abeja-solam | soled-zumba
Párrafo
1 2| cautivador estaba reservado a las abejas. Sus colmenas de paja, sabiamente
2 2| podríamos seguir viviendo. Tiene abolengo y distinción, ¿no le parece?
3 2| el que veía visiones.~ Abruptamente la danza terminó y el viejecito
4 2| despertó mi asombro, pero acabó interesándome de una manera
5 2| viejecito se adelantó como un actor en un escenario, se inclinó
6 2| terminó y el viejecito se adelantó como un actor en un escenario,
7 2| haciendo los más extraños ademanes; después se besaron entre
8 1| apenas advertidas, apenas adivinadas, ciertos pesares secretos,
9 1| ciertas realidades apenas advertidas, apenas adivinadas, ciertos
10 2| sombrero gris de anchas alas, de la época del diluvio.~
11 2| bulliciosos ni los compañeros alborotadores ni las muchachas livianas.
12 1| indignación o de espanto, pero no alcanzan a darnos esa punzada en
13 | algún
14 2| de minúsculos arbolitos, alineados como colegiales de paseo,
15 | Allí
16 2| muerto ya? ¿Andarán errantes, almas en pena, como en país extraño,
17 2| de aquella pareja sin su amado jardín de otros tiempos,
18 2| anguloso, sonriente y algo amanerado. Sus ojos llenos de viveza,
19 1| tristeza, un regusto de amargura, un sensación de desencanto
20 2| no lo olvidaré jamás.~ Ambos iban y venían haciendo delicados
21 2| tropecé muy pronto con mi amigo, que llevaba del brazo a
22 2| la semana éramos grandes amigos y me enteré de su vida.
23 2| dejó tras de sí un aroma de amor galante.~ Nos sentamos
24 2| inverosímil sombrero gris de anchas alas, de la época del diluvio.~
25 2| como una dulce sonrisa de anciana. Tupidos setos dividían
26 2| Entonces le pregunté al anciano bailarín:~ - ¿ Querría
27 2| Habrán muerto ya? ¿Andarán errantes, almas en pena,
28 2| setos dividían las avenidas, angostas y rectas, eran avenidas
29 2| Era seco, muy seco, anguloso, sonriente y algo amanerado.
30 2| y cómica, ante el remedo anticuado de otra época. Me entraban
31 2| de pronto se volvió a su antigua compañera, que permanecía
32 2| Castris, quién hacía su aparición en las tardes. "Este jardín",
33 2| cerraban constantemente. Se apoyaba en un magnífico bastón con
34 | aquellas
35 | aquí
36 2| festoneadas de minúsculos arbolitos, alineados como colegiales
37 1| y de la humanidad pueden arrancarnos gritos de indignación o
38 2| de conversar con él. Me arriesgué y después de saludarlo,
39 2| viejas muñecas movidas por un artificio mecánico de otros tiempos,
40 2| que aquí respiro la misma atmósfera de mi juventud. En él pasamos,
41 1| escéptico -. Las tremendas atrocidades de la naturaleza y de la
42 2| de aquel lugar pacífico, auténticos paseantes de aquellas avenidas
43 1| palpitante como si fuese de ayer. Es posible que el enternecimiento
44 2| Elisa, ¿serías tan gentil de ayudarme a mostrarle a este señor
45 2| enternecedoras y ridículas. ¡Bailaba!.~ Quedé suspendido por
46 2| por las calles modernas? ¿Bailan tal vez, como espectros
47 2| Era la Castris, la famosa bailarina , amada de príncipes, amada
48 2| luego una cabriola, con bastante soltura, y a continuación
49 2| flores se deslizaba un sol benigno que derramaba sobre nosotros
50 1| más profundos cuanto menos benignos, tanto más vivos cuanto
51 2| extraños ademanes; después se besaron entre sollozos.~ A los
52 2| empezó a lanzar sonrisas y besos, los que enviaba con mano
53 2| último siglo, un parque bonito como una dulce sonrisa de
54 2| claro de luna, por sendas bordeadas de tumbas?.~
55 2| en los recovecos de los bosquecillos para que no me viese.~
56 2| mi amigo, que llevaba del brazo a una viejecita menuda,
57 2| venias, entrelazando sus brazos, contorsionando su cuerpo
58 1| de cadáveres - decía Juan Bridelle, un solterón con cara de
59 2| deslizaban, se inclinaban, daban brinquitos como dos viejas muñecas
60 2| no me gustaban los cafés bulliciosos ni los compañeros alborotadores
61 2| soledad leves inclinaciones de cabeza, enternecedoras y ridículas. ¡
62 2| piernas trenzaron luego una cabriola, con bastante soltura, y
63 1| por encima de montones de cadáveres - decía Juan Bridelle, un
64 2| momento no me gustaban los cafés bulliciosos ni los compañeros
65 2| en país extraño, por las calles modernas? ¿Bailan tal vez,
66 2| y por donde quiera que caminase, zumbaban los insectos de
67 2| a lo lejos un sonido de carruajes. Entonces le pregunté al
68 2| confidenció que se había casado con la Castris, quién hacía
69 2| pasillos.~ Allí pasaba yo casi todas las mañanas. Me sentaba
70 1| alma que ha sufrido tales catástrofes. Sin embargo, ciertos hechos
71 2| preferencial de aquel parque cautivador estaba reservado a las abejas.
