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| Guy de Maupassant Mademoiselle Fifi IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Párrafo
501 2 | o unos dibujos, según la fantasía de sus sueños irreflexivos.~ 502 7 | perdidos en una noche de farra, sin que se recordara como, 503 29| legítimo propietario, el conde Fernando d´Amoys de Uville, no tuvo 504 60| hacía gritar, poseído de una ferocidad apasionada, dominado por 505 25| arrancaba bajo la lluvia feroz, al galope de cuatro caballos.~ 506 10| Wilhem d´Eyrik, un rubiecito fiero y brutal con los hombres, 507 30| potiches, estatuillas, figuras de Sajonia, figuritas chinas, 508 30| estatuillas, figuras de Sajonia, figuritas chinas, marfiles antiguos 509 70| sus ojos claros, como los fijaba en los cuadros que agujereaba 510 27| para romper. De repente, fijándose en la dama de los bigotes, 511 70| Durante un segundo, fijó sobre ella sus ojos claros, 512 30| los libreros, y en las finas vitrinas, miles de adornos, 513 37| a la redonda, alababa la firmeza, el heroísmo del abad Chantavoine, 514 12| las grandes tapicerías de Flandes, cortadas por golpes de 515 39| mostraban complacientes y flexibles a su autoridad, toleraban 516 84| llenando la oscuridad, un flotante murmullo de agua que cae 517 40| Marquesito Wilhem quería forzar para que la campana sonara. 518 54| y expulsaba humo por las fosas nasales. El marqués, bajo 519 7 | cara estaba frotada con fósforo. Dos dientes perdidos en 520 51| joven de los oficiales, al frágil marques Wilhem dÉyrik~ 521 57| coplas francesas y unos fragmentos de canciones alemanas aprendidas 522 86| por sus compañeros en el fragor de la caza y la alarma de 523 56| cabellos rojos. Galanteaba en Francés del Rhin; y sus cumplidos 524 11| emplear siempre la expresión francesa " fi, fi donc, que pronunciaba 525 60| necesidad de destrucción. Frecuentemente también, la abrazaba con 526 8 | vividor tenaz, mujeriego, frenético perseguidor de mujeres, 527 60| sus labios sobre la boca fresca de la judía, la besaba hasta 528 60| rodillas, y, se animaba friamente, a veces besaba locamente 529 6 | mentón. Tenía ojos azules, fríos y gentiles, una mejilla 530 7 | reflejos, que su cara estaba frotada con fósforo. Dos dientes 531 38| aldea se inmortalizaría; y, fuera de eso no negaban nada a 532 | fueran 533 | fuesen 534 81| organizó la persecución de la fugitiva, seguro de apresarla.~ 535 13| cardenal y un presidente, fumando en largas pipas de porcelana, 536 83| de hombres de guerra en funciones, permanecían de pié ante 537 60| apretándola como si quisiera fundirla con él, apoyaba largamente 538 91| la campana tocó su tañido fúnebre con un ritmo alegre, como 539 90| tañer la campana en los funerales del marqués d´Eyrik.~ 540 27| continuaba con tanta mas furia, el mayor afirmó que estaba 541 4 | era lanzada por una mano furiosa, una lluvia al sesgo, espesa 542 60| ropa, la pellizcaba con furor, la hacía gritar, poseído 543 91| soldados que marchaban con el fusil cargado, salió del castillo 544 37| antes se habría dejado fusilar. Era su manera de protestar 545 82| Cincuenta hombres, fustigados de amenazas, fueron lanzados 546 65| darle a la orgía un aire galante, levantó otra vez su copa, 547 56| corona de cabellos rojos. Galanteaba en Francés del Rhin; y sus 548 63| brindis; unos brindis de una galantería de soldadotes y borrachos, 549 29| dueño, el aspecto de una galería de museo.~ 550 79| pronunciaba se cortó en su garganta; permaneció boqueando, con 551 40| pedía con esas zalamerías de gata, engatusamientos de mujer, 552 15| esa lúgubre borrachera de gente que no tiene nada que hacer.~ 553 6 | Tenía ojos azules, fríos y gentiles, una mejilla cortada por 554 14| los reemplazaban con un gesto de cansancio resignado. 555 6 | El comandante era un gigante, de anchas espaldas, guarnecido 556 6 | una mejilla cortada por un golpe de sable en la guerra de 557 12| de Flandes, cortadas por golpes de sables y colgando en 558 51| ofreció al Teniente Otto la gorda Amanda, Eva la Tomate al 559 84| que co rre, de agua que gotea y de agua que salpica.~ 560 60| mentón de la joven mujer y goteó en su corpiño.