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Guy de Maupassant
Una vendetta

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)


    Párrafo
1 1| casa de la viuda Savarini, abierta al borde mismo de la costa, 2 1| borde mismo de la costa, abre sus tres ventanas sobre 3 3| Entraron en Longosardo, y acercándose a una panadería, preguntó 4 1| Savarini, y ya nadie se acordó de aquello en Bonifacio.~*~~ 5 2| Durante tres meses la acostumbró a aquella especie de lucha, 6 1| nidos de pájaros salvajes acurrucados sobre su roca, dominando 7 2| Anda!-con una voz aguda y levantando el dedo.~ 8 1| que hace el servicio de Ajaccio.~    Sobre la blanca montaña, 9 2| salto formidable, el animal alcanzó la garganta del maniquí, 10 | algunos 11 1| una pobre casita de los alrededores de Bonifacio. La población, 12 2| estremecía y miraba a su ama, que le decía:~    -¡Anda!- 13 1| cuerpo de su hijo, que dos amigos lo llevaron, no lloró, pero 14 3| mientras que "Vigilante" le apretaba el cuello, que luego arrancaba 15 | aquello 16 2| hocico entre las cuerdas y arrancando los pedazos de morcilla.~ 17 1| mirándolo; después tendió su arrugada mano sobre el cadáver y 18 2| como recompensa la morcilla asada.~    Desde que veía al maniquí, " 19 2| volvió a su casa y la puso a asar. "Vigilante", enloquecida, 20 2| conquistada a mordiscos. Ya no la ataba; pero con un gesto la hacía 21 2| brillantes; después volvió a atar la perra, la hizo ayunar 22 1| acompañada de la perra, que aullaba de un modo lastimero y no 23 1| Vigilante" se puso a dar unos aullidos largos, desgarradores, horribles.~    24 2| con una cadena; el animal aulló todo el día y toda la noche, 25 1| forma una mancha más blanca aun, como nidos de pájaros salvajes 26 2| hombre de paja y callaba, aunque la devoraba el hambre.~    27 1| paso terrible en que no se aventuran los barcos grandes.~    28 2| rodillas, pidió a Dios la ayudara y la sostuviera, dándole 29 3| cual hacía dos días que ayunaba.~    Entraron en Longosardo, 30 2| a atar la perra, la hizo ayunar otros dos días y volvió 31 1| escollos de la costa más baja de la Cerdeña. A sus pies, 32 2| Cuando arrancaba un pedazo se bajaba y se lanzaba luego por otro, 33 2| donde se refugiaban los bandidos corsos. Estos poblaban aquella 34 1| habían quedado entre la barba y los cabellos.~La madre 35 3| hombre y se embarcó en la barca de un pescador, que la condujo 36 1| que no se aventuran los barcos grandes.~    El viento sin 37 1| flaca con pelos largos y bastos, de la raza de los perros 38 2| mirando sin cesar un punto blanco de la costa, que era un 39 1| viuda Savarini, abierta al borde mismo de la costa, abre 40 1| por el estrecho, cuyos dos bordes destruye.~    La casa de 41 3| garganta. El hombre tendió los brazos y rodó por tierra; durante 42 2| inmóvil, miraba con los ojos brillantes; después volvió a atar la 43 2| Entonces la vieja se fue a buscar en casa del carnicero un 44 1| quedado entre la barba y los cabellos.~La madre se puso a hablarle; 45 2| venganza. ¿Cómo la llevaría a cabo, enferma y casi al pie del 46 | cada 47 2| miraba aquel hombre de paja y callaba, aunque la devoraba el hambre.~    48 1| al oír su voz la perra se calló.~    -Yo te vengaré, hijo 49 1| por todas partes: sobre la camisa rota para la primera cura, 50 1| chaleco, en el pantalón, en la cara, en las manos; cuajarones 51 2| fue a buscar en casa del carnicero un gran pedazo de morcilla 52 1| blanca montaña, el montón de casas forma una mancha más blanca 53 1| con su hijo en una pobre casita de los alrededores de Bonifacio. 54 1| que servía al joven para cazar.