72 2| minué entre cipreses de un cementerio, al claro de luna, por sendas
73 | cerca
74 2| párpados se abrían y se cerraban constantemente. Se apoyaba
75 2| tijeras del jardinero no cesaban de trabajar igualando aquellos
76 1| de la misma manera que se cicatrizan las heridas profundas y
77 3| de mí como una herida sin cicatrizar. ¿Por qué? Lo ignoro.~
78 2| Hoy tengo cincuenta años. Entonces era un muchacho
79 2| un fantástico minué entre cipreses de un cementerio, al claro
80 2| cipreses de un cementerio, al claro de luna, por sendas bordeadas
81 2| regalado por el Conde de Clermont. Cuando llegábamos al tema
82 2| arbolitos, alineados como colegiales de paseo, grupos de rosales
83 2| reservado a las abejas. Sus colmenas de paja, sabiamente espaciadas
84 2| con portañuelas, levita color tabaco de España, una puntilla
85 2| con ellos el minué.~ Comenzó un elogio ditirámbico hecho
86 2| Apenas terminé de comer volví al Luxemburgo y tropecé
87 2| una visión lamentable y cómica, ante el remedo anticuado
88 2| pronto se volvió a su antigua compañera, que permanecía seria y
89 2| cafés bulliciosos ni los compañeros alborotadores ni las muchachas
90 2| que una mañana, creyéndose completamente solo, se puso a hacer unos
91 1| me produce sea obra por completo de mi imaginación.~
92 1| los sufrimientos morales, complicados e incurables, tanto más
93 2| danza de las reinas. ¿ Me comprende usted? Al desaparecer los
94 2| había sido regalado por el Conde de Clermont. Cuando llegábamos
95 2| de hablar.~ Un día me confidenció que se había casado con
96 2| movimientos, las posturas. Se confundió entero y, al ver su impotencia,
97 2| Luxemburgo.~ Ustedes no han conocido esos viveros,¿No es así?
98 2| se abrían y se cerraban constantemente. Se apoyaba en un magnífico
99 2| aparecía algo obsoleto.~ Yo contemplaba en silencio, con el corazón
100 2| entrelazando sus brazos, contorsionando su cuerpo de muñeco, repartiendo
101 2| entraron unas ganas locas de conversar con él. Me arriesgué y después
102 2| España, una puntilla por corbata y un inverosímil sombrero
103 1| ese escalofrío que nos corre por la espina dorsal cuando
104 2| Nos sentamos en un banco. Corría el mes de mayo. Por el follaje
105 1| madre, perder un hijo es la cosa más penosa que le puede
106 3| Lo ignoro.~ Y ustedes creerán seguramente que estos persistentes
107 2| una indecible melancolía. Creía encontrarme ante una visión
108 2| tiempos. Si nos lo quitasen, creo que no podríamos seguir
109 2| Hasta que una mañana, creyéndose completamente solo, se puso
110 1| su madre. Son desgracias crueles, terribles, que trastornan
111 | cual
112 1| sensación de desencanto de la cuál nos cuesta mucho desprendernos.~
113 | cualquier
114 2| Sin embargo, pronto me di cuenta que yo no era el único y
115 2| brazos, contorsionando su cuerpo de muñeco, repartiendo en
116 1| desencanto de la cuál nos cuesta mucho desprendernos.~
117 1| profundas y sangrientas, se cura también el alma que ha sufrido
118 2| a cara con un viejecito curioso.~ Usaba zapatos con hebillas
119 2| del pasado y las graciosas curvas de sus glorietas?.~ ¿
120 2| deslizaban, se inclinaban, daban brinquitos como dos viejas
121 2| a girar sobre sí mismo, dando saltos y moviéndose con
122 2| caballero, es la reina de las danzas, y la danza de las reinas. ¿
123 2| bailarín:~ - ¿ Querría usted darme una idea de lo que era el
124 1| espanto, pero no alcanzan a darnos esa punzada en el corazón,
125 1| relatarles solamente una, que data de antiguo, pero que sigue
126 2| palpitar y estremecerse debido a que sus párpados se abrían
127 2| derramaba sobre nosotros una débil luz. El vestido de la Castris
128 2| inquietos y después sin decir palabra, fue a situarse
129 2| del tamaño del hueco de un dedal; y por donde quiera que
130 1| incomprensibles la emoción que me han dejado esas fugaces impresiones.
