abarr-sedal | sedie-zalam
Párrafo
1 36| ese momento, el señor Bru, abarrotero de Poissy y aficionado a
2 88| testigos le favorecían, fue absuelto.~FIN~
3 15| que se relacione con el accidente. No puedo contestarle: es
4 14| todos sin excepción lo aceptaban. Decían: "Aquí se instala
5 78| no, mi amigo! Cuando se acerca se encuentra con mis puños
6 81| Me acerqué, corriendo a las dos mujeres
7 61| rojo bajo las narices me acicatea al decirme:~
8 52| periódico. Todos los domingos acostumbro leer así el Gil Blas, a
9 1 | Así rezaba el cargo de acusaciónn por el cual comparecía ante
10 | además
11 16| juez le interrumpió para advertirle:~
12 41| el juez lo interrumpió advirtiéndole:~
13 36| abarrotero de Poissy y aficionado a la pesca, que pasaba por
14 6 | locura. Melie es quien me aficionó a la pesca, ¡la haragana!
15 77| pone furiosa, Melie pega. Agarra a la gorda del pelo, y empiezan
16 8 | señor juez, tendría que agarrarme a bofetadas por lo menos
17 80| Pero jamás pensé que se ahogaría. Al contrario, me dije: "¡
18 5 | el trabajo, me gusta el ahorro, Me gustan la gente decente
19 6 | día a Poissy Tomamos el aire, y además nos gusta pescar
20 20| volvimos a comer. Estaba yo muy alegre y sediento. Fue la causa
21 | algunas
22 49| allí mismo. Traemos los alimentos en la Dalíla.~
23 49| pescadores furtivos irán a almorzar y volveré a ocupar mi sitio.
24 49| Porque yo, señor juez, almuerzo todos los domingos allí
25 65| como si pensara en voz alta:~
26 34| hunde una, dos, tres veces; alza la caña y saca un pez. grueso
27 78| demasiado! ¡Eso sí que no, mi amigo! Cuando se acerca se encuentra
28 15| cebo: lo dicen todos los amigos. ¿Se preguntará usted qué
29 22| dormido ni la trompeta del Ángel que anuncia el Juicio Final
30 34| palpitaba el corazón, sudaba de angustia. Melie me dice:~
31 | ante
32 22| la trompeta del Ángel que anuncia el Juicio Final es capaz
33 19| echar el cebo. El tiempo se anunciaba bueno. Le dije a Melie: "¡
34 52| orilla del agua. Los domingos aparece Colombina, Usted sabe: Colombina,
35 54| En ese momento aparecieron en la otra orilla del río
36 6 | pesca, ¡la haragana! Ella se apasiona mucho más que yo, ¡la muy
37 51| a la fuerza. No teníamos apetito.~
38 70| ladrones de pescado que se aprovechan del dinero que otros han
39 24| cerca del lugar. Pensábamos aprovechar de todas maneras el viaje.
40 | aquella
41 | Aquello
42 81| buena dosis de puñetazos, arañazos y mordiscos. ¡La gran...! ¡
43 52| Blas, a la sombra de un árbol y a la orilla del agua.
44 52| Colombina, la que escribe artículos en el Gil Blas. Siempre
45 3 | negro, pequeña y fea, con aspecto de mona vestida de dama.~
46 79| momento la gorda volvía al ataque y le propinaba a mi mujer
47 6 | como verán si me prestan atención.~
48 14| Renard". Y nadie se habría atrevido a ocuparlo, ni siquiera
49 40| aquella gorda que parecía una auténtica vaca.~
50 29| instalarse en sitios reservados, averiguan cuáles son las costumbres
51 52| suelo hacer siempre para ayudar a la digestión, leo mi periódico.
52 79| paliza. Es verdad que no debí ayudarla mientras el otro estaba
53 80| Al contrario, me dije: "¡Bah! ¡Eso lo refrescará!"~
54 36| que pasaba por allí en su barca, me gritó:~
55 21| no pude contenerme y me bebí la botella. Ahí empezó todo.~
56 14| dicho sea sin ofenderlo de birlar sitios descubiertos por
57 20| despertador". Es un vinito blanco: lo llamamos así porque
58 51| Melie y yo probamos un bocado, nada más, y a la fuerza.
59 7 | Soy vigoroso, pero bonachón No tengo un pelo de maldad.
60 25| gorda sentada detrás de él, bordaba.~
61 35| Mira, borrachín, mira eso!~
62 23| famoso despertador! ¡Miren al borrachito! ¿Estarás contento, imbécil?"
