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Guy de Maupassant
Ese cerdo de Morin

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)


abala-paso | pecho-vuelv

    Párrafo
1 I| viajera de sus resoluciones, abalanzóse, oprimió con fuerza, besó 2 III| caricias.~    Cuando ya se abandonaba por completo y mi triunfo 3 II| imagen adorada no me ha abandonado. El asunto de Morín ha sido 4 II| contestó:~    - ¡Si todos nos abandonáramos a los deseos!...~    Con 5 II| nos recibió con los brazos abiertos, entusiasmado al ver en 6 II| Tembloroso, delirante, abracé su cintura, y besando sus 7 I| del espíritu, enloquecer y abrasarse, no viendo más que bailarinas 8 II| Salté como un tigre, abrazándola, cubriéndola de besos. Cuando 9 IV| su marido, el notario me abrazó diciéndome:~    -Tiempo 10 I| piernas redondas, pechos abultados, creyendo que todo se ofrece 11 III| de los poemas.~    Cuando acabamos la primera página, volvimos 12 II| lo agradable y nuevo. Yo acabé por turbarme. Tembloroso, 13 II| deshonrado; sus amigos le huían. Acabó por darme lástima, y consulté 14 III| El tío y Rivet hablaban acaloradamente sin acordarse de nosotros.~    15 II| puerco de Morín, le hizo aceptar la invitación.~    El tío 16 III| Enriqueta me rogaba que aceptásemos; yo acepté, pero Rivet se 17 I| velocidad; un empleado se acercaba corriendo por los estribos.~    - 18 II| sus tíos, burgueses bien acomodados en Mauzé.~    Volví a casa 19 II| solo, rogué a Rivet que me acompañara, y consintió, siempre que 20 III| buenas noches. Enriqueta nos acompañó primero al cuarto de Rivet, 21 III| convinimos y todo quedó acordado satisfactoriamente. Hasta 22 III| hablaban acaloradamente sin acordarse de nosotros.~    Llegó un 23 III| energías y huyó.~    Me acosté muy agitado, ansioso, pensativo, 24 I| bailarinas casi desnudas, actrices muy escotadas, piernas redondas, 25 IV| recibió:~    -Usted no se acuerda ya de mí -dijo.~    -Señora. .., 26 I| Tú conociste a Morín. ¿Te acuerdas de su gran almacén de sedería 27 II| Rivet y Tonelet ya se habían adelantado mucho. Estábamos allí solos, 28 II| paseito por su hacienda.~    Adelantándose del brazo de Rivet, el pobre 29 II| pero el deseo de sacar adelante al puerco de Morín, le hizo 30 II| Dudando, y queriendo adivinar la verdad en mis ojos, me 31 II| ha parecido usted la más adorable de las mujeres.~    -Es 32 II| desde aquel día la imagen adorada no me ha abandonado. El 33 I| cumplido, ni una confesión que advirtiese a la viajera de sus resoluciones, 34 III| hoja y fuimos hojeando con afán tantos capítulos, que amanecía 35 II| declaró:~    -Yo he sido menos afortunado con el tío.~    Y yo le 36 I| vía.~    Morín la retuvo, agarrándose al vestido, suplicante, 37 III| huyó.~    Me acosté muy agitado, ansioso, pensativo, triste. 38 II| deleite que proporciona lo agradable y nuevo. Yo acabé por turbarme. 39 III| las piernas y compresas de agua fría en la frente, le hallamos 40 III| La Cloche mucha gente nos aguardaba.~    -¿Consiguieron ustedes 41 | Ahí 42 III| brazos estuve a punto de ahogarla con mis caricias.~    Cuando 43 I| ha querido -y la joven ahogó su pensamiento entre sollozos.~    44 I| deseando echar una cana al aire, pero con el pretexto de 45 III| pero ¿dónde tendría su alcoba? ¿Y si, abriendo puertas 46 I| aquellos ojos, aquellos labios alegres le decían sin duda: "Tonto; 47 II| Cuando la sobrina se alejó, comunicamos al tío el objeto 48 | algún 49 | allí 50 I| Te acuerdas de su gran almacén de sedería en la calle principal 51 II| Un año padeciendo y amándola!~    Me oyó sorprendida. 52 III| afán tantos capítulos, que amanecía y aún estábamos mal satisfechos.~    53 I| inevitable seducción.~    Amaneció. Despertó  la viajera, y 54 II| de la cama, provocativa y amenazadora.~    Di cuenta de lo que 55 III| Rivet me sorprendió y dijo, amenazándome:~    -¿Has arreglado ya 56 I| sorprendió el chasquido amoroso de un beso.~    Una mujer, 57 I| despedía de una señora bastante anciana.~A Morín le bailaron los 58 I| criatura! Y entró en el andén tras ella, y tras ella metióse 59 III| frente, le hallamos triste, angustiado, moribundo. Su mujer tenía 60 III| que le proporcionamos le animó un poco; pero su salud quedó 61 II| pasión la mentira:~    - ¡Un año padeciendo y amándola!