Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText
Guy de Maupassant
Mademoiselle Fifi

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)


abad-fanat | fanta-retra | reuni-zalam

     Párrafo
1 37| firmeza, el heroísmo del abad Chantavoine, que osaba manifestar 2 29| Al abandonar su castillo, su legítimo 3 6 | guarnecido de una larga barba en abanico formando un mantel sobre 4 36| Miraron los grandes árboles abatidos por los chubascos, el gran 5 78| había terminado cuando la abofeteó al vuelo: pero cuando él 6 60| Frecuentemente también, la abrazaba con todo los brazos, apretándola 7 51| Habiendo en seguida abrazado a Blondine, la segunda, 8 29| gran salón, cuya puerta abría hacia el comedor, presentaba, 9 7 | cara roja con un vientre abultado, fajado con fuerza, llevaba 10 14| los días, a hablar de su aburrimiento. Las botellas de coñac y 11 1 | prusiano, conde de Farlsberg, acababa de leer su correo, arrellanado 12 91| una mano amiga la hubiese acariciado.~ 13 89| guerra para divertirse y acariciar mujeres públicas.- Y el 14 95| que la amaba por su bella acción, después habiéndola querido 15 37| mismo había muchas veces aceptado a beber una botella de cerveza 16 8 | informe de su subordinado acerca de las novedades del servicio; 17 35| beber otra copa de coñac, se acercaron.~ 18 43| sonriéndose de su apariencia acicalada y reluciente como en los 19 27| convicción que el cielo estaba aclarando. Mademoiselle Fifi misma 20 8 | casado en su tierra, se acomodaba a todo; pero el barón capitán, 21 15| Una niebla de humo acre los ahogaba, y parecían 22 12| espejos de cristal antiguo, acribillado de balas, y las grandes 23 26| correr por los espíritus: las actitudes lánguidas se enmendaron, 24 90| necesario un pretexto a fin de actuar con rigor, hizo venir al 25 30| telas, los dibujos y las acuarelas de valor, mientras que en 26 47| repartición, con toda justicia, de acuerdo a los grados, para no herir 27 37| la única, decía, que era adecuada al sacerdote, hombre de 28 50| uno, la mentada Pamela, adjudicada al comandante. -~ 29 30| finas vitrinas, miles de adornos, potiches, estatuillas, 30 11| de su costumbre que había adquirido, para expresar su soberano 31 7 | con fuerza, llevaba casi afeitada su barba rojiza, cuyos hilos 32 43| mañana; y el capitán se había afeitado, manteniendo solo el bigote, 33 2 | algunas veces, después de afilar un lápiz, trazaba sobre 34 53| capitán se opuso astutamente, afirmando que estaban bien para sentarse 35 27| tanta mas furia, el mayor afirmó que estaba menos oscuro; 36 8 | comentando que eso no era agradable. El comandante era un hombre 37 69| La muchacha, agraviada, le gritó en la cara: -¡ 38 70| fijaba en los cuadros que agujereaba la tela a tiros de revólver, 39 15| niebla de humo acre los ahogaba, y parecían contagiados 40 4 | lluvia punzante, mojadora, ahogándolo todo, una verdadera lluvia 41 54| De repente, Raquel se ahogó, tosía hasta las lágrimas, 42 37| diez leguas a la redonda, alababa la firmeza, el heroísmo 43 86| el fragor de la caza y la alarma de esta persecución nocturna.~ 44 80| abrió antes que pudieran alcanzarla, y saltó en la noche, bajo 45 66| bruscamente de patriotismo alcohólico, gritó: - ¡por nuestra victoria 46 38| equivalente, que el nombre de la aldea se inmortalizaría; y, fuera 47 92| oscuridad, impregnada de una alegría singular, despierta no se 48 | alguna 49 | algunas 50 | algunos 51 60| la besaba hasta perder el aliento; pero de repente la mordió 52 93| la angustia y la soledad, alimentada en secreto por esos dos 53 37| había negado a recibir y a alimentar a los soldados prusianos; 54 48| sospecha de parcialidad, las alineó en línea por altura, y dirigiéndose 55 7 | pelitos, dorados y brillantes, alrededor de ese círculo de carne 56 48| y dirigiéndose a la más alta, con el tono de comandante: -¿ 57 93| pobre muchacha vivía en lo alto, en la angustia y la soledad, 58 48| las alineó en línea por altura, y dirigiéndose a la más 59 49| Respondió alzando su voz: - Pamela. -~ 60 72| militar, entusiasmo animal, alzaron sus copas vociferando: - ¡ 61 22| El conde de Farlsberg alzó los párpados sonriendo:- 62 95| patriota si prejuicios que la amaba por su bella acción, después 63 51| al Teniente Otto la gorda Amanda, Eva la Tomate al subteniente 64 75| volcó, se vació el vino amarillo sobre su cabello negro, 65 8 | novedades del servicio; luego ambos se aproximaron a la ventana 66 82| Cincuenta hombres, fustigados de amenazas, fueron lanzados al parque. 