63 78| vientre. Levantó, primero, los brazos, luego las piernas, y cayó
64 73| Qué repertorio tienen las bribonas! ¡Insultos a granel! Gritan
65 53| Empiezo, entonces, a bromear con mi mujer, pero se enoja
66 85| fácil. Yo no sé nadar, y bucear mucho menos.~
67 5 | que no está casi nunca de buen humor. Me gusta el trabajo,
68 81| Al intentarlo recibí una buena dosis de puñetazos, arañazos
69 73| la otra orilla, en son de burla, gritan también:~
70 22| despertador de jugo de uva en la cabeza Y luego, ¡paf!, me quedé
71 77| gorda del pelo, y empiezan a caer como ciruelas las bofetadas. ¡
72 15| vino, las fritangas, los caldillos que me ofrecen para que
73 48| Sólo dc pensarlo me da calentura!~
74 31| Cállate, Melie! No hagas caso. No
75 5 | como tapicero en la misma calle. Todos los vecinos me conocen,
76 53| rígida. En vista de esto, callo.~
77 20| Melie: "Oye, Melie, hace calor, qué te parece que me tome
78 23| de la mañana. Salto de la cama, me pongo de prisa el pantalón
79 7 | pelo de maldad. Ella, en cambio bueno..., ella. ¡Oh, si
80 22| anuncia el Juicio Final es capaz de despertarme.~
81 23| chaqueta, me salpico apenas la cara, y nos embarcamos en la
82 7 | un comerciante ¡Pero su carácter! Pregunten a los vecinos
83 1 | y heridas. Así rezaba el cargo de acusaciónn por el cual
84 20| alegre y sediento. Fue la causa de todo, señor juez. Dije
85 78| brazos, luego las piernas, y cayó de espaldas en el río, justo
86 66| Fuimos nosotros los que cebamos el pozo. Tendrían que pagarnos
87 | cerca
88 76| Usted una puta!" "¡Usted una cerda!" Y así por el estilo. ¡
89 47| hervía. Me pinchaba sin cesar.~
90 23| de prisa el pantalón y la chaqueta, me salpico apenas la cara,
91 7 | no matara una mosca, tan chica, flacucha! ¡pero más mala
92 77| y empiezan a caer como ciruelas las bofetadas. ¡Plam, plam,
93 62| entregas lo tuyo. ¡Vamos, cobarde!~
94 14| había sido su Cristóbal Colón. Todo el mundo lo sabía,
95 7 | muy importantes para un comerciante ¡Pero su carácter! Pregunten
96 50| desgraciado, y mientras comía, ¡pum!, saca otro de los
97 23| Y ahí mismo, mi mujer comienza a hostigarme. ¡Ah, ah, ah,
98 1 | de acusaciónn por el cual comparecía ante el juzgado del crimen
99 20| como un despertador. Usted comprende.~
100 21| prudente, lo perspicaz, lo confieso ahora. Pero no pude contenerme
101 5 | calle. Todos los vecinos me conocen, me quieren, me respetan
102 54| y el señor Durdent. Nos conocíamos de vista.~
103 15| regresaba cada semana y lo consideraba de mi propiedad. Apenas
104 5 | quieren, me respetan me consideran, como lo han declarado.
105 14| pozo, señor juez, podía considerarlo mío, visto que yo había
106 15| mi lancha, que ordené me construyera Fournaise, y es cierto que
107 21| confieso ahora. Pero no pude contenerme y me bebí la botella. Ahí
108 23| al borrachito! ¿Estarás contento, imbécil?" Yo no contestaba:
109 28| que reventaba de rabia, contesta:~
110 23| contento, imbécil?" Yo no contestaba: ella tenía razón.~
111 14| Ahora continúo. Ya le he dicho que íbamos
112 80| pensé que se ahogaría. Al contrario, me dije: "¡Bah! ¡Eso lo
113 63| Pero, a pesar de todo, me contuve.~
114 14| una costumbre que se ha convertido para nosotros en una segunda
115 34| grande! Me palpitaba el corazón, sudaba de angustia. Melie
116 81| Me acerqué, corriendo a las dos mujeres para separarlas.
