Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText
Quinto Septimio Florente Tertuliano
Apología

IntraText CT - Texto

  • CAPITULO XXX. ---- QUE LOS CRISTIANOS PIDEN CON HUMILDAD A DIOS VERDADERO LA SALUD DE LOS EMPERADORES; QUE ES SOLAMENTE EL QUE LA TIENE.
Anterior - Siguiente

Pulse aquí para activar los vínculos a las concordancias

CAPITULO XXX. ---- QUE LOS CRISTIANOS PIDEN CON HUMILDAD A DIOS VERDADERO LA SALUD DE LOS EMPERADORES; QUE ES SOLAMENTE EL QUE LA TIENE.

Nosotros invocamos por la salud del emperador 288 á Dios eterno, á Dios verdadero, á Dios vivo, á quien ellos mismos, más que á otros dioses, desean tener propicio. Conocen que el que les dió el imperio les puede dar la salud, y que sólo puede conservar la vida de los hombres el que les dió el alma con que viven. Cuando llaman los Césares á Júpiter dios grande, ya sienten y no lo conocen que hay un Dios tan solamente, á cuya única potestad están sujetos, respecto del cual son los segundos, y después de él los primeros, y entre todos los dioses los mayores. ¿Por qué no? Si cualquier vivo es superior á un muerto, ¿el superior de todos los vivos no será mayor que dioses muertos? Consideran y miden hasta qué pueden las fuerzas de su imperio, y dando con aquel contra quien no pueden nada, conocen que aquel es dios su superior, que les delegó su potestad. Conquiste el emperador el cielo; llévelo cautivo en triunfo; ponga en el cielo guarnición y centinelas; envíe espías al cielo; haga al cielo tributario: no puede. Por [256] eso es grande el César, porque solamente es menor que la suprema grandeza de los cielos. De aquel es hechura el César de quien el cielo lo es y toda la humana criatura. De allí salió el emperador de donde antes de serlo procedió el hombre que lo es. Un mismo origen tienen su alma y su poder.

Allí al cielo miramos los cristianos 289 cuando por él Lacemos oración «con los brazos extendidos 290» representando la inocencia; «con la cabeza descubierta 291», que no nos avergonzamos de sus divinos ojos; «sin maestro de ceremonias que nos enseñe 292», que el fervor sin afectación suplica. Así está orando en comunidad nuestra santa compañía, pidiendo á Dios por todos los emperadores larga vida 293, imperio quieto, palacio seguro, ejércitos fuertes, Senado leal, pueblo honrado, inundo pacífico, que es todo lo que desean los emperadores como públicos ministros y particulares personas 294. Estas cosas no las pido sino á aquel de quien sé [257] que las puedo conseguir; porque él solo es el que las puede dar, y yo sólo el que las debe pedir, que soy su siervo, que á él solamente adoro, que por su ley muero, que de las hostias que mando ofrecer le ofrezco la opima 295, la mayor, la oración nacida de un alma candida, de un ánimo inocente, de un pecho donde el Espíritu Santo habita. No le ofrezco granos de incienso, lágrimas de un árbol que valen un maravedí, sino lágrimas de un corazón quebrantado; no dos gotas de vino 296, sino la sangre de las venas; no la vida de un buey sarnoso 297, reprobable, deseoso de morir, sino la vida misma que me dió. Estas inmundicias ofrecéis vosotros con conciencias más sucias que las víctimas, y me admiro mucho que teniendo ministros para que examinen las entrañas de las reses que se han de sacrificar 298 por si tienen algún vicio, no cuidéis también de que se examinen el corazón y las entrañas de los mismos que las sacrifican.

Así estamos con esta postura rogando á Dios por los emperadores. Venga, pues, abran las uñas de hierro [258] brechas en las carnes 299; clávennos en altas cruces; laman las lenguas de fuego; deguellen los alfanjes; acométannos con brío feroz las fieras; que aquella disposición y figura con que ruega á Dios el cristiano, es un aparejo para todo linaje de muerte; es postura que desafía los tormentos 300. Continuad presidentes buenos, atended á la persecución, atormentad la vida de los que así ruegan por la salud del César, y llamad á la verdad de la oración delito, á la devoción superstición, crimen la postura. [259]




288. (1) Text. Pro salute imperatorum. Noten los obispos y eclesiásticos la atención con que en la primitiva Iglesia se hacía oración por la salud y buenos sucesos de los reyes. Y dice San Pablo Timoteo, 1, cap. 2: Obsecro igitur primo omnium fieri obsecrationes, orationes, postulationes... pro regibus, et omnibus qui in sublimitate sunt. Y el mismo estilo observaron los Concilios nic eno, calcedonense y casi todos los nacionales de España.



289. (1)     Oraban los cristianos mirando al cielo, significando que tras los ojos iban los afectos enajenados de la tierra. Dionisio Areopagita. De divi. No., cap. 8.



290. (2)     Con los brazos extendidos en forma de cruz por conformarse con la oración que hizo Cristo estando clavado en la cruz. Tertuliano, lib. De orat., cap., 11.



291. (3)     Con la cabeza descubierta, porque no se avergüenzan de confesar patentemente sus culpas dolante de la divina piedad. Los gentiles oraban cubierta la cabeza. Verentes nequa vos malí omnis foris accideret. Plutarco, q. 10. Y por eso interpone Tertuliano. Quia non erubescimus.



292. (4)     Sin maestro de ceremonias; que el fervor no cuida de los ritos vanos. Los gentiles tañían maestro que les decía: "A este Dios se ha de pedir salud con esta postara y con este sacrificio; á éste victoria con otro.,, Arnobio, lib. 2.



293. (5)     En la primitiva iglesia con atención vigilante se cuidaba hacer oración especial por el emperador, por sus hijos, por los ejércitos y por la felicidad del imperio. Eusebio lib. 4, capítulo 45. Arnobio, lib. 4. Concilio Chale, Act. 4.



294. (6)     Text. Quaecumque hominis, et Caesaris vota sunt, P. la Cerda, núm. 298, explica: lo que pide el César para sí, lo desea cualquier cristiano. Yo así lo entiendo. Esto pedimos para el César, que es lo que él puede desear como privada y pública persona.



295. (1)     Llama á la oración hostia opima en el sentido que dijo Minucio: Qui conscientiam colit, justitiam Deo libat: qui fraudibus abstinet, Deum propiciat; qui hominem periculo surripit, opimam victiman caedit.



296. (2)     Alude al rito que ordenaba que cuando estaba el sacrificio en las brasas se echase sobre él un poco de vino. Lact., lib. 7, cap. 3.



297. (3)     Text. Neo sanguinem reprobi bobis mori optantis. Pamelio dice que se lea hominis, poraue el buey no puede tener deseo. Pero si es deseo de morir, menos le tiene el hombre. Habla metafóricamente, y reprobi es lo mismo que reprobabilis.



298. (4)     Por rito se examiuaban las reses antes de sacrificarlas: si tenían la cola puntiaguda, la lengua negra, ó la oreja hendida no se admitían, se habían de reprobar. Plinio, lib. 8, cap. 41.



299. (1)    Alude á los tormentos que se padecían en esta persecución.



300. (2)     Como oraban los cristianos con los brazos extendidos, dice que aquella postura era desafiar los tormentos.






Anterior - Siguiente

Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText

Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC
IntraText® (V89) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2007. Content in this page is licensed under a Creative Commons License