~ 561 47| justicia, de acuerdo a los grados, para no herir en nada la 562 17| fisonomías alemanas pesadas y graves, replicaron:~ 563 60| pellizcaba con furor, la hacía gritar, poseído de una ferocidad 564 10| grado: un teniente Otto de Grossing; dos subtenientes, Fritz 565 59| Solo el comandante guardaba la compostura.~ 566 81| en un dormitorio, bajo la guardia de dos hombres, las cuatro 567 6 | gigante, de anchas espaldas, guarnecido de una larga barba en abanico 568 8 | castidad obligatoria de esa guarnición perdida.~ 569 39| su autoridad, toleraban gustosamente su patriotismo mudo.~ 570 85| lanzadas como llamados de voces guturales.~ 571 | ha 572 88| revuelta. La judía no parecía haber dejado ni una huella de 573 95| su bella acción, después habiéndola querido por si misma, la 574 36| aire húmedo saturaba la habitación, dando una suerte de polvo 575 88| Entonces los habitantes fueron aterrorizados, las 576 12| sables y colgando en tiras, hablaban de las entretenciones de 577 14| igual que todos los días, a hablar de su aburrimiento. Las 578 70| puso a reír: - ¡ Já, sí, hablemos de ello, buena moza! ¿estaríamos 579 89| general había dicho - No se hace la guerra para divertirse 580 57| entonces con placer para hacerles decir palabrotas. Las vomitaban 581 | hacia 582 27| retrato. Luego gritó: - ¡Hagamos la mina! - y bruscamente 583 41| señoritas verdaderamente no harán buenos tiempos para su pasar -~ 584 7 | rojiza, cuyos hilos de fuego harían creer, cuando se encontraba 585 | has 586 68| Ja, yo mismo, jamás los he visto. Inmediatamente que 587 52| con fisonomías parecidas, hechas muy similares de aspecto 588 13| un enorme par de bigotes hechos al carbón.~ 589 61| la cara, y, limpiando la herida, murmuró: - Lo pagarás. - 590 86| sido muertos, y oros tres heridos por sus compañeros en el 591 47| acuerdo a los grados, para no herir en nada la jerarquía.~ 592 37| alababa la firmeza, el heroísmo del abad Chantavoine, que 593 7 | afeitada su barba rojiza, cuyos hilos de fuego harían creer, cuando 594 78| pequeño cuchillo de postre con hoja de plata, y tan bruscamente 595 3 | Cuando terminó sus cartas y hojeó los periódicos alemanes 596 60| oliendo por la estrecha holgura entre el vestido y la piel 597 38| como la salvaguardia del honor nacional. A los campesinos 598 14| piso de una taberna. A la hora del tabaco, cuando empezaron 599 1 | trazado dos surcos profundos, horadando un poco más cada día.~ 600 14| pintarrajeado como para seducir Hotentotes. Cuando sus vasos estaban 601 56| taberna, expectoradas por el hoyo de sus dos dientes quebrados, 602 31| algo quedaba. No es que lo hubiesen saqueado, el Comandante 603 78| en el cuello, justo en el hueco donde comienza el pecho.~ 604 88| parecía haber dejado ni una huella de su paso.~ 605 14| curvada que terminaba en un huevo de loza, siempre pintarrajeado 606 29| presentaba, ante la precipitada huída del dueño, el aspecto de 607 2 | Una taza de café humeante sobre una mesita de marquetería 608 44| embarrados hasta las ancas, humeantes y resoplantes.~ 609 41| amontonados, inhalando la humedad, el teniente Fritz, finalmente, 610 36| El aire húmedo saturaba la habitación, 611 91| sacerdote se mostró dócil, humilde, lleno de consideración. 612 44| abierta; uno de ellos a veces iba a escuchar. A las seis y 613 63| aún por la ignorancia del idioma.~ 614 63| más brutales aún por la ignorancia del idioma.~ 615 14| terminado de comer, se pusieron, igual que todos los días, a hablar 616 47| Enseguida entraron al comedor. Iluminada, parecía más lúgubre ahora 617 76| para reír a sus anchas, e, imitando el acento parisino: - Ella 618 25| De pie, con su cara imperturbable, recibió las instrucciones 619 58| detrás de ellos, los soldados imperturbables les servían.~ 620 81| comandante, con esfuerzo, impidió esta carnicería, las hizo 621 92| tres sones en la oscuridad, impregnada de una alegría singular, 622 34| unos pedazos de porcelana, impresionados de los bordes extraños de 623 73| Raquel, misma, callaba, incapacitada para responder.~ 624 89| ordenó echar tierra al incidente, para no dar malos ejemplos 625 92| tanto como querían. A veces incluso, en la noche, se ponía sola 626 77| bien lo que decía, le lanzó indignada y vehemente: -¡Yo!, ¡yo!, 627 33| sonriente de una curiosidad infantil; una vez que la explosión 628 32| corrió a dejar esta máquina infernal en el apartamento vecino.