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Guy de Maupassant
La herrumbre

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)


abrig-pican | pieza-zorro

    Párrafo
1 II| envolvían en una manta, y le abrigaban la garganta con un pañuelo, 2 V| ocho días, ¡nada! ¡ Pero absolutamente nada! Y no por falta de 3 II| su enfermero, y como se aburría casi tanto como su amo, 4 II| poniéndole a punto de morir de aburrimiento, y de tristeza. Como no 5 II| dolencia se repite, soy hombre acabado.~    Cuando se hubo ido, 6 IV| fatigada voz le dijo:~    -Acabo de llegar en este instante, 7 | acaso 8 II| mujer. La invitación fue aceptada. Era una diversión para 9 III| convencer a Berta para que acepte. ¡Caramba! ¡Una mujer como 10 II| preguntándole socarronamente acerca de las ideas de los conejos 11 II| un viejo criado, éste no acertó a prepararle bien las cataplasmas 12 III| mientras el señor de Courville, acompañándole hasta la puerta, le oyó 13 IV| la señora Vilers cantaba acompañándose al piano, una doncella entró 14 V| Compadezco a usted -y le acompañó hasta mitad de camino aquel 15 V| Sí... Verdaderamente..., acudían a todos los recursos... 16 V| por falta de pruebas. He acudido a cuanto había mejor en 17 V| usted supiera cuánto me acuerdo a todas horas de Berta Vilers, 18 V| cierta clase, no se va tan adelante como usted lo hizo en ciertos 19 | Además 20 IV| violento verla. Gracias. Adiós.~    Y se fue corriendo.~    21 IV| su amiga, que ya estaba advertida de las intenciones matrimoniales 22 IV| complicaciones dificultosas advirtieron hábilmente a la señora Vilers, 23 I| cacerías a varios de su misma afición, sólo trataba asiduamente 24 I| comprendiéndolo, se ha dicho, agazapándose: "Me ha comprometido el 25 III| de nuevo estaba pálido, agotado por sus cavilaciones, más 26 V| solamente para la caza. No me agrada otra cosa, usted lo sabe, 27 II| una, de cuarenta años, aún agradable y hermosa, bastante rica, 28 II| que la viuda tuvo con él agradáronle; y una tarde, para manifestar 29 V| ciertos deberes, cuando me agradó Berta, un escrúpulo, un 30 I| infancia. Consagrado a la agricultura, vivía tranquilo con su 31 IV| parte de un caballero que le aguardaba en la antesala y quería 32 III| bandada se remontó en el aire batiendo las alas.~    La 33 III| la puerta, le oyó hacer alabanzas de su amiga, le preguntó 34 III| en el aire batiendo las alas.~    La señora Vilers, asustada, 35 V| Para cerciorarme de lo que alcanzarían mis fuerzas, decidíme a 36 II| bastante rica, de carácter alegre y muy bondadoso, que se 37 II| faltaban su frescura y su alegría. Un pensamiento incesante 38 | alguna 39 | algunos 40 | allí 41 II| cuales el barón ponía toda su alma; se animaba, levantaba los 42 II| cocimientos y le servían el almuerzo primorosamente. Mientras 43 III| cuando un ruido monstruoso alzóse del suelo - Brrr, brrr, 44 I| asiduamente a los Courvilles, sus amables vecinos; amistad rancia, 45 I| Courvilles, sus amables vecinos; amistad rancia, de familia.~    46 II| aburría casi tanto como su amo, dormía de noche y de día 47 V| costumbre de..., de..., del amor; en fin, ignoraba si aún 48 IV| naturales, tal vez unos amores viejos. En fin, el asunto 49 I| sus intenciones, y los analizaba, los explicaba:~    -Cuando 50 V| convencerse de que nadie andaba por allí que pudiera oírlo, 51 III| solicitud de una nodriza que ve andar al niño por primera vez.~    52 II| barón ponía toda su alma; se animaba, levantaba los brazos, gesticulaba 53 II| maneras de ver de diferentes animales, y les atribuía planes y 54 III| Cazaríamos juntos todo el año.~    El señor de Courville, 55 | ante 56 IV| caballero que le aguardaba en la antesala y quería verle.~    Era 57 IV| traje de viaje. Al ver a su antiguo camarada, estrechándole 58 III| graves que de costumbre. Apartándose de todos con el señor Courville, 59 II| carrillos como si realmente aplicase a sus labios el instrumento.~    60 III| todo.~    Y calló. Luego, apretando mucho la mano a su compañero, 61 V| había molestado un poco, aprovechó la oportunidad para manifestarle 62 III| los perros, la manera de apuntar a tales o cuales piezas. 