131 1| cuanto menos espontáneos, nos dejan en el alma un reguero de
132 2| amada por todo un siglo que dejó tras de sí un aroma de amor
133 2| Ambos iban y venían haciendo delicados gestos infantiles, se dirigían
134 2| me decía, " es nuestra delicia y nuestra vida. No nos queda
135 3| me tortura; ha quedado dentro de mí como una herida sin
136 2| un muchacho estudiante de derecho.~ Yo era un joven algo
137 2| deslizaba un sol benigno que derramaba sobre nosotros una débil
138 2| Me comprende usted? Al desaparecer los reyes, desapareció con
139 2| Al desaparecer los reyes, desapareció con ellos el minué.~
140 2| entender nada. Le pedí que me describiese los pasos, los movimientos,
141 1| amargura, un sensación de desencanto de la cuál nos cuesta mucho
142 1| terribles, que trastornan y desgarran; pero de la misma manera
143 2| dos años más tarde, habían deshecho los viveros. ¿ Qué habrá
144 2| el aroma de las flores se deslizaba un sol benigno que derramaba
145 2| se dirigían sonrisas, se deslizaban, se inclinaban, daban brinquitos
146 2| aquel extraño viejecito despertó mi asombro, pero acabó interesándome
147 1| la cuál nos cuesta mucho desprendernos.~ En este momento recuerdo
148 1| secretos, ciertas perfidias del destino que remueven en nuestro
149 2| estilo y las figuras y otros detalles, de lo cual no llegué a
150 2| lo seguía de lejos y me detenía en los recovecos de los
151 2| necesidad de llorar.~ Se detuvieron de improviso; habían terminado
152 2| Sin embargo, pronto me di cuenta que yo no era el
153 2| después de saludarlo, le dije:~ - Hace un hermoso día
154 2| seria y silenciosa, y le dijo:~ - Elisa, ¿serías tan
155 2| anchas alas, de la época del diluvio.~ Era seco, muy seco,
156 2| movimientos sorprendentes: dio primero unos saltitos e
157 2| delicados gestos infantiles, se dirigían sonrisas, se deslizaban,
158 2| tiempos, con sus paseos dispuestos en forma de laberinto, con
159 2| viviendo. Tiene abolengo y distinción, ¿no le parece? Me hace
160 2| minué.~ Comenzó un elogio ditirámbico hecho en un lenguaje pomposo,
161 2| de anciana. Tupidos setos dividían las avenidas, angostas y
162 2| puertas; y más de una vez, al doblar un matorral, me encontré
163 1| interior todo un mundo de dolorosos pensamientos, que nos entreabren
164 | donde
165 1| nos corre por la espina dorsal cuando vemos ciertas escenas
166 2| insectos de oro, verdaderos dueños de aquel lugar pacífico,
167 2| un parque bonito como una dulce sonrisa de anciana. Tupidos
168 2| no le parece? Me hace el efecto de que aquí respiro la misma
169 2| silenciosa, y le dijo:~ - Elisa, ¿serías tan gentil de ayudarme
170 | ella
171 | ellos
172 2| el minué.~ Comenzó un elogio ditirámbico hecho en un
173 1| ustedes incomprensibles la emoción que me han dejado esas fugaces
174 1| la guerra y he pasado sin emocionarme por encima de montones de
175 1| pasado sin emocionarme por encima de montones de cadáveres -
176 2| indecible melancolía. Creía encontrarme ante una visión lamentable
177 2| al doblar un matorral, me encontré cara a cara con un viejecito
178 2| primero unos saltitos e hizo enseguida una reverencia; sus frágiles
179 2| de lo cual no llegué a entender nada. Le pedí que me describiese
180 2| éramos grandes amigos y me enteré de su vida. Había sido maestro
181 2| inclinaciones de cabeza, enternecedoras y ridículas. ¡Bailaba!.~
182 1| ayer. Es posible que el enternecimiento que me produce sea obra
183 2| las posturas. Se confundió entero y, al ver su impotencia,
184 2| anticuado de otra época. Me entraban ganas de reír y sentía necesidad
185 2| la inverosímil escena.~Me entraron unas ganas locas de conversar
186 1| dolorosos pensamientos, que nos entreabren la puerta misteriosa de
187 2| público, haciendo venias, entrelazando sus brazos, contorsionando
188 2| sonrisas y besos, los que enviaba con mano trémula a las hileras
189 | éramos
190 2| Habrán muerto ya? ¿Andarán errantes, almas en pena, como en
191 | esa
192 | esas
193 1| punzada en el corazón, ese escalofrío que nos corre por la espina
194 2| mañanas repetía la inverosímil escena.~Me entraron unas ganas
195 2| adelantó como un actor en un escenario, se inclinó y, retrocediendo