~ 629 66| selva negra, se levantó, inflamado, saturado de tragos. Invadido 630 8 | la mañana), escuchando el informe de su subordinado acerca 631 64| mente, esforzándose para ser ingeniosos; y las mujeres, ebrias de 632 41| permanecieron allí, amontonados, inhalando la humedad, el teniente 633 38| el nombre de la aldea se inmortalizaría; y, fuera de eso no negaban 634 39| reían juntos de este coraje inofensivo; y como en toda la región 635 83| mesa, desmantelada en un instante, servía mientras tanto de 636 25| imperturbable, recibió las instrucciones del barón; luego salió; 637 54| pretexto de besarla, le insufló un chorro de humo de cigarro 638 27| interrumpió, como si un interés irresistible y novedoso 639 37| enemigo, que le utilizaba como intermediario benévolo; pero no debía 640 27| bruscamente la conversación se interrumpió, como si un interés irresistible 641 56| de mujeres de sociedad, intimidaban un poco a sus vecinas; pero 642 32| cañón, y por el pitorro, introdujo cuidadosamente un largo 643 36| las barbas, y un olor de inundación. Miraron los grandes árboles 644 5 | miró largo tiempo el césped inundado, y, al fondo, el Andelle 645 66| inflamado, saturado de tragos. Invadido bruscamente de patriotismo 646 37| manera de protestar contra la invasión, protesta pacífica, protesta 647 37| única resistencia que los invasores habían encontrado en los 648 28| La mina era de su invención, su manera de destruir, 649 16| puede continuar, debemos inventar algo para terminarlo.-~ 650 2 | la fantasía de sus sueños irreflexivos.~ 651 27| interrumpió, como si un interés irresistible y novedoso se hubiese apoderado 652 70| luego se puso a reír: - ¡ Já, sí, hablemos de ello, buena 653 53| de ofrecerles cepillos y jabón para su aseo; pero el capitán 654 | jamás 655 24| todas las ordenes de sus jefes, cualquiera que ellas fuesen.~ 656 47| para no herir en nada la jerarquía.~ 657 51| todas, Raquel, una morena jovencita, de ojos negros como una 658 27| de los bigotes, el rubio jovencito sacó su revólver. - Tú no 659 47| la repartición, con toda justicia, de acuerdo a los grados, 660 47| como de algo propio, las justipreciaba, las olía, las evaluaba 661 78| enterró derecho en el cuello, justo en el hueco donde comienza 662 54| se ahogó, tosía hasta las lágrimas, y expulsaba humo por las 663 26| espíritus: las actitudes lánguidas se enmendaron, los rostros 664 4 | normanda que se diría que era lanzada por una mano furiosa, una 665 85| unas palabras extrañas lanzadas como llamados de voces guturales.~ 666 80| en tumulto; pero habiendo lanzado su silla en las piernas 667 82| fustigados de amenazas, fueron lanzados al parque. Otros doscientos 668 57| pellizcando los brazos, lanzando gritos violentos, bebiéndose 669 80| Todos lanzaron un rugido, y se levantaron 670 77| comprendido bien lo que decía, le lanzó indignada y vehemente: -¡ 671 2 | veces, después de afilar un lápiz, trazaba sobre el mueble 672 60| fundirla con él, apoyaba largamente sus labios sobre la boca 673 13| un presidente, fumando en largas pipas de porcelana, mientras 674 47| lúgubre ahora en su deterioro lastimoso; y la mesa cubierta de comida, 675 1 | de Farlsberg, acababa de leer su correo, arrellanado en 676 29| abandonar su castillo, su legítimo propietario, el conde Fernando 677 37| y todo el mundo, a diez leguas a la redonda, alababa la 678 85| detonaciones cercanas y lejanas, y unos gritos de ánimo, 679 44| diez el barón señaló un lejano ruido rodante. Todos se 680 3 | fuego tres o cuatro enormes leños verdes, ya que estos señores 681 27| mantenerse en su lugar. Se levantaba, se volvía a sentar. Sus 682 64| Se levantaban uno después del otro, buscando 683 80| lanzaron un rugido, y se levantaron en tumulto; pero habiendo 684 30| que en los muebles, los libreros, y en las finas vitrinas, 685 11| que pronunciaba con un ligero silbido.