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| Gregorio I Vida de S. Benito IntraText CT - Texto |
CAPITULO XII
DE UNOS MONJES QUE TOMARON ALIMENTO CONTRA LO ESTABLECIDO POR LA REGLA
En esto empezó el hombre de Dios a tener también espíritu de profecía,
prediciendo sucesos futuros y revelando a los presentes cosas que sucedían
lejos.
Era costumbre en el cenobio, que cuando los monjes salieran a hacer alguna
diligencia, no comieran ni bebieran fuera del monasterio. Este punto de la
observancia se guardaba escrupulosamente, según lo establecido por la Regla. Un
día salieron unos monjes a cumplir cierto encargo, en el que estuvieron
ocupados hasta muy tarde. Y como conocían a cierta piadosa mujer, entraron en
su casa y tomaron alimento. Llegaron muy tarde al monasterio y, según la costumbre,
pidieron la bendición al abad. Éste les interpeló al punto diciendo:
"¿Dónde habéis comido?". En ninguna parte", respondieron ellos.
Pero él les reprochó: "¿Por qué mentís de ese modo? ¿Acaso no entrasteis
en casa de tal mujer y comisteis allí tal y tal cosa y bebisteis tantas
veces?". Cuando vieron que el venerable abad les iba refiriendo la
hospitalidad de la mujer, la clase de manjares que habían comido y el número de
veces que habían bebido, reconocieron todo lo que habían hecho, y temblando cayeron
a sus pies y confesaron su culpa. Pero él al instante los perdonó, creyendo que
en adelante no volverían a hacer semejante cosa, pues sabían que, aun ausente,
les estaba presente en espíritu.