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| Guy de Maupassant Mademoiselle Fifi IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Párrafo
1002 43| Cuando ellos se reunieron nuevamente a la caída de 1003 43| reluciente como en los días de revista general, engominados, perfumados, 1004 88| toda la región, explorada, revuelta. La judía no parecía haber 1005 47| mesa cubierta de comida, de rica vajilla y platería encontrada 1006 29| muro. Ahora, como era muy rico y espléndido, su gran salón, 1007 75| al oficial que continuaba riendo, y ella balbució con una 1008 83| y los cuatro oficiales, rígidos, sobrios, con la cara endurecida 1009 90| pretexto a fin de actuar con rigor, hizo venir al cura y le 1010 91| su tañido fúnebre con un ritmo alegre, como si una mano 1011 60| veces besaba locamente los rizos de ébano de su cuello, oliendo 1012 14| y cuyo antiguo parqué de roble se había puesto sórdido 1013 44| barón señaló un lejano ruido rodante. Todos se precipitaron; 1014 91| unos soldados, precedido, rodeado, seguido de soldados que 1015 23| oficiales estaban de pie, rodeando al jefe, suplicándole: - 1016 46| No se habían hecho de rogar, seguras de ser bien pagadas, 1017 7 | capitán, pequeño de cara roja con un vientre abultado, 1018 7 | llevaba casi afeitada su barba rojiza, cuyos hilos de fuego harían 1019 56| con su corona de cabellos rojos. Galanteaba en Francés del 1020 27| buscaban alguna cosa para romper. De repente, fijándose en 1021 14| Pero Mademoiselle Fifi rompía siempre la suya, y un soldado 1022 60| a veces, a través de la ropa, la pellizcaba con furor, 1023 32| tetera China de la familia Rosa que llenó de pólvora de 1024 33| esperaban, de pié, con el rostro sonriente de una curiosidad 1025 26| lánguidas se enmendaron, los rostros se animaron y se pusieron 1026 84| que cae y de agua que co rre, de agua que gotea y de 1027 10| marques Wilhem d´Eyrik, un rubiecito fiero y brutal con los hombres, 1028 27| dama de los bigotes, el rubio jovencito sacó su revólver. - 1029 80| Todos lanzaron un rugido, y se levantaron en tumulto; 1030 67| temblando, contestó: - Sabes, conozco Franceses, delante 1031 92| singular, despierta no se sabía por qué. Todos los campesinos 1032 6 | cortada por un golpe de sable en la guerra de Austria; 1033 12| cortadas por golpes de sables y colgando en tiras, hablaban 1034 95| Fue sacada de allí algún tiempo después 1035 20| El comandante sacándose la pipa: ¿Cuál fiesta, capitán?~ 1036 27| bigotes, el rubio jovencito sacó su revólver. - Tú no lo 1037 92| nadie excepto el cura y el sacristán se aproximaba al campanario.~ 1038 16| enderezó. Una rebelión lo sacudía; blasfemó: - Por Dios, esto 1039 72| otros, todos borrachos, sacudidos repentinamente por un entusiasmo 1040 33| una vez que la explosión sacudió el castillo, se precipitaron 1041 30| estatuillas, figuras de Sajonia, figuritas chinas, marfiles 1042 10| En la sala se encontraban los tres 1043 34| obras de arte. El primero en salir, declaró cándidamente: - 1044 56| medio de una metralla de saliva.~ 1045 84| que gotea y de agua que salpica.~ 1046 34| terracota cuya cabeza había saltado por fin; cada uno recogió 1047 80| que pudieran alcanzarla, y saltó en la noche, bajo la lluvia 1048 62| puesto para brindar a la salud de la emperatriz Augusta, 1049 38| protesta tácita como la salvaguardia del honor nacional. A los 1050 29| nada, ni esconder nada, salvo la platería en la cavidad 1051 31| quedaba. No es que lo hubiesen saqueado, el Comandante Conde de 1052 36| El aire húmedo saturaba la habitación, dando una 1053 66| se levantó, inflamado, saturado de tragos. Invadido bruscamente 1054 10| dos subtenientes, Fritz Scheunabourg y el marques Wilhem d´Eyrik, 1055 21| que nos traerá las damas; sé donde las puede encontrar. 1056 72| Prusia!- vaciándolas al seco.~ 1057 14| pintarrajeado como para seducir Hotentotes. Cuando sus vasos 1058 51| Habiendo en seguida abrazado a Blondine, la 1059 91| soldados, precedido, rodeado, seguido de soldados que marchaban 1060 | según 1061 51| abrazado a Blondine, la segunda, en signo de propiedad, 1062 19| Pensó algunos segundos, después respondió: - ¿Qué? 1063 46| se habían hecho de rogar, seguras de ser bien pagadas, conociendo 1064 81| persecución de la fugitiva, seguro de apresarla.