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| Gregorio I Vida de S. Benito IntraText CT - Texto |
CAPÍTULO XXIV
DE UN MONJE JOVEN A QUIEN ARROJÓ LA TIERRA DEL SEPULCRO
GREGORIO.- Un día, cierto monje joven, que amaba a sus padres más de lo conveniente, se marchó a su casa, saliendo del monasterio sin pedir la bendición. El mismo día, en llegando a su casa murió y le sepultaron. Pero al día siguiente hallaron su cuerpo fuera de la fosa. De nuevo volvieron a enterrarle, pero al día siguiente lo hallaron otra vez fuera de la tumba. Entonces corrieron a los pies del abad Benito, pidiéndole entre sollozos que se dignara concederles su favor. Al punto, dióles el hombre de Dios por su propia mano la comunión del Cuerpo del Señor, diciéndoles: "Id y poned sobre su pecho esta partícula del Cuerpo del Señor y sepultadlo con ella". Hiciéronlo así y la tierra retuvo el cuerpo, sin volver a arrojarlo más.
¿Ves, Pedro, qué méritos no tendría este hombre delante de nuestro Señor Jesucristo, que hasta la tierra arrojaba de sí el cuerpo de aquel que no tenía el favor de Benito?
PEDRO.- Lo veo perfectamente y ello me llena de asombro.