| Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
| Guy de Maupassant Después IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Párrafo
1 33| Llegué a los 16 años. Una timidez excesiva 2 32| alma parecía una herida abierta. Todo lo que la tocaba le 3 2 | se levantaron y fueron a abrazar a su abuela.~ 4 20| había rasgado en dos su abrigo. Era de risa fácil y lloraba 5 2 | y fueron a abrazar a su abuela.~ 6 41| hocico a fin de hacerse acariciar.~ 7 38| mano y, muy suavemente, lo acaricié con precauciones infinitas.~ 8 33| los contactos, todos los acercamientos, todos los acontecimientos. 9 32| hombres que la naturaleza ha acorazado de indiferencia y armado 10 41| Sam en seguida acudía, se acostaba a mi lado o sobre mis rodillas 11 1 | la condesa - hay que ir a acostarse.~ 12 41| la hierba. Sam en seguida acudía, se acostaba a mi lado o 13 40| devolvía mi ternura. Mi afecto por este animal fue, en 14 43| medio del polvo, algo que se agitaba sobre la carretera. Estaba 15 38| mismo. Entonces el se puso a agitar la cola y se aproximó a 16 43| tierra, como para hacer un agujero. Las otras dos estaban ya 17 37| Ahora bien, una tarde, después 18 40| perdidos sobre la tierra, tan aislados y sin defensa el uno como 19 28| hecho de la separación, del aislamiento. Esta vida uniforme y sin 20 38| atraerlo. Pon fin, estuvo al alcance de mi mano y, muy suavemente, 21 49| sacrificar las posibles alegrías para evitar los dolores 22 33| acontecimientos. Vivía en alerta como bajo la amenaza constante 23 | algo 24 | algún 25 | algunas 26 33| dolorosas, mortales. En lugar de alimentar, como todos los hombres, 27 49| al servicio de los demás, aliviando sus penas y gozando con 28 | allá 29 | allí 30 32| sensitividad tan viva que mi alma parecía una herida abierta. 31 40| realmente el primer ser que yo amaba apasionadamente porque él 32 28| pronto, lejos de aquellos que aman, se puede desarrollar hasta 33 16| renunciar a todo lo que nos hace amar la vida, a todo lo que nos 34 42| caballos, con su maletero amarillo y la capota de cuero negro 35 49| No tenía pasiones, ni ambiciones; me decidí a sacrificar 36 33| Vivía en alerta como bajo la amenaza constante de una desgracia 37 30| más tarde la muerte de un amigo? ¿Quien se da cuenta exactamente 38 22| ellos una buena y franca amistad entre ancianos.~ 39 36| con su corazón. Yo vivía amurallado en mis pensamientos y tembloroso 40 52| delante del sufrimiento. Añadió con una voz más baja:~ 41 18| Era un enorme anciano de cabellos blancos que 42 22| buena y franca amistad entre ancianos.~ 43 40| ternura. Mi afecto por este animal fue, en verdad, exagerado 44 39| Entonces él se animó, se levantó poco a poco, 45 | antes 46 16| ha empujado o inducido a apartaros del gran camino natural, 47 40| primer ser que yo amaba apasionadamente porque él me devolvía mi 48 29| Yo no jugaba apenas, no tenía compañeros, pasaba 49 4 | del cuello de los niños y, aproximando sus cabezas con un movimiento 50 43| delante podían moverse y arañar la tierra, como para hacer 51 32| acorazado de indiferencia y armado de estoicismo!~ 52 38| después volvió y yo me arrodillé mostrándole ternura a fin 53 | así 54 38| como si se rebajara, con un aspecto tan humilde, tan triste, 55 43| acercaba hacia mí, Sam, asustado tal vez por el ruido y queriendo 56 33| Sintiéndome desnudo ante todos los ataques del azar o del destino, 57 47| permanecieron en mi cabeza, me atormentaron: "!Qué será entonces, cuando 58 38| mostrándole ternura a fin de atraerlo. Pon fin, estuvo al alcance 59 52| vivir si hubiera sido más atrevido delante del sufrimiento. 60 48| sensibilidad enferma, y un miedo atroz a la vida me sobrecogió.~ 61 43| dos estaban ya muertas. Aullaba horrorosamente, loco de 62 33| ante todos los ataques del azar o del destino, temía todos 63 52| Añadió con una voz más baja:~ 64 33| sensación de que la vida era una batalla, una lucha espantosa donde 65 4 | les besó la frente con un beso muy tierno.