Escena 3: SEÑORA DESTOURNELLES, RENE
Sra DESTOURNELLES
(nerviosa, la voz seca)
¿ Ha aprendido al menos bien su papel ?
Sr. RENE
No olvidaría ni una sola palabra.
Sra. DESTOURNELLES
Entonces comencemos dado que está usted dispuesto:
Yo estoy sola al principio. El marqués aparece.
Sin verme llega en medio de la escena;
Durante algunos instantes él está absorto y se pasea;
Y luego me ve. ¿ De acuerdo ?
Sr. RENE
Estoy listo.
ella se sienta sobre una silla baja. Él se aproxima a ella con unas monerías
pretenciosas.
Sra. DESTOURNELLES
Esté más suelto y sea más natural.
Sr. RENE
(deteniéndose)
No puedo;
Estoy muy incómodo, pues mi traje me molesta.
su espada se mete entre sus piernas
Sra. DESTOURNELLES
(secamente)
Vuestra espada va a escaparse de su vaina.
Usted parece torpe y espeso. Volvamos a comenzar.
él vuelve a hacer el mismo tejemaneje que antes, pero de un modo todavía más
amanerado.
No tiene necesidad de todas esas maneras,
Señor.
Sr. RENE
(humillado)
Me gustaría veros en mi lugar,
Señora. ¿ Cómo quiere usted que haga ?
Sra. DESTOURNELLES
(impaciente)
Como si usted fuese un marqués natural;
Un marqués auténtico. Abandone ese aire demasiado solemne,
Y camine simplemente como un caballero que pasa.
Recoja un poco la espada, con gracia;
Una mano sobre la cadera; y luego paséese,
sin tener tanto plomo fundido en las rodillas.
Está usted almidonado como un dibujo de modas.
Sr. RENE
Si no llevase este incómodo traje...
Sra. DESTOURNELLES
Me parece usted un marqués enterrador,
Sea gracioso.
él vuelve a comenzar
SR. RENE
¿ Está bien ?
Sra DESTOURNELLES
Todavía no.
¡ Que el hombre está forzado ! Decir que toda mujer,
Entiendo mujer de mundo, es actriz en el alma.
La mujer de teatro es torpe, y no sabe
Sonreír, levantarse, sentarse, o dar un paso
Sin parecer trágica. Nada las turba.
Eso no se enseña, es un asunto de raza.
Se puede adquirir el arte, pero no la naturaleza.
Por el estudio se convierten en lo que fue Rachel
Que permanecerá siempre siendo tiesa y pretenciosa,
A menudo muy dramática, y nunca graciosa.
Yo, yo he actuado dos veces, y tuve un éxito tremendo.
Tenía un vestuario exquisito, una auténtica joya.
Se me aplaudió, era como un frenesí;
Creí que haría morir de celos
A la Señora de Lancy que actuaba conmigo.
Recité algunos versos: no recuerdo de quién;
Alguna cosa divertida y que hizo reír mucho.
Pero, la segunda vez, no tenía que decir nada;
Hacía de criada llevando una bandeja
Donde debía encontrarse un vaso lleno de agua.
Llevaba la bandeja; pero olvidé el vaso.
El actor mi miró de un modo severo;
El público se torcía de risa; entonces me di cuenta
Que tenía la bandeja, pero sin nada encima.
A mi vez, me puse a reír como una loca.
El señor no pudo retomar la palabra
Tan alegre estaba.¡ Se río todo el tiempo !...
volviéndose hacia René que la mira fijamente escuchándola.
Pero que hace usted entonces, señor, ¿ lo espero ?
Sr. RENE
Señora, escuchaba.
Sra. DESTOURNELLES
Soy yo quién os escucha.
Usted no tiene tiempo que perder. Vamos, adelante
¿ Y bien ?
Sr. RENE
(después de una larga vacilación)
No sé bien del todo el primer verso.
Sra. DESTOURNELLES
(furiosa)
Señor, comienza usted a ponerme de los nervios.
Sr. RENE
Cuando el primero salga, vendrán todos a continuación.
Sra. DESTOURNELLES
Desde luego, vendrán. A menos que huyan.
Sr. RENE
(golpeándose la frente)
¡ Como se olvida ! Vamos, apúnteme, nada más que un poco.