~    62 III| Me acosté muy agitado, ansioso, pensativo, triste. Luego 63 | ante 64 | Antes 65 III| soberano, se desasió de mí, apagó la luz y se fue.~    ¿Qué 66 III| comí a besos; mi boca no se apartaba de la suya, febril y lasciva. 67 II| periódico. Rivet me dijo aparte:~    -Creo que podemos dar 68 II| mil cosas al oído, frases apasionadas que nos enloquecían.~    69 II| su comercio en ruina; su apellido en el arroyo, deshonrado; 70 I| No soy hermosa? ¿No soy apetecible? Pues ¿qué ha hecho usted 71 III| telegrama: la señora de Tonelet aplazaría su regreso hasta la mañana 72 II| Y le contesté con mucho aplomo:~    -Hago lo que puedo. 73 III| Puerco de Morín, y este apodo cruel era su martirio. Después 74 | aquí 75 II| Estábamos allí solos, entre los árboles, junto a un banco de piedra 76 II| Cómo?~    Y mirándola con ardor a los ojos proseguí:~    - 77 III| Consiguieron ustedes arreglar eso del puerco de Morín?~    78 II| cuello, diciéndome:~    -¿Así arreglas el asunto del puerco de 79 III| Rivet dijo:~    -Sí, todo se arregló al fin, gracias a éste; 80 II| un grosero; hará que me arrepienta de haberle atendido.~    -¡ 81 II| ruina; su apellido en el arroyo, deshonrado; sus amigos 82 IV| vacilar, bajó de tono, como si articulase una palabra grosera:~    -... 83 I| hacía combinaciones que le aseguraban el triunfo, imaginaba una 84 II| Me pareció un loco, un asesino . Aterrada, ni siquiera 85 I| que presentarse al juez, asistir al juicio de faltas y buscar 86 II| el pobre viejo hablaba de asuntos políticos. Yo miré fijamente 87 I| caballeresca: servicios, atenciones, conversación viva y galante... 88 II| me arrepienta de haberle atendido.~    -¡Perdón; perdón, señorita! 89 II| pareció un loco, un asesino . Aterrada, ni siquiera pude sospechar 90 I| portezuela.~    Y llena de miedo, aterrorizada, intentó lanzarse a la vía.~    91 I| proyectos cruzaban por su atormentado cerebro. Y se decía para 92 II| mujer, que no se cansaba de atormentarle, me dijo:~    -¿Viene usted 93 II| ella, proseguí:~    -El atrevimiento de mi amigo era excusable. 94 II| El presidente de la Audiencia nos ofreció echar tierra 95 | aún 96 I| capote: "Se cuentan muchas aventuras de ferrocarril. Acaso ahora 97 III| una puerta; la Fortuna me ayudó. Vi a Enriqueta en la cama, 98 III| si, abriendo puertas al azar, diese yo en la del tío? 99 I| abrasarse, no viendo más que bailarinas casi desnudas, actrices 100 I| bastante anciana.~A Morín le bailaron los ojos y le temblaron 101 | bajo 102 IV| Y después de vacilar, bajó de tono, como si articulase 103 II| los árboles, junto a un banco de piedra que nos ofrecía 104 I| se despedía de una señora bastante anciana.~A Morín le bailaron 105 I| por casualidad. Acaso me bastará ser atrevido. Pero no soy 106 IV| notario de Turenne, señor Bellonele; una hermosa mujer, gallarda 107 II| defensa, ya le había yo besado las mejillas.~    Retrocediendo 108 II| delirante, abracé su cintura, y besando sus cabellos, le dije mil 109 II| perjuraba que ni había llegado a besar. Yo, maquinalmente, le respondía:~    - 110 II| al oído:~    -Si ahora la besara yo, ¿usted gritaría?~    111 I| abalanzóse, oprimió con fuerza, besó con locura.~    -¡ Socorro! ¡ 112 I| tal estado cuando tomó su billete de vuelta a la Rochela, 113 III| luna me la comí a besos; mi boca no se apartaba de la suya, 114 II| a los deseos!...~    Con brusquedad le dije casi al oído:~    - 115 I| Cuando la víctima de su brutalidad pudo tranquilizarse, hizo 116 II| cohibida. Entonces pensé: "Buena pieza es la moza. Comprendo 117 II| regreso a casa de sus tíos, burgueses bien acomodados en Mauzé.~    118 I| imaginaba una situación caballeresca: servicios, atenciones, 119 III| Enriqueta, enséñales a estos caballeros dónde tienen sus habitaciones.~    120 II| su cintura, y besando sus cabellos, le dije mil cosas al oído, 121 II| Mirándome de los pies a la cabeza, contestó muy segura:~    - 122 II| las tardes a Morín en el café del Comercio.~    Al día 123 I| almacén de sedería en la calle principal de la Rochela?~    - 124 III| buscaba y cuyo nombre me callo. Era, verdaderamente, la 125 III| organizar una expedición campestre para obsequiarnos y divertirnos. 