ESCENA VII
Miché - Cresta de Gallo - Léon
LÉON.- Saludos, Miché.
MICHÉ.- Señor Léon, a su disposición.
LÉON.- Usted ha debido recibir a un caballero y a una dama que he
enviado a su casa. Encuentre un medio de enredar al marido.
MICHÉ.- ¡Ah, ah! ya lo veo venir. No está mal...la burguesa.
LÉON.- ¿ Qué quiere que le haga ? Sé bien que es impropio enviarla aquí.
Pero tengo unas ganas locas de acostarme con ella y no tengo otros medios de
conseguirlo... Vuestra complicidad será bien remunerada.
MICHÉ.- ¡Oh, cuente conmigo! Haré todo lo que esté en mi mano, aún
lamentando que mi establecimientos no os satisfaga.
LÉON.- Vuestras chicas son encantadoras, pero una mujer de mundo...Eso es
otra cosa. Esa mujer que se ofrece, se entrega, que nos pertenece
completamente. Esa es la mujer que me gustaría poseer.
MICHÉ.- ¡Coño ! Debe tener cuidado. Perderse por las burguesas. Yo soy
vuestro hombre.
LÉON.- Si esto resulta, sabe, daré, daré... Ahora hágame subir una
botella de champán y un pollo frío, pues me muero de hambre.
MICHÉ.- Buen negocio.
(Léon y Cresta de Gallo salen.)
|