67 91| alegre, como si una mano amiga la hubiese acariciado.~ 68 22| sonriendo:-Está loco mi amigo -~ 69 41| hombres permanecieron allí, amontonados, inhalando la humedad, el 70 52| por las prácticas de amor cotidianas y la vida en 71 70| Nosotros somos los amos! ¡Nuestra es la Francia! -.~ 72 1 | correo, arrellanado en un amplio sillón de tapiz y sus botas 73 44| galope, embarrados hasta las ancas, humeantes y resoplantes.~ 74 5 | inundado, y, al fondo, el Andelle crecido que desbordaba; 75 93| vivía en lo alto, en la angustia y la soledad, alimentada 76 60| sobre sus rodillas, y, se animaba friamente, a veces besaba 77 72| entusiasmo militar, entusiasmo animal, alzaron sus copas vociferando: - ¡ 78 70| si fueran valientes?- y animándose: - ¡ Nosotros somos los 79 26| enmendaron, los rostros se animaron y se pusieron a charlar.~ 80 85| lejanas, y unos gritos de ánimo, unas palabras extrañas 81 30| figuritas chinas, marfiles antiguos cristales de Venecia, poblaban 82 40| matrona enloquecida por un antojo, pero el comandante no cedía, 83 9 | mando, se asomó en el vano, anunciando con su sola presencia que 84 11| donde su naciente bigote aparecía apenas, y también de su 85 68| Inmediatamente que nosotros aparecimos, ellos arrancaron!-.~ 86 44| pronto el gran vehículo apareció, con sus cuatro caballos 87 43| miraban sonriéndose de su apariencia acicalada y reluciente como 88 32| esta máquina infernal en el apartamento vecino.~ 89 60| poseído de una ferocidad apasionada, dominado por su necesidad 90 11| naciente bigote aparecía apenas, y también de su costumbre 91 64| vagos, los labios pastosos, aplaudían cada vez desaforadamente.~ 92 34| Mademoiselle fue el primero, aplaudiendo con delirio delante de una 93 27| irresistible y novedoso se hubiese apoderado de todos.~ 94 47| El capitán radiante, se apoderó de las mujeres como de algo 95 60| quisiera fundirla con él, apoyaba largamente sus labios sobre 96 38| resistencia, estaba presto a apoyar hasta el fin a su pastor, 97 57| fragmentos de canciones alemanas aprendidas en sus relaciones cotidianas 98 81| de la fugitiva, seguro de apresarla.~ 99 94| besó; descendió y caminó apresuradamente hasta los pies del prostíbulo, 100 60| abrazaba con todo los brazos, apretándola como si quisiera fundirla 101 92| el cura y el sacristán se aproximaba al campanario.~ 102 8 | servicio; luego ambos se aproximaron a la ventana comentando 103 77| primero, sin comprender en su apuro, después, que hubo comprendido 104 | aquella 105 | aquellos 106 36| inundación. Miraron los grandes árboles abatidos por los chubascos, 107 10| vencidos, y violento como un arma de fuego.~ 108 13| de familia, un militar en armadura, un cardenal y un presidente, 109 60| calor de su cuerpo y todo el aroma de su persona; a veces, 110 25| tendido como una cúpula, arrancaba bajo la lluvia feroz, al 111 68| nosotros aparecimos, ellos arrancaron!-.~ 112 3 | verdes, ya que estos señores arrasaban poco a poco el parque para 113 81| masacrar las mujeres, que se arrastraban en sus rodillas. El comandante, 114 1 | acababa de leer su correo, arrellanado en un amplio sillón de tapiz 115 14| de mano en mano; y todos, arrellanados en sus sillas, tomaban pequeños 116 94| puerta de Rouen. Habiendo arribado, el sacerdote la besó; descendió 117 13| ceñidos mostrando en un aire arrogante un enorme par de bigotes 118 34| paternal el vasto salón arruinado por esta metralla a lo Nerón, 119 34| de cascotes de obras de arte. El primero en salir, declaró 120 53| cepillos y jabón para su aseo; pero el capitán se opuso 121 9 | soldados bajo su mando, se asomó en el vano, anunciando con 122 53| pero el capitán se opuso astutamente, afirmando que estaban bien 123 88| Entonces los habitantes fueron aterrorizados, las moradas dado vueltas, 124 62| la salud de la emperatriz Augusta, brindó:~ 125 58| manos, se enloquecieron, aullaban, quebraban la vajilla, mientras 126 27| Aunque el aguacero continuaba con 127 6 | de sable en la guerra de Austria; se decía que era un buen 128 6 | en su mentón. Tenía ojos azules, fríos y gentiles, una mejilla 129 4 | alrededores de Rouen, esa bacinica de Francia.