63 | aquellas 64 | aquí 65 III| temblaba como una hoja en el árbol. Y balbucía:~    -Cuidado; 66 I| temprano hasta la noche. con un ardor furioso. Cazaba en invierno 67 I| conocía mucho a todos los aristócratas de la provincia, encontrando 68 III| Paris. En cuanto vuelva lo arreglaremos todo.~    No fue posible 69 II| Gontrán se distraía y se arrinconaba canturreando algún toque 70 V| mejor en todos los géneros. Aseguro que por ellas tampoco ha 71 I| misma afición, sólo trataba asiduamente a los Courvilles, sus amables 72 V| usted lo hizo en ciertos asuntos, porque, después de todo, 73 III| alas.~    La señora Vilers, asustada, cerró los ojos, disparó 74 II| preocupaciones. Bruscamente, un ataque de reuma le retuvo dos meses 75 V| reía: escuchaba poniendo atención, y cuando su marido hubo 76 II| como a los hombres.~    Las atenciones que la viuda tuvo con él 77 II| diferentes animales, y les atribuía planes y razonamientos sutiles 78 I| campo rodeada de bosques, y aun cuando conocía mucho a todos 79 I| bien, robusto y erguido, aunque bastante calvo; grueso, 80 I| mira; yo le hago una señal; avanza. Brrr.. La chocha vuela; 81 I| salido al borde. Imposible avanzar sin descubrirse, y comprendiéndolo, 82 V| la señora replicó:~    -¡Bah! Tonterías. Cuando un hombre 83 V| oírlo, prosiguió en voz baja:~    -Ya comprendo que disgusté 84 III| una hoja en el árbol. Y balbucía:~    -Cuidado; prevenida; 85 III| barón se turbé de pronto, balbuciendo:~    -No, no...; antes he 86 III| Brrr, brrr, brrr - y una bandada se remontó en el aire batiendo 87 I| cazaba a la espera, en batida, con perro de muestra, con 88 III| bandada se remontó en el aire batiendo las alas.~    La señora 89 II| únicas horas de calma y bienestar que se le ofrecían. Ellas 90 I| pero vigoroso; llevaba los bigotes recortados para dejar libre 91 III| volvía con dos perdices en la boca.~    Desde aquel momento, 92 I| cara, ¡pum!... Cae como una bola, y Medor la recoge y la 93 II| bota de caña y pantalón bombacho; falda corta, chaquetilla 94 II| de carácter alegre y muy bondadoso, que se llamaba Berta Vilers.~    95 I| momento dado, ha salido al borde. Imposible avanzar sin descubrirse, 96 II| se presentó vestida con bota de caña y pantalón bombacho; 97 II| se animaba, levantaba los brazos, gesticulaba con todo su 98 II| callaban todos, produciendo un brusco silencio de los que a veces 99 II| aquí.~    Y ellas reían de buena gana.~    Cuando ya estaba 100 II| casa. Y fue. La viuda era bulliciosa, y el barón le hizo gracia, 101 V| todo, extremando la nota burlesca. Pero la señora Courville 102 V| ocasiones. Además, tampoco las buscaba; me parecía más divertido 103 II| ocurrido aquel proyecto? Buscaron, durante la velada, cuál 104 IV| Courville de parte de un caballero que le aguardaba en la antesala 105 | Cada 106 I| escopeta a la cara, ¡pum!... Cae como una bola, y Medor la 107 II| modo que, si un instante callaban todos, produciendo un brusco 108 II| proporcionaban las únicas horas de calma y bienestar que se le ofrecían. 109 I| erguido, aunque bastante calvo; grueso, pero vigoroso; 110 II| reuma le retuvo dos meses en cama, poniéndole a punto de morir 111 IV| viaje. Al ver a su antiguo camarada, estrechándole las manos, 112 I| veda prohibía la caza en campos y bosques; cazaba a la espera, 113 II| presentó vestida con bota de caña y pantalón bombacho; falda 114 IV| mientras la señora Vilers cantaba acompañándose al piano, 115 II| distraía y se arrinconaba canturreando algún toque de caza; de 116 V| fin, ignoraba si aún sería capaz de..., de... ¿Comprende? 117 I| echándome la escopeta a la cara, ¡pum!... Cae como una bola, 118 II| hermosa, bastante rica, de carácter alegre y muy bondadoso, 119 V| retorcía para no soltar la carcajada. Y estrechando gravemente 120 II| hacía Gontrán, inflando los carrillos como si realmente aplicase 121 II| marido:~    -Será preciso casar al barón.~    Todos se llevaron 122 I| Habitaba una casita de campo rodeada de bosques, 123 II| acertó a prepararle bien las cataplasmas ni a prevenir los mil cuidados 124 III| pálido, agotado por sus cavilaciones, más graves que de costumbre. 