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Guy de Maupassant
Viaje del Horla

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)


18-instr | intre-zonas

    Párrafo
1 1 | recibido, durante la mañana del 18 de julio, el siguiente telegrama: “ 2 29 | entusiasta, esta tierra que abandonamos, a la que no nos sujeta 3 9 | una vez que hubieran sido abiertas y de que se quebrantara 4 2 | Enormes y oscuras avenidas se abren entre los pesados gasómetros 5 77 | nos habíamos equivocado en absoluto. Ahora ya no veíamos la 6 22 | nuestro alrededor el lastre accesorio que nos retiene unidos a 7 16 | alejarlo para evitar un accidente  durante la salida. ~ 8 8 | antiguos barnices a base de aceite de lino tenían el doble 9 46 | la luna a menudo ha hecho acelerar demasiado  a los aerostatos 10 67 | perfectamente que una tormenta se acerca. Un hombre finalmente nos 11 105| pasaban sobre las dunas se acercaban a nosotros, rodeando nuestro 12 77 | por el Este el cielo se aclara, volviéndose de un azul 13 43 | observamos desde muy alto, acodados en nuestra cesta como espectadores 14 24 | gran serpiente enrollada, acostada inmóvil, de la que no se 15 7 | Jovis, por el personal activo de la sociedad, y nada fuera. ~ 16 104| Acudían paisanos pero no osaban 17 29 | nosotros observamos, con admiración entusiasta, esta tierra 18 18 | trepa primero a la malla aérea entre la barquilla y el 19 33 | delante de este monstruo aéreo que pasa. ~ 20 46 | acelerar demasiado  a los aerostatos y que el viaje en altura 21 46 | El capitán Jovis afirma que la luna a menudo ha 22 11 | que semejan especialistas, afirman con autoridad, que volveremos 23 36 | lastre entre su rodillas, agarra de dicho saco un poco de 24 78 | Los paisanos matutinos agitan los brazos gritándonos: ~ 25 77 | noche. Pero  nubes se están aglutinando por detrás de nosotros, 26 103| furiosamente, con esfuerzos agonizantes. ~ 27 44 | no está, la tierra está ahogada bajo los vapores lechosos 28 32 | de sitio en sitio, fuegos aislados en las granjas, rosario 29 33 | el globo, lo ven y dan la alarma. Se les escucha, por toda 30 26 | capitán Jovis, radiante de alegría, se frota las manos repitiendo: ~ 31 16 | que, en repetidas veces, alejarlo para evitar un accidente  32 44 | prodigiosa, curiosamente alertas aunque inmóviles. Ya no 33 44 | los que ni merece la pena aletear. ~ 34 6 | resistencia de la tela de algodón tan delgada, de la que está 35 | algún 36 71 | grandes forjas exhalan su aliento estridente, parecido a los 37 5 | como la propia naturaleza alimenta a los seres hasta su nacimiento. 38 15 | bocinas, y las provisiones alimenticias, los gabanes, todo el pequeño 39 2 | entre los pesados gasómetros alineados uno detrás del otro, semejantes 40 | allí 41 45 | desaparecido de nuestras almas, toda preocupación ha abandonado 42 67 | un codazo; tiene miedo de alterar a sus pasajeros alegres 43 46 | aerostatos y que el viaje en altura va a continuar. ~ 44 95 | Jovis lo tira, y el Horla se alza ligeramente por encima del 45 23 | calles, y desde donde se alzan, de lugar en lugar, cúpulas, 46 98 | De un cuchillazo, la amarra que retiene el ancla es 47 22 | Soltad amarras!— y cortando de un cuchillazo 48 23 | volamos planeamos. Nuestros amigos gritan y aplauden, nosotros 49 63 | respondernos. La sombra amplificada  del Horla, dilatada como 50 8 | Añadamos que todo es nuevo en el 51 60 | a menudo yo he mirado y analizado desde el puente de mi pequeño 52 40 | temblando si se trata del ángel del juicio final que pasa. ~ 53 40 | sobre la tierra, pues los animales despiertos anuncian siempre 54 80 | arrebatadora, dominada por antiguas campanas, vista así desde 55 8 | impermeables al agua. Los antiguos barnices a base de aceite 56 40 | los animales despiertos anuncian siempre nuestra cercanía. 57 52 | mágica, se enciende y se apaga, después reaparece, se extingue 58 55 | serpentean, esos focos ardientes aparecen al mismo tiempo en cada 59 77 | la ciudad y a la derecha aparecía Roubaix, además de campos 60 21 | términos muy galantes, que se aparten un poco ya que teme que 61 37 | divertido, más delicado y más apasionante que la maniobra del globo. 