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Guy de Maupassant
Miss Harriet

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)


1e1-direc | dirig-niebl | ningu-vele | ven-zarza

     Párrafo
1001 II| con ese rojo inglés que ningún otro pueblo posee. Luego, 1002 | ninguna 1003 I| bosque, los crepúsculos y las noches de luna, son para los pintores 1004 I| al oírme llamarla por su nombrc come si la conociese, me 1005 I| pintando por las costas normandas; vagabundo, con los trabajos 1006 | nosotros 1007 III| Corno si aguardase noticias del pobre ser dormido para 1008 I| pintores como un viaje de novios con la Naturaleza, sólo 1009 II| humo que dejaba, como una nube oscura, un rastro en el 1010 I| sumerge el sol en un océano do nubes rojizas, lanzando sobre 1011 | nuestras 1012 III| sobre su frente una cofia nueva y singular. Luego le quité 1013 I| acababan de pescar, sin más objeto que devolverlo nuevamente 1014 II| resortes en el alma que la obligaban a manifestar a saltos sus 1015 I| le admiro en todas sus obras, le adoro en toda la Naturaleza 1016 Int| paróse otra vez, inquieto; observaba los peligros, indeciso acerca 1017 II| quedó de pie detrás de mí, observando todos mis gestos con atención 1018 I| principios, una puritana obstinada, come solo en Inglaterra 1019 III| alguna vez! ¿Por qué se ocultaba, huyendo de las gentes? ¿ 1020 Int| otros pajarillos cantaban ocultos entre los matorrales.~    1021 I| inglesa de "cierta edad"; ocupa el otro cuarto.~    Conseguí, 1022 I| contestado.~    No volví a ocuparme de ella, pero seguía pensando 1023 III| cosa blanca. ¿Qué sería? Ocurrióseme bajar un farol con una cuerda. 1024 I| limitada una especie de odio hacia las maneras estáticas 1025 II| mala intención acaso pude ofenderla, una tarde la pregunté:~    - 1026 II| vigor, con los términos del oficio. Ella escuchaba muy atenta, 1027 II| adoro la Naturaleza.~    Le ofrecí pan, le serví agua y vino. 1028 I| los placeres estudiados, ofrecidos por mujeres encantadoras 1029 II| el barco de vela seguía ofreciendo su perfil sobre un cielo 1030 I| Le llené la copa de agua, ofreciéndole los platos para que se sirviera. 1031 III| inclinándose hacia ella ofreciéndose los labios.~    El primer 1032 III| pensamientos. Me parecía oír llorar. No sería cierto. 1033 I| para mi?~    Asombrada al oírme llamarla por su nombrc come 1034 III| descompuesto. Al tocarla, un ojo se abrió, mirándome con 1035 II| recibido el beso de las olas.~    Envuelta en su chal 1036 II| las algas, acariciaba el olfato con sus perfumes silvestres, 1037 II| embalsamado, lleno de los olores de las hierbas y de las 1038 II| que removía sus pequeñas ondas á cien metros de profundidad; 1039 II| llegando con su marcha rápida y ondulante. Sentábase bruscamente, 1040 I| de África, abrigaba otras opiniones. Decía con intención maliciosa:~    - 1041 III| más aún, las arrancó a la opresión de mis dedos.~    Reconocí 1042 III| entran las gallinas, la oprimí entre mis brazos, cubriendo 1043 III| terrible pensamiento me oprimió el corazón. ¿No era yo la 1044 I| campanario resuena el toque de oración.~    Se descansa junto a 1045 II| recluta lo que "el coronel ha ordenado".~    Deploraba en el fondo 1046 II| poco recobraba su fisonomía ordinaria y comenzaba la conversación.~    1047 I| que junto al abismo crece oreado por Los aires marines. Y 1048 Int| mostrando solo sus grandes orejas; luego atravesó una tierra 1049 Int| mozo, guapetón, fuerte, orgulloso de su figura y muy favorecido 1050 I| amistades con aquella figura original. Pero no contestó a mis 1051 III| asomaban los árboles de la orilla, casi anegado en ese vapor 1052 I| bucles de cabello gris que oscilaban a cada paso, se me apareció 1053 II| cuando no de adivinar el oscuro sentido de las palabras 1054 Int| del amanecer.~    Era en otoño. A uno y otro lado del camino 1055 | otras 1056 | otros 1057 I| otro cuarto.~    Conseguí, pagando veinticinco céntimos de 1058 II| momia. Y comencé á hablar de paisaje.~    Terminada la comida 1059 I| que me unían a sus dulces paisajes. Me sentía satisfecho en 1060 III| agujero algunos haces de paja.~    Yo también quise verlo 1061 I| duermen las vacas, y sobre los pajares que aún conservaban el calor 1062 Int| piaban revoloteando y otros pajarillos cantaban ocultos entre los 1063 II| prosiguió:~    -¡...ser un pájaro y volar hacia el firmamento!