125 I| decía:~    -Si yo no fuese cazador, pasaría mi vida entera 126 II| restablecido y volvía de nuevo a cazar en los pantanos, una tarde 127 III| hecho expresamente para mí! Cazaríamos juntos todo el año.~    128 V| a ciertas cosas. Para cerciorarme de lo que alcanzarían mis 129 III| señora Vilers, asustada, cerró los ojos, disparó los dos 130 I| otra cosa, repitiendo sin cesar: "¡Deben de ser muy desgraciados 131 II| pantalón bombacho; falda corta, chaquetilla de terciopelo y gorra de 132 III| Gontrán saltaba como un chiquillo y que Medor volvía con dos 133 | cierta 134 | ciertas 135 | cierto 136 I| caza."~    Había cumplido cincuenta años y se conservaba muy 137 V| prueba evidente y en tales circunstancias, yo no podía..., no debía... 138 V| complicaciones de cierta clase, no se va tan adelante como 139 V| Pero el barón, con los ojos clavados en la oscuridad para convencerse 140 II| Ellas preparaban algunos cocimientos y le servían el almuerzo 141 I| cabeza, me ha indicado que me colocara en la otra punta del campo 142 I| de caza.~    En toda la comarca le llamaban el señor Gontrán, 143 V| ocho, esperando siempre. Comí en los restaurantes una 144 V| meses. Una tarde, habiendo comido muy bien, y titubeando un 145 V| del barón, le dijo:~    -Compadezco a usted -y le acompañó hasta 146 III| noche.~    En tres días no compareció. Al presentarse de nuevo 147 V| de Berta Vilers, tendría compasión de mí.~    Courville, a 148 IV| tenga usted la seguridad completa de que me porto como un 149 V| sería capaz de..., de... ¿Comprende? Pasaron dieciséis años 150 II| otra cosa, y envejecía sin comprender siquiera que pudo vivir 151 V| Siempre lo mismo... ¡Nada! Comprenderá usted que ante la prueba 152 I| avanzar sin descubrirse, y comprendiéndolo, se ha dicho, agazapándose: " 153 V| prosiguió en voz baja:~    -Ya comprendo que disgusté a ustedes, 154 V| mujeres. Pero en el momento de comprometerme a casarme, tuve mis dudas, 155 I| dicho, agazapándose: "Me ha comprometido el demonio del perro." Medor 156 V| debe faltar nunca a sus compromisos; y el que se casa queda 157 V| escrúpulo, un escrúpulo de conciencia vino a turbarme. Hacía mucho 158 II| preguntando siempre a la conclusión:~    -Es curioso, ¿verdad?~    159 III| conseguir que diera más concretas explicaciones, y a la mañana 160 V| Courville, a quien la conducta del barón en aquel asunto 161 II| acerca de las ideas de los conejos y de las maquinaciones de 162 V| ustedes, y voy a excusarme confesando la verdad. Hace veinte años 163 V| retroceder...~    El barón, confundido, dejó de fumar.~    -Si 164 V| quedó silencioso y algo confuso.~FIN~ 165 I| de bosques, y aun cuando conocía mucho a todos los aristócratas 166 II| entre todas las viudas que conocían, y eligieron una, de cuarenta 167 I| personas a quienes hubiera conocido mucho; descubría sus pensamientos, 168 V| todas lo mismo..., sin haber conseguido nada. Me decidí a probar 169 III| todo.~    No fue posible conseguir que diera más concretas 170 II| por primera vez en su vida consentía entonces, murmuró tristemente:~    - 171 I| cumplido cincuenta años y se conservaba muy bien, robusto y erguido, 172 I| referirles algún lance de caza. Contaba largas historias de perros 173 V| esto, cuando me decidí a contraer ciertos deberes, cuando 174 IV| dudando, y visiblemente contrariado prosiguió al fin:~    -Quería 175 III| una idea feliz. Procuren convencer a Berta para que acepte. ¡ 176 V| clavados en la oscuridad para convencerse de que nadie andaba por 177 II| durante la velada, cuál podía convenirle más, entre todas las viudas 178 II| verdad?~    En cuanto la conversación tomaba otro rumbo, Gontrán 179 I| notado que la chocha le hacía correr mucho, se ha dicho: "Ya 180 I| haciendo mucho ruido para correrla poco a poco hacia el rincón, 181 IV| Gracias. Adiós.~    Y se fue corriendo.~    Toda la familia deliberó, 182 III| olfateando, halló un rastro, corrió, se detuvo, levantó la pata. 183 II| pantalón bombacho; falda corta, chaquetilla de terciopelo 184 II| silencio de los que a veces cortan el rumor de las palabras, 185 II| pues le guisaba un viejo criado, éste no acertó a prepararle 186 IV| no había noticias, y los criados nada sabían.