| Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
| Quinto Septimio Florente Tertuliano Apología IntraText CT - Texto |
|
|
|
|
CAPITULO V. ---- QUIÉNES FUERON LOS EMPERADORES QUE FAVORECIERON Ó PERSIGUIERON Á LOS CRISTIANOS. Para conocer la autoridad de las leyes hechas contra nosotros se debe conocer su principio. Había antiguo decreto en Roma para que sin aprobación del Senado no consagrase el emperador nuevos dioses 43. Ya sabe M. Emilio lo que con el dios Alburno le pasó 44. Ayuda esta ley á nuestra causa, que entre vosotros la divinidad comience de vuestro albedrío: si el hombre no gustare no habrá dios; el que quisiere ser dios procure tener propicios á los hombres. En el tiempo de Tiberio entró en el mundo la primera noticia del nombre cristiano, y es notorio el tratamiento que hizo é este nombre este césar. Tuvo carta de Siria Palestina, en que le avisaban cómo se había manifestado la divinidad de Cristo en Judea, y deseoso de introducirla en Roma, pidió al Senado la admitiese, enviando en forma de decreto la prerrogativa de su voto. El Senado lo rehusó por no haber [157] sido suya la primera aprobación, como la ley disponía. Quedóse constante en su sentencia Tiberio, y apoyó tanto á los cristianos, que puso pena capital á sus acusadores. Reconoced vuestros anales 45, y allí hallaréis que fué Nerón 46 el primero que la cesárea espada ensangrentó feroz en la sangre de la religión cristiana, cuando ella, especialmente en Roma, comenzaba á tener sus primeros lucimientos. Pero esta condenación es nuestro crédito, siendo Nerón el dedicador de la pena. ¡Honroso castigo, si es Nerón el primero que le instituye! No tiene la religión cristiana mayor abono que haberla Nerón perseguido: el que le conoció, ya sabe que hombre tan malo no pudo perseguir sino una cosa por extremo buena 47. Otra persecución comenzó Domiciano 48, porción de aquella fiereza; pero desistió con [158] facuidad de lo comenzado, restituyendo los que había desterrado; que la crueldad no le sacó totalmente de si, quedóse en hombre. Como estos han sido nuestros perseguidores injustos, impíos, torpes y tales que vosotros mismos los condenasteis y absolvisteis como á inocentes á los que ellos condenaron. Pero de los otros sucesores manifestad algún césar entendido en divinas y humanas letras que hasta hoy haya sido perseguidor de cristianos. Mas nosotros bien señaláramos un protector si se miran las cartas de aquel gravísimo emperador Marco Aurelio 49, en que confiesa que la sed que tuvo el ejército en la jornada de Alemania fué socorrida por las oraciones de los soldados cristianos. Este públicamente quitó la pena de los unos para derramarla en los otros, añadiendo á la pena capital que puso Tiberio contra los acusadores otra pena más cruel 50. ¿Qué calidad, pues, tienen las leyes que solamente ó las hicieron ó las usaron los impíos, los injustos, los. torpes, los crueles, los vanos y los locos? ¿Qué justificación y autoridad tiene la ley que el príncipe, si es bueno, no la usa? Trajano mandando no hacer inquisición de nosotros, en parte las rovocó 51. Adriano, aunque fué curiosísimo explorador de ritos, nunca las autorizó contra los nuestros. Vespasiano, que parece había de ser indevoto de los cristianos, habiendo destruido á los judíos por la conveniencia que nuestra [159] religión tiene con ellos, nunca las apoyó. Antonino Pío, ni Severo nunca las usaron ni impusieron 52. Pues si los cristianos fueran malos, los emperadores buenos hubieran sido sus perseguidores, y no los cesares malos; que más fácilmente se cree que los muy malos son destruidos de los muy buenos, por la oposición que tiene lo bueno con lo malo, que no que los malos son perseguidos de otros malos; que nunca se emulan los que tienen confrontación en la malicia. [160]
|
43. (1) Esta ley decía: Nemo separatim sit habens deos novos, sive advenas. Nisi publice adscitos privatim colunto. 44. (2) Text. Scit Marcus Aemilius, de deo suo Alburno. Lo que sucedió á Emilio con este dios lo dice, libro I, Ad nation., cap. 10: Mentior si quondam consueverant, ne qui imperator Phanum, quod in praelio vovisset, prius dedicasset, quam Senatus probasset, ut contigit M. Aemilio, qui voverat Alburno deo, qui impiissimus, atque contumeliosissimus admissus est. El Senado resistió por ser afrentoso el dios; pero la instancia de Emilio le introdujo; y dijo Tertuliano, libro I, Adv. Marc., cap. 18: Sic homo deum commentabitur, sicut Romulus Consum, Tacius Cloacinam, Hostilius Pavorem, Aemilius Alburnum. 45. (1) Text. Consulite commentarios vestros. Alude á lo que refiere de Nerón en orden á los cristianos Corn. Tacit, lib. 15. Y fué tan insólito el estilo de la primera persecución de Nerón, que se conservó en el archivo del Senado, y dijo Tert. 1. 1, Ad nation., c. 7: Quales simus damnator ipse demonstravit, aemula sibi puniens, et tamen permansit solum hoc institutum Neronianum erasis omnibus. 46. (2) Esta fué persecución primera con decreto publico del césar; que en Sainaría y Judea habían ya sido perseguidos los cristianos. 47. (3) La segunda persecución de la Iglesia la decretó Domiciano, y dice: «Se quedó hombre»; y de Nerón dijo Thim. Ant., or. 5: Sciebam enim sub hominis figura latere belluam. 48. (4) Text. Tentaverat Domitiunus portio Neronis de crudelitate. Aquí llama á Domiciano porción de la crueldad de Nerón; pero, lib. De Pali., c. 4, le llama nuevo Nerón: Tacendum autem, dice, ne quid, et illi de caesaribus quibusdam vestris obmussitent pariter prepudiosis: nec magnos forte constantia mandatum sit impuriorem Physcone, molliorem Sardanapalo, caesarem designare, et quidem sub Nerone; que es decir: «Se eligió césar á Domiciano, más impuro que Fisón y más lascivo que Sardanapalo, y también con nombre de Nerón; porque Domiciano pretendió llamarse Nerón, y por su crueldad el pueblo le llamaba así." 49. (1) De los cristianos dice M. Aurelio en la Carta: Illi in terram provoluti Deum precatione invocarunt, quem ego ignorabam, et confestim aqua de caelo est consecuta ad nos frigidissima, in hostes grando ignea. Justin., Apol. 2. 50. (2) «La pena que añadió á los acusadores, dice Orosio, lib. 7, cap. 15: que fué quemarlos vivos.» Euseb., lib. 5, cap. 20, dice: «que romper las piernas.» 51. (3) Trajano decretó la tercera persecución; mas mandando no inquirir los cristianos, la revocó en parte; que la persecución entera, dos partes tiene: buscar y condenar los reos. 52. (1) Tertul. no atribuye la cuarta persecución á Antonino Pió; y con razón, porque no la decretó, como sienten Euseb., lib. 4, c. 13. Nicef. lib. 3, c. 28. Painel., n. 170. Barón. Ad Ann., 201, núm. 4. Otros la dan á este césar, y también con razón; porque en su tiempo se celebraron muchos martirios por autoridad del magistrado, con pretexto que leian los libros de las Sibilas que Antonino prohibió, porque se convertían muchos por esta lección. Text. Nullus Severus impresit. De esto se infiere que aun duraba entonces Severo en la benevolencia con los cristianos. |
Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC IntraText® (V89) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2007. Content in this page is licensed under a Creative Commons License |