~ 1065 44| veces iba a escuchar. A las seis y diez el barón señaló un 1066 66| Otto, especie de oso de la selva negra, se levantó, inflamado, 1067 34| esta metralla a lo Nerón, y sembrada de cascotes de obras de 1068 44| las seis y diez el barón señaló un lejano ruido rodante. 1069 3 | leños verdes, ya que estos señores arrasaban poco a poco el 1070 41| una risa pastosa: - Las señoritas verdaderamente no harán 1071 60| Mademoiselle Fifi, había sentado a Raquel sobre sus rodillas, 1072 27| Se levantaba, se volvía a sentar. Sus ojos claros y duros 1073 55| Se sentaron. El comandante mismo parecía 1074 53| afirmando que estaban bien para sentarse a la mesa y que aquellos 1075 76| Se sentó para reír a sus anchas, 1076 42| Luego se separaron cada uno a su trabajo, y 1077 11| soberano desprecio por los seres y las cosas, de emplear 1078 63| damas! -; y comenzó una serie de brindis; unos brindis 1079 58| soldados imperturbables les servían.~ 1080 8 | acerca de las novedades del servicio; luego ambos se aproximaron 1081 9 | presencia que el almuerzo estaba servido.~ 1082 55| y dijo, desplegando su servilleta: - Usted ha tenido una brillante 1083 4 | mano furiosa, una lluvia al sesgo, espesa como una cortina, 1084 8 | trago su taza de café (la sexta en la mañana), escuchando 1085 | sí 1086 86| todos. Dos soldados habían sido muertos, y oros tres heridos 1087 51| Blondine, la segunda, en signo de propiedad, ofreció al 1088 2 | el mueble delicado unos signos o unos dibujos, según la 1089 92| en la tarde, y la mañana siguiente también, y todos los días; 1090 11| pronunciaba con un ligero silbido.~ 1091 14| todos, arrellanados en sus sillas, tomaban pequeños sorbos 1092 1 | arrellanado en un amplio sillón de tapiz y sus botas sobre 1093 52| fisonomías parecidas, hechas muy similares de aspecto y piel 1094 92| impregnada de una alegría singular, despierta no se sabía por 1095 62| Llegaron a los postres, sirvieron el champaña. El comandante 1096 46| a los hombres como a la situación. -El oficio lo requiere - 1097 11| adquirido, para expresar su soberano desprecio por los seres 1098 11| Mademoiselle Fifi. Este sobrenombre le venía de su coquetería, 1099 83| cuatro oficiales, rígidos, sobrios, con la cara endurecida 1100 56| como delante de mujeres de sociedad, intimidaban un poco a sus 1101 14| rompía siempre la suya, y un soldado inmediatamente le servía 1102 63| brindis de una galantería de soldadotes y borrachos, entremezclados 1103 93| alto, en la angustia y la soledad, alimentada en secreto por 1104 6 | pecho; y todo su continente solemne evocaba la idea de un pavo 1105 36| oscurecido por esta capa de nubes sombría y bajas y muy a lo lejos 1106 | somos 1107 74| llenándola de nuevo: - ¡ Son nuestras también, gritó, 1108 37| Después de su llegada no había sonado nunca más. Era, por lo demás, 1109 40| forzar para que la campana sonara. Se enojaba por la condescendencia 1110 92| lanzaba dulcemente dos o tres sones en la oscuridad, impregnada 1111 15| contagiados de una borrachera soñolienta y triste, en esa lúgubre 1112 24| suboficial que nunca se le veía sonreír, pero que cumplía fanáticamente 1113 22| Farlsberg alzó los párpados sonriendo:-Está loco mi amigo -~ 1114 43| de la noche, se miraban sonriéndose de su apariencia acicalada 1115 33| esperaban, de pié, con el rostro sonriente de una curiosidad infantil; 1116 14| sillas, tomaban pequeños sorbos repetidos, manteniendo en 1117 14| de roble se había puesto sórdido como el piso de una taberna. 