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Guy de Maupassant
Miss Harriet

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)


1e1-direc | dirig-niebl | ningu-vele | ven-zarza

     Párrafo
1 III| la implacable naturaleza. 1E1 mundo acabó para ella, sin 2 II| gusto.~    Murmuró un "¡Aah!" británico tan acentuado 3 III| errante, como un perro abandonado por su dueño? ¿Qué secreto 4 I| doble fila de hayas.~    Abandonando la costa, me acerqué al 5 III| antes que meditado.~    Abandonó durante algunos segundos 6 II| sintiendo un deseo inmoderado de abarcar el cielo, el mar, el horizonte.~ 7 III| lado, inclinados sobre la abertura, izamos el cadáver.~La señora 8 III| calor; uno de esos días abrasadores y pesados en que no se mueve 9 III| muchachote y una mozuela, unidos, abrazados; ella con la cabeza levantada 10 III| andaban por la casa y que abrían la puerta de salida.~    11 I| en el ejército de África, abrigaba otras opiniones. Decía con 12 III| descompuesto. Al tocarla, un ojo se abrió, mirándome con la expresión 13 I| madera quo daba al camino abrióse y una extraña figura se 14 III| Apenas dormí, enervado, abrumado por tristes pensamientos. 15 II| metros de profundidad; y absorbíamos, con la boca entreabierta 16 III| moza de dieciocho años, abundante, fresca, fuerte como un 17 II| de un modo singular. Yo acababa un estudio que me parecía 18 I| comprado un hermoso pez que acababan de pescar, sin más objeto 19 II| juntos, como dos personas que acaban de comprenderse y de penetrarse.~    20 II| exento de todas las reglas académicas. Toda la parte izquierda 21 Int| favorecido por las mujeres, acariciándose la barba luenga y canosa, 22 III| visto cometiendo cualquier acción criminal.~    Apenas dormí, 23 II| deslizábase el sol como aceite. La luz, sin que apareciera 24 II| Y     me respondió con acento de cólera y algo de malicia:~    - 25 II| un "¡Aah!" británico tan acentuado y tan halagador, que me 26 II| pan, le serví agua y vino. Aceptaba mis atenciones con una sonrisita 27 III| que lo mejor sería irme y acepté por buena mi resolución.~    28 Int| observaba los peligros, indeciso acerca del camino que debía tomar; 29 I| elástico de inglesa, y me acercaba entonces á ella, movido 30 III| claridad nos inundase, y acercándome al cadáver, cogí entre mis 31 III| usted á ver lo que pinto.~Se acercó á disgusto. Le presenté 32 II| siguiente en cuanto me vio, acercóse para tenderme la mano. Y 33 I| Abandonando la costa, me acerqué al caserío, casi oculto 34 I| siempre á disgusto, sin que yo acertase á comprender porqué. Acaso 35 III| acostumbrada a recibir achuchones.~    ¿Por qué la solté bruscamente? ¿ 36 I| Al siguiente, habiéndome acomodado para pintar en el fondo 37 III| no sentían la fusta, iban acortando el paso. El break no avanzaba, 38 III| Ella se defendía riendo, acostumbrada a recibir achuchones.~    ¿ 39 III| Irse ya! ¡Nos habíamos acostumbrado á verle!~    Miré de reojo 40 III| culpable de un crimen.~    No acudí á la hora del almuerzo. 41 III| aparecer, ó más bien se adivinaban, dos enamorados: un muchachote 42 II| asombro, de alegría, de admiración. Sentía respeto y ternura 43 I| sobre todas las cosas;. le admiro en todas sus obras, le adoro 44 I| una casa de labranza donde admitían huéspedes, especie do posada, 45 I| por el campo, tratando de adorar á Dios en la Naturaleza. 46 I| arenque de cuba que se hubiese adornado con rizos. Pasó delante 47 III| rostro y en sus maneras no se advertía cambio alguno.~    Esperé 48 II| palabra, me respondía con afectada indiferencia ó con sorda 49 Int| segados, como una barba mal afeitada. La bruma, baja, parecía 50 II| alguna emoción profunda la agitase.~    Estaba muy colorada, 51 I| distinguidas.~    Pero lo que más agrada en esas divagaciones al 52 III| Era la hora que más la agradaba! Los pájaros cantaron entre 53 II| confitada en una inocencia agriada; pero había conservado en 54 III| Qué hay?~    Corno si aguardase noticias del pobre ser dormido 55 I| rojizas, lanzando sobre las aguas reflejos de sangre. Y de 56 II| voz su pensamiento.~    -¡Ah! Yo adoro la Naturaleza.~    57 | Ahí 58 I| Tenéis forasteros ahora?