117 52| pero escribe muy bien; dice cosas que tienen mucha miga. Algo
118 66| pagarnos por lo menos el costo del cebo.~
119 5 | sin querer, y por eso sigo creyéndome un hombre de honor.~
120 14| cuevas bajo la orilla. Un criadero de peces en toda la regla,
121 1 | comparecía ante el juzgado del crimen un tal Leopoldo Renard,
122 14| visto que yo había sido su Cristóbal Colón. Todo el mundo lo
123 29| sitios reservados, averiguan cuáles son las costumbres del lugar..."~
124 7 | garduña! No niego sus buenas cualidades, algunas muy importantes
125 87| sucedieron tal cual los cuento, lo juro, señor juez. ¡Soy
126 86| que portaban garfios. Fue cuestión de un cuarto de hora. Lo
127 14| Un pozo grande con sus cuevas bajo la orilla. Un criadero
128 42| Cuidado! Usted, insulta a la viuda
129 55| puso a pescar de nuevo. Me daban escalofríos ver cómo sacaba
130 3 | aspecto de mona vestida de dama.~
131 48| rana, nada de nada. ¡Sólo dc pensarlo me da calentura!~
132 15| que me hacen para que les dé mi receta! ¡Mi mujer es
133 79| paliza. Es verdad que no debí ayudarla mientras el otro
134 33| Aquí, señor juez, debo detallar un poco.~
135 5 | ahorro, Me gustan la gente decente y los placeres honestos
136 14| excepción lo aceptaban. Decían: "Aquí se instala Renard".
137 11| Él se volvió para decirle con inocencia:~
138 85| Sí! Decirlo era muy fácil. Yo no sé
139 61| las narices me acicatea al decirme:~
140 14| segunda naturaleza, como suele decirse. Había encontrado yo, hace
141 88| Como las declaraciones de los testigos le favorecían,
142 5 | consideran, como lo han declarado. Hasta la portera, que no
143 7 | vecinos La misma portera que declaró en mi favor hace un momento
144 20| se bebe mucho de él, no deja dormir. Es como un despertador.
145 32| Había dejado la Dalila a la sombra de
146 74| poco de silencio, que no dejan pescar a sus maridos.~
147 78| espaldas en el río, justo dentro del pozo.~
148 78| aquel, y ¡pum!, y ¡pum!, un derechazo en la nariz, y otro en el
149 14| ofenderlo de birlar sitios descubiertos por otros.~
150 | desde
151 32| sauces, y luego de haber desembarcado, pescábamos Melie y yo,
152 24| Pese a todo desembarcamos cerca del lugar. Pensábamos
153 50| en un periódico, el muy desgraciado, y mientras comía, ¡pum!,
154 56| Volveremos todos los domingos, Desiderio.~
155 23| produjo el efecto de un despojo. Dije: "Por la..., por la...,
156 | después
157 22| Estuve desvelado, por la gran..., hasta las
158 33| Aquí, señor juez, debo detallar un poco.~
159 25| mujer, una gorda sentada detrás de él, bordaba.~
160 6 | los domingos a pasar el día a Poissy Tomamos el aire,
161 8 | Todos los días me reprochaba mi mansedumbre: "
162 15| gana en poner el cebo: lo dicen todos los amigos. ¿Se preguntará
163 43| Renard se excusó diciendo:~
164 52| hago rabiar a mi señora diciéndole que conozco a Colombina.
165 5 | hombre trabajador. Hace dieciséis años que trabajo como tapicero
166 50| No ocurrió nada! Dieron las doce y no se movieron.
167 15| que me ofrecen para que lo diga! ¡Las zalamerías que me
168 52| siempre para ayudar a la digestión, leo mi periódico. Todos
169 55| peces gordos. Su mujer le dijo entonces:~
170 70| pescado que se aprovechan del dinero que otros han gastado en
171 5 | Dios mío, fue una desgracia de
172 15| pero ella tampoco lo dirá, menos que yo! ¿Verdad que
173 60| mejor. No quiero hacer un disparate.~
174 17| grano, al grano. Evite las divagaciones...~
175 50| ocurrió nada! Dieron las doce y no se movieron. Llevaba
176 44| pasión por la pesca. que me domina.~
177 14| la tarde para pescar el domingo desde la madrugada. Es una
178 | donde
179 20| bebe mucho de él, no deja dormir. Es como un despertador.
180 15| es mi secreto. Hay más de doscientas personas que me lo han preguntado. ¡
181 81| intentarlo recibí una buena dosis de puñetazos, arañazos y
182 83| Me doy vuelta, entonces. Ya no
183 4 | refirió con estas palabras el drama:~
184 2 | la víctima; Luis Ladureau ebanista, y Juan Durdent, gasfitero.~
185 29| Las personas educadas, antes de instalarse en
186 23| años! Aquello me produjo el efecto de un despojo. Dije: "Por
187 74| Eh! ¡Ustedes! Un poco de silencio,
188 86| presentaron el encargado del embalse y dos señores que portaban
189 23| salpico apenas la cara, y nos embarcamos en la Dalila. Demasiado
190 76| Bien que las oíamos, sin embargo! "¡Usted es una mentirosa.¿" " ¡
191 77| Agarra a la gorda del pelo, y empiezan a caer como ciruelas las
192 53| Empiezo, entonces, a bromear con
193 13| Y encarándose con el juez, prosiguió:~
194 86| Al fin se presentaron el encargado del embalse y dos señores
195 3 | Junto al acusado se encontraba su esposa, vestida de negro,
196 14| como suele decirse. Había encontrado yo, hace tres años, un sitio, ¡
197 78| amigo! Cuando se acerca se encuentra con mis puños el pajarraco
198 21| pero seguro que otra vez te enfermarás y no podrás levantarte mañana."