196 1| dorsal cuando vemos ciertas escenas pequeñas y tristes.~
197 1| un solterón con cara de escéptico -. Las tremendas atrocidades
198 2| rodillas para soñar, para escuchar en torno mío la palpitación
199 | eso
200 | esos
201 2| colmenas de paja, sabiamente espaciadas sobre tablones abrían al
202 2| levita color tabaco de España, una puntilla por corbata
203 1| gritos de indignación o de espanto, pero no alcanzan a darnos
204 2| con viveza, de una manera especial, sonriendo como si estuviera
205 2| modernas? ¿Bailan tal vez, como espectros grotescos, un fantástico
206 2| manera extraordinaria. Lo espiaba a través de aquellos muros
207 1| escalofrío que nos corre por la espina dorsal cuando vemos ciertas
208 1| persistentes cuanto menos espontáneos, nos dejan en el alma un
209 2| el asombro, pensando si estaría loco él o sería yo el que
210 2| lenguaje pomposo, sobre el estilo y las figuras y otros detalles,
211 | estos
212 2| viveza, parecían palpitar y estremecerse debido a que sus párpados
213 2| que era el minué?~ Se estremeció~ - El minué caballero,
214 2| Entonces era un muchacho estudiante de derecho.~ Yo era un
215 2| especial, sonriendo como si estuviera ante un público, haciendo
216 2| follaje, recortados con exactitud geométrica. Las grandes
217 2| a cara, haciendo los más extraños ademanes; después se besaron
218 2| interesándome de una manera extraordinaria. Lo espiaba a través de
219 2| turbado por sensaciones extraordinarias, sintiendo una indecible
220 2| presentado. Era la Castris, la famosa bailarina , amada de príncipes,
221 2| espectros grotescos, un fantástico minué entre cipreses de
222 2| Madrugaba, y uno de mis placeres favoritos era el de pasearme solo,
223 2| había terrazas de flores festoneadas de minúsculos arbolitos,
224 2| soñador, impregnado de una filosofía melancólica. En ese momento
225 | FIN
226 2| sus paseos dispuestos en forma de laberinto, con su aroma
227 2| mecánico de otros tiempos, algo forzado, obra de un obrero muy hábil
228 2| enseguida una reverencia; sus frágiles piernas trenzaron luego
229 2| plantaciones de árboles frutales.~ Un lugar preferencial
230 2| después sin decir palabra, fue a situarse frente a frente
231 | fuese
232 2| vestida de negro, a la que fui presentado. Era la Castris,
233 2| tras de sí un aroma de amor galante.~ Nos sentamos en un
234 2| Elisa, ¿serías tan gentil de ayudarme a mostrarle
235 2| recortados con exactitud geométrica. Las grandes tijeras del
236 2| venían haciendo delicados gestos infantiles, se dirigían
237 2| a continuación empezó a girar sobre sí mismo, dando saltos
238 2| graciosas curvas de sus glorietas?.~ ¿Habrán muerto ya? ¿
239 2| Castris parecía humedecido por gotitas luminosas.~ El jardín
240 2| palpitación de la vida de París y gozar del sosiego infinito de
241 2| inclinó y, retrocediendo graciosamente, empezó a lanzar sonrisas
242 2| su aroma del pasado y las graciosas curvas de sus glorietas?.~ ¿
243 3| recuerdos no son más que una gran tontería.~FIN~
244 2| un inverosímil sombrero gris de anchas alas, de la época
245 1| humanidad pueden arrancarnos gritos de indignación o de espanto,
246 2| tal vez, como espectros grotescos, un fantástico minué entre
247 2| como colegiales de paseo, grupos de rosales magníficos y
248 1| He visto muy de cerca la guerra y he pasado sin emocionarme
249 2| melancólica. En ese momento no me gustaban los cafés bulliciosos ni
250 2| forzado, obra de un obrero muy hábil para su época, pero que
251 2| que yo no era el único y habitual visitante que aparecía en
252 2| de la danza no dejaba de hablar.~ Un día me confidenció
253 2| deshecho los viveros. ¿ Qué habrá sido de aquella pareja sin
254 2| de sus glorietas?.~ ¿Habrán muerto ya? ¿Andarán errantes,
255 1| los que quizás otros no habrían reparado, pero que se metieron
256 | hacer
257 2| casado con la Castris, quién hacía su aparición en las tardes. "
258 | Hasta
259 2| curioso.~ Usaba zapatos con hebillas de plata, pantalones con
260 2| Comenzó un elogio ditirámbico hecho en un lenguaje pomposo,
261 3| quedado dentro de mí como una herida sin cicatrizar. ¿Por qué?
