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| Guy de Maupassant La señorita Perla IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Párrafo
1 I| Católicos.~ El 15 de agosto, se invita a algunos 2 IV| Guy de Maupassant~ 16 Enero de 1886~ 3 IV| Maupassant~ 16 Enero de 1886~ 4 III| Pobre expósito abandonado, tu serás nuestro.— Y ordenó 5 III| ya que la puerta no fue abierta inmediatamente, intentó 6 IV| que siempre permanecían abiertos, sus ojos tranquilos se 7 III| tanto que la habrían mimado abominablemente si mi madre no lo hubiese 8 II| Según la costumbre, abracé al señor Chantal, a la Señora 9 IV| atormentado por una curiosidad abrasadora que devenía en sufrimiento. 10 IV| ya de fumar?~ Abrí la puerta y grité:~ — 11 III| solo, no me atreví. Escuché abrir la puerta que daba al campo; 12 I| ausencia de contactos y de no abrirse paso a codazos en el mundo 13 III| Nada, nada en absoluto; es un bromista. Nada más 14 II| de solterona, de lo más absurdos; y bajo esta cabellera de 15 III| padre fue derecho a él y lo acarició. El perro lamió sus manos. 16 III| Cuando nos vio acercarnos el perro se sentó sobre 17 III| cuidado y cuando Bautista acercó su linterna al frente del 18 III| ella era una hija adoptada, acogida, pero no obstante, una extraña.~ 19 III| disponiéndome también a acompañar la expedición.~ 20 III| uno de estos señores lo acompañará.~ Mi tío Francisco 21 IV| surgir a cada paso un pequeño acontecimiento de nuestra vida pasada, 22 II| miles de cosas, sobre los acontecimientos en los paseos públicos, 23 II| ella.~ Estaba acostumbrado a verla en esta casa, así 24 II| extrema timidez ante la actitud obstinadamente correcta 25 III| religioso a pesar de sus actitudes fanfarronas.~ 26 I| sin embargo, se ponen de acuerdo y fijan la cantidad de cada 27 I| armarios de la ropa blanca son administrados por la propia Señora dueña 28 III| No, debemos agarrarlo.~ Entonces mi 29 III| caminando detrás de mí, iba agarrarme por los hombros y llevarme, 30 III| noche y el aire, que se agitaba, flotaba, caía y enfriaba 31 I| aunque todavía excitadas, agitadas y apretujadas en el cupé, 32 IV| grandes pasos, mi corazón agitado, mi conciencia llena de 33 I| si las conservas se han agotado y que no queda gran cosa 34 I| paralizante. Lee mucho, charla con agrado, y se conmueve con facilidad. 35 III| Entonces mi hermano Santiago agregó:~ — Pero no está 36 III| francos en oro, qué papá ahorró para su dote. Por consiguiente, 37 I| de mariscos, de pescado ahumado o salado, etc.~ 38 IV| Su cara pálida pareció alargarse un poco; sus ojos que siempre 39 IV| sombrero y me puse a salvo. Me alejé a grandes pasos, mi corazón 40 III| Sentía como si alguien estuviera caminando detrás 41 | algunos 42 III| dedos y qué nos cortó el aliento, violentamente. Sentados, 43 | allá 44 IV| conocido, y dará a esas dos almas resucitadas, en un segundo, 45 IV| profundidad suave de la almohada, y sollozado, su cuerpo 46 III| interminable de nieve, en lo alto, en el suelo, al frente, 47 II| Aprecié bien, cuanto la amaban en esa casa. ~ ~ 48 III| lamió sus manos. Estaba amarrado a la rueda de un cochecito, 49 III| traseros. No tenía un aire amenazante. Parecía más bien, contento 50 II| era apocada. Se le trataba amigablemente, mejor que una ama de llaves, 51 I| agosto, se invita a algunos amigos, pero en Reyes, soy el único 52 III| Un niño, hijo del amor cuya pobre madre ha venido 53 III| sobre todo los jóvenes. Todo anduvo bien hasta el asado, cuando 54 II| cuadrado grande, con cuatro ángulos simétricos. Hay otras personas 55 III| continuábamos temblando de terror y angustia, sin comer, sin hablar. 