126 I| París, deseando echar una cana al aire, pero con el pretexto 127 IV| setenta y cinco presenté mi candidatura para diputado, tuve que 128 II| triste. Su mujer, que no se cansaba de atormentarle, me dijo:~    -¿ 129 III| hojeando con afán tantos capítulos, que amanecía y aún estábamos 130 I| cerebro. Y se decía para su capote: "Se cuentan muchas aventuras 131 III| punto de ahogarla con mis caricias.~    Cuando ya se abandonaba 132 IV| gallarda y de opulentas carnes me recibió:~    -Usted no 133 II| segura:~    -No es el mismo caso.~    -¿Por qué?~    -Usted 134 I| suerte llega de pronto, por casualidad. Acaso me bastará ser atrevido. 135 II| tribunales por la misma causa que Morín.~    -¿Cómo?~    136 I| cruzaban por su atormentado cerebro. Y se decía para su capote: " 137 I| en una manta, reclinóse y cerró los ojos. Morín se preguntaba:~    "¿ 138 III| cruzaban y se confundían sin cesar.~    Luego salimos al jardín. 139 I| tristezas, le sorprendió el chasquido amoroso de un beso.~    140 IV| mil ochocientos setenta y cinco presenté mi candidatura 141 II| Tembloroso, delirante, abracé su cintura, y besando sus cabellos, 142 IV| No ignoro en qué dolorosa circunstancia conoció usted a Enriqueta. 143 III| tío? Medité una excusa. ¡Claro! Le diría que buscaba el 144 III| moribundo. Su mujer tenía clavados los ojos en él como una 145 II| lo que pretendía.~    Y clavó en mí sus ojos, ni turbada, 146 II| sus ojos, ni turbada, ni cohibida. Entonces pensé: "Buena 147 I| ocasiones magníficas" Y hacía combinaciones que le aseguraban el triunfo, 148 II| Con mil precauciones comencé a tratar de su aventura. 149 II| buen Tonelet -; ustedes comerán y dormirán aquí; mañana 150 III| la luz de la luna me la comí a besos; mi boca no se apartaba 151 III| III~    Durante la comida enloquecí por completo. 152 | Cómo 153 I| con el pensamiento a su compañera de viaje, que tendría diecinueve 154 I| la viajera, y miró a su compañero, saludándole con dulce sonrisa. 155 II| Señorita, quisiera comparecer ante los tribunales por 156 I| sonriendo. Morín, trastornado completamente, sin buscar una palabra, 157 I| el pretexto de hacer unas compras. No ignoras lo que son para 158 II| razona. Después de gritar, comprendí mi ligereza. tarde ya para 159 III| sinapismos en las piernas y compresas de agua fría en la frente, 160 II| Cuando la sobrina se alejó, comunicamos al tío el objeto de nuestro 161 II| hablaremos con mi esposa y confío en que nos entendamos.~    162 III| miradas se cruzaban y se confundían sin cesar.~    Luego salimos 163 IV| señor mío, que deseaba conocer a usted. ¡Mi mujer me hablaba 164 I| I~    -Tú conociste a Morín. ¿Te acuerdas de 165 II| escúcheme por piedad. Yo no conozco a Morín. Que le lleven a 166 III| gente nos aguardaba.~    -¿Consiguieron ustedes arreglar eso del 167 II| Rivet que me acompañara, y consintió, siempre que tomáramos el 168 II| quería resolver nada sin consultarlo con su esposa, y su esposa 169 II| Acabó por darme lástima, y consulté con mi director, Rivet, 170 II| excusable. Resulta difícil contenerse hallándose a solas con una 171 I| provoca el deseo; teniendo que contentarse, cuando el hambre de placer 172 II| puerco de Morín?~    Y le contesté con mucho aplomo:~    -Hago 173 I| noches, roce con mujeres, una continua excitación del espíritu, 174 II| sorprendida. Le cogí una mano y continué:~    -Sí; escúcheme por 175 II| muchacha no se turbaba; muy al contrario, me dio la impresión que 176 I| servicios, atenciones, conversación viva y galante... Pero no 177 III| hablamos con la tía. Pronto nos convinimos y todo quedó acordado satisfactoriamente. 178 I| besos en los labios, el corazón removido y el alma enferma.~    179 III| Furioso, deliraba. Salí al corredor con la palmatoria en la 180 I| un empleado se acercaba corriendo por los estribos.~    -Este 181 II| Mauzé.~    Volví a casa del corruptor y le hallé tumbado, enfermo, 182 II| sus cabellos, le dije mil cosas al oído, frases apasionadas 183 I| disgustado, sintiendo el cosquilleo de besos en los labios, 184 I| por ultrajes a las buenas costumbres, con escándalo, en un sitio 185 II| tan impresionado, que me creí sincero en aquel instante. 