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Guy de Maupassant
Cosas viejas

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)


    Párrafo
1 2 | Representan para mí a seres abandonados, cuyos últimos amigos fallecieron. ~       2 1 | hace añicos; esperamos, abierta el alma, los torrentes de 3 1 | Mi hijo Enrique es abogado: pasa aquí dos meses cada 4 2 | nada, que vienen de mis abuelos: cosas que no conoció ninguna 5 1 | he vivido y donde espero acabar mis días. Esto no es muy 6 2 | charla inacabable, contando acerca de si mismas unas cosas 7 1 | Actualmente estoy sola en esta casa 8 3 | besos de tu antigua amiga, ~ Adelaida.~ 9 2 | astro hundiéndose en el agua y la tibieza mojada de sus 10 2 | marchó a Lyón», o bien: «¡Ah!, ésta es la pequeña linterna 11 2 | vuestros pensamientos al aire libre. Como paso la existencia 12 1 | mis días. Esto no es muy alegre que digamos, pero es dulce, 13 | algún 14 1 | añicos; esperamos, abierta el alma, los torrentes de acontecimientos 15 2 | este aposento y miro a mí alrededor. Entonces encuentro gran 16 2 | la noche, ¡la noche sin amanecer!~       Mirando horas y 17 2 | aquellos cuyas facciones, cuyos amantes ojos, cuya boca y cuya voz 18 2 | Los recuerdos están amontonados, pegados unos a otros; y 19 1 | nuestro corazón se hace añicos; esperamos, abierta el alma, 20 | ante 21 | antes 22 3 | Mil besos de tu antigua amiga, ~ Adelaida.~ 23 2 | significación de testigos antiguos. Me hacen el efecto de esas 24 2 | parece en ocasiones que hace apenas diez se era joven. Sí; todo 25 1 | dicha de nuestros sueños, he aprendido a conocerla. No consiste 26 | aquello 27 | aquellos 28 2 | nada se destruye. Tenemos arriba, en el desván un gran aposento 29 2 | olvidadas.~       ¡Oh! ¡Cómo me asaltan entones los recuerdos de 30 2 | y con el calor del gran astro hundiéndose en el agua y 31 2 | sueño se le lleva a una; se atraviesa nuevamente toda la propia 32 | aún 33 1 | de los muertos y de los ausentes. ~       No leo mucho, soy 34 2 | los únicos compañeros, ¡ ay!, que estamos seguros de, 35 1 | junto al fuego, en un sillón bajito y tan blando como mis viejos 36 2 | los perfumes de las flores bañadas de rocío, y con el calor 37 2 | tantas cosas. No son esos benditos muebles amigos que conocemos 38 3 | Mil besos de tu antigua amiga, ~ Adelaida.~ 39 2 | Pablo marchó a Lyón», o bien: «¡Ah!, ésta es la pequeña 40 1 | en un sillón bajito y tan blando como mis viejos huesos lo 41 2 | cuyos amantes ojos, cuya boca y cuya voz desaparecieron 42 2 | continuación una cacería en el bosque de Uville, con el olor de 43 1 | querida amiga; lo único bueno son las ilusiones, y vieja 44 2 | Miguel, y a continuación una cacería en el bosque de Uville, 45 | cada 46 2 | bañadas de rocío, y con el calor del gran astro hundiéndose 47 1 | los mismos mis deseos, han cambiado de finalidad. Te dije antes 48 2 | años, enfriando mi sangre y cambiando enormemente misesperanzas. ~       49 1 | combinábamos en nuestros cerebros de veinte años y todos los 50 2 | fútil, se desbordan en una’ charla inacabable, contando acerca 51 2 | mí sillón, delante de la chimenea, volvía a ver de un modo 52 1 | y padecer. Y, al primer choque, nuestro corazón se hace 53 2 | confusión aquella, encuentro chucherías estropeadas, esas viejas 54 2 | no hubiesen transcurrido cincuenta años, enfriando mi sangre 55 2 | dieciocho años; y tengo, claras como realidades nuevas, 56 1 | en la idea de que hay que combatir, luchar y padecer. Y, al 57 1 | ocurrencias, las aventuras que combinábamos en nuestros cerebros de 58 | Cómo 59 1 | hallo, pues, aquí sola, completamente sola, pero rodeada de objetos 60 2 | querida Colette, no debes comprender esto, y te van a hacer reír 61 2 | mío. ~       Pero tú no comprenderás nunca por entero el verso 62 1 | maneras