262 1| manera que se cicatrizan las heridas profundas y sangrientas,
263 1| Para una madre, perder un hijo es la cosa más penosa que
264 2| enviaba con mano trémula a las hileras de árboles recortados.~
265 2| través de aquellos muros de hojas, lo seguía de lejos y me
266 1| como es, para cualquier hombre, la pérdida de su madre.
267 1| metieron en mí como punzadas hondas e incurables.~ Les parecerá
268 2| puertas, del tamaño del hueco de un dedal; y por donde
269 1| de la naturaleza y de la humanidad pueden arrancarnos gritos
270 2| vestido de la Castris parecía humedecido por gotitas luminosas.~
271 2| olvidaré jamás.~ Ambos iban y venían haciendo delicados
272 2| Querría usted darme una idea de lo que era el minué?~
273 3| cicatrizar. ¿Por qué? Lo ignoro.~ Y ustedes creerán seguramente
274 2| jardinero no cesaban de trabajar igualando aquellos verdes muros; de
275 1| obra por completo de mi imaginación.~
276 2| confundió entero y, al ver su impotencia, se puso nervioso y preocupado.
277 2| joven algo triste y soñador, impregnado de una filosofía melancólica.
278 1| grandes desgracias no me impresionan. He visto muy de cerca la
279 1| han dejado esas fugaces impresiones. Voy a relatarles solamente
280 2| llorar.~ Se detuvieron de improviso; habían terminado las figuras
281 2| sonrisas, se deslizaban, se inclinaban, daban brinquitos como dos
282 2| en aquella soledad leves inclinaciones de cabeza, enternecedoras
283 2| actor en un escenario, se inclinó y, retrocediendo graciosamente,
284 1| Les parecerá a ustedes incomprensibles la emoción que me han dejado
285 2| extraordinarias, sintiendo una indecible melancolía. Creía encontrarme
286 1| pueden arrancarnos gritos de indignación o de espanto, pero no alcanzan
287 2| haciendo delicados gestos infantiles, se dirigían sonrisas, se
288 2| París y gozar del sosiego infinito de aquel parque del siglo
289 2| ella a todos lados con ojos inquietos y después sin decir palabra,
290 2| que caminase, zumbaban los insectos de oro, verdaderos dueños
291 2| despertó mi asombro, pero acabó interesándome de una manera extraordinaria.
292 1| que remueven en nuestro interior todo un mundo de dolorosos
293 | jamás
294 2| Las grandes tijeras del jardinero no cesaban de trabajar igualando
295 2| de derecho.~ Yo era un joven algo triste y soñador, impregnado
296 1| montones de cadáveres - decía Juan Bridelle, un solterón con
297 2| la misma atmósfera de mi juventud. En él pasamos, mi mujer
298 2| paseos dispuestos en forma de laberinto, con su aroma del pasado
299 2| Miró ella a todos lados con ojos inquietos y después
300 2| encontrarme ante una visión lamentable y cómica, ante el remedo
301 2| graciosamente, empezó a lanzar sonrisas y besos, los que
302 2| Me sentaba en un banco y leía. A veces dejaba el libro
303 2| ditirámbico hecho en un lenguaje pomposo, sobre el estilo
304 | Les
305 2| repartiendo en aquella soledad leves inclinaciones de cabeza,
306 2| pantalones con portañuelas, levita color tabaco de España,
307 2| leía. A veces dejaba el libro sobre mis rodillas para
308 2| alborotadores ni las muchachas livianas. Madrugaba, y uno de mis
309 2| Conde de Clermont. Cuando llegábamos al tema de la danza no dejaba
310 2| detalles, de lo cual no llegué a entender nada. Le pedí
311 2| algo amanerado. Sus ojos llenos de viveza, parecían palpitar
312 2| pronto con mi amigo, que llevaba del brazo a una viejecita
313 2| reír y sentía necesidad de llorar.~ Se detuvieron de improviso;
314 2| Me entraron unas ganas locas de conversar con él. Me
315 2| asombro, pensando si estaría loco él o sería yo el que veía
316 2| frágiles piernas trenzaron luego una cabriola, con bastante
317 2| Opera durante el reinado de Luis XV. Su hermoso bastón le
318 2| parecía humedecido por gotitas luminosas.~ El jardín estaba solitario;
319 2| cementerio, al claro de luna, por sendas bordeadas de
320 2| sobre nosotros una débil luz. El vestido de la Castris