186 II| Rivet me dijo aparte:~    -Creo que podemos dar por arreglado 187 I| redondas, pechos abultados, creyendo que todo se ofrece y sin 188 II| aquel instante. Y ella me creyó también.~    Rivet y Tonelet 189 I| temblaron las manos. ¡Preciosa criatura! Y entró en el andén tras 190 III| Puerco de Morín, y este apodo cruel era su martirio. Después 191 I| Estoy seguro de que nos cruzamos todos los días con la fortuna 192 | cuanto 193 I| el expreso de las ocho y cuarenta de la noche. Dando vueltas 194 II| como un tigre, abrazándola, cubriéndola de besos. Cuando logró desprenderse, 195 II| Rivet me puso una mano al cuello, diciéndome:~    -¿Así arreglas 196 II| provocativa y amenazadora.~    Di cuenta de lo que sabía, y el desgraciado 197 I| decía para su capote: "Se cuentan muchas aventuras de ferrocarril. 198 I| buscar una palabra, ni un cumplido, ni una confesión que advirtiese 199 III| abrí el libro que buscaba y cuyo nombre me callo. Era, verdaderamente, 200 I| y cuarenta de la noche. Dando vueltas por la sala de la 201 III| habitaciones.~    Y se fue, dándonos las buenas noches. Enriqueta 202 II| amigos le huían. Acabó por darme lástima, y consulté con 203 I| aquellos labios alegres le decían sin duda: "Tonto; ha perdido 204 II| Rivet, hombre prudente, decidido a poner todos los medios 205 II| echado sobre mi furioso y sin decir una sola palabra. Me pareció 206 I| tranquilizarse, hizo su declaración. Hubo luego que presentarse 207 II| de la sobrina.~    Rivet declaró:~    -Yo he sido menos afortunado 208 II| mejor que usted sola se defendiera contra ese puerco, sin llamar 209 II| que pudiera preparar su defensa, ya le había yo besado las 210 II| Républicaíne, muy ferviente defensor de nuestros ideales, y nos 211 IV| sonreía.~    Cuando me dejó a solas con su marido, el 212 II| oía mi confesión con el deleite que proporciona lo agradable 213 II| Enriqueta. La misión era delicada, pero acepté. Morín juraba 214 IV| Enriqueta. Su galantería, su delicadeza, su tacto, su oportunidad, 215 II| fijamente a la sobrina. Era deliciosa.~    Con mil precauciones 216 II| por turbarme. Tembloroso, delirante, abracé su cintura, y besando 217 I| años, y era rubia, bien desarrollada y esbelta. La joven envolvió 218 III| un esfuerzo soberano, se desasió de mí, apagó la luz y se 219 III| preguntado a usted con qué se desayuna.~    Ya la tenía otra vez 220 I| al vestido, suplicante, desconcertado.~    -¡Señorita! ¡Oh, señorita!~    221 I| su casa tarde, rendido y desconsolado, bajo el peso de una denuncia 222 | desde 223 IV| Tiempo hace, señor mío, que deseaba conocer a usted. ¡Mi mujer 224 I| pasar quince días a París, deseando echar una cana al aire, 225 II| nos abandonáramos a los deseos!...~    Con brusquedad le 226 II| para librar a Morín de la desesperación.~    El presidente de la 227 II| aventura, me refirió su desgracia, y no pude ocultarle mi 228 II| cuenta de lo que sabía, y el desgraciado me rogó que fuese a ver 229 II| su apellido en el arroyo, deshonrado; sus amigos le huían. Acabó 230 I| más que bailarinas casi desnudas, actrices muy escotadas, 231 I| muy bonita y muy joven, se despedía de una señora bastante anciana.~ 232 I| seducción.~    Amaneció. Despertó  la viajera, y miró a su 233 II| perdón, señorita! No me desprecie. Si usted supiera ...~    234 II| cubriéndola de besos. Cuando logró desprenderse, sofocada, temblorosa, me 235 III| libro para entretener mis desvelos.~    Enriqueta resistió; 236 I| estación de Mauzé los gendarmes detuvieron a Morín. Cuando la víctima 237 I| puso en marcha.~    Morín devoraba con el pensamiento a su 238 III| fiera que se dispusiese a devorarle.~    La satisfacción que 239 II| provocativa y amenazadora.~    Di cuenta de lo que sabía, 240 II| Rivet:~    -Comprendo la diablura del puerco de Morín.~    241 II| que puedo. Y el tío, ¿qué dice? Yo respondo en absoluto 242 I| compañera de viaje, que tendría diecinueve o veinte años, y era rubia, 243 III| abriendo puertas al azar, diese yo en la del tío? Medité 244 II| amigo era excusable. Resulta difícil contenerse hallándose a 245 IV| presenté mi candidatura para diputado, tuve que visitar al notario 246 II| lástima, y consulté con mi director, Rivet, hombre prudente, 247 III| Medité una excusa. ¡Claro! Le diría que buscaba el cuarto de 248 I| vuelve a su casa de provincia disgustado, sintiendo el cosquilleo 249 III| él como una fiera que se dispusiese a devorarle.