~    1064 II| silvestres, acariciaba el paladar con su sabor marítimo, acariciaba 1065 II| posee. Luego, sin motivo, palidecía, poniéndose del color de 1066 II| horizonte, un barco de tres palos cubierto de velas dibujaba 1067 I| encanta. Un corazón que palpita cuando os presentáis, unos 1068 III| sacó repetidas veces el pañuelo. Los caballos, que no sentían 1069 II| recibía ella directamente del Paraíso.~    Yo la trataba como 1070 II| rugosa, cubierta de algas pardas, amarillas y rojas, sobre 1071 II| divina. Mis estudios le parecían así como cuadros de santidad, 1072 II| verás con frecuencia cosas parecidas.~    Llegando a la casa, 1073 II| figura en mi álbum. Hubiera parecido la caricatura del éxtasis.~    1074 III| de llorar como de reír, pareciéndome semejante aventura cómica 1075 III| también quise verlo y me pareció distinguir una cosa blanca. ¿ 1076 III| pálida se derramaba sobre las paredes, hundiéndose poco á poco. 1077 III| algún lugar de la tierra parientes ó amigos? ¿Qué fueron su 1078 Int| marcha, cambió de rumbo, paróse otra vez, inquieto; observaba 1079 II| reglas académicas. Toda la parte izquierda del lienzo representaba 1080 I| Mediterráneo, llevan a todas partes sus estrambóticas manías, - 1081 II| quiere", como un sargento participando a un recluta lo que "el 1082 I| Harriet y descubrir lo que pasa en las almas solitarias 1083 II| barco de vapor, más próximo, pasaba lanzando una columna de 1084 III| estrecho. Ya no sufría.~    Pasaban las horas en aquella soledad 1085 II| Miss Harriet entraba, pasando detrás de mi en el momento 1086 I| Buscando un oculto caserío para pasar el verano, se había detenido 1087 II| Supuse: "una crisis que pasará". Pero no pasó. Cuando yo 1088 II| su chal purpurino. Se me pasaron ganas de hacer un apunte 1089 I| superficie verde del mar; pasé un día feliz, despreocupado 1090 I| profanación!~    Otra vez, paseando por la costa, había comprado 1091 III| pipa bajo los manzanos y paseándome de un extremo a otro del 1092 III| Por qué adoraba con tierna pasión todas las cosas y todos 1093 II| con el balanceo de sus pasos.~    Un día por fin se atrevió.~    - 1094 I| al cual había pisado una pata, que lo ha llevado a su 1095 I| dejaran comer solo en el patio, los días buenos.~    Me 1096 I| no quiere la muerte del pecador; y ye la juzgo persona de 1097 Int| Lemanoir exclamó:~    -No pecamos de galante por la mañana-. 1098 III| lavarlas y refrescarlas, pedí a la moza que sacara del 1099 Int| inquieto; observaba los peligros, indeciso acerca del camino 1100 II| acariciaba el alma con su dulzura penetrante. Caminábamos por el borde 1101 III| correr, lanzaban gritos penetrantes.~    Era necesario sacar 1102 II| sentido de las palabras y penetrar en mis ideas. De vez en 1103 II| acaban de comprenderse y de penetrarse.~    Era una tarde templada 1104 III| enervado, abrumado por tristes pensamientos. Me parecía oír llorar. 1105 I| ocuparme de ella, pero seguía pensando en ella.~    A los tres 1106 I| sin preocupaciones, sin pensar siquiera en el mañana. Se 1107 I| fuerza es confesarlo, una pequeña curiosidad me retenía en 1108 II| anchuroso que removía sus pequeñas ondas á cien metros de profundidad; 1109 III| levantaba después de ajustar el pequeño agujero por donde salen 1110 III| besado varias veces, por no perder la costumbre, nada más.~    1111 III| ante un espectro. Luego se perdió entre las sombras de la 1112 I| persona de una moralidad perfecta.~    Estas palabras "atea", " 1113 II| vela seguía ofreciendo su perfil sobre un cielo dorado.~    1114 I| de una posada. Tal vez un perfume de clemátida o la mirada 1115 II| acariciaba el olfato con sus perfumes silvestres, acariciaba el 1116 III| la causa de que desease permanecer allí?~    Al anochecer, 1117 II| que la presencia de una perra dando de mamar a sus cachorros, 1118 III| tan sola, errante, como un perro abandonado por su dueño? ¿ 1119 II| salimos juntos, como dos personas que acaban de comprenderse 1120 I| clasificado el maestro de atea, pesaba sobre la inglesa un desprecio 1121 III| esos días abrasadores y pesados en que no se mueve una hoja 1122 I| vela oscura de una barca de pesca, dibujándose sobre la superficie 1123 I| hermoso pez que acababan de pescar, sin más objeto que devolverlo 1124 III| en él gravitase todo el peso de tan espantosa tristeza.