-pregunté. Y me respondió 59 I| Comunicaba con la cocina, grande, ahumada; donde los huéspedes, cuando 60 I| abismo crece oreado por Los aires marines. Y cantando alegremente, 61 III| se levantaba después de ajustar el pequeño agujero por donde 62 III| luego atando los dos pies ala cuerda que llevaba, gritó:~    -¡ 63 I| vuelo de una gaviota, cuyas alas blancas destacaban en el 64 II| de aquella figura en mi álbum. Hubiera parecido la caricatura 65 II| Algunos años más tarde alcanzó un precio de quince mil 66 II| una especie de filósofo de aldea, sin grandes medios y sin 67 I| corriente viva y ligera.~    Se alegra el alma en las cumbres y 68 I| aires marines. Y cantando alegremente, ya contemplaba el majestuoso 69 II| un "¡Aoh" de asombro, de alegría, de admiración. Sentía respeto 70 III| ridícula envoltura que alejó de la infeliz todo afecto 71 III| fatiga me rindió; dormí aletargado y desperté muy tarde. A 72 I| césped fino y suave como una alfombra, que junto al abismo crece 73 III| Cómo noté la mirada de alguien á mi espalda?~    Era miss 74 | alguno 75 III| No acudí á la hora del almuerzo. Fui a dar un paseo por 76 Int| desprendido de la tierra. Las alondras piaban revoloteando y otros 77 I| Según sea; lo tengo todo alquilado. Pero, sin embargo, podremos 78 I| entre hierbas delgadas, altas, relucientes, fecundas. 79 I| asomar una larga mano a la altura del muslo, sosteniendo una 80 II| cubierta de algas pardas, amarillas y rojas, sobre las cuales 81 III| la esperanza de que los amen alguna vez! ¿Por qué se 82 II| trataba como una antigua amiga, con una franqueza cordial; 83 I| preparase esta declaración: "Amo a Dios sobre todas las cosas;. 84 III| Oh! El estremecimiento amoroso de una mujer, ya tenga quince 85 I| tranquilo por mil lazos amorosos que me unían a sus dulces 86 III| criado y yo tuvimos que amortajarla.~    Lavé su triste rostro 87 I| una habitación rústica, amueblada con una cama, dos sillas, 88 II| del abismo, sobre un mar anchuroso que removía sus pequeñas 89 I| entonces veinticinco años y andaba pintando por las costas 90 III| Varias veces también creí que andaban por la casa y que abrían 91 II| entraba en la casa, después de andar hora tras hora sobre una 92 I| salientes sobre el mar. Anduve toda la mañana sobre el 93 II| habiéndonos levantado a un tiempo, anduvimos a través del corral; luego, 94 III| árboles de la orilla, casi anegado en ese vapor lechoso que 95 Int| a un campo de trébol. El animal se deslizaba, casi oculto 96 Int| viendo la carrera loca del animalito.~    René Lemanoir exclamó:~    - 97 Int| remolachas. Todos los hombres se animaron viendo la carrera loca del 98 III| cerezas, las primeras del año.~    Queriendo lavarlas 99 III| permanecer allí?~    Al anochecer, las comadres de la vecindad 100 II| Yo la trataba como una antigua amiga, con una franqueza 101 II| deben mirar así cuando les anuncian que ha llegado el último 102 III| criada clavados en mí al anuncio de mi viaje: todo esto, 103 III| siniestra. Una pálida claridad anunció el nuevo día; luego un haz 104 III| humana. Pero su espíritu se apagó para siempre en el pozo 105 II| aceite. La luz, sin que apareciera cl astro, oculto detrás 106 III| como las dos mujeres no aparecieron, entre el criado y yo tuvimos 107 II| para comenzar. Luego se apartaba de mí bruscamente y se iba 108 I| algo rojo entre las hojas, aparté unas ramas, y miss Harriet 109 III| desfallecido; yo lo sabía. Se apartó de mí sin que yo le dijese 110 III| mañana, aquel amor grotesco y apasionado que motivaba yo, recuerdos 111 II| Harriet contemplaba con ojos apasionados el fin majestuoso del día; 112 III| la flotante niebla que yo apetecía.~    Algo se irguió ante 113 I| pronunciaba en alta voz el apodo.~    Pregunté a la señora 114 II| pasaron ganas de hacer un apunte de aquella figura en mi 115 II| desde que pude conocer a aquélla!~    Pronto comprendí que 116 | aquellos 117 III| eran delgados como ramas de arbusto.~    Salí á buscar flores, 118 I| se me apareció como un arenque de cuba que se hubiese adornado 119 III| enamorados sobre una claridad argentada. Me gustaba de veras, me 120 III| sin atractivos, el cuerpo arrastrado como una vergüenza durante 121 III| que llevaba, gritó:~    -¡Arriba!