~ 686 61| fijamente a la cara, y, limpiando la herida, murmuró: - Lo 687 32| que necesitaba. Trajo una linda tetera China de la familia 688 48| parcialidad, las alineó en línea por altura, y dirigiéndose 689 83| servía mientras tanto de litera mortuoria, y los cuatro 690 43| bigote, que parecía una llama bajo la nariz.~ 691 11| Francia, sus camaradas le llamaban solamente Mademoiselle Fifi. 692 85| palabras extrañas lanzadas como llamados de voces guturales.~ 693 24| inmediatamente el barón fue a llamar al Deber. Era un viejo suboficial 694 9 | Como llamaron a la puerta, el comandante 695 56| sus dos dientes quebrados, llegaban a las muchachas en medio 696 37| Después de su llegada no había sonado nunca más. 697 62| Llegaron a los postres, sirvieron 698 84| Un chapoteo continuaba llenando la oscuridad, un flotante 699 74| judía su copa de champaña llenándola de nuevo: - ¡ Son nuestras 700 91| se mostró dócil, humilde, lleno de consideración. Y cuando 701 32| China de la familia Rosa que llenó de pólvora de cañón, y por 702 7 | abultado, fajado con fuerza, llevaba casi afeitada su barba rojiza, 703 91| cuerpo de Mademoiselle Fifi, llevado por unos soldados, precedido, 704 78| levantó la mano nuevamente, loca de rabia, ella tomó de la 705 60| friamente, a veces besaba locamente los rizos de ébano de su 706 57| comenzaron a reír como locas, cayéndose sobre los vientres 707 22| párpados sonriendo:-Está loco mi amigo -~ 708 14| terminaba en un huevo de loza, siempre pintarrajeado como 709 43| engominados, perfumados, lozanos. El cabello del comandante 710 94| pies del prostíbulo, cuya madame la creía muerta.~ 711 89| al incidente, para no dar malos ejemplos en el ejército, 712 51| de ojos negros como una mancha de tinta, una judía cuya 713 2 | una mesita de marquetería manchado por los licores, quemado 714 9 | de sus soldados bajo su mando, se asomó en el vano, anunciando 715 37| abad Chantavoine, que osaba manifestar el duelo público, proclamarlo, 716 58| de sus narices y bajo sus manos, se enloquecieron, aullaban, 717 6 | barba en abanico formando un mantel sobre su pecho; y todo su 718 27| Fifi misma parecía no poder mantenerse en su lugar. Se levantaba, 719 68| Pero el pequeño marqués, la mantenía sobre sus rodillas, se puso 720 32| encendió, y corrió a dejar esta máquina infernal en el apartamento 721 91| seguido de soldados que marchaban con el fusil cargado, salió 722 13| porcelana, mientras que su marco desdorado por el paso del 723 30| Sajonia, figuritas chinas, marfiles antiguos cristales de Venecia, 724 1 | botas sobre el refinado mármol de la chimenea, donde sus 725 2 | humeante sobre una mesita de marquetería manchado por los licores, 726 36| punta gris en la lluvia martilleante.~ 727 | mas 728 81| desenvainaron y querían masacrar las mujeres, que se arrastraban 729 40| unas suaves voces de una matrona enloquecida por un antojo, 730 27| con tanta mas furia, el mayor afirmó que estaba menos 731 | me 732 32| cuidadosamente un largo pedazo de mecha, la encendió, y corrió a 733 6 | azules, fríos y gentiles, una mejilla cortada por un golpe de 734 38| les parecía que así hacían mejor mérito por la patria que 735 10| encontraban los tres oficiales de menor grado: un teniente Otto 736 50| Entonces dijo: - Número uno, la mentada Pamela, adjudicada al comandante. -~ 737 64| del otro, buscando en su mente, esforzándose para ser ingeniosos; 738 77| puta: es todo lo que se merecen los Prusianos -.~ 739 38| parecía que así hacían mejor mérito por la patria que Belfort 740 2 | café humeante sobre una mesita de marquetería manchado 741 35| humo entró al comedor, que mezclado con el del tabaco, no se 742 73| silencio y paralizadas de miedo. Raquel, misma, callaba, 743 30| y en las finas vitrinas, miles de adornos, potiches, estatuillas, 744 75| los labios temblando, ella miraba desafiante al oficial que 745 43| la caída de la noche, se miraban sonriéndose de su apariencia 746 79| permaneció boqueando, con una mirada espantosa.