62 41 | escape, que denominamos apéndice y que se cierra él solo 63 3 | disco de tela amarilla, aplastado contra el suelo, bajo una 64 23 | Nuestros amigos gritan y aplauden, nosotros ya casi ni les 65 12 | con trozos de periódico aplicados sobre la tela mojándolos. 66 71 | parecido a los rugidos del león apocalíptico; las altas chimeneas arrojan 67 28 | En efecto, no se pueden apreciar los ascensos y los descensos 68 80 | otra ciudad, muy lejos. Se aproxima, arrebatadora, dominada 69 70 | Lille. A medida  que nos aproximamos a ella aparece bajo nosotros, 70 104| osaban en ningún momento aproximarse. Estuvieron mucho tiempo 71 35 | suspendido de su tela de araña, dice al capitán Jovis: ~ 72 55 | que serpentean, esos focos ardientes aparecen al mismo tiempo 73 34 | Y los aromas del suelo suben hacia nosotros 74 80 | muy lejos. Se aproxima, arrebatadora, dominada por antiguas campanas, 75 25 | de segundo en segundo, arroja al vacío una hoja de papel 76 38 | pollo que acabamos de comer, arrojados hacia fuera, lo hacen subir 77 28 | y los descensos más que arrojando de vez en cuando una hoja 78 35 | Por  momentos ascendíamos y por momentos descendíamos. 79 28 | no se pueden apreciar los ascensos y los descensos más que 80 43 | nubes que la envolvían, y asciende hacia el cielo con lentitud. ~ 81 5 | comienza a sublevarse, y los asistentes del capitán Jovis, a medida 82 105| de los cuales saltaban de asombro con gestos salvajes, todas 83 25 | observan debe de parecerles un astro. El Sr. Mallet, de segundo 84 33 | mugen; todas las bestias asustadas se mueven delante de este 85 94 | cuyos pollos, palomas, patos asustados vuelan en todos los sentidos, 86 15 | Así que, se ata la barquilla, se traen los 87 23 | lugar, cúpulas, torres, atalayas; después, todo alrededor, 88 85 | su cuerda; a continuación atamos los barómetros y todos los 89 7 | Mallet, construido bajo su atenta mirada y por él. Todo ha 90 98 | es cortada y la dejamos atrás en un enorme campo de remolacha. ~ 91 81 | que está rodeada de agua, atravesada en todos los sentidos por 92 24 | se va hacia allá abajo, atravesando Paris, y la tierra entera 93 91 | crece, y ningún pájaro se atrevería a seguir nuestra loca carrera. ~ 94 33 | maullido de los gatos y los aullidos de los perros. Verdaderamente, 95 44 | prodigiosa, curiosamente alertas aunque inmóviles. Ya no sentimos 96 11 | especialistas, afirman con autoridad, que volveremos a caer antes 97 79 | Dejaos caer!— Pero nosotros avanzamos continuamente, sin subir 98 2 | cíclopes. Enormes y oscuras avenidas se abren entre los pesados 99 106| Con la ayuda de los paisanos belgas, 100 71 | tintinean, arrojan resplandores azules, rojos, amarillos, verdes, 101 79 | continuamente, sin subir ni bajar, inclinados al borde de 102 94 | llegamos con una rapidez de bala sobre una enorme granja, 103 14 | salimos, el aerostato se balancea, enorme y transparente, 104 43 | como espectadores sobre un balcón. Ella, reluciente y redonda, 105 8 | impermeables al agua. Los antiguos barnices a base de aceite de lino 106 6 | cortadas que llevará la barquita. ~ 107 8 | Los antiguos barnices a base de aceite de lino tenían 108 61 | que se detiene, grito de bebedor rezagado. Nosotros vociferamos: ~ 109 60 | indudablemente  nos dirigíamos hacia Bélgica. ~ 110 5 | hasta su nacimiento. La bestia que despegará  pronto comienza 111 33 | porque mugen; todas las bestias asustadas se mueven delante 112 90 | encerrada en una bolsita de tela blanca y colocada bien a la vista 113 23 | caminos extensos, estrechos y blancos en el medio de los verdes 114 90 | religiosamente encerrada en una bolsita de tela blanca y colocada 115 39 | El río o el bosque que atravesamos, soplándonos 116 15 | sirena que haremos gemir y bramar en la noche, también las 117 78 | paisanos matutinos agitan los brazos gritándonos: ~ 118 82 | Se trataba de Bruges; pero a penas la habíamos 119 33 | como gimen a la luna. Los bueyes, así mismo parecen despertarse 120 90 | mientras que el capitán Jovis busca en la lejanía un lugar favorable. ~ 121 24 | que no se percibe ni la cabeza ni la cola; viene desde 122 67 | muy a menudo soplar en los cabos. Entonces Jovis me da un 123 77 | arroyos, las vacas, las cabras. Y todo esto pasa bajo nosotros 124 | cada 125 108| tiempo, ya que ellos habían caído juntos y voluntariamente 126 