~ 1125 I| perfumadas copas, derramando sus pétalos rosados en continua lluvia, 1126 I| sue costumbres do vestales petrificadas, sus tocados indescriptibles 1127 I| había comprado un hermoso pez que acababan de pescar, 1128 Int| la tierra. Las alondras piaban revoloteando y otros pajarillos 1129 II| aquellos libritos de propaganda piadosa, que sin duda recibía ella 1130 II| de pájaros con las crías piando, con el pico abierto, la 1131 II| las crías piando, con el pico abierto, la cabeza enorme 1132 III| en los últimos instantes, pidiendo que la enterrasen en aquel 1133 II| detrás de mi, caía sobre la piedra y la doraba con su fuego. 1134 II| la vista la punta de mi pincel en todos sus movimientos. 1135 II| atrevió.~    -Deseo ver cómo pinta usted. ¿Quiere? Siento una 1136 I| veinticinco años y andaba pintando por las costas normandas; 1137 III| venga usted á ver lo que pinto.~Se acercó á disgusto. Le 1138 Int| que guste.~Leon Chenal, un pintor viejo, que había sido buen 1139 I| noches de luna, son para los pintores como un viaje de novios 1140 II| Luego seguí hablándole de pintura, como hablaría con un camarada, 1141 II| el suelo, en mi caja de pinturas, en mis botas embetunadas 1142 III| más.~    Fui a fumarme una pipa bajo los manzanos y paseándome 1143 I| recogido un sapo, al cual había pisado una pata, que lo ha llevado 1144 II| no el mar azul: el mar pizarroso, verduzco, lechoso, bajo 1145 I| delicadas y sinceras que los placeres estudiados, ofrecidos por 1146 I| sujeto a aquel terruño plácido y tranquilo por mil lazos 1147 III| cuerpo daría jugo á las plantas, florecería con el sol, 1148 I| de agua, ofreciéndole los platos para que se sirviera. Con 1149 II| emociones exageradas.~    ¡Pobres criaturas solitarias, errantes 1150 II| grandes medios y sin gran poder, porque lo suponía siempre 1151 II| reino, como si El no hubiese podido evitarlos.~    Se mostraba 1152 I| alquilado. Pero, sin embargo, podremos verlo.~    En cinco minutes 1153 III| le bajé, ayudado por la polea, muy despacio, viéndole 1154 II| comiendo en el prado con su pollino entre las piernas, de un 1155 I| ha dejado en su jofaina, poniéndole una venda come a una persona 1156 II| sin motivo, palidecía, poniéndose del color de la tierra y 1157 II| incendio formidable que el sol poniente reflejaba en el mar, abrí 1158 I| yo acertase á comprender porqué. Acaso únicamente porque 1159 III| en Dios y esperara en un porvenir la compensación de su miseria. 1160 I| frecuentan las fondas y posadas de toda Europa, deslucen 1161 II| inglés que ningún otro pueblo posee. Luego, sin motivo, palidecía, 1162 I| de otra religión. ¡Era positivamente una endemoniada!~    Todo 1163 III| de la pobre mujer, en la postura más vergonzosa para su castidad. 1164 II| años más tarde alcanzó un precio de quince mil francos. Era 1165 I| agradables, tan dulces, tan preciosas, que nunca deben despreciarse.~    1166 I| hereje", cuyo significado preciso no se conocía en el pueblo, 1167 III| que entraran en su cuarto; prefería estar solo y velé toda la 1168 II| tan bruscamente, que me preocupaba, imaginando si pude hacer 1169 I| especie, sin cuidados y sin preocupaciones, sin pensar siquiera en 1170 Int| dijo a media voz: -No se preocupe de su marido, baronesa. 1171 I| de pronto, sin que nada preparase esta declaración: "Amo a 1172 II| hombres.~    Es cierto que la presencia de una perra dando de mamar 1173 II| en el momento en que yo presentaba el lienzo para enseñárselo 1174 I| corazón que palpita cuando os presentáis, unos ojos que lloran cuando 1175 III| confuso aún, sin saver como presentarme.~    Nadie había visto á 1176 II| como siempre.~    Por vez primera me habló, como si continuara 1177 III| frutero con cerezas, las primeras del año.~    Queriendo lavarlas 1178 I| verdad, una exaltada por los principios, una puritana obstinada, 1179 I| que se la hubiera creído privada de brazos, al no asomar 1180 I| come solo en Inglaterra se producen, una de esas bondadosas 1181 II| como si alguna emoción profunda la agitase.~    Estaba muy 1182 II| pequeñas ondas á cien metros de profundidad; y absorbíamos, con la boca 1183 I| ustedes conocen y que se prolonga hasta Etrotat, descubrí, 1184 I| delicia cuando al verla pronunciaba en alta voz el apodo.~    1185 I| imperceptible, y una palabra inglesa pronunciada tan bajo que no la entendí, 1186 II| colorada, como si hubiese pronunciado palabras muy atrevidas.