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| Gregorio I Vida de S. Benito IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Capítulo
1 XXX | sola su reprensión (Hch 5,1-10), puesto que no se dice 2 VIII | sobre las aguas, a Pedro (Mt 14,29); en la obediencia del 3 III | andan sobrados de pan! (Lc 15,17). Si, pues, estuvo consigo, ¿ 4 VIII | enemigo, a David (2Sam 1,2; 18,33). Por todo lo cual, veo 5 XXXI | inocente, nos indican por 1a misma rapidez con que se 6 XXXIII | san Juan: Dios es amor (1Jn 4,16), y con razón pudo 7 VIII | piedra veo a Moisés (Núm 20,11); en el hierro que remontó 8 III | ganancia el morir (FI 1,21), y que no sólo anhelaba 9 VIII | el fuego de la lascivia 22. Vio el santo varón desde 10 XIII | discípulo Guejazi hacía (2Re 5,26). ~ ~ 11 VIII | las aguas, a Pedro (Mt 14,29); en la obediencia del cuervo, 12 XXXIII | del aguijón de la carne (2Co 12,8) y no pudo alcanzar 13 XXI | inspira donde quiere (Jn 3,8), también has de saber 14 XXII | súbitamente en Judea (Dn 17,32-39). Si, pues, Habacuc pudo 15 XVI | fue su consejero? (Rom 11,34). Pues parece ilógico que 16 XXX | Tabita con la oración (Hch 9,40) y entregó a la muerte a 17 XXXIII | más la que amó más (Lc 7,47) 53.~ PEDRO.- Ciertamente, 18 XXXIII | la que amó más (Lc 7,47) 53.~ PEDRO.- Ciertamente, me 19 VIII | este mundo (Jn 1,9), y más abajo: de su plenitud todos hemos 20 XV | se consumirá en sí misma, abatida por tempestades, huracanes, 21 XX | cierto monje, hijo de un abogado, le sostenía la lámpara 22 II | fuego que ilícitamente le abrasaba por dentro. Así, venció 23 XXXVII | antes de su muerte mandó abrir su sepultura. Pronto fue 24 III | tierra libre de espinas y abrojos, empezó a dar copiosos frutos 25 XXXII | llevar?". Pero el campesino, abrumado por el dolor, persistía 26 XVI | devoción, pero mientras están abrumados por el peso de la carne 27 I | hombre de Dios a través de abruptos montes y profundos valles 28 XXII | otra parte, sabemos con absoluta certeza, por el testimonio 29 III | ayudar. Pero donde falta en absoluto el fruto, porque no hay 30 XXIII | en carne mortal, pudiera absolver a unas almas que estaban 31 VIII | vecina llamado Florencio, abuelo de nuestro subdiácono Florencio ", 32 VIII | asombrosas son las cosas que acabas de contar, pues en el agua 33 III | Espectador. ~PEDRO.- No acabo de entender qué quiere decir 34 XXXV | supo que su óbito había acaecido en el mismo instante en 35 XVI | intentares temerariamente acceder a orden sacro alguno, al 36 XXII | la ciudad de Terracina. Accedió Benito a su demanda; designó 37 III | monjes después de haber aceptado encargarse de ellos? ~GREGORIO.- 38 XIX | CAPÍTULO XIX~DE LOS PAÑUELOS ACEPTADOS POR UN MONJE~No lejos del 39 VIII | envenenado, como obsequio. Aceptólo el hombre de Dios dándole 40 XV | día, conversando con él acerca de la entrada del rey Totila 41 VIII | una alta montaña, que le acoge en su falda como un gran 42 XIV | Dióle además otros honores y acompañamiento, para que tanto por el séquito 43 XXIII | diácono decía, según se acostumbra, en voz alta: "Si alguno 44 VIII | regresó y recibió el alimento acostumbrado de mano del hombre de Dios. 45 XXXVIII| eso, la misma Verdad, para acrecentar la fe de sus discípulos, 46 XXVII | omnipotente y le explicó cómo su acreedor le afligía gravísimamente 47 XIX | reprenderle con grandísima acrimonia diciéndole: "¿Cómo ha penetrado 48 X | suyos, inclinó la cabeza en actitud de oración. Y al punto, 49 III | desviarse como antes, por actos ilícitos, ni a derecha ni 50 XXI | 4,27). Dios todopoderoso actúa así por disposición de su 51 XXVII | sólo hallaría remedio si acudía al hombre de Dios y le exponía 52 X | al arrojar el agua, que acudió también allí el hombre de 53 III | su dirección, empezaron a acusarse a sí mismos de haberle pedido 54 Pro | cordura de anciano. En efecto, adelantándose por sus costumbres a la 55 I | puesto bajo la regla del abad Adeodato a, y en determinados días, 56 XVI | incomprensibles, pero en cuanto se adhieren a él por el espíritu, y 57 XXIII | PEDRO.