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Guy de Maupassant
Una sorpresa

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)


abier-pregu | preoc-volvi

    Párrafo
1 85| alejaba reculando, la boca abierta como si hubiera visto al 2 28| al final permanecimos abrazados el uno contra el otro, aguzado 3 44| explicaciones, me lancé a su cuello, abrazándole con violencia. ~ 4 32| Soy yo, Jean, abre rápidamente, en nombre de 5 35| Después volví, abrí la puerta de fuera; el cura 6 4 | cementerio. Como éste estaba al abrigo del viento, mi tío nos impartía 7 77| perdido. ¡De un solo manotazo abrió las cortinas!.. Hacía calor ( 8 24| momento no dormíamos en absoluto. Louise dijo: ~ 9 77| Y se acercó a la cama, su vela en la 10 70| por la espalda. ¿Qué iba a acontecer?¿Qué escena? ¿Qué escándalo? ¿ 11 74| No vamos a acostarnos ahora, tío, ya es de día. ~ 12 59| grandes cenas normandas para activar su apetito. ~ 13 15| verdaderamente loable, ya que, me acuerdo que no nos hacían lavar 14 65| ninguno que me pareciera adecuado. ~ 15 49| noche tienen mucho trabajo adicional en el despacho. ~ 16 16| céntimos de franco en la administración pública, gracias a la protección 17 59| saqué un trozo de carne adobada que el cura atacó gozosamente. 18 83| movía , se estremecía, se agitaba. Ella no era capaz de liberarse, 19 67| Venga, tío, una vaso de aguardiente; es añeja, es buena. ~ 20 17| noche que uno saca de su agujero para lanzarlos a pleno sol, 21 28| abrazados el uno contra el otro, aguzado el oído, muy nerviosos. ~ 22 81| Ah! bromista, no has querido 23 | ahí 24 19| reguló la despensa con ahorro, y me procuró, por otra 25 18| Pero poco a poco, el aire de Paris, los colegas, los 26 | ajenos 27 59| casa ese día, así que la alacena estaba bien provista. Primero 28 82| mano, su gruesa mano de aldeano que se elevaba; y mientras 29 19| una buena chica, lozana, alegre, rolliza toda ella, muy 30 85| Mi tío, enmudecido, se alejaba reculando, la boca abierta 31 | algo 32 | algunas 33 3 | tenía más que seis casas alineadas a los dos lados de la carretera 34 18| amigas empleadas en el mismo almacén, y que habitaban en la misma 35 47| Puedes alojarme donde quieras. Retiraremos 36 17| apartamento que habíamos alquilado, semejantes a pájaros de 37 14| edificio, lleno de curas y de alumnos casi todos destinados al 38 52| habitación. Yo casi le salto al alzacuellos. ~ 39 13| enseñándonos a temer antes que a amar. ~ 40 18| seducir por dos vecinitas, dos amigas empleadas en el mismo almacén, 41 1 | la casa parroquial y nos amparó. ~ 42 54| había ocurrido una idea, y añadí: ~ 43 67| vaso de aguardiente; es añeja, es buena. ~ 44 71| a punto de desmayarme de angustia, confiando sin embargo en 45 72| finas, guantes, broches, anillos, todo había desaparecido. ~ 46 59| atacó gozosamente. Yo le animaba a comer, sirviéndole de 47 77| en la mano. Yo esperaba, ansioso, perdido. ¡De un solo manotazo 48 | ante 49 4 | tumba de piedra, la del anterior cura cuya familia, rica, 50 72| ni un solo trapo de mujer aparecía tirado. Los vestidos, collares, 51 82| sobre los contornos que aparecían expuestos delante de él. ~ 52 84| Finalmente una pierna apareció por una esquina, un brazo 53 59| normandas para activar su apetito. ~ 54 19| con una de ellas. Yo me apoderé de la otra, que se vino 55 5 | nuestra memoria, nos hacía aprender de memoria los nombres de 56 65| Y tomó de nuevo su plato aproximándose a la mesa. La noche avanzaba, 57 65| medio para salir de aquel apuro sin dar con ninguno que 58 | aquel 59 | Aquello 60 2 | aquí y allá sus parcelas de árboles por los campos. ~ 61 | así 62 59| carne adobada que el cura atacó gozosamente. Yo le animaba 63 86| hacerle frente y me escapé atropelladamente. ~ 64 17| para lanzarlos a pleno sol, aturdidos, despavoridos. ~ 65 28| Y no nos movimos más, aunque... al final permanecimos 