56 IV| una estratagema. Como se angustiaba más mirándose en el espejo, 57 III| cena, pero todos estábamos angustiados; sentíamos muy bien que 58 III| mejor buscar a ese pobre animal que llora de hambre. Ladra 59 I| una libreta. Luego que ha anotado muchos números, se entrega, 60 II| este año, como los años anteriores, me invitaron a cenar a 61 | antes 62 IV| suavemente, a través de las cosas antiguas y los viejos sucesos que 63 IV| que no se supone, pero que aparece en la noche, en la soledad 64 III| emocionó tanto por la gratitud apasionada y la devoción un poco tímida 65 II| miraban, y Chantal exclamaba aplaudiendo:~ — ¡Es Gastón! ¡ 66 II| discreción, porque ellos aplaudieron furiosamente. Gritaban:~ — ¡ 67 II| desapercibida, pero que no era apocada. Se le trataba amigablemente, 68 IV| Yo estaba frente a él, apoyado contra la muralla, mis manos 69 II| mundo se sorprendió, luego apreciaron sin duda mi delicadeza y 70 II| se atragantó. Nos reímos; Aprecié bien, cuanto la amaban en 71 III| grises de copos menudos y apresurados, los arbustos más pequeños, 72 IV| las ramas, se tomarán y apretarán la mano en memoria de todo 73 IV| usted entiende.~ Apretó mi mano:~ — Sí... 74 I| todavía excitadas, agitadas y apretujadas en el cupé, donde el techo 75 IV| llora una esponja que se aprieta, por los ojos, la nariz 76 I| aquí como se hace el gran aprovisionamiento.~ La señorita 77 I| cantidad de cada cosa que se aprovisionarán para tres meses: azúcar, 78 III| de seis semanas de edad, aproximadamente. Encontramos, en su ropa, 79 | aquel 80 | aquella 81 IV| fuimos criados y donde cada árbol, cada sendero, cada planta, 82 III| durante la última hora, y los árboles estaban cargados. Los pinos 83 III| menudos y apresurados, los arbustos más pequeños, todos pálidos 84 III| dijo:~ — Toma un arma. No se sabe que puede ser. 85 I| que tiene las llaves del armario de la cocina (porque los 86 I| de la cocina (porque los armarios de la ropa blanca son administrados 87 II| redondas y ruedan como unos aros. En cuanto empiezan una 88 IV| tomé por las manos y lo arrastré a su dormitorio, mientras 89 I| para tres meses: azúcar, arroz, ciruelas, café, mermeladas, 90 IV| mientras con su derecha arrugaba un trapo que servía para 91 II| trabajada por un verdadero artista y que el tapiz es notable. 92 I| café, mermeladas, latas de arvejitas, de porotos, de mariscos, 93 III| Todo anduvo bien hasta el asado, cuando la campana empezó 94 III| guardar el lugar que le habían asignado, con tanto tacto, gracia 95 II| matices que yo nunca había asociado hasta ahora.~ 96 II| tan ingenuos, plenos de asombros infantiles, de sensaciones 97 II| miedo de aventurarme en un asunto donde yo sería conducido 98 IV| Yo me sentía asustado, avergonzado; Quise correr 99 III| de caracol del muro yo me asusté verdaderamente.~ 100 III| contento de haber llamado la atención de la gente.~ 101 II| Entonces yo estaba aterrorizado. En un segundo mil pensamientos 102 IV| Señorita Perla y la miré, atormentado por una curiosidad abrasadora 103 II| Ella se puso roja y se atragantó. Nos reímos; Aprecié bien, 104 II| una gran frente serena, atravesada por dos arrugas profundas, 105 IV| pensamiento, así cuando atravesamos caminando los antiguos jardines 106 I| señoritas Chantal. Apenas se atreve uno a hablarles siendo ellas 107 III| todo el jardín solo, no me atreví. Escuché abrir la puerta 108 II| se podía decir que no se atrevía a sonreír.~ Y, 109 II| todos los medios. Un miedo atroz de comprometerme me invadió, 110 III| nada. El perro se mantenía aullando sin cesar, y su aullido 111 III| Es extraño, no avanza ni retrocede. Mejor le pego 112 III| para caminar. A medida que avanzábamos, el aullido del perro se 113 IV| perdido en sus recuerdos, avanzando suavemente, a través de 114 III| raro! Porque, es toda una aventura.~ Hizo una pausa, 115 II| Y entonces el miedo de aventurarme en un asunto donde yo sería 116 IV| Yo me sentía asustado, avergonzado; Quise correr lejos, y no 117 II| Si esto era efecto de un azar continuado o una tradición 118 IV| ardiente. Le dije en voz baja, como hacen los niños que 119 IV| Sí señora, ya bajamos.~ Entonces me 120 IV| usted desee.~ Bajó frotándose los ojos con 121 II| Yo permanecí con los ojos bajos, sujetando entre dos dedos 122 IV| alma como se guarda una bala de plomo en una herida cerrada. ¿ 123 II| temblaba, tartamudeaba y balbucía:~ —No…no…¡Ah! 124 II| impresión de ser cuadradas como baldosas, tenía la costumbre de emitir 125 III| mundo. Cuando fuimos a los baluartes para contemplar la llanura, 126 IV| nariz, las mejillas y la barbilla pintarrajeados de tiza, 127 III| brillaba como si estuviera barnizada. Se podría decir que el 128 IV| recomenzaran su tortura y bastante temprano para que ellos 129 III| Pero mi tío sólo tomó un bastón y salió inmediatamente con 130 III| llamó Señorita Perla. Fue bautizada al principio: “María, Simona, 131 III| tío Francisco que había bebido Champaña, afirmó con tanta 132 II| Dirigí mi vaso a la reina bebiendo a su salud con un cumplido 133 IV| sufrimiento. Ella debió ser muy bella en efecto, con sus dulces 134 III| teníamos una casa allí con un bello jardín colgante, sostenido 135 III| minutos, debe ser una pobre bestia perdida.