199 53| bromear con mi mujer, pero se enoja de inmediato: se pone rígida.
200 46| como el primero, y casi enseguida otro, y cinco minutos más
201 62| marica. Huyes, te rindes, entregas lo tuyo. ¡Vamos, cobarde!~
202 50| movieron. Llevaba un pollo envuelto en un periódico, el muy
203 55| pescar de nuevo. Me daban escalofríos ver cómo sacaba uno tras
204 8 | hicieran tal otra!" Si yo la escuchara señor juez, tendría que
205 78| luego las piernas, y cayó de espaldas en el río, justo dentro
206 49| Yo me decía: "Esperemos hasta el mediodía. Esos
207 3 | acusado se encontraba su esposa, vestida de negro, pequeña
208 | esta
209 5 | Hasta la portera, que no está casi nunca de buen humor.
210 73| testigos, aquí presentes, que estaban en la otra orilla, en son
211 19| Nunca hablamos más cuando estamos juntos.~
212 23| Miren al borrachito! ¿Estarás contento, imbécil?" Yo no
213 12| Puedo inculparte porque no estás procesada.~
214 76| una cerda!" Y así por el estilo. ¡Ni un marinero las habría
215 48| No ves, estúpido? ¿Ves cómo nos roban la
216 22| Estuve desvelado, por la gran...,
217 17| Al grano, al grano. Evite las divagaciones...~
218 14| mundo lo sabía, todos sin excepción lo aceptaban. Decían: "Aquí
219 43| Renard se excusó diciendo:~
220 52| tienen mucha miga. Algo extraño en una mujer. A mí me gusta.
221 85| Sí! Decirlo era muy fácil. Yo no sé nadar, y bucear
222 14| Señor Plumeau que tiene fama, dicho sea sin ofenderlo
223 23| hostigarme. ¡Ah, ah, ah, tu .famoso despertador! ¡Miren al borrachito! ¿
224 7 | portera que declaró en mi favor hace un momento podrá decir
225 88| declaraciones de los testigos le favorecían, fue absuelto.~FIN~
226 3 | vestida de negro, pequeña y fea, con aspecto de mona vestida
227 56| Este lugar es fenomenal! Volveremos todos los domingos,
228 81| mordiscos. ¡La gran...! ¡Qué fieras!~
229 75| palo. Teníamos los ojos fijos en el agua y nos hacíamos
230 22| Ángel que anuncia el Juicio Final es capaz de despertarme.~
231 39| mundo hay personas muy poco finas que ignoran las buenas costumbres.~
232 25| pescador era un hombrecito flaco. Llevaba traje de crea y
233 7 | matara una mosca, tan chica, flacucha! ¡pero más mala que una
234 86| hora. Lo rescataron en el fondo del pozo, más o menos a
235 15| que ordené me construyera Fournaise, y es cierto que pocos la
236 57| Sentí frío en la espalda. La señora
237 15| Los vasos de vino, las fritangas, los caldillos que me ofrecen
238 24| lograra pescar. Acaso se fuera pronto.~
239 75| la pelea. Lo mismo que si fuéramos de palo. Teníamos los ojos
240 73| Insultos a granel! Gritan tan fuerte que los dos testigos, aquí
241 51| bocado, nada más, y a la fuerza. No teníamos apetito.~
242 5 | una desgracia de la cual fui yo, en todo momento, la
243 49| mediodía. Esos pescadores furtivos irán a almorzar y volveré
244 58| marica! ¡Tienes sangre de gallina!~
245 76| Ni un marinero las habría ganado!~
246 15| y es cierto que pocos la ganan en ligereza y seguridad.