de soñar. Voy a comunicártelas; tal vez te sean útiles. ~       ¡ 63 2 | han tomado, a fuerza de confundirse en nuestra vida, una especie 64 2 | desaparecieron para siempre. En la confusión aquella, encuentro chucherías 65 2 | vosotras las parisienses no conocéis esta vida interna, estas 66 2 | benditos muebles amigos que conocemos desde nuestra niñez y a 67 1 | nuestros sueños, he aprendido a conocerla. No consiste en la venida 68 2 | una’ charla inacabable, contando acerca de si mismas unas 69 2 | más que de mi. Cuando me contestes, háblame de ti un poco, 70 2 | Monte de San Miguel, y a continuación una cacería en el bosque 71 1 | que pasaron. ~       ¡Qué corta es una vida! Sobre todo 72 1 | felicidades son muy raras y muy cortas, sino que reside, sencillamente 73 2 | estropeadas, esas viejas cosillas insignificantes que rodaron 74 1 | jóvenes se nos enseña a creer demasiado en la dicha. Jamás 75 | cual 76 2 | que rodaron por espacio de cuarenta años junto a nosotros, sin 77 2 | mi querida Colette, no debes comprender esto, y te van 78 2 | muchacha! Allí, en mí sillón, delante de la chimenea, volvía a 79 1 | efecto es otra cosa menos deliciosa, menos poética, pero satisfactoria 80 | demasiado 81 2 | ojos, cuya boca y cuya voz desaparecieron para siempre. En la confusión 82 2 | por un motivo fútil, se desbordan en una’ charla inacabable, 83 2 | pequeños trozos de ensueño, de deseo y de sentimiento, todo, 84 1 | que siendo los mismos mis deseos, han cambiado de finalidad. 85 1 | por qué las mujeres somos desgraciadas con tanta frecuencia? Porque 86 2 | se era joven. Sí; todo se deslizó como si se tratara de un 87 | después 88 2 | desván un gran aposento destinado sólo a los objetos ya inútiles, 89 2 | Colette, que ‘en casa nada se destruye. Tenemos arriba, en el desván 90 2 | destruye. Tenemos arriba, en el desván un gran aposento destinado 91 1 | aún las tengo nuevas a diario; sólo que siendo los mismos 92 1 | donde espero acabar mis días. Esto no es muy alegre que 93 Inc| pensamiento; porque este verso me dice a mí muchas cosas, y en 94 2 | encuentro cosas que no me dicen nada, que vienen de mis 95 2 | corazón, toda esa savía de los dieciocho años; y tengo, claras como 96 2 | ocasiones que hace apenas diez se era joven. Sí; todo se 97 1 | Esto no es muy alegre que digamos, pero es dulce, porque aquí 98 1 | cambiado de finalidad. Te dije antes que soñando paso la 99 1 | pasa aquí dos meses cada doce. Juana habita con su esposo 100 | dónde 101 1 | alegre que digamos, pero es dulce, porque aquí me hallo rodeada 102 2 | compañeros de nuestras horas dulces o sombrías, los únicos compañeros, ¡ 103 | e 104 1 | en la dicha. Jamás se nos educa en la idea de que hay que 105 | él 106 | ellas 107 2 | mamaíta; aquella linterna que empleaba para ir a la iglesia las 108 2 | que se pone inservible es encerrado allí. Muchas veces subo 109 2 | transcurrido cincuenta años, enfriando mi sangre y cambiando enormemente 110 2 | enfriando mi sangre y cambiando enormemente misesperanzas. ~       111 1 | recuerdos. ~        Mi hijo Enrique es abogado: pasa aquí dos 112 1 | Porque cuando jóvenes se nos enseña a creer demasiado en la 113 2 | los pequeños trozos de ensueño, de deseo y de sentimiento, 114 2 | toda la propia existencia entera.~       Y en ocasiones me 115 2 | Oh! ¡Cómo me asaltan entones los recuerdos de mis paseos 116 | entre 117 1 | veinte años y todos los entrevistos horizontes de felicidad? ~       118 2 | que hace apenas diez se era joven. Sí; todo se deslizó 119 2 | y sentimentales manías. Eres parisiense, y vosotras las 120 | esa 121 | esos 122 2 | insignificantes que rodaron por espacio de cuarenta años junto a 123 2 | confundirse en nuestra vida, una especie de personalidad, una fisonomía; 124 1 | corazón se hace añicos; esperamos, abierta el alma, los torrentes 125 1 | donde he vivido y donde espero acabar mis días. Esto no 126 1 | doce. Juana habita con su esposo en la otra extremidad de 127 2 | No se sabe ya dónde se está; el sueño se le lleva a 128 | ésta 129 2 | imaginación cual si me hubiera estado ocurriendo, como si después 130 2 | únicos compañeros, ¡ ay!, que estamos seguros de, no perder, los 131 | están 132 | estas 133 2 | ojos que las miraron. ¡Y éstas me hacen pensar mucho tiempo! 