~ 747 36| y un olor de inundación. Miraron los grandes árboles abatidos 748 4 | oblicuas, una lluvia punzante, mojadora, ahogándolo todo, una verdadera 749 53| desearían cambiar al bajar y molestarían a las otras parejas. Su 750 25| cubierto de un toldo de molino tendido como una cúpula, 751 7 | solamente, tonsurado como un monje, con un vellón de pelitos, 752 88| fueron aterrorizados, las moradas dado vueltas, toda la región, 753 60| aliento; pero de repente la mordió con tanta fuerza que un 754 51| pequeña de todas, Raquel, una morena jovencita, de ojos negros 755 83| mientras tanto de litera mortuoria, y los cuatro oficiales, 756 39| como en toda la región se mostraban complacientes y flexibles 757 13| noble dama de pechos ceñidos mostrando en un aire arrogante un 758 91| esperado, el sacerdote se mostró dócil, humilde, lleno de 759 27| lo verás -, dijo; y sin moverse de su lugar, disparó. Dos 760 92| noche, se ponía sola en movimiento, y lanzaba dulcemente dos 761 70| hablemos de ello, buena moza! ¿estaríamos nosotros aquí, 762 | mucho 763 | muchos 764 39| gustosamente su patriotismo mudo.~ 765 2 | lápiz, trazaba sobre el mueble delicado unos signos o unos 766 30| valor, mientras que en los muebles, los libreros, y en las 767 94| prostíbulo, cuya madame la creía muerta.~ 768 81| mademoiselle Fifi estaba muerto. Entonces Fritz y Otto desenvainaron 769 86| Dos soldados habían sido muertos, y oros tres heridos por 770 8 | capitán, vividor tenaz, mujeriego, frenético perseguidor de 771 37| no de sangre; y todo el mundo, a diez leguas a la redonda, 772 30| De las murallas colgaban las telas, los 773 84| la oscuridad, un flotante murmullo de agua que cae y de agua 774 61| y, limpiando la herida, murmuró: - Lo pagarás. - El se puso 775 29| aspecto de una galería de museo.~ 776 14| silencio en ese comedor mutilado, ensombrecido por el aguacero, 777 37| público, proclamarlo, por el mutismo obstinado de su iglesia.~ 778 54| poseedor con una cólera nacida en el fondo de sus ojos 779 11| su cara pálida donde su naciente bigote aparecía apenas, 780 38| la salvaguardia del honor nacional. A los campesinos les parecía 781 58| mujer a disposición de sus narices y bajo sus manos, se enloquecieron, 782 54| expulsaba humo por las fosas nasales. El marqués, bajo pretexto 783 90| Como le era necesario un pretexto a fin de actuar 784 60| apasionada, dominado por su necesidad de destrucción. Frecuentemente 785 32| buscar al salón, lo que necesitaba. Trajo una linda tetera 786 38| inmortalizaría; y, fuera de eso no negaban nada a los Prusianos vencedores.~ 787 37| ninguna manera se había negado a recibir y a alimentar 788 66| especie de oso de la selva negra, se levantó, inflamado, 789 75| amarillo sobre su cabello negro, como en un bautizo, cayendo 790 76| has venido a hacer aquí, nena?-~ 791 34| arruinado por esta metralla a lo Nerón, y sembrada de cascotes 792 15| Una niebla de humo acre los ahogaba, 793 | ninguna 794 13| el paso del tiempo, una noble dama de pechos ceñidos mostrando 795 86| alarma de esta persecución nocturna.~ 796 4 | caía en oleadas, una lluvia normanda que se diría que era lanzada 797 8 | subordinado acerca de las novedades del servicio; luego ambos 798 27| un interés irresistible y novedoso se hubiese apoderado de 799 36| oscurecido por esta capa de nubes sombría y bajas y muy a 800 74| de champaña llenándola de nuevo: - ¡ Son nuestras también, 801 34| escombros, examinando los nuevos destrozos, comentando los 802 50| Entonces dijo: - Número uno, la mentada Pamela, 803 4 | suerte de muro de rayas oblicuas, una lluvia punzante, mojadora, 804 8 | tres meses en la castidad obligatoria de esa guarnición perdida.~ 805 34| sembrada de cascotes de obras de arte. El primero en salir, 806 63| entremezclados de chistes obscenos, transformados y más brutales 807 37| proclamarlo, por el mutismo obstinado de su iglesia.~ 808 12| Fifi durante sus horas de ociosidad.