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Guy de Maupassant
El repartidor de agua bendita

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)


    Párrafo
1 40| del anciano, y lloraba, y abrazaba a uno y a otro, su padre 2 44| fatigas, los dos ancianos lo abrazaron otra vez; y se quedaron 3 10| momento en el que el dinero se acabó; entonces se pusieron a 4 1 | que llamaron Jean a quien acariciaban constantemente, arropándolo 5 10| mendigar por los caminos. Se acercaban al paso de los viandantes 6 38| hombre se inclinó hacia él, acercándosele a la cara, e iluminado por 7 26| hombre volvió a menudo a acompañar a las dos damas, y este 8 22| iglesia era para él todo un acontecimiento. Un día entraron dos señoras, 9 43| padres; pero como sólo se acordaba de sus nombres: "Papá Pierre, 10 29| inquieta trataba también de acordarse. De repente dijo en voz 11 44| la noche, sin atreverse a acostarse, por miedo a que, después 12 3 | cabras sabias y los perros acróbatas.~ 13 18| casa grande situada a las afueras en pleno campo, y el carretero 14 40| Se agachó, la cara contra las rodillas 15 43| que lo había encontrado agradable, pagó para quedarse con 16 4 | pero parecía como si en el aire se percibieran unos gemidos 17 40| madre, sofocados por una alegría desmesurada.~ 18 26| damas, y este parecido vago, alejado y familiar que no conseguí 19 18| juntos en un cuchitril en lo alto de una casa grande situada 20 1 | arropándolo con su amor, amándolo con tal ternura que no podían 21 5 | quicio de la puerta, hasta el amanecer.~ 22 1 | trabajaban duro, llegaron a amasar una pequeña fortuna. Lo 23 1 | granjero de la comarca, como ambos trabajaban duro, llegaron 24 4 | una lejanía tenebrosa y amedrentadora. Muy cerca de allí, tres 25 18| por él hizo nacer una gran amistad. Acabaron viviendo los tres 26 15| se pararon en todos los amontonamientos que vieron, esperando un 27 1 | constantemente, arropándolo con su amor, amándolo con tal ternura 28 44| penas y fatigas, los dos ancianos lo abrazaron otra vez; y 29 16| A menudo andaban al paso de la gente, uno 30 5 | asolado por una terrible angustia y creyendo enloquecer por 31 5 | tinieblas, espantando a los animales vagabundos, asolado por 32 27| Una tarde, al anochecer, los extraños entraron los 33 6 | Su hijo no apareció.~ 34 39| había olvidado de todo, el apellido de su padre y el nombre 35 1 | fortuna. Lo único que les apesadumbraba era no tener hijos. Por 36 19| la columna en la que se apoyaba. Miraba fijamente cada hombre 37 23| Detrás de ellas apreció un hombre que las seguía. 38 | aquellas 39 | aquellos 40 10| comían al mediodía bajo un árbol en medio de la llanura; 41 14| hombres pero no sabían como arreglárselas para buscarlo. Además temían 42 1 | acariciaban constantemente, arropándolo con su amor, amándolo con 43 | Así 44 5 | los animales vagabundos, asolado por una terrible angustia 45 16| al lado del otro, con un aspecto tan triste y pobre que les 46 18| invierno muy duro. El pobre aspergista murió y el cura de la parroquia 47 44| muy entrada la noche, sin atreverse a acostarse, por miedo a 48 9 | el de su pueblo; y ellos aun sin esperanza, seguían llorando.~ 49 9 | a los campesinos y a las autoridades en las ciudades. Pero hacía 50 26| venir a su mujer con él para ayudar a su debilitada memoria.~ 51 2 | barracas en la plaza del ayuntamiento.~ 52 15| providencial, algún prodigio del azar, la piedad del destino.~ 53 29| De repente dijo en voz baja:~ 54 2 | saltimbanquis que montaron sus barracas en la plaza del ayuntamiento.~ 55 3 | haberlo buscado durante bastante tiempo, lo encontró lanzando 56 20| con la humedad de aquellas bóvedas; y su esperanza se hacía 57 23| agua bendita, tomó por el brazo a la anciana.