ACTO PRIMERO
Tocan
cajas, y salen ELÍAS FALSO, viejo, y JUDÍOS 1, y
y otros, soldados y bandoleros
JUDÍO 1: Capitán, ¿dónde nos llevas
por
estos campos desiertos?
Siendo
robar nuestro oficio,
¿qué
pretendes en un yermo,
de
peñas fuerte provincia,
de
fieras fecundo reino,
tanto de tesoros pobre,
cuanto
avaro de sustento?
ELÍAS
FALSO: Misterios son celestiales,
valerosos galileos,
los que
mis plantas conducen
por
estos incultos cerros.
Esta
noche, cuando al alba
el
matutino lucero
anunciaba, cuando son
más verdaderos los sueños,
Fobétor, pálido hermano
de Fantases y Morfeo,
de córnea puerta a mis ojos
visión,
que es cierta, ha propuesto.
Vi
salir del mar hinchado
una
bestia, cuyo aspecto
daba
terror a la tierra,
guerra
amenazaba al cielo.
Era
admirable, de horrible,
sin
semejanza ni ejemplo
en
cuantas fieras y monstruos
han
dado nombre a los tiempos.
Corvas
uñas le formaba
y
agudos dientes el hierro,
con que
deshace coronas,
pisa y
despedaza centros.
Su
portentosa cabeza
era
armada de diez cuernos,
cuyas
puntas amenazan
diez
diferentes imperios.
A la Asiría Babilonia
llegó
el Decacornu horrendo,
y allí
en medio de los diez
otro
germinó pequeño.
Éste
ilustraban dos ojos
como de
hombre, y en acento
humano
hablaba una boca
en él horribles misterios.
Luego
le vi, transformado
en un
bello infante tierno,
al
terrenal paraíso
trasladarse con secreto.
Allí de
espíritus puros
fue educado, y le dio el leño
de la
vida inmortal vida,
y
profundas ciencias ellos.
Súbitamente creció
a
hermoso y fuerte mancebo,
y a su
rostro, de los diez
se ocultaron los tres cuernos,
y los siete que restaban,
a su
grandeza sujetos,
se
humillaron a su nombre
y a su
voz se estremecieron.
Postréme a la majestad
de su
venerable aspecto,
y él,
admitiéndome humano,
así me
dijo severo,
"Yo soy el rey, yo el mesias
prometido a los hebreos;
reinaré
en Jerusalén,
reedificaré su templo;
Betzaida y Corozaín,
ciudades bellas un tiempo,
y agora
apenas humildes
reliquias de lo que fueron,
en sus
desiertos me albergan.
Elías,
búscame en ellos
al instante que a la vida
te
restituyas del sueño;
y para
que se acredite
esta
visión en tu pecho,
te
imprimo mi caracter
en la
diestra con mi sello."
Dijo, y
en obscura sombra
se
resolvió; y yo al momento
desperté, y en esta palma
hallé
el caracter impreso.
Miralde
y veréis en él
Muestra en la palma de la mano derecha esta señal,
"P"
de tan notables portentos
las infalibles señales,
los indicios verdaderos.
Marchemos, pues, presurosos
adonde ha querido el
cielo
dar
efeto a sus promesas
y cumplir
sus juramentos,
dando
al suelo su mesías,
libertad a los hebreos,
su rey
a Jerusalén,
y
redentor a su pueblo.
JUDÍO 1: Capitán
famoso, guía;
no
busques a esos portentos
más
crédito del que tú
les has
dado con creerlos.
ELÍAS FALSO: Vamos,
pues.
JUDÍO 2:
Allí un pastor
de
ovejas guarda un apero.
ELÍAS FALSO: Será
estrella que nos guíe
en el
mar de estos desiertos.
Tocando cajas se van.
Salen el ANTICRISTO,
vestído de yerba, y su MADRE, de pieles
MADRE: Hijo
de maldición, ya, ¿qué afrentoso
título
habrá que a tu maldad no cuadre?
¿No te
bastó ser parto incestuoso
del
que, siendo tu abuelo, fue tu padre,
sin que
lascivo agora, en amoroso
lazo te
unieses a tu misma madre?
Mas al
tribu de Dan, que Dios maldijo,
y a
padre tal, correspondió tal hijo.
ANTICRISTO: ¿Qué
dices, madre? Vuelve a pronunciallo.
¿Yo del
tribu de Dan? ¿Yo de mi abuelo
hijo
soy?
MADRE:
¿Qué te admiras de escuchallo?
