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Guy de Maupassant
Una sorpresa

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)


abier-pregu | preoc-volvi

    Párrafo
502 20| sombra en el alma ni una preocupación en el corazón. ~ 503 7 | Cuando se presentaba un entierro, teníamos prisa 504 18| propios del soldado ante su primera batalla, nos dejamos llevar... ¿ 505 59| alacena estaba bien provista. Primero saqué un trozo de carne 506 3 | dos lados de la carretera principal, con la iglesia en un extremo 507 7 | presentaba un entierro, teníamos prisa por conocer lo que se inscribiría 508 12| piensa en un gendarme, un prisionero en un juez de instrucción. ~ 509 19| despensa con ahorro, y me procuró, por otra parte, muchos 510 19| Ahora bien, pronto tuvo lugar un cambio entre 511 12| Dios con voz de trueno. Pronunciaba esa palabra violentamente 512 | propia 513 18| inquietudes y de los temores propios del soldado ante su primera 514 16| administración pública, gracias a la protección del Monseñor de  Rouen. ~ 515 59| que la alacena estaba bien provista. Primero saqué un trozo 516 16| mismo año que mi hermano, y, provistos de algunas calderillas, 517 16| franco en la administración pública, gracias a la protección 518 2 | Yvetot. Se trataba de un pueblecito, situado en el hermoso centro 519 25| Qué puede ser eso? ~ 520 47| Puedes alojarme donde quieras. 521 14| destinados al sacerdocio. No puedo todavía pensar en ello sin 522 | pues 523 29| equivocábamos; era por nosotros. Puse rápido un pantalón, calcé 524 77| todas las mantas, y solo quedaba la sábana que Louise enloquecida 525 19| apartamento de las dos chicas y se quedó con una de ellas. Yo me 526 | Quién 527 47| Puedes alojarme donde quieras. Retiraremos un colchón 528 30| Quién está ahí? ¿Qué quieren? ~ 529 14| uno catorce años y el otro quince, nos metió internos, a precio 530 66| levantó. Me sentí desfallecer. Quise retenerle de nuevo. ~ 531 29| era por nosotros. Puse rápido un pantalón, calcé mis chancletas 532 21| De vez en cuando yo recibía una carta de mi tío que 533 21| su criada, de los muertos recientes, de la tierra, de las cosechas, 534 14| mañana, las meditaciones, las recitaciones del evangelio, las lecturas 535 22| Louise se levantaba, iba a recoger el sobre de papel azul, 536 1 | nuestra infancia, el abad nos recogió en la casa parroquial y 537 59| sirviéndole de beber, haciéndole recordar las grandes cenas normandas 538 85| enmudecido, se alejaba reculando, la boca abierta como si 539 14| metió internos, a precio reducido, en la institución eclesiástica 540 87| No regresé hasta dos días más tarde. 541 19| ordenó, hizo de comer, reguló la despensa con ahorro, 542 14| con sus eternas ceremonias religiosas, la fría misa de cada mañana, 543 14| piadosas a la cena!¡Oh! El remoto y triste tiempo pasado dentro 544 19| entre las dos parejas, un reparto. Mi hermano cogió el apartamento 545 62| Pero yo tenía mis reservas; conocía la debilidad del 546 9 | Nosotros respondíamos los dos a la vez: ~ 547 12| y precisa, igual que una respuesta de catecismo. Nos hablaba 548 66| sentí desfallecer. Quise retenerle de nuevo. ~ 549 71| osar decir una palabra para retenerlo; lo seguía sintiéndome perdido, 550 77| calor (era junio); habíamos retirado todas las mantas, y solo 551 47| alojarme donde quieras. Retiraremos un colchón de tu cama. Pero, ¿ 552 82| elevaba; y mientras que él reventaba de risa, se precipitó con 553 4 | anterior cura cuya familia, rica, lo había hecho enterrar 554 79| Mi tío se giró hacia mí riéndose a carcajadas, de manera 555 46| una idea del otro. Y se rió con una risa vociferante,   556 11| Aquí descansa Joséphine, Rosalía, Gertrude Malaudin, viuda 557 16| protección del Monseñor de  Rouen. ~ 558 13| hermano y a mí nos educó rudamente,  enseñándonos a temer antes 559 