~    Pero una 187 | cual 188 II| Buscaron, durante la velada, cuál podía convenirle más, entre 189 | cualquier 190 | cuánto 191 II| conocían, y eligieron una, de cuarenta años, aún agradable y hermosa, 192 V| pudo muy bien tener en cuenta mucho antes el motivo que 193 II| gesticulaba con todo su cuerpo; y llegando a referir la 194 I| casa de los Courvilles le cuidaban, le querían, le mimaban; 195 III| árbol. Y balbucía:~    -Cuidado; prevenida; son per. . ., 196 II| cataplasmas ni a prevenir los mil cuidados que necesitan los enfermos. 197 III| retrocedió al sentir el culatazo de la escopeta; luego, cuando 198 I| goces de la caza."~    Había cumplido cincuenta años y se conservaba 199 II| a la conclusión:~    -Es curioso, ¿verdad?~    En cuanto 200 I| la chocha, en un momento dado, ha salido al borde. Imposible 201 IV| piano, una doncella entró a dar un recado misterioso al 202 I| repitiendo sin cesar: "¡Deben de ser muy desgraciados 203 V| decidí a contraer ciertos deberes, cuando me agradó Berta, 204 II| murmuraba:~    -Caramba; deberían ustedes venirse a vivir 205 V| circunstancias, yo no podía..., no debía... Y me retiré, bien a disgusto, 206 IV| Nada... Imposible... No debo casarme; no es justo engañar 207 V| alcanzarían mis fuerzas, decidíme a pasar ocho días en París. 208 IV| prosiguió al fin:~    -Quería decir lo antes posible..., que 209 IV| inquietos, no sabían qué decirle a su amiga, que ya estaba 210 IV| difícil y doloroso para mí decirlo; pero tenga usted la seguridad 211 I| el rabo como si quisiera decirme: "Nos ha salido muy bien. ¿ 212 V| por no haber otro camino decoroso.~    El señor de Courville 213 I| trabajaba, con el pretexto de dedicarse a estudios históricos.~    214 IV| discutió, supuso mil cosas. Dedujeron, al fin, que la vida del 215 | dejar 216 V| El barón, confundido, dejó de fumar.~    -Si y no. 217 IV| corriendo.~    Toda la familia deliberó, discutió, supuso mil cosas. 218 I| Me ha comprometido el demonio del perro." Medor entonces, 219 IV| verle.~    Era el barón, demudado, envejecido, en traje de 220 V| que sucediera una cosa tan desagradable.~    El señor Courville, 221 III| Hasta la vista -y desapareció precipitadamente en la oscuridad 222 V| casarme, tuve mis dudas, desconfié de mí. ¡Caramba! Si en el 223 I| muy desgraciados los que desconocen los goces de la caza."~    224 I| hubiera conocido mucho; descubría sus pensamientos, sus intenciones, 225 I| borde. Imposible avanzar sin descubrirse, y comprendiéndolo, se ha 226 II| mientras Gontrán juraba y se desesperaba entre las sábanas.~    Las 227 I| cesar: "¡Deben de ser muy desgraciados los que desconocen los goces 228 II| primorosamente. Mientras se despedían, Gontrán murmuraba:~    - 229 II| de levantarse la veda. Al despedirse, mientras las señoras le 230 III| levantó la pata. El barón, detrás de su discípula, temblaba 231 III| halló un rastro, corrió, se detuvo, levantó la pata. El barón, 232 I| y ha empezado a rastrear diagonalmente, haciendo mucho ruido para 233 V| de... ¿Comprende? Pasaron dieciséis años desde que..., que... 234 III| fue posible conseguir que diera más concretas explicaciones, 235 IV| pregunte, se lo ruego; sería difícil y doloroso para mí decirlo; 236 IV| entrar en complicaciones dificultosas advirtieron hábilmente a 237 III| Explicóle minuciosamente la dirección del viento, las diferentes 238 III| El barón, detrás de su discípula, temblaba como una hoja 239 IV| Toda la familia deliberó, discutió, supuso mil cosas. Dedujeron, 240 V| baja:~    -Ya comprendo que disgusté a ustedes, y voy a excusarme 241 V| debía... Y me retiré, bien a disgusto, por no haber otro camino 242 III| emocionado, como si fuera a disparar por primera vez su escopeta. 243 III| asustada, cerró los ojos, disparó los dos tiros y retrocedió 244 II| maquinaciones de los zorros. Gontrán distinguía formalmente las maneras 245 II| tomaba otro rumbo, Gontrán se distraía y se arrinconaba canturreando 246 II| invitación fue aceptada. Era una diversión para todos equipar a Berta. 