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| Pedro Calderón de la Barca La aurora en Copacabana IntraText CT - Texto |
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Dentro instrumentos y voces, y salen en tropa todos los que puedan vestidos de indios, cantando y bailando; IUPANGUI, indio galán, un SACERDOTE, GLAUCA, y TUCAPEL y, detrás de todos, Guáscar INCA, rey. Todos con
y aclamando a entrambas deidades, del sol en el cielo, y del Inca en la tierra, al son de las voces repitan los ecos que viva, que reine, que triunfe y que venza.
INCA: ¡Cuánto estimo ver que a honor de la consagrada peña, que desde Copacabana en hacimiento de gracias de cuya clara ascendencia tan alegres! nuestra obligación faltar para que tú de él desciendas Y así, no nos agradezcas tú nuestro monarco, y otra, que al culto en persona vengas, donde el sol su templo ostenta,
ÉL y MÚSICA: Que vivas, que reines,
INCA: De una y otra causa, a ti desciendes también de aquella primera luz, por quien de inca IUPANGUI: Mi mayor fortuna es ésa. (Bien que mi mayor fortuna, Aparte no es sino ser el felice sacerdotisa del sol, SACERDOTE: Pues en tanto que llegamos donde las sacerdotisas de este templo es bien que vengan, la inmolación de las fieras que llevamos encerradas para sus aras sangrientas, TUCAPEL: Es por mostrar, Glauca, cuanto IUPANGUI: ¡Que siempre habéis de reñir! LOS DOS: ¿Pues quién sin reñir se huelga? IUPANGUI: ¿Ni quién, sino yo, tendrá
y aclamando a entrambas deidades, del sol en el cielo, y del Inca en la tierra, al son de las voces repitan los ecos, que viva, que...
INCA: ¡Oid! ¿Qué extrañas voces son las que articuladas suenan lo que nos dicen en ellas? IUPANGUI: No extrañéis que en estos montes Desde aquí a Copacabana no hay flor, hoja, arista o piedra en quien algún inferior dios no dé al sol obediencia. aquí equívocas respuestas de idiomas que no entendemos, fuego exhalan y humo alientan. enroscadamente cerca es misteriosa la selva INCA: Que ésta lo sea no será razón que a mí
Y aclamando a entrambas deidades, del sol en el cielo, y del Inca en la tierra, al son de las voces repitan los ecos que viva, que reine, que triunfe y que venza.
Dentro PIZARRO y los ESPAÑOLES a lo
PIZARRO: Pues ya vemos tierra, ea,
INCA: Callad, pues vuelven las voces, por si podéis entenderlas. OTRO: ¡Silencio!
INCA: ¿Qué nuevo eco se lamenta ya en nuestro idioma? TUCAPEL: El de una
GUACOLDA: Valientes hijos del sol, hasta hoy lográis en el grande suspended los sacrificios que a nuestros montes se acerca. a cuantas el claustro encierra a su deidad consagradas, ¿qué es esto? (Hablar puedo apenas, Aparte tanto concurso a que tú y acompañada de bellas GUACOLDA: No la causa. GUACOLDA: Ésta... IUPANGUI: (¿Quién creerá que muero yo Aparte GUACOLDA: De ese templo que a la orilla del mar brilla en competencia del que a la orilla también de la laguna que cerca de Copacabana el valle Porque si digo que es preciso es que me desmientan también desmentirme es fuerza; que es escollo en la estatura, que hasta hoy no oímos. Al verle que si a tierra una vez llega, por el mar ¿qué hará por tierra? que habían cerrado las puertas donde para que no creas te pido que al mar los vuelvas. contra quien en vano engendran que contra otros animales, contra éste, flechad; que yo (¡Ay Guacolda, si entendieses Aparte que es lealtad cuando me obliga, GUACOLDA: (¡O, si tú, Iupangui, vieses Aparte los pesares que que me cuestas!) TODOS: Todos haremos lo mismo. TUCAPEL: ...que tú te pongas delante, con que a todos nos remedias. GLAUCA: ¿Yo a todos? TUCAPEL: Sí. GLAUCA: ¿Como? TUCAPEL: Como a tí, de tí quedará hambre para los demás. INCA: Pues ya que la lealtad vuestra los congelados granizos en las ondas desangrada.