66 65| aproximándose a la mesa. La noche avanzaba, continuaba comiendo; y 67 62| hombre, y traje un paté de ave, una ensalada de patatas, 68 88| favor de mi hermano que, avisado por la dueña de la casa, 69 22| escobazo en la pared para avisar. Louise se levantaba, iba 70 3 | extremo de la región y el ayuntamiento nuevo en el otro extremo. ~ 71 22| recoger el sobre de papel azul, y se sentaba al borde de 72 16| Salí del bachiller el mismo año que mi hermano, 73 21| peligros de la vida y las bajezas del mundo. ~ 74 | bajo 75 38| Yo respondí balbuceando: ~ 76 73| Yo balbuceé: ~ 77 15| vacaciones. En cuanto a los baños, los ignorábamos tan completamente 78 18| soldado ante su primera batalla, nos dejamos llevar... ¿ 79 59| a comer, sirviéndole de beber, haciéndole recordar las 80 19| por otra parte, muchos beneplácitos nuevos para mi. ~ 81 85| se alejaba reculando, la boca abierta como si hubiera 82 77| había enrollado como una bola, y se veía... se veía.. 83 43| Había dejado mi llave en el bolsillo de mis pantalones, tío. ~ 84 22| papel azul, y se sentaba al borde de la cama para leerme las “ 85 84| apareció por una esquina, un brazo por la otra, después la 86 84| mirándonos con unos ojos brillantes como linternas. ~ 87 72| medias finas, guantes, broches, anillos, todo había desaparecido. ~ 88 81| Ah! bromista, no has querido despertar 89 85| demonio, y soplando como un buey. ~ 90 65| continuaba comiendo; y yo buscaba un medio para salir de aquel 91 | cada 92 29| Puse rápido un pantalón, calcé mis chancletas y corrí hacia 93 16| y, provistos de algunas calderillas, nos despertamos los dos 94 71| ventana y lanzarme a la calle. Lo seguía estúpidamente 95 77| abrió las cortinas!.. Hacía calor (era junio); habíamos retirado 96 19| bien, pronto tuvo lugar un cambio entre las dos parejas, un 97 5 | veces por un extremo del campo fúnebre y otras por el opuesto, 98 2 | parcelas de árboles por los campos. ~ 99 5 | hacía empezar esta insólita cantinela, unas veces por un extremo 100 83| se agitaba. Ella no era capaz de liberarse, tan enredada 101 79| giró hacia mí riéndose a carcajadas, de manera que estuve a 102 59| Primero saqué un trozo de carne adobada que el cura atacó 103 7 | incluso a menudo junto al carpintero para leer el epitafio, antes 104 3 | alineadas a los dos lados de la carretera principal, con la iglesia 105 21| en cuando yo recibía una carta de mi tío que me creía perdurablemente 106 22| Estas cartas llegaban por la mañana en 107 89| No me casaré, las mujeres son demasiados 108 3 | planicie, no tenía más que seis casas alineadas a los dos lados 109 12| igual que una respuesta de catecismo. Nos hablaba a menudo de 110 14| Cuando tuvimos uno catorce años y el otro quince, nos 111 2 | planicie de la región de Caux, sembrado de granjas que 112 11| alma descansa en paz en la celeste morada. ~ 113 18| deseos, ajenos a los placeres celestiales, comenzaron a penetrar en 114 4 | nuestra infancia jugando en el cementerio. Como éste estaba al abrigo 115 14| las lecturas piadosas a la cenaOh! El remoto y triste 116 20| hermano estaba muy contento. Cenábamos los cuatro juntos, un día 117 59| Justamente habíamos cenado en casa ese día, así que 118 59| haciéndole recordar las grandes cenas normandas para activar su 119 16| empleados por dieciocho céntimos de franco en la administración 120 2 | pueblecito, situado en el hermoso centro de la planicie de la región 121 14| colegio, con sus eternas ceremonias religiosas, la fría misa 122 72| La valiente joven había cerrado las cortinas de la cama; 123 11| viuda de Théodore Magloire Césaire, fallecida a la edad de 124 29| rápido un pantalón, calcé mis chancletas y corrí hacia la puerta 125 19| veintidós años. Era una buena chica, lozana, alegre, rolliza 126 19| el apartamento de las dos chicas y se quedó con una de ellas. 