~ 66 4 | movimiento paternal, les besó la frente con un beso muy 67 18| enorme anciano de cabellos blancos que prestaba sus servicios 68 23| buenas personas, con esa bondad de las gentes sencillas 69 20| condescendiente, familiar, bondadoso y sobre todo, generoso. 70 43| desgarrado, salía sangre a borbotones. Intentó levantarse, caminar, 71 41| menudo me detenía sobre el borde de una zanja y me sentaba 72 35| ciudad rodeada de llanuras y bosques. En la calle principal se 73 4 | rodillas, pasando sus largos brazos vestidos de negro por detrás 74 19| Es un buen hombre.~ 75 43| delante de ella. La pata de un caballo lo derribó. Lo vi rodar, 76 42| galope tirada por cuatro caballos, con su maletero amarillo 77 18| Era un enorme anciano de cabellos blancos que prestaba sus 78 4 | niños y, aproximando sus cabezas con un movimiento paternal, 79 43| volver a levantarse, volver a caer sobre todas sus patas. Después 80 35| llanuras y bosques. En la calle principal se encontraba 81 43| borbotones. Intentó levantarse, caminar, pero solo las dos patas 82 16| inducido a apartaros del gran camino natural, del matrimonio 83 35| sueños, y me paseaba por los campos, completamente solo, para 84 33| como consecuencia de esta capacidad para sufrir con todo. Sintiéndome 85 42| su maletero amarillo y la capota de cuero negro que cubría 86 39| hombros y se puso a lamerme la cara. Me siguió hasta casa.~ 87 20| incluso un poco ante el carácter rudo de los campesinos.~ 88 33| Una timidez excesiva me caracterizaba como consecuencia de esta 89 34| vacaciones para escoger una carrera. Un acontecimiento muy simple 90 42| bajo las ruedas del pesado carruaje y después ondeaba por detrás, 91 51| acontecimientos, que la visión del cartero en mi casa me hace pasar 92 31| Este fue mi caso. Esta facultad de lamento 93 30| para algunos colegiales, un castigo injusto puede ser un dolor 94 48| mis ojos una importancia catastrófica. Me di cuenta de que yo 95 51| no las hubiera soportado cayendo sobre mi propio corazón. 96 3 | noches al Sr. cura, que había cenado en el castillo como hacía 97 30| yo permanecía taciturno, cerrado en mí mismo, sin expansión, 98 49| para evitar los dolores certeros. La existencia es corta, 99 29| sucesos. Yo pensaba sin cesar en todo lo que había dejado 100 42| imperial. El cochero hacía chasquear su látigo; una nube de polvo 101 52| calló. Miraba el fuego en la chimenea grande, como si viera allí 102 35| Verdiers es una pequeña ciudad rodeada de llanuras y bosques. 103 8 | señora levantó sus ojos claros hacia el sacerdote.~ 104 42| que cubría su imperial. El cochero hacía chasquear su látigo; 105 57| sirvientes dormitaban en la cocina, ella misma le condujo hasta 106 38| Entonces el se puso a agitar la cola y se aproximó a pasitos, 107 30| pensar que, para algunos colegiales, un castigo injusto puede 108 28| llegar a sufrir un niño en un colegio por el mero hecho de la 109 43| el interior de su vientre colgaba desgarrado, salía sangre 110 33| esconderme, de evitar este combate en el que yo sería vencido 111 48| Y comencé a ver claro en mí. Comprendí 112 36| madre, muy ocupados con su comercio y preocupados por mi porvenir, 113 40| dormía a los pies de mi cama, comía en la mesa a pesar del descontento 114 | cómo 115 29| jugaba apenas, no tenía compañeros, pasaba mis horas echando 116 35| paseaba por los campos, completamente solo, para dejarlos escapar, 117 30| hasta su desarrollo casi completo. Pero, ¿quién puede pensar 118 34| de mi espíritu, me hizo comprender el peligro y me hizo tomar 119 48| comencé a ver claro en mí. Comprendí porque todas las pequeñas 120 27| había nacido para la vida común. Me di cuenta a tiempo, 121 18| hacía veinte años en la comunidad de Saint-Antoine-du-Rocher. 122 30| mental se hacía sobriamente y concienzudamente. Los nervios de los niños 123 20| efecto, era un gran hombre, condescendiente, familiar, bondadoso y sobre 124 57| la cocina, ella misma le condujo hasta la puerta que daba 125 30| mismo, sin expansión, sin confidentes. Este trabajo de excitación 126 25| Veamos, señor cura, confiese usted.