1118 48| discusión, toda disputa y toda sospecha de parcialidad, las alineó 1119 38| patria que Belfort y que Strasbourg, que habían dado un ejemplo 1120 40| engatusamientos de mujer, unas suaves voces de una matrona enloquecida 1121 53| mesa y que aquellos que subieran desearían cambiar al bajar 1122 24| llamar al Deber. Era un viejo suboficial que nunca se le veía sonreír, 1123 8 | escuchando el informe de su subordinado acerca de las novedades 1124 89| quién castigó a su vez a sus subordinados. El general había dicho - 1125 10| teniente Otto de Grossing; dos subtenientes, Fritz Scheunabourg y el 1126 27| lugar, disparó. Dos balas sucesivamente perforaron los dos ojos 1127 75| en un bautizo, cayendo al suelo se quebró. Con los labios 1128 2 | según la fantasía de sus sueños irreflexivos.~ 1129 40| condescendencia política de su superior para con el sacerdote; y 1130 40| sacerdote; y diariamente le suplicaba al comandante lo dejara 1131 23| de pie, rodeando al jefe, suplicándole: - Permítale al capitán, 1132 1 | Uville, habían trazado dos surcos profundos, horadando un 1133 | suya 1134 38| considerando esta protesta tácita como la salvaguardia del 1135 | tal 1136 11| de su coquetería, de su talle delgado que se diría hecho 1137 5 | crecido que desbordaba; y tamborileaba contra el vidrio un vals 1138 90| venir al cura y le ordenó tañer la campana en los funerales 1139 12| de balas, y las grandes tapicerías de Flandes, cortadas por 1140 1 | arrellanado en un amplio sillón de tapiz y sus botas sobre el refinado 1141 70| cuadros que agujereaba la tela a tiros de revólver, luego 1142 30| las murallas colgaban las telas, los dibujos y las acuarelas 1143 8 | el barón capitán, vividor tenaz, mujeriego, frenético perseguidor 1144 25| cubierto de un toldo de molino tendido como una cúpula, arrancaba 1145 71| su silla. El se levantó, tendió su copa en medio de la mesa 1146 55| su servilleta: - Usted ha tenido una brillante idea, capitán.~ 1147 56| Los tenientes Otto y Fritz, educados como 1148 14| la larga pipa curvada que terminaba en un huevo de loza, siempre 1149 16| debemos inventar algo para terminarlo.-~ 1150 3 | Cuando terminó sus cartas y hojeó los periódicos 1151 34| delante de una venus de terracota cuya cabeza había saltado 1152 32| necesitaba. Trajo una linda tetera China de la familia Rosa 1153 41| verdaderamente no harán buenos tiempos para su pasar -~ 1154 15| borrachera de gente que no tiene nada que hacer.~ 1155 51| negros como una mancha de tinta, una judía cuya nariz respingada 1156 3 | se levantó, y, luego de tirar al fuego tres o cuatro enormes 1157 12| de sables y colgando en tiras, hablaban de las entretenciones 1158 85| De repente un tiro resonó, luego otro más lejos; 1159 70| que agujereaba la tela a tiros de revólver, luego se puso 1160 25| militar, cubierto de un toldo de molino tendido como una 1161 39| flexibles a su autoridad, toleraban gustosamente su patriotismo 1162 14| arrellanados en sus sillas, tomaban pequeños sorbos repetidos, 1163 1 | después de tres meses que tomaron el castillo de Uville, habían 1164 51| la gorda Amanda, Eva la Tomate al subteniente Fritz, y 1165 7 | coronilla del cráneo solamente, tonsurado como un monje, con un vellón 1166 35| Pero tal torbellino de humo entró al comedor, 1167 84| La lluvia torrencial continuaba. Un chapoteo 1168 54| repente, Raquel se ahogó, tosía hasta las lágrimas, y expulsaba 1169 42| separaron cada uno a su trabajo, y el capitán tenía mucho 1170 21| a Rouen al Deber que nos traerá las damas; sé donde las 1171 8 | dio la mano, se tomó de un trago su taza de café (la sexta 1172 66| inflamado, saturado de tragos. Invadido bruscamente de 1173 3 | que su cartero le había traído, se levantó, y, luego de 1174 32| salón, lo que necesitaba. Trajo una linda tetera China de 1175 8 | comandante era un hombre tranquilo, casado en su tierra, se 1176 63| entremezclados de chistes obscenos, transformados y más brutales aún por la 1177 46| los Prusianos, después de tratarlos por tres meses, resignadas 1178 60| de su persona; a veces, a través de la ropa, la pellizcaba 1179 2 | después de afilar un lápiz, trazaba sobre el mueble delicado 1180 1 | castillo de Uville, habían trazado dos surcos profundos, horadando 1181 53| parejas. Su experiencia triunfó. Hubo solamente muchos besos, 1182 94| hasta la partida de las tropas alemanas. Luego, una tarde, 1183 | tu 1184 80| rugido, y se levantaron en tumulto; pero habiendo lanzado su 1185 6 | pavo militar, un pavo que tuviera su cola desplegada en su 1186 29| Fernando d´Amoys de Uville, no tuvo tiempo para llevarse nada, 1187 | Usted 1188 | ustedes 1189 37| comandante enemigo, que le utilizaba como intermediario benévolo; 1190 72| vociferando: - ¡Viva Prusia!