Tu inclinación,
opuesta al mismo cielo,
¿no te
declara bien, si yo lo callo,
que dio
nefanda unión tal monstruo al suelo?
Mas tu origen escucha, pues me
obliga
tu delito y mi pena a que
lo diga.
Manzer hebreo, dogmatista
injusto
en
Babilonia, obscuro decendiente
de Dan,
movido de venéreo gusto
en su
hermana Sabá, de Horeb ausente
virgen
esposa, con rigor robusto
logró violento su apetito ardiente,
cometiendo en un acto deshonesto
fuerza,
adulterio, estupro y torpe incesto.
Yo,
desdichada, de este grave exceso
concepto fui. ¡Pluguiera al cielo
santo
que el
informe embrión fatal suceso
al
reino trasladara del espanto,
antes
que organizado el mortal peso,
del
alma se informara para tanto
escándalo del mundo, pues naciendo
di
ocasión a delito más horrendo!
Crecí, y el lustro apenas vio tercero
la
verde primavera de mis años,
cuando
el mismo Manzer, sensual y fiero,
posponiendo los suyos y mis daños,
en mi amor abrasado,
contra el fuero
de
padre natural fabrica engaños,
con que
no pueda justa resistencia
librarme de su bárbara violencia.
Solo
se encierra el agresor lascivo
y
dogmatista infiel conmigo un día;
y
cuando justamente yo concibo
que a
religiosa acción me prevenía,
el que
debiera serme ejemplo vivo
de pura honestidad, la hipocresía
desnudó, y las divinas leyes,
junto
con mi virginidad, violó
en un punto.
Tú
fuiste de tu abuelo, padre y tío,
abominable incestüoso efeto;
en mi
vientre creció el agravio mío
a
publicar por fuerza mi secreto;
y en el
parto infeliz el hecho impío
le
confesé a mi madre, a quien Aleto,
Tisífone y Megera, ardientes furias,
a vengar provocaron sus injurias.
Del
execrando insulto dio noticia
tu
abuela y tía al patriarca hebreo;
admirase el delito, y la malicia
misma
se ofende de un error tan feo,
no alcanza en sus arbitrios la justicia
igual
castigo a tan nefando reo,
y queda
al fin, muriendo apedreado,
sediento de más pena su pecado.
Yo,
que en el parto peligroso y fuerte
tuve opuesta a Lucina, previniendo
por
dicha, sabia astróloga, la suerte
que
daba a luz un monstruo tan horrendo,
el
golpe evité apenas de la muerte,
del
trance apenas escapé tremendo,
cuando
rendida al sueño, ¡que pluguiera
al
cielo santo que el eterno fuera!
Soñé
que en cambio de pequeño infante,
breve
centella al mundo producía,
que
dilatada en término distante,
voraz
incendio al cielo se atrevía;
y en
veloz precipicio, en un instante,
Faetón
segundo, al suelo decendía,
llenando, si de llamas, de escarmientos
cuanta
ocupan región los elementos.
Sacra deidad en esto me aparece,
oculta
en su luz misma, y "crece," dijo,
"prodigioso, feliz infante, crece
a
dilatar al término prolijo
del
Aquilón el cetro que te ofrece,
y tú,
dichosa madre de tal hijo,
de
Babilonia sal, y en Galilea
asilo
de los dos el yermo sea."
Aquí
cesó, y la noche en su confuso
silencio la escondió; y restituyendo
a mis
sentidos la razón el uso,
escuché
de mi padre el fin horrendo.
Y así,
obediente ya a lo que dispuso
la
deidad, de mi patria vine huyendo
aquí,
donde Betzaida un tiempo ha sido,
donde
Corozaín tuvo su nido.
Aquí
empecé a educarte, y aquí el hado
te
anticipó en un término sucinto
en
estación pueril cuerpo esforzado,
y en
tierna infancia racional instinto;
pues
apenas hubiste saludado
en el
trópico al sol el curso quinto,
cuando
tu brazo persiguió las fieras,
cuando
voló tu ingenio a las esferas.
Yo, que advertí, curiosa a tus
intentos,
perversa inclinación en tus acciones,
por
excitarte honrosos pensamientos
y por
templarte locas presunciones,
te
propuse en historias escarmientos,
te
previne en engaños persuasiones,
mintiéndote que clara decendía
del
tribu de Judá la sangre mía.
Mas
pues fue mi cuidado tan perdido
en tu
proterva y dura resistencia,
que
habiéndote en mil ciencias instruído
no sé
cuál soberana inteligencia,
no sólo
no te enmiendas, pero ha sido
para
que con más furia y más violencia
corras
a los delitos más atroces,
y en
torpe incesto de tu madre goces.