~ 58 4 | horizonte se llenaba de una bruma oscura que empujaba los 59 43| su prometida que era muy buena y muy hermosa.~ 60 14| como arreglárselas para buscarlo. Además temían también no 61 4 | hijo no estaba en casa. Lo buscaron por el jardín y, como no 62 8 | lanzaron directamente a la búsqueda.~ 63 4 | como si hubiera perdido la cabeza, se sumergía en la noche 64 3 | viejo payaso, entre las cabras sabias y los perros acróbatas.~ 65 15| todas las plazas, todas las calles, se pararon en todos los 66 12| Inmediatamente se pusieron en camino hacia París.~ 67 10| obligados a mendigar por los caminos. Se acercaban al paso de 68 9 | Preguntaron, en los pueblos a los campesinos y a las autoridades en las 69 18| situada a las afueras en pleno campo, y el carretero a veces 70 43| encontrarlos. Ahora iba a casarse, y les presentó a su prometida 71 1 | entrada del pueblo, en una casita al lado de una gran carretera. 72 14| reconocerlo pues hacía ya catorce años que no lo habían visto.~ 73 4 | más tarde, a la hora de la cena, justo en el momento de 74 | cerca 75 4 | en la noche llamando sin cesar: "¿Jean?" "¿Jean?"~ 76 2 | Cuando Jean tenía cinco años, pasaron por la región 77 13| Cuando entraron en la gran ciudad se quedaron impresionados 78 9 | a las autoridades en las ciudades. Pero hacía ya mucho tiempo 79 43| inteligente, lo mandaron al colegio, después al instituto, y 80 19| el frote de su espalda la columna en la que se apoyaba. Miraba 81 1 | hija de un granjero de la comarca, como ambos trabajaban duro, 82 43| muchos países. Después la compañía se separó, y un día, en 83 35| dos mujeres lo miraban sin comprender.~ 84 41| damas también lloraban, comprendiendo que algo maravilloso se 85 4 | percibieran unos gemidos confusos. El padre los escuchó durante 86 18| de la parroquia que era conocedor de su desgracia, designó 87 28| Que¡ ¿lo conoces?" dijo el marido.~ 88 26| alejado y familiar que no conseguí recordar molestaba tanto 89 1 | Jean a quien acariciaban constantemente, arropándolo con su amor, 90 7 | vejez de una tristeza sin consuelo.~ 91 44| Después de haberle contado todas sus penas y fatigas, 92 | contra 93 10| pasando frío. Pero como a costa de tantas fatigas se habían 94 21| oficios; conocía la hora, las costumbres, reconocía sus pasos sobre 95 4 | tiempo siempre queriendo creer que se oía algo, unas veces 96 5 | una terrible angustia y creyendo enloquecer por momentos. 97 17| lejano parecido. Varias veces creyeron reconocerlo, pero siempre 98 | cuanto 99 18| viviendo los tres juntos en un cuchitril en lo alto de una casa grande 100 10| sentados al borde de la cuneta.~ 101 18| pobre aspergista murió y el cura de la parroquia que era 102 16| tan triste y pobre que les daban limosnas sin haberlo pedido.~ 103 24| Debe de ser el prometido de la 104 20| Se hizo muy viejo, se debilitaba todavía más con la humedad 105 26| con él para ayudar a su debilitada memoria.~ 106 10| tantas fatigas se habían debilitado cada vez más ya nadie los 107 32| emocionados que no podían decir una palabra. Las tres personas 108 32| Él tocó el hisopo con un dedo. Entonces el viejo con la 109 43| tenía descendencia, le había dejado toda su fortuna. También 110 | demás 111 4 | oía algo, unas veces a su derecha, otras a su izquierda, y 112 43| como la anciana no tenía descendencia, le había dejado toda su 113 45| Pero ellos habían ya desgastado la tenacidad de la desgracia, 114 18| conocedor de su desgracia, designó al carretero para reemplazarlo.~ 115 40| sofocados por una alegría desmesurada.~ 116 23| Los saludó a la salida y, desp7ués de ofrecerles el agua bendita, 117 15| del azar, la piedad del destino.