247 II| le gustó, desde luego. Divertíase con él como un juguete vivo, 248 V| buscaba; me parecía más divertido perseguir a las perdices 249 I| verás, tunanta, cómo nos divertiremos al fin." Entonces, haciéndome 250 II| tristemente:~    -Si mi dolencia se repite, soy hombre acabado.~    251 II| que se le reprodujeran los dolores antes de levantarse la veda. 252 IV| lo ruego; sería difícil y doloroso para mí decirlo; pero tenga 253 IV| acompañándose al piano, una doncella entró a dar un recado misterioso 254 | donde 255 II| casi tanto como su amo, dormía de noche y de día en un 256 IV| puedo más.~    Luego calló, dudando, y visiblemente contrariado 257 V| comprometerme a casarme, tuve mis dudas, desconfié de mí. ¡Caramba! 258 II| aquel proyecto? Buscaron, durante la velada, cuál podía convenirle 259 I| Brrr.. La chocha vuela; y echándome la escopeta a la cara, ¡ 260 II| las viudas que conocían, y eligieron una, de cuarenta años, aún 261 III| III~    El barón estaba emocionado, como si fuera a disparar 262 I| del campo de trébol, y ha empezado a rastrear diagonalmente, 263 III| y a la mañana siguiente emprendió su viaje.~ 264 III| momento, el barón mostróse enamorado de Berta.~    Decía, levantando 265 III| Quiere usted que yo me encargue de hablarle en su nombre?~    266 IV| fin, que la vida del barón encerraba un gran misterio, acaso 267 I| aristócratas de la provincia, encontrando a veces en éstas cacerías 268 V| aquel día.~    Luego, al encontrarse a solas con su mujer, se 269 II| enfermos. Su montero fue su enfermero, y como se aburría casi 270 II| cuidados que necesitan los enfermos. Su montero fue su enfermero, 271 IV| debo casarme; no es justo engañar a nadie. Volveré cuando 272 I| cazador, pasaría mi vida entera con ustedes. El señor de 273 II| juguete vivo, y pasaba horas enteras preguntándole socarronamente 274 V| de veras a su mujer, ¿lo entiendes?, hace... lo que necesita... 275 IV| síntomas de gravedad, y para no entrar en complicaciones dificultosas 276 IV| acompañándose al piano, una doncella entró a dar un recado misterioso 277 II| sin pensar en otra cosa, y envejecía sin comprender siquiera 278 IV| Era el barón, demudado, envejecido, en traje de viaje. Al ver 279 II| mientras las señoras le envolvían en una manta, y le abrigaban 280 II| una diversión para todos equipar a Berta. Cada uno ponía 281 I| conservaba muy bien, robusto y erguido, aunque bastante calvo; 282 | esa 283 III| Caramba! ¡Una mujer como ésa, ni que la hubieran hecho 284 I| rincón, de donde no podría escapar. Todo se ha verificado como 285 V| miedo. No hay más. Voy a escribir a Berta que la esperamos 286 V| señora Courville no reía: escuchaba poniendo atención, y cuando 287 I| con galgos, con liga, con espejuelos, con hurón. Sólo hablaba 288 I| campos y bosques; cazaba a la espera, en batida, con perro de 289 V| escribir a Berta que la esperamos inmediatamente.~    Y como 290 V| ocho días..., y otros ocho, esperando siempre. Comí en los restaurantes 291 | esta 292 | estas 293 I| encontrando a veces en éstas cacerías a varios de su 294 | este 295 | éste 296 II| tarde, para manifestar su estimación, le rogó que fuera con él 297 | esto 298 V| que me han estropeado el estómago... ¡Todo inútil! Siempre 299 V| no soltar la carcajada. Y estrechando gravemente la mano del barón, 300 IV| ver a su antiguo camarada, estrechándole las manos, con fatigada 301 V| salsas picantes, que me han estropeado el estómago... ¡Todo inútil! 302 I| pretexto de dedicarse a estudios históricos.~    El barón 303 IV| señor de Courville le miró estupefacto:~    -¿Cómo? ¿Un fracaso? ¿ 304 V| usted que ante la prueba evidente y en tales circunstancias, 305 V| disgusté a ustedes, y voy a excusarme confesando la verdad. Hace 306 I| intenciones, y los analizaba, los explicaba:~    -Cuando Medor ha notado 307 III| que diera más concretas explicaciones, y a la mañana siguiente 308 III| primera vez su escopeta. Explicóle minuciosamente la dirección 309 III| ni que la hubieran hecho expresamente para mí! Cazaríamos juntos 310 V| mujer, se lo refirió todo, extremando la nota burlesca. Pero la 311 I| superior con objeto de tocar fácilmente la trompa de caza.~    En 312 II| caña y pantalón bombacho; falda corta, chaquetilla de terciopelo 313 II| casa de sus amigos; pero le faltaban su frescura y su alegría. 