21 | que teme que elevándose, caiga arena sobre sus sombreros; 127 6 | hecho el aerostato, está calculada en razón de la extensión 128 41 | encontrar sin duda una corriente cálida, y el globo se infla, perdiendo 129 40 | paisanos perturbados en sus camas deben de preguntarse temblando 130 23 | la tierra que perfila los caminos extensos, estrechos y blancos 131 80 | arrebatadora, dominada por antiguas campanas, vista así desde lo alto. 132 93 | Pasábamos sobre un canal. La nave tembló dos veces 133 81 | en todos los sentidos por canales. Se diría una Venecia del 134 77 | cantan, pero la voz de los canarios lo domina todo de modo que 135 4 | hermosa cesta cuadrada, una canasta de carne humana que porta 136 77 | ya han huido. Los gallos cantan, pero la voz de los canarios 137 13 | viajeros van a cenar a la cantina de la fábrica de gas, según 138 4 | doradas, en una placa de caoba: “El Horla”. ~ 139 50 | mezcladas, nos vuelven a la cara, como si subiera despedido 140 20 | aerostato está demasiado cargado para la larga travesía que 141 61 | nos responden, gritos de carretero que se detiene, grito de 142 30 | látigos, el traqueteo de los carreteros, el recorrido y el pitido 143 94 | huyen, perturbados, hacia la casa. ~ 144 77 | prados, otros campos, otras casas ya han huido. Los gallos 145 77 | parecen amarillos, grises o castaños en la noche. Pero  nubes 146 9 | el revestimiento, llamado cataplasma, con el que se les guarnecía. 147 107| la tormenta que nos daba caza delante de nosotros. ~ 148 107| torrencial y los resplandores cegadores de la tormenta que nos daba 149 13 | detalles, los viajeros van a cenar a la cantina de la fábrica 150 11 | Muchas otras cosas además son censuradas en este globo de un modelo 151 40 | anuncian siempre nuestra cercanía. De vez en cuando nos llega 152 9 | presentaban el peligro de cerrarse de nuevo imperfectamente 153 41 | él solo tan pronto como cesa la dilatación. ~ 154 49 | el Sr. Mallet grita sin cesar: ~ 155 36 | puñado. Y el capitán, que charla y ríe con nosotros, con 156 30 | sobre las carreteras, el chasquido de los látigos, el traqueteo 157 71 | apocalíptico; las altas chimeneas arrojan al viento sus penachos 158 30 | trenes, y las risas de los chiquillos que corren y juegan en las 159 2 | colosales de una ciudad de cíclopes. Enormes y oscuras avenidas 160 41 | denominamos apéndice y que se cierra él solo tan pronto como 161 12 | durante el transporte, y se le cierran, según la costumbre, con 162 47 | todavía a dos mil trescientos cincuenta metros, el globo por fin 163 40 | vez en cuando nos llega la circulación de un tren o el silbido 164 24 | montaña pequeña, lejana y circular. ~ 165 105| globo en un extraño y cómico círculo de cuernos, de enormes ojos 166 60 | Escuché claramente un enorme ruido de fragua 167 77 | volviéndose de un azul claro con reflejos rojos. Es el 168 81 | y vertiginosos, suaves y claros, parecen surgidos para nosotros 169 67 | Entonces Jovis me da un codazo; tiene miedo de alterar 170 33 | todo el doble grito de las codornices, después el maullido de 171 24 | percibe ni la cabeza ni la cola; viene desde allá abajo, 172 108| Jovis, de cuya intrepidez mi colega Paul Ginisty me había hablado 173 85 | nave al Sr. Mallet siempre colgado de su cuerda; a continuación 174 81 | caboguía, larga cuerda colgante bajo la cesta, ha estado 175 90 | bolsita de tela blanca y colocada bien a la vista para que 176 5 | Horla crece, esparcen y colocan en su sitio la red que lo 177 2 | Villette. Parecían las ruinas colosales de una ciudad de cíclopes. 178 2 | detrás del otro, semejantes a columnas monstruosas, truncadas, 179 38 | del pollo que acabamos de comer, arrojados hacia fuera, 180 105| nuestro globo en un extraño y cómico círculo de cuernos, de enormes 181 5 | bestia que despegará  pronto comienza a sublevarse, y los asistentes 182 1 | mediodía, a la sede social. Comienzo de maniobras a las tres. 183 106| de los paisanos belgas, complacientes y hospitalarios, pudimos, 184 104| que el aerostato esté casi completamente desinflado. ~ 185 58 | facilidad que no llegábamos a comprender. El capitán se reía: ~ 186 67 | hombre finalmente nos ha comprendido y responde: ~ 187 22 | retiene unidos a tierra, concede al Horla su