~ 118 23| Detrás de ellas apreció un hombre 119 4 | Tres días más tarde, a la hora de 120 10| un momento en el que el dinero se acabó; entonces se pusieron 121 5 | Así dio vueltas toda la noche, llenando 122 8 | vendiendo su casa y se lanzaron directamente a la búsqueda.~ 123 19| veía entrar, y esperaba el domingo con la impaciencia de un 124 17| Todos los domingos se pasaban el día en la 125 | dónde 126 44| escapara la felicidad mientras dormían.~ 127 9 | perdido; nadie sabía nada; sin duda él mismo habría ya olvidado 128 10| los restos de los demás, durmiendo en suelo duro y pasando 129 4 | fuerzas: "¿Jean?" -La noche se echaba encima; el horizonte se 130 | ellas 131 30| vestido como un señor; y sin embargo, padre, si te fijas, es 132 32| conocido joven. Estaban tan emocionados que no podían decir una 133 7 | partir de aquel momento empezó para ellos la rápida vejez 134 4 | de una bruma oscura que empujaba los objetos hacia una lejanía 135 4 | Jean?" -La noche se echaba encima; el horizonte se llenaba 136 22| Su existencia era tan encogida que la entrada de un extraño 137 43| una anciana que lo había encontrado agradable, pagó para quedarse 138 43| Jeanne", no había podido encontrarlos. Ahora iba a casarse, y 139 4 | el jardín y, como no lo encontraron, el padre, se puso al borde 140 14| cuenta de que él debía de encontrarse en medio de todos aquellos 141 15| que vieron, esperando un encuentro providencial, algún prodigio 142 18| iglesia cuando éste estaba enfermo. Llegó un invierno muy duro. 143 5 | terrible angustia y creyendo enloquecer por momentos. Su mujer se 144 19| fijamente cada hombre que veía entrar, y esperaba el domingo con 145 36| por tercera vez con voz entrecortada:~ 146 17| reconocerlo, pero siempre se equivocaban.~ 147 30| fijas, es tu cara cuando eras joven."~ 148 | esas 149 44| de tanto tiempo, se les escapara la felicidad mientras dormían.~ 150 3 | que los había visto, se escapó de casa, y su padre, después 151 19| con la impaciencia de un escolar porque ese día la iglesia 152 4 | gemidos confusos. El padre los escuchó durante largo tiempo siempre 153 | ese 154 19| sobando con el frote de su espalda la columna en la que se 155 5 | sus gritos las tinieblas, espantando a los animales vagabundos, 156 19| hombre que veía entrar, y esperaba el domingo con la impaciencia 157 15| amontonamientos que vieron, esperando un encuentro providencial, 158 1 | gran carretera. Se había establecido como carretero después de 159 25| Y estuvo todo el día buscando entre 160 22| Su existencia era tan encogida que la 161 22| encogida que la entrada de un extraño en la iglesia era para él 162 27| tarde, al anochecer, los extraños entraron los tres juntos. 163 26| parecido vago, alejado y familiar que no conseguí recordar 164 45| de la desgracia, y fueron felices hasta su muerte.~ 165 44| tiempo, se les escapara la felicidad mientras dormían.~ 166 19| la que se apoyaba. Miraba fijamente cada hombre que veía entrar, 167 30| sin embargo, padre, si te fijas, es tu cara cuando eras 168 | fin 169 8 | Al final acabaron vendiendo su casa 170 18| una de las iglesias que frecuentaban había un repartidor de agua 171 10| en suelo duro y pasando frío. Pero como a costa de tantas 172 19| misma silla, sobando con el frote de su espalda la columna 173 45| tenacidad de la desgracia, y fueron felices hasta su muerte.