~    Le hice subir, pero 122 I| Yo la encontré una tarde arrodillada sobre un zarzal. Distinguiendo 123 I| relucientes, fecundas. Arrodillado, inclinándose, se bebe agua 124 III| vecino, por vengarse de ella, arrojó al agujero algunos haces 125 I| los ojos. Nos detiene un arroyo que seduce con su frescura, 126 I| descubre un hoyo en esos arroyuelos el cuerpo desnudo se baña, 127 I| Era una vieja campesina, arrugada, ceñuda, que parecía recibir 128 I| sueñan mil cosas que no asaltarían la imaginación en pleno 129 I| y salí. La vieja estaba asando un pollo en el hogar donde 130 Int| principio, y a medida que ascendía, más claro de minuto en 131 I| do los campesinos. Además aseguraban que la inglesa era rica 132 III| fue hacia el pozo. Volvió asegurando que sucedía en el pozo algo 133 III| malezas, y a cuya boca se asomaban los árboles de la orilla, 134 I| habitación para mi?~    Asombrada al oírme llamarla por su 135 II| su voluntad un "¡Aoh" de asombro, de alegría, de admiración. 136 I| despreciativa seguramente, que asomó no cómo a sus labios, 137 III| amanecer en un cuadro, cuyo asunto era el siguiente:~    Un 138 I| fijando en mí sus ojos asustados, como los de un búho sorprendido 139 III| sacó la otra pierna, luego atando los dos pies ala cuerda 140 III| sacar de allí el cadáver. Até fuertemente al criado por 141 II| observando todos mis gestos con atención reconcentrada.~    Luego, 142 II| oficio. Ella escuchaba muy atenta, comprendiendo, tratando 143 III| desesperación guardaba el cuerpo sin atractivos, el cuerpo arrastrado como 144 II| través del corral; luego, atraído sin duda por el incendio 145 III| El primer rayo de sol, atravesando entre las hojas, lanzaba 146 II| fresca brisa que después de atravesar el océano acariciaba nuestra 147 Int| sus grandes orejas; luego atravesó una tierra labrada, se detuvo, 148 II| decirme algo, pero no se atrevía, y para mi era un motivo 149 II| pronunciado palabras muy atrevidas.~    La conduje basta el 150 II| estudio que me parecía muy atrevido, y lo era en efecto. Algunos 151 II| pasos.~    Un día por fin se atrevió.~    -Deseo ver cómo pinta 152 Int| usted, Chenal, a quien se atribuyen más conquistas venturosas 153 II| cuarto para componerse y atusarse un poco, y cuando yo le 154 I| veinticinco céntimos de aumento, que me dejaran comer solo 155 I| refiriéndose a la mujer austera y sentimental, me parecía 156 III| acortando el paso. El break no avanzaba, como si en él gravitase 157 Int| tallos del trigo y de la avena segados, como una barba 158 III| pareciéndome semejante aventura cómica y desconsoladora, 159 I| miss Harriet se levantó avergonzada de que la hubiera descubierto, 160 III| por la cintura y le bajé, ayudado por la polea, muy despacio, 161 I| en esas divagaciones al azar, es el campo. El amanecer, 162 II| tras hora sobre una ladera azotada por el viento, sus largos 163 III| temblando tanto, que la linterna bailaba en mi mano.~    -Es una 164 Int| mal afeitada. La bruma, baja, parecía humo desprendido 165 I| delante de mí de prisa y bajando los ojos; luego desapareció 166 III| Qué sería? Ocurrióseme bajar un farol con una cuerda. 167 III| criado por la cintura y le bajé, ayudado por la polea, muy 168 II| se iba de prisa, con el balanceo de sus pasos.~    Un día 169 I| rostro seco, indescriptible, bañado en un placer interior y 170 I| ya la vela oscura de una barca de pesca, dibujándose sobre 171 Int| se preocupe de su marido, baronesa. Tranqui1icese; no vuelve 172 Int| contemplando a su vecina la baronesita de Serennes, que luchaba 173 III| era el siguiente:~    Un barranco profundo tapizado por malezas, 174 III| de sidra; todos tentamos bastante sed. Celestina servia un 175 III| extraña.~    Llevaba yo bastantes días trabajando todas las 176 I| recuerdos muy dulces do telas bastas que cubrían carnes duras, 177 I| verdaderamente inspirada cuando la bautizó así.~    El mozo de cuadra, 178 I| flaca del pollo normando, bebiendo sidra clara, comiendo pan 179 I| tierra, llegué una vez a Benoiville, un pueblecillo situado 180 III| en los rincones, la había besado varias veces, por no perder 181 I| se bebe con ansia, como besando a la fuente labio a labio. 182 III| terror y sin disgusto, la besé; un beso largo en aquella 183 III| el deseo de hacer alguna bestialidad.~    Cerraba la noche; vi 184 I| manzano, con su librejo bíblico abierto sobre las rodillas 185 III| se veían aparecer, ó más bien se adivinaban, dos enamorados: 186 II| dulce; una de esas tardes bienhechoras en que la carne y el espíritu 187 I| y cristalina que moja el bigote y la nariz, se bebe con 188 I| una gaviota, cuyas alas blancas destacaban en el cielo azul, 189 Int| quitándose la camisa de vapores blancos.