~    Una tarde, después 55 1| para la primera cura, en el chaleco, en el pantalón, en la cara, 56 1| espaldas, vestido con su chaqueta de paño grueso, que se veía 57 1| suspendida sobre el mar, mira por cima el estrecho erizado de escollos 58 2| cuerpo humano, y luego lo clavó en un palo delante del sitio 59 2| dieran un costal de paja. Cogió un traje viejo que había 60 2| La anciana no le dio de comer, y la perra, furiosa, ladraba 61 3| pobre viejo con un perro que comía unos pedazos negros que 62 | Cómo 63 3| tía Savarini, confesó y comulgó un domingo con mucha devoción, 64 3| barca de un pescador, que la condujo al otro lado de la costa, 65 3| oportuno la tía Savarini, confesó y comulgó un domingo con 66 2| lucha, a aquella comida conquistada a mordiscos. Ya no la ataba; 67 1| Bonifacio. La población, construida en un saliente de la montaña, 68 1| lloraba lágrimas silenciosas contemplándolo.~    El joven estaba tendido 69 2| vieja hizo con el asado una corbata al hombre de paja, y se 70 1| que parece un gigantesco corredor, el cual sirve de puerto 71 2| refugiaban los bandidos corsos. Estos poblaban aquella 72 1| rodea casi enteramente una cortadura de la costa que parece un 73 2| estaba allí, no hacía otra cosa.~    Una noche que "Vigilante" 74 2| a rogar que le dieran un costal de paja. Cogió un traje 75 2| aquella aldea delante de las costas de su patria, y allí esperaban 76 1| en la cara, en las manos; cuajarones de sangre se le habían quedado 77 2| metiendo su hocico entre las cuerdas y arrancando los pedazos 78 1| promete! Y ya sabes que cumple siempre sus promesas.~    79 1| camisa rota para la primera cura, en el chaleco, en el pantalón, 80 1| se mete por el estrecho, cuyos dos bordes destruye.~    81 2| ayudara y la sostuviera, dándole fuerzas para vengar a su 82 1| Entonces "Vigilante" se puso a dar unos aullidos largos, desgarradores, 83 2| miraba a su ama, que le decía:~    -¡Anda!-con una voz 84 2| voz aguda y levantando el dedo.~ 85 2| No había dejado ni hermanos, ni primos, 86 1| hijo mío; duerme, duerme, descansa, que serás vengado, ¿entiendes? ¡ 87 1| paño grueso, que se veía desgarrada en el pecho: parecía dormir, 88 1| dar unos aullidos largos, desgarradores, horribles.~    Así siguieron 89 1| que golpea sobre la costa desnuda y se mete por el estrecho, 90 1| aquel horizonte salvaje y desolado.~    Allí vivía sola con 91 1| estrecho, cuyos dos bordes destruye.~    La casa de la viuda 92 3| comulgó un domingo con mucha devoción, y luego se puso un traje 93 2| paja y callaba, aunque la devoraba el hambre.~    Entonces 94 2| enseñado a desgarrarlo, a devorarlo, hasta cuando no tenía la 95 2| un vecino a rogar que le dieran un costal de paja. Cogió 96 2| Allí, de rodillas, pidió a Dios la ayudara y la sostuviera, 97 1| acurrucados sobre su roca, dominando aquel paso terrible en que 98 3| Savarini, confesó y comulgó un domingo con mucha devoción, y luego 99 1| desgarrada en el pecho: parecía dormir, pero se veía sangre por 100 3| su casa, y aquella noche durmió muy bien.~FIN~ 101 2| sosiego ni reposo. La perra, echada a sus pies, la miraba, y 102 2| Vigilante", enloquecida, estaba echando espuma con los ojos fijos 103 3| la puerta y dijo:~    -¡Eh, Nicolás!~    Él se volvió, 104 2| a repetir aquel extraño ejercicio.~    Durante tres meses 105 3| un traje de hombre y se embarcó en la barca de un pescador, 106 2| los ojos fijos sobre el embutido.~    La vieja hizo con el 107 3| su tienda.~    La vieja empujó la puerta y dijo:~    -¡ 108 2| sitio donde la perra estaba encadenada. Después le puso una cabeza 109 1| sola con el cuerpo y se encerró acompañada de la perra, 110 2| Cómo la llevaría a cabo, enferma y casi al pie del sepulcro? 111 2| puso a asar. "Vigilante", enloquecida, estaba echando espuma con 112 3| Come! ¡Come!