321 2| las muchachas livianas. Madrugaba, y uno de mis placeres favoritos
322 2| las tardes; pero yo soy madrugador y vengo desde la mañana".~
323 2| enteré de su vida. Había sido maestro de baile en el teatro de
324 2| constantemente. Se apoyaba en un magnífico bastón con puño de oro que
325 2| paseo, grupos de rosales magníficos y grandes plantaciones de
326 2| besos, los que enviaba con mano trémula a las hileras de
327 2| de una vez, al doblar un matorral, me encontré cara a cara
328 2| banco. Corría el mes de mayo. Por el follaje de las avenidas
329 2| movidas por un artificio mecánico de otros tiempos, algo forzado,
330 2| sintiendo una indecible melancolía. Creía encontrarme ante
331 2| impregnado de una filosofía melancólica. En ese momento no me gustaban
332 2| del brazo a una viejecita menuda, vestida de negro, a la
333 2| sentamos en un banco. Corría el mes de mayo. Por el follaje
334 1| habrían reparado, pero que se metieron en mí como punzadas hondas
335 2| de flores festoneadas de minúsculos arbolitos, alineados como
336 | mío
337 2| lo que era el minué?.~ Miró ella a todos lados con ojos
338 | mismo
339 1| nos entreabren la puerta misteriosa de los sufrimientos morales,
340 2| extraño, por las calles modernas? ¿Bailan tal vez, como espectros
341 1| emocionarme por encima de montones de cadáveres - decía Juan
342 1| misteriosa de los sufrimientos morales, complicados e incurables,
343 2| tan gentil de ayudarme a mostrarle a este señor lo que era
344 2| como dos viejas muñecas movidas por un artificio mecánico
345 2| sí mismo, dando saltos y moviéndose con viveza, de una manera
346 | mucha
347 2| compañeros alborotadores ni las muchachas livianas. Madrugaba, y uno
348 2| cincuenta años. Entonces era un muchacho estudiante de derecho.~
349 | mucho
350 2| glorietas?.~ ¿Habrán muerto ya? ¿Andarán errantes, almas
351 2| juventud. En él pasamos, mi mujer y yo todas las tardes; pero
352 1| nuestro interior todo un mundo de dolorosos pensamientos,
353 2| brinquitos como dos viejas muñecas movidas por un artificio
354 2| contorsionando su cuerpo de muñeco, repartiendo en aquella
355 | nada
356 1| tremendas atrocidades de la naturaleza y de la humanidad pueden
357 2| entraban ganas de reír y sentía necesidad de llorar.~ Se detuvieron
358 2| viejecita menuda, vestida de negro, a la que fui presentado.
359 2| ver su impotencia, se puso nervioso y preocupado. Pero de pronto
360 | nosotros
361 | nuestro
362 2| algo forzado, obra de un obrero muy hábil para su época,
363 3| recuerdo suyo me persigue, me obsesiona, me tortura; ha quedado
364 2| pero que hoy aparecía algo obsoleto.~ Yo contemplaba en silencio,
365 2| pasearme solo, a eso de las ocho de la mañana, por los viveros
366 1| más penosa que le puede ocurrir, como es, para cualquier
367 2| jardín estaba solitario; oíase a lo lejos un sonido de
368 2| así? Eran como un jardín olvidado del último siglo, un parque
369 2| Lo que vi entonces no lo olvidaré jamás.~ Ambos iban y
370 2| baile en el teatro de la Opera durante el reinado de Luis
371 | otra
372 2| verdaderos dueños de aquel lugar pacífico, auténticos paseantes de
373 2| almas en pena, como en país extraño, por las calles
374 2| abejas. Sus colmenas de paja, sabiamente espaciadas sobre
375 2| inquietos y después sin decir palabra, fue a situarse frente a
376 2| escuchar en torno mío la palpitación de la vida de París y gozar
377 1| antiguo, pero que sigue tan palpitante como si fuese de ayer. Es
378 2| llenos de viveza, parecían palpitar y estremecerse debido a
379 2| zapatos con hebillas de plata, pantalones con portañuelas, levita
380 1| hondas e incurables.~ Les parecerá a ustedes incomprensibles
381 2| El vestido de la Castris parecía humedecido por gotitas luminosas.~
382 2| Qué habrá sido de aquella pareja sin su amado jardín de otros
383 2| estremecerse debido a que sus párpados se abrían y se cerraban
384 2| parecían pasillos.~ Allí pasaba yo casi todas las mañanas.