~ 174 30| moreno, más grande, más fuerte y va vestido como un señor; 175 4 | carretera y gritó con todas sus fuerzas: "¿Jean?" -La noche se echaba 176 4 | aire se percibieran unos gemidos confusos. El padre los escuchó 177 10| trabajar de jornaleros en las granjas y las posadas para suplir 178 1 | matrimonio con la hija de un granjero de la comarca, como ambos 179 4 | borde de la carretera y gritó con todas sus fuerzas: "¿ 180 5 | noche, llenando con sus gritos las tinieblas, espantando 181 25| sus recuerdos dónde podía haber visto él un hombre del mismo 182 44| Después de haberle contado todas sus penas 183 9 | nada; sin duda él mismo habría ya olvidado su nombre y 184 32| se parecía también a su hermano que ya había muerto, y a 185 43| que era muy buena y muy hermosa.~ 186 1 | apesadumbraba era no tener hijos. Por fin tuvieron uno al 187 32| estaban saliendo. Él tocó el hisopo con un dedo. Entonces el 188 14| medio de todos aquellos hombres pero no sabían como arreglárselas 189 4 | noche se echaba encima; el horizonte se llenaba de una bruma 190 4 | su izquierda, y como si hubiera perdido la cabeza, se sumergía 191 27| los tres juntos. En cuanto hubieron pasado:~ 192 20| debilitaba todavía más con la humedad de aquellas bóvedas; y su 193 43| podido encontrarlos. Ahora iba a casarse, y les presentó 194 38| acercándosele a la cara, e iluminado por un recuerdo infantil, 195 19| esperaba el domingo con la impaciencia de un escolar porque ese 196 10| triste y voz suplicante; imploraban un mendrugo de pan a los 197 13| gran ciudad se quedaron impresionados por su inmensidad y por 198 38| El hombre se inclinó hacia él, acercándosele 199 38| iluminado por un recuerdo infantil, respondió: "¡Papá Pierre, 200 12| Inmediatamente se pusieron en camino hacia 201 13| quedaron impresionados por su inmensidad y por la multitud que pasaba.~ 202 29| La mujer inquieta trataba también de acordarse. 203 43| mandaron al colegio, después al instituto, y como la anciana no tenía 204 43| quedarse con él. Como era inteligente, lo mandaron al colegio, 205 18| estaba enfermo. Llegó un invierno muy duro. El pobre aspergista 206 4 | a su derecha, otras a su izquierda, y como si hubiera perdido 207 4 | casa. Lo buscaron por el jardín y, como no lo encontraron, 208 10| se pusieron a trabajar de jornaleros en las granjas y las posadas 209 4 | tarde, a la hora de la cena, justo en el momento de sentarse 210 25| lo había conocido en su juventud.~ 211 3 | bastante tiempo, lo encontró lanzando grandes risotadas, sentado 212 8 | acabaron vendiendo su casa y se lanzaron directamente a la búsqueda.~ 213 4 | padre los escuchó durante largo tiempo siempre queriendo 214 4 | empujaba los objetos hacia una lejanía tenebrosa y amedrentadora. 215 17| rostros de la gente algún lejano parecido. Varias veces creyeron 216 16| triste y pobre que les daban limosnas sin haberlo pedido.~ 217 4 | se sumergía en la noche llamando sin cesar: "¿Jean?" "¿Jean?"~ 218 1 | fin tuvieron uno al que llamaron Jean a quien acariciaban 219 10| un árbol en medio de la llanura; y comían en silencio, sentados 220 1 | como ambos trabajaban duro, llegaron a amasar una pequeña fortuna. 221 4 | encima; el horizonte se llenaba de una bruma oscura que 222 5 | dio vueltas toda la noche, llenando con sus gritos las tinieblas, 223 40| rodillas del anciano, y lloraba, y abrazaba a uno y a otro, 224 41| Las dos damas también lloraban, comprendiendo que algo 225 4 | tres grandes pinos parecían llorar. Nadie respondía; pero parecía 226 21| reconocía sus pasos sobre las losas.~ 227 19| entonces venía todas las mañanas a sentarse en el mismo sitio, 228 43| Como era inteligente, lo mandaron al colegio, después al instituto, 229 32| Entonces el viejo con la mano tan temblorosa que salpicaba 230 41| comprendiendo que algo maravilloso se estaba produciendo.~ 231 42| Entonces se pusieron todos en marcha hacia la casa del hombre 232 28| Que¡ ¿lo conoces?" dijo el marido.