~    El animal, enloquecido, se lanzó y le mordió en 113 2| el maniquí.~    La había enseñado a desgarrarlo, a devorarlo, 114 1| otro lado, la rodea casi enteramente una cortadura de la costa 115 1| hasta por la mañana que enterraron a Antonio Savarini, y ya 116 1| descansa, que serás vengado, ¿entiendes? ¡Tu madre te lo promete! 117 3| dos días que ayunaba.~    Entraron en Longosardo, y acercándose 118 1| cima el estrecho erizado de escollos de la costa más baja de 119 1| joven estaba tendido de espaldas, vestido con su chaqueta 120 2| la acostumbró a aquella especie de lucha, a aquella comida 121 2| costas de su patria, y allí esperaban el momento de volver. En 122 2| podía olvidarlo, y no podía esperar. ¿Qué haría? No dormía ninguna 123 2| enloquecida, estaba echando espuma con los ojos fijos sobre 124 | Este 125 | Estos 126 2| maniquí, "Vigilante" se estremecía y miraba a su ama, que le 127 2| Pasó el día, y la perra, extenuada, dormía; por la mañana tenía 128 2| y volvió a repetir aquel extraño ejercicio.~    Durante tres 129 2| idea salvaje, vengativa, feroz; lo meditó hasta la mañana, 130 1| de su hijo, con la mirada fija, lloraba lágrimas silenciosas 131 2| echando espuma con los ojos fijos sobre el embutido.~    La 132 | FIN 133 1| Vigilante", una perraza flaca con pelos largos y bastos, 134 1| montaña, el montón de casas forma una mancha más blanca aun, 135 2| la perra.~    De un salto formidable, el animal alcanzó la garganta 136 1| él, poniendo sus labios fríos sobre los labios del muerto. 137 | fué 138 2| de paja, y se la ató bien fuerte; después soltó a la perra.~    139 2| y la sostuviera, dándole fuerzas para vengar a su hijo.~Volvió 140 2| dio de comer, y la perra, furiosa, ladraba sin cesar, y así 141 1| El viento sin reposo fustiga el mar, que golpea sobre 142 1| la raza de los perros de ganado, y que servía al joven para 143 2| no la ataba; pero con un gesto la hacía lanzarse sobre 144 1| de la costa que parece un gigantesco corredor, el cual sirve 145 1| reposo fustiga el mar, que golpea sobre la costa desnuda y 146 3| algunos segundos se retorció, golpeando el suelo con los pies; después 147 1| se aventuran los barcos grandes.~    El viento sin reposo 148 1| con su chaqueta de paño grueso, que se veía desgarrada 149 3| vecinos recordaron después haber visto salir de casa del 150 1| cuajarones de sangre se le habían quedado entre la barba y 151 1| viuda de Pablo Savarini habitaba sola con su hijo en una 152 1| cabellos.~La madre se puso a hablarle; al oír su voz la perra 153 1| días al viejo vapor que hace el servicio de Ajaccio.~    154 2| callaba, aunque la devoraba el hambre.~    Entonces la vieja se 155 2| y no podía esperar. ¿Qué haría? No dormía ninguna noche, 156 2| No había dejado ni hermanos, ni primos, ni ningún pariente 157 2| luego por otro, metiendo su hocico entre las cuerdas y arrancando 158 2| con las patas sobre los hombros se puso a desgarrarlo. Cuando 159 1| tres ventanas sobre aquel horizonte salvaje y desolado.~    160 1| aullidos largos, desgarradores, horribles.~    Así siguieron los dos, 161 2| que pareció ser un cuerpo humano, y luego lo clavó en un 162 1| que aquella misma noche huyó a Cerdeña.~    Cuando la 163 2| amo, la anciana tuvo una idea salvaje, vengativa, feroz; 164 2| cuando fue de día se fue a la iglesia. Allí, de rodillas, pidió 165 1| lado de su amo. La madre, inclinándose sobre el cuerpo de su hijo, 166 1| promesas.~    Después se inclinó sobre él, poniendo sus labios 167 1| a las lanchas pescadoras italianas o sardas, y cada quince 168 2| había prometido, lo había jurado al cadáver; no podía olvidarlo, 169 1| mano sobre el cadáver y juró vengarlo. ~    170 3| Cuando lo juzgó oportuno la tía Savarini, 171 1| la mirada fija, lloraba lágrimas silenciosas contemplándolo.