ESCENA I
Miché - Cresta de Gallo
MICHÉ.- Bien, Cresta de Gallo, ¿ está todo listo ?
CRESTA DE GALLO.- Sí, Señor.
MICHÉ.- Vamos, aprisa, aprisa, no perdamos ni un instante que los
negocios no van tan bien.
CRESTA DE GALLO.- Señor, acaban de traer los nuevos anuncios ( Le da
un paquete.)
MICHÉ (leyendol) Ah! bien, habrá que procurar distribuirlos
discretamente.
CRESTA DE GALLO.- Cuente conmigo, Señor.
MICHÉ.- Veamos eso (lee) «Los pétalos de rosa, casa turca,
salones y baños amueblados.»
CRESTA DE GALLO.- Bien amueblados.
MICHÉ ( leyendo).- « Compañía selecta, distinguida, atenciones y
distracción. Esta casa se ha levantado completamente nueva a semejanza de las
de Turquía y se recomienda en particular a la atención de la alta sociedad. Se
hablan todas las lenguas.»
CRESTA DE GALLO.- Eso no es ninguna tontería. Ha tenido una gran idea,
patrón.
MICHÉ.- He vestido a mis chicas de turcas. ¡ Eso es !
CRESTA DE GALLO.- Una casa turca no se encuentra todos los días, y
además el burgués es un apasionado de las turcas.
MICHÉ.- Sin eso, a fe mía, no sé como podría haberle dado publicidad.
CRESTA DE GALLO.- No tiene usted más que tres chicas en la casa.
MICHÉ.- Una que ha perdido su traje de baile.
CRESTA DE GALLO.- Otra que mata moscas y sorprende a los visitantes.
MICHÉ.- Solo Raphaële es presentable.
CRESTA DE GALLO (suspirando).- ¡ Ah ! ¡ Raphaële !, también ella
ha estado al pie del cañón toda la semana.
MICHÉ.- ¿ Has acabado ?
CRESTA DE GALLO.- Si usted cree que resulta agradable ver a la mujer que
se ama...
MICHÉ.- Todo eso son tonterías, tu quieres tomar mi puesto, ¿ no es así?
Pues bien, no te arriesgues a perder tu situación por sensiblerías. Venga, voy
a ver si ya se han vestido. (sale)
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