~ 233 1 | carretero después de su matrimonio con la hija de un granjero 234 10| segadores que comían al mediodía bajo un árbol en medio de 235 10| que se vieron obligados a mendigar por los caminos. Se acercaban 236 10| suplicante; imploraban un mendrugo de pan a los segadores que 237 4 | momento de sentarse a la mesa, el carretero y su mujer 238 11| Un día un mesonero, a quién habían relatado 239 44| atreverse a acostarse, por miedo a que, después de tanto 240 | mientras 241 20| y su esperanza se hacía migas cada día.~ 242 19| columna en la que se apoyaba. Miraba fijamente cada hombre que 243 35| Las dos mujeres lo miraban sin comprender.~ 244 33| El hombre se paró mirándolo.~ 245 | misma 246 10| posadas para suplir sus modestas necesidades, viviendo de 247 26| que no conseguí recordar molestaba tanto al repartidor de agua 248 5 | creyendo enloquecer por momentos. Su mujer se quedó llorando, 249 2 | región unos saltimbanquis que montaron sus barracas en la plaza 250 30| Sí...sí...pero es más moreno, más grande, más fuerte 251 | mucho 252 | muchos 253 45| fueron felices hasta su muerte.~ 254 32| su hermano que ya había muerto, y a su padre a quién además 255 35| Las dos mujeres lo miraban sin comprender.~ 256 13| por su inmensidad y por la multitud que pasaba.~ 257 18| duro. El pobre aspergista murió y el cura de la parroquia 258 18| que sentían por él hizo nacer una gran amistad. Acabaron 259 | nada 260 10| para suplir sus modestas necesidades, viviendo de los restos 261 43| sólo se acordaba de sus nombres: "Papá Pierre, Mamá Jeanne", 262 18| carretero a veces sustituía a su nuevo amigo en la iglesia cuando 263 4 | oscura que empujaba los objetos hacia una lejanía tenebrosa 264 10| trabajar por lo que se vieron obligados a mendigar por los caminos. 265 21| todos los que venían a los oficios; conocía la hora, las costumbres, 266 23| la salida y, desp7ués de ofrecerles el agua bendita, tomó por 267 4 | siempre queriendo creer que se oía algo, unas veces a su derecha, 268 4 | se llenaba de una bruma oscura que empujaba los objetos 269 | otra 270 | otras 271 | otros 272 43| También él había buscado a sus padres; pero como sólo se acordaba 273 43| había encontrado agradable, pagó para quedarse con él. Como 274 43| recorrió con ellos muchos países. Después la compañía se 275 32| que no podían decir una palabra. Las tres personas estaban 276 39| todavía recordaba esas dos palabras que tantas veces había repetido: "¡ 277 43| separó, y un día, en un palacio, una anciana que lo había 278 10| imploraban un mendrugo de pan a los segadores que comían 279 15| plazas, todas las calles, se pararon en todos los amontonamientos 280 4 | allí, tres grandes pinos parecían llorar. Nadie respondía; 281 33| El hombre se paró mirándolo.~ 282 18| aspergista murió y el cura de la parroquia que era conocedor de su 283 13| inmensidad y por la multitud que pasaba.~ 284 17| Todos los domingos se pasaban el día en la puerta de las 285 27| juntos. En cuanto hubieron pasado:~ 286 10| durmiendo en suelo duro y pasando frío. Pero como a costa 287 1 | tal ternura que no podían pasar una hora sin verlo.~ 288 2 | Cuando Jean tenía cinco años, pasaron por la región unos saltimbanquis 289 21| costumbres, reconocía sus pasos sobre las losas.~ 290 3 | las rodillas de un viejo payaso, entre las cabras sabias 291 16| daban limosnas sin haberlo pedido.~ 292 18| también muy triste y la pena que sentían por él hizo 293 44| haberle contado todas sus penas y fatigas, los dos ancianos 294 24| el prometido de la joven" pensó el carretero.~ 295 1 | duro, llegaron a amasar una pequeña fortuna. Lo único que les 296 4 | parecía como si en el aire se percibieran unos gemidos confusos. El 297 3 | las cabras sabias y los perros acróbatas.