~ No 136 III| pálido, parecían pirámides blancas, enormes panes de azúcar, 137 IV| la pizarra, le dejó medio blanco y medio rojo la frente y 138 III| toque de los pequeños copos blancos.~ Nos hundíamos 139 IV| latir su corazón bajo su blusa bordada, y me pregunté 140 II| estupefacto cuando sentí en un bocado de pastel algo tan duro, 141 I| gran cosa en el fondo de la bolsa de café.~ Así 142 I| está cubierto de paquetes y bolsas, como en un carro de mudanzas.~ 143 III| con tanto tacto, gracia y bondad que emocionaba a mi padre 144 I| pasan inadvertidas como dos bonitas muñecas. Jamás tendría la 145 IV| su corazón bajo su blusa bordada, y me pregunté si esta 146 IV| detuvo. Estaba sentado en el borde de la mesa de billar, los 147 IV| después de dos o tres años borrando la tiza de la pizarra, le 148 IV| un trapo que servía para borrar los puntos sobre la pizarra 149 III| cena Chantal me tomó por el brazo. Era la hora de su puro, 150 III| toda blanca, helada y que brillaba como si estuviera barnizada. 151 III| nada en absoluto; es un bromista. Nada más que ese perro 152 IV| como lo habría hecho una bufanda al caer. Yo grité:~ — ¡ 153 IV| ayuda, y mientras ellas buscaban agua, una toalla y vinagre, 154 III| desde que se había caído del caballo), dijo, a su vez, que él 155 II| más absurdos; y bajo esta cabellera de virgen retocada, se veía 156 IV| Él continuó al cabo de un minuto:~ ¡ 157 III| cortina, a través de esta caída continua y espesa de nieve 158 III| pierna desde que se había caído del caballo), dijo, a su 159 I| en primer lugar a largos cálculos y a continuación mantiene 160 III| habría matado para hacerle callar.~ Volvimos a 161 I| ante todo el reposo, la calma, la tranquilidad, y ha contribuido 162 III| evitarlo. Mi padre, muy calmado y un poco desvalido (él 163 IV| domínese rápido. Debemos bajar; cálmese. Tartamudeó:~ — 164 I| Chantal. Mi padre que era su camarada más íntimo me llevaba allá 165 III| cesar, y su aullido no cambiaba de lugar.~ Nos 166 III| inmediatamente. Mi padre y mi tío caminaban adelante con Bautista que 167 III| muy altas las piernas para caminar. A medida que avanzábamos, 168 III| niño de algún noble y una campesina del pueblo... o quizás... 169 III| campana grande, para que los campesinos, evitando un rodeo, entregaran 170 III| de salida del jardín a la campiña, al final de una escalera 171 III| abrir la puerta que daba al campo; mi tío empezó a jurar de 172 III| fijaba en mí yo cogí una carabina del jardín, disponiéndome 173 III| Empecé el juego; hice algunas carambolas. Fallé algunas, pero como 174 III| hora, y los árboles estaban cargados. Los pinos estaban doblados 175 IV| con mi prima, la pequeña Carlota, mi mujer, con quien estuve 176 III| flotaba, caía y enfriaba la carne, derritiéndose, la enfriaba 177 I| paquetes y bolsas, como en un carro de mudanzas.~ 178 II| cesar en las casas con hijas casaderas, y toman todas las formas, 179 IV| dijo:~ — ¿Yo? ¿Casarme con quién?~ — 180 II| rondan sin cesar en las casas con hijas casaderas, y toman 181 IV| contaron las historias de casos similares dónde había sido 182 I| Comunión Pascual para los Católicos.~ El 15 de agosto, 183 IV| puede ver que… y es la misma causa por la que usted tardó tanto 184 IV| Señor Chantal, por haberle causado esta pena... pero... pero... 185 III| sombra no se escaparía, el cerdo!.~ Era siniestro 186 IV| que parecía que nunca los cerraba, como lo hacían los otros 187 IV| rápido que pareció que se cerraban para siempre. Se resbaló 188 IV| bala de plomo en una herida cerrada. ¿No serán ahora más felices?. 