127 3 | comunidad, a parte de las chozas diseminadas por la planicie, 128 | ciertas 129 19| un reparto. Mi hermano cogió el apartamento de las dos 130 47| quieras. Retiraremos un colchón de tu cama. Pero, ¿dónde 131 18| poco, el aire de Paris, los colegas, los teatros, nos fueron 132 14| marejada. ¡Oh! ¡El triste colegio, con sus eternas ceremonias 133 72| aparecía tirado. Los vestidos, collares, manguitos, medias finas, 134 7 | epitafio, antes de que fuera colocado sobre la tumba. Mi tío preguntaba: ~ 135 18| los placeres celestiales, comenzaron a penetrar en nosotros, 136 57| verdad que tengo hambre. Me comería un trocito de pan. ~ 137 65| noche avanzaba, continuaba comiendo; y yo buscaba un medio para 138 15| baños, los ignorábamos tan completamente como el nombre del Sr. Víctor 139 71| desmayarme de angustia, confiando sin embargo en algún tipo 140 8 | Conocéis el nuevo? ~ 141 7 | entierro, teníamos prisa por conocer lo que se inscribiría sobre 142 62| Pero yo tenía mis reservas; conocía la debilidad del buen hombre, 143 88| había separado de mi como consecuencia de mis excesos de los que 144 21| ello mezclado con muchos consejos sobre los peligros de la 145 22| el correo de las ocho. El conserje las deslizaba por debajo 146 87| partido dejando la llave en conserjería. Jamás la he vuelto a ver. ~ 147 86| Yo consideré la situación demasiado grave 148 20| parte, mi hermano estaba muy contento. Cenábamos los cuatro juntos, 149 65| mesa. La noche avanzaba, continuaba comiendo; y yo buscaba un 150 77| se veía... se veía.. su contorno pegado contra la tela. ~ 151 82| ruido sobre... sobre los contornos que aparecían expuestos 152 22| llegaban por la mañana en el correo de las ocho. El conserje 153 29| calcé mis chancletas y corrí hacia la puerta del vestíbulo, 154 33| volverme loco.¿Qué hacer? Corría hacia la habitación, y con 155 70| lo sabía;  escalofríos me corrieron por la espalda. ¿Qué iba 156 70| No había forma de cortar a mi tío, yo lo sabía;  157 21| recientes, de la tierra, de las cosechas, todo ello mezclado con 158 21| una carta de mi tío que me creía perdurablemente viviendo 159 21| noticias de la región, de su criada, de los muertos recientes, 160 12| cura enorme y huesudo, tan cuadrado de ideas como de cuerpo. 161 29| después un tercero, después un cuarto llenaron de estruendo el 162 6 | tercera fila, cuya cruz cuelga a la izquierda. ~ 163 44| explicaciones, me lancé a su cuello, abrazándole con violencia. ~ 164 12| cuadrado de ideas como de cuerpo. Su propia alma semejaba 165 14| gran edificio, lleno de curas y de alumnos casi todos 166 22| por debajo de la puerta dando un escobazo en la pared 167 65| salir de aquel apuro sin dar con ninguno que me pareciera 168 22| conserje las deslizaba por debajo de la puerta dando un escobazo 169 55| Usted debe de tener hambre, después 170 12| sino “Dios” a secas. Él debía de pensar en Él de la misma 171 15| Hugo. Nuestros maestros debían de tenerlos en gran desprecio. ~ 172 62| mis reservas; conocía la debilidad del buen hombre, y traje 173 71| seguía estúpidamente sin osar decir una palabra para retenerlo; 174 60| dejó su plato delante de él declarando: ~ 175 43| Había dejado mi llave en el bolsillo 176 87| tarde. Louise había partido dejando la llave en conserjería. 177 60| Cuando hubo terminado, dejó su plato delante de él declarando: ~ 178 | demasiado 179 | demasiados 180 85| como si hubiera visto al demonio, y soplando como un buey. ~ 181 19| hombre y de todo lo que depende de ese hombre. Organizó, 182 35| Loisel estuvo a punto de  derribarme con su maleta tapizada. ~ 183 72| broches, anillos, todo había desaparecido. ~ 184 79| manera que estuve a punto de descomponerme de estupefacción. ~ 185 50| Mi tío, sin desconfianza, se frotó las manos preguntando: ~ 186 | desde 187 18| fueron espabilando. Nuevos deseos, ajenos a los placeres celestiales, 188 66| tío se