82| precipitó con un formidable ruido sobre... sobre los contornos 560 15| en una piedad estrecha, rumiante y forzosa, y también en 561 70| de cortar a mi tío, yo lo sabíaescalofríos me corrieron 562 17| pájaros de noche que uno saca de su agujero para lanzarlos 563 14| casi todos destinados al sacerdocio. No puedo todavía pensar 564 84| el pecho, desnudo y con sacudidas; y Louise, furiosa, se sentó 565 58| Y lo empujé a la sala. ~ 566 16| Salí del bachiller el mismo año 567 65| yo buscaba un medio para salir de aquel apuro sin dar con 568 72| suprema esperanza me hizo saltar el corazón. La valiente 569 52| mi habitación. Yo casi le salto al alzacuellos. ~ 570 59| estaba bien provista. Primero saqué un trozo de carne adobada 571 27| No . Seguramente se equivocan 572 12| buen Dios”, sino “Dios” a secas. Él debía de pensar en Él 573 18| como diría...? nos dejamos seducir por dos vecinitas, dos amigas 574 71| Lo seguí con unas ganas locas de 575 17| Durante algún tiempo todavía seguimos siendo muy honestos, mi 576 29| Y de repente, un segundo campanillazo, después un 577 27| No sé. Seguramente se equivocan de piso. ~ 578 2 | planicie de la región de Caux, sembrado de granjas que levantaban 579 12| de cuerpo. Su propia alma semejaba dura y precisa, igual que 580 17| que habíamos alquilado, semejantes a pájaros de noche que uno 581 5 | opuesto, a veces por el medio, señalando, de repente, una sepultura 582 4 | lo había hecho enterrar señorialmente. ~ 583 22| sobre de papel azul, y se sentaba al borde de la cama para 584 4 | impartía allí sus lecciones, sentados los tres sobre la única 585 29| hicieron enderezarnos y sentarnos a la vez en nuestra cama. 586 11| edad de sesenta y dos años, sentida la pérdida por su familia, 587 14| todavía pensar en ello sin sentir escalofríos de tristeza. 588 84| sacudidas; y Louise, furiosa, se sentó mirándonos con unos ojos 589 88| ha jurado que él se había separado de mi como consecuencia 590 5 | señalando, de repente, una sepultura determinada: ~ 591 | ser 592 2 | Él servía desde hacía dieciocho años 593 69| No, ahora sí que estoy servido. Veamos tu apartamento. ~ 594 11| fallecida a la edad de sesenta y dos años, sentida la pérdida 595 17| tiempo todavía seguimos siendo muy honestos, mi hermano 596 7 | se inscribiría sobre el símbolo de madera, e íbamos incluso 597 | sino 598 71| para retenerlo; lo seguía sintiéndome perdido, a punto de desmayarme 599 59| Yo le animaba a comer, sirviéndole de beber, haciéndole recordar 600 2 | trataba de un pueblecito, situado en el hermoso centro de 601 17| agujero para lanzarlos a pleno sol, aturdidos, despavoridos. ~ 602 18| los temores propios del soldado ante su primera batalla, 603 20| día en la suya, sin una sombra en el alma ni una preocupación 604 89| No me casaré, las mujeres son demasiados peligrosas.~ 605 56| Sonrió. ~ 606 85| hubiera visto al demonio, y soplando como un buey. ~ 607 32| Soy yo, Jean, abre rápidamente, 608 15| completamente como el nombre del Sr. Víctor Hugo. Nuestros maestros 609 45| Él se suavizó, se explicó: ~ 610 15| forzosa, y también en una suciedad verdaderamente loable, ya 611 71| embargo en algún tipo de suerte. ~ 612 72| Entró en mi habitación. Una suprema esperanza me hizo saltar 613 | suya 614 | tal 615 35| derribarme con su maleta tapizada. ~ 616 62| ensalada de patatas, un tarro de nata y vino con la finalidad 617 42| Yo tartamudeé: ~ 618 18| Paris, los colegas, los teatros, nos fueron espabilando. 