~    La satisfacción 250 III| campestre para obsequiarnos y divertirnos. Enriqueta me rogaba que 251 III| maravillosa de las novelas, el más divino de los poemas.~    Cuando 252 IV| usted!... No ignoro en qué dolorosa circunstancia conoció usted 253 I| noche; mientras la joven dormía tranquilamente, Morín preparaba 254 II| Tonelet -; ustedes comerán y dormirán aquí; mañana temprano hablaremos 255 I| labios alegres le decían sin duda: "Tonto; ha perdido usted 256 II| suerte. Perdóneme usted.~    Dudando, y queriendo adivinar la 257 II| evitarla. Ese imbécil se había echado sobre mi furioso y sin decir 258 | él 259 III| a Morín la noticia.~    Embutido en un sillón, con sinapismos 260 I| tren perdía velocidad; un empleado se acercaba corriendo por 261 II| puerco, sin llamar a los empleados ni a los gendarmes, ni promover 262 I| El comerciante deliraba enardecido. La sonrisa era una invitación; 263 III| en la mano. Era preciso encontrarla; pero ¿dónde tendría su 264 III| recobró en un instante sus energías y huyó.~    Me acosté muy 265 I| corazón removido y el alma enferma.~    Morín se hallaba en 266 II| corruptor y le hallé tumbado, enfermo, triste. Su mujer, que no 267 I| excitación del espíritu, enloquecer y abrasarse, no viendo más 268 III| III~    Durante la comida enloquecí por completo. Ella se había 269 II| frases apasionadas que nos enloquecían.~    Enriqueta se volvió 270 III| que madrugar. Enriqueta, enséñales a estos caballeros dónde 271 II| esposa y confío en que nos entendamos.~    Rivet resistía, pero 272 I| la sala de la estación, entregado a sus tristezas, le sorprendió 273 III| pedir a usted un libro para entretener mis desvelos.~    Enriqueta 274 II| con los brazos abiertos, entusiasmado al ver en su casa dos redactores 275 I| desarrollada y esbelta. La joven envolvió sus piernas en una manta, 276 II| la moza. Comprendo que se equivocara ese puerco de Morín"~    277 | esa 278 I| rubia, bien desarrollada y esbelta. La joven envolvió sus piernas 279 I| casi desnudas, actrices muy escotadas, piernas redondas, pechos 280 II| mano y continué:~    -Sí; escúcheme por piedad. Yo no conozco 281 III| Pero haciendo un esfuerzo soberano, se desasió de 282 | eso 283 I| continua excitación del espíritu, enloquecer y abrasarse, 284 | Esta 285 II| a ver a ese puerco? Ahí está.~    Y se plantó a los pies 286 I| Morín se hallaba en tal estado cuando tomó su billete de 287 | estos 288 I| leyéramos en el fondo del alma. Estoy seguro de que nos cruzamos 289 I| acercaba corriendo por los estribos.~    -Este hombre ha querido..., 290 III| oprimí entre mis brazos estuve a punto de ahogarla con 291 II| muy largo que hubiera sido eterno si una voz que me llamaba 292 II| ligereza. tarde ya para evitarla. Ese imbécil se había echado 293 II| noche.~    -Pero tengo una excelente idea -dijo triunfante y 294 I| con mujeres, una continua excitación del espíritu, enloquecer 295 II| atrevimiento de mi amigo era excusable. Resulta difícil contenerse 296 III| quisieron organizar una expedición campestre para obsequiarnos 297 III| pero Rivet se opuso con tan extremada tenacidad, que hube de rendirme 298 I| juez, asistir al juicio de faltas y buscar un fiador. Hasta 299 II| verla y hablarle; me ha favorecido la suerte. Perdóneme usted.~    300 III| se apartaba de la suya, febril y lasciva. El tío y Rivet 301 II| como su amigo... ni tan feo.~    Antes que pudiera preparar 302 I| cuentan muchas aventuras de ferrocarril. Acaso ahora se me ofrece 303 II| Cloche Républicaíne, muy ferviente defensor de nuestros ideales, 304 I| juicio de faltas y buscar un fiador. Hasta la noche no logró 305 III| los ojos en él como una fiera que se dispusiese a devorarle.~    306 I| Ah! Si leyéramos en el fondo del alma. Estoy seguro de 307 II| tan hermosa.~    Riendo francamente, me contestó:~    - ¡Si 308 II| dije mil cosas al oído, frases apasionadas que nos enloquecían.