~    1187 I| algún libro do propaganda protestante; regalaba muchos libritos 1188 I| no cómo a sus labios, provocada por no qué misterioso 1189 III| revuelto, estremecía mi carne, provocando en mis labios ansia de besos 1190 II| otro barco de vapor, más próximo, pasaba lanzando una columna 1191 III| Reflexionaba qué sería prudente hacer.~    Deduje que lo 1192 III| contra sus lágrimas, y que no pudiendo más, viéndolas derramarse, 1193 II| patrona. "La endemoniada" no pudo dejar de verlo, porque yo 1194 I| una vez a Benoiville, un pueblecillo situado entre Yport y Etretat. 1195 I| es lo mas delicioso que puede gozarse. Libre, sin trabas 1196 II| con un emplasto de color puesto bruscamente con la cuchilla, 1197 II| siguiendo con la vista la punta de mi pincel en todos sus 1198 Int| cazadores, cerraban a cada punto sus párpados, cabeceando 1199 I| por los principios, una puritana obstinada, come solo en 1200 II| costa envuelta en su chal purpurino. Se me pasaron ganas de 1201 Int| hasta el sábado. Aún la quedan a usted cuatro días. Ella 1202 | quién 1203 III| de paja.~    Yo también quise verlo y me pareció distinguir 1204 Int| sonreía, sacudiéndose y quitándose la camisa de vapores blancos.~    1205 III| nueva y singular. Luego le quité las ropas empapadas en agua, 1206 II| salga usted en seguida y quítese las telarañas de los ojos 1207 I| pronto el portillo de madera quo daba al camino abrióse y 1208 III| caballo; y limpia, cosa rara. Tropezándola en los rincones, 1209 II| como una nube oscura, un rastro en el cielo.~    El globo 1210 Int| del camino extendíanse los rastrojos, mostrando los tallos del 1211 II| hombro, ella me acompañaba un rato, silenciosa, con ansia visible 1212 III| los labios.~    El primer rayo de sol, atravesando entre 1213 I| era extranjera, de otra raza, de otra lengua, de otra 1214 I| despreocupado y libre.~    Me dieron razón de una casa de labranza 1215 III| movimiento irreflexivo, realizado antes que meditado.~    1216 III| tronchados, los músculos reblandecidos; temí que la cuerda se me 1217 I| inglesa diez céntimos por cada recado. Algunas veces decía a la 1218 II| lechoso, bajo un cielo también recargado.~    Yo estaba tan satisfecho 1219 II| propaganda piadosa, que sin duda recibía ella directamente del Paraíso.~    1220 II| sargento participando a un recluta lo que "el coronel ha ordenado".~    1221 II| desmayarse. Poco a poco recobraba su fisonomía ordinaria y 1222 III| del otro lado de la vida. Recogí como pude sus cabellos y 1223 I| Creerá usted que ha recogido un sapo, al cual había pisado 1224 II| mis gestos con atención reconcentrada.~    Luego, de pronto, acaso 1225 III| opresión de mis dedos.~    Reconocí aquel estremecimiento por 1226 III| hasta los huesos. Había reconocido la forma de un pie, de una 1227 III| despreciativamente:~    -¡Recontra, qué flacucha estaba!~    1228 I| de un mes, aún no podía recordar aquello sin enfurecerse 1229 I| había pasado toda su vida recorriendo el mundo, porque su familia 1230 II| instante el mundo entero. Recuerdo que la enseñé á una vaca, 1231 Int| historia divertida; voy a referir el más lamentable amor de 1232 I| endemoniada. Y esta expresión, refiriéndose a la mujer austera y sentimental, 1233 II| formidable que el sol poniente reflejaba en el mar, abrí el portillo 1234 III| entre las hojas, lanzaba un reflejo rosáceo, destacando las 1235 I| lanzando sobre las aguas reflejos de sangre. Y de noche, bajo 1236 III| infeliz hasta la demencia.~    Reflexionaba qué sería prudente hacer.~    1237 III| otro del corral. Todas las reflexiones que me había hecho en el 1238 Int| luenga y canosa, y sonriendo, reflexionó algunos instantes; de pronto 1239 III| Queriendo lavarlas y refrescarlas, pedí a la moza que sacara 1240 I| propaganda protestante; regalaba muchos libritos de esos 1241 I| huéspedes, especie do posada, regida por una campesina, en medio 1242 II| cuatro, y exento de todas las reglas académicas. Toda la parte 1243 III| Era miss Harriet que regresaba de su paseo, que nos vio, 1244 II| Era muy palpitante.~    Regresamos.~    Al día siguiente en 1245 II| gusto cuando iba con ella de regreso para mi posada. Hubiera 1246 II| que si me lo hiciese una reina. Me sedujo, me conquistaba, 1247 II| injusticias cometidas en su reino, como si El no hubiese podido 1248 III| ganas de llorar como de reír, pareciéndome semejante 1249 II| mostraba excelentemente relacionada con el Creador y hasta parecía 1250 I| de otra lengua, de otra religión. ¡Era positivamente una 1251 II| mis telas, respeto casi religioso por aquella copia humana 1252 I| hierbas delgadas, altas, relucientes, fecundas. Arrodillado, 1253 Int| desapareció en un ancho campo do remolachas. Todos los hombres se animaron 1254 Int| loca del animalito.