385 2| atmósfera de mi juventud. En él pasamos, mi mujer y yo todas las
386 2| lugar pacífico, auténticos paseantes de aquellas avenidas que
387 2| placeres favoritos era el de pasearme solo, a eso de las ocho
388 2| de otros tiempos, con sus paseos dispuestos en forma de laberinto,
389 2| aquellas avenidas que parecían pasillos.~ Allí pasaba yo casi
390 2| pedí que me describiese los pasos, los movimientos, las posturas.
391 2| llegué a entender nada. Le pedí que me describiese los pasos,
392 2| Andarán errantes, almas en pena, como en país extraño, por
393 1| perder un hijo es la cosa más penosa que le puede ocurrir, como
394 1| todo un mundo de dolorosos pensamientos, que nos entreabren la puerta
395 2| suspendido por el asombro, pensando si estaría loco él o sería
396 1| cuando vemos ciertas escenas pequeñas y tristes.~ Para una
397 1| embargo, ciertos hechos pequeños, ciertas realidades apenas
398 1| tristes.~ Para una madre, perder un hijo es la cosa más penosa
399 2| Desde aquel día yo no lo perdí de vista, todas las mañanas
400 1| para cualquier hombre, la pérdida de su madre. Son desgracias
401 1| pesares secretos, ciertas perfidias del destino que remueven
402 2| follaje de las avenidas perfumadas por el aroma de las flores
403 2| su antigua compañera, que permanecía seria y silenciosa, y le
404 2| baile. Durante unos segundos permanecieron en pie, cara a cara, haciendo
405 3| El recuerdo suyo me persigue, me obsesiona, me tortura;
406 1| apenas adivinadas, ciertos pesares secretos, ciertas perfidias
407 2| segundos permanecieron en pie, cara a cara, haciendo los
408 2| reverencia; sus frágiles piernas trenzaron luego una cabriola,
409 2| Madrugaba, y uno de mis placeres favoritos era el de pasearme
410 2| rosales magníficos y grandes plantaciones de árboles frutales.~
411 2| zapatos con hebillas de plata, pantalones con portañuelas,
412 | pocos
413 2| lo quitasen, creo que no podríamos seguir viviendo. Tiene abolengo
414 2| ditirámbico hecho en un lenguaje pomposo, sobre el estilo y las figuras
415 2| de plata, pantalones con portañuelas, levita color tabaco de
416 1| como si fuese de ayer. Es posible que el enternecimiento que
417 2| pasos, los movimientos, las posturas. Se confundió entero y,
418 2| árboles frutales.~ Un lugar preferencial de aquel parque cautivador
419 2| de carruajes. Entonces le pregunté al anciano bailarín:~ - ¿
420 2| impotencia, se puso nervioso y preocupado. Pero de pronto se volvió
421 2| vestida de negro, a la que fui presentado. Era la Castris, la famosa
422 2| movimientos sorprendentes: dio primero unos saltitos e hizo enseguida
423 2| famosa bailarina , amada de príncipes, amada del rey, amada por
424 2| antiguo recuerdo.~ En un principio aquel extraño viejecito
425 1| el enternecimiento que me produce sea obra por completo de
426 1| se cicatrizan las heridas profundas y sangrientas, se cura también
427 1| e incurables, tanto más profundos cuanto menos benignos, tanto
428 2| como si estuviera ante un público, haciendo venias, entrelazando
429 1| la cosa más penosa que le puede ocurrir, como es, para cualquier
430 1| naturaleza y de la humanidad pueden arrancarnos gritos de indignación
431 1| pensamientos, que nos entreabren la puerta misteriosa de los sufrimientos
432 2| un magnífico bastón con puño de oro que sería, seguramente,
433 2| color tabaco de España, una puntilla por corbata y un inverosímil
434 1| no alcanzan a darnos esa punzada en el corazón, ese escalofrío
435 1| que se metieron en mí como punzadas hondas e incurables.~
436 2| delicia y nuestra vida. No nos queda ya más de aquellos tiempos.