~    309 III| compresas de agua fría en la frente, le hallamos triste, angustiado, 310 III| piernas y compresas de agua fría en la frente, le hallamos 311 I| abalanzóse, oprimió con fuerza, besó con locura.~    -¡ 312 | fuese 313 III| página, volvimos la hoja y fuimos hojeando con afán tantos 314 IV| conoció usted a Enriqueta. Su galantería, su delicadeza, su tacto, 315 IV| Bellonele; una hermosa mujer, gallarda y de opulentas carnes me 316 II| idea -dijo triunfante y gozoso el buen Tonelet -; ustedes 317 III| todo se arregló al fin, gracias a éste; yo no hice nada; 318 I| Morín. ¿Te acuerdas de su gran almacén de sedería en la 319 II| no se razona. Después de gritar, comprendí mi ligereza. 320 II| ahora la besara yo, ¿usted gritaría?~    Mirándome de los pies 321 I| Socorro! ¡ Socorro! -gritó la joven, abriendo la portezuela.~    322 IV| si articulase una palabra grosera:~    -...en el asunto del 323 II| decía:~    -Es usted un grosero; hará que me arrepienta 324 III| cuarto de Rivet, después guióme al mío. Viéndome solo con 325 II| impresión que me oía con gusto.~    -Veamos -le dije -, ¿ 326 III| pellizcaba, murmurando:~    -Me habéis hartado ya, tú y el puerco 327 II| hará que me arrepienta de haberle atendido.~    -¡Perdón; 328 II| Rivet y Tonelet ya se habían adelantado mucho. Estábamos 329 III| caballeros dónde tienen sus habitaciones.~    Y se fue, dándonos 330 III| lasciva. El tío y Rivet hablaban acaloradamente sin acordarse 331 III| de Morín?~    A las ocho hablamos con la tía. Pronto nos convinimos 332 II| dormirán aquí; mañana temprano hablaremos con mi esposa y confío en 333 II| un pretexto para verla y hablarle; me ha favorecido la suerte. 334 I| ocasiones magníficas" Y hacía combinaciones que le aseguraban 335 II| a dar un paseito por su hacienda.~    Adelantándose del brazo 336 III| tomo..., tomo...~    Pero haciendo un esfuerzo soberano, se 337 II| contesté con mucho aplomo:~    -Hago lo que puedo. Y el tío, ¿ 338 I| alma enferma.~    Morín se hallaba en tal estado cuando tomó 339 III| agua fría en la frente, le hallamos triste, angustiado, moribundo. 340 II| Resulta difícil contenerse hallándose a solas con una mujer tan 341 II| casa del corruptor y le hallé tumbado, enfermo, triste. 342 I| que contentarse, cuando el hambre de placer se hace insufrible, 343 II| Es usted un grosero; hará que me arrepienta de haberle 344 II| Eres un puerco; nadie haría lo que hiciste.~    El pobre 345 III| murmurando:~    -Me habéis hartado ya, tú y el puerco de Morín 346 | Has 347 II| se retirase la denuncia hecha por el tío de la víctima. 348 I| apetecible? Pues ¿qué ha hecho usted toda la noche junto 349 II| llamábamos a la reja de un hermoso jardín. Una joven, sonriente 350 III| fin, gracias a éste; yo no hice nada; éste lo hizo todo.~    351 II| puerco; nadie haría lo que hiciste.~    El pobre lloraba, su 352 III| primera página, volvimos la hoja y fuimos hojeando con afán 353 III| volvimos la hoja y fuimos hojeando con afán tantos capítulos, 354 II| el de la noche.~    Dos horas después, llamábamos a la 355 III| extremada tenacidad, que hube de rendirme y regresar a 356 II| una voz que me llamaba no hubiese llegado a interrumpirlo.~    357 I| tranquilizarse, hizo su declaración. Hubo luego que presentarse al 358 II| deshonrado; sus amigos le huían. Acabó por darme lástima, 359 II| para mirarme, y sus labios húmedos se posaron dulcemente sobre 360 III| Recobrando su buen humor, Rivet dijo:~    -Sí, todo 361 I| I~    -Tú conociste a Morín. ¿ 362 II| cuando la conoció Morín iba de regreso a casa de sus 363 II| Pero tengo una excelente idea -dijo triunfante y gozoso 364 II| ferviente defensor de nuestros ideales, y nos recibió con los brazos 365 I| de hacer unas compras. No ignoras lo que son para un comerciante 366 IV| hablaba tanto de usted!... No ignoro en qué dolorosa circunstancia 367 II| II~    Era yo entonces redactor 368 III| III~    Durante la comida enloquecí 369 II| verja, y desde aquel día la imagen adorada no me ha abandonado. 370 I| le aseguraban el triunfo, imaginaba una situación caballeresca: 371 IV| Señora. .., no sé. . .; no imagino.~    -Enriqueta Soulier.~    - ¡ 372 II| tarde ya para evitarla. Ese imbécil se había echado sobre mi 373 II| lleven a presidio, ¿qué me importa? Pero yo había visto a usted 374 II| al contrario, me dio la impresión que me oía con gusto.