134 1 | Actualmente estoy sola en esta casa donde 135 2 | aquella, encuentro chucherías estropeadas, esas viejas cosillas insignificantes 136 2 | lo que pensé entonces, mi exaltación poética ante las infinitas 137 2 | sacudidas en el corazón, exclamando: «¡Toma! Esto yo lo rompí; 138 2 | esta vida interna, estas excursiones al propio corazón. Vivís 139 2 | vivo e intenso goce que experimentaba al rozar los ramajes, mis 140 2 | al propio corazón. Vivís exteriormente, con todos vuestros pensamientos 141 2 | como realidades nuevas, extrañísimas visiones de cosas olvidadas.~       ¡ 142 1 | con su esposo en la otra extremidad de Francia, y yo soy quien 143 2 | los otros, aquellos cuyas facciones, cuyos amantes ojos, cuya 144 2 | abandonados, cuyos últimos amigos fallecieron. ~       Tú, mi querida 145 1 | pero rodeada de objetos familiares, que sin cesar me hablan 146 2 | alegrías o de tristezas; fechas de nuestra historia, que 147 1 | torrentes de acontecimientos felices. No los vemos pasar más 148 1 | felicidad, porque las grandes felicidades son muy raras y muy cortas, 149 1 | jamás. La dicha es la espera feliz, es el horizonte de esperanzas; 150 2 | nosotros, sin que nunca nos fijásemos en ellas, y que, cuando 151 1 | deseos, han cambiado de finalidad. Te dije antes que soñando 152 2 | especie de personalidad, una fisonomía; que son los compañeros 153 2 | húmeda y los perfumes de las flores bañadas de rocío, y con 154 1 | en la otra extremidad de Francia, y yo soy quien va a verla 155 1 | somos desgraciadas con tanta frecuencia? Porque cuando jóvenes se 156 2 | historia, que han tomado, a fuerza de confundirse en nuestra 157 2 | una tarde, por un motivo fútil, se desbordan en una’ charla 158 2 | primeros rayos míentras galopaba por el soto. Y todo lo que 159 2 | del mar, el vivo e intenso goce que experimentaba al rozar 160 Inc| leímos y que ha quedado grabado en mi pensamiento; porque 161 1 | gran felicidad, porque las grandes felicidades son muy raras 162 | había 163 1 | dos meses cada doce. Juana habita con su esposo en la otra 164 2 | ya inútiles, llamado «la habitación de las cosas viejas». Todo 165 2 | mi. Cuando me contestes, háblame de ti un poco, que pueda 166 1 | familiares, que sin cesar me hablan de los míos, de los muertos 167 2 | existencia sola, no puedo hablarte más que de mi. Cuando me 168 2 | Y en ocasiones me hago la ilusión de que soy una 169 | hay 170 Inc| tranquiliza mi corazón. Helo aquí: ~ ¡Nacer, vivir y 171 1 | de recuerdos. ~        Mi hijo Enrique es abogado: pasa 172 1 | es la espera feliz, es el horizonte de esperanzas; es, pues, 173 1 | y todos los entrevistos horizontes de felicidad? ~       Nada 174 2 | ninguna de las personas vivas hoy, cuya historia, cuyas aventuras 175 2 | la imaginación cual si me hubiera estado ocurriendo, como 176 2 | ocurriendo, como si después no hubiesen transcurrido cincuenta años, 177 1 | tan blando como mis viejos huesos lo requieren, y transportarme 178 2 | con el olor de la tierra húmeda y los perfumes de las flores 179 2 | el calor del gran astro hundiéndose en el agua y la tibieza 180 1 | Jamás se nos educa en la idea de que hay que combatir, 181 2 | los ramajes, mis menores ideas, todo, los pequeños trozos 182 2 | que empleaba para ir a la iglesia las noches de invierno.» ~       183 1 | lo único bueno son las ilusiones, y vieja como soy, aún las 184 2 | todo, todo me vino a la imaginación cual si me hubiera estado 185 2 | vuelven a ver, toman una importancia, una significación de testigos 186 2 | tantas y tales son las impresiones de otro tiempo, las sensaciones 187 2 | sensaciones de juventud, hasta los impulsos, los latidos de corazón, 188 2 | reír mis tonterías, mis infantiles y sentimentales manías. 