~ 127 40| y ridículo. Me parecía, confusamente, que éramos dos hermanos, 128 33| después, solo mantenía un confuso temor y sentía en mí una 129 | conmigo 130 50| sufrimiento, se convirtió en conmiseración y piedad.~ 131 33| alerta como bajo la amenaza constante de una desgracia desconocida 132 27| felizmente y muy a menudo he constatado que no me he equivocado.~ 133 16| vida, a todo lo que nos consuela y nos sostiene?. ¿Quién 134 33| destino, temía todos los contactos, todos los acercamientos, 135 15| La condesa lo observaba continuamente:~ 136 11| se calló, dudó, y después continuó:~ 137 29| para quien las más ligeras contrariedades eran horribles penas.~ 138 29| que había dejado allá. Me convertía muy lentamente en un exaltado 139 28| sensibilidad que se exalta, que se convierte en enfermiza y peligrosa.~ 140 37| llegar tarde, un perro que corría hacia mí. Era una especie 141 49| certeros. La existencia es corta, yo la pasaré al servicio 142 43| la carretera. Estaba casi cortado en dos, todo el interior 143 28| más sensible de lo que uno cree y, encerrándolos así, demasiado 144 55| no tuviera a mis nietos, creo que ya no tendría valor 145 5 | el suelo, y las pequeñas criaturas, el niño delante y las niñas 146 | cuanto 147 42| acercaba al galope tirada por cuatro caballos, con su maletero 148 42| capota de cuero negro que cubría su imperial. El cochero 149 4 | de negro por detrás del cuello de los niños y, aproximando 150 42| amarillo y la capota de cuero negro que cubría su imperial. 151 38| movimientos de temor de todo su cuerpo, doblándose sobre sus patas 152 21| castillo de Rocher para cuidar a sus nietos después de 153 30| muerte de un amigo? ¿Quien se da cuenta exactamente de que 154 57| condujo hasta la puerta que daba sobre el jardín y vio hundirse 155 3 | Después vinieron a darle las buenas noches al Sr. 156 30| son rápidamente sacudidos; deberíamos vigilar a aquellos que viven 157 49| recibiría más que las emociones debilitadas.~ 158 18| Saint-Antoine-du-Rocher. Los campesinos decían de él:~ 159 49| pasiones, ni ambiciones; me decidí a sacrificar las posibles 160 56| Y el cura se levantó sin decir una palabra más.~ 161 34| peligro y me hizo tomar la decisión de escapar.~ 162 40| tierra, tan aislados y sin defensa el uno como el otro. El 163 40| como el otro. El ya no me dejaba nunca, dormía a los pies 164 29| cesar en todo lo que había dejado allá. Me convertía muy lentamente 165 35| completamente solo, para dejarlos escapar, echar a volar.~ 166 37| especie de podenco rojo, muy delgado, con largas orejas rizadas.~ 167 | demás 168 43| La pata de un caballo lo derribó. Lo vi rodar, girar, volver 169 28| aquellos que aman, se puede desarrollar hasta el exceso una sensibilidad 170 30| una paz profunda, hasta su desarrollo casi completo. Pero, ¿quién 171 31| Esta facultad de lamento se desarrolló en mí de forma que toda 172 33| constante de una desgracia desconocida y siempre esperada. No osaba 173 52| cosas misteriosas, todo lo desconocido de la existencia que habría 174 40| comía en la mesa a pesar del descontento de mis padres y me seguía 175 35| echado de menos, tanto había deseado. Se habían despertado en 176 43| interior de su vientre colgaba desgarrado, salía sangre a borbotones. 177 33| amenaza constante de una desgracia desconocida y siempre esperada. 