~ 809 46| como a la situación. -El oficio lo requiere - decían en 810 53| mujeres, bajo pretexto de ofrecerles cepillos y jabón para su 811 51| en signo de propiedad, ofreció al Teniente Otto la gorda 812 4 | La lluvia caía en oleadas, una lluvia normanda que 813 47| las justipreciaba, las olía, las evaluaba en su valor 814 60| rizos de ébano de su cuello, oliendo por la estrecha holgura 815 36| empolvaba las barbas, y un olor de inundación. Miraron los 816 24| fanáticamente todas las ordenes de sus jefes, cualquiera 817 19| respondió: - ¿Qué? Muy bien, organizaremos una fiesta si el comandante 818 81| soldados para un combate, organizó la persecución de la fugitiva, 819 65| deseando sin duda darle a la orgía un aire galante, levantó 820 86| soldados habían sido muertos, y oros tres heridos por sus compañeros 821 37| del abad Chantavoine, que osaba manifestar el duelo público, 822 36| chubascos, el gran valle oscurecido por esta capa de nubes sombría 823 27| afirmó que estaba menos oscuro; y el teniente Otto comentó 824 66| Teniente Otto, especie de oso de la selva negra, se levantó, 825 37| contra la invasión, protesta pacífica, protesta de silencio, la 826 46| rogar, seguras de ser bien pagadas, conociendo por lo demás 827 61| la herida, murmuró: - Lo pagarás. - El se puso a reír, con 828 61| con una risa dura. - Lo pagaré - dijo.~ 829 57| placer para hacerles decir palabrotas. Las vomitaban en cantidades, 830 11| por un corsé, por su cara pálida donde su naciente bigote 831 94| la carreta de bancas al panadero, condujo el mismo a su prisionera 832 13| aire arrogante un enorme par de bigotes hechos al carbón.~ 833 73| reducidas al silencio y paralizadas de miedo. Raquel, misma, 834 48| disputa y toda sospecha de parcialidad, las alineó en línea por 835 15| humo acre los ahogaba, y parecían contagiados de una borrachera 836 52| en carne, con fisonomías parecidas, hechas muy similares de 837 13| En las paredes, tres retratos de familia, 838 53| molestarían a las otras parejas. Su experiencia triunfó. 839 76| anchas, e, imitando el acento parisino: - Ella está desquiciada, 840 22| conde de Farlsberg alzó los párpados sonriendo:-Está loco mi 841 14| derrotado, y cuyo antiguo parqué de roble se había puesto 842 94| Permaneció allí hasta la partida de las tropas alemanas. 843 14| botellas de coñac y de licores pasaban de mano en mano; y todos, 844 41| harán buenos tiempos para su pasar -~ 845 21| por lo demás, y, al menos pasaremos una buena velada.-~ 846 38| apoyar hasta el fin a su pastor, con toda valentía, considerando 847 41| dijo en medio de una risa pastosa: - Las señoritas verdaderamente 848 64| los ojos vagos, los labios pastosos, aplaudían cada vez desaforadamente.~ 849 34| comandante contemplaba con aire paternal el vasto salón arruinado 850 38| hacían mejor mérito por la patria que Belfort y que Strasbourg, 851 95| algún tiempo después por un patriota si prejuicios que la amaba 852 13| tiempo, una noble dama de pechos ceñidos mostrando en un 853 30| de su colección valiosa y peculiar.~ 854 32| cuidadosamente un largo pedazo de mecha, la encendió, y 855 34| fin; cada uno recogió unos pedazos de porcelana, impresionados 856 40| un poco solamente. Y lo pedía con esas zalamerías de gata, 857 94| tarde, el cura habiendo pedido prestado la carreta de bancas 858 37| benévolo; pero no debía pedirle ni un solo tañido de su 859 7 | monje, con un vellón de pelitos, dorados y brillantes, alrededor 860 60| a través de la ropa, la pellizcaba con furor, la hacía gritar, 861 57| derecha y de la izquierda, pellizcando los brazos, lanzando gritos 862 19| Pensó algunos segundos, después 863 51| subteniente Fritz, y la más pequeña de todas, Raquel, una morena 864 40| Ding-don-don -, una vez, una pequeñísima vez, para reírse un poco 865 14| arrellanados en sus sillas, tomaban pequeños sorbos repetidos, manteniendo 866 60| la judía, la besaba hasta perder el aliento; pero de repente 867 8 | obligatoria de esa guarnición perdida.~ 868 7 | con fósforo. Dos dientes perdidos en una noche de farra, sin 869 27| Dos balas sucesivamente perforaron los dos ojos del retrato. 870 43| revista general, engominados, perfumados, lozanos. El cabello del 871 3 | terminó sus cartas y hojeó los periódicos alemanes que su cartero 872 83| de guerra en funciones, permanecían de pié ante la ventana, 873 41| Los cinco hombres permanecieron allí, amontonados, inhalando 874 23| al jefe, suplicándole: - Permítale al capitán, mi comandante, 875 19| fiesta si el comandante lo permite.