¡Plega al Dios de Israel, vestiglo fiero,
que en
tu ciega maldad te precipites,
y dando
efeto a mi soñado agüero,
tanto
los cielos en tu daño irrites,
que
pues soberbio imitas al lucero,
despeñado Luzbel, también lo imites,
dando
en abismos de tormento eterno
compasión y terror al mismo infierno!
ANTICRISTO: Di
más, repite, multiplica, aumenta
odios,
injurias, iras, maldiciones;
que
deleitosamente se apacienta
mi obstinación en tus execraciones.
Lo justo sólo aflige y
atormenta
mis pensamientos,
mis inclinaciones;
porque
no sólo de pecar me agrado,
mas me
agrado también de haber pecado,
Si
tan malo nací, si tan nocivo
genio
asistió a mi concepción primera,
a ti te culpa, culpa al hado esquivo,
que me
informó de condición tan fiera.
De ti
nací, por culpa tuya vivo.
Acusa a
tu descuido, que debiera
a un
hijo de tan torpe ayuntamiento
fabricar en la cuna el monumento.
Mas
ya que la malicia de la suerte
e
indignación del cielo me ha estorbado
para
nefanda vida justa muerte,
librando tu suplicio en mi pecado,
la información postrera intento hacerte
de la
dura ocasión que me ha obligado
al
execrando exceso en que contigo
ejecuté
mi gusto y tu castigo.
Esa
oculta, divina inteligencia,
que de mi infausto nacimiento el día
te
presentó en fantástica apariencia
centella en mí que incendios producía,
esa
misma que en una y otra ciencia
ha
informado de suerte el alma mia,
que excediendo los límites humanos,
me atrevo a los secretos
soberanos;
ésa
misma me ha dado tanto imperio
en
cuanto el padre de Faetón circunda
del más
alto de luces hemisferio,
a la región de sombras más profunda,
que,
del poder de Dios en vituperio,
produce
Telus y Neptuno inunda,
Vulcano
da calor y aliento Eolo
al
albedrío de mi gusto solo.
Lucifer o Plutón el cetro horrible
ha
renunciado en mí del hondo infierno,
tanto
que no hay espíritu invisible
que al
suyo no anteponga mi gobierno.
No hay
cosa a mis intentos imposible;
émulo soy de aquel poder eterno
que a
conocer me obliga la justicia,
si no a
reconocerle la malicia.
Con este, pues, de fuerzas más que
humanas,
y más que humanas ciencias
fundamento,
a obscurecer verdades
soberanas
se
eleva mi obstinado pensamiento.
En falsas leyes y opiniones vanas
anegaré la tierra, el mar
y el viento,
intimando que yo soy el mesías
que
prometeron tantas profecías.
Bien
sé que no lo soy; bien que lo ha sido
Jesús,
que es hombre y Dios; mas yo, que al suelo
por
tipo, cifra, epílogo he nacido
de la maldad mayor que ofendió al cielo,
para
serlo es forzoso haber sabido
esta
verdad pues si el confuso velo
de la
ignorancia me opusiese a ella,
fuera
yo menos malo en ofendella.
Pues como a ejecutar tan alto
intento,
acreditar me importa que me ha dado
de Judá
el tribu claro nacimiento,
según
fue por Jacob profetizado,
quiero
matar contigo el argumento
de la
sangre de Dan que en ti he heredado,
porque
no deje mi rigor prescrito
de
cometer también este delito.
Resuelto al parricidio detestable,
por ser
a Jesucristo en todo opuesto,
te
quise hacer del todo abominable,
cometiendo contigo torpe incesto;
que fue
su madre virgen inviolable
después
y antes del parto, y yo con esto
incestuosa madre vine a hacerte
en la
cuna, en el parto y en la muerte.
Éste
es mi fin, éste mi intento ha sido;
y Elías
ya, caudillo galileo,
de
soñadas visiones conducido,
se
acerca a dar principio a mi deseo;
porque
a su lengua por mi imperio asido
un
espíritu impuro del Leteo,
dará a
entender que es el profeta Elías,
precursor destinado del Mesías.
Y para
acreditar que es mi venida
del
paraíso, en que mi engaño fundo,
cual
ves, de hierba me adorné tejida;
que así
al principio me ha de ver el mundo.
La
línea ya a tu edad estatuída
llegó; parte a las ondas del profundo,
de mis
crueldades víctima primera.
Quien
tal hijo parió, a sus manos muera.
Mátala y échala en una sima
MADRE: ¡Ay
de mí y ay de ti!