PIZARRO: Echa el áncora y aferra, GUACOLDA: ¿Qué esperáis cuando ya expuesta
Al disparar ellos al vestuario, disparan dentro una pieza, y todos los indios se espantan. Dentro voces
UNOS: ¡Qué asombro! OTROS: ¡Qué horror! TODOS: ¡Qué pena! TUCAPEL: ¡Qué bravo metal de voz INCA: Monstruo que con tal bramido aborto es. GUACOLDA: Pues no aprovechan defiéndanos de los montes la espesura. TODOS: Entre sus breñas nos amparemos.
Vanse los INDIOS, y quedan solos INCA e
yo conmigo? que cuando de conocido mas ninguno que es prudencia. INCA: ¿Cómo? IUPANGUI: Manda desatar las fieras que están para el sacrificio cebándose antes en ellas, lo acepto.) IUPANGUI: (Guacolda bella Aparte ¿Dónde el temor te ha llevado?)
Descúbrese la nave, y en ella PIZARRO,
que desde aquí se descubre no es, como las otras, yerma ALMAGRO: ¡Gracias a Dios, gran Pizarro, que después de tantas deshechas atravesamos la Nueva que después de tantos riesgos, el descubrimiento de estas Indias que hasta hoy ignoradas, el orbe circunferencia, que no constaba encubierta. PIZARRO: Ya que a sólo descubrirla Y así, pues estas noticias son el fin de nuestra empresa, de estos mares experiencia, donde mejor prevenidos de más pertrechos de guerra, CANDIA: Fuerza será, pues no quedan más que trece hombres que sepan aquí, que llevemos de estas que allá no haya; y fuera de esto por si el mar que siempre ha sido acabare con nosotros, y otros al mismo fin vengan, dejar señas de que aquí tan ardua y dificultosa. PIZARRO: ¿Qué señas han de ser ésas CANDIA: ¿Qué más declaradas señas, pues es la propagación españoles, que ésta es muestra PIZARRO: No sólo es heroica, pero ALMAGRO: Pues ya que es de otro el consejo, mía la ejecución sea. Yo iré a tierra en el esquife. CANDIA: Eso no; ni es bien se entienda, que en aquesta conferencia, sea la ejecución vuestra. mío ha de ser. en dos la diferencia. Contentaos, Pedro de Candia, con que vuestro el voto sea, CANDIA: Primero que yo consienta... PIZARRO: ¿Qué es esto? En llegando a competencias, que estoy aquí... a quien a tí te parezca. PIZARRO: Sí haré. Perdonad, Almagro, que hace esta razón más fuerza. CANDIA: Piloto, el esquife echa al agua, mientras que yo
PIZARRO: En tanto, para que de la ribera la gente huya amedrentada,
Disparan, y cúbrese la nave. Dentro voces
clemencia! ¡Cielos, clemencia!
Saca IUPANGUI a TUCAPEL arrastrando
TUCAPEL: ¿Cómo quieres que los cielos de ti--¡ay, infeliz!--la tengan si tú de mí no la tienes, arrastrándome por fuerza IUPANGUI: Si en la confusión primera que escuchamos su bramido preguntando, me dijste que había venido por esta y ella no parece--¡ay, triste!-- por donde echó? Por aquí vino, mas no si es mi empeño defenderla de aquel asombro, con que sabré el rato, que a él le veo y a ella no, que él no la ofenda TUCAPEL: Si has de ser tú solo, deja que yo me vaya. IUPANGUI: Eso no. TUCAPEL: Pues ¿como, di, se concuerda solo y conmigo? acercándose a la orilla, te irás... IUPANGUI: .... a decir que se desaten las fieras. TUCAPEL: Ya no es tan buena... las fi... ¿qué? con huir tú hacia aquella parte TUCAPEL: Y ellas y el monstruo conmigo, que será una diligencia muy saludable. que aun hay más terror que piensas. TUCAPEL: Mucho será. otro menor? que aunque éste a la orilla llega, un hombre, al parecer. ¿Qué generación es ésta un hombre? que trae. las fieras contra él. mayormente cuando entrando desde aquí, será bajeza que maravillas son éstas. TUCAPEL: Yo no, ni aun huir podré ya. Esta quiebra me ha de esconder.