~    El conde de Etraille, 190 III| disgusto. Le presenté mi boceto. No dijo nada, pero estuvo 191 III| cuando Zapador iba á la bodega para llenar el jarro de 192 I| hubiese robado el dinero del bolsillo; al cabo de un mes, aún 193 I| cerca de la tierra, de la bondadosa, de la sana, de la verde 194 I| se producen, una de esas bondadosas é insoportables solteronas 195 II| Oh! Era un hombre bondadoso y agradable su Dios; una 196 I| verano, se había detenido en Bonouville mes y medio antes que yo, 197 I| el campo. El amanecer, el bosque, los crepúsculos y las noches 198 Int| sus párpados, cabeceando y bostezando, insensibles a la emoción 199 II| caja de pinturas, en mis botas embetunadas ante mi puerta 200 II| satisfecho de mi obra, que brincaba de gusto cuando iba con 201 II| Murmuró un "¡Aah!" británico tan acentuado y tan halagador, 202 I| junto a un manantial que brota al pie do una encina, entre 203 III| un movimiento de afecto brusco, un movimiento irreflexivo, 204 II| sorda irritación. Tenía brusquedades, impaciencias, nervios. 205 I| carnes duras, de inocentes y brutales caricias, más delicadas 206 I| rostro de momia, rodeado por bucles de cabello gris que oscilaban 207 Int| pintor viejo, que había sido buen mozo, guapetón, fuerte, 208 III| sería irme y acepté por buena mi resolución.~    Después 209 I| solo en el patio, los días buenos.~    Me sirvieron el cubierto 210 II| aquello representaba un buey ó una cabaña.~    Miss Harriet 211 I| asustados, como los de un búho sorprendido en pleno día.~    212 II| a sus cachorros, de una burra comiendo en el prado con 213 III| del gallinero. Corrí en su busca tan ligeramente y tan silencioso 214 III| ramas de arbusto.~    Salí á buscar flores, amapolas, margaritas, 215 II| representaba un buey ó una cabaña.~    Miss Harriet entraba, 216 Int| cada punto sus párpados, cabeceando y bostezando, insensibles 217 I| momia, rodeado por bucles de cabello gris que oscilaban a cada 218 II| perra dando de mamar a sus cachorros, de una burra comiendo en 219 III| expresión pálida y fría de los cadáveres, con esa mirada que parece 220 I| el hogar donde colgaba la cadena cubierta de hollín.~    -¿ 221 III| escapara de las manos, dejando caer al hombre. Cuando vi aparecer 222 II| astro, oculto detrás de mi, caía sobre la piedra y la doraba 223 III| Es un caballo. Habrá caído por la noche, saliéndose 224 I| encontrado una expresión para calificarla, una expresión despreciativa 225 I| rústica, amueblada con una cama, dos sillas, una mesa y 226 II| pintura, como hablaría con un camarada, indicando los tonos, las 227 II| noté que sus maneras habían cambiado; al principio no le di importancia.~    228 III| sus maneras no se advertía cambio alguno.~    Esperé a que 229 Int| nuevamente su rápida marcha, cambió de rumbo, paróse otra vez, 230 II| con su dulzura penetrante. Caminábamos por el borde del abismo, 231 I| más hondo de una cañada, caminando muy de prisa, con su paso 232 Int| sacudiéndose y quitándose la camisa de vapores blancos.~    233 I| caserío y en el saliente campanario resuena el toque de oración.~    234 I| instinto a todo lo que no era campesino, sentía en su alma limitada 235 I| las almas sencillas do los campesinos. Además aseguraban que la 236 Int| de minuto en minuto; la campiña parecía despertarse y sonreía, 237 III| lechoso que flota en las cañadas al nacer el día. Y en el 238 Int| acariciándose la barba luenga y canosa, y sonriendo, reflexionó 239 Int| revoloteando y otros pajarillos cantaban ocultos entre los matorrales.~    240 I| por Los aires marines. Y cantando alegremente, ya contemplaba 241 III| la agradaba! Los pájaros cantaron entre los árboles.~    Abrí 242 II| álbum. Hubiera parecido la caricatura del éxtasis.~    Volví la 243 I| hasta los pies, como una caricia helada y deliciosa, el estremecimiento 244 III| Celestina servia un guisado de carnero con patatas, un conejo salteado 245 I| telas bastas que cubrían carnes duras, de inocentes y brutales 246 Int| hombres se animaron viendo la carrera loca del animalito.~    247 III| sus bolsillos encontré una carta, escrita en los últimos 248 III| postura más vergonzosa para su castidad. La cabeza, horrible, negra 249 II| hablaba de Dios, queriendo catequizarme.~    ¡Oh! Era un hombre 250 I| indescriptibles y un cierto olor a caucho, como si de noche las encerraran 251 III| el corazón. ¿No era yo la causa de que desease permanecer 252 I| rosados en continua lluvia, cayendo sobre la hierba.