247 7 | pero más mala que una garduña! No niego sus buenas cualidades,
248 86| dos señores que portaban garfios. Fue cuestión de un cuarto
249 2 | ebanista, y Juan Durdent, gasfitero.~
250 70| del dinero que otros han gastado en el cebo.~
251 5 | el ahorro, Me gustan la gente decente y los placeres honestos
252 77| obligó a volverme. La gorda golpeaba a mi mujer con una sombrilla. ¡
253 73| las bribonas! ¡Insultos a granel! Gritan tan fuerte que los
254 83| al otro lado del río, me. gritaban:~
255 36| por allí en su barca, me gritó:~
256 34| alza la caña y saca un pez. grueso como un muslo, tal vez un
257 5 | me gusta el ahorro, Me gustan la gente decente y los placeres
258 | ha
259 32| de los sauces, y luego de haber desembarcado, pescábamos
260 19| La cosa promete!' Nunca hablamos más cuando estamos juntos.~
261 5 | intervino para nada. Los hechos hablan por sí mismos, señor juez.
262 15| Las zalamerías que me hacen para que les dé mi receta! ¡
263 79| hubiera tenido tiempo de hacerlo. Pero, por desgracia, en
264 75| ojos fijos en el agua y nos hacíamos los sordos.~
265 52| en el Gil Blas. Siempre hago rabiar a mi señora diciéndole
266 2 | Rodeando al acusado se hallaban sus principales testigos:
267 6 | aficionó a la pesca, ¡la haragana! Ella se apasiona mucho
268 1 | ocasíonada Por golpes y heridas. Así rezaba el cargo de
269 47| casi lloraba, y mi mujer hervía. Me pinchaba sin cesar.~
270 5 | Qué le vamos a hacer. Lo hice sin querer, y por eso sigo
271 63| Sus palabras me hicieron mella. Pero, a pesar de
272 5 | gente decente y los placeres honestos Eso me perdió. ¡Qué le vamos
273 5 | creyéndome un hombre de honor.~
274 23| mismo, mi mujer comienza a hostigarme. ¡Ah, ah, ah, tu .famoso
275 79| inmediato, señor juez, si hubiera tenido tiempo de hacerlo.
276 5 | está casi nunca de buen humor. Me gusta el trabajo, me
277 34| el sedal de mi vecino se hunde una, dos, tres veces; alza
278 62| marica, eres un marica. Huyes, te rindes, entregas lo
279 14| continúo. Ya le he dicho que íbamos a Poissy todos los sábados
280 39| personas muy poco finas que ignoran las buenas costumbres.~
281 64| mi vida había visto otro igual! ¡Nunca!~
282 23| borrachito! ¿Estarás contento, imbécil?" Yo no contestaba: ella
283 7 | cualidades, algunas muy importantes para un comerciante ¡Pero
284 57| espalda. La señora Renard me incitaba repitiéndome:~
285 12| Puedo inculparte porque no estás procesada.~
286 11| volvió para decirle con inocencia:~
287 87| lo juro, señor juez. ¡Soy inocente, soy un hombre honesto!''~
288 71| La gorda insiste:~
289 14| aceptaban. Decían: "Aquí se instala Renard". Y nadie se habría
290 26| Cuando vio que nos instalábamos junto a su marido, murmuró:~
291 29| personas educadas, antes de instalarse en sitios reservados, averiguan
292 65| Mi mujer,. en ese mismo instante, empezó a decir, como si
293 42| Cuidado! Usted, insulta a la viuda de Flameche,
294 73| otra vez hasta que terminan insultándose. ¡Y qué insultos, por la
295 81| mujeres para separarlas. Al intentarlo recibí una buena dosis de
296 75| hombrecito de la crea ni yo interveníamos en la pelea. Lo mismo que
297 78| Yo, la verdad, no habría intervenido. Las mujeres con las mujeres
298 5 | en la que mi voluntad no intervino para nada. Los hechos hablan
299 49| Esos pescadores furtivos irán a almorzar y volveré a ocupar
300 | jamás
301 2 | Luis Ladureau ebanista, y Juan Durdent, gasfitero.~
302 22| mañana, con el despertador de jugo de uva en la cabeza Y luego, ¡
303 22| del Ángel que anuncia el Juicio Final es capaz de despertarme.~
304 19| juez. El sábado ocho de julio partimos, pues, en el tren
305 | juntos
306 87| tal cual los cuento, lo juro, señor juez. ¡Soy inocente,
307 1 | cual comparecía ante el juzgado del crimen un tal Leopoldo
308 83| estaba tan tranquila como un lago. Los pescadores, al otro
309 15| Dalila. Bueno: Dalila es mi lancha, que ordené me construyera
310 78| levanta como un loco y quiere Lanzarse sobre mi mujer. ¡Y eso no:
311 82| para separar a estas dos lapas.~
312 52| los domingos acostumbro leer así el Gil Blas, a la sombra
313 52| para ayudar a la digestión, leo mi periódico. Todos los
314 | les
315 78| hombrecito de la crea se levanta como un loco y quiere Lanzarse
316 21| te enfermarás y no podrás levantarte mañana." Lo cual era verdad.