178 33| sufrir con todo. Sintiéndome desnudo ante todos los ataques del 179 35| había deseado. Se habían despertado en mi sueños, y me paseaba 180 33| los ataques del azar o del destino, temía todos los contactos, 181 50| la miseria me tortura, me destroza! Pero lo que habría sido 182 41| A menudo me detenía sobre el borde de una zanja 183 28| ternura es buena para unos, detestable para otros. Los seres pequeños 184 38| Cuando estuvo a diez pasos se detuvo. Y yo hice lo mismo. Entonces 185 40| apasionadamente porque él me devolvía mi ternura. Mi afecto por 186 35| Últimamente, pasaba mis días lejos de esta morada que 187 34| Rematados mis estudios, me dieron seis meses de vacaciones 188 38| Cuando estuvo a diez pasos se detuvo. Y yo hice 189 43| Después la diligencia entera dio dos grandes sacudidas y 190 49| mismo. No experimentando directamente ni las unas ni las otras, 191 38| temor de todo su cuerpo, doblándose sobre sus patas como para 192 49| alegrías para evitar los dolores certeros. La existencia 193 | donde 194 40| El ya no me dejaba nunca, dormía a los pies de mi cama, comía 195 57| Como los sirvientes dormitaban en la cocina, ella misma 196 17| pueblo. Parecía siempre dudar a la hora de responder.~ 197 11| Él se calló, dudó, y después continuó:~ 198 22| a pasar la noche con la dueña del castillo y se había 199 44| sufrido. Estuve en cama durante un mes.~ 200 35| esta morada que tanto había echado de menos, tanto había deseado. 201 29| compañeros, pasaba mis horas echando de menos la casa, lloraba 202 35| para dejarlos escapar, echar a volar.~ 203 20| En efecto, era un gran hombre, condescendiente, 204 | ellos 205 16| sostiene?. ¿Quién os ha empujado o inducido a apartaros del 206 21| sacerdote, y decía de él:" Es un encanto".~ 207 28| sensible de lo que uno cree y, encerrándolos así, demasiado pronto, lejos 208 35| En la calle principal se encontraba la casa de mis padres. Últimamente, 209 48| multiplicadas por mi sensibilidad enferma, y un miedo atroz a la vida 210 30| son, en poco tiempo, almas enfermas, incurables?~ 211 28| exalta, que se convierte en enfermiza y peligrosa.~ 212 34| claro, me mostró el estado enfermizo de mi espíritu, me hizo 213 23| Se entendían casi con medias palabras, 214 43| patas. Después la diligencia entera dio dos grandes sacudidas 215 27| constatado que no me he equivocado.~ 216 | éramos 217 | eran 218 46| mujer, a tus hijos! Mira que eres tonto!~ 219 | esa 220 51| me hace pasar cada día un escalofrío por las venas, y sin embargo 221 34| meses de vacaciones para escoger una carrera. Un acontecimiento 222 33| una especie de ganas de esconderme, de evitar este combate 223 | eso 224 33| era una batalla, una lucha espantosa donde se reciben golpes 225 33| desgracia desconocida y siempre esperada. No osaba ni hablar, ni 226 33| todos los hombres, la feliz esperanza del día después, solo mantenía 227 28| bastante ricos, tenían muchas esperanzas puestas en mí. Me mandaron 228 43| un agujero. Las otras dos estaban ya muertas. Aullaba horrorosamente, 229 42| hacia finales de junio, estando en la carretera de Saint-Pierre-de-Chabrol, 230 | esto 231 32| indiferencia y armado de estoicismo!~ 232 | estos 233 32| consecuencia verdaderos estragos. !Felices los hombres que 234 34| Rematados mis estudios, me dieron seis meses de 235 44| sentí y cuanto he sufrido. Estuve en cama durante un mes.~ 236 36| pensamientos y tembloroso con mi eterna inquietud.~ 237 30| amigo? ¿Quien se da cuenta exactamente de que algunas almas jóvenes 238 40| este animal fue, en verdad, exagerado y ridículo. Me parecía, 239 28| una sensibilidad que se exalta, que se convierte en enfermiza 240 33| los 16 años. Una timidez excesiva me caracterizaba como consecuencia 241 28| puede desarrollar hasta el exceso una sensibilidad que se 242 30| confidentes. Este trabajo de excitación mental se hacía sobriamente 243 30| cerrado en mí mismo, sin expansión, sin confidentes. Este trabajo 244 49| me decía a mí mismo. No experimentando directamente ni las unas 245 44| algunos minutos. No puedo expresar lo que sentí y cuanto he 246 17| aproximó al fuego, después extendió hacia las llamas sus zapatones 247 20| dos su abrigo. Era de risa fácil y lloraba también por poca 248 31| Este fue mi caso. Esta facultad de lamento se desarrolló 249 16| natural, del matrimonio y la familia? Vos no sois ni un exaltado, 250 20| hombre, condescendiente, familiar, bondadoso y sobre todo, 251 16| sois ni un exaltado, ni un fanático, ni un sombrío, ni un triste. ¿ 252 32| consecuencia verdaderos estragos. !Felices los hombres que la naturaleza 253 49| sus penas y gozando con su felicidad, me decía a mí mismo. No 254 33| como todos los hombres, la feliz esperanza del día después, 255 27| Me di cuenta a tiempo, felizmente y muy a menudo he constatado 256 42| Un día, hacia finales de junio, estando en la 257 31| lamento se desarrolló en mí de forma que toda mi existencia se 258 22| entre ellos una buena y franca amistad entre ancianos.