- Realmente, me admira que un hombre por más venerable 58 I | del lugar. Y causó tanta admiración, que sus habitantes colgaron 59 XXXVII | Vieron en efecto un camino adornado de tapices y resplandeciente 60 XXXVI | pero algunas las omitiré adrede, porque tengo prisa en contar 61 III | no hay buenos, es inútil afanarse por los malos, sobre todo 62 XXXI | Un godo por nombre Zalla, afiliado a la herejía arriana, en 63 XI | Consternados todos y profundamente afligidos, no por el daño ocasionado 64 XXXI | ávido de rapiña, le dio por afligir con crueles tormentos a 65 VI | Toma, trabaja y no te aflijas más". ~ ~ 66 XXIII | Dios y le contó las grandes afrentas que de palabra tenía que 67 XXVIII | un subdiácono, por nombre Agapito, pidiendo con insistencia 68 XXXII | que aquel cuerpo se había agitado conmovido por una sacudida 69 I | Después de haber tenido agradables coloquios espirituales, 70 Pro | de su padre. Y deseando agradar únicamente a Dios, buscó 71 XXXV | luz de Dios se eleva y se agranda interiormente. Y cuando 72 XXXVII | ardor. Como la enfermedad se agravaba cada día más, al sexto día 73 XXIII | vivir. Éste, después de aguantar por largo tiempo sus ofensas, 74 III | trabajar con más fruto. El aguerrido luchador de Dios no quiso 75 XXXIII | Señor que le librara del aguijón de la carne (2Co 12,8) y 76 II | desnudo se echó en aquellos aguijones de espinas y punzantes ortigas, 77 X | delante del siervo de Dios, y ahondando más el hoyo encontraron 78 V | cima de la montaña, y así ahorraros la fatiga de tan largo camino". 79 IX | viniera y con su oración ahuyentara al enemigo, y así poder 80 XXXV | una luz desde lo alto, que ahuyentó las tinieblas de la noche. 81 VI | de lo hondo del lago y se ajustó al mango. Luego entregó 82 I | del mundo que recibir sus alabanzas, y fatigarse con trabajos 83 VIII | el pico y extendiendo las alas, empezó a revolotear y a 84 XXXII | todo lo que quieren y si alcanzan todo lo que desean obtener. ~ ~ 85 VIII | recibido (Jn 1,16). Los santos alcanzaron de Dios el poder de hacer 86 XIX | del monasterio había una aldea, de la cual una gran mayoría 87 VIII | porque el discípulo se había alegrado de su desastroso fin. Y 88 VIII | en la azotea de su casa, alegrándose con la nueva de la partida 89 VIII | sucedido se había atrevido a alegrarse de la muerte de su rival. ~ 90 XXXVIII| para que venga el que no se aleja jamás de él? Pues porque 91 III | SEÑAL DE LA CRUZ~ GREGORIO.- Alejada ya la tentación, el hombre 92 II | señal de la cruz y el ave se alejó. No bien se hubo marchado 93 VIII | elevándose hasta tres millas de altura, levantando su cumbre hacia 94 XXI | almas de los profetas a las alturas y al mismo tiempo las mantiene 95 XX | hombre de Dios comía y él le alumbraba, comenzó a pensar y decir 96 XXXII | niño, luego se levantó y alzando las manos al cielo dijo: " 97 III | Entonces regresó a su amada soledad y allí vivió consigo 98 XXXVII | el camino por al cual el amado del Señor, Benito, ha subido 99 XVI | preparado para los que le aman; pero a nosotros nos lo 100 XXII | convenido, antes de que amaneciera, el hombre de Dios se apareció 101 VIII | y éstos, a quién debían amar con veneración. En virtud 102 XVII | celda y le encontró llorando amargamente, Esperó largo rato, pero 103 XXI | porque su alma está llena de amargura y el Señor me lo ha ocultado 104 XXXVIII| corporalmente, jamás aprenderéis a amarme espiritualmente".~PEDRO.- 105 XXIII | algo, no ya ordenando sino amenazando, su palabra tenía tanta 106 XXIII | hecho no lanzó, pues sólo amenazó con ella -. A pesar del 107 XIII | agua, un prado y un lugar ameno donde podemos comer y descansar 108 VII | sin darse cuenta. En esta amistosa porfía de mutua humildad, 109 XVIII | conversión, fue enviado por su amo al hombre de Dios para que 110 XXXIII | con razón pudo más la que amó más (Lc 7,47) 53.~ PEDRO.- 111 XXV | corregía asiduamente y le amonestaba con frecuencia, de ningún 112 XXIX | había hablado en la primera amonestación. Y así, no había ya quien 113 IV | fútiles. Después de haber sido amonestado repetidamente por su abad, 114 II | voluptuosa quedó en él tan amortiguada, que nunca más volvió a 115 XXXV | torre había una habitación amplia donde descansaban los discípulos 116 XXXV | la contemplación interior amplifica la visión íntima del alma 117 XXVIII | CAPITULO XXVIII~DE UNA AMPOLLA DE CRISTAL ARROJADA A UNAS 118 VIII | respondía, a continuación añadía: "¡Maldito y no bendito! ¿ 119 XXXI | poder de hacerlo.