~ 130 53| subieran desearían cambiar al bajar y molestarían a las otras 131 36| capa de nubes sombría y bajas y muy a lo lejos el campanario 132 71| Se bajó de sus rodillas volviendo 133 75| continuaba riendo, y ella balbució con una voz estrangulada 134 94| pedido prestado la carreta de bancas al panadero, condujo el 135 47| aspecto de una taberna de bandidos que cenan después de un 136 36| de agua que empolvaba las barbas, y un olor de inundación. 137 69| en la cara: -¡Tú hombre bastardo!-~ 138 75| cabello negro, como en un bautizo, cayendo al suelo se quebró. 139 57| lanzando gritos violentos, bebiéndose todos los vasos, cantando 140 38| mérito por la patria que Belfort y que Strasbourg, que habían 141 95| prejuicios que la amaba por su bella acción, después habiéndola 142 45| por la escalinata, cinco bellas jóvenes escogidas con cuidado 143 37| utilizaba como intermediario benévolo; pero no debía pedirle ni 144 57| puerta, a sus costumbres, besaban los bigotes de la derecha 145 54| marqués, bajo pretexto de besarla, le insufló un chorro de 146 94| arribado, el sacerdote la besó; descendió y caminó apresuradamente 147 16| Una rebelión lo sacudía; blasfemó: - Por Dios, esto no puede 148 52| Todas, por lo demás, eran bonitas y entradas en carne, con 149 79| su garganta; permaneció boqueando, con una mirada espantosa.~ 150 34| porcelana, impresionados de los bordes extraños de los escombros, 151 1 | amplio sillón de tapiz y sus botas sobre el refinado mármol 152 37| veces aceptado a beber una botella de cerveza o de burdeos 153 55| servilleta: - Usted ha tenido una brillante idea, capitán.~ 154 7 | vellón de pelitos, dorados y brillantes, alrededor de ese círculo 155 62| tono que habría puesto para brindar a la salud de la emperatriz 156 62| de la emperatriz Augusta, brindó:~ 157 10| d´Eyrik, un rubiecito fiero y brutal con los hombres, duro con 158 63| obscenos, transformados y más brutales aún por la ignorancia del 159 6 | Austria; se decía que era un buen hombre y un valiente oficial.~ 160 24| Finalmente el comandante cedió: - Bueno -, dijo; e inmediatamente 161 41| verdaderamente no harán buenos tiempos para su pasar -~ 162 37| botella de cerveza o de burdeos con el comandante enemigo, 163 27| Sus ojos claros y duros buscaban alguna cosa para romper. 164 64| levantaban uno después del otro, buscando en su mente, esforzándose 165 32| El marquesito fue a buscar al salón, lo que necesitaba. 166 53| Los tres jóvenes caballeros pretendieron inmediatamente 167 56| encendido con su corona de cabellos rojos. Galanteaba en Francés 168 84| flotante murmullo de agua que cae y de agua que co rre, 169 64| y las mujeres, ebrias de caerse, los ojos vagos, los labios 170 4 | La lluvia caía en oleadas, una lluvia normanda 171 43| reunieron nuevamente a la caída de la noche, se miraban 172 3 | poco a poco el parque para calefaccionarse, se acercó a la ventana.~ 173 73| de miedo. Raquel, misma, callaba, incapacitada para responder.~ 174 77| Cortada, se quedó callada primero, sin comprender 175 60| vestido y la piel el dulce calor de su cuerpo y todo el aroma 176 7 | siempre se entendían; era calvo en la coronilla del cráneo 177 11| su entrada a Francia, sus camaradas le llamaban solamente Mademoiselle 178 53| aquellos que subieran desearían cambiar al bajar y molestarían a 179 94| sacerdote la besó; descendió y caminó apresuradamente hasta los 180 71| Franceses, los bosques, los campos y las casas Francesas!-.~ 181 57| francesas y unos fragmentos de canciones alemanas aprendidas en sus 182 34| primero en salir, declaró cándidamente: - Fue muy exitoso esta 183 32| que llenó de pólvora de cañón, y por el pitorro, introdujo 184 14| reemplazaban con un gesto de cansancio resignado. Pero Mademoiselle 185 57| bebiéndose todos los vasos, cantando coplas francesas y unos 186 57| palabrotas. Las vomitaban en cantidades, borrachas a las primeras 187 36| valle oscurecido por esta capa de nubes sombría y bajas 188 13| par de bigotes hechos al carbón.