189 IV| sus ojos tranquilos se cerraron repentinamente tan rápido 190 I| paralizante. Lee mucho, charla con agrado, y se conmueve 191 III| noche se había encendido la chimenea por ser Noche de Reyes; 192 III| los cuatro rincones del cielo:~ — Lo hemos 193 I| tres meses: azúcar, arroz, ciruelas, café, mermeladas, latas 194 III| linterna proyectaba una gran claridad delante de nosotros. Cuando 195 III| aullido del perro se hacía mas claro, mas fuerte. Mi tío gritó:~ — ¡ 196 IV| ojos azules…transparente…claros…como yo nunca había visto 197 III| amarrado a la rueda de un cochecito, una suerte de coche de 198 I| llaves del armario de la cocina (porque los armarios de 199 I| contactos y de no abrirse paso a codazos en el mundo ha hecho muy 200 IV| marido, y tomándolo por los codos:~ — Señor Chantal, 201 III| nadie se fijaba en mí yo cogí una carabina del jardín, 202 III| y un poco desvalido (él cojeaba de una pierna desde que 203 IV| mesa de billar, los pies colgando, y manipulando una pelota 204 III| allí con un bello jardín colgante, sostenido en el aire por 205 III| Rouy se construyó en una colina, o más bien, sobre un promontorio 206 III| nadie. Era un extraño en la comarca. De todos modos, la persona 207 III| asegurarte que nuestra vuelta al comedor fue muy divertida, con la 208 III| de terror y angustia, sin comer, sin hablar. Mi padre intentó 209 I| pisos, a una gran tienda de comestibles al otro lado del río en 210 I| jóvenes hijas a la Opereta Cómica en el Teatro Francés, cuando 211 II| Y, repentinamente, la comparé con la Señora Chantal. Indudablemente 212 III| coche de juguete envuelto completamente en tres o cuatro mantas 213 III| fuera a ver. Estábamos en completo silencio; pensábamos en 214 I| lo cuál se fija el día de compras, van en un coche, un coche 215 III| en cuanto la niña pudo comprender, le hizo conocer su historia 216 II| medios. Un miedo atroz de comprometerme me invadió, y también una 217 IV| mujer, con quien estuve comprometido durante seis años.~ — 218 I| parte de mis deberes como la Comunión Pascual para los Católicos.~ 219 IV| mi corazón agitado, mi conciencia llena de remordimientos 220 II| de emitir esta frase como conclusión a toda discusión política:~ — 221 III| Nada más que ese perro condenado que aúlla a cien metros 222 II| un asunto donde yo sería conducido al matrimonio a pesar mío, 223 IV| Parecía muy conmovida. Yo le contesté:~ — 224 IV| de la próxima primavera, conmovidos por un rayo de la luna que 225 III| pudo comprender, le hizo conocer su historia y le hizo penetrar, 226 III| Qué no sabes? ¿No conoces la historia de la Señorita 227 III| tres veces a nuestra puerta conocía bien a mis padres, para 228 I| punto de terminarse, si las conservas se han agotado y que no 229 | consigo 230 III| distinciones jerárquicas. Consintió en tratar a la pequeña Clara 231 I| otro lado del Sena está constituida por los barrios nuevos, 232 III| puedas entender bien. Rouy se construyó en una colina, o más bien, 233 IV| quizás también, este corto contacto les puede infundir en sus 234 I| facilidad. La ausencia de contactos y de no abrirse paso a codazos 235 IV| mota que no existía; y se contaron las historias de casos similares 236 III| fuimos a los baluartes para contemplar la llanura, sentimos frío 237 III| Que excitada, contenta y sorprendida estaba mamá, 238 III| de Reyes, estábamos muy contentos, muy felices. Todos esperábamos 239 IV| Parecía muy conmovida. Yo le contesté:~ — Por su culpa.~ — ¿ 240 III| a través de esta caída continua y espesa de nieve que llenaba 241 III| sirviente.~ Nosotros continuábamos temblando de terror y angustia, 242 I| lugar a largos cálculos y a continuación mantiene largas discusiones 243 III| sonar de nuevo, tres veces continuadas, tres golpes pesados, largos, 244 I| un niño. He continuado y continuaré sin duda mientras yo viva 245 I| calma, la tranquilidad, y ha contribuido poderosamente así, a momificar 246 I| pero en Reyes, soy el único convidado extraño. ~ ~ 247 II| rey! — Todos repetían en coro:— ¡Viva el rey!. — Me ruboricé 248 II| la actitud obstinadamente correcta y reservada de las Señoritas 249 III| dieciocho y veinte años, corrieron a buscar sus fusiles; y 250 III| sonó justo en el momento de cortar el pastel de Reyes. Todos 251 I| tendría la idea de flirtear o cortejar a las señoritas Chantal. 