libertad. ~ 188 8 | en la aerostática. Debe conseguir que  la tela sea impenetrable 189 70 | Y de repente una ciudad considerable, dada la extensión de su 190 9 | mar y en plena noche, ha constatado, la semana pasada, la imperfección 191 7 | diseñado por el Sr. Mallet, construido bajo su atenta mirada y 192 42 | vemos lo suficiente para consultar los instrumentos, únicamente 193 6 | razón de la extensión de contacto de esta tela con la red 194 70 | extensión de su nube de contaminación, aparece justo delante de 195 15 | pequeño material que puede contener, además de los hombres, 196 46 | el viaje en altura va a continuar. ~ 197 41 | un olor a gas, fuerte y continuo, nos golpea: hemos vuelto 198 | contra 199 28 | globo sube; si semeja por el contrario volar hacia el cielo, es 200 44 | palpitar el corazón, nos hemos convertido en algo inexplicable, pájaros 201 44 | no sentimos palpitar el corazón, nos hemos convertido en 202 30 | risas de los chiquillos que corren y juegan en las plazas. ~ 203 41 | a encontrar sin duda una corriente cálida, y el globo se infla, 204 98 | que retiene el ancla es cortada y la dejamos atrás en un 205 6 | tela con la red de mallas cortadas que llevará la barquita. ~ 206 22 | Soltad amarras!— y cortando de un cuchillazo las cuerdas 207 63 | los árboles y sobre las cosechas. ~ 208 80 | lo alto. Discutimos. ¿Es Courtrai? ¿Es Gand? ~ 209 59 | nuestro globo,—dijo. Va creciendo a medida que descendamos. ~ 210 70 | sorprendente lava de fuego, que me creo transportado a un país fabuloso 211 4 | barquilla, una hermosa cesta cuadrada, una canasta de carne humana 212 105| hombres, algunos de los cuales saltaban de asombro con 213 45 | trescientos, después mil cuatrocientos, después mil quinientos; 214 5 | en su sitio la red que lo cubre, de forma que la presión 215 77 | por detrás de nosotros, cubriendo la luna, mientras que por 216 14 | que continúan madurando, cubriéndola de fuego, los últimos rayos 217 22 | cortando de un cuchillazo las cuerdas que suspenden a nuestro 218 105| extraño y cómico círculo de cuernos, de enormes ojos y de narices 219 34 | me invadía; bienestar del cuerpo y del espíritu, pleno de 220 100| Atención!¡ Enganchaos! ¡Cuidado con las cabezas! ~ 221 52 | un gran país seco, bien cultivado, lleno de carreteras, muy 222 77 | Roubaix, además de campos bien cultivados, regulares, en tonos diferentes 223 77 | tonos diferentes según los cultivos y que todos parecen amarillos, 224 23 | alzan, de lugar en lugar, cúpulas, torres, atalayas; después, 225 44 | esta grandeza prodigiosa, curiosamente alertas aunque inmóviles. 226 55 | tiempo en cada giro del curso del agua; pero como el globo 227 94 | sobre una enorme granja, cuyos pollos, palomas, patos asustados 228 67 | cabos. Entonces Jovis me da un codazo; tiene miedo de 229 107| cegadores de la tormenta que nos daba caza delante de nosotros. ~ 230 70 | una ciudad considerable, dada la extensión de su nube 231 21 | de la nave, ruega a las damas, en términos muy galantes, 232 33 | huelen el globo, lo ven y dan la alarma. Se les escucha, 233 85 | duros que podrían hacernos daño con las sacudidas. ~ 234 20 | para la larga travesía que debemos emprender, y el Sr. Eyriès 235 40 | perturbados en sus camas deben de preguntarse temblando 236 32 | estuviéramos sobre Pontoise, deberíamos de ver la unión del Sena 237 104| Estuvieron mucho tiempo decidiéndose antes de venir a liberarnos, 238 10 | Podemos decir, que los dos descubrimientos 239 98 | el ancla es cortada y la dejamos atrás en un enorme campo 240 79 | Dejaos caer!— Pero nosotros avanzamos 241 6 | de la tela de algodón tan delgada, de la que está hecho el 242 81 | surgidos para nosotros de este delgado techo de piedra rozado en 243 6 | Esta operación es muy delicada y muy importante, ya que 244 44 | pensamos, ya no vivimos; vamos, deliciosamente inertes, a través del espacio. 