~    René Lemanoir exclamó:~    -No 1255 III| acostumbrado á verle!~    Miré de reojo a miss Harriet; su rostro 1256 III| el conde de Etraille sacó repetidas veces el pañuelo. Los caballos, 1257 III| más, viéndolas derramarse, resiste aún. Me levanté de un salto, 1258 III| irme y acepté por buena mi resolución.~    Después de vagar toda 1259 II| si se les hubiera roto el resorte.~    Entraba en su cuarto 1260 II| que tenía una especie de resortes en el alma que la obligaban 1261 Int| desperezábamos aún, estremecidos, respirando el aire fresco de la mañana. 1262 I| en el saliente campanario resuena el toque de oración.~    1263 I| frescos labios, cuyos besos resultan sabrosos como fruta silvestre. 1264 I| una pequeña curiosidad me retenía en casa de la señora Lecacheur. 1265 III| se retorciesen. Luego las retiró. bruscamente; más aún, las 1266 II| viento, sus largos cabellos retorcidos en espiral, estaban lacios 1267 III| si todos sus nervios se retorciesen. Luego las retiró. bruscamente; 1268 II| celestes, que se esforzaba en revelarme; y yo encontraba cada día 1269 Int| tierra. Las alondras piaban revoloteando y otros pajarillos cantaban 1270 III| viaje: todo esto, mezclado, revuelto, estremecía mi carne, provocando 1271 I| aseguraban que la inglesa era rica y que había pasado toda 1272 Int| venturosas que al duque de Richelieu, cuéntenos una historia 1273 III| vergüenza durante toda la vida, ridícula envoltura que alejó de la 1274 II| hosterias! iPobres criaturas ridículas y lamentables! ¡Me inspiráis 1275 III| desconsoladora, sintiéndome ridículo y juzgándola infeliz hasta 1276 III| caricias. Ella se defendía riendo, acostumbrada a recibir 1277 II| firmamento!~    Y seguía de pie, rígida, como la vi tantas veces 1278 I| sentía satisfecho en aquel rincón ignorado, lejos de todo, 1279 III| rara. Tropezándola en los rincones, la había besado varias 1280 III| Al amanecer, la fatiga me rindió; dormí aletargado y desperté 1281 I| se hubiese adornado con rizos. Pasó delante de mí de prisa 1282 I| la pobre mujer le hubiese robado el dinero del bolsillo; 1283 I| cuando yo trabajaba en las rocas, la veía de pronto en la 1284 I| siguiendo la costa, la costa rocosa y lisa como una muralla, 1285 I| bíblico abierto sobre las rodillas y la mirada flotando a lo 1286 II| algas pardas, amarillas y rojas, sobre las cuales deslizábase 1287 III| día; luego un haz de luz rojiza penetró hasta el lecho. ¡ 1288 I| sol en un océano do nubes rojizas, lanzando sobre las aguas 1289 I| un chal escocés a cuadros rojos, que se la hubiera creído 1290 III| singular. Luego le quité las ropas empapadas en agua, descubriendo 1291 III| hojas, lanzaba un reflejo rosáceo, destacando las fugitivas 1292 I| alma y sentidos, mejillas rosadas y frescos labios, cuyos 1293 I| derramando sus pétalos rosados en continua lluvia, cayendo 1294 II| colgaban como si se les hubiera roto el resorte.~    Entraba 1295 II| modo palpitante.~    Me ruboricé, a fe mía, más conmovido 1296 II| una roca, una enorme roca rugosa, cubierta de algas pardas, 1297 I| terroso de una habitación rústica, amueblada con una cama, 1298 I| rumbo. No despreciéis tan rústicas ternezas. Las mujeres dcl 1299 III| fugitivas sombras de los rústicos enamorados sobre una claridad 1300 Int| Tranqui1icese; no vuelve hasta el sábado. Aún la quedan a usted cuatro 1301 II| distinguían nada, que no sabían siquiera si aquello representaba 1302 I| pobre solterona lo hubiera sabido!~    La criada Celestina 1303 II| acariciaba el paladar con su sabor marítimo, acariciaba el 1304 I| labios, cuyos besos resultan sabrosos como fruta silvestre. Venga 1305 III| hoja en los árboles. Habían sacado la mesa fuera, bajo un manzano, 1306 III| penetrantes.~    Era necesario sacar de allí el cadáver. Até 1307 III| refrescarlas, pedí a la moza que sacara del pozo un cubo de agua 1308 I| nos convinimos y dejé mi saco en el suelo terroso de una 1309 Int| Qué tonto es usted!