~ 189 13| militar en armadura, un cardenal y un presidente, fumando 190 91| que marchaban con el fusil cargado, salió del castillo de Uville, 191 81| con esfuerzo, impidió esta carnicería, las hizo encerrar en un 192 94| habiendo pedido prestado la carreta de bancas al panadero, condujo 193 45| Deber era portador de una carta de su jefe.~ 194 3 | Cuando terminó sus cartas y hojeó los periódicos alemanes 195 3 | periódicos alemanes que su cartero le había traído, se levantó, 196 8 | era un hombre tranquilo, casado en su tierra, se acomodaba 197 34| lo Nerón, y sembrada de cascotes de obras de arte. El primero 198 8 | confinado por tres meses en la castidad obligatoria de esa guarnición 199 89| el ejército, y ordenó un castigo disciplinario al comandante, 200 89| disciplinario al comandante, quién castigó a su vez a sus subordinados. 201 29| salvo la platería en la cavidad de un muro. Ahora, como 202 57| comenzaron a reír como locas, cayéndose sobre los vientres de sus 203 80| piernas del teniente Otto, que cayó a todo su largo, corrió 204 86| compañeros en el fragor de la caza y la alarma de esta persecución 205 40| antojo, pero el comandante no cedía, y Mademoiselle Fifi, para 206 24| Finalmente el comandante cedió: - Bueno -, dijo; e inmediatamente 207 91| Uville, dirigiéndose al cementerio, por primera vez la campana 208 47| taberna de bandidos que cenan después de un pillaje. El 209 13| una noble dama de pechos ceñidos mostrando en un aire arrogante 210 53| bajo pretexto de ofrecerles cepillos y jabón para su aseo; pero 211 85| cuando unas detonaciones cercanas y lejanas, y unos gritos 212 33| Luego volvió muy rápido, cerró la puerta. Todos los Alemanes 213 37| aceptado a beber una botella de cerveza o de burdeos con el comandante 214 5 | oficial miró largo tiempo el césped inundado, y, al fondo, el 215 37| firmeza, el heroísmo del abad Chantavoine, que osaba manifestar el 216 84| torrencial continuaba. Un chapoteo continuaba llenando la oscuridad, 217 26| animaron y se pusieron a charlar.~ 218 1 | el refinado mármol de la chimenea, donde sus espuelas, después 219 32| Trajo una linda tetera China de la familia Rosa que llenó 220 30| figuras de Sajonia, figuritas chinas, marfiles antiguos cristales 221 63| borrachos, entremezclados de chistes obscenos, transformados 222 54| de besarla, le insufló un chorro de humo de cigarro por la 223 36| árboles abatidos por los chubascos, el gran valle oscurecido 224 27| comentó con convicción que el cielo estaba aclarando. Mademoiselle 225 | ciertos 226 54| insufló un chorro de humo de cigarro por la boca. No se enojó, 227 2 | licores, quemado por los cigarros, rayado por el cortaplumas 228 82| Cincuenta hombres, fustigados de amenazas, 229 7 | brillantes, alrededor de ese círculo de carne desnuda.~ 230 84| agua que cae y de agua que co rre, de agua que gotea 231 6 | un pavo que tuviera su cola desplegada en su mentón. 232 30| vasto departamento de su colección valiosa y peculiar.~ 233 30| De las murallas colgaban las telas, los dibujos y 234 12| cortadas por golpes de sables y colgando en tiras, hablaban de las 235 81| desplegara sus soldados para un combate, organizó la persecución 236 27| oscuro; y el teniente Otto comentó con convicción que el cielo 237 57| Entonces todas al mismo tiempo, comenzaron a reír como locas, cayéndose 238 63| Por nuestras damas! -; y comenzó una serie de brindis; unos 239 14| beber, habiendo terminado de comer, se pusieron, igual que 240 47| lastimoso; y la mesa cubierta de comida, de rica vajilla y platería 241 78| justo en el hueco donde comienza el pecho.~ 242 14| repetidos, manteniendo en la comisura de la boca la larga pipa 243 45| escogidas con cuidado por un compañero del capitán para quién El 244 86| oros tres heridos por sus compañeros en el fragor de la caza 245 39| toda la región se mostraban complacientes y flexibles a su autoridad, 246 59| el comandante guardaba la compostura.~ 247 77| quedó callada primero, sin comprender en su apuro, después, que 248 77| apuro, después, que hubo comprendido bien lo que decía, le lanzó 249 57| nada, por lo demás; y su comprensión no pareció despertar hasta 250 52| cotidianas y la vida en común de las casas públicas.~ 251 46| escozor secreto de un resto de conciencia.