252 III| en marcha a través de la cortina, a través de esta caída 253 III| percibían, a través de las cortinas grises de copos menudos 254 IV| y quizás también, este corto contacto les puede infundir 255 III| nuestros dedos y qué nos cortó el aliento, violentamente. 256 IV| pasado; y cuánto le había costado casarse con su prima en 257 III| criada en la familia. Ella creció, los años volaron. Era paciente, 258 III| la niña fue adoptada y criada en la familia. Ella creció, 259 IV| la familia, dónde fuimos criados y donde cada árbol, cada 260 III| cuñada que vive en Marsella. ¡Cristo!, Cómo desaparece una familia, 261 IV| este sufrimiento opresivo y cruel; y quizás también, este 262 IV| en uno de esos humildes y crueles dramas de corazones honrados, 263 III| sombra, un gran signo de la cruz; era muy religioso a pesar 264 III| como tendría que volver a cruzar todo el jardín solo, no 265 II| pensamientos y suposiciones cruzaron mi mente. ¿Querían que yo 266 II| sillones tapizados en los cuales ha estado sentándose desde 267 | cualquiera 268 III| perro se sentó sobre sus cuartos traseros. No tenía un aire 269 I| cupé, donde el techo está cubierto de paquetes y bolsas, como 270 III| pensábamos en la nieve que cubría toda la tierra. Cuando el 271 IV| manos el trapo de la tiza, y cubriéndose la cara, comenzó a sollozar 272 IV| almohada, y sollozado, su cuerpo sacudido de sobresaltos, 273 I| un hombre encantador, muy culto, muy franco, muy amable, 274 II| bebiendo a su salud con un cumplido bien estudiado. Quiso, yo 275 III| sobrevivientes: mi mujer, yo y mi cuñada que vive en Marsella. ¡Cristo!, 276 I| agitadas y apretujadas en el cupé, donde el techo está cubierto 277 III| con ojos grandes, azules y curiosos.~ Nos sentamos 278 III| Un niño, hijo del amor cuya pobre madre ha venido a 279 IV| embriaguez, de esa locura que da a los enamorados más felicidad 280 III| Escuché abrir la puerta que daba al campo; mi tío empezó 281 II| cuyas ideas siempre me dan la impresión de ser cuadradas 282 IV| que no habían conocido, y dará a esas dos almas resucitadas, 283 I| de Reyes. Es parte de mis deberes como la Comunión Pascual 284 II| La Señora Chantal decía: "Perla" Las jóvenes: "Señorita 285 II| Era una persona alta, delgada que se esforzaba en pasar 286 I| ha hecho muy sensible y delicada su epidermis, su epidermis 287 II| luego apreciaron sin duda mi delicadeza y discreción, porque ellos 288 IV| sucesos insignificantes y deliciosos que forman el fondo mismo, 289 | demás 290 IV| izquierda, mientras con su derecha arrugaba un trapo que servía 291 III| caía y enfriaba la carne, derritiéndose, la enfriaba con una sensación 292 III| Marsella. ¡Cristo!, Cómo desaparece una familia, me hace temblar 293 II| que se esforzaba en pasar desapercibida, pero que no era apocada. 294 IV| contra la muralla, mis manos descansando en mi taco de billar ocioso.~ 295 III| una escalera secreta que descendía por dentro de los muros, 296 IV| él. Lloraba de una manera desconsolada y ridícula, como llora una 297 III| pero primero tengo que describirte la casa para que puedas 298 II| este mueble; y entonces descubre que la madera ha sido trabajada 299 III| dijo, a su vez, que él deseaba saber de que se trataba 300 IV| de todos tanto como usted desee.~ Bajó frotándose 301 III| llevarme, sentía un fuerte deseo de volver; pero, como tendría 302 IV| y los viejos sucesos que despertaron en su pensamiento, así cuando 303 III| divertida, con la criatura despierta que miraba las personas 304 IV| su silla al suelo, y se desplomó, suavemente, lentamente, 305 IV| usted tardó tanto tiempo en desposar a su prima que había estado 306 III| padre, muy calmado y un poco desvalido (él cojeaba de una pierna 307 II| Elegir a una de ellas en detrimento de la otra me parecía tan 308 III| Aquí está!~ Nos detuvimos para observarlo, como se 309 IV| curiosidad abrasadora que devenía en sufrimiento. Ella debió 310 III| gratitud apasionada y la devoción un poco tímida de esta amable 311 I| honorable, que pasa los días en vicios y placeres, las 312 II| cena terminaba sin haber dicho nada excepcional.