ANTICRISTO: Tú, sima obscura,
en
quien este cadáver deposito,
guarda
en tu investigable sepultura
mi
origen siempre oculto y mi delito;
que
simulada luz de virtud pura
desde
este punto ostento y acredito,
porque
dé la engañosa hipocresía
principio a mi tirana monarquía.
Vase el
ANTICRISTO. Salen ELÍAS FALSO y los
demás
JUDÍOS, y BALÁN
BALÁN: Ésta
es, conforme las señas
que me
dais, la tierra, hebreos,
que
buscan vuestros deseos.
Término
son estas peñas
que
con el cielo compiten,
de las dos ciudades bellas,
a quien del tiempo las
huellas
aun reliquias no permiten.
Esas
aguas cristalinas
que
veis de la sierra al fin,
bañan de Corozaín
las ya invisibles ruínas;
y ésas, que muestra el
bermejo
terreno
hacia el Aquilón,
llanto
de Betzaida son,
si otra
edad fueron espejo.
ELÍAS FALSO: Ésta
es la misma región,
éste el
valle, el monte, el prado,
que en
el sueño me ha enseñado
Parece el ANTICRISTO en lo alto, los ojos en el
cielo, y una bandera roja en la mano, con esta señal
negra
en ella, "P"
la
soberana visión.
Aquí
el sagrado mesías
ha de
estar... Mas, galileos,
ya el cielo a nuestros deseos
les
cumplió las profecías.
Veis
allí suspenso al viento
el
redentor prometido,
el
mismo joven que ha sido
previsto en mi pensamiento.
JUDÍO 1: Las
mismas señales muestra
de tu
soñada visión.
JUDÍO 2: Y el
carácter que el guión
enseña
en la mano diestra,
es
el que en la tuya vemos.
JUDÍO 3: El aire
pisa eminente.
Con
milagro tan patente,
¿qué
más probanza queremos?
Arrodíllanse
ELÍAS FALSO:
¡Salve, Josué divino,
que del
Jordán las aguas divididas
das
seguro camino
a
tantas libertades oprimidas!
JUDÍO 1: ¡Salve,
nuevo Josef...
JUDÍO 2: Isac..
JUDÍO
3: Elías!
ELÍAS
FALSO: ¡Salve, David...
JUDÍO
1: Profeta...
JUDÍO
2: Rey...
JUDÍO
3:
Mesías!
Baja por tramoya
ANTICRISTO:
Vuestras voces, que volaron,
hebreos, a mis oídos,
a
revocar mis sentidos
del
seno de Dios bastaron.
Absorto miraba en él
los
archivos del misterio
con que
por mí al cautiverio
quiere
dar fin de Israel.
Yo
soy la misma visión
que dio
a tu vista y oído
libre y despierto sentido
en
somnolenta prisión.
¡Oh,
capitán valeroso!
Yo el
mismo que te mandé
buscarme; yo el que estampé
el
carácter misterioso,
que
en este guión demuestro,
en tu
mano; que has de ser
de mi
venida y poder
voz,
precursor y maestro.
Tu
nombre lo significa,
que
desde tu concepción
la
divina prevención
a esta
empresa te dedica.
Parte a Babilonia, pues,
y en
ella intrépidamente
publica
de gente en gente
estas
verdades que ves;
que
allí le dispone el cielo
la
infancia a mi monarquía.
De allí
la potencia mía,
propagada a todo el suelo,
vencerá cuantos estima
soberbios reyes el mundo,
desde
el centro más profundo
al más
elevado clima;
que
la bestia que has soñado
que
salió del hondo abismo,
es
símbolo, es iconismo
de este
siglo y de este estado.
De miembros la variedad
figura
diversas leyes,
y los diez cuernos, diez reyes
que imperan en esta edad;
y el
que empezando a nacer
tres de ellos aniquiló,
soy yo, que a tres reyes yo
he de quitar el poder
siendo mi fama veloz
tan
espantosa a los siete,
que a
mi imperio los sujete
sólo el
eco de mi voz.
ELÍAS FALSO: De
maravilla tan alta
soy
testigo, y valor tengo
con que
a morir me prevengo;
pero,
¿cómo, si me falta
fuerza para defendella,
ciencia
para acreditarla,
me
envías a predicarla
por
precursor tuyo y della?
ANTICRISTO: No
temas, en mí confía;
que
para tan justa hazaña
espíritu te acompaña,
sabio
paredro te guía,
que
de infusa enciclopedia
te dotará, y elocuentes
tus labios, los diferentes
idiomas de Asiría y Media
sabrán, y cuantos Babel
vio en
su ciega confusión.