~Pregunté 253 Int| a los madrugones de los cazadores, cerraban a cada punto sus 254 III| que no era natural. Estaba cegado; sin duda un vecino, por 255 II| ignorancia de las intenciones celestes, que se esforzaba en revelarme; 256 III| voz, que parecía salir del centro de la tierra, gritó:~    -¡ 257 I| vieja campesina, arrugada, ceñuda, que parecía recibir a los 258 | cerca 259 III| La señora Lecacheur quiso cerciorarse por sí misma de aquello 260 III| en la mesa un frutero con cerezas, las primeras del año.~    261 III| alguna bestialidad.~    Cerraba la noche; vi a Celestina 262 Int| madrugones de los cazadores, cerraban a cada punto sus párpados, 263 I| toda la mañana sobre el césped fino y suave como una alfombra, 264 III| para siempre, colgaban, chorreando agua y lodo. Zapador exclamó 265 II| removía sus pequeñas ondas á cien metros de profundidad; y 266 III| fuertemente al criado por la cintura y le bajé, ayudado por la 267 III| noche.~    A la luz de los cirios contemplaba yo a la miserable 268 I| despreciarse.~    Conocí las citas en sotillos cuajados de 269 I| imposibles las más hermosas ciudades del Mediterráneo, llevan 270 II| luz, sin que apareciera cl astro, oculto detrás de 271 I| normando, bebiendo sidra clara, comiendo pan duro, pero 272 Int| medida que ascendía, más claro de minuto en minuto; la 273 I| la estimaban. Habiéndola clasificado el maestro de atea, pesaba 274 III| encendidos de la criada clavados en mí al anuncio de mi viaje: 275 III| Pero Celestina, la criada, clavó sus ojos en mí. Era una 276 I| posada. Tal vez un perfume de clemátida o la mirada inocente do 277 I| el marinero, aún cuando cobró espléndidamente, llenóla 278 Int| en el pescante, junto al cochero; los caballos ganaban al 279 III| coloqué sobre su frente una cofia nueva y singular. Luego 280 III| esconderse.~    Zapador, cogiéndola por los tobillos, echó fuera 281 II| consentirme que yo se la cogiese, y se sentaba a mi lado. 282 II| respondió con acento de cólera y algo de malicia:~    - 283 I| pollo en el hogar donde colgaba la cadena cubierta de hollín.~    -¿ 284 I| erguido sobre una cresta del collado; parecía un mástil empavesado. 285 II| verlo, porque yo cuidaba de colocarlo de manera que no escapase 286 III| con mis manos inhábiles coloqué sobre su frente una cofia 287 II| próximo, pasaba lanzando una columna de humo que dejaba, como 288 III| allí?~    Al anochecer, las comadres de la vecindad llegaron 289 II| también adivinar en ella un combate interior: su corazón luchando 290 II| una sonrisita de momia. Y comencé á hablar de paisaje.~    291 II| su fisonomía ordinaria y comenzaba la conversación.~    Pero 292 II| fondo del valle donde había comenzado un gran estudio.~    Se 293 II| y buscando palabras para comenzar. Luego se apartaba de mí 294 II| desconsolado por las injusticias cometidas en su reino, como si El 295 III| impresionara si me hubiese visto cometiendo cualquier acción criminal.~    296 III| pecho, avergonzado como si cometiese una profanación. Sus hombros 297 I| huéspedes, cuando los había, comían con los jornaleros de la 298 III| esperara en un porvenir la compensación de su miseria. Llegaba la 299 III| agua fresca.~    Fue para complacerme, y al cabo de cinco minutos 300 II| Entraba en su cuarto para componerse y atusarse un poco, y cuando 301 I| paseando por la costa, había comprado un hermoso pez que acababan 302 I| disgusto, sin que yo acertase á comprender porqué. Acaso únicamente 303 III| corazón, que nunca dudo para comprenderlo.~    Todo su pobre ser había 304 II| dos personas que acaban de comprenderse y de penetrarse.~    Era 305 II| conocer a aquélla!~    Pronto comprendí que deseaba decirme algo, 306 III| aquella tristeza que no comprendía, y le cogí las manos con 307 II| Ella escuchaba muy atenta, comprendiendo, tratando cuando no de adivinar 308 I| sillas, una mesa y un lavabo. Comunicaba con la cocina, grande, ahumada; 309 II| una frase que dejaba sin concluir, y se levantaba, yéndose 310 II| Luego he creído que los condenados a muerte deben mirar así 311 III| hacía en la pendiente que conduce al valle de Etretat. Aquella 312 I| había recibido cuatro por conducto do un muchacho, al cual 313 II| palabras muy atrevidas.