levantó. Me sentí desfallecer. Quise retenerle de nuevo. ~ 189 29| vestíbulo, temiendo una desgracia. Pero antes de abrir pregunté: ~ 190 88| En cuanto a mi tío? Me ha desheredado a favor de mi hermano que, 191 22| las ocho. El conserje las deslizaba por debajo de la puerta 192 71| sintiéndome perdido, a punto de desmayarme de angustia, confiando sin 193 84| continuación todo el pecho, desnudo y con sacudidas; y Louise, 194 49| trabajo adicional en el despacho. ~ 195 17| a pleno sol, aturdidos, despavoridos. ~ 196 16| algunas calderillas, nos despertamos los dos una mañana en Paris, 197 81| bromista, no has querido despertar a tu hermano. Y bien, vas 198 47| hermano? ¿Duerme? ¿No vas a despertarlo? ~ 199 81| bien, vas a ver como le despierto yo. ~ 200 15| debían de tenerlos en gran desprecio. ~ 201 14| y de alumnos casi todos destinados al sacerdocio. No puedo 202 5 | de repente, una sepultura determinada: ~ 203 41| cuando me has hablado, allí, detrás de la puerta. ~ 204 33| con una voz jadeante, le dije a Louise: ~ 205 18| dejamos llevar... ¿como diría...? nos dejamos seducir 206 52| Y se dirigió hacia la puerta de mi habitación. 207 5 | al mismo tiempo nuestro discernimiento, nos hacía empezar esta 208 3 | comunidad, a parte de las chozas diseminadas por la planicie, no tenía 209 12| violentamente como si hubiera disparado un pistoletazo. Su Dios, 210 | dónde 211 39| Dormía, tío. ~ 212 24| ya que en ese momento no dormíamos en absoluto. Louise dijo: ~ 213 41| Dormías, vale, pero después, cuando 214 32| hombre , no tengo ganas de dormir en las escaleras. ~ 215 76| estás bien, tú, pero yo dormiría tranquilamente una hora 216 77| echado sobre su cabeza. Sin duda para esconderse mejor, se 217 18| tarde, después de largas dudas, de grandes inquietudes 218 88| hermano que, avisado por la dueña de la casa, ha jurado que 219 47| dónde está tu hermano? ¿Duerme? ¿No vas a despertarlo? ~ 220 12| Su propia alma semejaba dura y precisa, igual que una 221 | e 222 77| Louise enloquecida había echado sobre su cabeza. Sin duda 223 46| días,  granuja. He querido echar un vistazo sobre este infierno 224 14| reducido, en la institución eclesiástica de Yvetot. Éste era un triste 225 11| Césaire, fallecida a la edad de sesenta y dos años, sentida 226 14| Éste era un triste y gran edificio, lleno de curas y de alumnos 227 1 | mi hermano y yo, fuimos educados por nuestro tío el abad 228 13| A mi hermano y a mí nos educó rudamente,  enseñándonos 229 5 | negra y, con la finalidad de ejercitar al mismo tiempo nuestro 230 82| gruesa mano de aldeano que se elevaba; y mientras que él reventaba 231 | ellas 232 71| angustia, confiando sin embargo en algún tipo de suerte. ~ 233 5 | discernimiento, nos hacía empezar esta insólita cantinela, 234 18| dos vecinitas, dos amigas empleadas en el mismo almacén, y que 235 16| dos una mañana en Paris, empleados por dieciocho céntimos de 236 58| Y lo empujé a la sala. ~ 237 14| pasado dentro de esos muros enclaustrados donde no se oía hablar de 238 29| apartamento y nos hicieron enderezarnos y sentarnos a la vez en 239 77| quedaba la sábana que Louise enloquecida había echado sobre su cabeza. 240 85| Mi tío, enmudecido, se alejaba reculando, la 241 12| Mi tío era un cura enorme y huesudo, tan cuadrado 242 83| capaz de liberarse, tan enredada como estaba allá dentro. ~ 243 77| esconderse mejor, se había enrollado como una bola, y se veía... 244 62| traje un paté de ave, una ensalada de patatas, un tarro de 245 13| mí nos educó rudamente,  enseñándonos a temer antes que a amar. ~ 246 4 | familia, rica, lo había hecho enterrar señorialmente. ~ 247 7 | Cuando se presentaba un entierro, teníamos prisa por conocer 248 | Entonces 249 | entre 250 72| Entró en mi habitación. Una suprema 251 22| la cama para leerme las “epístolas del cura Loisel” como ella 252 7 | carpintero para leer el epitafio, antes de que fuera colocado 253 29| en nuestra cama. No nos equivocábamos; era por nosotros. Puse 254 27| No sé. Seguramente se equivocan de piso. ~ 255 | esa 256 32| tengo ganas de dormir en las escaleras. ~ 257 70| acontecer?