~ 252 40| sonara. Se enojaba por la condescendencia política de su superior 253 94| carreta de bancas al panadero, condujo el mismo a su prisionera 254 8 | mujeres, rabiaba de estar confinado por tres meses en la castidad 255 51| judía cuya nariz respingada confirmaba la regla que da picos curvados 256 46| seguras de ser bien pagadas, conociendo por lo demás a los Prusianos, 257 67| temblando, contestó: - Sabes, conozco Franceses, delante de los 258 2 | cortaplumas del oficial conquistador que, algunas veces, después 259 91| dócil, humilde, lleno de consideración. Y cuando el cuerpo de Mademoiselle 260 38| pastor, con toda valentía, considerando esta protesta tácita como 261 40| Mademoiselle Fifi, para consolarse, hacía la mina en el castillo 262 15| los ahogaba, y parecían contagiados de una borrachera soñolienta 263 34| explosión; y el comandante contemplaba con aire paternal el vasto 264 67| silencio; y Raquel, temblando, contestó: - Sabes, conozco Franceses, 265 6 | sobre su pecho; y todo su continente solemne evocaba la idea 266 16| Por Dios, esto no puede continuar, debemos inventar algo para 267 27| mina! - y bruscamente la conversación se interrumpió, como si 268 27| teniente Otto comentó con convicción que el cielo estaba aclarando. 269 95| por si misma, la desposó, convirtiéndola en una dama que valía tanto 270 25| tarde, un gran vehículo de convoy militar, cubierto de un 271 72| entusiasmo animal, alzaron sus copas vociferando: - ¡Viva Prusia!- 272 57| todos los vasos, cantando coplas francesas y unos fragmentos 273 11| sobrenombre le venía de su coquetería, de su talle delgado que 274 39| se reían juntos de este coraje inofensivo; y como en toda 275 65| nuestra victoria sobre los corazones! -~ 276 56| parecía encendido con su corona de cabellos rojos. Galanteaba 277 1 | El teniente coronel, comandante prusiano, conde 278 7 | entendían; era calvo en la coronilla del cráneo solamente, tonsurado 279 60| joven mujer y goteó en su corpiño.~ 280 1 | Farlsberg, acababa de leer su correo, arrellanado en un amplio 281 26| estremecimiento de renovación pareció correr por los espíritus: las actitudes 282 11| que se diría hecho por un corsé, por su cara pálida donde 283 12| grandes tapicerías de Flandes, cortadas por golpes de sables y colgando 284 2 | cigarros, rayado por el cortaplumas del oficial conquistador 285 4 | al sesgo, espesa como una cortina, formando una suerte de 286 79| palabra que pronunciaba se cortó en su garganta; permaneció 287 27| y duros buscaban alguna cosa para romper. De repente, 288 11| desprecio por los seres y las cosas, de emplear siempre la expresión 289 11| apenas, y también de su costumbre que había adquirido, para 290 57| abierta la puerta, a sus costumbres, besaban los bigotes de 291 7 | calvo en la coronilla del cráneo solamente, tonsurado como 292 5 | y, al fondo, el Andelle crecido que desbordaba; y tamborileaba 293 7 | cuyos hilos de fuego harían creer, cuando se encontraba bajo 294 94| prostíbulo, cuya madame la creía muerta.~ 295 92| campesinos del lugar la creyeron embrujada; y nadie excepto 296 30| chinas, marfiles antiguos cristales de Venecia, poblaban el 297 57| obscenas, unas expresiones crudas, estropeadas por su acento. 298 70| como los fijaba en los cuadros que agujereaba la tela a 299 20| comandante sacándose la pipa: ¿Cuál fiesta, capitán?~ 300 67| Franceses, delante de los cuales no dirías eso -.~ 301 | cualquiera 302 47| deterioro lastimoso; y la mesa cubierta de comida, de rica vajilla 303 25| vehículo de convoy militar, cubierto de un toldo de molino tendido 304 78| tomó de la mesa un pequeño cuchillo de postre con hoja de plata, 305 78| bruscamente que nadie se dio cuenta, se lo enterró derecho en 306 45| bellas jóvenes escogidas con cuidado por un compañero del capitán 307 32| por el pitorro, introdujo cuidadosamente un largo pedazo de mecha, 308 24| le veía sonreír, pero que cumplía fanáticamente todas las 309 56| Francés del Rhin; y sus cumplidos de taberna, expectoradas 310 25| molino tendido como una cúpula, arrancaba bajo la lluvia 311 33| rostro sonriente de una curiosidad infantil; una vez que la 312 14| de la boca la larga pipa curvada que terminaba en un huevo 313 51| confirmaba la regla que da picos curvados a toda su raza, al más joven 314 14| su aspecto derrotado, y cuyo antiguo parqué de roble 315 51| confirmaba la regla que da picos curvados a toda su 316 47| había escondido su dueño, daba al lugar el aspecto de una 317 36| saturaba la habitación, dando una suerte de polvo de agua 318 34| destrozos, comentando los daños como producto de la reciente 319 89| tierra al incidente, para no dar malos ejemplos en el ejército, 320 65| capitán deseando sin duda darle a la orgía un aire galante, 321 16| esto no puede continuar, debemos inventar algo para terminarlo.