Sra. DESTOURNELLES
¡ Ah ! puedo yo soplando, avivar vuestro fuego.
ella le apunta el primer verso
Sr. RENE
(recita con embarazo)
Te vi encantadora pastora,
Sentada, un día, sobre el helecho;
Sí, allá abajo, te vi un día;
Y todo mi corazón arde de amor;
No se trata de una llama pasajera
que se apaga, equivocada y ligera.
Es de un amor indestructible
del que me quemo, dulce pastora,
cuando te vi sobre el helecho...
¿ Esta bien ?
Sra. DESTOURNELLES
"Está bien " no está en el papel, seguramente.
Y además eso estaría bien.... si fuese de otro modo.
Sr. RENE
¿ Eso por qué ?
Sra. DESTOURNELLES
¿ Por qué ? usted es horroroso
Como un pequeño niño que recita una fábula.
Vuestra voz, vuestro cuerpo, vuestros gestos son de madera.
¿ Ha amado en alguna ocasión ?
Sr. RENE
(muy sorprendido)
¿ Yo ?
Sra. DESTOURNELLES
Usted.
Sr. RENE
Desde luego... algunas veces.
Sra DESTOURNELLES
Pues bien, cuéntemelo.
Sr. RENE
¿ Qué ?
Sra. DESTOURNELLES
Vuestras conquistas;
Pues no me imagino viéndoos haciendo volver las cabezas.
Sr. RENE
No diría que no lo haya conseguido...
Sra. DESTOURNELLES
¿ Siempre ?
No. Usted no debe ser agraciado en amores.
¡ Y bien ! vamos a ver que sabe usted hacer.
Supongamos que una mujer, hábil en el arte de gustar,
se encuentra cara a cara con usted. Su... espíritu
Desde hace tiempo atrae vuestro corazón y lo toma.
- Supongamos que yo sea esta mujer encantadora -
Usted quiere expresar el amor que os atormenta;
Estamos los dos solos. - Venga.-
ella espera. El queda de pie ante ella en una pose
embarazosa.
Y bien, ¿ eso es todo ?
Se puede sin peligro escuchar hasta el final.
Entonces cambiemos de papel, y sea usted la pastora.
Voy a improvisar. Siéntese; - querida. -
ella toma el sombrero del marqués; se lo pone; flexiona una rodilla
ante él, y, con una burla en la voz.
Corro junto a la felicidad;
Cuanto más corro, más rápido voy.
Pero esa felicidad que me evita,
digo, ¿ no está en tu corazón?
Busco la dulce fiebre;
Pero ella siempre me huye.
Esta fiebre de los amores,
¿No está sobre tu labio ?
Para encontrarlos tengo el propósito
De besar, oh mi huidiza,
Y tu alma sobre tu boca,
Y tu dulce corazón sobre tu seno.
Ella lo mira riendo, luego, levantándose.
Él la abraza. ¿ Es usted una pastora de Sèvres ?
Turbaros. Que un suspiro se escape de vuestros labios.
Bajad los ojos, temblad, palideced, rugid,
Cambiando de tono - con voz breve
Eso, no haremos nada. Querido señor, esto es bastante.
Sr. RENE
(bruscamente)
Estoy mal, el problema está en mi traje;
Si estuviese en traje simple, presumo
Que sabría sin problema expresar mi amor.
En la época florida en la que reinaba Pompadour,
Casi tanto que la cabeza era el polvorín de la idea;
Y la frase ambigua, con sentido cadencioso,
Parecía una canción en los labios de los amantes.
Ellos tenían en el espíritu más ornamentos
que cintas de seda en su fresco vestuario.
El amante era ligero, el amante era fogoso.
No se permitían más que pequeños besos
Para no hacer confundirse a sus rizos cabellos;
Y tenían tanta gracia y delicadeza
Que una palabra un poco brutal hubiese roto su ternura.
Pero hoy, que se ha deshilvanado para siempre
lL pompa de los trajes y la de los discursos,
No comprendemos más que esas fútiles maneras;
Y para hacerse amar son necesarios otras oraciones,
Más simples pero también más ardientes.
Sra. DESTOURNELLES
Es necesario,
Querido señor, para representar un papel sin fallos,
Ponerse, con el traje, la piel del personaje;
Sentir con su corazón, pensar según su edad,
Amar como él amaba.
Sr. RENE
Pero yo, si yo amo también.
Sra. DESTOURNELLES
Usted no ama
Sr. RENE
Perdón, yo amo.
Sra. DESTOURNELLES
No.
Sr. RENE
Sí.