314 V| no es fácil... ¡ eso! Faltan ocasiones. Además, tampoco 315 V| Un hombre honrado no debe faltar nunca a sus compromisos; 316 IV| estrechándole las manos, con fatigada voz le dijo:~    -Acabo 317 III| Tuvo usted una idea feliz. Procuren convencer a Berta 318 II| zorros. Gontrán distinguía formalmente las maneras de ver de diferentes 319 II| reía también de un modo formidable, preguntando siempre a la 320 III| No había terminado la frase, cuando un ruido monstruoso 321 II| amigos; pero le faltaban su frescura y su alegría. Un pensamiento 322 V| de lo que alcanzarían mis fuerzas, decidíme a pasar ocho días 323 | fuese 324 V| poco, el barón, mientras fumaba su pipa, dijo al señor de 325 V| barón, confundido, dejó de fumar.~    -Si y no. Nunca sospeché 326 I| hasta la noche. con un ardor furioso. Cazaba en invierno como 327 I| con perro de muestra, con galgos, con liga, con espejuelos, 328 II| Y ellas reían de buena gana.~    Cuando ya estaba casi 329 II| manta, y le abrigaban la garganta con un pañuelo, precauciones 330 V| había mejor en todos los géneros. Aseguro que por ellas tampoco 331 II| animaba, levantaba los brazos, gesticulaba con todo su cuerpo; y llegando 332 I| desgraciados los que desconocen los goces de la caza."~    Había cumplido 333 II| chaquetilla de terciopelo y gorra de mozo de jauría.~ 334 II| bulliciosa, y el barón le hizo gracia, le gustó, desde luego. 335 IV| Me sería violento verla. Gracias. Adiós.~    Y se fue corriendo.~    336 IV| vida del barón encerraba un gran misterio, acaso hijos naturales, 337 V| carcajada. Y estrechando gravemente la mano del barón, le dijo:~    - 338 III| por sus cavilaciones, más graves que de costumbre. Apartándose 339 I| aunque bastante calvo; grueso, pero vigoroso; llevaba 340 II| que le sirviese, pues le guisaba un viejo criado, éste no 341 II| barón le hizo gracia, le gustó, desde luego. Divertíase 342 V| Transcurrieron tres meses. Una tarde, habiendo comido muy bien, y titubeando 343 IV| dificultosas advirtieron hábilmente a la señora Vilers, la cual 344 I| Habitaba una casita de campo rodeada 345 III| tardes iba para verla y hablar de caza.~    Un día, mientras 346 III| usted que yo me encargue de hablarle en su nombre?~    Pero el 347 | hacia 348 I| rastrear diagonalmente, haciendo mucho ruido para correrla 349 I| divertiremos al fin." Entonces, haciéndome una seña con la cabeza, 350 III| proposición, respondió:~    -Haga usted en seguida sus ofrecimientos. ¿ 351 I| muestra, me mira; yo le hago una señal; avanza. Brrr.. 352 III| Medor, olfateando, halló un rastro, corrió, se detuvo, 353 V| salsas picantes, que me han estropeado el estómago... ¡ 354 | hay 355 | haya 356 III| ésa, ni que la hubieran hecho expresamente para mí! Cazaríamos 357 I| nobiliario, pues era el barón Héctor Gontrán de Coutelier. ~    358 II| cuarenta años, aún agradable y hermosa, bastante rica, de carácter 359 I| tranquilo con su mujer, su hija y su yerno, Darnetot, que 360 IV| un gran misterio, acaso hijos naturales, tal vez unos 361 I| de caza. Contaba largas historias de perros y de hurones, 362 I| de dedicarse a estudios históricos.~    El barón de Coutelier 363 III| discípula, temblaba como una hoja en el árbol. Y balbucía:~    - 364 II| razonamientos sutiles como a los hombres.~    Las atenciones que 365 I| como de personas a quienes hubiera conocido mucho; descubría 366 III| mujer como ésa, ni que la hubieran hecho expresamente para 367 V| Pero ¿qué quiere usted? Hubieron de retirarse todas lo mismo..., 368 I| liga, con espejuelos, con hurón. Sólo hablaba de cacerías 369 I| historias de perros y de hurones, de los cuales hablaba como 370 II| Las señoras de Courville iban a verle con frecuencia, 371 III| dijo:~    -Tuvo usted una idea feliz. Procuren convencer 372 II| socarronamente acerca de las ideas de los conejos y de las 373 V| de..., del amor; en fin, ignoraba si aún sería capaz de..., 374 II| II~    Courville, Darnetot 375 III| III~    El barón estaba emocionado, 376 II| palabras, oíase de pronto la imitación de la trompa: "Ton, torontón, 377 V| El señor Courville, impaciente, insistió:~    -Debe prevenirse 378 II| alegría. Un pensamiento incesante le torturaba: el temor de 379 I| seña con la cabeza, me ha indicado que me colocara en la otra 380 I| amigo y compañero desde la infancia. Consagrado a la agricultura, 381 II| ton", que hacía Gontrán, inflando los carrillos como si realmente 382 V| a Berta que la esperamos inmediatamente.