245 34 | suelo suben hacia nosotros deliciosos, olores del heno, de  flores, 246 41 | por el tubo de escape, que denominamos apéndice y que se cierra 247 63 | Pero el globo va tan deprisa que jamás el hombre estupefacto 248 45 | Todo  recuerdo ha desaparecido de nuestras almas, toda 249 59 | Va creciendo a medida que descendamos. ~ 250 35 | ascendíamos y por momentos descendíamos. De minuto en minuto, el 251 28 | apreciar los ascensos y los descensos más que arrojando de vez 252 28 | el cielo, es que el globo desciende. ~ 253 49 | descendemos, muy rápido, sin desconfiar; el Sr. Mallet grita sin 254 43 | si se elevara desde las desconocidas profundidades del horizonte 255 34 | Un bienestar profundo, desconocido, me invadía; bienestar del 256 10 | Podemos decir, que los dos descubrimientos del capitán Jovis, principalmente 257 12 | Siempre crece, lentamente. Le descubrimos pequeños rasgones hechos 258 90 | fuese tocada por nadie, fue desenrollada, y el Sr. Mallet la sostiene 259 8 | que, en poco tiempo, se deshacía como el papel. ~ 260 104| esté casi completamente desinflado. ~ 261 79 | borde de la cesta y mirando deslizarse el universo a nuestros pies. ~ 262 50 | la cara, como si subiera despedido desde abajo hacia los astros, 263 5 | nacimiento. La bestia que despegará  pronto comienza a sublevarse, 264 33 | bueyes, así mismo parecen despertarse en los establos, porque 265 40 | tierra, pues los animales despiertos anuncian siempre nuestra 266 71 | amarillos, verdes, reflejos de diamantes monstruosos, de rubíes, 267 34 | había respirado con tanta dicha. Un bienestar profundo, 268 36 | entre su rodillas, agarra de dicho saco un poco de arena y 269 33 | tenemos todavía luz, a las diez pasadas. Ahora escuchamos 270 77 | cultivados, regulares, en tonos diferentes según los cultivos y que 271 30 | embargo nos llegan distintos, difícilmente reconocibles. Se escucha 272 64 | Digo al capitán Jovis: ~ 273 59 | sombra de nuestro globo,—dijo. Va creciendo a medida que 274 41 | tan pronto como cesa la dilatación. ~ 275 63 | amplificada  del Horla, dilatada como una pelota de niño, 276 60 | Mediterráneo, indudablemente  nos dirigíamos hacia Bélgica. ~ 277 60 | parado en toda la noche de dirigirnos hacia la estrella polar, 278 3 | el aerostato, un enorme disco de tela amarilla, aplastado 279 7 | por otra parte, ha sido diseñado por el Sr. Mallet, construido 280 45 | esperanzas. Observamos, sentimos, disfrutamos perdidamente de este fantástico 281 42 | permanentemente. Ya no distinguimos la tierra; brumas ligeras 282 30 | rumores sin embargo nos llegan distintos, difícilmente reconocibles. 283 37 | No hay nada más divertido, más delicado y más apasionante 284 37 | enorme juguete, libre y dócil, que obedece con sorprendente 285 77 | la voz de los canarios lo domina todo de modo que se diría 286 80 | aproxima, arrebatadora, dominada por antiguas campanas, vista 287 37 | viento, al que nosotros no dominamos. ~ 288 4 | sobre su flanco, en letras doradas, en una placa de caoba: “ 289 14 | transparente, prodigioso fruto dorado, pera fantástica que continúan 290 4 | Doscientas o trescientas personas lo 291 105| vacas que pasaban sobre las dunas se acercaban a nosotros, 292 52 | Este pico en el aire ha durado más de dos horas. Pasa de 293 85 | barómetros y todos los objetos duros que podrían hacernos daño 294 42 | tierra ya no nos reenvía el eco de nuestras bocinas; hemos 295 2 | otra época algún espantoso edificio de hierro. ~ 296 27 | Cómo?, este barniz, ¡eh!, este barniz. ~ 297 108| cielo, la puesta de sol, la elevación de la luna y la vuelta del 298 21 | un poco ya que teme que elevándose, caiga arena sobre sus sombreros; 299 43 | y de repente, como si se elevara desde las desconocidas profundidades 300 | ello 301 30 | Todos sus rumores sin embargo nos llegan distintos, difícilmente 302 52 | de nuevo. Jovis, a quien embriaga el espacio, grita: ~ 303 44 | mudos, alegres y locos, embriagados por esta grandeza prodigiosa, 304 31 | respondemos con la sirena que emite gemidos quejumbrosos, horribles, 305 12 | de obstrucción inquieta y emociona al público. ~ 306 106| pudimos, en poco tiempo, empaquetar todo nuestro material y 307 20 | larga travesía que debemos emprender, y el Sr. Eyriès debe, no 308 16 | Como el viento empuja el globo sobre los gasómetros, 309 90 | válvula, religiosamente encerrada en una bolsita de tela blanca 310 52 | resplandeciente, mágica, se enciende y se apaga, después reaparece, 311 32 | Se encienden luces de sitio en sitio, 312 24 | prados y de bosques que encierra en el horizonte una montaña 313 33 | Nos encontramos en realidad sobre Creil. 