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Quinto Septimio Florente Tertuliano
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  • CAPITULO VIII. ---- QUE LOS DELITOS QUE SE IMPUTAN Á LOS CRISTIANOS, NO SÓLO SON FALSOS, SINO INCREÍBLES.
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CAPITULO VIII. ---- QUE LOS DELITOS QUE SE IMPUTAN Á LOS CRISTIANOS, NO SÓLO SON FALSOS, SINO INCREÍBLES.

Contra los que presumen son estos delitos creíbles, alego yo por testigo la fe misma de la naturaleza humana 77. Suponed que los ministros que catequizan á los cristianos les proponen por premio la vida eterna si cometen estas maldades. Creed siquiera mientras arguyo que este premio será eterno. Ahora te pregunto si aspira tu naturaleza á conseguir la eternidad por medio de estas atrocidades. Ven y piensa que eres tú el catecúmeno á quien el ministro instruye, y que te dice: ¿quieres eternidad? Ven, pues; entra ese puñal en el pecho de ese inocente niño que no ha pecado y es hijo común de todos. Y si no te enseña á sacrificar sino á asistir, piensa que te dirá: llega, y mira cómo muere aqueste niño que apenas comenzó á vivir: mira cómo el alma recién criada se desvía de la crueldad del acero; recibe la purpúrea sangre en ese vaso, baña en ella el pan, cómele con apetito gustoso; mientras le comes reconoce los asientos, mira dónde está la madre, nota donde está la hermana, adviértelo con diligente cuidado para que cuando caigan las tinieblas que han de introducir los perros, no yerres la ejecución, que pecarás gravemente si no cometes incesto [170] con la madre de aquel niño cuya sangre te comiste. Consagrado con estos ritos alcanzarás vida eterna. Deseo que me respondas ahora: ¿qué siente tu naturaleza? ¿Hase de comprar la eternidad tan cara? Si dice que no, no se crea la eternidad si es tan costosa. Si dice que sí, niego que la voluntad quiera la eternidad que el entendimiento ha creído; y si quisiere, niego que pueda la naturaleza lo que la voluntad ha querido.

Pues si vosotros sentís que no podéis hacer esto, ¿por qué decís que lo pueden hacer otros hombres? Y si lo pueden otros, ¿por qué negáis que vosotros no podréis? ¿Tenemos otra especie de naturaleza los cristianos? ¿Somos cinofanes 78, que no comemos si no matamos? ¿Somos sciapodes 79, que podemos asistir y no mirar tal horror? ¿Tenernos otro orden de dientes, que sólo muelen carne humana? Habemus aliud membrum virile in sorores et matres inverecunda impietate rebelle 80? El que cree esto de un hombre, él lo podrá hacer si lo es. Tú hombre eres y de la especie misma que el cristiano; pues sí en la parte de hombre no hallas para esto potencia, no creas de otro que es como tú lo que en ti conoces que no puedes.

Pero diréis que los que entran en esta religión no [171] sabían si cometían en ella estos delitos, sino que cuando ya se hallan dentro les sujetamos á este rito y les imponemos esta carga. Pero ¿no debían ellos examinar primero con diligente cuidado lo que habían de profesar? Porque en todas sectas es costumbre, según creo, que los pretendientes de una religión se presentan primero al prelado de aquel instituto, y toman por minuta todo lo que se ha de preparar para la solemnidad del ingreso. Según esto, nuestro ministro que admite dirá al pretendiente: es necesario aparejar un niño tierno, que no sepa qué es morir, y se muestre risueño debajo del cuchillo. Mas es necesario pan para recoger el veneno de la sangre. Más unos candeleros, unas antorchas, unos perros, unas sopas que se les han de arrojar para que forcejeando para alcanzarlas derriben las lumbres. Ante todas cosas tienes obligación de mezclarte con tu madre y con tu hermana 81. Pero ¿qué sería si ellas no quisiesen? ¿Qué si él no tuviese madre? ¿Qué si estuviese sin hermanas? Yo creo que este novicio no podrá ser legítimo cristiano, porque ni es hijo ni es hermano 82.

Sea así que estas cosas se manden preparar á los que no sabían para qué fin se aparejaban. ¿Cómo después que lo conocen lo toleran, y sin revelar lo disimulan? [172] Diréis que no revelan porque nos temen. ¿Pues esta denunciación no hallaría en los gentiles defensa? ¿Y no sería más honesto morir, que vivir con noticia disimulada de tan atroces maldades? Sea así, que no revelan porque nos temen. Norabuena no revelen si temen; pero dejen y sálganse de religión que hallaron ser abominable. Mas ¿por qué cuando ya la conocen tan constantemente perseveran en ella? Que bien se sigue de continuar siendo aquello que, si antes lo supieras, no hubieras sido. [173]




77. (1) Arguye ab improbabili experientia. Y dijo Quintil., lib. 4, cap. 2: Credibilis ferit narratio si prius consuluerimus, ne quid natura dicamus adversum. Como lo es el infanticidio y el incesto.



78. (1)    Cinofanes eran gentes de la India que sólo comían las fieras que mataban. Plinio, libro 6, cap. 12.



79. (2)    Sciapodes eran gentes de Libia que tenian tan anchos los pies, que para resistir el sol se ponían cabeza abajo, y con las plantas, que eran como rodelas, hacían sombra á la cabeza. Zephyrus ex Plinio.



80. (3)    Con esto responde á las tres calumnias. Al infanticidio: '"¿Somos cinofanes que no podemos comer sino matando niños? ó ¿somos sciapodes que podemos asistir al sacrificio, y, sacando el pie ancho, impedir la vista para no ver tal horror?,, A la comida de la carne humana: "¿Están nuestros dientes en la boca con otro orden, que no pueden mascar sino carne humana?,, Al incesto responde: "Habemus aliud membrum virile in matres inverecunda impietate rebelle? „



81. (1)     Text. Praeterea candelabra lucernae et canes. Horrenda fama asentada en la opinión de los gentiles: que los cristianos en las nocturnas congregaciones mataban un niño; que con su sangre hacían sopas; que ataban á los candeleros los perros; que les arrojaban pan bañado en la sangre; que con el ímpetu con que forcejeaban para alcanzarle derribaban el candelero, y en aquellas tinieblas se mezclaban con sus madres y hermanas.



82. (2)    Text. Quid si noluerint? vel nullae fuerint? Si hubiese cristiano huérfano, dice por ironía, que no tuviese madre, ni hermana, ni parienta, y si las tuviese y ellas se resistiesen, no podría el novicio ser cristiano; porque no pudiera ser incestuoso , siendo el incesto preparación necesaria para el carácter cristiano.






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