- vaciándolas al seco.~ 1191 75| el cristal, se volcó, se vació el vino amarillo sobre su 1192 14| Cuando sus vasos estaban vacíos, los reemplazaban con un 1193 64| ebrias de caerse, los ojos vagos, los labios pastosos, aplaudían 1194 38| fin a su pastor, con toda valentía, considerando esta protesta 1195 95| convirtiéndola en una dama que valía tanto como muchas otras.~ 1196 6 | era un buen hombre y un valiente oficial.~ 1197 70| nosotros aquí, si fueran valientes?- y animándose: - ¡ Nosotros 1198 30| departamento de su colección valiosa y peculiar.~ 1199 5 | tamborileaba contra el vidrio un vals del Rhin, cuando un ruido 1200 9 | su mando, se asomó en el vano, anunciando con su sola 1201 56| intimidaban un poco a sus vecinas; pero el barón de Kelweingstein, 1202 32| infernal en el apartamento vecino.~ 1203 57| sobre los vientres de sus vecinos, repitiendo los dichos que 1204 77| decía, le lanzó indignada y vehemente: -¡Yo!, ¡yo!, Yo no soy 1205 24| suboficial que nunca se le veía sonreír, pero que cumplía 1206 21| menos pasaremos una buena velada.-~ 1207 7 | tonsurado como un monje, con un vellón de pelitos, dorados y brillantes, 1208 38| negaban nada a los Prusianos vencedores.~ 1209 10| los hombres, duro con los vencidos, y violento como un arma 1210 30| marfiles antiguos cristales de Venecia, poblaban el vasto departamento 1211 89| Farlsberg, exasperado resolvió vengarse del pueblo.~ 1212 11| Fifi. Este sobrenombre le venía de su coquetería, de su 1213 76| desquiciada, ¿qué entonces, has venido a hacer aquí, nena?-~ 1214 90| de actuar con rigor, hizo venir al cura y le ordenó tañer 1215 34| con delirio delante de una venus de terracota cuya cabeza 1216 27| su revólver. - Tú no lo verás -, dijo; y sin moverse de 1217 75| cólera: - Eso, eso, eso no es verdad, ya que ustedes no poseerán 1218 4 | mojadora, ahogándolo todo, una verdadera lluvia de los alrededores 1219 41| pastosa: - Las señoritas verdaderamente no harán buenos tiempos 1220 3 | tres o cuatro enormes leños verdes, ya que estos señores arrasaban 1221 60| estrecha holgura entre el vestido y la piel el dulce calor 1222 46| requiere - decían en el viaje, para responderse sin duda 1223 56| Kelweingstein, relajado en su vicio, radiante, lanzaba palabras 1224 52| de amor cotidianas y la vida en común de las casas públicas.~ 1225 5 | y tamborileaba contra el vidrio un vals del Rhin, cuando 1226 24| llamar al Deber. Era un viejo suboficial que nunca se 1227 7 | pequeño de cara roja con un vientre abultado, fajado con fuerza, 1228 57| locas, cayéndose sobre los vientres de sus vecinos, repitiendo 1229 10| duro con los vencidos, y violento como un arma de fuego.~ 1230 57| brazos, lanzando gritos violentos, bebiéndose todos los vasos, 1231 68| yo mismo, jamás los he visto. Inmediatamente que nosotros 1232 30| libreros, y en las finas vitrinas, miles de adornos, potiches, 1233 72| sus copas vociferando: - ¡Viva Prusia!- vaciándolas al 1234 93| Es que una pobre muchacha vivía en lo alto, en la angustia 1235 8 | pero el barón capitán, vividor tenaz, mujeriego, frenético 1236 72| animal, alzaron sus copas vociferando: - ¡Viva Prusia!- vaciándolas 1237 75| bruscamente, que el cristal, se volcó, se vació el vino amarillo 1238 5 | cuando un ruido le hizo volverse; era su segundo, el barón 1239 27| lugar. Se levantaba, se volvía a sentar. Sus ojos claros 1240 57| primeras botellas de vino; y, volvieron abierta la puerta, a sus 1241 33| Luego volvió muy rápido, cerró la puerta. 1242 57| hacerles decir palabrotas. Las vomitaban en cantidades, borrachas 1243 78| terminado cuando la abofeteó al vuelo: pero cuando él levantó 1244 88| aterrorizados, las moradas dado vueltas, toda la región, explorada, 1245 40| solamente. Y lo pedía con esas zalamerías de gata, engatusamientos