~    - 375 II| mentido.~    Estaba yo tan impresionado, que me creí sincero en 376 II| viaje. Tonelet se mostró indeciso. No quería resolver nada 377 I| tranquilamente, Morín preparaba una inevitable seducción.~    Amaneció. 378 IV| tacto, su oportunidad, su infatigable obstinación al servicio 379 I| hambre de placer se hace insufrible, con algún manjar menos 380 I| de miedo, aterrorizada, intentó lanzarse a la vía.~    Morín 381 II| llamaba no hubiese llegado a interrumpirlo.~    Enriqueta huyó. Rivet 382 II| No pareciéndome oportuno ir solo, rogué a Rivet que 383 IV| IV~    Todos le olvidaron, 384 II| yo entonces redactor en jefe de La Cloche Républicaine, 385 II| atrevido; pero no repita el juego.~    -Señorita, quisiera 386 I| luego que presentarse al juez, asistir al juicio de faltas 387 I| presentarse al juez, asistir al juicio de faltas y buscar un fiador. 388 II| delicada, pero acepté. Morín juraba y perjuraba que ni había 389 II| Embustero, embustero...~    -Juro a usted que no he mentido.~    390 II| Ocurrióseme de pronto, y lancé con pasión la mentira:~    - ¡ 391 I| miedo, aterrorizada, intentó lanzarse a la vía.~    Morín la retuvo, 392 III| apartaba de la suya, febril y lasciva. El tío y Rivet hablaban 393 II| le huían. Acabó por darme lástima, y consulté con mi director, 394 I| no soy atrevido. ¡Ah! Si leyéramos en el fondo del alma. Estoy 395 II| poner todos los medios para librar a Morín de la desesperación.~    396 I| noche no logró Morín verse libre y tomar el tren, llegando 397 II| de gritar, comprendí mi ligereza. tarde ya para evitarla. 398 II| Dos horas después, llamábamos a la reja de un hermoso 399 II| defendiera contra ese puerco, sin llamar a los empleados ni a los 400 III| pensativo, triste. Luego llamaron dulcemente a mi puerta.~    -¿ 401 II| la invitación.~    El tío llamó entonces a la sobrina y 402 I| Quién sabe! La suerte llega de pronto, por casualidad. 403 I| verse libre y tomar el tren, llegando a su casa tarde, rendido 404 III| acordarse de nosotros.~    Llegó un telegrama: la señora 405 I| abriendo la portezuela.~    Y llena de miedo, aterrorizada, 406 III| éste lo hizo todo.~    Y llevamos a Morín la noticia.~    407 II| conozco a Morín. Que le lleven a presidio, ¿qué me importa? 408 II| que hiciste.~    El pobre lloraba, su mujer le había pegado; 409 II| sola palabra. Me pareció un loco, un asesino . Aterrada, 410 I| oprimió con fuerza, besó con locura.~    -¡ Socorro! ¡ Socorro! - 411 I| poder o sin atreverse a lograr nada, nada en absoluto de 412 III| al jardín. A la luz de la luna me la comí a besos; mi boca 413 II| Soulier, no tenía padre ni madre, y después de tomar el título 414 III| es tarde y tendremos que madrugar. Enriqueta, enséñales a 415 II| después de tomar el título de maestra en París, cuando la conoció 416 I| fortuna y se pierden ocasiones magníficas" Y hacía combinaciones que 417 III| amanecía y aún estábamos mal satisfechos.~    Luego volví 418 I| hace insufrible, con algún manjar menos delicado. El que así 419 I| envolvió sus piernas en una manta, reclinóse y cerró los ojos. 420 II| había llegado a besar. Yo, maquinalmente, le respondía:~    -Es lo 421 III| verdaderamente, la más maravillosa de las novelas, el más divino 422 I| expreso, que pronto se puso en marcha.~    Morín devoraba con 423 IV| Cuando me dejó a solas con su marido, el notario me abrazó diciéndome:~    - 424 III| este apodo cruel era su martirio. Después de sufrir mucho 425 II| decidido a poner todos los medios para librar a Morín de la 426 I| perdido usted el tiempo meditando. ¿No soy hermosa? ¿No soy 427 III| diese yo en la del tío? Medité una excusa. ¡Claro! Le diría 428 II| ya le había yo besado las mejillas.~    Retrocediendo murmuró:~    - 429 II| dije -, ¿no hubiera sido mejor que usted sola se defendiera 430 II| Juro a usted que no he mentido.~    Estaba yo tan impresionado, 431 II| pronto, y lancé con pasión la mentira:~    - ¡Un año padeciendo 432 I| andén tras ella, y tras ella metióse precipitado en un vagón 433 | mientras 434 II| posaron dulcemente sobre los míos. La oprimía contra mi pecho 435 II| la verdad en mis ojos, me miraba y repetía:~    -Embustero, 436 III| nuestras manos y nuestras miradas se cruzaban y se confundían 437 II| Morín.