~ Ahora añadiré también un magnífico milagro, 120 XXX | y entregó a la muerte a Ananías y Safira por sola su reprensión ( 121 III | jornaleros en casa de mi padre andan sobrados de pan! (Lc 15, 122 VIII | Elíseo (2Re 6,7); en el andar sobre las aguas, a Pedro ( 123 VII | DE UN DISCÍPULO SUYO QUE ANDUVO SOBRE LAS AGUAS~ Un día, 124 III | FI 1,21), y que no sólo anhelaba las persecuciones, sino 125 III | persecuciones, sino que animaba a otros a soportarlas, al 126 XXI | pusilanimidad y luego de animarlos con esta promesa, diciendo: "¿ 127 I | guardóle el secreto y le animó a llevarlo a cabo, dándole 128 XIII | invitación, aceptó y comió. Al anochecer llegó al monasterio; presentóse 129 XXII | en seguida. Esperaron con ansia el día señalado y prepararon 130 II | cierta mujer que había visto antaño y el recuerdo de su hermosura 131 XXII | santo abad. Pero la noche anterior al día convenido, antes 132 V | del niño Plácido -de quien anteriormente hice mención - subió a la 133 XXXV | los monjes dormían aún, se anticipó a la hora de las vigilias 134 IV | al tercer día volvió a su antigua conducta y comenzó de nuevo 135 VIII | según las costumbres de los antiguos paganos, el pueblo necio 136 VIII | cielo. Hubo allí un templo antiquísimo, en el que según las costumbres 137 XXVI | que me contó el ilustre Antonio: que un esclavo de su padre 138 XVI | saben estas cosas y las anuncian. Así, pues, ignoran lo que 139 VIII | al discípulo, porque al anunciarle lo sucedido se había atrevido 140 XI | hermano, se apresuraron a anunciárselo al venerable Benito con 141 III | aquel país, que le envió a apacentar puercos, a los cuales veía 142 III | contemplación. Aquel que apacentó a los puercos cayó por debajo 143 X | el edificio, corrieron a apagar el fuego. Mas hicieron tanto 144 XXX | Dios Benito, en los cuales aparece claramente que uno lo obró 145 XXII | Él respondió: "Cuando me aparecí a los dos mientras dormíais 146 XXVII | el color de su piel, que aparecieron esparcidas por todo el cuerpo 147 XI | entregado a la oración. Apareciósele el antiguo enemigo insultándole 148 VIII | denigrar su género de vida y a apartar de su trato a cuantos podía. 149 XXIII | palabras. Entonces, sumamente apenada, comunicó el caso al siervo 150 III | Que Dios todopoderoso se apiade de vosotros, hermanos. ¿ 151 XXXI | crueldad. Y así, al retirarse aplacado, no se atrevió a pedir nada 152 XI | CAPÍTULO XI~DEL MONJE JOVEN APLASTADO POR UNA PARED Y SANADO~En 153 VIII | terraza donde estaba, y aplastando al enemigo de Benito, lo 154 XI | joven, hijo de un curial, lo aplastó. Consternados todos y profundamente 155 XXXII | son propias de los santos Apóstoles. ¿Por qué queréis imponernos 156 XXXIII | mientras tenía la cabeza apoyada en las manos había derramado 157 XXXVII | y la sangre del Señor y apoyando sus débiles miembros en 158 XXXIII | los dedos entrelazados y apoyó en ellas la cabeza para 159 VIII | de la virtud que ellos no aprecian, el sacerdote de una iglesia 160 XXVII | ocasión un fiel cristiano, apremiado por la obligación de saldar 161 XXXVIII| verme corporalmente, jamás aprenderéis a amarme espiritualmente".~ 162 XXI | monjes alabaron a Dios y aprendieron a no dudar más de la abundancia, 163 XXIX | y desobediente, para que aprendiese en adelante a tener más 164 XVII | saquearon todo, pero no pudieron apresar ni un solo monje. Así Dios 165 II | santo varón hubiera querido apresarla. Pero hizo la señal de la 166 XI | quebrantamiento del hermano, se apresuraron a anunciárselo al venerable 167 XXX | recriminándoles su pecado, y a aquélla se la restituyó orando.~ 168 | aquello 169 VIII | ante los humildes, para que aquéllos se dieran cuenta de quién 170 XVI | clérigo de la iglesia de Aquino, era atormentado por el 171 VIII | ídolo, echó por tierra el ara y taló los bosques. Y en 172 XXVII | inesperadamente trece sueldos sobre un arca del monasterio que estaba 173 II | Pedro, que en la juventud arde con más fuerza la tentación 174 IV | No veis quién es el que arrastra fuera a este monje?". "No", 175 IV | cómo un chiquillo negro arrastraba hacia fuera por el borde 176 VII | donde la corriente había arrastrado al niño; le asió por los 177 VII | lago y la corriente lo va arrastrando ya lejos". Cosa admirable 178 VII | le arrebató la corriente arrastrándole casi un tiro de flecha. 179 XXXV | interior en su alma, que arrebatando el espíritu del vidente 180 XXXI | Zalla, afiliado a la herejía arriana, en tiempos del rey Totila, 181 XXIV | Jesucristo, que hasta la tierra arrojaba de sí el cuerpo de aquel 182 VIII | de tres horas, habiendo arrojado ya el pan, regresó y recibió 183 VIII | Jesucristo toma este pan y arrójalo a un lugar donde no pueda 184 X | hicieron tanto ruido al arrojar el agua, que acudió también 185 XXIV | el cuerpo, sin volver a arrojarlo más. ~¿Ves, Pedro, qué méritos 186 XXVIII | mandó a otros monjes que arrojasen por la ventana aquella vasija 187 XV | las murallas de la ciudad, arruinadas sus casas, destruidas sus 188 XVI | perfectamente sus secretos aseguran que sus juicios son incomprensibles, 189 XV | afirma que los monjes le aseguraron que así lo había dicho el 190 XXV | hombre de Dios le corregía asiduamente y le amonestaba con frecuencia, 191 III | a cada uno de los cuales asignó doce monjes con su abad. 192 XXVII | MILAGROSAMENTE AL DEUDOR~ Asimismo, no puedo callar tampoco 193 VII | había arrastrado al niño; le asió por los cabellos y rápidamente 194 XXIV | perfectamente y ello me llena de asombro. ~ ~ 195 VIII | Admirables y sobremanera asombrosas son las cosas que acabas 196 XXXVII | del camino, un hombre de aspecto venerable y lleno de luz 197 XXXV | nombre a grandes voces.