~ 876 31| Farlsberg no lo hubiese permitido; pero Mademoiselle Fifi, 877 8 | tenaz, mujeriego, frenético perseguidor de mujeres, rabiaba de estar 878 60| cuerpo y todo el aroma de su persona; a veces, a través de la 879 17| eminentemente de fisonomías alemanas pesadas y graves, replicaron:~ 880 44| A pesar de la lluvia se dejó la 881 51| confirmaba la regla que da picos curvados a toda su raza, 882 80| lanzado su silla en las piernas del teniente Otto, que cayó 883 94| apresuradamente hasta los pies del prostíbulo, cuya madame 884 47| que cenan después de un pillaje. El capitán radiante, se 885 14| un huevo de loza, siempre pintarrajeado como para seducir Hotentotes. 886 13| presidente, fumando en largas pipas de porcelana, mientras que 887 14| había puesto sórdido como el piso de una taberna. A la hora 888 32| pólvora de cañón, y por el pitorro, introdujo cuidadosamente 889 78| cuchillo de postre con hoja de plata, y tan bruscamente que nadie 890 30| antiguos cristales de Venecia, poblaban el vasto departamento de 891 93| Es que una pobre muchacha vivía en lo alto, 892 27| Mademoiselle Fifi misma parecía no poder mantenerse en su lugar. 893 35| con el del tabaco, no se podía respirar. El comandante 894 40| enojaba por la condescendencia política de su superior para con 895 36| habitación, dando una suerte de polvo de agua que empolvaba las 896 32| familia Rosa que llenó de pólvora de cañón, y por el pitorro, 897 92| incluso, en la noche, se ponía sola en movimiento, y lanzaba 898 45| para quién El Deber era portador de una carta de su jefe.~ 899 54| pero miró fijamente a su poseedor con una cólera nacida en 900 75| verdad, ya que ustedes no poseerán a las mujeres Francesas -.~ 901 60| furor, la hacía gritar, poseído de una ferocidad apasionada, 902 78| mesa un pequeño cuchillo de postre con hoja de plata, y tan 903 62| Llegaron a los postres, sirvieron el champaña. 904 30| vitrinas, miles de adornos, potiches, estatuillas, figuras de 905 52| por las prácticas de amor cotidianas y la 906 91| llevado por unos soldados, precedido, rodeado, seguido de soldados 907 29| comedor, presentaba, ante la precipitada huída del dueño, el aspecto 908 28| destruir, su entretención preferida.~ 909 95| después por un patriota si prejuicios que la amaba por su bella 910 21| donde las puede encontrar. Prepararemos aquí una cena; nada nos 911 42| mucho quehacer para los preparativos de la cena.~ 912 9 | anunciando con su sola presencia que el almuerzo estaba servido.~ 913 29| abría hacia el comedor, presentaba, ante la precipitada huída 914 13| armadura, un cardenal y un presidente, fumando en largas pipas 915 94| el cura habiendo pedido prestado la carreta de bancas al 916 38| esta resistencia, estaba presto a apoyar hasta el fin a 917 53| tres jóvenes caballeros pretendieron inmediatamente llevarse 918 89| El general, prevenido, ordenó echar tierra al 919 91| dirigiéndose al cementerio, por primera vez la campana tocó su tañido 920 57| cantidades, borrachas a las primeras botellas de vino; y, volvieron 921 7 | escupiera unas palabras pringosas que no siempre se entendían; 922 94| panadero, condujo el mismo a su prisionera hasta la puerta de Rouen. 923 37| manifestar el duelo público, proclamarlo, por el mutismo obstinado 924 34| comentando los daños como producto de la reciente explosión; 925 1 | habían trazado dos surcos profundos, horadando un poco más cada 926 51| la segunda, en signo de propiedad, ofreció al Teniente Otto 927 29| su castillo, su legítimo propietario, el conde Fernando d´Amoys 928 47| las mujeres como de algo propio, las justipreciaba, las 929 58| Pronto los propios hombres, embriagados por 930 94| apresuradamente hasta los pies del prostíbulo, cuya madame la creía muerta.~ 931 37| fusilar. Era su manera de protestar contra la invasión, protesta 932 73| Las muchachas no protestaron nada, reducidas al silencio 933 72| copas vociferando: - ¡Viva Prusia!- vaciándolas al seco.~ 934 1 | teniente coronel, comandante prusiano, conde de Farlsberg, acababa 935 37| osaba manifestar el duelo público, proclamarlo, por el mutismo 936 80| ventana, la abrió antes que pudieran alcanzarla, y saltó en la 937 36| iglesia erecto como una punta gris en la lluvia martilleante.