Dale la bandera
Lleva este santo pendón,
y a
cuantos debajo de él
se
alisten, selle la diestra
esta
cifrada señal,
que mi
blasón celestial,
que es
Cristo, en sus notas muestra.
Parte ya, sonante trompa
de mi
verdad y mi voz,
y en virtud mía, veloz
tu cuerpo los aires rompa.
ELÍAS
FALSO: Ya crecen las fuerzas mías,
y ya en divinos alientos
mi voz
sonará en los vientos:
Baja una nube de campana, y cógelo dentro, y
llévale a lo alto
hombres, ya vino el mesías.
Vase ELÍAS FALSO
BALÁN:
¿Quién hay que no se alborote
con lo
que está sucediendo?
¡Voto a mí, que va rompiendo
el aire
como un virote!
JUDÍO 1:
¡Gracias a Dios, que este día
vio ya
el pueblo de Israel!
BALÁN: Señor,
en efeto, ¿es él
el
verdadero Mejía?
ANTICRISTO: Sí,
Balán.
BALÁN:
¿Mi nombre sabe?
El
demonio se lo dijo.
ANTICRISTO:
¿Dúdaslo?
BALÁN:
Ya lo colijo
que en
quien tanto poder cabe
que
endivina el pensamiento,
y sin
conocerme, el nombre
me
sabe, y arroja un hombre
como
bala por el viento,
es
el divino Mejía
prometido al pueblo hebreo.
ANTICRISTO:
¿Créeslo así?
BALÁN: Asi lo creo.
ANTICRISTO: Pues
con esta empresa mía
que
en la mano te retrato,
quedas
por mío.
Pega la palma de la mano derecha con la de BALÁN, y él
muestra
en ella esta señal, "P"
BALÁN: ¿Qué es esto?
¡Voto a
Moisén, que me ha puesto
en la
mano un garabato
que
borrarlo es por demás!
ANTICRISTO: Pues
tan constante ha de ser,
como en
ella el caracter,
en ti
la fe que me das.
Parte, y entre los pastores
de tu
comarca pregona
lo que
has visto en mi persona;
y si
gozar mis favores
pretendieres, me hallarás
en Babilonia.
BALÁN:
¿Un pastor
haces
tú predicador?
Pero
dime, ¿cómo estás,
si
de lejía te dan
el
nombre, de árbol vestido?
Que a mí más me has parecido
un figurón de arrayán
de
algún jardin.
ANTICRISTO: Hasta aquí
en el
paraíso he estado,
y el mismo traje he tomado
del lugar en que viví.
Vosotros,
venid conmigo,
y ya
desde hoy renunciad
el
delito y la impiedad.
Seguid
la senda que sigo
de
lo justo, porque aquí
para
dar colmado empleo
a
cuanto os pida el deseo,
os
basta seguirme a mí.
Daré
al lascivo bellezas,
manjares daré al glotón,
al
ambicioso, opinión,
al
cudicioso, riquezas.
justicia haré al ofendido,
al
triste consolaré,
al
doliente sanaré,
levantaré al abatido;
que
yo vengo a hacer dichosa
la
familia de Israel,
y el
cautiverio crüel
en libertad deliciosa
le
cambiaré de tal suerte,
que
vuelto ya en cielo el suelo,
sólo dé
ventaja al cielo
en la
excepción de la muerte.
Vase el ANTICRISTO
BALÁN: ¿Manjares
daré al glotón?
Esta
partida me toca.
¡Albricias!, tripas y boca;
no me
ha de quedar capón,
si
no canta, que el profundo
no
emboque por la garganta;
porque un capón que no canta,
¿de qué
sirve en este mundo?
Vase BALÁN. Sale
SOFÍA, con manto, y
su HERMANO
HERMANO: De
prodigiosos portentos
está
turbada la tierra
de
Asiría, y agora al fin
ese crinado cometa
que
acompañando al lucero
en el
oriente se muestra,
y en su
elevación mayor
discurriendo las esferas,
mira en
opuesto cenit
la Babilonia caldea,
denota
horribles sucesos.
SOFÍA: Y es lo
bueno que hacen fiesta
de
salir a verle al campo.
HERMANO: No es
costumbre al mundo nueva.
Por
esta puerta que al alba
mira derramando perlas,
a verle
sale la gente;
ya su
concurso comienza.
Alégrate, hermana mía,
pues sólo porque diviertas
tus tristezas te he traído;
y el Éufrates en sus hierbas
te ofrece alfombras, Sofía,
porque descanses en ellas.