Escóndese ,y sale CANDIA armado con una cruz
del descubrimiento de estas que puso el pie en sus arenas. IUPANGUI: Hombre aborto de la espuma y dónde vas? de su acción es bien que entienda pues cuando desamparada IUPANGUI: ¿Cómo no me das respuesta? ¿Quién eres? ¿De dónde vienes? ¿Y dónde vas? IUPANGUI: (Como yo, habla sin que infiera Aparte lo que me dice.) TUCAPEL: (Que se hablen Aparte IUPANGUI: Si eres humano y deseas hallarte en los sacrificios que al sol hacemos, y en prueba de que al dios de rayos buscas de paz te recibiremos. Dinos pues, ¿qué es lo que intentas? CANDIA: Noble cacique, que bien tu valor lo manifiesta,
IUPANGUI: Sin saber lo que me dices te responderá.
qué es lo que decirme intentas, no ignoro que a lid me llamas, IUPANGUI: De la ventaja que lleva el ser mi arma arrojadiza, y no la tuya me pesa, rendirte, que no que mueras... Mas ¿qué es esto ¿Quién me pasma Pero ¿qué mucho, qué mucho que todo--¡ay de mí!--fallezca, si el resplandor que me abrasa
sino de tan ventajosas armas que a hechizos me venzan.
que a mí me asombra y me ahuyenta. ¡Y, a la selva, al valle, al monte, contra nosotros!
Vase, y al ir tras él, CANDIA da con
tras él... Mas ¿quién está aquí? TUCAPEL: (¡O, quién decirle supiera Aparte que soy tonto, y que de un tonto es más tonto el que hace cuenta! Yo sí, cuando...)
VOCES: ¡Al monte, al valle, a la selva, TUCAPEL: (...más que el primero que encuentran soy yo.) CANDIA: ¡Ay, infeliz! ¿Qué miro? de estas montes bostezando
Salen un león y un tigre haciendo lo que
y de ellos un león y un tigre, y en vez de embestirme, tiemblan. Con que el león, arrastrando la desgreñada melena vienen postrando a mis plantas Justo es que yo corresponda
TUCAPEL: ¡Oigan cómo los regala, y cómo ellos le festejan! con su dueño y él con ellos haciéndose muchas fiestas? CANDIA: Señor, pues este fauor tan anticipado premia entre estos bárbaros, donde la fijaré.
TUCAPEL: ¡Ay de mí! ¡Que entre se vuelven contra mí. vuestro estandarte, Señor,
Dexa la cruz y baja, cortando ramas
de estas ramas y estos frutos, y este indio de quien la lengua aprendamos para que la entendamos a la vuelta. Ven tú conmigo; ya vosotros amigos,... CANDIA: ...quedad en paz. Que me vaya yo en paz, que me dicen, muestran TUCAPEL: Glauca, pues ves que me llevan no seas pasta de otras bestias tú en mi ausencia. cielos, sol, luna y estrellas, montes, mares, riscos, selvas, de que si hoy la gente vuestra que sobre estas mismas peñas
Vase, lleuando a TUCAPEL, y sale la IDOLATRÍA vestida de negro con estrellas, espada y bengala
IDOLATRÍA: Primero que ese día llegue a ver yo, que soy la Idolatría que en los trémulos campos de occidente, sin saber de otro sol ni de otra aurora, por adorar la luz, la sombra adora. Primero, otra vez digo, que ese día contra la inmemorial posesión mía el Perú llegue a ver en su campaña las invasiones de la Nueva España, verá si Dios la acción no me limita y los poderes que me dio me quita; que mis ansias, mis penas y temores con el mágico horror de mis horrores de tierra y mar, hoy una y otra esfera, que el mar, antes que de esta hallada playa a aquel bajel con las noticias vaya, le embata, le zozobre y le persiga, por más que ahora viento en popa diga
TODOS: Buen viaje, buen pasaje. IDOLATRÍA: Y la tierra también verá en sus daños revalidar error de tantos años, no tan sólo volviendo al ejercicio de él que dejó suspenso sacrificio, pero aun con más terror, pues si antes era víctima bruta esta o aquella fiera, ahora he de hacer que víctima sea humana, porque siendo como es Copacabana templo del sol, y su ara aquella peña contra quien puso el español por seña a cuya vista pasmo, gimo y muero; en ella es bien--sin que atreverme pueda a sus ultrages, porque no suceda que arbolando otra cruz otra montaña, y ardiendo sin quemarse, lo que el ciego insulto consiguió, en vez de abrasarla fue temerla, admitirla y venerarla.-- Y así digo otra vez, sin que me atreva a que este vulgo en su baldón se mueva, es bien satisfacer mi desvarío, con que a su vista el sacrificio mío, trascienda desde bárbaro a cruento; a cuyo efecto, ya en suaves voces, ya en voces tristes sonarán veloces en todo el monte oráculos diciendo...