~    La conduje basta el fondo del valle 314 III| carnero con patatas, un conejo salteado y ensalada. Luego 315 I| acaso también, fuerza es confesarlo, una pequeña curiosidad 316 II| poco tiempo demostró mucha confianza y me acompañaba todos los 317 II| y hasta parecía recibir confidencias de sus secretos y de sus 318 II| cincuenta años. Parecía confitada en una inocencia agriada; 319 III| por haberlo sentido; no lo confundiría con nada. ¡Oh! El estremecimiento 320 III| se detuvo sobre una masa confusa, blanca y negra, extraña, 321 III| almorzar salí á la cocina, confuso aún, sin saver como presentarme.~    322 | conmigo 323 I| valle que todos ustedes conocen y que se prolonga hasta 324 I| deben despreciarse.~    Conocí las citas en sotillos cuajados 325 I| significado preciso no se conocía en el pueblo, llenaban de 326 I| por su nombrc come si la conociese, me respondió:~    - Según 327 II| una reina. Me sedujo, me conquistaba, me vencía. Le hubiera dado 328 Int| a quien se atribuyen más conquistas venturosas que al duque 329 I| ocupa el otro cuarto.~    Conseguí, pagando veinticinco céntimos 330 II| sus movimientos. Cuando yo conseguía, con un emplasto de color 331 I| la imaginación, sin más consejero que el encanto de los ojos. 332 III| ver á la difunta, pero no consentí que entraran en su cuarto; 333 II| tijera debajo del brazo, sin consentirme que yo se la cogiese, y 334 I| sobre los pajares que aún conservaban el calor del sol. Guardo 335 II| inocencia agriada; pero había conservado en el corazón algo muy joven, 336 II| El globo rojo descendía constante y lentamente. Llegó á tocar 337 I| desprecio general. El cura, consultado por la señora Lecacheur, 338 I| señora Lecacheur me había contado cuanto sabía de la inglesa.~    339 III| Lecacheur y Celestina nos contemplaban desde lejos. Al ver asomar 340 II| Hubiera deseado que la contemplara en aquel instante el mundo 341 I| que no la entendí, quedó contestado.~    No volví a ocuparme 342 I| figura original. Pero no contestó a mis cumplidos, insensible 343 I| derramando sus pétalos rosados en continua lluvia, cayendo sobre la 344 II| primera me habló, como si continuara en alta voz su pensamiento.~    -¡ 345 II| cubierto de velas dibujaba su contorno sobre un cielo inflamado, 346 II| de sus secretos y de sus contrariedades. Decía: "Dios quiere" ó " 347 II| ordinaria y comenzaba la conversación.~    Pero de pronto se interrumpía 348 I| librito de los destinados a convertir al universo.~    En el pueblo 349 I| En cinco minutes nos convinimos y dejé mi saco en el suelo 350 I| atenciones. Le llené la copa de agua, ofreciéndole los 351 I| corral con sus perfumadas copas, derramando sus pétalos 352 II| casi religioso por aquella copia humana de la Naturaleza, 353 II| amiga, con una franqueza cordial; pero pronto noté que sus 354 III| pregunté:~    -¿Qué hay?~    Corno si aguardase noticias del 355 II| a un recluta lo que "el coronel ha ordenado".~    Deploraba 356 I| campesina, en medio do un corralón normando rodeado por una 357 III| que salía del gallinero. Corrí en su busca tan ligeramente 358 I| especie de desconfianza.~    Corría el mes do mayo; los manzanos 359 II| fatigada como si hubiese corrido ó .como si alguna emoción 360 I| el estremecimiento de la corriente viva y ligera.~    Se alegra 361 III| los zapatos y las piernas, corrieron á esconderse.~    Zapador, 362 II| verdad, no es verdad.~    Y corrió a encerrarse en su cuarto. 363 III| Abrí la ventana, separé las cortinas para que la claridad nos 364 I| andaba pintando por las costas normandas; vagabundo, con 365 I| estrambóticas manías, -sue costumbres do vestales petrificadas, 366 II| excelentemente relacionada con el Creador y hasta parecía recibir 367 I| alfombra, que junto al abismo crece oreado por Los aires marines. 368 I| respondió indignadísima:~    - ¿Creerá usted que ha recogido un 369 III| cierto. Varias veces también creí que andaban por la casa 370 II| estupefacta. Era su roca, según creo, la roca donde solía subir 371 I| amanecer, el bosque, los crepúsculos y las noches de luna, son 372 I| singular, erguido sobre una cresta del collado; parecía un 373 II| veía y apenas hablábamos. Creyendo que sin mala intención acaso 374 III| parecía natural que la infeliz creyera en Dios y esperara en un 375 II| nido de pájaros con las crías piando, con el pico abierto, 376 II| Era una interesante criatura que tenía una especie de 377 III| sintiera culpable de un crimen.