SOFÍA: ¿Cómo podré descansar
en medio de tantas penas,
cuando
tan graves prodigios
amenazan a la iglesia?
Poderoso sois, mi Dios;
volved
por vos; que la tierra
otra vez os crucifica
y os previene injurias
nuevas.
Salen
dos JUDÍOS
JUDÍO
1: Los astrólogos, ¿qué han dicho,
Tobías, de este cometa?
JUDÍO
2: Mudanzas de monarquías
por él y por las estrellas
pronostican; mas yo
pienso
que la
venida nos muestra
del
mesías.
Sale un MORO
MORO: Enojado
sin
duda está con la tierra
Mahoma,
pues con portentos
nos
aflige y amedrenta.
Sale un GENTIL
GENTIL: ¡Ah,
Júpiter soberano!
Si te
ofenden los que niegan
tu deidad, en ellos solos
muestren tus rayos sus fuerzas.
Alborótase SOFÍA
SOFÍA: ¡Ay de
mí!
HERMANO:
¿Qué es esto, hermana?
SOFÍA:
¿No miráis una culebra
en el
camino? ¿No veis
una
ceraste en la senda,
que el
pie le muerde a un caballo,
que un
hombre en su espalda lleva,
a quien
ciñe una corona
de diez
puntas la cabeza?
HERMANO: (Sin duda
ha perdido el seso.) Aparte
SOFÍA: Hombre,
rey, monarca, césar,
tente
bien.
HERMANO:
¡Qué gran desdicha!
SOFÍA: ¡Qué
miserable tragedia!
Por las
ancas del caballo
de espaldas
ha dado en tierra.
Sale ELÍAS FALSO en el aire, con el
guíón en la mano
ELÍAS FALSO:
Babilonia, Babilonia,
cumplió
el cielo sus promesas.
Ya el
soberano Mesías
pisa la
dichosa tierra.
Ya del tribu del Judá
la
sagrada decendencia
dio
monarca redentor
a la
oprimida Judea.
Ese que
al oriente nace
radiante y claro cometa,
estrella pronosticada
por la sibila Cumea,
dice en
su luz su verdad,
y en sus rayos, que a diversas
regiones del orbe miran,
testifica su potencia.
Yo soy
el profeta Elías,
que para lucero de ella
en el
paraíso ha tanto
que
Dios de morir reserva.
Yo le
vi con estos ojos,
yo con
estas manos mesmas
le
toqué; yo precursor
de su
inefable grandeza,
de sus
milagros os hago
testimonio, pues no llega
mi
mayor admiración
a su
menor excelencia.
Hombres, hombres, ¿qué aguardáis?
Prevenid, que ya se acerca
sobre
las nubes del cielo
el
mesías a la tierra,
los
oídos a su voz,
los
pechos a su obediencia,
los caminos a sus pies,
la corona a su cabeza.
Desparece por el aire
SOFÍA:
Mientes, infernal serpiente.
JUDÍO 1: Divino
aliento, profeta
soberano, ¿adónde vas?
Vase
MORO: ¿Por
qué huyes? ¡Vuelve, espera!
Vase
JUDÍO 2: Todo es
horrores el cielo.
Vase
GENTIL: Toda es asombros la tierra.
Vase
SOFÍA:
¡Aguarda, espíritu falso,
que del
imperio de penas
vienes
a turbar el mundo
con tan
espantosas nuevas!
¡No
huyas! ¡Vuelve, cobarde!
¡Ven; que una mujer te espera
para
probarte que mientes,
y
miente esa horrible bestia
que del
abismo profundo
sale a
contrastar la Iglesia!
Mas yo,
que soy el soldado
más humilde que en defensa
del
crucífero estandarte
ofrece
el pecho a la guerra,
he de
vencerle y poner
el pie
sobre su cabeza.
HERMANO:
(Sagrado aliento la inspira,
Aparte
y mi fe con tales muestras,
la que
por loca lloraba,
por
profetisa venera.)
Vanse. Salen el
PATRIARCA judío, viejo, y
tres JUDÍOS
PATRIARCA:
¿Cómo es posible, si está
escrito
en las profecías
que ha
de venir el mesías
de los
reyes de Judá;
y en Babilonia poseo
yo, por derecho heredado
de este tribu, el
principado
del
pueblo de Dios hebreo;
y
hasta agora no he tenido
más de
una hija, que en flor
fue
despojo del rigor
de la
muerte, haber venido
el
prometido mesías?