314 41 | nos golpea: hemos vuelto a encontrar sin duda una corriente cálida, 315 100| AtenciónEnganchaos! ¡Cuidado con las cabezas! ~ 316 32 | sobre el pequeño lago de Enghien. Aparece un río: es el Oise. 317 24 | semeja una gran serpiente enrollada, acostada inmóvil, de la 318 24 | atravesando Paris, y la tierra entera tiene aspecto de una inmensa 319 2 | A las cinco en punto yo entraba en la fábrica de gas de 320 3 | En el patio de entrada, donde yacía el aerostato, 321 23 | plataforma  azul oscura, entrecortada por las calles, y desde 322 29 | observamos, con admiración entusiasta, esta tierra que abandonamos, 323 43 | libera de las nubes que la envolvían, y asciende hacia el cielo 324 2 | sin duda portaban en otra época algún espantoso edificio 325 77 | No nos habíamos equivocado en absoluto. Ahora ya no 326 | esa 327 | esas 328 41 | invisible por el tubo de escape, que denominamos apéndice 329 37 | también es, antes que nada, el esclavo del viento, al que nosotros 330 88 | Las brumas nos lo habían escondido hasta ahora. El mar estaba 331 67 | bien el viento por haberlo escuchado muy a menudo soplar en los 332 33 | las diez pasadas. Ahora escuchamos los ruidos ligeros de los 333 60 | Escuché claramente un enorme ruido 334 63 | kilómetro; y en estos momentos, escucho, inclinado por fuera de 335 8 | hasta la válvula, dos cosas esenciales en la aerostática. Debe 336 103| resiste furiosamente, con esfuerzos agonizantes. ~ 337 71 | monstruosos, de rubíes, de esmeraldas, de turquesas, de zafiros, 338 | esos 339 2 | portaban en otra época algún espantoso edificio de hierro. ~ 340 5 | medida que el Horla crece, esparcen y colocan en su sitio la 341 11 | ello y, hombres que semejan especialistas, afirman con autoridad, 342 33 | realidad sobre Creil. El espectáculo es sorprendente, sobre la 343 43 | acodados en nuestra cesta como espectadores sobre un balcón. Ella, reluciente 344 3 | Se le llama la puesta en espera de la pesca; y de hecho 345 45 | tenemos penas, proyectos ni esperanzas. Observamos, sentimos, disfrutamos 346 1 | a las tres. Así pues, os espero en la fábrica a partir de 347 34 | bienestar del cuerpo y del espíritu, pleno de indolencia, de 348 5 | todos los ojos y a todos los espíritus. Es así como la propia naturaleza 349 88 | escondido hasta ahora. El mar estaba por todas partes, a la izquierda 350 13 | gas, según la costumbre establecida. ~ 351 33 | parecen despertarse en los establos, porque mugen; todas las 352 106| material y llevarlo a la estación de Heyst donde volvíamos 353 81 | colgante bajo la cesta, ha estado a punto de tocarlo, el campanario 354 54 | nada puede dar la idea del estallido prodigioso de esas placas 355 104| tierra sin que el aerostato esté casi completamente desinflado. ~ 356 | esto 357 23 | perfila los caminos extensos, estrechos y blancos en el medio de 358 60 | noche de dirigirnos hacia la estrella polar, que a menudo yo he 359 71 | forjas exhalan su aliento estridente, parecido a los rugidos 360 63 | deprisa que jamás el hombre estupefacto tiene tiempo de respondernos. 361 105| al mismo tiempo que los estupefactos hombres, algunos de los 362 32 | es Creil o Pontoise? Si estuviéramos sobre Pontoise, deberíamos 363 104| ningún momento aproximarse. Estuvieron mucho tiempo decidiéndose 364 19 | El Sr. Étienne Beer sube luego, después 365 16 | repetidas veces, alejarlo para evitar un accidente  durante la 366 4 | sentadas o de pie, o bien examinan la barquilla, una hermosa 367 71 | allí, las grandes forjas exhalan su aliento estridente, parecido 368 11 | experimentar con mucha suerte y éxito.  ~ 369 11 | modelo nuevo que vamos a experimentar con mucha suerte y éxito.  ~ 370 88 | Escaut, fusionado al Meuse, extendía hasta el mar sus bocas más 371 23 | que perfila los caminos extensos, estrechos y blancos en 372 52 | apaga, después reaparece, se extingue de nuevo. Jovis, a quien 373 54 | bruscamente aquí o allá y se extinguen igualmente rápido. ~ 374 105| rodeando nuestro globo en un extraño y cómico círculo de cuernos, 375 70 | un país fabuloso donde se fabrican piedras preciosas para los 376 70 | creo transportado a un país fabuloso donde se fabrican piedras 377 58 | carreteras, los árboles con tal facilidad que no llegábamos a comprender. 