317 78| nariz, y otro en el vientre. Levantó, primero, los brazos, luego
318 15| cierto que pocos la ganan en ligereza y seguridad. Le decía, pues,
319 59| Me limité a contestarle:~
320 20| Es un vinito blanco: lo llamamos así porque si se bebe mucho
321 66| Esto sí que puede llamarse robo. Fuimos nosotros los
322 15| de mi propiedad. Apenas llegaba, el sábado por la tarde,
323 15| embarcábamos en la Dalíla, y llegábamos hasta el pozo para echar
324 23| Demasiado tarde. Cuando llegamos a mi pozo, ¡el sitio estaba
325 47| Yo casi lloraba, y mi mujer hervía. Me pinchaba
326 78| crea se levanta como un loco y quiere Lanzarse sobre
327 6 | a los dos nos gusta con locura. Melie es quien me aficionó
328 23| Mi mujer logra despertarme a las seis de
329 24| viaje. Acaso el hombre no lograra pescar. Acaso se fuera pronto.~
330 2 | Flameche viuda de la víctima; Luis Ladureau ebanista, y Juan
331 14| pescar el domingo desde la madrugada. Es una costumbre que se
332 7 | bonachón No tengo un pelo de maldad. Ella, en cambio bueno...,
333 24| Pensábamos aprovechar de todas maneras el viaje. Acaso el hombre
334 8 | los días me reprochaba mi mansedumbre: "Yo no aguantaría que me
335 26| instalábamos junto a su marido, murmuró:~
336 74| que no dejan pescar a sus maridos.~
337 76| así por el estilo. ¡Ni un marinero las habría ganado!~
338 7 | ella. ¡Oh, si parece que no matara una mosca, tan chica, flacucha! ¡
339 5 | yo, en todo momento, la mayor víctima y en la que mi voluntad
340 49| decía: "Esperemos hasta el mediodía. Esos pescadores furtivos
341 63| Sus palabras me hicieron mella. Pero, a pesar de todo,
342 76| embargo! "¡Usted es una mentirosa.¿" " ¡Usted, una mujer de
343 8 | por lo menos tres veces al mes.~
344 78| los hombres. No hay que mezclar los golpes. Pero el hombrecito
345 | mía
346 52| dice cosas que tienen mucha miga. Algo extraño en una mujer.
347 23| tu .famoso despertador! ¡Miren al borrachito! ¿Estarás
348 78| acerca se encuentra con mis puños el pajarraco aquel,
349 | mismos
350 3 | pequeña y fea, con aspecto de mona vestida de dama.~
351 81| de puñetazos, arañazos y mordiscos. ¡La gran...! ¡Qué fieras!~
352 7 | parece que no matara una mosca, tan chica, flacucha! ¡pero
353 50| Dieron las doce y no se movieron. Llevaba un pollo envuelto
354 | mucha
355 | muchas
356 1 | Muerte ocasíonada Por golpes y
357 9 | Señora Renard lo interrumpió, murmurando:~
358 26| instalábamos junto a su marido, murmuró:~
359 34| saca un pez. grueso como un muslo, tal vez un poco menos, ¡
360 85| era muy fácil. Yo no sé nadar, y bucear mucho menos.~
361 61| tenazas al rojo bajo las narices me acicatea al decirme:~
362 78| pum!, un derechazo en la nariz, y otro en el vientre. Levantó,
363 14| nosotros en una segunda naturaleza, como suele decirse. Había
364 82| Total: necesite por lo menos cinco minutos,
365 3 | encontraba su esposa, vestida de negro, pequeña y fea, con aspecto
366 7 | mala que una garduña! No niego sus buenas cualidades, algunas
367 55| hombrecito se puso a pescar de nuevo. Me daban escalofríos ver
368 77| un ruido a mi espalda me obligó a volverme. La gorda golpeaba
369 1 | Muerte ocasíonada Por golpes y heridas. Así
370 23| mi pozo, ¡el sitio estaba ocupado! ¡Nunca me había sucedido
371 49| irán a almorzar y volveré a ocupar mi sitio. Porque yo, señor
372 14| nadie se habría atrevido a ocuparlo, ni siquiera el Señor Plumeau
373 50| No ocurrió nada! Dieron las doce y
374 14| tiene fama, dicho sea sin ofenderlo de birlar sitios descubiertos
375 15| fritangas, los caldillos que me ofrecen para que lo diga! ¡Las zalamerías
376 7 | cambio bueno..., ella. ¡Oh, si parece que no matara
377 76| la gran...! ¡Bien que las oíamos, sin embargo! "¡Usted es
378 75| fuéramos de palo. Teníamos los ojos fijos en el agua y nos hacíamos
379 15| Dalila es mi lancha, que ordené me construyera Fournaise,
380 20| señor juez. Dije a Melie: "Oye, Melie, hace calor, qué
381 22| uva en la cabeza Y luego, ¡paf!, me quedé dormido. Cuando
382 66| cebamos el pozo. Tendrían que pagarnos por lo menos el costo del
383 25| traje de crea y sombrero de paja. Su mujer, una gorda sentada
384 78| encuentra con mis puños el pajarraco aquel, y ¡pum!, y ¡pum!,
385 79| propinaba a mi mujer una gran paliza. Es verdad que no debí ayudarla
386 75| mismo que si fuéramos de palo. Teníamos los ojos fijos
387 34| pero casi tan grande! Me palpitaba el corazón, sudaba de angustia.