¿Qué escena? ¿Qué escándalo? ¿Qué situación violenta 258 86| para hacerle frente y me escapé atropelladamente. ~ 259 70| Qué iba a acontecer?¿Qué escena? ¿Qué escándalo? ¿Qué situación 260 22| debajo de la puerta dando un escobazo en la pared para avisar. 261 77| su cabeza. Sin duda para esconderse mejor, se había enrollado 262 34| Es mi tío, escóndete. ~ 263 | eso 264 | esos 265 18| los teatros, nos fueron espabilando. Nuevos deseos, ajenos a 266 70| escalofríos me corrieron por la espalda. ¿Qué iba a acontecer?¿Qué 267 77| su vela en la mano. Yo esperaba, ansioso, perdido. ¡De un 268 72| habitación. Una suprema esperanza me hizo saltar el corazón. 269 11| familia, buena hija, buena esposa y buena madre. Su alma descansa 270 84| pierna apareció por una esquina, un brazo por la otra, después 271 | Estas 272 76| Tu estás bien, tú, pero yo dormiría 273 | este 274 15| Vivíamos allá en una piedad estrecha, rumiante y forzosa, y también 275 24| violento campanillazo nos hizo estremecer a la vez, ya que en ese 276 83| se movía, se movía , se estremecía, se agitaba. Ella no era 277 48| Perdí los estribos; finalmente murmuré: ~ 278 29| después un cuarto llenaron de estruendo el pequeño apartamento y 279 79| punto de descomponerme de estupefacción. ~ 280 71| lanzarme a la calle. Lo seguía estúpidamente sin osar decir una palabra 281 79| carcajadas, de manera que estuve a punto de descomponerme 282 14| triste colegio, con sus eternas ceremonias religiosas, la 283 14| meditaciones, las recitaciones del evangelio, las lecturas piadosas a 284 44| Después para evitar otras explicaciones, me 285 88| como consecuencia de mis excesos de los que no podía permanecer 286 44| Después para evitar otras explicaciones, me lancé a su cuello, abrazándole 287 45| Él se suavizó, se explicó: ~ 288 82| contornos que aparecían expuestos delante de él. ~ 289 11| Théodore Magloire Césaire, fallecida a la edad de sesenta y dos 290 1 | le llamábamos. Habiendo fallecido nuestros padres durante 291 10| nos poníamos rápidamente a farfullar: ~ 292 88| tío? Me ha desheredado a favor de mi hermano que, avisado 293 18| penetrar en nosotros, y a fe mía, una tarde, la misma 294 23| Durante seis meses fuimos felices. ~ 295 6 | Veamos, la de la tercera fila, cuya cruz cuelga a la izquierda. ~ 296 | fin 297 28| movimos más, aunque... al final permanecimos abrazados el 298 62| con la finalidad de que no finalizara. ~ 299 72| collares, manguitos, medias finas, guantes, broches, anillos, 300 82| risa, se precipitó con un formidable ruido sobre... sobre los 301 5 | El abad Loisel, para fortalecer nuestra memoria, nos hacía 302 15| piedad estrecha, rumiante y forzosa, y también en una suciedad 303 16| por dieciocho céntimos de franco en la administración pública, 304 86| demasiado grave para hacerle frente y me escapé atropelladamente. ~ 305 14| ceremonias religiosas, la fría misa de cada mañana, las 306 50| tío, sin desconfianza, se frotó las manos preguntando: ~ 307 18| colegas, los teatros, nos fueron espabilando. Nuevos deseos, 308 5 | por un extremo del campo fúnebre y otras por el opuesto, 309 12| merodeador piensa en un gendarme, un prisionero en un juez 310 11| descansa Joséphine, Rosalía, Gertrude Malaudin, viuda de Théodore 311 79| Mi tío se giró hacia mí riéndose a carcajadas, 312 59| adobada que el cura atacó gozosamente. Yo le animaba a comer, 313 16| administración pública, gracias a la protección del Monseñor 314 2 | región de Caux, sembrado de granjas que levantaban aquí y allá 315 46| Heme aquí por cuatro díasgranuja. He querido echar un vistazo 316 83| Y un grito terrible se oyó en la cama; 