~    Y como el señor de 383 IV| Courville, sorprendidos, inquietos, no sabían qué decirle a 384 V| señor Courville, impaciente, insistió:~    -Debe prevenirse todo.~    385 II| aplicase a sus labios el instrumento.~    Había consagrado a 386 V| estropeado el estómago... ¡Todo inútil! Siempre lo mismo... ¡Nada! 387 V| Courville recordase las inútiles y largas pruebas de su amigo, 388 IV| los días mandaban recado, inútilmente, porque no había noticias, 389 I| sólo sintió una pasión invencible: la caza. Cazaba todos los 390 I| ardor furioso. Cazaba en invierno como en verano, en primavera 391 II| jamás a ninguna mujer. La invitación fue aceptada. Era una diversión 392 II| Vilers.~    Los Courvilles la invitaron a pasar un mes en su casa. 393 IV| IV~    Una semana, dos, tres 394 | jamás 395 II| terciopelo y gorra de mozo de jauría.~ 396 II| Divertíase con él como un juguete vivo, y pasaba horas enteras 397 | juntos 398 II| sillón mientras Gontrán juraba y se desesperaba entre las 399 IV| No debo casarme; no es justo engañar a nadie. Volveré 400 I| recortados para dejar libre el labio superior con objeto de tocar 401 II| realmente aplicase a sus labios el instrumento.~    Había 402 I| tenía que referirles algún lance de caza. Contaba largas 403 III| cuales piezas. Luego se lanzaron al campo, y él iba siguiéndola, 404 II| toda su alma; se animaba, levantaba los brazos, gesticulaba 405 III| enamorado de Berta.~    Decía, levantando los ojos: "Qué mujer!", 406 II| reprodujeran los dolores antes de levantarse la veda. Al despedirse, 407 III| rastro, corrió, se detuvo, levantó la pata. El barón, detrás 408 I| bigotes recortados para dejar libre el labio superior con objeto 409 I| muestra, con galgos, con liga, con espejuelos, con hurón. 410 II| y muy bondadoso, que se llamaba Berta Vilers.~    Los Courvilles 411 I| En toda la comarca le llamaban el señor Gontrán, a secas, 412 II| gesticulaba con todo su cuerpo; y llegando a referir la muerte de la 413 IV| voz le dijo:~    -Acabo de llegar en este instante, y vengo 414 I| y Medor la recoge y la lleva, moviendo el rabo como si 415 I| grueso, pero vigoroso; llevaba los bigotes recortados para 416 II| casar al barón.~    Todos se llevaron las manos a la cabeza. ¿ 417 III| concretas explicaciones, y a la mañana siguiente emprendió su viaje.~ 418 IV| Gontrán. Todos los días mandaban recado, inútilmente, porque 419 III| muestras de los perros, la manera de apuntar a tales o cuales 420 II| distinguía formalmente las maneras de ver de diferentes animales, 421 II| agradáronle; y una tarde, para manifestar su estimación, le rogó que 422 V| aprovechó la oportunidad para manifestarle sus pensamientos, y dijo:~    - 423 II| señoras le envolvían en una manta, y le abrigaban la garganta 424 II| de los conejos y de las maquinaciones de los zorros. Gontrán distinguía 425 IV| advertida de las intenciones matrimoniales de Gontrán. Todos los días 426 V| He acudido a cuanto había mejor en todos los géneros. Aseguro 427 II| la invitaron a pasar un mes en su casa. Y fue. La viuda 428 V| barón es un simple. Tuvo miedo. No hay más. Voy a escribir 429 I| cuidaban, le querían, le mimaban; y decía:~    -Si yo no 430 III| vez su escopeta. Explicóle minuciosamente la dirección del viento, 431 V| pensamientos, y dijo:~    -Amigo mio, cuando se tienen complicaciones 432 I| poniéndose de muestra, me mira; yo le hago una señal; avanza. 433 IV| El señor de Courville le miró estupefacto:~    -¿Cómo? ¿ 434 | misma 435 IV| barón encerraba un gran misterio, acaso hijos naturales, 436 IV| doncella entró a dar un recado misterioso al señor Courville de parte 437 V| usted -y le acompañó hasta mitad de camino aquel día.