~ 259 4 | movimiento paternal, les besó la frente con un beso muy tierno.~ 260 45| Pero, una tarde, furioso mi padre por verme en este 261 42| Ravereau. Se acercaba al galope tirada por cuatro caballos, 262 33| sentía en mí una especie de ganas de esconderme, de evitar 263 20| bondadoso y sobre todo, generoso. Como San Martín, él había 264 23| personas, con esa bondad de las gentes sencillas y tiernas.~ 265 43| lo derribó. Lo vi rodar, girar, volver a levantarse, volver 266 33| espantosa donde se reciben golpes tremendos, heridas dolorosas, 267 49| demás, aliviando sus penas y gozando con su felicidad, me decía 268 43| diligencia entera dio dos grandes sacudidas y vi detrás de 269 45| estado por tan poca cosa, gritó:~ 270 6 | Os gustan los niños, señor cura - 271 16| decidme, decidme, ¿como os habéis decidido a renunciar a todo 272 35| tanto había deseado. Se habían despertado en mi sueños, 273 36| preocupados por mi porvenir, no me hablaban más que de sus ventas o 274 33| siempre esperada. No osaba ni hablar, ni intervenir en público. 275 | hacer 276 41| punta del hocico a fin de hacerse acariciar.~ 277 | hay 278 32| que mi alma parecía una herida abierta. Todo lo que la 279 33| reciben golpes tremendos, heridas dolorosas, mortales. En 280 40| confusamente, que éramos dos hermanos, perdidos sobre la tierra, 281 38| diez pasos se detuvo. Y yo hice lo mismo. Entonces el se 282 41| zanja y me sentaba en la hierba. Sam en seguida acudía, 283 21| muertes sucesivas de su hijo y su nuera, quería mucho 284 41| mi mano con la punta del hocico a fin de hacerse acariciar.~ 285 29| reencontrar recuerdos de mi hogar, recuerdos insignificantes, 286 39| posó sus patas sobre mis hombros y se puso a lamerme la cara. 287 17| Parecía siempre dudar a la hora de responder.~ 288 29| tenía compañeros, pasaba mis horas echando de menos la casa, 289 29| ligeras contrariedades eran horribles penas.~ 290 43| estaban ya muertas. Aullaba horrorosamente, loco de dolor~ 291 32| retortijones de dolor, vibraciones horrorosas y como consecuencia verdaderos 292 38| rebajara, con un aspecto tan humilde, tan triste, tan suplicante 293 57| daba sobre el jardín y vio hundirse en la noche su enorme sombra 294 57| enorme sombra lenta que iluminaba un reflejo de lámpara.~ 295 42| cuero negro que cubría su imperial. El cochero hacía chasquear 296 38| sobre sus patas como para implorarme y moviendo suavemente la 297 48| tomaban ante mis ojos una importancia catastrófica. Me di cuenta 298 48| para percibir todas las impresiones dolorosas, multiplicadas 299 20| perjudicab a incluso un poco ante el carácter 300 30| tiempo, almas enfermas, incurables?~ 301 32| naturaleza ha acorazado de indiferencia y armado de estoicismo!~ 302 16| Quién os ha empujado o inducido a apartaros del gran camino 303 38| acaricié con precauciones infinitas.~ 304 30| algunos colegiales, un castigo injusto puede ser un dolor tan grande 305 36| tembloroso con mi eterna inquietud.~ 306 29| recuerdos de mi hogar, recuerdos insignificantes, pequeñas cosas, pequeños 307 24| Ella insistía:~ 308 51| Estas penas que toco a cada instante, no las hubiera soportado 309 48| estaba hecho para sufrir intensamente por todo, para percibir 310 43| salía sangre a borbotones. Intentó levantarse, caminar, pero 311 43| cortado en dos, todo el interior de su vientre colgaba desgarrado, 312 33| No osaba ni hablar, ni intervenir en público. Tenía la sensación 313 50| que habría sido para mi un intolerable sufrimiento, se convirtió 314 1 | dijo la condesa - hay que ir a acostarse.