~ 313 I| Las jóvenes tienen diecinueve y dieciséis años. Son dos 314 I| jóvenes tienen diecinueve y dieciséis años. Son dos hermosas muchachas, 315 II| qué casi me hizo romper un diente. Saqué suavemente esta cosa 316 II| Que boca tan bonita¡ ¡Qué dientes tan bellos! Pero se podía 317 IV| Sí... sí... hay momentos difíciles... ~ Entonces 318 III| Ah! Pero lo que fue digno de ver fue la vuelta a la 319 IV| pobre muchacha... voy... dile que voy.~ — Comenzó 320 I| en juerga, y qué tira el dinero por las ventanas. De vez 321 III| usted, ahora. Ella no se dio cuenta, ese día, del honor 322 II| Sirvieron el champaña. Dirigí mi vaso a la reina bebiendo 323 III| Mi madre era una mujer de disciplina y gran respeto a las distinciones 324 II| sin duda mi delicadeza y discreción, porque ellos aplaudieron 325 II| suavemente, por medios discretos e imperceptibles y también 326 II| frase como conclusión a toda discusión política:~ — 327 I| continuación mantiene largas discusiones con la Señorita Perla. Finalmente, 328 II| todas las formas, todos los disfraces, y todos los medios. Un 329 III| Sí hubieras disparado al perro, Francisco?~ 330 III| aúlla; le enseñaré cómo disparo. Al menos algo ganaremos.~ 331 III| una carabina del jardín, disponiéndome también a acompañar la expedición.~ 332 III| trataba, no obstante, que la distancia que nos separaba fuera bien 333 III| disciplina y gran respeto a las distinciones jerárquicas. Consintió en 334 III| efecto, algo gris, imposible distinguir. Reanudamos la marcha con 335 III| vuelta al comedor fue muy divertida, con la criatura despierta 336 IV| un segundo, la rápida y divina sensación de esa embriaguez, 337 III| cargados. Los pinos estaban doblados bajo el pesado vestido 338 III| sensación ardiente, como un dolor penetrante y fugaz sobre 339 III| sobre un promontorio que domina una vasta región de praderas. 340 III| calle, mientras el jardín dominaba la llanura. Había también 341 IV| está llamando; serénese, domínese rápido. Debemos bajar; cálmese. 342 I| administrados por la propia Señora dueña de casa), verifica si el 343 I| Pont-un-Mousson.~ Son dueños de una casa con jardín junto 344 III| historia y le hizo penetrar, dulcemente, tiernamente, en la mente 345 IV| bella en efecto, con sus dulces ojos, tan grandes, tan tranquilos, 346 III| ausencia de nuestro tío pareció durar una hora. Él volvió, por 347 II| bocado de pastel algo tan duro, qué casi me hizo romper 348 I| inmaculadas. Casi se teme ser mal educado al saludarlas.~ 349 II| más fina, más noble, más elegante.~ Estaba estupefacto 350 I| relaciones restringidas, elegidas con cuidado en el vecindario. 351 III| mis padres, para haberlos elegidos de ese modo.~Así es como, 352 IV| divina sensación de esa embriaguez, de esa locura que da a 353 II| baldosas, tenía la costumbre de emitir esta frase como conclusión 354 III| tacto, gracia y bondad que emocionaba a mi padre hasta hacerlo 355 II| las fatigas o las grandes emociones de la vida.~ ¡ 356 III| Mi madre misma se emocionó tanto por la gratitud apasionada 357 III| decir que el buen Dios había empaquetado la tierra para enviarla 358 III| desde niño.~ Empecé el juego; hice algunas carambolas. 359 III| delante de nosotros. Cuando empezamos a bajar la escalera de caracol 360 II| como unos aros. En cuanto empiezan una frase sobre cualquier 361 III| mi hermano Santiago que empujara delante de nosotros nuestro 362 IV| esa locura que da a los enamorados más felicidad en un estremecimiento, 363 I| cuanto al padre, es un hombre encantador, muy culto, muy franco, 364 IV| y muy buena…una muchacha encantadora… Tenía los ojos…los ojos 365 III| jugaba. Esa noche se había encendido la chimenea por ser Noche 366 II| familiar, yo no sé, pero él encontraba infaliblemente el fríjol 367 III| Lo hemos encontrado~ Luego poniendo 368 III| de edad, aproximadamente. Encontramos, en su ropa, diez mil francos 369 III| inmediatamente, intentó encontrar su camino de nuevo, y como 370 III| debe hacer enfrente de un enemigo que se encuentra por la 371 IV| Guy de Maupassant~ 16 Enero de 1886~ 372 III| observarlo, como se debe hacer enfrente de un enemigo que se encuentra 373 III| parecían pirámides blancas, enormes panes de azúcar, apenas 374 III| nuevo el perro que aúlla; le enseñaré cómo disparo. Al menos algo 375 III| la casa para que puedas entender bien. Rouy se construyó 376 III| extraña.