378 14 | prodigioso fruto dorado, pera fantástica que continúan madurando, 379 73 | Una voz, voz de farsante o de loco, nos responde: ~ 380 81 | errante. Es un buen día, fascinante, un buen día amigo que nos 381 90 | busca en la lejanía un lugar favorable. ~ 382 53 | Mirad, mirad ese fenómeno de la luna en el agua. No 383 8 | el doble inconveniente de fermentar y quemar la tela que, en 384 40 | trata del ángel del juicio final que pasa. ~ 385 81 | de tocarlo, el campanario flamenco se pone a dar las tres. 386 4 | humana que porta sobre su flanco, en letras doradas, en una 387 8 | impenetrable al gas, como los flancos de un navío son impermeables 388 81 | amigo que nos proporciona la Flandre. Respondemos con la sirena 389 97 | cuerda y descendemos como una flecha. ~ 390 34 | deliciosos, olores del heno, de  flores, de la tierra verde y húmeda, 391 23 | partimos. No sentimos nada; flotamos, subimos, volamos planeamos. 392 45 | algunas nubes plateadas que flotan más abajo. Los barómetros 393 55 | arroyos que serpentean, esos focos ardientes aparecen al mismo 394 71 | cerca de allí, las grandes forjas exhalan su aliento estridente, 395 5 | la red que lo cubre, de forma que la presión sea muy regular 396 11 | volveremos a caer antes de las fortificaciones. Muchas otras cosas además 397 60 | claramente un enorme ruido de fragua en la lejanía, y como no 398 39 | soplándonos un aire húmedo y frío, lo hace descender unos 399 1 | Continúan mis predicciones. Fronteras belgas. Salida del material 400 26 | radiante de alegría, se frota las manos repitiendo: ~ 401 14 | transparente, prodigioso fruto dorado, pera fantástica 402 90 | fuese tocada por nadie, fue desenrollada, y el Sr. Mallet 403 32 | luces de sitio en sitio, fuegos aislados en las granjas, 404 102| bien! Levántense con la fuerza de los puños. Vamos a tocar 405 | fuese 406 43 | Pero un fulgor apareció delante de nosotros, 407 103| que el globo se resiste furiosamente, con esfuerzos agonizantes. ~ 408 71 | tres. Los materiales en fusión hierven, tintinean, arrojan 409 88 | nuestra derecha el Escaut, fusionado al Meuse, extendía hasta 410 15 | provisiones alimenticias, los gabanes, todo el pequeño material 411 21 | las damas, en términos muy galantes, que se aparten un poco 412 77 | casas ya han huido. Los gallos cantan, pero la voz de los 413 80 | Discutimos. ¿Es Courtrai? ¿Es Gand? ~ 414 31 | con la sirena que emite gemidos quejumbrosos, horribles, 415 23 | abandonar allá abajo a toda esa gente? ¿Cómo es posible? Bajo 416 29 | y que parece un mapa de geografía pintado, un plano desmesurado 417 105| saltaban de asombro con gestos salvajes, todas las vacas 418 70 | piedras preciosas para los gigantes. ~ 419 33 | hacia nosotros y gemir, como gimen a la luna. Los bueyes, así 420 108| intrepidez mi colega Paul Ginisty me había hablado ya hacía 421 55 | al mismo tiempo en cada giro del curso del agua; pero 422 38 | de un periódico, algunas gotas de agua, los huesos del 423 108| Pudimos, pues, gracias al capitán Jovis, de cuya 424 44 | brilla parece una luna más grande que la otra, parece un mundo 425 71 | topacios. Y cerca de allí, las grandes forjas exhalan su aliento 426 44 | locos, embriagados por esta grandeza prodigiosa, curiosamente 427 94 | de bala sobre una enorme granja, cuyos pollos, palomas, 428 32 | fuegos aislados en las granjas, rosario de gas en las ciudades. 429 77 | todos parecen amarillos, grises o castaños en la noche. 430 23 | planeamos. Nuestros amigos gritan y aplauden, nosotros ya 431 78 | matutinos agitan los brazos gritándonos: ~ 432 96 | La válvula!, gritó de nuevo el capitán. ~ 433 18 | cielo, como el oficial de guardia, de pie sobre la pasarela, 434 9 | cataplasma, con el que se les guarnecía. La caída del Sr.Lhoste, 435 5 | palpita como un desmesurado gusano. Pero otro pensamiento, 436 32 | hacia el noroeste después de haber planeado durante largo tiempo 437 67 | reconoce bien el viento por haberlo escuchado muy a menudo soplar 438 40 | máquina. Sobre las zonas habitadas hacemos rugir la sirena 439 11 | entre la muchedumbre se habla de ello y, hombres que semejan 440 108| colega Paul Ginisty me había hablado ya hacía mucho tiempo, ya 441 44 | superficie infinita. Ya no