Ilusión
ha sido, hebreos;
que acreditan los deseos
engañosas fantasías.
Sale ELÍAS FALSO
ELÍAS FALSO:
Patriarca babilonio,
¿Por
qué con dudas ofendes
los
misterios que no entiendes,
si el
más claro testimonio
de
la verdad que sustento
es no
ser comprehendida
su
soberana venida
del
humano entendimiento?
¿Ha de nacer el mesías
según orden natural?
Del redentor celestial,
del
hijo de Dios, ¿querías
que
los misterios arcanos
que
muestran su potestad,
la
corta capacidad
de los
discursos humanos
comprehenda? Siendo todo
milagro
de su poder,
pues lo
es tan grande el nacer,
¿por
qué no ha de serlo el modo?
Si
lo impugnas, porque en él
ha de
trasladar tu muerte
el cetro judaico, advierte
que en
vano al Dios de Israel
te opones... Mas ya los vientos
en veloz cándida nube
leve surca y fácil sube,
y acordes los elementos,
rompen las regiones mudas
con sonorosas corcheas,
porque en su obediencia
veas
lo que
en tu ignorancia dudas.
Sale el ANTICRISTO.
Baja en nube por tramoya el ANTICRISTO
vestido como primero, y entre tanto cantan esta copla
MÚSICA: "¡Gloria
a Dios en las alturas
y en
la tierra paz y amor,
pues hoy desciende el Criador
a redemír las criaturas!"
Sale de la nube y arrodillase delante del
PATRIARCA
ANTICRISTO:
¡Salve, oh, tú, de Jesé estirpe dichosa,
de cuya
fértil generosa vara
nació
purpúrea flor, cándida rosa!
¡Salve, salve otra vez, progenie clara
de Judá,
que león produce al suelo
a
conquistar del orbe la tïara!
¡Salve mil veces, venturoso abuelo
de
este, si humilde, celestial mesías,
de
este, si hijo de Dios, en mortal velo!
Conoce efetos ya las profecías,
celebra ya mercedes las promesas
que el cielo cumple en tus
felices días.
Dame la mano.
PATRIARCA: ¿Mano mortal besas
tú, de
Dios hijo, y redentor del mundo?
Negando
estás lo mismo que confiesas.
ANTICRISTO: En
justa ley esta obediencia fundo;
que
eres mi abuelo, y rey del pueblo hebreo;
y en
tanto que mis sienes no circundo
de la corona que en las tuyas veo,
yo así,
pues vengo a ser obedecido,
lo
mismo dogmatizo que deseo.
Y
porque ya tu edad del concedido
término
toca el límite postrero,
aplica a mis acentos el oído,
que
el gran misterio declararte quiero,
Joás,
con que de Dios omnipotente,
soy
hijo, y por abuelo te venero.
Tu
hija Ester, que en lustro floreciente
al túmulo lloraste trasladada,
fue del
que miras sol, cándido oriente.
No
muerta, no, mas viva transportada
fue por
mi padre a aquel fecundo suelo,
habitación
de Adán mal conservada.
Allí, en admiración de tierra y cielo,
sin
obra de varón, le dio al mesias
su
claustro virginal humano velo,
según por inspiradas profecías
la sibila Sambete lo predijo,
según los vaticinios de Isaías.
"Concebirá una
virgen clausa un hijo,"
cantó
el profeta; que la mente hebrea
inclusa
en la dicción "clausura" dijo.
¿Quién, pues, será tan ciego que no
vea
la
verdad del pronóstico en su efeto,
que el
pueblo de Israel tanto desea,
pues
a tu hija virgen el secreto
sepulcro fue clausura, porque fuera,
oculto
en ella, yo de Dios conecto?
Si
no te vences, contumaz, pondera,
que
afirma lo que niegas, obediente
solio a
mis plantas, la más alta esfera;
o
pida tu protervia resistente
el
cuerpo de tu hija, que dormido
diste a
la tumba, que le llora ausente;
y
verás, Patriarca, convertido
el
precioso tesoro en sombra vana,
y en
cenotafio el que sepulcro ha sido;
que
ya dichosa Ester, en soberana
mansión, por digna madre del mesías,
al alma
junta la porción humana.
Mas
ya el último instante de tus días,
de mí preconocido,
es testimonio
que te
acredita las verdades mías.
PATRIARCA: Yo
muero. Éste es -- ¡oh, pueblo babilonio!--
el triunfante David que ya venero,
rey
desde el indio suelo al macedonio.
Éste es de Dios el hijo verdadero,
por
quien dan a Israel las profecías
el
libre estado que gozó primero.