~    -¿Cómo?~    Y mirándola con ardor a los ojos proseguí:~    - 438 I| con el pañuelo, y volvió a mirar y a sonreir.~    El comerciante 439 II| Enriqueta se volvió para mirarme, y sus labios húmedos se 440 II| de asuntos políticos. Yo miré fijamente a la sobrina. 441 I| Despertó  la viajera, y miró a su compañero, saludándole 442 II| al tío de Enriqueta. La misión era delicada, pero acepté. 443 | misma 444 II| Es lo mismo; de todos modos, eres un puerco.~    No 445 I| invitación; había llegado el momento; aquellos ojos, aquellos 446 III| hallamos triste, angustiado, moribundo. Su mujer tenía clavados 447 II| nuestro viaje. Tonelet se mostró indeciso. No quería resolver 448 II| pensé: "Buena pieza es la moza. Comprendo que se equivocara 449 | mucha 450 II| aventura. Pronto noté que la muchacha no se turbaba; muy al contrario, 451 | muchas 452 III| mucho durante dos años, murió.~ 453 III| amigo, quien me pellizcaba, murmurando:~    -Me habéis hartado 454 II| mejillas.~    Retrocediendo murmuró:~    -Es usted muy atrevido; 455 II| opinión:~-Eres un puerco; nadie haría lo que hiciste.~    456 III| libro que buscaba y cuyo nombre me callo. Era, verdaderamente, 457 | nosotros 458 II| tratar de su aventura. Pronto noté que la muchacha no se turbaba; 459 III| Y llevamos a Morín la noticia.~    Embutido en un sillón, 460 III| la más maravillosa de las novelas, el más divino de los poemas.~    461 | nuestro 462 II| proporciona lo agradable y nuevo. Yo acabé por turbarme. 463 II| alejó, comunicamos al tío el objeto de nuestro viaje. Tonelet 464 III| expedición campestre para obsequiarnos y divertirnos. Enriqueta 465 IV| oportunidad, su infatigable obstinación al servicio de mi pobrecita 466 I| la fortuna y se pierden ocasiones magníficas" Y hacía combinaciones 467 II| su desgracia, y no pude ocultarle mi opinión:~-Eres un puerco; 468 II| Y buscaba yo una excusa. Ocurrióseme de pronto, y lancé con pasión 469 I| el peso de una denuncia oficial, por ultrajes a las buenas 470 II| banco de piedra que nos ofrecía dulce reposo. Enriqueta 471 II| presidente de la Audiencia nos ofreció echar tierra sobre tan delicado 472 I| desconcertado.~    -¡Señorita! ¡Oh, señorita!~    El tren perdía 473 IV| IV~    Todos le olvidaron, y le olvidé como todos. 474 II| y no pude ocultarle mi opinión:~-Eres un puerco; nadie 475 IV| delicadeza, su tacto, su oportunidad, su infatigable obstinación 476 II| puerco.~    No pareciéndome oportuno ir solo, rogué a Rivet que 477 III| Viéndome solo con ella, la oprimí entre mis brazos estuve 478 II| dulcemente sobre los míos. La oprimía contra mi pecho y ella no 479 I| resoluciones, abalanzóse, oprimió con fuerza, besó con locura.~    -¡ 480 IV| hermosa mujer, gallarda y de opulentas carnes me recibió:~    - 481 III| yo acepté, pero Rivet se opuso con tan extremada tenacidad, 482 III| satisfactoriamente. Hasta quisieron organizar una expedición campestre 483 | otra 484 | otros 485 II| padeciendo y amándola!~    Me oyó sorprendida. Le cogí una 486 I| menos delicado. El que así padece, vuelve a su casa de provincia 487 II| la mentira:~    - ¡Un año padeciendo y amándola!~    Me oyó sorprendida. 488 II| Enriqueta Soulier, no tenía padre ni madre, y después de tomar 489 III| Cuando acabamos la primera página, volvimos la hoja y fuimos 490 IV| Soulier.~    - ¡Ah!~    Palidecí, temblé; pero ella no se 491 III| Salí al corredor con la palmatoria en la mano. Era preciso 492 I| ojos y los labios con el pañuelo, y volvió a mirar y a sonreir.~    493 II| proseguí:~    -Porque me ha parecido usted la más adorable de 494 II| eres un puerco.~    No pareciéndome oportuno ir solo, rogué 495 II| decir una sola palabra. Me pareció un loco, un asesino . Aterrada, 496 I| provincia quince días en Paris. Al teatro todas las noches, 497 I| sesenta y tres Morín fue a pasar quince días a París, deseando 498 II| que saliéramos a dar un paseito por su hacienda.~    Adelantándose 499 II| Ocurrióseme de pronto, y lancé con pasión la mentira:~    - ¡Un año 500 I| primera palabra.~    Y así pasó toda la noche; mientras


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