus fiestas á Saturno, diferenciándose mucho del rito judaico, que ignoran que en los judíos el ocio del sábado es misterio; en los gentiles soltura para ocuparse en todo género de lascivias. Nosotros en todo nos diferenciamos de todos; porque el día después del sábado es nuestra fiesta, y el rito es honesto y sobrio.

Pero una nueva impresión de nuestro Dios se manifestó en esta ciudad estos días, después que un gladiador, que habiendo sido condenado, se escapó de las fieras, tan diestro en vencerlas con su astucia que se alquilaba para pelear con ellas en los juegos, sacó una imagen con esta incripción: «El dios de los cristianos ononichites 167». Tenía este dios orejas de jumento, uñas de bestia en los pies, vestido de toga, y en la mano llevaba un libro. Diónos á nosotros el nombre y la figura mucha ocasión de reir. Pero teníais obligación vosotros de adorarle al punto que le visteis, pues adoráis un dios que tiene cabeza de león y perro 168, otro con cuernos de cabrón y de carnero, otro que es cabrón [207] en los lomos y serpiente en los muslos, y otro que lleva alas en los pies y en las espaldas. Esto parecía superfino; mas he querido refutarlo para que no parezca que con afectado olvido se ha dejado algún rumor sin respuesta. Ya me he desembarazado de todas las calumnias para que el tratado de nuestra religión tenga más despejado el camino. [208]




157. (1) Text. Jerosólymis Templum. Nota de mentiroso á Cornelio Tácito, como lo censuran otros.



158. (1)     Hippona, diosa de la caballeriza; y en medio de ella se ponía su estatua dorada y coronada de rosas, Apuleyo, lib. 3, De Asino.



159. (2)    Text. Sed, et quis crucis nos religiosos putant. La adoración de la Cruz fué la más frecuente devoción en la primitiva Iglesia.



160. (3)    A la diosa Palas llama Ateniense porque fué muy celebrada en Atenas. A Ceres llama Farrea, porque presidia el trigo; en los campos y en las huertas ponían unos palos derechos que representaban estas diosas.



161. (1)    Tres cosas hacía la milicia con las banderas militares: las veneraba, juraba por ella y las estimaba mas que á los dioses.



162. (2)    Text. Sypara illa vexillorum, et cantabrorum stollae crucium sunt. Quiere decir: las cenefas con quo se adorna el velo del estandarte real, son estolas de cruces.



163. (3)    Los gentiles pensaban que los cristianos adoraban el sol, porque oraban mirando el Oriente, y porque festejaban el domingo, que es día del sol.



164. (4)     Los persas adoraban el sol, y le llevaban pintado en los estandartes y escudos.



165. (1)     El domingo fué siempre la mayor fiesta de los cristia-tianos en señal de la Resurrección del Señor.



166. (2)     Text. Secundo loco ab eis sumus. Quiere decir: los gentiles celebran el sábado, haciendo fiesta á Saturno: nosotros el dia siguiente, que es el domingo. No habla aquí de judíos, sino de gentiles, como se ve en aquellas palabras exorbitantes, et ipsi á Judaico more, quem ignorant: y los gentiles son los que ignoran el motivo por qué los judíos veneran el sábado. Los gentiles hacían fiesta, el sábado á Saturno con grandes borracheras.



167. (3)     Ononichites es lo mismo que Asinungulus, voz compuesta de o#noj asinus, unde ono&kitij ungulatus.



168. (4)     Cinocéfalo era dios con cabeza de perro. Pan, dios que tenía cuernos en la cabeza. Júpiter Ammón, tenía cabeza de carnero. Mercurio, alas en los hombros y talones.






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