-Y sacudiendo la modorra prosiguió: -Cuente 1310 Int| parecía despertarse y sonreía, sacudiéndose y quitándose la camisa de 1311 II| nuestra piel: brisa lenta y salada, porque había recibido el 1312 III| pequeño agujero por donde salen y entran las gallinas, la 1313 II| jEh! patrona, patrona; salga usted en seguida y quítese 1314 III| que abrían la puerta de salida.~    Al amanecer, la fatiga 1315 III| Habrá caído por la noche, saliéndose del prado.~    Pero de pronto 1316 I| descubre un caserío y en el saliente campanario resuena el toque 1317 I| lisa como una muralla, con salientes sobre el mar. Anduve toda 1318 II| que daba hacia la costa y salimos juntos, como dos personas 1319 II| esto.~    La campesina .salió, contemplando mi obra con 1320 III| carnero con patatas, un conejo salteado y ensalada. Luego puso en 1321 III| resiste aún. Me levanté de un salto, conmovido por aquella tristeza 1322 II| obligaban a manifestar a saltos sus emociones. Le faltaba 1323 I| de la bondadosa, de la sana, de la verde tierra que 1324 I| sobre las aguas reflejos de sangre. Y de noche, bajo la luna, 1325 II| parecían así como cuadros de santidad, y algunos veces me hablaba 1326 I| usted que ha recogido un sapo, al cual había pisado una 1327 II| Dios no quiere", como un sargento participando a un recluta 1328 III| cocina, confuso aún, sin saver como presentarme.~    Nadie 1329 III| abandonado por su dueño? ¿Qué secreto sufrimiento, qué íntima 1330 II| recibir confidencias de sus secretos y de sus contrariedades. 1331 III| todos tentamos bastante sed. Celestina servia un guisado 1332 I| Nos detiene un arroyo que seduce con su frescura, o el olor 1333 II| lo hiciese una reina. Me sedujo, me conquistaba, me vencía. 1334 Int| del trigo y de la avena segados, como una barba mal afeitada. 1335 II| viera sonreír.~    Luego seguí hablándole de pintura, como 1336 II| patrona; salga usted en seguida y quítese las telarañas 1337 III| Abandonó durante algunos segundos sus manos entre las mías, 1338 I| semejante á una señal del semáforo, contemplando el ancho mar 1339 I| que ven un espantajo en un sembrado.~    Aquella, sin embargo, 1340 I| la costa, semejante á una señal del semáforo, contemplando 1341 Int| brazo hacia la izquierda, señalando a un campo de trébol. El 1342 I| llenaban de dudas las almas sencillas do los campesinos. Además 1343 II| quince mil francos. Era tan sencillo como dos y dos son cuatro, 1344 II| una derivación del amor sensual que no había dado a los 1345 II| que yo se la cogiese, y se sentaba a mi lado. Allí permanecía 1346 II| marcha rápida y ondulante. Sentábase bruscamente, fatigada como 1347 I| a una casa de labranza, sentada sobre la hierba y a la sombra 1348 Int| El conde de Etraille, sentado en el pescante, gritó:~    -¡ 1349 III| a la hora de comer.~Nos sentamos a la mesa como de costumbre. 1350 III| pañuelo. Los caballos, que no sentían la fusta, iban acortando 1351 I| también tienen corazón, alma y sentidos, mejillas rosadas y frescos 1352 I| refiriéndose a la mujer austera y sentimental, me parecía irresistiblemente 1353 III| árboles.~    Abrí la ventana, separé las cortinas para que la 1354 Int| vecina la baronesita de Serennes, que luchaba contra el sueño, 1355 Int| instantes; de pronto dijo seriamente:~    -No es una historia 1356 Int| pendiente sobre la cual serpenteaba el camino.~    Habiendo 1357 II| Naturaleza.~    Le ofrecí pan, le serví agua y vino. Aceptaba mis 1358 III| bastante sed. Celestina servia un guisado de carnero con 1359 I| La criada Celestina la servía siempre á disgusto, sin 1360 I| llamaban Zapador porque había servido en el ejército de África, 1361 Int| pintor viejo, que había sido buen mozo, guapetón, fuerte, 1362 II| la carne y el espíritu se sienten dichosos. El aire tibio 1363 Int| Éramos siete en el break: cuatro mujeres 1364 I| palabras "atea", "hereje", cuyo significado preciso no se conocía en 1365 III| extraño y empezamos a comer en silencio.~    Hacía calor, mucho 1366 II| ella me acompañaba un rato, silenciosa, con ansia visible y buscando 1367 I| sólo con ella, en largas y silenciosas entrevistas. Así, tumbado 1368 III| busca tan ligeramente y tan silencioso que no me sintió llegar, 1369 I| amueblada con una cama, dos sillas, una mesa y un lavabo. Comunicaba 1370 II| placer visible. Llevaba su sillita de tijera debajo del brazo, 1371 I| resultan sabrosos como fruta silvestre. Venga de donde venga, el 1372 II| olfato con sus perfumes silvestres, acariciaba el paladar con 1373 I| caricias, más delicadas y sinceras que los placeres estudiados, 1374 III| horas en aquella soledad siniestra. Una pálida claridad anunció 1375 III| cómica y desconsoladora, sintiéndome ridículo y juzgándola infeliz 1376 III| desconsolado lado como si me sintiera culpable de un crimen.