Sra. DESTOURNELLES
Entonces usted ha debido decirle: " Yo os amo"
Recuerde el tono, y luego haga lo mismo.
Sr. RENE
No. No me he atrevido a decirlo.
Sra. DESTOURNELLES
Es discreto.
¿ Ha pensado entonces que ella adivinaría ?
Sr. RENE
No.
Sra. DESTOURNELLES
¿ Pero qué espera usted entonces ?
Sr. RENE
¿ Yo ? nada. No me atrevo.
Sra. DESTOURNELLES
Eso es falso. El hombre siempre espera alguna cosa.
Sr. RENE
Yo no quiero más que una sonrisa, una palabra, una buena mirada.
Sra. DESTOURNELLES
Eso es demasiado poco.
Sr. RENE
Nada más. A menos que el azar, un día, defienda mi causa.
Sra. DESTOURNELLES
¡ Oh ! el azar no defiende,
No olvide eso, para que le ayude.
Sr. RENE
Sufro horriblemente al no atreverme a hablar.
Sus ojos, cuando me miran, parecen estrangularme;
Tengo miedo de ella.
Sra. DESTOURNELLES
¡ Dios mío ! mira que los hombres son... brutos.
No sabe aún, ignorante que es usted,
Que esos cumplidos no nos ofenden nunca.
Vera usted, si yo fuese un hombre, y si yo amase.
René toma sus manos y las besa con pasión. Ella las retira
vivamente, muy asombrada, un poco enfadada.
No autorizo esas maneras demasiadas ligeras;
La palabra basta, señor, modere vuestros gestos.
Sr. RENE
(cayendo a sus rodillas)
Desde luego, era tímido y grotesco. ¿ Por qué ?
Temía que mi corazón me delatase a mi pesar
Y que diese lugar a uno de esos cretinos de frívolos propósitos,
Ese corazón que desbordaba no dice otras palabras.
Ella se aleja de él, él la persigue agarrando su vestido
¡ Ah ! usted lo ha provocado, señora, es demasiado tarde.
¿ No ha visto brillar en mi mirada,
Cuando la fijaba en usted, unos destellos de locura;
Ni encontrado sobre mi rostro extraviado y pálido
Esas arrugas que han creado tantas torturas nocturnas ?
¿Usted no se ha percatado entonces de que a menudo os huía;
De que un estremecimiento me atenazaba cuando vuestra mano me rozaba
Y que si he perdido la cabeza, completamente,
Cuando mirándome vuestros labios me han sonreído,
Vuestra mirada me ha tocado, marcado, quemado, asesinado ?
De este modo un desgraciado, sube sobre una cima,
Se siente afectado de golpe por las fiebres del abismo,
Y se arroja perdidamente al dentro, la cabeza ardiendo;
Así, cuando miro en el fondo de vuestros ojos,
el vértigo me colma de un amor sin límite !
Toma su mano y la coloca sobre su corazón.
Mire, ¿ siente como palpita mi corazón ?
Sra. DESTOURNELLES
(asustada)
Esto es demasiado. Se os creería el cerebro extraviado;
Y la dicción incluso tiene un aire exagerado.
La puerta del fondo se abre sin ruído, y el Sr. Destournelles aparece,
llevando en cada mano un estuche de brazalete. Se detiene y escucha sin ser
visto.
Sr. RENE
Sí, es cierto, mi espíritu se extravía, ¡ estoy loco !
Cuando a un caballo se le afloja la brida del cuello,
Se deja llevar, y he aquí lo que ha hecho mi pensamiento;
Hasta este momento lo tenía comedido y controlado,
Pero, cerca de usted, tiene unos impulsos demasiado poderosos.
¡ No puedo expresar los ardores que siento !
Sí, os amo, y tengo los labios torturados
De la necesidad de tocar vuestra adorada boca;
Y mis brazos, a mi pesar, se abren para tomaros,
Tanto me posee hacia usted un inmenso deseo.
Sra DESTOURNELLES
(escapándole)
Me enfado. Detenga esta broma.
Sr. RENE
(arrojándose a sus pies)
La amo, la amo.
Sra. DESTOURNELLES
(asustada)
Basta, o grito.
Sr. RENE
(confuso)
Perdón.
Sra. DESTOURNELLES
(con altivez)
Levántese, voy a llamar.
Sr. RENE
(desesperado)
¡ Dios mío ! usted no podrá perdonarme nunca.
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