~ Clara entendió la situación con una inteligencia 377 II| penas que habían entrado enterneciéndolos sin turbarlos.~ 378 IV| sabía... usted... usted entiende.~ Apretó mi mano:~ — 379 II| también de penas que habían entrado enterneciéndolos sin turbarlos.~ 380 I| anotado muchos números, se entrega, en primer lugar a largos 381 III| campesinos, evitando un rodeo, entregaran por allí las provisiones.~ — ¿ 382 III| como, la Señorita Perla entró, a la edad de seis semanas, 383 II| vieja, era joven, ella se envejecía. Me sorprendí de repente 384 III| empaquetado la tierra para enviarla al granero de los mundos 385 III| suerte de coche de juguete envuelto completamente en tres o 386 IV| Parecía triste en aquella época. Eso era cuando yo me casé 387 | esas 388 IV| Señora Chantal resonó en la escala.~ — ¿Terminaron 389 III| yo viera su sombra no se escaparía, el cerdo!.~ 390 II| parecía tan difícil como escoger entre dos gotas de agua; 391 II| mi mente. ¿Querían que yo escogiera una de las señoritas Chantal? ¿ 392 II| Quiso, yo me di cuenta, esconder su cara detrás de la servilleta. 393 II| gracia velada, cuidadosamente escondida. ¡Qué extraordinaria criatura, 394 III| Ah!.¿Por qué?, Escucha. Sucedió hace cuarenta y 395 III| tenedor en el aire, todavía escuchando, y sobrecogidos por una 396 III| jardín solo, no me atreví. Escuché abrir la puerta que daba 397 IV| Chantal, mi amigo Chantal, escúcheme; su mujer nos está llamando; 398 III| continuó:~ — Escuchen de nuevo el perro que aúlla; 399 IV| al mismo tiempo. Tosía, escupía, se sonaba en el trapo de 400 II| persona alta, delgada que se esforzaba en pasar desapercibida, 401 II| esta semilla de porcelana, esforzándome a reír sin saber qué hacer 402 IV| ojos extraños, redondos, espantados, luego tartamudeó:~ — ¿ 403 III| los otros, y lo vi; era espantoso y fantástico ver ese perro, 404 III| si supieras, cómo es de especial, que me preguntes hoy día, 405 IV| angustiaba más mirándose en el espejo, le dije:~ Todo 406 III| contentos, muy felices. Todos esperábamos la cena en el salón, cuando 407 III| Es extraño que hayan esperado tanto para volver a llamar. 408 IV| su prima que había estado esperando durante seis años.~ 409 III| podíamos ver sólo un velo espeso, interminable de nieve, 410 IV| ridícula, como llora una esponja que se aprieta, por los 411 III| marcada y la situación bien establecida. Por consiguiente, en cuanto 412 | están 413 IV| tiza, se secaba los ojos, estornudaba; volvieron a fluir de nuevo 414 | estos 415 IV| presentable; pero ideé una estratagema. Como se angustiaba más 416 IV| enamorados más felicidad en un estremecimiento, que no pueden experimentar 417 II| salud con un cumplido bien estudiado. Quiso, yo me di cuenta, 418 IV| Carlota, mi mujer, con quien estuve comprometido durante seis 419 I| observatorio. Viven allí como si estuvieran en provincia. De París, 420 I| pescado ahumado o salado, etc.~ Después de 421 I| como si vivieran en Grasse, Evetot, o Pont-un-Mousson.~ 422 III| para que los campesinos, evitando un rodeo, entregaran por 423 III| se lanzaron sobre él para evitarlo. Mi padre, muy calmado y 424 III| corazón y un alma un poco exaltada, extendió la mano sobre 425 II| terminaba sin haber dicho nada excepcional.~ Al postre se 426 I| menor cosa le conmueve, le excita, y le hace sufrir.~ 427 III| vestíbulo.~ Que excitada, contenta y sorprendida 428 I| extenuadas aunque todavía excitadas, agitadas y apretujadas 429 II| Todos me miraban, y Chantal exclamaba aplaudiendo:~ — ¡ 430 II| judía. La sorpresa me hizo exclamar:~ — ¡Ah!~ 431 I| mientras yo viva y en tanto exista un Chantal en este mundo.~ 432 IV| querían buscar la mota que no existía; y se contaron las historias 433 III| caracol del muro; pero tuvimos éxito para llevarlo rodando hasta 434 III| disponiéndome también a acompañar la expedición.~ Partimos inmediatamente. 435 IV| estremecimiento, que no pueden experimentar en toda su vida, otros hombres. ~ 436 III| dijo:~ — Pobre expósito abandonado, tu serás nuestro.