TODOS: ¡Albricias, que ya el monstruo se va huyendo! IDOLATRÍA: Pero no, no prosiga; dígalo el tiempo sin que yo lo diga, pues vuelven a juntarse, repitiendo... ELLA y TODOS: ¡Albricias, que ya el monstruo se va huyendo!
Vase, y salen INCA, GUACOLDA y las cuatro damas SACERDOTISAS, el SACERDOTE, GLAUCA, la MÚSICA y todos los indios e indias que puedan, con arco y flechas
GUACOLDA: ¿Qué mucho, si en hileras el armado escuadrón vio de las fieras contra él tan prevenido quien irse sin salirse a tierra le hace?
IUPANGUI: No, señor; de más alta causa nace INCA: ¿Cómo? IUPANGUI: Como volviendo a la ribera en dejándote a ti, por si pudiera averiguar quien tanto horror nos daba, pequeña embarcación vi que arrojaba balsas en que surcamos las lagunas. Aquí empecé a formar primera idea de que más que animal, fábrica sea. Confirmólo después ver cuánto asombre que esta balsa arrojase a tierra un hombre de extraño aspecto. Referir no quiero que le hablé y que me habló, si considero que no nos entendimos, y no puedo decir qué nos dijimos. Baste saber que en duelo tan prolijo dijo la acción lo que la voz no dijo. arboló contra mí; la aljaba mía un harpón contra él, pero al instante que le quise flechar, una radiante luz me cegó, y el brazo entumecido tras el arco y harpón, perdí el sentido Culparás mi pavor, pues no le culpes hasta que con las fieras disculpes. Yo vi a lo lejos que un león le hacía brutos alhagos cuya acción seguía un tigre, y que de ambos amparado, subió a ese risco en que dejó fijado del basto tronco el no labrado leño; con que volviendo al mar, llevó consigo GLAUCA: ¿Cómo dices no ser cosa divina a nadie y me ha hecho a mí tanto provecho? en la que naturalmente me fundo sin que el discurso deba nada al arte, es que debe de haber de esotra parte del mar otra república, otro mundo, otra lengua, otro traje y otra gente; y aquésta tan mañosa o tan valiente que se ha sabido hacer con singulares fábricas, vivideros esos mares; y para más desmayos, se ha sabido forjar truenos y rayos con relámpagos tales que deslumbran a hombres y animales. ¿Y pensar que han movido tanto empeño como venirse a playas estranjeras vivir ondas, traer rayos, domar fieras? aquí hay misterio más incomprehensible. Y así es bien discurramos qué hemos de hacer, y que nos prevengamos y prevenidos, sea lo que fuere. menos le alcanzo, cuanto más le siento; y así, no sé, no sé lo que debamos hacer. SACERDOTE: Yo sí. INCA: ¿Qué es? SACERDOTE: Que prosigamos, dejándonos plantado ahí ese bruto leño hasta ver qué flor nos da o qué fruto, el sacrificio, y todos invoquemos hasta su templo al sol, por si podemos qué hemos de hacer. la invocación, mas con tan otro acento, que lo que fue armonía sea lamento.
IDOLATRÍA: Sí. INCA: Ya respondió a la voz mía. GUACOLDA: Pues ¿qué debemos hacer, también respuesta? SACERDOTE: Si obligándote ha de ser, SACERDOTISA 1: Ya que es mérito desear, IUPANGUI: Si humana, cual dices, fue, y deja tan confundida SACERDOTISA 2: Porque de él todo mejores de nuestra fe? IDOLATRÍA: El sacrificio. SACERDOTISA 3: Si los sacrificios son el mejor ruego, a ellos vamos. SACERDOTISA 4: Haz que aquéste en que hoy se emplea IDOLATRÍA: Sea. INCA: De todo cuanto escuchamos, nada inferimos. si de lo que ha respondido componemos el sentido. IUPANGUI: ¿Y cómo le compondremos? SACERDOTE: Diciendo cada uno, ya que a todos nos respondió, lo que a él dijo. GUACOLDA: Sí, y mi voz te seguirá.