388 23| cama, me pongo de prisa el pantalón y la chaqueta, me salpico
389 14| peces en toda la regla, el paraíso para un pescador. Ese pozo,
390 40| mujer, ¡aquella gorda que parecía una auténtica vaca.~
391 23| Nunca me había sucedido algo parecido, señor juez, nunca, en tres
392 19| El sábado ocho de julio partimos, pues, en el tren de las
393 36| aficionado a la pesca, que pasaba por allí en su barca, me
394 6 | vamos todos los domingos a pasar el día a Poissy Tomamos
395 44| perdón, la culpa la tiene mi pasión por la pesca. que me domina.~
396 77| cuando se pone furiosa, Melie pega. Agarra a la gorda del pelo,
397 75| ni yo interveníamos en la pelea. Lo mismo que si fuéramos
398 24| desembarcamos cerca del lugar. Pensábamos aprovechar de todas maneras
399 65| empezó a decir, como si pensara en voz alta:~
400 48| nada de nada. ¡Sólo dc pensarlo me da calentura!~
401 80| Pero jamás pensé que se ahogaría. Al contrario,
402 3 | esposa, vestida de negro, pequeña y fea, con aspecto de mona
403 5 | placeres honestos Eso me perdió. ¡Qué le vamos a hacer.
404 21| sensato, lo prudente, lo perspicaz, lo confieso ahora. Pero
405 63| hicieron mella. Pero, a pesar de todo, me contuve.~
406 48| roban la pesca? ¿Lo ves? pescarás nada, nada, nada, ni una
407 46| hombrecito vestido de crea pescó otro pez tan grande como
408 24| Pese a todo desembarcamos cerca
409 78| primero, los brazos, luego las piernas, y cayó de espaldas en el
410 47| lloraba, y mi mujer hervía. Me pinchaba sin cesar.~
411 5 | gustan la gente decente y los placeres honestos Eso me perdió. ¡
412 30| Como no quería pleitos, le dije a mí señora:~
413 14| ocuparlo, ni siquiera el Señor Plumeau que tiene fama, dicho sea
414 | pocos
415 14| pescador. Ese pozo, señor juez, podía considerarlo mío, visto
416 79| Habría podido sacarlo de inmediato, señor
417 7 | mi favor hace un momento podrá decir algo.~
418 21| otra vez te enfermarás y no podrás levantarte mañana." Lo cual
419 50| se movieron. Llevaba un pollo envuelto en un periódico,
420 15| el cebo. Nadie me gana en poner el cebo: lo dicen todos
421 19| veinticinco, y antes de ponernos a comer fuimos, como de
422 23| mañana. Salto de la cama, me pongo de prisa el pantalón y la
423 86| embalse y dos señores que portaban garfios. Fue cuestión de
424 15| doscientas personas que me lo han preguntado. ¡Los vasos de vino, las
425 15| dicen todos los amigos. ¿Se preguntará usted qué cebo uso? No puedo
426 7 | comerciante ¡Pero su carácter! Pregunten a los vecinos La misma portera
427 86| Al fin se presentaron el encargado del embalse
428 42| viuda de Flameche, aquí presente.~
429 6 | asunto, como verán si me prestan atención.~
430 2 | acusado se hallaban sus principales testigos: la señora Flameche
431 23| de la cama, me pongo de prisa el pantalón y la chaqueta,
432 51| Melie y yo probamos un bocado, nada más, y a
433 12| inculparte porque no estás procesada.~
434 18| El procesado prosiguió:~
435 23| en tres años! Aquello me produjo el efecto de un despojo.
436 86| unos ocho pies de agua de profundidad, tal como lo dije. ¡Ahí
437 19| ella respondió: "¡La cosa promete!' Nunca hablamos más cuando
438 15| semana y lo consideraba de mi propiedad. Apenas llegaba, el sábado
439 79| gorda volvía al ataque y le propinaba a mi mujer una gran paliza.