317 82| Y vi su mano, su gruesa mano de aldeano que se elevaba; 318 72| manguitos, medias finas, guantes, broches, anillos, todo 319 1 | nosotros le llamábamos. Habiendo fallecido nuestros padres 320 18| el mismo almacén, y que habitaban en la misma vivienda. ~ 321 12| respuesta de catecismo. Nos hablaba a menudo de Dios con voz 322 41| pero después, cuando me has hablado, allí, detrás de la puerta. ~ 323 14| enclaustrados donde no se oía hablar de nada más que de Dios, 324 | hacer 325 86| situación demasiado grave para hacerle frente y me escapé atropelladamente. ~ 326 46| este infierno de París para hacerme una idea del otro. Y se 327 15| que, me acuerdo que no nos hacían lavar los pies a los niños 328 37| Qué hacías pues, tunante, para no abrir? ~ 329 59| comer, sirviéndole de beber, haciéndole recordar las grandes cenas 330 | hasta 331 4 | familia, rica, lo había hecho enterrar señorialmente. ~ 332 46| Heme aquí por cuatro días,  granuja. 333 2 | pueblecito, situado en el hermoso centro de la planicie de 334 29| pequeño apartamento y nos hicieron enderezarnos y sentarnos 335 11| pérdida por su familia, buena hija, buena esposa y buena madre. 336 17| todavía seguimos siendo muy honestos, mi hermano y yo, viviendo 337 76| dormiría tranquilamente una hora o dos. ~ 338 60| Cuando hubo terminado, dejó su plato 339 14| olía la oración como se huele el pescado en el mercado 340 12| tío era un cura enorme y huesudo, tan cuadrado de ideas como 341 15| el nombre del Sr. Víctor Hugo. Nuestros maestros debían 342 7 | el símbolo de madera, e íbamos incluso a menudo junto al 343 12| huesudo, tan cuadrado de ideas como de cuerpo. Su propia 344 3 | carretera principal, con la iglesia en un extremo de la región 345 15| cuanto a los baños, los ignorábamos tan completamente como el 346 12| semejaba dura y precisa, igual que una respuesta de catecismo. 347 4 | abrigo del viento, mi tío nos impartía allí sus lecciones, sentados 348 46| echar un vistazo sobre este infierno de París para hacerme una 349 18| largas dudas, de grandes inquietudes y de los temores propios 350 7 | prisa por conocer lo que se inscribiría sobre el símbolo de madera, 351 5 | los nombres de los muertos inscritos sobre la cruz de madera 352 5 | nos hacía empezar esta insólita cantinela, unas veces por 353 19| incluso en ciertas parte. Se instaló en mi casa como la mujercita 354 14| a precio reducido, en la institución eclesiástica de Yvetot. 355 12| prisionero en un juez de instrucción. ~ 356 14| el otro quince, nos metió internos, a precio reducido, en la 357 6 | fila, cuya cruz cuelga a la izquierda. ~ 358 49| Jacques no ha vuelto: esta noche 359 33| habitación, y con una voz jadeante, le dije a Louise: ~ 360 | Jamás 361 32| Soy yo, Jean, abre rápidamente, en nombre 362 2 | dieciocho años a la comunidad de Join-le-Sault, no lejos de Yvetot. Se 363 11| Aquí descansa Joséphine, Rosalía, Gertrude Malaudin, 364 72| el corazón. La valiente joven había cerrado las cortinas 365 12| gendarme, un prisionero en un juez de instrucción. ~ 366 4 | pasamos nuestra infancia jugando en el cementerio. Como éste 367 77| cortinas!.. Hacía calor (era junio); habíamos retirado todas 368 | junto 369 88| la dueña de la casa, ha jurado que él se había separado 370 59| Justamente habíamos cenado en casa 371 3 | casas alineadas a los dos lados de la carretera principal, 372 44| otras explicaciones, me lancé a su cuello, abrazándole 373 17| saca de su agujero para lanzarlos a pleno sol, aturdidos, 374 71| locas de abrir la ventana y lanzarme a la calle. Lo seguía estúpidamente 375 18| misma tarde, después de largas dudas, de grandes inquietudes 376 15| acuerdo que no nos hacían lavar los pies a los niños más 377 4 | tío nos impartía allí sus lecciones, sentados los tres sobre 378 14| recitaciones del evangelio, las lecturas piadosas a la cena!