INCA: Si... IDOLATRÍA: Si... SACERDOTISA 1: Humana... SACERDOTISA 2: El sacrificio... IDOLATRÍA: El sacrificio... SACERDOTISA 4: Sea... IDOLATRÍA: Sea.
humana vida el sacrificio sea."
SACERDOTE: Sin duda, el sol, ofendido a que sea racional, no ser real el sacrificio INCA: Si eso es lo que nos advierte, SACERDOTE: Como es la sacerdotisa para eso en el templo están, deseando él cuándo serán a su dios sacrificadas. TODAS: A eso obligadas vivimos las que al sol nos consagramos. GLAUCA: Y de esto nos excusamos INCA: (Si a aquélla toca--¡ay de mí!) Aparte IUPANGUI: (¡Qué pena sería tan fuerte Aparte si a ella tocase!) SACERDOTE: Así, se ha de nombrar, para que en que de sus alegrías la norabuena. ya aquí las flechas están.
Toma el SACERDOTE las flechas juntas, y cada una tiene la suya
GLAUCA: Luego que es malo, dirán INCA: Nombra ya el que ha de llegar. SACERDOTE: Hallándote tú aquí, no INCA: A ti, pues el más noble ha de ser, te nombro. es fuerza.
¿Quién, cielos, creyera, quién, estimara no ser ella SACERDOTE: Llega hacia esta parte. IUPANGUI: Ya SACERDOTE: Una has de tomar, no más.
Llega IUPANGUI, y toma la flecha de
Ya descubrirte podrás. GUACOLDA: ¡A mí! IUPANGUI: (¡Grave pena!) Aparte GUACOLDA: (¡Dolor fuerte!) Aparte
Retíranse los dos a las dos esquinas del
INCA: Pues no es justo que me vea, (No es sino excusar que aquí Aparte reviente mi sentimiento.)
SACERDOTE: Dichosa tú, que crisol
SACERDOTISAS: Venturosa tú, que vas
GLAUCA: Buen parabién, pero de él
Vanse GLAUCA y todos menos IUPANGUI y
IUPANGUI: Dos culpas, Guacolda bella, y que te elegí sin ella. Pero ni de ésta ni aquélla se ha de disculpar si advierte otra para sublimarte, GUACOLDA: De una y otra--¡ay de mí!--fuera más que eligieras tú, y no IUPANGUI: Ahora es mayor mi aflicción, GUACOLDO: Quizá no es resignación. IUPANGUI: Pues ¿qué? en los dos, pues porque fuiste si conformarme podré a morir sacrificada, pues cuando no hubiera nada pasar del ser al no ser a que en mí no haya delito, mate a otro fiel, ¿es ley, di, y que yo muera por él? IUPANGUI: No sé; mas sé que admirada me ha puesto en tal confusión, que... mas no te digo nada GUACOLDA: No, no prosigas, que aunque bastimento, y puedo, abierta en que hay noche, hay templo y hay
IUPANGUI: ¿Qué más claro ha de decir su abandonado despecho, del estado en que la ha puesto me pudo su sentimiento, facilitarme los medios? que romper, no hubiera culpas,
la fiara de ti. mi amor, mi lealtad y mi celo? INCA: De uno y otro asegurado, de aquella sacerdotisa, que entre el asombro y el miedo, y más después que añadiendo llama a llama, incendio a incendio, entre ti que ¿cómo al Sol ni aun a imaginarlo? Pero antes que tú lo pronuncies mayormente cuando puedo desenojarle con otras a que sea lo que fuere, ella ha de vivir, y tú has der ser el instrumento. cómo ha de ser, ya tu ingenio Tú, en fin, me la has de poner en desagravios del sol nos dirá.