189 1 | sencillamente en la espera infinita de una serie de alegrías 190 2 | exaltación poética ante las infinitas lejanías del mar, el vivo 191 2 | a quienes se vio tiempo infinito sin que se revelasen, y 192 1 | semibuenos, y sollozamos inmediatamente. La dicha, la verdadera 193 2 | viejas». Todo lo que se pone inservible es encerrado allí. Muchas 194 2 | encuentro gran número de insignificancias en las cuales no me había 195 2 | estropeadas, esas viejas cosillas insignificantes que rodaron por espacio 196 2 | lejanías del mar, el vivo e intenso goce que experimentaba al 197 2 | parisienses no conocéis esta vida interna, estas excursiones al propio 198 2 | destinado sólo a los objetos ya inútiles, llamado «la habitación 199 2 | la iglesia las noches de invierno.» ~       Hasta encuentro 200 2 | linterna que empleaba para ir a la iglesia las noches 201 2 | hace apenas diez se era joven. Sí; todo se deslizó como 202 1 | frecuencia? Porque cuando jóvenes se nos enseña a creer demasiado 203 1 | aquí dos meses cada doce. Juana habita con su esposo en 204 Inc| señor de Sainte-Beuve, que juntas leímos y que ha quedado 205 2 | tiempo, las sensaciones de juventud, hasta los impulsos, los 206 2 | hasta los impulsos, los latidos de corazón, toda esa savía 207 | le 208 Inc| Sainte-Beuve, que juntas leímos y que ha quedado grabado 209 2 | poética ante las infinitas lejanías del mar, el vivo e intenso 210 1 | los ausentes. ~       No leo mucho, soy vieja; pero pienso 211 2 | vuestros pensamientos al aire libre. Como paso la existencia 212 2 | de un objeto a otro con ligeras sacudidas en el corazón, 213 2 | los objetos ya inútiles, llamado «la habitación de las cosas 214 2 | un día: mañana y tarde; y llega la noche, ¡la noche sin 215 1 | serie de alegrías que no llegan jamás. La dicha es la espera 216 2 | se está; el sueño se le lleva a una; se atraviesa nuevamente 217 1 | tiempo! ¿Recuerdas nuestras locas ocurrencias, las aventuras 218 1 | de que hay que combatir, luchar y padecer. Y, al primer 219 2 | que pueda yo ponerme en tu lugar, como te podrás tú poner 220 2 | el día que Pablo marchó a Lyón», o bien: «¡Ah!, ésta es 221 2 | es la pequeña linterna de mamaíta; aquella linterna que empleaba 222 1 | podría hacer? Y tengo dos maneras de soñar. Voy a comunicártelas; 223 2 | infantiles y sentimentales manías. Eres parisiense, y vosotras 224 2 | nadie conoció. Nadie vio las manos que las sobaron ni los ojos 225 2 | las infinitas lejanías del mar, el vivo e intenso goce 226 2 | lo rompí el día que Pablo marchó a Lyón», o bien: «¡Ah!, 227 1 | antes que soñando paso la mayor parte del tiempo. ¿Qué otra 228 2 | si entre él y el presente mediara sólo un día. No se sabe 229 2 | al rozar los ramajes, mis menores ideas, todo, los pequeños 230 1 | es abogado: pasa aquí dos meses cada doce. Juana habita 231 2 | mojada de sus primeros rayos míentras galopaba por el soto. Y 232 2 | de sol en el Monte de San Miguel, y a continuación una cacería 233 3 | Mil besos de tu antigua amiga, ~ 234 | mío 235 1 | sin cesar me hablan de los míos, de los muertos y de los 236 2 | noche sin amanecer!