~    172 1| cual sirve de puerto a las lanchas pescadoras italianas o sardas, 173 2| un pedazo se bajaba y se lanzaba luego por otro, metiendo 174 2| pero con un gesto la hacía lanzarse sobre el maniquí.~    La 175 3| animal, enloquecido, se lanzó y le mordió en la garganta. 176 1| que aullaba de un modo lastimero y no se separaba del lado 177 2| pies, la miraba, y a veces levantaba la cabeza y ladraba. Desde 178 2| Anda!-con una voz aguda y levantando el dedo.~ 179 2| era un pueblecillo sardo, llamado Longosardo, donde se refugiaban 180 2| que "Vigilante" parecía llamar a su amo, la anciana tuvo 181 3| acompañada de su perra.~    Llevaba en un saco un gran pedazo 182 2| en su venganza. ¿Cómo la llevaría a cabo, enferma y casi al 183 1| hijo, que dos amigos lo llevaron, no lloró, pero se quedó 184 1| hijo, con la mirada fija, lloraba lágrimas silenciosas contemplándolo.~    185 1| dos amigos lo llevaron, no lloró, pero se quedó inmóvil mirándolo; 186 2| acostumbró a aquella especie de lucha, a aquella comida conquistada 187 1| montón de casas forma una mancha más blanca aun, como nidos 188 1| después tendió su arrugada mano sobre el cadáver y juró 189 1| pantalón, en la cara, en las manos; cuajarones de sangre se 190 2| viejo que había sido de su marido, lo rellenó hasta que pareció 191 2| salvaje, vengativa, feroz; lo meditó hasta la mañana, y cuando 192 2| ejercicio.~    Durante tres meses la acostumbró a aquella 193 1| sobre la costa desnuda y se mete por el estrecho, cuyos dos 194 2| lanzaba luego por otro, metiendo su hocico entre las cuerdas 195 | mientras 196 | mío 197 1| suspendida sobre el mar, mira por cima el estrecho erizado 198 1| cuerpo de su hijo, con la mirada fija, lloraba lágrimas silenciosas 199 2| Así pensaba la anciana, mirando sin cesar un punto blanco 200 1| lloró, pero se quedó inmóvil mirándolo; después tendió su arrugada 201 | misma 202 | mismo 203 1| perra, que aullaba de un modo lastimero y no se separaba 204 2| patria, y allí esperaban el momento de volver. En aquella aldea 205 1| Sobre la blanca montaña, el montón de casas forma una mancha 206 3| enloquecido, se lanzó y le mordió en la garganta. El hombre 207 2| aquella comida conquistada a mordiscos. Ya no la ataba; pero con 208 | mucha 209 1| Así siguieron los dos, la mujer y el animal, hasta por la 210 | muy 211 | nada 212 2| gran pedazo de morcilla negra, volvió a su casa y la puso 213 3| perro que comía unos pedazos negros que le daba su amo.~    214 1| mancha más blanca aun, como nidos de pájaros salvajes acurrucados 215 2| hermanos, ni primos, ni ningún pariente que pudiera vengarlo; 216 | ninguna 217 | o 218 3| Rovalati. Este, que era de oficio zapatero, trabajaba en un 219 1| madre se puso a hablarle; al oír su voz la perra se calló.~    - 220 3| pedazo de asado que le hacía oler a la perra, la cual hacía 221 2| jurado al cadáver; no podía olvidarlo, y no podía esperar. ¿Qué 222 3| Cuando lo juzgó oportuno la tía Savarini, confesó 223 | otros 224 1| La viuda de Pablo Savarini habitaba sola con 225 1| blanca aun, como nidos de pájaros salvajes acurrucados sobre 226 2| y luego lo clavó en un palo delante del sitio donde 227 3| Longosardo, y acercándose a una panadería, preguntó por la casa de 228 1| vestido con su chaqueta de paño grueso, que se veía desgarrada 229 1| cura, en el chaleco, en el pantalón, en la cara, en las manos; 230 1| cortadura de la costa que parece un gigantesco corredor, 231 2| marido, lo rellenó hasta que pareció ser un cuerpo humano, y 232 2| hermanos, ni primos, ni