~    1377 III| tan silencioso que no me sintió llegar, y cuando ella se 1378 I| ofreciéndole los platos para que se sirviera. Con una suave inclinación 1379 I| los días buenos.~    Me sirvieron el cubierto junto a la puerta 1380 I| Benoiville, un pueblecillo situado entre Yport y Etretat. Había 1381 II| deslumbradora: inflamado, soberbio. A la derecha el mar; no 1382 II| Harriet se detuvo en seco, sobrecogida, estupefacta. Era su roca, 1383 III| De dónde había salido tan sola, errante, como un perro 1384 II| impaciencias, nervios. Solamente a las horas de comer la 1385 III| Pasaban las horas en aquella soledad siniestra. Una pálida claridad 1386 II| según creo, la roca donde solía subir para soñar a su gusto.~    1387 III| pozo estaba seco. Habiendo soltado toda la cuerda, el cubo 1388 III| achuchones.~    ¿Por qué la solté bruscamente? ¿Por qué me 1389 II| equilibrio como a todas las solteras de cincuenta años. Parecía 1390 I| sentada sobre la hierba y a la sombra de un manzano, con su librejo 1391 II| en mis bolsillos, en mi sombrero cuando lo dejaba en el suelo, 1392 I| del muslo, sosteniendo una sombrilla blanca. Su rostro de momia, 1393 III| tarde algo triste y algo soñador, volví a casa a la hora 1394 II| roca donde solía subir para soñar a su gusto.~    Murmuró 1395 Int| campiña parecía despertarse y sonreía, sacudiéndose y quitándose 1396 II| Aceptaba mis atenciones con una sonrisita de momia. Y comencé á hablar 1397 II| afectada indiferencia ó con sorda irritación. Tenía brusquedades, 1398 I| mano a la altura del muslo, sosteniendo una sombrilla blanca. Su 1399 III| hubiera sentido jamás lo que sostiene á todos los desheredados: 1400 I| Conocí las citas en sotillos cuajados de violetas, detrás 1401 II| astro, miss Harriet", le subía el rubor a las mejillas: 1402 III| cubo había tocado al fondo, subiendo vacío. La señora Lecacheur 1403 III| pozo. Volvió asegurando que sucedía en el pozo algo que no era 1404 Int| do amor, algo que le haya sucedido, lo que guste.~Leon Chenal, 1405 I| sus estrambóticas manías, -sue costumbres do vestales petrificadas, 1406 I| noche, bajo la luna, se sueñan mil cosas que no asaltarían 1407 Int| Serennes, que luchaba contra el sueño, le dijo a media voz: -No 1408 III| Aquella mañana encontré por suerte la flotante niebla que yo 1409 III| el pozo estrecho. Ya no sufría.~    Pasaban las horas en 1410 III| por su dueño? ¿Qué secreto sufrimiento, qué íntima desesperación 1411 I| deslucen Italia, envenenan Suiza, hacen imposibles las más 1412 I| tampoco me iba de allí, sujeto a aquel terruño plácido 1413 I| estanques; exáltase cuando se sumerge el sol en un océano do nubes 1414 I| pesca, dibujándose sobre la superficie verde del mar; pasé un día 1415 II| que siempre. Lo que usted supone no es verdad, no es verdad.~    1416 II| sin gran poder, porque lo suponía siempre desconsolado por 1417 | suyas 1418 Int| rastrojos, mostrando los tallos del trigo y de la avena 1419 Int| para ir a ver las minas de Tancarville, nos desperezábamos aún, 1420 | tanto 1421 III| Un barranco profundo tapizado por malezas, y a cuya boca 1422 II| templada y dulce; una de esas tardes bienhechoras en que la carne 1423 II| en seguida y quítese las telarañas de los ojos para ver esto.~    1424 III| Todo su pobre ser había temblado, vibrado, desfallecido; 1425 III| una pierna.~    Y murmuré, temblando tanto, que la linterna bailaba 1426 II| Luego, de pronto, acaso temerosa de molestarme, dijo:~    - 1427 III| músculos reblandecidos; temí que la cuerda se me escapara 1428 II| penetrarse.~    Era una tarde templada y dulce; una de esas tardes 1429 II| cuanto me vio, acercóse para tenderme la mano. Y nos hicimos amigos.~    1430 I| cubierta de hollín.~    -¿Tenéis forasteros ahora?-pregunté. 1431 III| amoroso de una mujer, ya tenga quince años, ya cincuenta, 1432 I| I~Tenia yo entonces veinticinco 1433 III| el jarro de sidra; todos tentamos bastante sed. Celestina 1434 II| á hablar de paisaje.~    Terminada la comida y habiéndonos 1435 III| alguno.