~       Mirando horas y horas al fuego, 237 2 | sobaron ni los ojos que las miraron. ¡Y éstas me hacen pensar 238 2 | veces subo a este aposento y miro a mí alrededor. Entonces 239 | mismas 240 | mismo 241 | mismos 242 2 | chimenea, volvía a ver de un modo raro hace varias tardes 243 2 | en el agua y la tibieza mojada de sus primeros rayos míentras 244 2 | una puesta de sol en el Monte de San Miguel, y a continuación 245 2 | repente, una tarde, por un motivo fútil, se desbordan en una’ 246 2 | recuerdos de mis paseos de muchacha! Allí, en mí sillón, delante 247 2 | cosas. No son esos benditos muebles amigos que conocemos desde 248 2 | perder, los únicos que no mueren como los otros, aquellos 249 1 | hablan de los míos, de los muertos y de los ausentes. ~       250 1 | Sabes por qué las mujeres somos desgraciadas con tanta 251 1 | sola en esta casa donde nací, donde he vivido y donde 252 2 | la ilusión de que soy una niña; tantas y tales son las 253 2 | conocemos desde nuestra niñez y a los cuales va unido 254 | ninguna 255 2 | para ir a la iglesia las noches de invierno.» ~       Hasta 256 | nosotros 257 | nuestro 258 2 | lleva a una; se atraviesa nuevamente toda la propia existencia 259 2 | Entonces encuentro gran número de insignificancias en las 260 2 | sospechaban. ~       Y voy de un objeto a otro con ligeras sacudidas 261 1 | Recuerdas nuestras locas ocurrencias, las aventuras que combinábamos 262 2 | en las cuales no me había ocurrido pensar, y que me recuerdan 263 2 | cual si me hubiera estado ocurriendo, como si después no hubiesen 264 2 | bosque de Uville, con el olor de la tierra húmeda y los 265 2 | extrañísimas visiones de cosas olvidadas.~       ¡Oh! ¡Cómo me asaltan 266 1 | quien va a verla todos los otoños. Me hallo, pues, aquí sola, 267 | otras 268 2 | rompí; y lo rompí el día que Pablo marchó a Lyón», o bien: «¡ 269 1 | hay que combatir, luchar y padecer. Y, al primer choque, nuestro 270 2 | otros; y cuando se es vieja, parece en ocasiones que hace apenas 271 2 | sentimentales manías. Eres parisiense, y vosotras las parisienses 272 2 | parisiense, y vosotras las parisienses no conocéis esta vida interna, 273 1 | que soñando paso la mayor parte del tiempo. ¿Qué otra cosa 274 1 | saben tomar valientemente un partido en la vida. ~       ¿Sabes 275 1 | hijo Enrique es abogado: pasa aquí dos meses cada doce. 276 1 | acontecimientos felices. No los vemos pasar más que semibuenos, y sollozamos 277 1 | los acontecimientos que pasaron. ~       ¡Qué corta es una 278 2 | entones los recuerdos de mis paseos de muchacha! Allí, en mí 279 2 | recuerdos están amontonados, pegados unos a otros; y cuando se 280 Inc| ha quedado grabado en mi pensamiento; porque este verso me dice 281 2 | exteriormente, con todos vuestros pensamientos al aire libre. Como paso 282 2 | por el soto. Y todo lo que pensé entonces, mi exaltación 283 2 | bien: «¡Ah!, ésta es la pequeña linterna de mamaíta; aquella 284 2 | menores ideas, todo, los pequeños trozos de ensueño, de deseo 285 2 | que estamos seguros de, no perder, los únicos que no mueren 286 2 | de la tierra húmeda y los perfumes de las flores bañadas de 287 2 | nuestra vida, una especie de personalidad, una fisonomía; que son 288 1 | leo mucho, soy vieja; pero pienso sin cesar o, mejor dicho, 289 | poco 290 2 | ponerme en tu lugar, como te podrás tú poner mañana en el mío. ~       291 1 | del tiempo. ¿Qué otra cosa podría hacer? Y tengo dos maneras 292 2 | viejas». Todo lo que se pone inservible es encerrado 293 2 | lugar, como te podrás tú poner mañana en el mío. ~       294 2 | ti un poco, que pueda yo ponerme en tu lugar, como te podrás 295 2 | renace como si entre él y el presente mediara sólo un día. No 296 1 | luchar y padecer. Y, al primer choque, nuestro corazón 297 1 | útiles. ~       ¡ Oh! La primera es muy sencilla; consiste 298 2 | la tibieza mojada de sus primeros rayos míentras galopaba 299 2 | ellas, y que, cuando de pronto se vuelven a ver, toman 300 | propia 301 2 | aventuras no sabe nadie; a cuyos propietarios nadie conoció. Nadie