~ 315 57| puerta que daba sobre el jardín y vio hundirse en la noche 316 30| exactamente de que algunas almas jóvenes sufren por una nimiedad 317 29| Yo no jugaba apenas, no tenía compañeros, 318 42| Un día, hacia finales de junio, estando en la carretera 319 43| por el ruido y queriendo juntarse conmigo, se lanzó delante 320 41| acudía, se acostaba a mi lado o sobre mis rodillas y levantaba 321 38| suplicante que sentí las lágrimas en los ojos. Fui hacia él, 322 31| mi caso. Esta facultad de lamento se desarrolló en mí de forma 323 39| mis hombros y se puso a lamerme la cara. Me siguió hasta 324 57| iluminaba un reflejo de lámpara.~ 325 43| queriendo juntarse conmigo, se lanzó delante de ella. La pata 326 37| podenco rojo, muy delgado, con largas orejas rizadas.~ 327 4 | sus rodillas, pasando sus largos brazos vestidos de negro 328 42| cochero hacía chasquear su látigo; una nube de polvo se levantaba 329 57| la noche su enorme sombra lenta que iluminaba un reflejo 330 29| dejado allá. Me convertía muy lentamente en un exaltado para quien 331 | les 332 2 | tres, niños y niñas, se levantaron y fueron a abrazar a su 333 29| exaltado para quien las más ligeras contrariedades eran horribles 334 17| después extendió hacia las llamas sus zapatones de sacerdote 335 38| suavemente la cabeza. Yo lo llamé. Hizo como si se rebajara, 336 35| pequeña ciudad rodeada de llanuras y bosques. En la calle principal 337 33| Llegué a los 16 años. Una timidez 338 43| Aullaba horrorosamente, loco de dolor~ 339 33| vida era una batalla, una lucha espantosa donde se reciben 340 33| dolorosas, mortales. En lugar de alimentar, como todos 341 36| Mi padre y madre, muy ocupados con su comercio 342 42| cuatro caballos, con su maletero amarillo y la capota de 343 28| esperanzas puestas en mí. Me mandaron a una pensión muy joven. 344 33| esperanza del día después, solo mantenía un confuso temor y sentía 345 51| Y, a pesar de todo, he mantenido un miedo tal, oscuro y penetrante, 346 20| todo, generoso. Como San Martín, él había rasgado en dos 347 31| existencia se convirtió en un martirio.~ 348 16| gran camino natural, del matrimonio y la familia? Vos no sois 349 52| El abad Maudit se calló. Miraba el fuego 350 23| Se entendían casi con medias palabras, siendo los dos 351 43| Y de repente, a medida que se acercaba hacia mí, 352 43| y vi detrás de ella, en medio del polvo, algo que se agitaba 353 30| Este trabajo de excitación mental se hacía sobriamente y concienzudamente. 354 28| Mis padres, vendedores merceros en Verdiers, y bastante 355 28| niño en un colegio por el mero hecho de la separación, 356 44| Estuve en cama durante un mes.~ 357 40| de mi cama, comía en la mesa a pesar del descontento 358 34| estudios, me dieron seis meses de vacaciones para escoger 359 44| Murió en algunos minutos. No puedo expresar lo que 360 46| a tu mujer, a tus hijos! Mira que eres tonto!~ 361 52| El abad Maudit se calló. Miraba el fuego en la chimenea 362 50| si usted supiera cómo la miseria me tortura, me destroza! 363 48| porque todas las pequeñas miserias de cada día tomaban ante 364 | misma 365 52| como si viera allí cosas misteriosas, todo lo desconocido de 366 51| y sin embargo en estos momentos no tengo nada que temer.~ 367 58| de su fuego y pensó en un montón de cosas en las que no se 368 35| pasaba mis días lejos de esta morada que tanto había echado de 369 33| tremendos, heridas dolorosas, mortales. En lugar de alimentar, 370 38| volvió y yo me arrodillé mostrándole ternura a fin de atraerlo. 371 34| de repente ver claro, me mostró el estado enfermizo de mi 372 43| patas de delante podían moverse y arañar la tierra, como 373 38| patas como para implorarme y moviendo suavemente la cabeza. Yo 374 4 | aproximando sus cabezas con un movimiento paternal, les besó la frente 375 38| aproximó a pasitos, con movimientos de temor de todo su cuerpo, 376 | muchas 377 43| Las otras dos estaban ya muertas. Aullaba horrorosamente, 378 30| como lo será más tarde la muerte de un amigo? ¿Quien se da 379 21| sus nietos después de las muertes sucesivas de su hijo y su 380 33| el que yo sería vencido y muerto.