~ 298 32| decir una palabra. Las tres personas estaban saliendo. Él tocó 299 15| algún prodigio del azar, la piedad del destino.~ 300 4 | cerca de allí, tres grandes pinos parecían llorar. Nadie respondía; 301 2 | montaron sus barracas en la plaza del ayuntamiento.~ 302 15| Recorrieron todas las plazas, todas las calles, se pararon 303 18| situada a las afueras en pleno campo, y el carretero a 304 25| entre sus recuerdos dónde podía haber visto él un hombre 305 43| Mamá Jeanne", no había podido encontrarlos. Ahora iba 306 10| jornaleros en las granjas y las posadas para suplir sus modestas 307 9 | Preguntaron, en los pueblos a los campesinos 308 43| Ahora iba a casarse, y les presentó a su prometida que era muy 309 22| una anciana y una joven. Probablemente madre e hija.~ 310 15| encuentro providencial, algún prodigio del azar, la piedad del 311 41| algo maravilloso se estaba produciendo.~ 312 43| casarse, y les presentó a su prometida que era muy buena y muy 313 24| Debe de ser el prometido de la joven" pensó el carretero.~ 314 32| el suelo de agua bendita, pronunció: "¿Jean?"~ 315 15| esperando un encuentro providencial, algún prodigio del azar, 316 9 | Preguntaron, en los pueblos a los campesinos y a las 317 | pues 318 4 | encontraron, el padre, se puso al borde de la carretera 319 43| encontrado agradable, pagó para quedarse con él. Como era inteligente, 320 5 | por momentos. Su mujer se quedó llorando, sentada en el 321 10| cada vez más ya nadie los quería para trabajar por lo que 322 4 | durante largo tiempo siempre queriendo creer que se oía algo, unas 323 5 | llorando, sentada en el quicio de la puerta, hasta el amanecer.~ 324 | quien 325 7 | momento empezó para ellos la rápida vejez de una tristeza sin 326 43| saltimbanquis lo habían raptado. Durante tres años recorrió 327 19| iglesia estaba siempre a rebosar.~ 328 21| la hora, las costumbres, reconocía sus pasos sobre las losas.~ 329 39| su pueblo; pero todavía recordaba esas dos palabras que tantas 330 26| familiar que no conseguí recordar molestaba tanto al repartidor 331 15| Recorrieron todas las plazas, todas 332 43| raptado. Durante tres años recorrió con ellos muchos países. 333 38| cara, e iluminado por un recuerdo infantil, respondió: "¡Papá 334 25| el día buscando entre sus recuerdos dónde podía haber visto 335 18| designó al carretero para reemplazarlo.~ 336 2 | cinco años, pasaron por la región unos saltimbanquis que montaron 337 11| mesonero, a quién habían relatado su desgracia, les dijo: " 338 42| del hombre y allí éste les relató su historia.~ 339 29| también de acordarse. De repente dijo en voz baja:~ 340 39| palabras que tantas veces había repetido: "¡Papá Pierre, Mamá Jeanne!"~ 341 34| Repitió más bajo: "¿Jean?"~ 342 4 | pinos parecían llorar. Nadie respondía; pero parecía como si en 343 38| por un recuerdo infantil, respondió: "¡Papá Pierre, Mamá Jeanne!".~ 344 10| necesidades, viviendo de los restos de los demás, durmiendo 345 3 | encontró lanzando grandes risotadas, sentado en las rodillas 346 17| iglesias, buscando en los rostros de la gente algún lejano 347 9 | hijo estaba perdido; nadie sabía nada; sin duda él mismo 348 14| aquellos hombres pero no sabían como arreglárselas para 349 3 | payaso, entre las cabras sabias y los perros acróbatas.~ 350 23| seguía. Los saludó a la salida y, desp7ués de ofrecerles 351 32| Las tres personas estaban saliendo. Él tocó el hisopo con un 352 32| mano tan temblorosa que salpicaba el suelo de agua bendita, 353 23| hombre que las seguía. Los saludó a la salida y, desp7ués 354 10| un mendrugo de pan a los segadores que comían al mediodía bajo 355 23| apreció un hombre que las seguía. Los saludó a la salida 356 9 | ellos aun sin esperanza, seguían llorando.