¡Oh! 379 7 | junto al carpintero para leer el epitafio, antes de que 380 22| al borde de la cama para leerme las “epístolas del cura 381 2 | comunidad de Join-le-Sault, no lejos de Yvetot. Se trataba de 382 22| pared para avisar. Louise se levantaba, iba a recoger el sobre 383 2 | sembrado de granjas que levantaban aquí y allá sus parcelas 384 66| Por fin, mi tío se levantó. Me sentí desfallecer. Quise 385 83| agitaba. Ella no era capaz de liberarse, tan enredada como estaba 386 84| unos ojos brillantes como linternas. ~ 387 1 | Loisel” como nosotros le llamábamos. Habiendo fallecido nuestros 388 22| Estas cartas llegaban por la mañana en el correo 389 29| tercero, después un cuarto llenaron de estruendo el pequeño 390 18| primera batalla, nos dejamos llevar... ¿como diría...? nos dejamos 391 15| suciedad verdaderamente loable, ya que, me acuerdo que 392 71| Lo seguí con unas ganas locas de abrir la ventana y lanzarme 393 33| Pensé volverme loco.¿Qué hacer? Corría hacia 394 19| años. Era una buena chica, lozana, alegre, rolliza toda ella, 395 19| Ahora bien, pronto tuvo lugar un cambio entre las dos 396 11| hija, buena esposa y buena madre. Su alma descansa en paz 397 24| noche, hacia la una de la madrugada, un violento campanillazo 398 15| Sr. Víctor Hugo. Nuestros maestros debían de tenerlos en gran 399 11| Malaudin, viuda de Théodore Magloire Césaire, fallecida a la 400 11| Joséphine, Rosalía, Gertrude Malaudin, viuda de Théodore Magloire 401 35| punto de  derribarme con su maleta tapizada. ~ 402 79| riéndose a carcajadas, de manera que estuve a punto de descomponerme 403 72| Los vestidos, collares, manguitos, medias finas, guantes, 404 50| desconfianza, se frotó las manos preguntando: ~ 405 77| ansioso, perdido. ¡De un solo manotazo abrió las cortinas!.. Hacía 406 77| habíamos retirado todas las mantas, y solo quedaba la sábana 407 14| en el mercado un día de marejada. ¡Oh! ¡El triste colegio, 408 72| vestidos, collares, manguitos, medias finas, guantes, broches, 409 14| misa de cada mañana, las meditaciones, las recitaciones del evangelio, 410 77| Sin duda para esconderse mejor, se había enrollado como 411 14| se huele el pescado en el mercado un día de marejada. ¡Oh! ¡ 412 12| de la misma forma que un merodeador piensa en un gendarme, un 413 65| plato aproximándose a la mesa. La noche avanzaba, continuaba 414 23| Durante seis meses fuimos felices. ~ 415 14| años y el otro quince, nos metió internos, a precio reducido, 416 21| las cosechas, todo ello mezclado con muchos consejos sobre 417 | mientras 418 84| Louise, furiosa, se sentó mirándonos con unos ojos brillantes 419 14| ceremonias religiosas, la fría misa de cada mañana, las meditaciones, 420 24| a la vez, ya que en ese momento no dormíamos en absoluto. 421 16| gracias a la protección del Monseñor de  Rouen. ~ 422 11| descansa en paz en la celeste morada. ~ 423 28| Y no nos movimos más, aunque... al final 424 | mucho 425 72| cama; y ni un solo trapo de mujer aparecía tirado. Los vestidos, 426 19| instaló en mi casa como la mujercita que toma posesión de un 427 89| No me casaré, las mujeres son demasiados peligrosas.~ 428 21| la vida y las bajezas del mundo. ~ 429 48| los estribos; finalmente murmuré: ~ 430 14| tiempo pasado dentro de esos muros enclaustrados donde no se 431 | nada 432 62| de patatas, un tarro de nata y vino con la finalidad 433 5 | sobre la cruz de madera negra y, con la finalidad de ejercitar 434 28| otro, aguzado el oído, muy nerviosos. ~ 435 | ninguno 436 15| hacían lavar los pies a los niños más que tres veces al año, 437 5 | aprender de memoria los nombres de los muertos inscritos 438 59| recordar las grandes cenas normandas para activar su apetito. ~ 439 21| hermano, y que me transmitía noticias de la región, de su criada, 440 | o 441 22| mañana en el correo de las ocho. El conserje las deslizaba 442 54| Se me había