— 437 III| un alma un poco exaltada, extendió la mano sobre el techo del 438 I| vuelven a la hora de cenar, extenuadas aunque todavía excitadas, 439 II| uno de esos rostros que se extinguen sin haber sido usados o 440 III| acogida, pero no obstante, una extraña.~ Clara entendió 441 IV| miró fijamente con ojos extraños, redondos, espantados, luego 442 II| me invadió, y también una extrema timidez ante la actitud 443 I| agrado, y se conmueve con facilidad. La ausencia de contactos 444 III| hice algunas carambolas. Fallé algunas, pero como la imagen 445 II| continuado o una tradición familiar, yo no sé, pero él encontraba 446 III| a pesar de sus actitudes fanfarronas.~ Se había soltado 447 III| y lo vi; era espantoso y fantástico ver ese perro, un perro 448 II| usados o marchitados por las fatigas o las grandes emociones 449 IV| da a los enamorados más felicidad en un estremecimiento, que 450 II| casa de los Chantal para festejar Epifanía.~ Según 451 IV| sacudido de sobresaltos, por la fiebre del lecho ardiente. Le dije 452 I| Después de lo cuál se fija el día de compras, van en 453 III| fusiles; y como nadie se fijaba en mí yo cogí una carabina 454 II| notable. Nunca me había fijado en la Señorita Perla.~ 455 IV| prima.~ Me miró fijamente con ojos extraños, redondos, 456 I| embargo, se ponen de acuerdo y fijan la cantidad de cada cosa 457 II| sentándose desde la niñez sin fijarse nunca en ellos. Un día, 458 II| mejor, cien veces mejor, más fina, más noble, más elegante.~ 459 III| Mi padre contestó con voz firme:~ — No, debemos 460 I| Jamás tendría la idea de flirtear o cortejar a las señoritas 461 III| el aire, que se agitaba, flotaba, caía y enfriaba la carne, 462 IV| estornudaba; volvieron a fluir de nuevo las lágrimas por 463 II| que ella dice toma esta forma en mi mente: un cuadrado, 464 IV| insignificantes y deliciosos que forman el fondo mismo, la trama 465 II| casaderas, y toman todas las formas, todos los disfraces, y 466 I| Opereta Cómica en el Teatro Francés, cuando la obra está recomendada 467 I| encantador, muy culto, muy franco, muy amable, pero que ama 468 III| rodillas en esa masa suave y fría; teníamos que levantar muy 469 II| encontraba infaliblemente el fríjol en su pedazo de pastel, 470 III| contemplar la llanura, sentimos frío en el alma, esta inmensa 471 IV| desee.~ Bajó frotándose los ojos con su pañuelo. 472 III| taco, uno muy fino, que lo frotó con tiza con gran cuidado; 473 III| como un dolor penetrante y fugaz sobre la piel, a cada toque 474 III| se repartió el pastel. Yo fui el rey, y tomé por Reina 475 III| subían a la sala de billar y fumaba mientras jugaba. Esa noche 476 II| porque ellos aplaudieron furiosamente. Gritaban:~ — ¡ 477 III| hora. Él volvió, por fin, furioso, maldiciendo:~ — 478 III| corrieron a buscar sus fusiles; y como nadie se fijaba 479 III| seis años), parecían cuatro gallinas alrededor de un nido. Finalmente 480 III| cómo disparo. Al menos algo ganaremos.~ Pero mi padre 481 IV| su cara, con un ruido de garganta que hacía pensar en gárgaras.~ 482 IV| garganta que hacía pensar en gárgaras.~ Yo me sentía 483 III| veces continuadas, tres golpes pesados, largos, que hicieron 484 II| Señora Chantal, una señora gorda, cuyas ideas siempre me 485 II| difícil como escoger entre dos gotas de agua; Y entonces el miedo 486 IV| los dieciocho años... y graciosa... y perfecta... ¡Ah! ¡Hermosa... 487 III| tierra para enviarla al granero de los mundos antiguos. 488 IV| cuyas semillas rojas y grasosas triturábamos entre los dedos, 489 I| París como si vivieran en Grasse, Evetot, o Pont-un-Mousson.~ 490 III| se emocionó tanto por la gratitud apasionada y la devoción 491 III| detrás de él, en efecto, algo gris, imposible distinguir. Reanudamos 492 III| a través de las cortinas grises de copos menudos y apresurados, 493 II| aplaudieron furiosamente. Gritaban:~ — ¡Viva la 494 II| vino transparente, todos gritamos:~ — ¡La reina 495 II| Se peinaba de una manera grotesca con ricitos de solterona, 496 IV| tenían eso en su alma como se guarda una bala de plomo en una 497 III| sorprendente; y supo tomar y guardar el lugar que le habían asignado, 498 I| café.~ Así en guardia contra la hambruna, la Señora 499 I| su familia por vivir a su gusto en una inmovilidad paralizante. 500 IV| hombres. ~ Guy de Maupassant~ 16 Enero