~ 357 30| fuerte y va vestido como un señor; y sin embargo, padre, si 358 22| acontecimiento. Un día entraron dos señoras, una anciana y una joven. 359 5 | mujer se quedó llorando, sentada en el quicio de la puerta, 360 3 | lanzando grandes risotadas, sentado en las rodillas de un viejo 361 10| llanura; y comían en silencio, sentados al borde de la cuneta.~ 362 18| muy triste y la pena que sentían por él hizo nacer una gran 363 43| Después la compañía se separó, y un día, en un palacio, 364 10| la llanura; y comían en silencio, sentados al borde de la 365 19| mismo sitio, en la misma silla, sobando con el frote de 366 19| mañanas a sentarse en el mismo sitio, en la misma silla, sobando 367 18| alto de una casa grande situada a las afueras en pleno campo, 368 19| sitio, en la misma silla, sobando con el frote de su espalda 369 | sobre 370 31| El viejo se sobresaltó.~ 371 40| otro, su padre y su madre, sofocados por una alegría desmesurada.~ 372 43| a sus padres; pero como sólo se acordaba de sus nombres: " 373 4 | hubiera perdido la cabeza, se sumergía en la noche llamando sin 374 10| con la cara triste y voz suplicante; imploraban un mendrugo 375 10| granjas y las posadas para suplir sus modestas necesidades, 376 18| y el carretero a veces sustituía a su nuevo amigo en la iglesia 377 | suyo 378 | tal 379 | te 380 32| el viejo con la mano tan temblorosa que salpicaba el suelo de 381 14| arreglárselas para buscarlo. Además temían también no reconocerlo pues 382 45| habían ya desgastado la tenacidad de la desgracia, y fueron 383 4 | objetos hacia una lejanía tenebrosa y amedrentadora. Muy cerca 384 | tener 385 36| Entonces dijo por tercera vez con voz entrecortada:~ 386 1 | su amor, amándolo con tal ternura que no podían pasar una 387 5 | vagabundos, asolado por una terrible angustia y creyendo enloquecer 388 1 | En otros tiempos vivía a la entrada del pueblo, 389 5 | llenando con sus gritos las tinieblas, espantando a los animales 390 32| personas estaban saliendo. Él tocó el hisopo con un dedo. Entonces 391 23| ofrecerles el agua bendita, tomó por el brazo a la anciana.~ 392 1 | de la comarca, como ambos trabajaban duro, llegaron a amasar 393 29| La mujer inquieta trataba también de acordarse. De 394 7 | ellos la rápida vejez de una tristeza sin consuelo.~ 395 | tu 396 1 | no tener hijos. Por fin tuvieron uno al que llamaron Jean 397 18| En el umbral de una de las iglesias que 398 | unas 399 1 | una pequeña fortuna. Lo único que les apesadumbraba era 400 30| más grande, más fuerte y va vestido como un señor; y 401 5 | espantando a los animales vagabundos, asolado por una terrible 402 26| dos damas, y este parecido vago, alejado y familiar que 403 | Varias 404 19| fijamente cada hombre que veía entrar, y esperaba el domingo 405 7 | empezó para ellos la rápida vejez de una tristeza sin consuelo.~ 406 8 | Al final acabaron vendiendo su casa y se lanzaron directamente 407 21| conocía ya a todos los que venían a los oficios; conocía la 408 26| de agua bendita, que hizo venir a su mujer con él para ayudar 409 32| Era verdad; se le parecía, y se parecía 410 1 | podían pasar una hora sin verlo.~ 411 30| grande, más fuerte y va vestido como un señor; y sin embargo, 412 10| acercaban al paso de los viandantes con la cara triste y voz 413 1 | En otros tiempos vivía a la entrada del pueblo, 414 26| Este mismo hombre volvió a menudo a acompañar a las 415 5 | Así dio vueltas toda la noche, llenando 416 | yo


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