La Iglesia católica en su nación, aunque es pequeña numéricamente,
desea llegar, en colaboración con otras comunidades religiosas, a todos los
miembros de la sociedad de Macedonia sin distinción. Su misión caritativa,
dirigida particularmente a los pobres y a los que sufren, forma parte de su
"práctica de un amor activo y concreto con cada ser humano" (Novo
millennio ineunte, 49) y es muy apreciada en su país. Le aseguro que la
Iglesia está dispuesta a cooperar cada vez más en los programas de desarrollo
humano del país, promoviendo los valores de paz, justicia, solidaridad y
libertad.