~Asustado por aquel grito, insólito 198 XXIII | atares en la tierra será atado en los cielos y todo lo 199 XXXI | iba delante con los brazos atados, le condujo al monasterio 200 XXIII | Mt 16,1). Este poder de atar y desatar lo tienen ahora 201 XX | tomaba su alimento hacia el atardecer, cierto monje, hijo de un 202 XXIII | boca del Señor: Todo lo que atares en la tierra será atado 203 XVI | como la pena reciente suele atemorizar al espíritu, cumplió por 204 XIX | algunos de sus monjes para atenderlas espiritualmente. Un día, 205 III | aquellos que unánimemente atentaban contra él, y que tan lejos 206 III | misma razón, si me escuchas atentamente, en seguida verás cómo el 207 XXXI | traído maniatado consigo, aterrado ante la fuerza de tal poder, 208 XXX | de las dos maneras nos lo atestigua san Pedro, que resucitó 209 XIX | que había hecho, tampoco atinaba a comprender por qué le 210 XXXV | Y como Servando quedara atónito ante este prodigio tan grande, 211 XXX | y le arrojó por tierra, atormentándole furiosamente. El hombre 212 XXXI | Cesó entonces Zalla de atormentar al labriego, pero le ató 213 XVI | había dejado y no cesó de atormentarle hasta que le quitó la vida.~ 214 VIII | Además, con su predicación atraía a la fe a las gentes que 215 XI | pared que levantaban, y atrapando entre las ruinas a un monje 216 II | manera que hubiera podido atraparla con la mano si el santo 217 VII | firme, volviendo en sí, miró atrás y vio que había andado sobre 218 XV | Ciertamente, entrarás en Roma, atravesarás el mar y reinarás nueve 219 XVI | sucesivo no comas carne ni te atrevas jamás a recibir orden sagrada 220 XV | Levántate!". Pero como él no se atrevía a levantarse en su presencia, 221 VIII | anunciarle lo sucedido se había atrevido a alegrarse de la muerte 222 XIV | tierra. Al levantarse, no se atrevieron a acercársele, sino que 223 VII | venerable varón Benito empezó a atribuir el hecho, no a sus propios 224 XVIII | ocultársele lo que se hacía en su ausencia, recibióla dándole las gracias, 225 XXVI | ocultar la podredumbre que avanzaba por momentos. Enviado por 226 XXXI | abrasado por el ardor de su avaricia y ávido de rapiña, le dio 227 XIII | pies y comenzó a llorar avergonzado de su falta, tanto más cuanto 228 XVIII | encontrado en el vino, se avergonzó de la falta cometida. ~ ~ 229 XXII | Pedro, porfías en querer averiguar el hecho con tanta prolijidad? 230 XXXI | el ardor de su avaricia y ávido de rapiña, le dio por afligir 231 XVIII | a marcharse el criado le avisó diciendo: "Mira, hijo, no 232 III | todopoderoso, de suerte que con la ayuda de Nuestro Señor Jesucristo, 233 I | hábito de la vida monástica y ayudándole en lo que pudo. ~El hombre 234 I | no por eso dejó Román de ayudarle con otros medios oportunos. 235 IX | les juntaron otros para ayudarlos, pero la piedra permaneció 236 I | Resurrección del Señor. No debes ayunar, puesto que he sido enviado 237 VIII | estando dicho sacerdote en la azotea de su casa, alegrándose 238 VIII | las manos unas con otras y bailando largo rato delante de ellos, 239 V | manando caudalosamente y baja desde la cima hasta el pie 240 V | pendiente, cada vez que se bajaba por él se corría verdadero 241 XXXIII | despejado como cuando había bajado del monasterio, pero contra 242 III | para huir e hizo que le bajasen ocultamente por la muralla. ¿ 243 XXXI | Totila, se encendió en odio y bárbara crueldad contra los varones 244 IV | corazón le golpeó con su bastón, y desde aquel día no volvió 245 XXXVII | el oratorio de San Juan Bautista, que él mismo había edificado 246 XVIII | diciendo: "Mira, hijo, no bebas ya de aquel frasco que escondiste. 247 XII | número de veces que habían bebido, reconocieron todo lo que 248 XII | diligencia, no comieran ni bebieran fuera del monasterio. Este 249 XII | comisteis allí tal y tal cosa y bebisteis tantas veces?". Cuando vieron 250 III | cuales veía hartarse de bellotas mientras él pasaba hambre? 