ningún pariente que pudiera vengarlo; sólo 233 1| se veía sangre por todas partes: sobre la camisa rota para 234 1| su roca, dominando aquel paso terrible en que no se aventuran 235 2| garganta del maniquí, y con las patas sobre los hombros se puso 236 2| delante de las costas de su patria, y allí esperaban el momento 237 1| se veía desgarrada en el pecho: parecía dormir, pero se 238 2| los ojos relucientes, el pelo erizado, y tiraba sin cesar 239 1| una perraza flaca con pelos largos y bastos, de la raza 240 1| su perra "Vigilante", una perraza flaca con pelos largos y 241 3| muerto un pobre viejo con un perro que comía unos pedazos negros 242 1| bastos, de la raza de los perros de ganado, y que servía 243 3| embarcó en la barca de un pescador, que la condujo al otro 244 1| de puerto a las lanchas pescadoras italianas o sardas, y cada 245 2| iglesia. Allí, de rodillas, pidió a Dios la ayudara y la sostuviera, 246 2| cabo, enferma y casi al pie del sepulcro? Pero lo había 247 2| los bandidos corsos. Estos poblaban aquella aldea delante de 248 1| alrededores de Bonifacio. La población, construida en un saliente 249 1| Después se inclinó sobre él, poniendo sus labios fríos sobre los 250 3| acercándose a una panadería, preguntó por la casa de Nicolás Rovalati. 251 1| sobre la camisa rota para la primera cura, en el chaleco, en 252 2| había dejado ni hermanos, ni primos, ni ningún pariente que 253 1| sabes que cumple siempre sus promesas.~    Después se inclinó 254 1| entiendes? ¡Tu madre te lo promete! Y ya sabes que cumple siempre 255 2| sepulcro? Pero lo había prometido, lo había jurado al cadáver; 256 2| ni ningún pariente que pudiera vengarlo; sólo su madre. 257 2| de la costa, que era un pueblecillo sardo, llamado Longosardo, 258 3| La vieja empujó la puerta y dijo:~    -¡Eh, Nicolás!~    259 1| corredor, el cual sirve de puerto a las lanchas pescadoras 260 1| muerto a traición de una puñalada por Nicolás Rovalati, que 261 2| anciana, mirando sin cesar un punto blanco de la costa, que 262 | Qué 263 1| cuajarones de sangre se le habían quedado entre la barba y los cabellos.~ 264 1| No quiso que nadie se quedara allí; se quedó sola con 265 1| italianas o sardas, y cada quince días al viejo vapor que 266 1| No quiso que nadie se quedara allí; 267 1| pelos largos y bastos, de la raza de los perros de ganado, 268 1| Cuando la anciana madre recibió el cuerpo de su hijo, que 269 2| cuello. Luego le daba como recompensa la morcilla asada.~    Desde 270 3| pedazos.~    Dos vecinos recordaron después haber visto salir 271 2| llamado Longosardo, donde se refugiaban los bandidos corsos. Estos 272 2| En aquella aldea se había refugiado Nicolás Rovalati.~    Siempre 273 2| había sido de su marido, lo rellenó hasta que pareció ser un 274 2| la mañana tenía los ojos relucientes, el pelo erizado, y tiraba 275 2| otros dos días y volvió a repetir aquel extraño ejercicio.~    276 3| durante algunos segundos se retorció, golpeando el suelo con 277 1| Una tarde, después de una reyerta, Antonio Savarini fué muerto 278 3| zapatero, trabajaba en un rincón de su tienda.~    La vieja 279 1| salvajes acurrucados sobre su roca, dominando aquel paso terrible 280 1| pies, del otro lado, la rodea casi enteramente una cortadura 281 2| fue a la iglesia. Allí, de rodillas, pidió a Dios la ayudara 282 3| hombre tendió los brazos y rodó por tierra; durante algunos 283 2| fue a casa de un vecino a rogar que le dieran un costal 284 1| partes: sobre la camisa rota para la primera cura, en 285 1| madre te lo promete! Y ya sabes que cumple siempre sus promesas.~    286 3| perra.