-~ 322 37| intermediario benévolo; pero no debía pedirle ni un solo tañido 323 46| El oficio lo requiere - decían en el viaje, para responderse 324 57| con placer para hacerles decir palabrotas. Las vomitaban 325 34| arte. El primero en salir, declaró cándidamente: - Fue muy 326 | dejar 327 40| suplicaba al comandante lo dejara hacer -Ding-don-don -, una 328 44| A pesar de la lluvia se dejó la ventana abierta; uno 329 11| coquetería, de su talle delgado que se diría hecho por un 330 2 | trazaba sobre el mueble delicado unos signos o unos dibujos, 331 34| primero, aplaudiendo con delirio delante de una venus de 332 30| Venecia, poblaban el vasto departamento de su colección valiosa 333 14| aguacero, triste por su aspecto derrotado, y cuyo antiguo parqué de 334 75| labios temblando, ella miraba desafiante al oficial que continuaba 335 64| pastosos, aplaudían cada vez desaforadamente.~ 336 14| almuerzo de los oficiales se desarrolló casi en silencio en ese 337 5 | el Andelle crecido que desbordaba; y tamborileaba contra el 338 45| Cinco mujeres descendieron por la escalinata, cinco 339 13| porcelana, mientras que su marco desdorado por el paso del tiempo, 340 65| El capitán deseando sin duda darle a la orgía 341 53| que aquellos que subieran desearían cambiar al bajar y molestarían 342 81| muerto. Entonces Fritz y Otto desenvainaron y querían masacrar las mujeres, 343 81| hombres, las cuatro jóvenes desesperadas; luego como si desplegara 344 57| dichos que el barón se puso a desfigurar entonces con placer para 345 83| La mesa, desmantelada en un instante, servía mientras 346 7 | de ese círculo de carne desnuda.~ 347 57| su comprensión no pareció despertar hasta que escupió unas palabras 348 92| de una alegría singular, despierta no se sabía por qué. Todos 349 6 | pavo que tuviera su cola desplegada en su mentón. Tenía ojos 350 55| a su izquierda, y dijo, desplegando su servilleta: - Usted ha 351 81| desesperadas; luego como si desplegara sus soldados para un combate, 352 95| querido por si misma, la desposó, convirtiéndola en una dama 353 11| para expresar su soberano desprecio por los seres y las cosas, 354 34| escombros, examinando los nuevos destrozos, comentando los daños como 355 60| dominado por su necesidad de destrucción. Frecuentemente también, 356 28| invención, su manera de destruir, su entretención preferida.~ 357 47| más lúgubre ahora en su deterioro lastimoso; y la mesa cubierta 358 85| así de vez en cuando unas detonaciones cercanas y lejanas, y unos 359 58| la vajilla, mientras que detrás de ellos, los soldados imperturbables 360 51| al frágil marques Wilhem dÉyrik~ 361 40| para con el sacerdote; y diariamente le suplicaba al comandante 362 89| subordinados. El general había dicho - No se hace la guerra para 363 57| vecinos, repitiendo los dichos que el barón se puso a desfigurar 364 40| comandante lo dejara hacer -Ding-don-don -, una vez, una pequeñísima 365 16| sacudía; blasfemó: - Por Dios, esto no puede continuar, 366 67| delante de los cuales no dirías eso -.~ 367 89| ejército, y ordenó un castigo disciplinario al comandante, quién castigó 368 48| con el fin de evitar toda discusión, toda disputa y toda sospecha 369 27| sin moverse de su lugar, disparó. Dos balas sucesivamente 370 58| por esta carne de mujer a disposición de sus narices y bajo sus 371 48| evitar toda discusión, toda disputa y toda sospecha de parcialidad, 372 31| oficiales, ese día, realmente se divertían durante cinco minutos.~ 373 89| No se hace la guerra para divertirse y acariciar mujeres públicas.- 374 91| el sacerdote se mostró dócil, humilde, lleno de consideración. 