~    438 V| barón en aquel asunto había molestado un poco, aprovechó la oportunidad 439 III| la frase, cuando un ruido monstruoso alzóse del suelo - Brrr, 440 II| necesitan los enfermos. Su montero fue su enfermero, y como 441 II| cama, poniéndole a punto de morir de aburrimiento, y de tristeza. 442 III| aquel momento, el barón mostróse enamorado de Berta.~    443 V| en cuenta mucho antes el motivo que le hacía retroceder...~    444 IV| posible..., que del asunto que motivó mi viaje..., ¿recuerda usted? 445 I| Medor la recoge y la lleva, moviendo el rabo como si quisiera 446 II| de terciopelo y gorra de mozo de jauría.~ 447 | mucha 448 II| y llegando a referir la muerte de la pieza, reía también 449 III| del viento, las diferentes muestras de los perros, la manera 450 II| Mientras se despedían, Gontrán murmuraba:~    -Caramba; deberían 451 II| mujeres reían mucho con estas narraciones, en las cuales el barón 452 IV| gran misterio, acaso hijos naturales, tal vez unos amores viejos. 453 V| entiendes?, hace... lo que necesita... Eso... no le falta nunca.~    454 II| prevenir los mil cuidados que necesitan los enfermos. Su montero 455 | ninguna 456 III| nodriza que ve andar al niño por primera vez.~    Medor, 457 I| secas, a pesar de su título nobiliario, pues era el barón Héctor 458 III| con la solicitud de una nodriza que ve andar al niño por 459 III| encargue de hablarle en su nombre?~    Pero el barón se turbé 460 V| refirió todo, extremando la nota burlesca. Pero la señora 461 I| explicaba:~    -Cuando Medor ha notado que la chocha le hacía correr 462 IV| inútilmente, porque no había noticias, y los criados nada sabían.~    463 | o 464 I| libre el labio superior con objeto de tocar fácilmente la trompa 465 V| y el que se casa queda obligado a..., a..., a ciertas cosas. 466 V| es fácil... ¡ eso! Faltan ocasiones. Además, tampoco las buscaba; 467 V| cosa, usted lo sabe, ni me ocupo en otra cosa. Por esto, 468 II| cabeza. ¿Cómo no se les había ocurrido aquel proyecto? Buscaron, 469 II| ponía de su parte algo y ofrecía cualquier cosa; la viuda 470 II| calma y bienestar que se le ofrecían. Ellas preparaban algunos 471 III| Haga usted en seguida sus ofrecimientos. ¿Quiere usted que yo me 472 IV| fracaso? ¿Por qué?~    -¡Oh! No me lo pregunte, se lo 473 II| el rumor de las palabras, oíase de pronto la imitación de 474 V| andaba por allí que pudiera oírlo, prosiguió en voz baja:~    - 475 III| primera vez.~    Medor, olfateando, halló un rastro, corrió, 476 V| molestado un poco, aprovechó la oportunidad para manifestarle sus pensamientos, 477 V| Caramba! Si en el instante oportuno... cuando ya es imposible 478 I| verano, en primavera como en otoño, en los pantanos, cuando 479 | otras 480 III| acompañándole hasta la puerta, le oyó hacer alabanzas de su amiga, 481 II| veces cortan el rumor de las palabras, oíase de pronto la imitación 482 III| presentarse de nuevo estaba pálido, agotado por sus cavilaciones, 483 II| vestida con bota de caña y pantalón bombacho; falda corta, chaquetilla 484 II| abrigaban la garganta con un pañuelo, precauciones que por primera 485 V| tampoco las buscaba; me parecía más divertido perseguir 486 III| viaje..., un viaje..., a Paris. En cuanto vuelva lo arreglaremos 487 V| decidíme a pasar ocho días en París. En los ocho días, ¡nada! ¡ 488 I| comer a casa de sus amigos, particularmente cuando tenía que referirles 489 II| como un juguete vivo, y pasaba horas enteras preguntándole 490 I| Si yo no fuese cazador, pasaría mi vida entera con ustedes. 491 I| su vida, sólo sintió una pasión invencible: la caza. Cazaba 492 III| corrió, se detuvo, levantó la pata. El barón, detrás de su 493 II| frescura y su alegría. Un pensamiento incesante le torturaba: 494 II| consagrado a la caza su vida, sin pensar en otra cosa, y envejecía 495 V| mucho tiempo, mucho, que perdí la costumbre de..., de..., 496 V| me parecía más divertido perseguir a las perdices que a las 497 I| los cuales hablaba como de personas a quienes hubiera conocido 498 I| señor Gontrán, a secas, a pesar de su título nobiliario, 499 IV| cantaba acompañándose al piano, una doncella entró a dar 500 V| restaurantes una porción de salsas picantes, que me han estropeado el


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