440 21| Eso era lo sensato, lo prudente, lo perspicaz, lo confieso
441 21| confieso ahora. Pero no pude contenerme y me bebí la
442 66| Esto sí que puede llamarse robo. Fuimos nosotros
443 81| recibí una buena dosis de puñetazos, arañazos y mordiscos. ¡
444 78| acerca se encuentra con mis puños el pajarraco aquel, y ¡pum!,
445 61| Ella, como si me pusiese unas tenazas al rojo bajo
446 55| El hombrecito se puso a pescar de nuevo. Me daban
447 76| mala vida!" "¡Usted una puta!" "¡Usted una cerda!" Y
448 22| quedé dormido. Cuando me q uedo
449 22| cabeza Y luego, ¡paf!, me quedé dormido. Cuando me q
450 | querer
451 30| Como no quería pleitos, le dije a mí señora:~
452 78| se levanta como un loco y quiere Lanzarse sobre mi mujer. ¡
453 5 | los vecinos me conocen, me quieren, me respetan me consideran,
454 60| Mira, vámonos. Es mejor. No quiero hacer un disparate.~
455 82| lo menos cinco minutos, o quizá diez, para separar a estas
456 28| mujer, que reventaba de rabia, contesta:~
457 52| el Gil Blas. Siempre hago rabiar a mi señora diciéndole que
458 48| nada, nada, nada, ni una rana, nada de nada. ¡Sólo dc
459 23| no contestaba: ella tenía razón.~
460 15| hacen para que les dé mi receta! ¡Mi mujer es la única que
461 81| separarlas. Al intentarlo recibí una buena dosis de puñetazos,
462 77| Pam! ¡Pam! Melie había recibido dos golpes. Melie estaba
463 68| Usted se refiere a nosotros, señora?~
464 70| Me refiero a los ladrones de pescado
465 4 | Leopoldo Renard refirió con estas palabras el drama:~
466 80| me dije: "¡Bah! ¡Eso lo refrescará!"~
467 14| criadero de peces en toda la regla, el paraíso para un pescador.
468 15| sintiéndome seguro de mi sitio, regresaba cada semana y lo consideraba
469 15| contestarle. No es asunto que se relacione con el accidente. No puedo
470 73| insultos, por la gran...! ¡Qué repertorio tienen las bribonas! ¡Insultos
471 57| señora Renard me incitaba repitiéndome:~
472 67| hombrecito del traje de crea replica:~
473 73| Replican una y otra vez hasta que
474 8 | Todos los días me reprochaba mi mansedumbre: "Yo no aguantaría
475 86| de un cuarto de hora. Lo rescataron en el fondo del pozo, más
476 29| de instalarse en sitios reservados, averiguan cuáles son las
477 5 | conocen, me quieren, me respetan me consideran, como lo han
478 38| Yo le respondí:~
479 28| Y mi mujer, que reventaba de rabia, contesta:~
480 1 | Por golpes y heridas. Así rezaba el cargo de acusaciónn por
481 53| enoja de inmediato: se pone rígida. En vista de esto, callo.~
482 62| eres un marica. Huyes, te rindes, entregas lo tuyo. ¡Vamos,
483 48| estúpido? ¿Ves cómo nos roban la pesca? ¿Lo ves? pescarás
484 66| Esto sí que puede llamarse robo. Fuimos nosotros los que
485 2 | Rodeando al acusado se hallaban sus
486 61| pusiese unas tenazas al rojo bajo las narices me acicatea
487 77| De pronto, un ruido a mi espalda me obligó a
488 14| íbamos a Poissy todos los sábados por la tarde para pescar
489 14| Colón. Todo el mundo lo sabía, todos sin excepción lo
490 55| daban escalofríos ver cómo sacaba uno tras otro esos peces
491 79| Habría podido sacarlo de inmediato, señor juez,
492 23| pantalón y la chaqueta, me salpico apenas la cara, y nos embarcamos
493 23| a las seis de la mañana. Salto de la cama, me pongo de
494 58| eres un marica! ¡Tienes sangre de gallina!~
495 64| otro tira la caña y saca un sargo. ¡Nunca en mi vida había
496 32| Dalila a la sombra de los sauces, y luego de haber desembarcado,
497 85| Decirlo era muy fácil. Yo no sé nadar, y bucear mucho menos.~
498 | sea
499 15| puedo contestarle: es mi secreto. Hay más de doscientas personas
500 34| que pescábamos cuando el sedal de mi vecino se hunde una,
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