abeja-solam | soled-zumba
Párrafo
501 2| repartiendo en aquella soledad leves inclinaciones de cabeza,
502 2| luminosas.~ El jardín estaba solitario; oíase a lo lejos un sonido
503 2| después se besaron entre sollozos.~ A los pocos día tuve
504 1| decía Juan Bridelle, un solterón con cara de escéptico -.
505 2| una cabriola, con bastante soltura, y a continuación empezó
506 2| corbata y un inverosímil sombrero gris de anchas alas, de
507 2| era un joven algo triste y soñador, impregnado de una filosofía
508 2| sobre mis rodillas para soñar, para escuchar en torno
509 2| solitario; oíase a lo lejos un sonido de carruajes. Entonces le
510 2| de una manera especial, sonriendo como si estuviera ante un
511 2| seco, muy seco, anguloso, sonriente y algo amanerado. Sus ojos
512 2| parque bonito como una dulce sonrisa de anciana. Tupidos setos
513 2| a hacer unos movimientos sorprendentes: dio primero unos saltitos
514 2| vida de París y gozar del sosiego infinito de aquel parque
515 2| todas las tardes; pero yo soy madrugador y vengo desde
516 1| cura también el alma que ha sufrido tales catástrofes. Sin embargo,
517 1| puerta misteriosa de los sufrimientos morales, complicados e incurables,
518 2| ridículas. ¡Bailaba!.~ Quedé suspendido por el asombro, pensando
519 | suyo
520 2| portañuelas, levita color tabaco de España, una puntilla
521 2| sabiamente espaciadas sobre tablones abrían al sol sus puertas,
522 | tal
523 | tales
524 2| al sol sus puertas, del tamaño del hueco de un dedal; y
525 | también
526 2| mi regreso, dos años más tarde, habían deshecho los viveros. ¿
527 2| sido maestro de baile en el teatro de la Opera durante el reinado
528 2| Clermont. Cuando llegábamos al tema de la danza no dejaba de
529 2| Hoy tengo cincuenta años. Entonces
530 2| detuvieron de improviso; habían terminado las figuras del baile. Durante
531 2| desde la mañana".~ Apenas terminé de comer volví al Luxemburgo
532 2| Abruptamente la danza terminó y el viejecito se adelantó
533 2| de trecho en trecho había terrazas de flores festoneadas de
534 1| Son desgracias crueles, terribles, que trastornan y desgarran;
535 2| podríamos seguir viviendo. Tiene abolengo y distinción, ¿
536 2| geométrica. Las grandes tijeras del jardinero no cesaban
537 | todos
538 3| no son más que una gran tontería.~FIN~
539 2| soñar, para escuchar en torno mío la palpitación de la
540 3| persigue, me obsesiona, me tortura; ha quedado dentro de mí
541 2| jardinero no cesaban de trabajar igualando aquellos verdes
542 2| y rectas, eran avenidas tranquilas, resguardadas por dos muros
543 2| por todo un siglo que dejó tras de sí un aroma de amor galante.~
544 1| crueles, terribles, que trastornan y desgarran; pero de la
545 2| extraordinaria. Lo espiaba a través de aquellos muros de hojas,
546 1| cara de escéptico -. Las tremendas atrocidades de la naturaleza
547 2| los que enviaba con mano trémula a las hileras de árboles
548 2| reverencia; sus frágiles piernas trenzaron luego una cabriola, con
549 1| este momento recuerdo dos o tres hechos en los que quizás
550 2| Yo era un joven algo triste y soñador, impregnado de
551 1| ciertas escenas pequeñas y tristes.~ Para una madre, perder
552 1| en el alma un reguero de tristeza, un regusto de amargura,
553 2| comer volví al Luxemburgo y tropecé muy pronto con mi amigo,
554 2| por sendas bordeadas de tumbas?.~
555 2| dulce sonrisa de anciana. Tupidos setos dividían las avenidas,
556 2| silencio, con el corazón turbado por sensaciones extraordinarias,
557 2| sollozos.~ A los pocos día tuve que salir de París. No volví
558 2| como un jardín olvidado del último siglo, un parque bonito
559 | unas
560 2| cuenta que yo no era el único y habitual visitante que
561 2| muchachas livianas. Madrugaba, y uno de mis placeres favoritos
562 2| un viejecito curioso.~ Usaba zapatos con hebillas de
563 2| sentaba en un banco y leía. A veces dejaba el libro sobre mis
564 2| loco él o sería yo el que veía visiones.~ Abruptamente
565 1| la espina dorsal cuando vemos ciertas escenas pequeñas
566 2| pero yo soy madrugador y vengo desde la mañana".~ Apenas
567 2| jamás.~ Ambos iban y venían haciendo delicados gestos
568 2| ante un público, haciendo venias, entrelazando sus brazos,
569 2| Se confundió entero y, al ver su impotencia, se puso nervioso
570 2| zumbaban los insectos de oro, verdaderos dueños de aquel lugar pacífico,
571 2| trabajar igualando aquellos verdes muros; de trecho en trecho
572 2| salir de París. No volví a verlos. A mi regreso, dos años
573 2| a una viejecita menuda, vestida de negro, a la que fui presentado.
574 2| nosotros una débil luz. El vestido de la Castris parecía humedecido
575 2| al bailarín.~ Lo que vi entonces no lo olvidaré
576 2| daban brinquitos como dos viejas muñecas movidas por un artificio
577 2| llevaba del brazo a una viejecita menuda, vestida de negro,
578 2| bosquecillos para que no me viese.~ Hasta que una mañana,
579 2| Creía encontrarme ante una visión lamentable y cómica, ante
580 2| él o sería yo el que veía visiones.~ Abruptamente la danza
581 2| era el único y habitual visitante que aparecía en aquel sitio
582 2| aquel día yo no lo perdí de vista, todas las mañanas repetía
583 1| desgracias no me impresionan. He visto muy de cerca la guerra y
584 2| que no podríamos seguir viviendo. Tiene abolengo y distinción, ¿
585 1| menos benignos, tanto más vivos cuanto más fugaces, tanto
586 2| preocupado. Pero de pronto se volvió a su antigua compañera,
587 1| esas fugaces impresiones. Voy a relatarles solamente una,
588 2| durante el reinado de Luis XV. Su hermoso bastón le había
589 2| viejecito curioso.~ Usaba zapatos con hebillas de plata, pantalones
590 2| donde quiera que caminase, zumbaban los insectos de oro, verdaderos
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