El viento será que en mi seguimiento la plática sospechosa, quédate tú aquí, advirtiendo
¿Quién en el mundo se ha visto que en concurso de otros males, lugar. De celos--¡ay triste!-- con quien yo ni declararme ni satisfacerme puedo; que amenazaron su vida, a restaurarla, resuelto, Pues o los consigo o no; si no los consigo, dejo que muera, y si los consigo, es para otro. Con que en medio vengo a estar de cuál es menos
IUPANGUI: Otra vez la voz le llama, ya que todo es misterios de Copacabana el valle: voz, que sin dar con el dueño, a lo más fragoso, más
Vase, y salen INCA y la IDOLATRÍA
pues te sigo y no te encuentro IDOLATRÍA: Yo. INCA: Al verte más, lo sé menos, y así, a preguntar quién eres, IDOLATRÍA: Soy la deidad a quien tocan a lidiar por él contigo, y pues ha de ser el duelo, para más vitoria mía, cara a cara y cuerpo a cuerpo, ¿qué esperas? Llega a mis brazos. ¿para qué es la lid? ¿Cómo es posible que quien impida sus sacrificios? al sol. Si él los dio a su hijo, ya no es dádiva la mía, sino herencia. Y fuera de esto, como a padre, si hoy le ofendo, tan bien disculpado yerro que él crió? INCA: Eso bien me da a entender que el día es para que lo sangriento cese de mis sacrificios. Mas ¿qué lo extraño, si advierto pues desde allí fueron todas que ha tantos años que guardo,
Al INCA
En efeto, INCA: Sí. IDOLATRÍA: Pues porque en eso ser tuyo. INCA: ¿Cómo? cacique, fue a quien el cielo... Pero antes que yo a decirlo quiero que llegues tú a verlo, que no he de hacer sospechosa
Ábrese un peñasco, y se ve un JOVEN vestido de pieles, recostado en una peña
IDOLATRÍA: Pues escucha lo que dice. INCA: Ya a sus razones atiendo. JOVEN: ¿Cuándo, padre, será el día tus liciones; si ya cuanto tan a satisfacción tuya, que el entendimiento tuyo trasladé a mi entendimiento, todo aquello que le quita de estimación el deseo, que aunque la dicha es gran joya, quieres que a mis sentimientos
INCA: Aunque entiendo sus razones, IDOLATRÍA: ¿Qué mucho, si ha de decirlo Ya has visto el centro del monte, pues pasa de extremo a extremo
Va saliendo por lo alto del peñasco un sol, y tras él un trono dorado con rayos, y en su araceli el JOVEN ricamente vestido, con corona y cetro
¿Qué ves en ella? un sol que va amaneciendo en su horizonte. INCA: Entre varios trono en quien, como en espejo, retratándose a sí mesmo. IDOLATRÍA: ¿Quién viene en él colocado? INCA: Si de sus señas me acuerdo, me parece. logra hoy sus merecimientos, de aquellas ya confundidas que en los brazos de la aurora venido, habéis de entenderlo de todos los elementos, hombres, fieras, peces y aves, a ser monarca vuestro. a vivir con vosotros, con él me volveré, donde sus relámpagos y truenos.
VOCES: Desciende, señor, desciende, pues te aclamamos, diciendo...
MÚSICA: "Sea bien venido en joven tan bello, el hijo del sol a ser el rey nuestro."
JOVEN: Ya voy a vosotros, pues que voy oyendo...
MÚSICA y TODOS: "Sea bien venido en joven tan bello, el hijo del sol a ser el rey nuestro."
Desaparecen el sol por lo alto y, por lo bajo, el
lo entenderás. Oye atento. Éste, maquinando, el día con el agradecimiento le dije que, publicando que el infante se había muerto, con él, yace muerta ahí dentro. que presto le enviaría a su hijo sobre aquellos fundamentos que arruinados del olvido, a sombra de fingimientos, hasta que a determinado para que ocurriesen todos desmintiendo lo distante, acreditasen lo excelso. desciendes, y aunque en quinientos años de la inmemorial posesión, ya es tuyo el reino, pues no hay ninguno que no se introdujese violento; con todo eso, el día que impidas, u otro por ti, los decretos que en nombre del sol disponen sus oráculos, es cierto que no habiendo conseguido mis sañas, pues ves que puedo, en desagravios del sol, desvanecer tus trofeos, ves que yo me desvanezco.
INCA: Oye, aguarda, escucha, espera.
TODOS: Allí se oye; llegad presto. INCA: ¿Qué es lo que por mi ha pasado?
TODOS: ¿Qué es esto, señor, qué es esto? INCA: No sé, no sé. Cinco siglos retrocediendo los años, es que el sol por mí no pierda sus cultos.
Y así, el precepto tu rey.
IUPANGUI: ¿Quién creerá que al tiempo que siento el mandar que viva, Pero nada me acobarde; que mueran otros por él, no habiendo él por otros muerto.
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