Agora ya, Señor, tu siervo envías
en paz,
conforme a la palabra tuya,
pues que vieron mis ojos al Mesías.
Cae muerto
ELÍAS FALSO:
Murió: ¿quién hay que tu poder no arguya?
JUDÍO 1: ¡Viva
el rey de Israel, y al pueblo hebreo
la
libertad preciosa restituya!
ANTICRISTO: Hoy
su línea tocó vuestro deseo,
hoy
pondrá en la cerviz más impaciente
la
vencedora planta el galileo;
que hoy en solío real y en eminente
trono ocupando el cetro y
la corona,
mi
nombre volará de gente en gente.
ELÍAS FALSO: El
cielo mismo tu poder pregona.
Sale SOFÍA
SOFÍA:
Torrente de Flegetón,
que en
llamas abrasadoras,
opuesto
al cielo, pretendes
inundar
las cinco zonas;
símbolo
de la maldad,
en
quien cifra y epiloga
todo su
imperio el infierno,
Lucifer
sus fuerzas todas,
¿qué
nueva torre fabricas,
qué
nueva máquina formas
contra
el poder de los cielos
en la
región babilonia?
¿Con
qué engaños te acreditas?,
¿Piensas tú que el mundo ignora
que
eres aquel Belial,
que en
proféticas historias
con
soberanos impulsos
anunciaron tantas bocas
de
santos vaticinantes
y de
sibilas hariolas?
¿Piensas tú que ha de ocultarse
que tus artes engañosas
por nigrománticos pactos
tan raros portentos
obran?
Y si la
vecina muerte
de tu
Patriarca agora
anunciaste, fue dictando
el
pronóstico a tu boca
el
demonio, cuya ciencia
angélica es poderosa
a
colegir de la vida
por los humores las horas.
Pues apercibe tus fuerzas,
y en tus conjuros invoca
cuantos espíritus fueron
ya luces, y ya son sombras.
Cuantos ya precipitados,
por
soberbios, de la gloria,
niegan
arrepentimientos
cuando
escarmientos informan;
que
esta mujer flaca, humilde,
a quien
la verdad exhorta,
contra
ti publica guerras,
y
enemistades pregona.
ELÍAS FALSO:
¡Loca mujer!
ANTICRISTO:
¡Deteneos!
¡No la
ofendáis, si está loca...
(Aunque la defiendo más Aparte
que por
loca, por hermosa.
Ya mis
lascivos deseos
ciegamente me provocan
a gozar
de su belleza;
mas
acreditarme importa
con simulada piedad
y
mansedumbre engañosa
hasta
confirmar mi imperio;
que
después las riendas todas
soltaré
a mis apetitos.)
Mujer,
mi piedad perdona
injurias
a tu ignorancia.
Vete en paz, que en breves horas
darán luz a tus tinieblas
mis hazañas milagrosas,
pues de mi ciencia y
poder
no
habrá centro que te esconda.
JUDÍO 1: ¡Qué
piedad!
JUDIO 2:
¡Qué mansedumbre!
ELÍAS FALSO: Bien en
su misericordia
se ve
que es hijo de Dios.
SOFÍA: En vano
a la paz me exhortas,
cuando
el cielo me destina
para oponerme
a tu gloria.
ANTICRISTO: En vano
tú a mi poder,
como al
fuego árida estopa,
como
frágil barca al mar,
como
tierna flor al Bóreas,
oposición solicitas.
SOFIÁ: El
cielo dará a mi boca
tanta
fuerza en las palabras,
que me
admires vencedora.
ANTICRISTO: Quitaré
a tu lengua yo,
dándote
pena piadosa,
las
articuladas voces,
porque
mi deidad conozcas,
y
porque desdigas muda
lo que
parlera pregonas.
Desde
aquí a tu entendimiento
niegue
obediencia la boca,
hasta
que rendida ofrezcas
holocaustos a mi gloria.
Quiere SOFÍA responder, y hace señas
de muda
ELÍAS FALSO: Su
lengua has encarcelado.
¿Cómo
agora no blasonas?
Hace SOFÍA la cruz con los dedos y
pónesela en la boca, y vase
JUDÍO 1: Con la
cruz sella los labios,
y de vencida, furiosa
se
parte de tu presencia.
JUDÍO 2:
Testimonio dan tus obras
de tu
poder soberano.
ANTICRISTO: (Si no
me venciese hermosa Aparte
o la
que poderoso venzo.)
Tocan cajas
TODOS: ¡Viva
el rey de Babilonia!
FIN DEL PRIMER ACTO
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