~ 381 48| las impresiones dolorosas, multiplicadas por mi sensibilidad enferma, 382 12| no he nacido para la vida mundana.~ 383 53| No estaba hecho para este mundo.~ 384 44| Murió en algunos minutos. No puedo 385 16| apartaros del gran camino natural, del matrimonio y la familia? 386 32| Felices los hombres que la naturaleza ha acorazado de indiferencia 387 30| y concienzudamente. Los nervios de los niños son rápidamente 388 30| almas jóvenes sufren por una nimiedad emociones terribles, y son, 389 3 | vinieron a darle las buenas noches al Sr. cura, que había cenado 390 21| sucesivas de su hijo y su nuera, quería mucho a su sacerdote, 391 15| La condesa lo observaba continuamente:~ 392 36| Mi padre y madre, muy ocupados con su comercio y preocupados 393 14| Oh! Lo sé bastante bien. Yo 394 42| pesado carruaje y después ondeaba por detrás, como una nube.~ 395 37| muy delgado, con largas orejas rizadas.~ 396 33| desconocida y siempre esperada. No osaba ni hablar, ni intervenir 397 51| mantenido un miedo tal, oscuro y penetrante, a los acontecimientos, 398 | otro 399 | otros 400 56| se levantó sin decir una palabra más.~ 401 4 | dos sobre sus rodillas, pasando sus largos brazos vestidos 402 46| Qué pasará cuando tengas verdaderas 403 49| existencia es corta, yo la pasaré al servicio de los demás, 404 35| despertado en mi sueños, y me paseaba por los campos, completamente 405 49| No tenía pasiones, ni ambiciones; me decidí 406 38| la cola y se aproximó a pasitos, con movimientos de temor 407 38| Cuando estuvo a diez pasos se detuvo. Y yo hice lo 408 43| lanzó delante de ella. La pata de un caballo lo derribó. 409 4 | cabezas con un movimiento paternal, les besó la frente con 410 30| aquellos que viven en una paz profunda, hasta su desarrollo 411 34| espíritu, me hizo comprender el peligro y me hizo tomar la decisión 412 28| convierte en enfermiza y peligrosa.~ 413 16| algún acontecimiento, una pena, lo que os ha decidido a 414 51| mantenido un miedo tal, oscuro y penetrante, a los acontecimientos, 415 29| cosas, pequeños sucesos. Yo pensaba sin cesar en todo lo que 416 36| vivía amurallado en mis pensamientos y tembloroso con mi eterna 417 30| completo. Pero, ¿quién puede pensar que, para algunos colegiales, 418 28| en mí. Me mandaron a una pensión muy joven. No se sabe lo 419 58| sentarse delante de su fuego y pensó en un montón de cosas en 420 35| Verdiers es una pequeña ciudad rodeada de llanuras 421 37| después de un largo recorrido, percibí, cuando regresaba a zancadas 422 48| intensamente por todo, para percibir todas las impresiones dolorosas, 423 40| que éramos dos hermanos, perdidos sobre la tierra, tan aislados 424 20| como una mujer, lo que le perjudicab a incluso 425 30| Con todo esto yo permanecía taciturno, cerrado en mí 426 47| palabras, desde entonces, permanecieron en mi cabeza, me atormentaron: "! 427 37| para no llegar tarde, un perro que corría hacia mí. Era 428 36| proyectos. Me querían como una persona positiva, de espíritu práctico; 429 23| palabras, siendo los dos buenas personas, con esa bondad de las gentes 430 50| convirtió en conmiseración y piedad.~ 431 58| de cosas en las que no se piensa cuando uno es joven.~FIN~ 432 40| dejaba nunca, dormía a los pies de mi cama, comía en la 433 37| hacia mí. Era una especie de podenco rojo, muy delgado, con largas 434 43| las dos patas de delante podían moverse y arañar la tierra, 435 38| ternura a fin de atraerlo. Pon fin, estuvo al alcance de 436 5 | Después los volvió a poner en el suelo, y las pequeñas 437 36| comercio y preocupados por mi porvenir, no me hablaban más que 438 36| querían como una persona positiva, de espíritu práctico; me 439 39| se levantó poco a poco, posó sus patas sobre mis hombros 440 36| persona positiva, de espíritu práctico; me querían con la razón 441 38| suavemente, lo acaricié con precauciones infinitas.