251 XXXI | obsequiaran con algún alimento bendecido. Cuando volvió a su presencia, 252 III | envenenada, para que lo bendijera; Benito levantó la mano 253 I | tomemos los dones del Señor". Bendijeron a Dios y comieron, y acabada 254 VIII | continuación añadía: "¡Maldito y no bendito! ¿Qué tienes contra mí? ¿ 255 XXXVIII| tiempo, llegó a la cueva del bienaventurado Benito y quedóse allí dormida, 256 XIV | saber: Vulderico, Rodrigo y Blidino, para que formando cortejo 257 XXX | atormentado, diole solamente una bofetada y el maligno espíritu salió 258 XXXV | cielo por los ángeles en una bola de fuego.~Entonces, queriendo 259 XXI | disposición de su soberana bondad, porque unas veces da el 260 IV | arrastraba hacia fuera por el borde del vestido a aquel monje 261 VIII | comida, solía venir del bosque cercano un cuervo, al que 262 XVI | ambas cosas te respondí brevemente más arriba, cuando te dije 263 XXXVII | donde antes había habitado, brilla hasta el día de hoy por 264 XXXV | resplandor de aquella luz tan brillante, vio cómo el alma de Germán, 265 I | sobre el candelero para que brillara e iluminara a todos los 266 XXXVI | milagros, sino que también brilló, y de una manera bastante 267 X | encontraron un ídolo de bronce, que por el momento guardaron 268 V | agua, y tan copiosamente brotó, que aún hoy día sigue manando 269 XIV | espanto por haber intentado burlarse de tan santo varón; y todos 270 III | incompatible con el vuestro? Id a buscar un abad de acuerdo con vuestra 271 XXVI | la piel y se le caía el cabello, sin poder ocultar la podredumbre 272 VII | al niño; le asió por los cabellos y rápidamente regresó a 273 II | siervo de Dios, que apenas cabía en su pecho la llama del 274 III | nosotros mismos. Cuando caemos por debajo de nosotros mismos, 275 VIII | pasaba y temió mucho la caída de sus discípulos más débiles. 276 VII | corre, porque aquel niño ha caído en el lago y la corriente 277 XXII | en un instante de Judea a Caldea con la comida. Y después 278 XVI | pues, ignoran lo que Dios calla y conocen lo que les habla. 279 XIV | Pedro, es necesario que calles un poco, para que puedas 280 XIII | propósito de llegar en ayunas. Calló nuevamente el que le había 281 XIV | profecía. Para ello, prestó su calzado a cierto escudero suyo llamado 282 XXII | algo. Al levantarse de la cama, refiriéronse mutuamente 283 VIII | al emigrar a otra parte, cambió de lugar, pero no de enemigo. 284 VII | su abad. Y creyendo que caminaba sobre tierra firme, corrió 285 XIII | monasterio, se le juntó otro caminante que llevaba consigo comida 286 XIII | invitado a comer y consintió en caminar con él todavía un poco más 287 XXXVIII| montes y valles, bosques y campos, sin descansar en parte 288 I | hombres, puso la luz sobre el candelero para que brillara e iluminara 289 XV | obispo de la iglesia de Canosa", a quien el hombre de Dios 290 XXV | dejara marchar. Un día, cansado ya el venerable abad de 291 XV | desmoronando sus edificios, como cansados por una larga vejez.~ Su 292 XXX | únicamente que les echó en cara el pecado que habían cometido. 293 III | cuando fue sacado de la cárcel por el ángel: Volviendo 294 XXI | MONASTERIO~EN TIEMPO DE CARESTÍA~ En otra ocasión, sobrevino 295 XXXII | Por qué queréis imponernos cargas que no podemos llevar?". 296 I | fractura. Al punto, consolando cariñosamente a su nodriza, le devolvió 297 II | sobrevino una tentación carnal tan violenta, cual nunca 298 XI | habían triturado no sólo las carnes sino hasta los huesos. El 299 XV | la ciudad, arruinadas sus casas, destruidas sus iglesias 300 VIII | cuando Dios todopoderoso castigó terriblemente a su rival. 301 XXXI | varones piadosos de la Iglesia Católica, hasta el punto de que si 302 V | aún hoy día sigue manando caudalosamente y baja desde la cima hasta 303 I | de todos los del lugar. Y causó tanta admiración, que sus 304 V | Benito les dijo: "Id y cavad un poco en la roca donde 305 X | Entonces los monjes empezaron a cavar allí la tierra delante del 306 Pro | algo del saber mundano, cayera también él en tan horrible 307 VIII | llevar una vida santa. ~Cegado, pues, por las tinieblas 308 IV | monje fuera. Y para curar la ceguera de su corazón le golpeó 309 XXIII | iglesia. Pero cuando se celebraba en ella el sacrificio de 310 III | su eminente santidad hizo célebre su nombre. ~No lejos de 311 XXXI | podido desligarlos tan presto celeridad humana alguna. Al ver Zalla 312 VIII | empezó a tener envidia del