vio 302 2 | interna, estas excursiones al propio corazón. Vivís exteriormente, 303 2 | háblame de ti un poco, que pueda yo ponerme en tu lugar, 304 2 | paso la existencia sola, no puedo hablarte más que de mi. 305 2 | raro hace varias tardes una puesta de sol en el Monte de San 306 Inc| que juntas leímos y que ha quedado grabado en mi pensamiento; 307 | quien 308 | quienes 309 2 | experimentaba al rozar los ramajes, mis menores ideas, todo, 310 1 | grandes felicidades son muy raras y muy cortas, sino que reside, 311 2 | volvía a ver de un modo raro hace varias tardes una puesta 312 2 | tibieza mojada de sus primeros rayos míentras galopaba por el 313 2 | años; y tengo, claras como realidades nuevas, extrañísimas visiones 314 1 | Nada de todo aquello se ha realizado; o mejor dicho, lo que ha 315 Inc| Querida Colette: ~ No sé si recordarás un verso del ¡señor de Sainte-Beuve, 316 2 | ocurrido pensar, y que me recuerdan otras tantas cosas. No son 317 1 | manera de otro tiempo! ¿Recuerdas nuestras locas ocurrencias, 318 2 | a los cuales va unido el recuerdo de acontecimientos, de alegrías 319 2 | comprender esto, y te van a hacer reír mis tonterías, mis infantiles 320 2 | horas al fuego, el pasado renace como si entre él y el presente 321 2 | se revelasen, y que, de repente, una tarde, por un motivo 322 Inc| a mí muchas cosas, y en repetidas ocasiones, sobre todo desde 323 2 | hacen pensar mucho tiempo! Representan para mí a seres abandonados, 324 1 | como mis viejos huesos lo requieren, y transportarme a los acontecimientos 325 1 | raras y muy cortas, sino que reside, sencillamente en la espera 326 2 | tiempo infinito sin que se revelasen, y que, de repente, una 327 2 | Pero mi otra manera de revivir el pasado es mucho mejor. ~       328 2 | de las flores bañadas de rocío, y con el calor del gran 329 2 | cosillas insignificantes que rodaron por espacio de cuarenta 330 2 | goce que experimentaba al rozar los ramajes, mis menores 331 1 | satisfactoria para los que saben tomar valientemente un partido 332 1 | partido en la vida. ~       ¿Sabes por qué las mujeres somos 333 2 | objeto a otro con ligeras sacudidas en el corazón, exclamando: «¡ 334 2 | puesta de sol en el Monte de San Miguel, y a continuación 335 2 | cincuenta años, enfriando mi sangre y cambiando enormemente 336 1 | deliciosa, menos poética, pero satisfactoria para los que saben tomar 337 2 | latidos de corazón, toda esa savía de los dieciocho años; y 338 Inc| Querida Colette: ~ No si recordarás un verso del ¡ 339 1 | comunicártelas; tal vez te sean útiles. ~       ¡ Oh! La 340 2 | compañeros, ¡ ay!, que estamos seguros de, no perder, los únicos 341 1 | los vemos pasar más que semibuenos, y sollozamos inmediatamente. 342 1 | Oh! La primera es muy sencilla; consiste en sentarme junto 343 1 | cortas, sino que reside, sencillamente en la espera infinita de 344 2 | impresiones de otro tiempo, las sensaciones de juventud, hasta los impulsos, 345 1 | muy sencilla; consiste en sentarme junto al fuego, en un sillón 346 2 | tonterías, mis infantiles y sentimentales manías. Eres parisiense, 347 2 | de ensueño, de deseo y de sentimiento, todo, todo me vino a la 348 2 | tiempo! Representan para mí a seres abandonados, cuyos últimos 349 1 | la espera infinita de una serie de alegrías que no llegan 350 | 351 | siempre 352 1 | nuevas a diario; sólo que siendo los mismos mis deseos, han 353 2 | toman una importancia, una significación de testigos antiguos. Me 354 | sino 355 2 | mismas unas cosas que ni siquiera se sospechaban. ~       356 1 | transcurren por entero en el mismo sitio. ~¡ Nacer, vivir y morir 357 2 | Nadie vio las manos que las sobaron ni los ojos que las miraron. ¡ 358 2 | varias tardes una puesta de sol en el Monte de San Miguel, 359 1 | pasar más que semibuenos, y sollozamos inmediatamente. La dicha, 360 2 | nuestras horas dulces o sombrías, los únicos compañeros, ¡ 361 | somos 362 1 | finalidad. Te dije antes que soñando paso la mayor parte del 363 1 | Y tengo dos maneras de soñar. Voy a comunicártelas; tal 364 2 | cosas que ni siquiera se sospechaban. ~       Y voy de un objeto 365 2 | míentras galopaba por el soto. Y todo lo que pensé entonces, 366 | su 367 2 | encerrado allí. Muchas veces subo a este aposento y miro a 368 1 | verdadera dicha de nuestros sueños, he aprendido a conocerla. 