375 60| una ferocidad apasionada, dominado por su necesidad de destrucción. 376 11| expresión francesa " fi, fi donc, que pronunciaba con un 377 7 | con un vellón de pelitos, dorados y brillantes, alrededor 378 81| las hizo encerrar en un dormitorio, bajo la guardia de dos 379 82| lanzados al parque. Otros doscientos rastrearon los bosques y 380 17| Subteniente Fritz, dos alemanes dotados eminentemente de fisonomías 381 37| que osaba manifestar el duelo público, proclamarlo, por 382 60| el vestido y la piel el dulce calor de su cuerpo y todo 383 92| en movimiento, y lanzaba dulcemente dos o tres sones en la oscuridad, 384 37| al sacerdote, hombre de dulzura y no de sangre; y todo el 385 61| puso a reír, con una risa dura. - Lo pagaré - dijo.~ 386 10| brutal con los hombres, duro con los vencidos, y violento 387 27| sentar. Sus ojos claros y duros buscaban alguna cosa para 388 29| propietario, el conde Fernando d´Amoys de Uville, no tuvo tiempo 389 60| besaba locamente los rizos de ébano de su cuello, oliendo por 390 64| ingeniosos; y las mujeres, ebrias de caerse, los ojos vagos, 391 89| general, prevenido, ordenó echar tierra al incidente, para 392 56| tenientes Otto y Fritz, educados como delante de mujeres 393 38| Strasbourg, que habían dado un ejemplo equivalente, que el nombre 394 89| incidente, para no dar malos ejemplos en el ejército, y ordenó 395 89| dar malos ejemplos en el ejército, y ordenó un castigo disciplinario 396 47| los tres jóvenes quisieron elegir cada uno, se opuso con autoridad, 397 | ello 398 44| cuatro caballos al galope, embarrados hasta las ancas, humeantes 399 58| Pronto los propios hombres, embriagados por esta carne de mujer 400 92| campesinos del lugar la creyeron embrujada; y nadie excepto el cura 401 17| Fritz, dos alemanes dotados eminentemente de fisonomías alemanas pesadas 402 62| brindar a la salud de la emperatriz Augusta, brindó:~ 403 14| hora del tabaco, cuando empezaron a beber, habiendo terminado 404 11| los seres y las cosas, de emplear siempre la expresión francesa " 405 36| suerte de polvo de agua que empolvaba las barbas, y un olor de 406 55| comandante mismo parecía encantado; puso a la derecha a Pamela, 407 21| barón se acercó: - Yo me encargo de todo, mi comandante. 408 56| palabras obscenas, parecía encendido con su corona de cabellos 409 32| largo pedazo de mecha, la encendió, y corrió a dejar esta máquina 410 81| esta carnicería, las hizo encerrar en un dormitorio, bajo la 411 7 | harían creer, cuando se encontraba bajo ciertos reflejos, que 412 10| En la sala se encontraban los tres oficiales de menor 413 47| rica vajilla y platería encontrada en el muro donde la había 414 21| damas; sé donde las puede encontrar. Prepararemos aquí una cena; 415 16| el barón de repente, se enderezó. Una rebelión lo sacudía; 416 83| rígidos, sobrios, con la cara endurecida de hombres de guerra en 417 40| esas zalamerías de gata, engatusamientos de mujer, unas suaves voces 418 43| días de revista general, engominados, perfumados, lozanos. El 419 40| suaves voces de una matrona enloquecida por un antojo, pero el comandante 420 58| narices y bajo sus manos, se enloquecieron, aullaban, quebraban la 421 26| las actitudes lánguidas se enmendaron, los rostros se animaron 422 40| que la campana sonara. Se enojaba por la condescendencia política 423 54| cigarro por la boca. No se enojó, no dijo una sola palabra, 424 13| en un aire arrogante un enorme par de bigotes hechos al 425 3 | tirar al fuego tres o cuatro enormes leños verdes, ya que estos 426 47| Enseguida entraron al comedor. Iluminada, 427 14| en ese comedor mutilado, ensombrecido por el aguacero, triste 428 38| El pueblo entero entusiasmado por esta resistencia, 429 78| nadie se dio cuenta, se lo enterró derecho en el cuello, justo 430 11| Después de su entrada a Francia, sus camaradas 431 52| lo demás, eran bonitas y entradas en carne, con fisonomías 432 9 | el comandante gritó que entraran, era un hombre, uno de sus 433 47| Enseguida entraron al comedor. Iluminada, parecía 434 | entre 435 63| soldadotes y borrachos, entremezclados de chistes obscenos, transformados 436 28| su manera de destruir, su entretención preferida.