celo de tan santo varón, a denigrar 313 XXXV | vio más que una pequeña centella de aquella luz. Y como Servando 314 IX | una piedra que había en el centro del terreno. A1 no poderla 315 | cerca 316 VIII | gentes que habitaban en las cercanías. Pero he aquí que el antiguo 317 VIII | solía venir del bosque cercano un cuervo, al que el santo 318 XIV | pérfido como era, intentó cerciorarse de si el hombre de Dios 319 XI | despidiendo a los monjes, cerró la puerta de la celda y 320 XXII | parte, sabemos con absoluta certeza, por el testimonio de la 321 XVII | rato, pero al ver que no cesaban sus lágrimas y que el hombre 322 II | a la edad tranquila y ha cesado el calor de la tentación, 323 XX | manos, y a él le ordenó que cesara en su servicio y se sentara. 324 XVI | de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables 325 Pro | cursar los estudios de las ciencias liberales. Pero al ver que 326 XXI | monjes sólo pudieron hallarse cinco. Viéndolos el venerable 327 XXX | maneras, según lo exigen las circunstancias, de suerte que unas veces 328 VIII | inflamado aquellos lugares circunvecinos en el amor de nuestro Dios 329 I | iglesia de San Pedro. ~La ya citada nodriza, pidió a las vecinas 330 XXIII | en este mundo. Así, las citadas religiosas no habían domeñado 331 VIII | visiblemente, y con grandes clamores se quejaba de la violencia 332 XXXVI | notable por su discreción y clara en su lenguaje. El que quiera 333 XVI | objeción mía con razones bien claras. Pero, te ruego, que prosigas, 334 XII | hospitalidad de la mujer, la clase de manjares que habían comido 335 XXX | verdad, voy a traer ahora a colación dos prodigios del fiel siervo 336 I | admiración, que sus habitantes colgaron la criba a la entrada de 337 XXVII | tal manera hizo mudar el color de su piel, que aparecieron 338 I | conocer por los lugares comarcanos y desde entonces fue visitado 339 XVI | Ve, y en lo sucesivo no comas carne ni te atrevas jamás 340 VIII | que después hubo de librar combates tanto más difíciles, cuanto 341 XX | sostenerle la lámpara mientras come? ¿Y siendo yo quien soy, 342 II | vida de este justo, que has comenzado a narrar. ~ ~ 343 XVIII | se avergonzó de la falta cometida. ~ ~ 344 XXX | cara el pecado que habían cometido. Luego es cierto, que unas 345 XX | mientras el hombre de Dios comía y él le alumbraba, comenzó 346 I | joven Benito había dado comienzo a su vida monástica. Y durante 347 XII | hacer alguna diligencia, no comieran ni bebieran fuera del monasterio. 348 I | Señor". Bendijeron a Dios y comieron, y acabada la comida y conversación 349 XIII | tercera invitación, aceptó y comió. Al anochecer llegó al monasterio; 350 XII | entrasteis en casa de tal mujer y comisteis allí tal y tal cosa y bebisteis 351 XIV | los que solían ir en su comitiva, a saber: Vulderico, Rodrigo 352 I | ver llorar a su nodriza, compadecido de su dolor, tomó consigo 353 XIV | Envió para su séquito a tres compañeros de los que solían ir en 354 XXII | Mas viendo que no había comparecido el día señalado, fueron 355 XXII | habíamos de edificar, pero no compareciste". Él les respondió: "Hermanos, ¿ 356 I | Benito, joven piadoso y compasivo, al ver llorar a su nodriza, 357 XXXV | explicación ha sido mucho más completa. Pero ahora que ya me has 358 IX | tuviera raíces en la tierra. Comprendieron entonces claramente que 359 III | una pedrada. En seguida comprendió el hombre de Dios que aquel 360 II | sagrados. ~PEDRO.- Algo comprendo del sentido del pasaje que 361 X | el antiguo enemigo y que comprobaran cómo el edificio de la cocina 362 XXXV | parte inferior. Una escalera comunicaba un piso con otro. Frente 363 IV | de la oración. Habiéndolo comunicado al hombre de Dios, el abad 364 VIII | milagros, pero no el de comunicar este poder a los demás, 365 XXIII | Entonces, sumamente apenada, comunicó el caso al siervo de Dios, 366 XI | monjes estaban trabajando. Comunicólo rápidamente el hombre de 367 VIII | demás, pues solamente lo concede a sus discípulos, el que 368 XXIV | sollozos que se dignara concederles su favor. Al punto, dióles 369 XXII | al abad Benito le fuera concedido ir espiritualmente y decir 370 XVII | podido alcanzar que se me concedieran las vidas de los monjes".~ 371 III | contemplación retornó a su estado de conciencia habitual. Así, pues, el 372 VIII | dieran cuenta de quién habían condenado, y éstos, a quién debían 373 XVI | de Benito.