~    Esperé a que terminase la comida, y entonces, dirigiéndome 1436 II| No había más; un primer término de claridad deslumbradora: 1437 II| energías, el vigor, con los términos del oficio. Ella escuchaba 1438 I| despreciéis tan rústicas ternezas. Las mujeres dcl campo también 1439 II| admiración. Sentía respeto y ternura por mis telas, respeto casi 1440 III| pasado sus últimos días. Un terrible pensamiento me oprimió el 1441 III| luego, lentamente, sin terror y sin disgusto, la besé; 1442 I| dejé mi saco en el suelo terroso de una habitación rústica, 1443 I| de allí, sujeto a aquel terruño plácido y tranquilo por 1444 II| sienten dichosos. El aire tibio y embalsamado, lleno de 1445 I| Dígame, señora Lecacheur, ¿tiene usted habitación para mi?~    1446 I| mujeres dcl campo también tienen corazón, alma y sentidos, 1447 III| gentes? ¿Por qué adoraba con tierna pasión todas las cosas y 1448 II| murmuró extasiada, cómica y tiernamente:~    -¡Oh, señor! Usted 1449 II| visible. Llevaba su sillita de tijera debajo del brazo, sin consentirme 1450 II| era un motivo de gozo su timidez. Cuando yo salía de mañana 1451 III| Zapador, cogiéndola por los tobillos, echó fuera el cuerpo de 1452 III| la cuerda, el cubo había tocado al fondo, subiendo vacío. 1453 I| vestales petrificadas, sus tocados indescriptibles y un cierto 1454 II| constante y lentamente. Llegó á tocar el agua detrás del barco 1455 III| rostro descompuesto. Al tocarla, un ojo se abrió, mirándome 1456 I| siquiera en el mañana. Se toma el camino que parece mas 1457 | tomar 1458 II| camarada, indicando los tonos, las energías, el vigor, 1459 Int| para sonreír:~    -¡Qué tonto es usted!-Y sacudiendo la 1460 I| saliente campanario resuena el toque de oración.~    Se descansa 1461 III| Llevaba yo bastantes días trabajando todas las mañanas desde 1462 I| normandas; vagabundo, con los trabajos al hombro, de mesón en mesón. 1463 I| puede gozarse. Libre, sin trabas de ninguna especie, sin 1464 Int| de su marido, baronesa. Tranqui1icese; no vuelve hasta el sábado. 1465 I| aquel terruño plácido y tranquilo por mil lazos amorosos que 1466 III| vez son pasto del hombre: transformándose así de nuevo en carne humana. 1467 III| de aquella bruma espesa y translúcida se veían aparecer, ó más 1468 II| casa, después de andar hora tras hora sobre una ladera azotada 1469 II| directamente del Paraíso.~    Yo la trataba como una antigua amiga, 1470 Int| señalando a un campo de trébol. El animal se deslizaba, 1471 Int| mostrando los tallos del trigo y de la avena segados, como 1472 III| pero me sentía los brazos tronchados, los músculos reblandecidos; 1473 I| en un estuche.~    Cuando tropezaba en un hotel con una de esas 1474 III| caballo; y limpia, cosa rara. Tropezándola en los rincones, la había 1475 I| silenciosas entrevistas. Así, tumbado entre margaritas y amapolas 1476 III| Me sentí avergonzado, turbado, desesperado, al verme sorprendido 1477 III| recuerdos agradables y turbadores, acaso también los ojos 1478 III| Hallándome solo con ella, también tuve que cumplir las formalidades 1479 III| aparecieron, entre el criado y yo tuvimos que amortajarla.~    Lavé 1480 I| sin disparatar, vomitando ultrajes. ¡Oh! Sí; era seguramente 1481 | unas 1482 I| mil lazos amorosos que me unían a sus dulces paisajes. Me 1483 I| comprender porqué. Acaso únicamente porque miss Harriet era 1484 III| muchachote y una mozuela, unidos, abrazados; ella con la 1485 I| destinados a convertir al universo.~    En el pueblo no la 1486 | unos 1487 | ustedes 1488 II| Recuerdo que la enseñé á una vaca, al borde del camino, diciéndole:~    - 1489 I| establo donde duermen las vacas, y sobre los pajares que 1490 III| tocado al fondo, subiendo vacío. La señora Lecacheur quiso 1491 I| endemoniada!~    Todo el día vagaba por el campo, tratando de 1492 I| por las costas normandas; vagabundo, con los trabajos al hombro, 1493 I| imaginación en pleno día.~    Así, vagando por esta misma tierra, llegué 1494 III| resolución.~    Después de vagar toda la tarde algo triste 1495 Int| quitándose la camisa de vapores blancos.~    El conde de 1496 III| anochecer, las comadres de la vecindad llegaron para ver á la difunta, 1497 III| Estaba cegado; sin duda un vecino, por vengarse de ella, arrojó 1498 III| espesa y translúcida se veían aparecer, ó más bien se 1499 II| de tres palos cubierto de velas dibujaba su contorno sobre 1500 III| cuarto; prefería estar solo y velé toda la noche.~    A la


1e1-direc | dirig-niebl | ningu-vele | ven-zarza

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