437 3| obsesiona, me tortura; ha quedado dentro de mí como una herida
438 2| ridículas. ¡Bailaba!.~ Quedé suspendido por el asombro,
439 2| anciano bailarín:~ - ¿ Querría usted darme una idea de
440 | quién
441 2| de un dedal; y por donde quiera que caminase, zumbaban los
442 2| aquellos tiempos. Si nos lo quitasen, creo que no podríamos seguir
443 1| o tres hechos en los que quizás otros no habrían reparado,
444 1| hechos pequeños, ciertas realidades apenas advertidas, apenas
445 2| recortados.~ A continuación reanudó con mucha seriedad su paseo.~
446 2| lejos y me detenía en los recovecos de los bosquecillos para
447 2| las avenidas, angostas y rectas, eran avenidas tranquilas,
448 3| seguramente que estos persistentes recuerdos no son más que una gran
449 2| hermoso bastón le había sido regalado por el Conde de Clermont.
450 2| No volví a verlos. A mi regreso, dos años más tarde, habían
451 1| nos dejan en el alma un reguero de tristeza, un regusto
452 1| reguero de tristeza, un regusto de amargura, un sensación
453 2| El minué caballero, es la reina de las danzas, y la danza
454 2| teatro de la Opera durante el reinado de Luis XV. Su hermoso bastón
455 2| danzas, y la danza de las reinas. ¿ Me comprende usted? Al
456 2| época. Me entraban ganas de reír y sentía necesidad de llorar.~
457 1| fugaces impresiones. Voy a relatarles solamente una, que data
458 2| lamentable y cómica, ante el remedo anticuado de otra época.
459 1| perfidias del destino que remueven en nuestro interior todo
460 1| quizás otros no habrían reparado, pero que se metieron en
461 2| contorsionando su cuerpo de muñeco, repartiendo en aquella soledad leves
462 2| vista, todas las mañanas repetía la inverosímil escena.~Me
463 2| parque cautivador estaba reservado a las abejas. Sus colmenas
464 2| eran avenidas tranquilas, resguardadas por dos muros de follaje,
465 2| hace el efecto de que aquí respiro la misma atmósfera de mi
466 2| escenario, se inclinó y, retrocediendo graciosamente, empezó a
467 2| de príncipes, amada del rey, amada por todo un siglo
468 2| usted? Al desaparecer los reyes, desapareció con ellos el
469 2| cabeza, enternecedoras y ridículas. ¡Bailaba!.~ Quedé suspendido
470 2| dejaba el libro sobre mis rodillas para soñar, para escuchar
471 2| colegiales de paseo, grupos de rosales magníficos y grandes plantaciones
472 2| abejas. Sus colmenas de paja, sabiamente espaciadas sobre tablones
473 2| A los pocos día tuve que salir de París. No volví a verlos.
474 2| sorprendentes: dio primero unos saltitos e hizo enseguida una reverencia;
475 2| girar sobre sí mismo, dando saltos y moviéndose con viveza,
476 2| Me arriesgué y después de saludarlo, le dije:~ - Hace un
477 1| las heridas profundas y sangrientas, se cura también el alma
478 | sea
479 1| adivinadas, ciertos pesares secretos, ciertas perfidias del destino
480 2| aquellos muros de hojas, lo seguía de lejos y me detenía en
481 2| quitasen, creo que no podríamos seguir viviendo. Tiene abolengo
482 2| del baile. Durante unos segundos permanecieron en pie, cara
483 2| otros tiempos.~ A la semana éramos grandes amigos y
484 2| cementerio, al claro de luna, por sendas bordeadas de tumbas?.~
485 1| regusto de amargura, un sensación de desencanto de la cuál
486 2| con el corazón turbado por sensaciones extraordinarias, sintiendo
487 2| casi todas las mañanas. Me sentaba en un banco y leía. A veces
488 2| de amor galante.~ Nos sentamos en un banco. Corría el mes
489 2| entraban ganas de reír y sentía necesidad de llorar.~
490 2| compañera, que permanecía seria y silenciosa, y le dijo:~ -
491 2| y le dijo:~ - Elisa, ¿serías tan gentil de ayudarme a
492 2| continuación reanudó con mucha seriedad su paseo.~ Desde aquel
493 2| sonrisa de anciana. Tupidos setos dividían las avenidas, angostas
494 1| data de antiguo, pero que sigue tan palpitante como si fuese
495 2| obsoleto.~ Yo contemplaba en silencio, con el corazón turbado
496 2| que permanecía seria y silenciosa, y le dijo:~ - Elisa, ¿
497 2| sensaciones extraordinarias, sintiendo una indecible melancolía.
498 2| visitante que aparecía en aquel sitio desde que se abrían las
499 2| sin decir palabra, fue a situarse frente a frente al bailarín.~
500 1| impresiones. Voy a relatarles solamente una, que data de antiguo,
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