~Así pues, fue conducido a la presencia del siervo 374 XXV | no vieron al dragón, pero condujeron al monasterio al monje, 375 XXXI | con los brazos atados, le condujo al monasterio del santo 376 XII | temblando cayeron a sus pies y confesaron su culpa. Pero él al instante 377 XXXI | tormentos, declaró que había confiado todos sus bienes al siervo 378 XVII | vida ejemplar le tenía gran confianza y familiaridad. Un día entró 379 III | la ciudad de Roma, que le confiaron a sus hijos para que los 380 XV | todo lo que voy diciendo, confiesa que esto no lo oyó de su 381 XXII | tipo espiritual. ~ PEDRO.- Confieso que la claridad de tus palabras 382 XXXVII | discípulos al oratorio, donde confortado para la salida de este mundo 383 XVIII | él". El criado salió muy confuso de la presencia del hombre 384 XVII | oración, sino por alguna congoja, preguntóle la causa de 385 XXXII | cuerpo se había agitado conmovido por una sacudida maravillosa. 386 XVI | Y para mostrarnos que conocía las cosas de Dios, añadió: 387 XII | hasta muy tarde. Y como conocían a cierta piadosa mujer, 388 I | que presentes y venideros conocieran con cuánta perfección el 389 XXXVII | varón y los ausentes la conocieron por la señal que les había 390 XVI | predicador dice también: Quién conoció el pensamiento del Señor, 391 XVIII | nuestro Exhilarato, a quien conociste después de su conversión, 392 XXXIII | suya, llamada Escolástica, consagrada a Dios todopoderoso desde 393 VIII | alrededor había también bosques consagrados al culto de los demonios, 394 XVI | del Señor, o quién fue su consejero? (Rom 11,34). Pues parece 395 III | reiteradas súplicas, dio su consentimiento. Instauró en aquel monasterio 396 XXXVIII| durante el resto de su vida conservó la salud que había recobrado.~ 397 VIII | discípulos más débiles. Mas, considerando que todo aquello se hacía 398 XIII | había invitado a comer y consintió en caminar con él todavía 399 I | alguna de fractura. Al punto, consolando cariñosamente a su nodriza, 400 XXVII | sueldos, pero después de consolarle de su pobreza con suaves 401 V | otro lugar". Benito les consoló con buenas palabras y los 402 XVI | enviado por el venerable varón Constancio, obispo de la misma iglesia, 403 Pro | sus discípulos, a saber: Constantino, varón venerabilísimo, que 404 XXII | apareció en sueños al que había constituido abad y a su prior y les 405 II | sagrados, porque entonces son constituidos maestros de las almas. ~ 406 VIII | aquella envidia. Y así, constituyó prepósitos en todos aquellos 407 IX | estaban trabajando en la construcción de su propio monasterio, 408 XXII | lo oísteis en la visión, construid todos los edificios del 409 XXI | por el rey David, si podía construir el templo, primeramente 410 XXII | regresaron al predio susodicho y construyeron todas las dependencias según 411 VIII | el mismo templo de Apolo construyó un oratorio en honor de 412 XVII | llevaba, pero salvó, para consuelo suyo, la vida de todos los 413 XXI | monasterio de Benito y se habían consumido casi todos los panes, de 414 XV | los hombres, sino que se consumirá en sí misma, abatida por 415 VIII | Pero el venerable abad contaba a sus discípulos cómo el 416 II | pasaje, te pido que sigas contándomela vida de este justo, que 417 XXXVI | Con gusto, Pedro, seguiría contándote cosas de este venerable 418 XIV | estaba su rey y temblando le contaron la rapidez con que habían 419 XXXV | El hombre de Dios, pues, contemplando el globo de fuego vio también 420 VIII | mientras los soberbios contemplaron al que habían despreciado 421 XXXVII | el que estaban viendo. Al contestarle ellos que lo ignoraban, 422 XXII | según había prometido?". Contestáronle: "¿Cuándo viniste?". Él 423 XXXII | abad Benito. Cuando se le contestó que el abad estaba en el 424 VIII | como un gran seno, y luego continúa elevándose hasta tres millas 425 III | gobernase, pues su vida tortuosa contrastaba con la rectitud de vida 426 XXI | Viéndolos el venerable abad contristados, trató primero de corregir 427 XI | levantando una pared, porque así convenía, el hombre de Dios se hallaba 428 XXII | la noche anterior al día convenido, antes de que amaneciera, 429 XXIV | amaba a sus padres más de lo conveniente, se marchó a su casa, saliendo 430 XV | siervo de Dios. Un día, conversando con él acerca de la entrada 431 XVIII | conociste después de su conversión, fue enviado por su amo 432 XIX | sus habitantes había sido convertida del culto de los ídolos 433 XVII | llamado Teoprobo, había sido convertido por las exhortaciones del 434 II | almas de los fieles. Por eso conviene que los elegidos, mientras 435 XXXIII | simultáneas la oración