~    Llevaba en un saco un gran pedazo de asado 287 1| población, construida en un saliente de la montaña, suspendida 288 3| recordaron después haber visto salir de casa del muerto un pobre 289 2| soltó a la perra.~    De un salto formidable, el animal alcanzó 290 1| aun, como nidos de pájaros salvajes acurrucados sobre su roca, 291 1| lanchas pescadoras italianas o sardas, y cada quince días al viejo 292 2| que era un pueblecillo sardo, llamado Longosardo, donde 293 3| tierra; durante algunos segundos se retorció, golpeando el 294 2| Rovalati.~    Siempre sola y sentada delante de la ventana, la 295 1| un modo lastimero y no se separaba del lado de su amo. La madre, 296 2| enferma y casi al pie del sepulcro? Pero lo había prometido, 297 | ser 298 1| duerme, duerme, descansa, que serás vengado, ¿entiendes? ¡Tu 299 1| perros de ganado, y que servía al joven para cazar.~    300 1| viejo vapor que hace el servicio de Ajaccio.~    Sobre la 301 2| un traje viejo que había sido de su marido, lo rellenó 302 2| otra noche; a la mañana siguiente, la tía Savarini fue a casa 303 1| desgarradores, horribles.~    Así siguieron los dos, la mujer y el animal, 304 1| mirada fija, lloraba lágrimas silenciosas contemplándolo.~    El joven 305 1| gigantesco corredor, el cual sirve de puerto a las lanchas 306 2| clavó en un palo delante del sitio donde la perra estaba encadenada. 307 3| Él se volvió, y entonces, soltando la perra, dijo:~    -¡Anda! ¡ 308 2| ató bien fuerte; después soltó a la perra.~    De un salto 309 2| de trapos.~    La perra, sorprendida, miraba aquel hombre de 310 2| ninguna noche, ni tenía sosiego ni reposo. La perra, echada 311 2| pidió a Dios la ayudara y la sostuviera, dándole fuerzas para vengar 312 3| se retorció, golpeando el suelo con los pies; después quedó 313 1| saliente de la montaña, suspendida sobre el mar, mira por cima 314 1| contemplándolo.~    El joven estaba tendido de espaldas, vestido con 315 1| roca, dominando aquel paso terrible en que no se aventuran los 316 3| trabajaba en un rincón de su tienda.~    La vieja empujó la 317 3| tendió los brazos y rodó por tierra; durante algunos segundos 318 2| relucientes, el pelo erizado, y tiraba sin cesar de la cadena.~    319 | toda 320 | todas 321 | todo 322 3| era de oficio zapatero, trabajaba en un rincón de su tienda.~    323 1| Antonio Savarini fué muerto a traición de una puñalada por Nicolás 324 2| Después le puso una cabeza de trapos.~    La perra, sorprendida, 325 | Tu 326 2| llamar a su amo, la anciana tuvo una idea salvaje, vengativa, 327 1| cada quince días al viejo vapor que hace el servicio de 328 2| sus pies, la miraba, y a veces levantaba la cabeza y ladraba. 329 2| Savarini fue a casa de un vecino a rogar que le dieran un 330 3| arrancaba en pedazos.~    Dos vecinos recordaron después haber 331 1| duerme, descansa, que serás vengado, ¿entiendes? ¡Tu madre te 332 2| la anciana pensaba en su venganza. ¿Cómo la llevaría a cabo, 333 2| sostuviera, dándole fuerzas para vengar a su hijo.~Volvió a su casa 334 1| perra se calló.~    -Yo te vengaré, hijo mío; duerme, duerme, 335 2| anciana tuvo una idea salvaje, vengativa, feroz; lo meditó hasta 336 2| y sentada delante de la ventana, la anciana pensaba en su 337 1| la costa, abre sus tres ventanas sobre aquel horizonte salvaje 338 1| estaba tendido de espaldas, vestido con su chaqueta de paño 339 1| los barcos grandes.~    El viento sin reposo fustiga el mar, 340 3| recordaron después haber visto salir de casa del muerto 341 1| salvaje y desolado.~    Allí vivía sola con su hijo Antonio 342 2| esperaban el momento de volver. En aquella aldea se había 343 | Yo 344 3| Este, que era de oficio zapatero, trabajaba en un rincón


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