~ 437 12| en tiras, hablaban de las entretenciones de Mademoiselle Fifi durante 438 35| Pero tal torbellino de humo entró al comedor, que mezclado 439 38| El pueblo entero entusiasmado por esta resistencia, estaba 440 21| todo, mi comandante. Yo enviaré a Rouen al Deber que nos 441 | eran 442 36| campanario de la iglesia erecto como una punta gris en la 443 | esas 444 45| mujeres descendieron por la escalinata, cinco bellas jóvenes escogidas 445 31| Escasamente algo quedaba. No es que 446 45| escalinata, cinco bellas jóvenes escogidas con cuidado por un compañero 447 34| los bordes extraños de los escombros, examinando los nuevos destrozos, 448 29| tiempo para llevarse nada, ni esconder nada, salvo la platería 449 47| en el muro donde la había escondido su dueño, daba al lugar 450 46| responderse sin duda a algún escozor secreto de un resto de conciencia.~ 451 8 | la sexta en la mañana), escuchando el informe de su subordinado 452 44| uno de ellos a veces iba a escuchar. A las seis y diez el barón 453 85| durante cuatro horas, se escucharon así de vez en cuando unas 454 83| de pié ante la ventana, escudriñando la noche.~ 455 7 | recordara como, hacían que escupiera unas palabras pringosas 456 57| pareció despertar hasta que escupió unas palabras obscenas, 457 64| otro, buscando en su mente, esforzándose para ser ingeniosos; y las 458 81| rodillas. El comandante, con esfuerzo, impidió esta carnicería, 459 | esos 460 6 | era un gigante, de anchas espaldas, guarnecido de una larga 461 79| boqueando, con una mirada espantosa.~ 462 66| Entonces el Teniente Otto, especie de oso de la selva negra, 463 12| larga y regia estancia cuyos espejos de cristal antiguo, acribillado 464 33| puerta. Todos los Alemanes esperaban, de pié, con el rostro sonriente 465 91| Contra todo lo esperado, el sacerdote se mostró 466 4 | furiosa, una lluvia al sesgo, espesa como una cortina, formando 467 26| renovación pareció correr por los espíritus: las actitudes lánguidas 468 29| Ahora, como era muy rico y espléndido, su gran salón, cuya puerta 469 1 | de la chimenea, donde sus espuelas, después de tres meses que 470 12| d´Uville era una larga y regia estancia cuyos espejos de cristal 471 | estar 472 70| hablemos de ello, buena moza! ¿estaríamos nosotros aquí, si fueran 473 30| miles de adornos, potiches, estatuillas, figuras de Sajonia, figuritas 474 | esto 475 | estos 476 75| ella balbució con una voz estrangulada de cólera: - Eso, eso, eso 477 60| su cuello, oliendo por la estrecha holgura entre el vestido 478 26| Inmediatamente un estremecimiento de renovación pareció correr 479 57| unas expresiones crudas, estropeadas por su acento. Entonces 480 51| Teniente Otto la gorda Amanda, Eva la Tomate al subteniente 481 47| justipreciaba, las olía, las evaluaba en su valor como mujeres 482 48| Entonces con el fin de evitar toda discusión, toda disputa 483 6 | todo su continente solemne evocaba la idea de un pavo militar, 484 34| extraños de los escombros, examinando los nuevos destrozos, comentando 485 89| Y el conde de Farlsberg, exasperado resolvió vengarse del pueblo.~ 486 | excepto 487 34| cándidamente: - Fue muy exitoso esta vez.-~ 488 53| solamente muchos besos, besos de expectación.~ 489 56| sus cumplidos de taberna, expectoradas por el hoyo de sus dos dientes 490 53| a las otras parejas. Su experiencia triunfó. Hubo solamente 491 88| vueltas, toda la región, explorada, revuelta. La judía no parecía 492 11| que había adquirido, para expresar su soberano desprecio por 493 11| cosas, de emplear siempre la expresión francesa " fi, fi donc, 494 57| palabras obscenas, unas expresiones crudas, estropeadas por 495 54| tosía hasta las lágrimas, y expulsaba humo por las fosas nasales. 496 85| de ánimo, unas palabras extrañas lanzadas como llamados de 497 34| impresionados de los bordes extraños de los escombros, examinando 498 7 | con un vientre abultado, fajado con fuerza, llevaba casi 499 21| aquí una cena; nada nos falta por lo demás, y, al menos 500 24| sonreír, pero que cumplía fanáticamente todas las ordenes de sus


abad-fanat | fanta-retra | reuni-zalam

Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC
IntraText® (V89) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2007. Content in this page is licensed under a Creative Commons License