ocurrido una idea, y añadí: ~ 443 14| enclaustrados donde no se oía hablar de nada más que de 444 28| contra el otro, aguzado el oído, muy nerviosos. ~ 445 84| sentó mirándonos con unos ojos brillantes como linternas. ~ 446 14| escalofríos de tristeza. Allí se olía la oración como se huele 447 5 | campo fúnebre y otras por el opuesto, a veces por el medio, señalando, 448 14| tristeza. Allí se olía la oración como se huele el pescado 449 19| de ese hombre. Organizó, ordenó, hizo de comer, reguló la 450 19| que depende de ese hombre. Organizó, ordenó, hizo de comer, 451 71| seguía estúpidamente sin osar decir una palabra para retenerlo; 452 83| Y un grito terrible se oyó en la cama; y a continuación 453 1 | Habiendo fallecido nuestros padres durante nuestra infancia, 454 17| alquilado, semejantes a pájaros de noche que uno saca de 455 57| Me comería un trocito de pan. ~ 456 29| nosotros. Puse rápido un pantalón, calcé mis chancletas y 457 43| llave en el bolsillo de mis pantalones, tío. ~ 458 22| iba a recoger el sobre de papel azul, y se sentaba al borde 459 2 | levantaban aquí y allá sus parcelas de árboles por los campos. ~ 460 65| sin dar con ninguno que me pareciera adecuado. ~ 461 22| dando un escobazo en la pared para avisar. Louise se levantaba, 462 19| un cambio entre las dos parejas, un reparto. Mi hermano 463 46| vistazo sobre este infierno de París para hacerme una idea del 464 1 | abad nos recogió en la casa parroquial y nos amparó. ~ 465 87| más tarde. Louise había partido dejando la llave en conserjería. 466 14| El remoto y triste tiempo pasado dentro de esos muros enclaustrados 467 4 | Mi hermano y yo pasamos nuestra infancia jugando 468 62| de ave, una ensalada de patatas, un tarro de nata y vino 469 62| buen hombre, y traje un paté de ave, una ensalada de 470 11| madre. Su alma descansa en paz en la celeste morada. ~ 471 84| a continuación todo el pecho, desnudo y con sacudidas; 472 77| se veía.. su contorno pegado contra la tela. ~ 473 21| muchos consejos sobre los peligros de la vida y las bajezas 474 89| las mujeres son demasiados peligrosas.~ 475 18| celestiales, comenzaron a penetrar en nosotros, y a fe mía, 476 33| Pensé volverme loco.¿Qué hacer? 477 48| Perdí los estribos; finalmente 478 11| sesenta y dos años, sentida la pérdida por su familia, buena hija, 479 21| carta de mi tío que me creía perdurablemente viviendo con mi hermano, 480 88| excesos de los que no podía permanecer como testigo. ~ 481 28| más, aunque... al final permanecimos abrazados el uno contra 482 14| oración como se huele el pescado en el mercado un día de 483 14| evangelio, las lecturas piadosas a la cena!¡Oh! El remoto 484 15| Vivíamos allá en una piedad estrecha, rumiante y forzosa, 485 4 | sobre la única tumba de piedra, la del anterior cura cuya 486 12| forma que un merodeador piensa en un gendarme, un prisionero 487 84| Finalmente una pierna apareció por una esquina, 488 15| no nos hacían lavar los pies a los niños más que tres 489 27| Seguramente se equivocan de piso. ~ 490 12| si hubiera disparado un pistoletazo. Su Dios, por otra parte, 491 18| Nuevos deseos, ajenos a los placeres celestiales, comenzaron 492 17| agujero para lanzarlos a pleno sol, aturdidos, despavoridos. ~ 493 88| mis excesos de los que no podía permanecer como testigo. ~ 494 10| Sí, tío,— y nos poníamos rápidamente a farfullar: ~ 495 19| como la mujercita que toma posesión de un hombre y de todo lo 496 14| quince, nos metió internos, a precio reducido, en la institución 497 82| él reventaba de risa, se precipitó con un formidable ruido 498 12| propia alma semejaba dura y precisa, igual que una respuesta 499 7 | colocado sobre la tumba. Mi tío preguntaba: ~ 500 50| desconfianza, se frotó las manos preguntando: ~ 501 29| desgracia. Pero antes de abrir pregunté: ~


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