y la copiosa lluvia, que cuando fue a 436 V | se llenó de agua, y tan copiosamente brotó, que aún hoy día sigue 437 III | y abrojos, empezó a dar copiosos frutos en la mies de las 438 Pro | que desde su infancia tuvo cordura de anciano. En efecto, adelantándose 439 XXII | para llevar el alimento corporal, éste fue espiritualmente 440 VII | le dijo: "Hermano Mauro, corre, porque aquel niño ha caído 441 XXV | aunque el hombre de Dios le corregía asiduamente y le amonestaba 442 XXIX | El monje, saludablemente corregido, quedó ruborizado de ver 443 XXI | contristados, trató primero de corregir con suave reprensión su 444 IV | monasterio, dijo: "Iré y le corregiré personalmente". Fue el hombre 445 XXXII | trastornado por el dolor comenzó a correr en busca del venerable abad. 446 XXXV | brillaba ante sus ojos, correspondía una luz interior en su alma, 447 V | que se bajaba por él se corría verdadero peligro. ~ Reuniéronse 448 XXIII | pesar del aviso, ellas no corrigieron en nada su conducta. A los 449 XVI | por el peso de la carne corruptible, no están aún junto a Dios. 450 VI | del lago. Mientras el godo cortaba aquel matorral de zarzas 451 VI | llaman falcastro -, para que cortara la maleza de un sitio donde 452 XIV | Blidino, para que formando cortejo con él hicieran creer al 453 XXXV | le parece exiguo todo lo creado. Porque la claridad de la 454 XXXV | su claridad superaba con creces a la luz del día.~En esta 455 XXII | en sueños, pero no dieron crédito a la visión y así esperaron 456 I | sacerdote insistió diciendo: "Créeme: hoy es el día de Pascua 457 XIV | cortejo con él hicieran creer al siervo de Dios que se 458 XXXI | de Dios Benito, para que creyéndole su verdugo, diera entre 459 I | maleza, vestido de pieles, creyeron que era alguna fiera. Pero 460 XXXV | Creador, pequeña es toda criatura. Puesto que por poca que 461 XXVII | en cierta ocasión un fiel cristiano, apremiado por la obligación 462 XXXI | le dio por afligir con crueles tormentos a cierto labriego, 463 XXX | al ver a aquel monje tan cruelmente atormentado, diole solamente 464 XXX | misma cumbre del monte, cruzóse con él el antiguo enemigo 465 | Cuándo 466 | cuánta 467 | Cuántos 468 I | de la ciudad de Roma unas cuarenta millas. En este lugar manan 469 Pro | los sé por referencias de cuatro de sus discípulos, a saber: 470 XXIX | había una tinaja vacía y cubierta. Como el santo varón prolongara 471 XXI | mismo razonamiento. Pero cuéntame por favor, todo lo que sepas 472 VII | Portentosas son las cosas que cuentas y sin duda alguna serán 473 XXXIII | Por eso, es preciso que te cuente del venerable abad Benito 474 XXX | veterinario, llevando consigo el cuerno y la tripédica. Preguntóle 475 V | dijeron: "Mucho trabajo nos cuesta bajar diariamente al lago 476 XXIII | quienes cierto piadoso varón cuidaba de proveerles de todo lo 477 XVII | Teoprobo, nosotros lo vemos cumplido, pues sabemos que su monasterio 478 II | de los veinticinco años cumplidos, pero sólo a partir de los 479 XVI | fin de obtener de ellos la curación. Pero los santos mártires 480 XXXVIII| XXXVIII~DE UNA MUJER LOCA, CURADA EN SU CUEVA~ No ha mucho 481 IV | aquel monje fuera. Y para curar la ceguera de su corazón 482 XI | monje joven, hijo de un curial, lo aplastó. Consternados 483 II | heridas de la piel del cuerpo curó la herida del alma, porque 484 Pro | y fue enviado a Roma a cursar los estudios de las ciencias 485 II | los cincuenta les permite custodiar los vasos sagrados. ~PEDRO.- 486 II | calor de la tentación, sean custodios de los vasos sagrados, porque 487 XXXIV | los cuerpos de aquellos cuyas almas habían estado siempre 488 XXI | bondad, porque unas veces da el espíritu de profecía 489 III | violenta persecución en Damasco, procuróse una cuerda y 490 III | olvidar - que cuando se dan cuenta de que su trabajo 491 XXII | dar de comer al profeta Daniel se halló de nuevo súbitamente 492 XXXVII | indicó la señal que les daría cuando su alma saliera del 493 III | empezaron a tratar de cómo le darían muerte. Después de tomar 494 VI | gusto. Cierto día mandó darle una herramienta -que por 495 XXX | vas?". Él le respondió: "A darles una poción a tus monjes". 496 XXVIII | que se había propuesto darlo todo en la tierra para encontrarlo 497 XXVII | tengo hoy lo que quisiera darte". ~Durante estos dos días, 498 XXXVIII| por qué dice el Hijo que debe retirarse para que venga 499 XXII | iré yo y os mostraré dónde debéis edificar el oratorio, el 500 I | Resurrección del Señor. No debes ayunar, puesto que he sido