hablamos, ya no pensamos, ya no vivimos; 442 | hacer 443 85 | objetos duros que podrían hacernos daño con las sacudidas. ~ 444 108| Ginisty me había hablado ya hacía mucho tiempo, ya que ellos 445 15 | barómetros, la sirena que haremos gemir y bramar en la noche, 446 12 | descubrimos pequeños rasgones hechos durante el transporte, y 447 34 | nosotros deliciosos, olores del heno, de  flores, de la tierra 448 45 | en marcha, como nuestros hermanos los planetas; y este pequeño 449 4 | examinan la barquilla, una hermosa cesta cuadrada, una canasta 450 53 | No se puede ver nada más hermoso en la noche. ~ 451 106| llevarlo a la estación de Heyst donde volvíamos a tomar 452 2 | algún espantoso edificio de hierro. ~ 453 71 | Los materiales en fusión hierven, tintinean, arrojan resplandores 454 24 | tiene aspecto de una inmensa hondonada de prados y de bosques que 455 52 | aire ha durado más de dos horas. Pasa de la medianoche y 456 32 | izquierdo, ¿no es el alto horno de Montataire? ~ 457 81 | Respondemos con la sirena cuya horrible voz resuena por las calles. ~ 458 31 | emite gemidos quejumbrosos, horribles, suaves, voz real de un 459 106| belgas, complacientes y hospitalarios, pudimos, en poco tiempo, 460 9 | imperfectamente una vez que hubieran sido abiertas y de que se 461 33 | Verdaderamente, los perros huelen el globo, lo ven y dan la 462 77 | campos, otras casas ya han huido. Los gallos cantan, pero 463 4 | cuadrada, una canasta de carne humana que porta sobre su flanco, 464 34 | flores, de la tierra verde y húmeda, perfumando el aire, un 465 39 | atravesamos, soplándonos un aire húmedo y frío, lo hace descender 466 63 | como una pelota de niño, huye delante de nosotros, sobre 467 94 | terneros, gatos y perros huyen, perturbados, hacia la casa. ~ 468 54 | parecida, nada puede dar la idea del estallido prodigioso 469 25 | nuevo, y nuestro globo se ilumina con esta claridad; a los 470 5 | Pero otro pensamiento, otra imagen golpea a todos los ojos 471 54 | en efecto, puede hacer imaginar cosa parecida, nada puede 472 8 | conseguir que  la tela sea impenetrable al gas, como los flancos 473 9 | constatado, la semana pasada, la imperfección del viejo sistema. ~ 474 9 | peligro de cerrarse de nuevo imperfectamente una vez que hubieran sido 475 8 | flancos de un navío son impermeables al agua. Los antiguos barnices 476 6 | operación es muy delicada y muy importante, ya que la resistencia de 477 63 | estos momentos, escucho, inclinado por fuera de la cesta, el 478 79 | continuamente, sin subir ni bajar, inclinados al borde de la cesta y mirando 479 93 | nave tembló dos veces y se inclinó. El caboguía ha tocado 480 8 | de lino tenían el doble inconveniente de fermentar y quemar la 481 34 | infinito, de olvido, de indiferencia a todo y de esta sensación 482 34 | y del espíritu, pleno de indolencia, de reposo infinito, de 483 60 | yate sobre el Mediterráneo, indudablemente  nos dirigíamos hacia Bélgica. ~ 484 44 | vivimos; vamos, deliciosamente inertes, a través del espacio. El 485 10 | barniz, son de un valor inestimable para la aerostática. ~ 486 44 | hemos convertido en algo inexplicable, pájaros a los que ni merece 487 43 | profundidades del horizonte inferior, la luna apareció sobre 488 44 | en medio de la superficie infinita. Ya no hablamos, ya no pensamos, 489 34 | de indolencia, de reposo infinito, de olvido, de indiferencia 490 2 | monstruosas, truncadas, inigualmente altas y que sin duda portaban 491 24 | entera tiene aspecto de una inmensa hondonada de prados y de 492 88 | hasta el mar sus bocas más inmensas que un lago. ~ 493 44 | solos con la luna, en la inmensidad, y la luna parece un globo 494 84 | aspecto de un río, de un inmenso río, con sus islas. ~ 495 24 | serpiente enrollada, acostada inmóvil, de la que no se percibe 496 44 | curiosamente alertas aunque inmóviles. Ya no sentimos la carne, 497 12 | procedimiento de obstrucción inquieta y emociona al público. ~ 498 67 | sin duda saltos de agua.— Insisto, seguro de mi oído que reconoce 499 34 | sentir nada de eso que hace insoportable el movimiento, sin ruido, 500 42 | suficiente para consultar los instrumentos, únicamente sabemos que


18-instr | intre-zonas

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