~ 442 36| ocupados con su comercio y preocupados por mi porvenir, no me hablaban 443 18| de cabellos blancos que prestaba sus servicios desde hacía 444 40| Fue realmente el primer ser que yo amaba apasionadamente 445 35| llanuras y bosques. En la calle principal se encontraba la casa de 446 32| Todo lo que la tocaba le producía retortijones de dolor, vibraciones 447 30| aquellos que viven en una paz profunda, hasta su desarrollo casi 448 28| encerrándolos así, demasiado pronto, lejos de aquellos que aman, 449 16| lo que os ha decidido a pronunciar unos votos de por vida?~ 450 51| soportado cayendo sobre mi propio corazón. No habría podido 451 36| ventas o de mis posibles proyectos. Me querían como una persona 452 33| hablar, ni intervenir en público. Tenía la sensación de que 453 17| zapatones de sacerdote de pueblo. Parecía siempre dudar a 454 44| Murió en algunos minutos. No puedo expresar lo que sentí y 455 57| misma le condujo hasta la puerta que daba sobre el jardín 456 28| tenían muchas esperanzas puestas en mí. Me mandaron a una 457 41| levantaba mi mano con la punta del hocico a fin de hacerse 458 21| sucesivas de su hijo y su nuera, quería mucho a su sacerdote, y 459 1 | Queridos - dijo la condesa - hay 460 43| asustado tal vez por el ruido y queriendo juntarse conmigo, se lanzó 461 30| nervios de los niños son rápidamente sacudidos; deberíamos vigilar 462 20| Como San Martín, él había rasgado en dos su abrigo. Era de 463 42| vi venir la diligencia de Ravereau. Se acercaba al galope tirada 464 40| Fue realmente el primer ser que yo amaba 465 38| lo llamé. Hizo como si se rebajara, con un aspecto tan humilde, 466 33| lucha espantosa donde se reciben golpes tremendos, heridas 467 49| las unas ni las otras, no recibiría más que las emociones debilitadas.~ 468 37| tarde, después de un largo recorrido, percibí, cuando regresaba 469 40| padres y me seguía en mis recorridos solitarios.~ 470 29| me rompía la cabeza para reencontrar recuerdos de mi hogar, recuerdos 471 57| sombra lenta que iluminaba un reflejo de lámpara.~ 472 37| recorrido, percibí, cuando regresaba a zancadas para no llegar 473 34| Rematados mis estudios, me dieron 474 16| como os habéis decidido a renunciar a todo lo que nos hace amar 475 26| El repetía:~ 476 17| siempre dudar a la hora de responder.~ 477 21| anciana condesa de Saville, retirada en su castillo de Rocher 478 32| que la tocaba le producía retortijones de dolor, vibraciones horrorosas 479 28| en Verdiers, y bastante ricos, tenían muchas esperanzas 480 40| en verdad, exagerado y ridículo. Me parecía, confusamente, 481 20| en dos su abrigo. Era de risa fácil y lloraba también 482 37| delgado, con largas orejas rizadas.~ 483 21| retirada en su castillo de Rocher para cuidar a sus nietos 484 43| caballo lo derribó. Lo vi rodar, girar, volver a levantarse, 485 35| Verdiers es una pequeña ciudad rodeada de llanuras y bosques. En 486 37| Era una especie de podenco rojo, muy delgado, con largas 487 29| la noche en mi cama, me rompía la cabeza para reencontrar 488 20| un poco ante el carácter rudo de los campesinos.~ 489 42| polvo se levantaba bajo las ruedas del pesado carruaje y después 490 43| asustado tal vez por el ruido y queriendo juntarse conmigo, 491 28| pensión muy joven. No se sabe lo que puede llegar a sufrir 492 13| Qué sabéis vos de eso?~ 493 49| ambiciones; me decidí a sacrificar las posibles alegrías para 494 43| diligencia entera dio dos grandes sacudidas y vi detrás de ella, en 495 30| los niños son rápidamente sacudidos; deberíamos vigilar a aquellos 496 18| años en la comunidad de Saint-Antoine-du-Rocher. Los campesinos decían de 497 42| estando en la carretera de Saint-Pierre-de-Chabrol, vi venir la diligencia 498 43| vientre colgaba desgarrado, salía sangre a borbotones. Intentó 499 20| sobre todo, generoso. Como San Martín, él había rasgado 500 43| colgaba desgarrado, salía sangre a borbotones. Intentó levantarse,