~    No acudí á la hora 378 III| cometiendo cualquier acción criminal.~    Apenas dormí, enervado, 379 II| veía pintar. Supuse: "una crisis que pasará". Pero no pasó. 380 I| inclinándose, se bebe agua fresca y cristalina que moja el bigote y la 381 I| bautizó así.~    El mozo de cuadra, al que llamaban Zapador 382 I| Conocí las citas en sotillos cuajados de violetas, detrás del 383 | cualquier 384 I| apareció como un arenque de cuba que se hubiese adornado 385 III| perfumadas, con las cuales cubrí su lecho funerario.~    386 III| oprimí entre mis brazos, cubriendo su rostro de caricias. Ella 387 II| puesto bruscamente con la cuchilla, un efecto justo y deseado, 388 Int| sacudiendo la modorra prosiguió: -Cuente usted algo para entretenernos. 389 Int| que al duque de Richelieu, cuéntenos una historia do amor, algo 390 II| dejar de verlo, porque yo cuidaba de colocarlo de manera que 391 I| de ninguna especie, sin cuidados y sin preocupaciones, sin 392 III| lado como si me sintiera culpable de un crimen.~    No acudí 393 I| Se alegra el alma en las cumbres y languidece con melancolía 394 I| Pero no contestó a mis cumplidos, insensible a mis atenciones. 395 III| con ella, también tuve que cumplir las formalidades acostumbradas.~    396 III| porque Celestina y Zapador curioseaban también. El farol se detuvo 397 III| tapizado por malezas, y a cuya boca se asomaban los árboles 398 I| lento vuelo de una gaviota, cuyas alas blancas destacaban 399 I| rosadas y frescos labios, cuyos besos resultan sabrosos 400 II| la presencia de una perra dando de mamar a sus cachorros, 401 III| hora del almuerzo. Fui a dar un paseo por la costa, con 402 III| la hora en que su cuerpo daría jugo á las plantas, florecería 403 I| rústicas ternezas. Las mujeres dcl campo también tienen corazón, 404 II| Llevaba su sillita de tijera debajo del brazo, sin consentirme 405 III| inglesa había salido; y debió salir muy temprano, antes 406 I| mirada inocente do una moza, deciden nuestro rumbo. No despreciéis 407 II| Pronto comprendí que deseaba decirme algo, pero no se atrevía, 408 I| que nada preparase esta declaración: "Amo a Dios sobre todas 409 III| arrancó a la opresión de mis dedos.~    Reconocí aquel estremecimiento 410 III| sería prudente hacer.~    Deduje que lo mejor sería irme 411 III| rostro de caricias. Ella se defendía riendo, acostumbrada a recibir 412 I| su habitación y que lo ha dejado en su jofaina, poniéndole 413 III| me escapara de las manos, dejando caer al hombre. Cuando vi 414 III| yo le dijese una palabra, dejándome sorprendido como ante un 415 | dejar 416 I| céntimos de aumento, que me dejaran comer solo en el patio, 417 I| minutes nos convinimos y dejé mi saco en el suelo terroso 418 I| adornado con rizos. Pasó delante de mí de prisa y bajando 419 I| dirigió hacia la casa. Era muy delgada, muy alta, envolviéndose 420 I| una encina, entre hierbas delgadas, altas, relucientes, fecundas. 421 III| pecho y sus brazos eran delgados como ramas de arbusto.~    422 I| y brutales caricias, más delicadas y sinceras que los placeres 423 I| endemoniada", sintiendo cierta delicia cuando al verla pronunciaba 424 I| como una caricia helada y deliciosa, el estremecimiento de la 425 I| la Naturaleza, es lo mas delicioso que puede gozarse. Libre, 426 III| juzgándola infeliz hasta la demencia.~    Reflexionaba qué sería 427 II| Pero en poco tiempo demostró mucha confianza y me acompañaba 428 II| coronel ha ordenado".~    Deploraba en el fondo de su corazón 429 II| inflamado, soberbio. A la derecha el mar; no el mar azul: 430 III| una gran señora, me va tan derecho al corazón, que nunca dudo 431 II| de muchos años, como una derivación del amor sensual que no 432 III| cuerda. La claridad pálida se derramaba sobre las paredes, hundiéndose 433 I| con sus perfumadas copas, derramando sus pétalos rosados en continua 434 III| pudiendo más, viéndolas derramarse, resiste aún. Me levanté 435 I| toque de oración.~    Se descansa junto a un manantial que 436 II| cielo.~    El globo rojo descendía constante y lentamente. 437 III| Lavé su triste rostro descompuesto. Al tocarla, un ojo se abrió, 438 I| gusto, con una especie de desconfianza.