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Guy de Maupassant
Historia corsa

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)


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    Párrafo
501 14| aspecto de seres, de hombres prodigiosos, de animales, de monumentos, 502 46| el arma y he cumplido mi promesa. He hecho gravar sobre la 503 46| Yo le prometí que le enviaría el arma 504 25| Jean, o te mato, te lo prometo.”  Yo tomé por el brazo 505 6 | parece un lago, el camino pronto se hundía en un valle, dirigiéndose 506 3 | donde capté el espíritu propio de esta raza consagrada 507 3 | Y hete aquí, que a propósito de este crimen, me viene 508 11| Yo había traídos algunas provisiones para comer, y me senté al 509 2 | nadie se inquieta por esta provocación lanzada a la justicia. ¡ 510 6 | ondonadas de los montes próximos estaban cubiertas de altas 511 4 | siempre sin que jamás se les pudiera dar caza o dominar. ~ 512 8 | cima. Era un pueblo, un pueblecito de granito, suspendido allá, 513 17| noche, a Evisa, y llamé a la puerta del señor Paoli Calabretti, 514 2 | ocupan el Monte de Oro, a las puertas de Ajaccio, bajo la mirada 515 | pues 516 11| hasta el extremo de una hoja puesta allí por un transeúnte para 517 9 | semejaban matorrales, hasta tal punto las ondulaciones de la tierra 518 18| dialectal gargajeante, puré de francés e italiano, me 519 39| minuciosamente que en ningún caso quería hacerle regalo alguno, insistí, 520 40| resistió mucho tiempo, no queriendo aceptar. Al final, consintió. ~ 521 10| por encima de este verdor rampante, los granitos de las altas 522 32| apacible corso mostró un rasgo de orgullo: ~ 523 28| Paoli Calabretti tosió largo rato, y después continuó: ~ 524 18| expresaba su placer por recibirme, cuando una voz clara lo 525 5 | Yo tenía cartas de recomendación para el camino, ya que los 526 37| y al día siguiente otra. Recorrí los barrancos con los ágiles 527 14| cubiertos como champiñones o recortados como plantas, o sinuosos 528 16| sangrante de granito rosa reflejado en el mar azul. ~ 529 1 | lugareños de esta isla, refugiados en las montañas después 530 4 | los partisanos corsos se refugiaron siempre sin que jamás se 531 39| ningún caso quería hacerle regalo alguno, insistí, enfadándome 532 44| brazo, mostrándome la carne regordeta y blanca atravesada de parte 533 39| enviarle de Paris, a mi regreso, un recuerdo de mi travesía. ~ 534 18| dientes siempre fuera en un reír contínuo, se lanzó, me agarró 535 22| tosiendo frecuentemente y repitiendo con cada acceso de tos: ~ 536 7 | el medio de los grandes repliegues de monte escarpado. ~ 537 34| Añadió con aire resignado: ~ 538 40| Ella resistió mucho tiempo, no queriendo 539 12| vociferé sin detenerme, respondieron con una voz cantarina en 540 11| montañosos, hilo delgado y resuelto de agua clara y helada que 541 18| al que toda elegancia le resulta extraña, y me expresaba 542 37| Al día siguiente, para retenerme, habían organizado una partida 543 25| aquí donde mi primo Jean Rinaldi fue asesinado por Mathieu 544 11| y helada que sale de la roca y fluye hasta el extremo 545 1 | en las cumbres, entre las rocas y la maleza, alimentados 546 12| irascible, crines erizadas, rodeé el extenso valle de Sagone 547 25| se me fue de las manos y rodó hasta el grueso castaño, 548 14| de formas inverosímiles, rojizas o grises con unos tonos 549 9 | monstruosos, las madreselvas, los romeros, las lavandas, cubrían la 550 10| las altas cimas, grises, rosas o azulados, parecen elevarse 551 12| elegantes, manos largas, rostro delicado, singularmente 552 20| Sacó mi sombrero, mi bolso de 553 12| rodeé el extenso valle de Sagone y atravesé Cargèse, el pueblo 554 13| los vientos, por la espuma salada del mar. ~ 555 11| agua clara y helada que sale de la roca y fluye hasta 556 16| Y de repente, saliendo de allá, descubrí el golfo 557 20| cabestrillo y después nos hizo salir rápidamente diciendo a su 558 25| dos pies, como un niño que salta a la cuerda, sí, señor, 559 25| disparó. Jean dio un gran salto con sus dos pies, como un 560 4 | interior, atravesando el salvaje y árido valle del Niolo, 561 1 | gendarmes destripados por los salvajes lugareños de esta isla, 562 16| completamente rodeado de una muralla sangrante de granito rosa reflejado 563 45| usted, y eso le calma la sangre. Por otra parte, yo soy 564 6 | atravesábamos torrentes casi secos. Una especie de arroyo circulaba 565 42| confía un grato e íntimo secreto: ~ 566 14| en la piedra por el deseo secular de algún genio, formaban 567 | según 568 45| pequeño revólver, estoy segura de que lo mataría. ~ 569 33| sitiados en Niolo, después de seis días de lucha e iban a perecer 570 9 | bosques de castaños enormes semejaban matorrales, hasta tal punto 571 24| Me guió por un sendero perdido bajo los castaños 572 1 | apreciación de los propios señores magistrados, de ciento cincuenta 573 11| provisiones para comer, y me senté al lado de uno de estos 574 25| gritar: “ Iré Mathieu, no serás tú quien me lo impida”. 