369 | sus 370 | tal 371 | tales 372 | tan 373 | tanta 374 2 | un modo raro hace varias tardes una puesta de sol en el 375 2 | en casa nada se destruye. Tenemos arriba, en el desván un 376 1 | o mejor dicho, lo que ha tenido efecto es otra cosa menos 377 2 | importancia, una significación de testigos antiguos. Me hacen el efecto 378 | ti 379 2 | hundiéndose en el agua y la tibieza mojada de sus primeros rayos 380 2 | Uville, con el olor de la tierra húmeda y los perfumes de 381 2 | el corazón, exclamando: «¡Toma! Esto yo lo rompí; y lo 382 2 | nuestra historia, que han tomado, a fuerza de confundirse 383 2 | pronto se vuelven a ver, toman una importancia, una significación 384 | tomar 385 2 | te van a hacer reír mis tonterías, mis infantiles y sentimentales 386 1 | esperamos, abierta el alma, los torrentes de acontecimientos felices. 387 Inc| desde hace algún tiempo, tranquiliza mi corazón. Helo aquí: ~ ¡ 388 1 | vida! Sobre todo las que transcurren por entero en el mismo sitio. ~¡ 389 2 | como si después no hubiesen transcurrido cincuenta años, enfriando 390 1 | viejos huesos lo requieren, y transportarme a los acontecimientos que 391 2 | todo se deslizó como si se tratara de un día: mañana y tarde; 392 2 | acontecimientos, de alegrías o de tristezas; fechas de nuestra historia, 393 2 | ideas, todo, los pequeños trozos de ensueño, de deseo y de 394 2 | seres abandonados, cuyos últimos amigos fallecieron. ~       395 | unas 396 1 | inacabable. Si, querida amiga; lo único bueno son las ilusiones, 397 2 | niñez y a los cuales va unido el recuerdo de acontecimientos, 398 | unos 399 1 | comunicártelas; tal vez te sean útiles. ~       ¡ Oh! La primera 400 2 | cacería en el bosque de Uville, con el olor de la tierra 401 1 | para los que saben tomar valientemente un partido en la vida. ~       ¿ 402 2 | debes comprender esto, y te van a hacer reír mis tonterías, 403 | varias 404 2 | es encerrado allí. Muchas veces subo a este aposento y miro 405 1 | en nuestros cerebros de veinte años y todos los entrevistos 406 1 | acontecimientos felices. No los vemos pasar más que semibuenos, 407 1 | conocerla. No consiste en la venida de una gran felicidad, porque 408 1 | inmediatamente. La dicha, la verdadera dicha de nuestros sueños, 409 1 | Francia, y yo soy quien va a verla todos los otoños. Me hallo, 410 1 | Voy a comunicártelas; tal vez te sean útiles. ~       ¡ 411 1 | bajito y tan blando como mis viejos huesos lo requieren, y transportarme 412 2 | que no me dicen nada, que vienen de mis abuelos: cosas que 413 2 | sentimiento, todo, todo me vino a la imaginación cual si 414 2 | realidades nuevas, extrañísimas visiones de cosas olvidadas.~       ¡ 415 2 | ninguna de las personas vivas hoy, cuya historia, cuyas 416 1 | casa donde nací, donde he vivido y donde espero acabar mis 417 2 | excursiones al propio corazón. Vivís exteriormente, con todos 418 2 | infinitas lejanías del mar, el vivo e intenso goce que experimentaba 419 2 | delante de la chimenea, volvía a ver de un modo raro hace 420 | vosotras 421 2 | amantes ojos, cuya boca y cuya voz desaparecieron para siempre. 422 2 | que, cuando de pronto se vuelven a ver, toman una importancia, 423 | vuestros


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