619 77| contorno pegado contra la tela. ~ 620 13| rudamente,  enseñándonos a temer antes que a amar. ~ 621 29| la puerta del vestíbulo, temiendo una desgracia. Pero antes 622 18| grandes inquietudes y de los temores propios del soldado ante 623 14| más que de Dios, del Dios tempestuoso de mi tío. ~ 624 19| La mía se llamaba Louise; tendría unos veintidós años. Era 625 | tener 626 15| Nuestros maestros debían de tenerlos en gran desprecio. ~ 627 7 | presentaba un entierro, teníamos prisa por conocer lo que 628 6 | Veamos, la de la tercera fila, cuya cruz cuelga a 629 29| campanillazo, después un tercero, después un cuarto llenaron 630 60| Cuando hubo terminado, dejó su plato delante de 631 83| Y un grito terrible se oyó en la cama; y a continuación 632 88| no podía permanecer como testigo. ~ 633 11| Gertrude Malaudin, viuda de Théodore Magloire Césaire, fallecida 634 49| no ha vuelto: esta noche tienen mucho trabajo adicional 635 21| muertos recientes, de la tierra, de las cosechas, todo ello 636 71| confiando sin embargo en algún tipo de suerte. ~ 637 72| trapo de mujer aparecía tirado. Los vestidos, collares, 638 | toda 639 | todas 640 | todos 641 19| casa como la mujercita que toma posesión de un hombre y 642 65| Y tomó de nuevo su plato aproximándose 643 83| continuación una furiosa tormenta bajo la sábana. Aquello 644 62| debilidad del buen hombre, y traje un paté de ave, una ensalada 645 76| bien, tú, pero yo dormiría tranquilamente una hora o dos. ~ 646 21| con mi hermano, y que me transmitía noticias de la región, de 647 72| de la cama; y ni un solo trapo de mujer aparecía tirado. 648 2 | no lejos de Yvetot. Se trataba de un pueblecito, situado 649 14| sin sentir escalofríos de tristeza. Allí se olía la oración 650 57| tengo hambre. Me comería un trocito de pan. ~ 651 59| provista. Primero saqué un trozo de carne adobada que el 652 12| menudo de Dios con voz de trueno. Pronunciaba esa palabra 653 | 654 37| Qué hacías pues, tunante, para no abrir? ~ 655 14| Cuando tuvimos uno catorce años y el otro 656 19| Ahora bien, pronto tuvo lugar un cambio entre las 657 4 | sentados los tres sobre la única tumba de piedra, la del 658 | Usted 659 51| Entonces, ¿va bien el trabajo? ~ 660 15| al año, la víspera de las vacaciones. En cuanto a los baños, 661 41| Dormías, vale, pero después, cuando me 662 72| hizo saltar el corazón. La valiente joven había cerrado las 663 74| No vamos a acostarnos ahora, tío, 664 67| Venga, tío, una vaso de aguardiente; es añeja, 665 18| dejamos seducir por dos vecinitas, dos amigas empleadas en 666 19| llamaba Louise; tendría unos veintidós años. Era una buena chica, 667 77| se acercó a la cama, su vela en la mano. Yo esperaba, 668 71| ganas locas de abrir la ventana y lanzarme a la calle. Lo 669 57| Es verdad que tengo hambre. Me comería 670 15| también en una suciedad verdaderamente loable, ya que, me acuerdo 671 29| corrí hacia la puerta del vestíbulo, temiendo una desgracia. 672 72| mujer aparecía tirado. Los vestidos, collares, manguitos, medias 673 82| Y vi su mano, su gruesa mano 674 55| tener hambre, después del viaje, venga a comer algo. ~ 675 15| completamente como el nombre del Sr. Víctor Hugo. Nuestros maestros 676 21| sobre los peligros de la vida y las bajezas del mundo. ~ 677 4 | éste estaba al abrigo del viento, mi tío nos impartía allí 678 44| cuello, abrazándole con violencia. ~ 679 70| escándalo? ¿Qué situación violenta tal vez? ~ 680 12| Pronunciaba esa palabra violentamente como si hubiera disparado 681 24| una de la madrugada, un violento campanillazo nos hizo estremecer 682 15| que tres veces al año, la víspera de las vacaciones. En cuanto 683 46| granuja. He querido echar un vistazo sobre este infierno de París 684 85| abierta como si hubiera visto al demonio, y soplando como 685 11| Rosalía, Gertrude Malaudin, viuda de Théodore Magloire Césaire, 686 15| Vivíamos allá en una piedad estrecha, 687 18| que habitaban en la misma vivienda. ~ 688 46| otro. Y se rió con una risa vociferante,  y después continuó: ~ 689 33| Pensé volverme loco.¿Qué hacer? Corría 690 35| Después volví, abrí la puerta de fuera;


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