575 14| árboles, con aspecto de seres, de hombres prodigiosos, 576 25| perseguían los dos, Paulina Sinacoupi). Pero Jean se puso a gritar: “ 577 12| largas, rostro delicado, singularmente graciosas, formaban un grupo 578 17| escalado penosamente el siniestro valle de Ota, llegué, cayendo 579 14| recortados como plantas, o sinuosos como troncos de árboles, 580 33| Nicolas Morali, cuando fueron sitiados en Niolo, después de seis 581 2 | hermanos Bellacoscia cuya situación de bandoleros es casi oficial 582 14| petrificadas, de pueblo sobrenatural aprisionado en la piedra 583 18| negros, una piel cálida de sol, una cintura estrecha, dientes 584 20| viaje, arregló todo con un solo brazo, ya que tenía el otro 585 20| Sacó mi sombrero, mi bolso de viaje, arregló 586 13| de columnas, de figuras sorprendentes, erosionadas por el tiempo, 587 45| sangre. Por otra parte, yo soy una mujer honesta, yo, señor, 588 6 | Después de haber subido en un primer momento el 589 13| atravesado Piana, penetré de súbito en un fantástico bosque 590 14| de fieras fantásticas del sueño humano que nos atormenta 591 9 | las lavandas, cubrían la superficie de  las tierras, a las que  592 8 | un pueblecito de granito, suspendido allá, enganchado, como un 593 18| encorvado, con el aspecto taciturno de un tuberculoso. Me condujo 594 12| caballo, un animalito siempre tembloroso, de mirada irascible, crines 595 1 | tierra de bandolerismo, tenemos gendarmes destripados por 596 2 | Sin embargo cómo hemos tenido continuamente en mente las 597 1 | la población, gracias al terror que infunden. ~ 598 26| estupefacto, al tranquilo testigo de aquel crimen. Y pregunté: ~ 599 5 | hospitalidad como en los viejos tiempos. ~ 600 9 | cubrían la superficie de  las tierras, a las que  me aproximaba, 601 3 | muy sencilla, pero muy típica aventura, donde capté el 602 1 | doscientos vagabundos de este tipo que viven en las cumbres, 603 | todos 604 25| mato, te lo prometo.”  Yo tomé por el brazo a Jean: “No 605 35| quiere esto.—con el mismo tono que decía hablando de su 606 14| rojizas o grises con unos tonos azules. Se distinguían unos 607 6 | A menudo atravesábamos torrentes casi secos. Una especie 608 22| repitiendo con cada acceso de tos: ~ 609 22| sus pasos y sus palabras, tosiendo frecuentemente y repitiendo 610 28| Paoli Calabretti tosió largo rato, y después continuó: ~ 611 11| Yo había traídos algunas provisiones para 612 26| Yo miré estupefacto, al tranquilo testigo de aquel crimen. 613 11| hoja puesta allí por un transeúnte para llevar la fluyente 614 38| campesina y mitad dama me trató como un hermano, como a 615 39| regreso, un recuerdo de mi travesía. ~ 616 2 | algunos bandoleros kroumirs, tribu errante y bárbara, en la 617 18| condujo a mi habitación, una triste habitación de piedra sin 618 14| plantas, o sinuosos como troncos de árboles, con aspecto 619 12| Al gran trote de mi caballo, un animalito 620 | 621 35| que decía hablando de su tuberculosis: “es el aire del valle, 622 18| aspecto taciturno de un tuberculoso. Me condujo a mi habitación, 623 45| a empezar. Entonces, si tuviera un pequeño revólver, estoy 624 1 | sido asesinados aquellos últimos días mientras conducían 625 1 | ciento cincuenta a doscientos vagabundos de este tipo que viven en 626 44| desenrolló rápidamente las vendas que ya no necesitaba y que 627 1 | montañas después de alguna vendetta. El legendario matorral 628 37| degollados, durante interminables vendettas hasta la exterminación de 629 10| siempre, por encima de este verdor rampante, los granitos de 630 6 | le escuchaba  correr sin verlo. El país, inculto, parecía 631 38| hermano, como a un íntimo y viejo amigo. ~ 632 5 | hospitalidad como en los viejos tiempos. ~ 633 3 | propósito de este crimen, me viene el recuerdo de un viaje 634 13| por la lluvia, por los vientos, por la espuma salada del 635 1 | vagabundos de este tipo que viven en las cumbres, entre las 636 12| fuente. Al cumplido que les vociferé sin detenerme, respondieron 637 45| mi marido y ciertamente volverá a empezar. Entonces, si 638 7 | parecía hacerlo pesado, volverlo palpable; y el camino iba,


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