~    Corría el mes do mayo; 439 III| semejante aventura cómica y desconsoladora, sintiéndome ridículo y 440 I| avergonzada de que la hubiera descubierto, fijando en mí sus ojos 441 I| prolonga hasta Etrotat, descubrí, levantando los ojos, algo 442 I| una hoguera. A veces la descubría en lo más hondo de una cañada, 443 III| ropas empapadas en agua, descubriendo un poco sus hombros y su 444 III| hecho en el día, el extraño descubrimiento de la mañana, aquel amor 445 I| la extraña miss Harriet y descubrir lo que pasa en las almas 446 III| No era yo la causa de que desease permanecer allí?~    Al 447 III| sufrimiento, qué íntima desesperación guardaba el cuerpo sin atractivos, 448 III| había temblado, vibrado, desfallecido; yo lo sabía. Se apartó 449 III| entre mis manos la cabeza desfigurada; luego, lentamente, sin 450 III| amor?~    ¡Hay seres muy desgraciados! Yo sentía gravitar sobre 451 III| que sostiene á todos los desheredados: la esperanza de que los 452 Int| de trébol. El animal se deslizaba, casi oculto por el verde, 453 II| rojas, sobre las cuales deslizábase el sol como aceite. La luz, 454 I| posadas de toda Europa, deslucen Italia, envenenan Suiza, 455 II| de fuego, sobre el astro deslumbrador, que se hundía poco a poco 456 II| primer término de claridad deslumbradora: inflamado, soberbio. A 457 II| tierra y como si fuese a desmayarse. Poco a poco recobraba su 458 III| ayudado por la polea, muy despacio, viéndole hundirse en el 459 III| Lecacheur: ya muy pronto nos despediremos.~    La pobre mujer, sorprendida 460 I| ojos que lloran cuando os despedís, son cosas tan agradables, 461 Int| minas de Tancarville, nos desperezábamos aún, estremecidos, respirando 462 III| que motivaba yo, recuerdos despertados por aquella revelación, 463 Int| minuto; la campiña parecía despertarse y sonreía, sacudiéndose 464 III| rindió; dormí aletargado y desperté muy tarde. A la hora de 465 III| sentía gravitar sobre aquel despojo humano la eterna injusticia 466 I| preciosas, que nunca deben despreciarse.~    Conocí las citas en 467 I| calificarla, una expresión despreciativa seguramente, que asomó no 468 III| y lodo. Zapador exclamó despreciativamente:~    -¡Recontra, qué flacucha 469 I| deciden nuestro rumbo. No despreciéis tan rústicas ternezas. Las 470 I| pesaba sobre la inglesa un desprecio general. El cura, consultado 471 Int| bruma, baja, parecía humo desprendido de la tierra. Las alondras 472 I| mar; pasé un día feliz, despreocupado y libre.~    Me dieron razón 473 I| gaviota, cuyas alas blancas destacaban en el cielo azul, ya la 474 III| lanzaba un reflejo rosáceo, destacando las fugitivas sombras de 475 I| sorprendida, un librito de los destinados a convertir al universo.~    476 III| largos cabellos grises, destrenzados para siempre, colgaban, 477 III| cabeza, horrible, negra y destrozada y sus largos cabellos grises, 478 I| junto a la puerta y empecé a destrozar con los dientes la carne 479 I| pasar el verano, se había detenido en Bonouville mes y medio 480 I| encanto de los ojos. Nos detiene un arroyo que seduce con 481 III| Viéndome, quiso huir; pero la detuve llamándola.~    -Venga usted, 482 I| pescar, sin más objeto que devolverlo nuevamente al agua, y el 483 II| que se hundía poco a poco devorado por el mar. Aquello acabó. 484 II| cambiado; al principio no le di importancia.~    Cuando 485 II| palos cubierto de velas dibujaba su contorno sobre un cielo 486 I| oscura de una barca de pesca, dibujándose sobre la superficie verde 487 III| disgustada, exclamó:~    -¡Qué dice usted, señor? ¡Irse ya! ¡ 488 I| siempre en mi corazón." Y dicho esto, entregaba a la campesina, 489 II| y el espíritu se sienten dichosos. El aire tibio y embalsamado, 490 III| de cinco minutos volvió diciendo que el pozo estaba seco. 491 II| vaca, al borde del camino, diciéndole:~    -Mira esto; no verás 492 III| ojos en mí. Era una moza de dieciocho años, abundante, fresca, 493 I| despreocupado y libre.~    Me dieron razón de una casa de labranza 494 I| al cual daba la inglesa diez céntimos por cada recado. 495 III| vecindad llegaron para ver á la difunta, pero no consentí que entraran 496 I| Pregunté al llegar:~    -Dígame, señora Lecacheur, ¿tiene 497 III| apartó de mí sin que yo le dijese una palabra, dejándome sorprendido 498 II| entreabierta y el pecho dilatado, la fresca brisa que después 499 I| mujer le hubiese robado el dinero del bolsillo; al cabo de 500 II| que sin duda recibía ella directamente del Paraíso.~    Yo la trataba


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