~ 938 4 | rayas oblicuas, una lluvia punzante, mojadora, ahogándolo todo, 939 77| una mujer, yo, yo soy una puta: es todo lo que se merecen 940 58| enloquecieron, aullaban, quebraban la vajilla, mientras que 941 56| hoyo de sus dos dientes quebrados, llegaban a las muchachas 942 75| bautizo, cayendo al suelo se quebró. Con los labios temblando, 943 31| Escasamente algo quedaba. No es que lo hubiesen saqueado, 944 67| estaban, las mujeres se quedaron en silencio; y Raquel, temblando, 945 77| Cortada, se quedó callada primero, sin comprender 946 42| y el capitán tenía mucho quehacer para los preparativos de 947 2 | manchado por los licores, quemado por los cigarros, rayado 948 40| Solo el Marquesito Wilhem quería forzar para que la campana 949 95| acción, después habiéndola querido por si misma, la desposó, 950 60| brazos, apretándola como si quisiera fundirla con él, apoyaba 951 47| y como los tres jóvenes quisieron elegir cada uno, se opuso 952 78| mano nuevamente, loca de rabia, ella tomó de la mesa un 953 8 | perseguidor de mujeres, rabiaba de estar confinado por tres 954 33| Luego volvió muy rápido, cerró la puerta. Todos 955 82| parque. Otros doscientos rastrearon los bosques y todas las 956 2 | quemado por los cigarros, rayado por el cortaplumas del oficial 957 4 | formando una suerte de muro de rayas oblicuas, una lluvia punzante, 958 51| picos curvados a toda su raza, al más joven de los oficiales, 959 31| los oficiales, ese día, realmente se divertían durante cinco 960 16| repente, se enderezó. Una rebelión lo sacudía; blasfemó: - 961 25| con su cara imperturbable, recibió las instrucciones del barón; 962 37| manera se había negado a recibir y a alimentar a los soldados 963 34| daños como producto de la reciente explosión; y el comandante 964 34| saltado por fin; cada uno recogió unos pedazos de porcelana, 965 7 | noche de farra, sin que se recordara como, hacían que escupiera 966 37| mundo, a diez leguas a la redonda, alababa la firmeza, el 967 73| muchachas no protestaron nada, reducidas al silencio y paralizadas 968 14| vasos estaban vacíos, los reemplazaban con un gesto de cansancio 969 1 | tapiz y sus botas sobre el refinado mármol de la chimenea, donde 970 7 | encontraba bajo ciertos reflejos, que su cara estaba frotada 971 12| d´Uville era una larga y regia estancia cuyos espejos de 972 51| respingada confirmaba la regla que da picos curvados a 973 86| En la mañana regresaron todos. Dos soldados habían 974 60| con tanta fuerza que un reguero de sangre descendió sobre 975 39| comandante y sus oficiales se reían juntos de este coraje inofensivo; 976 40| una pequeñísima vez, para reírse un poco solamente. Y lo 977 57| alemanas aprendidas en sus relaciones cotidianas con el enemigo.~ 978 56| barón de Kelweingstein, relajado en su vicio, radiante, lanzaba 979 43| su apariencia acicalada y reluciente como en los días de revista 980 26| Inmediatamente un estremecimiento de renovación pareció correr por los espíritus: 981 47| reservándose el derecho de hacer la repartición, con toda justicia, de acuerdo 982 72| todos borrachos, sacudidos repentinamente por un entusiasmo militar, 983 14| tomaban pequeños sorbos repetidos, manteniendo en la comisura 984 92| también, y todos los días; repicó tanto como querían. A veces 985 57| vientres de sus vecinos, repitiendo los dichos que el barón 986 71| copa en medio de la mesa y repitió: ¡Nuestra es Francia y los 987 17| alemanas pesadas y graves, replicaron:~ 988 46| situación. -El oficio lo requiere - decían en el viaje, para 989 47| se opuso con autoridad, reservándose el derecho de hacer la repartición, 990 46| tratarlos por tres meses, resignadas a los hombres como a la 991 14| con un gesto de cansancio resignado. Pero Mademoiselle Fifi 992 89| de Farlsberg, exasperado resolvió vengarse del pueblo.~ 993 85| De repente un tiro resonó, luego otro más lejos; y, 994 44| hasta las ancas, humeantes y resoplantes.~ 995 51| tinta, una judía cuya nariz respingada confirmaba la regla que 996 35| del tabaco, no se podía respirar. El comandante abrió la 997 73| callaba, incapacitada para responder.~ 998 46| decían en el viaje, para responderse sin duda a algún escozor 999 46| algún escozor secreto de un resto de conciencia.~ 1000 27| perforaron los dos ojos del retrato. Luego gritó: - ¡Hagamos 1001 13| En las paredes, tres retratos de familia, un militar en