MINGO
SABIDO: Las gaytas, guitarras, rabés
repiquemos,
y las cherumbelas muy huerte
tangamos,
cordojos, renzillas de nós despidamos,
y brincos, corcobos y saltos
echemos.
Los hatos y migas y burras
dexemos
quitemos las tristes capillas de
nós,
que nuevas ay, nuevas:
¡Ques nacido Dios!
¡Gil
Pata, Gil Pata! ¡Ven, ven y baylemos!
Entra GIL PATA tañendo una guitarra y
dize:
GIL PATA: De
mucho gasajo que traygo comigo
no
puedo tenerme, que no dé corcobos;
no temo
leones, ni grifos, ni lobos,
seguro
está el hato del mal enemigo.
Acá
estás tú, Mingo; bien vengas, amigo,
que,
¡voto a sant Pabros y a diez verdadero!
que diz
ques nascido tan claro luzero
que
viene a las gentes poner en abrigo.
Replica MINGO
MINGO: Pues
esso, Gil Pata, yo ya lo he callado,
que
estando migando, encima una cumbre,
vi que
salía tan clara una lumbre
que, en
vella, del todo me hizo espantado.
Estava
el cielo tan pintoparado
y assí
relumbraron las Siete Cabrillas
que
bien demostraron aver maravillas
del
sancto moçuelo ques Dios encarnado.
Aquí llega BENITO tañendo un
arrabé y llamando:
BENITO: ¡Hao!
¿Quién está [a]cá? ¡O, Dios acreciente
tambïén
aquí, regloto de mesta!
Apuesto
que saben acá desta fiesta,
que muy
de repasto se huelga esta gente.
¡Ha, Mingo
Sabido! ¡Gil Pata, Cremente!
¿No sta
[a]cá alguno de los de mi hato?
¡Ha,
Urrasco Ropero! ¡Ha, Gil Garavato!
Quiçá
avrá Dios parte, si alguno no siente.
Responde GIL PATA
GIL PATA: ¿Quién
llama? ¿Quién grita? ¡O, hermano Benito,
échame
toste priado la mano!
Alegre
semeja que vienes, hermano,
que
vienes pintando con tu rabelico.
[BENITO]: Aún si
supiesses, Gil Pata bendito,
razón
que tenemos de dar çapatetas,
¡juro a
sant Cuerno! que tus agujetas
quebrasses baylando, tu poco a poquito.
GIL PATA replica
GIL PATA: Quiçás
yo barrunto, tu huerte alegría
de
dónde rebienta, Benito carillo;
apuesto que sabes también del
chiquillo
que
dizen que virgen y madre lo cría.
Éssa es
la cuenta, ¡pardiós, da [a]cá vía!
Andemos
con grita y plazer una dança,
llamemos si viene por a&yaccute; Pero Pança,
aquel
que en las bodas de mengua tañía.
Llama Mingo a PERO PANçA
MINGO: ¡Ha,
Pero Pança! ¿Por dónde rodeas?
¡Ha,
zagalejo, de buen padre rico,
según
Dios le hizo, de ruyn y de chico!
Pardiós, Benitillo, que apenas lo veas...
¿Si
anda por dicha por essas aldeas
haziendo varrunto por este muchacho?
Juro a
mi vida que tarda gran cacho.
¿No
vienes, Pidruelo? ¿Por dónde passeas?
Entra PERO PANÇA tañendo un
tamborín y responde
PERO PANÇA: Hem[e]
aquí, vengo, no grites si quies,
que,
¡voto a san Basco!, después que partí
con
nuevas chapadas, carillos, que o&yaccute;,
nunca más pude tener estos pies.
Acá
pues, vosotros, ¿qué nuevas tenés?
Que
allá, por encima de los enzinares,
garçones bolando passavan a pares.
¡Qué
cosas chillaron, que os encantarés!
Prosigue
Yo
¡pardiez!, Benito, que tuve temor
en ver
que era gente venida del cielo;
a pocas
estuve que no di en el suelo,
según
me metieron de grande el pavor;
mas
ellos dixeron 'Escucha pastor,'
y aun
casi ablaron grámata o latín
y,
claro te digo, dixeron al fin
puer natus est nobis, el gran Salvador.
BENITO: ¿Allá rebolaron también los garçones,
por cima tu hato, majada
y mastines?
Pero
¡Tomá si volaron! Rezaron maytines,
tocaron
sabuchas, cantaron canciones;
no ay
nadi que oyera, Gil Pata, sus sones
que
aunque no oviera baylado morisca,
que en
medio el cellado, rebuelto en ventisca,
no
diera mil bueltas y mil saltejone[s].
GIL PATA: Tú
sabes de cierto, Domingo Sabido,
la
cuenta y quillotro del son que á passado.
MINGO: Sábete
hermano, por mal del pecado,
que un
niño que dizen ques Dios á nascido.
PERO:
¡Dichosa la madre que tal á parido!
Mas,
dime [e]n qué parte nasció tanto bien.
MINGO: En
nuestra aldehuela, llamada Betlén,
en un pesebrejo
se huelga tendido.
GIL PATA: Agora
yo digo que ay paz en la tierra,
y paz
en el cielo y paz en el mar,
y paz
en los hatos de nuestro lugar,
y paz
en los valles y paz en la sierra:
las armas luzidas y cosas de guerra,
coraças, arneses, puñales y
espadas,
en hozes y rejas serán ya
tornadas;
quien no me creyere
presuma que yerra.
BENITO replica
BENITO: ¿Quién
tiene, Mingo, poder tan entero
que
pueda las armas vedar y malicia?
MINGO: Este
moçuelo, ques sol de justicia,
que sin
ser, las cosas las sabe primero.
BENITILLO: Seyendo
tan niño es ya tan artero
que
pueda en justicia las gentes tenellas;
quien
hizo los cielos, planetas y estrellas
¿no
cuydas que puede ser bien justiciero?
PERO PANÇA: Yo digo
ques hijo de rey y ques rey
según
que lo cüentan sus profecías;
el mesmo
sagrado, bendito Messías
que
está prometido venir en la ley.
GIL: Aunque
no quieras, Pidrüelo crey
que
deste mochacho nos dixo Ysa&yaccute;a
que
virgen su madre lo concebiría,
que
salvos hiziesse los hatos y grey.
BENITO, contra el diablo
BENITO:
¡Reméssate y gime, nefando Plutón!
¡Aúllen tus cortes y gentes guineas
que cerca te vienen tan
crudas peleas
do
pierdas tu reyno, vandera y pendón!
¡Y tú,
marinero ya viejo, Carón,
desmaya, no esperes el viento de popa!
¡Y tú,
can trifauce, tan sola la sopa
de
marras no atiendas para colación!
MINGO SABIDO: Venido
es aquel que la verga de Arón
hizo
que fuesse tornada serpiente,
la qual
se tragó, si quies que lo cuente,
las otras culebras delante Faraón.
Éste a Nabuco, potente
varón,
baxó de
su estado e diole retorno;
éste
libró los niños del horno
y all
asna le hizo quexar su passión.
GIL PATA, contra el diablo
GIL PATA: Los
sanctos prophetas allá donde están
llamando al divino Messías prometido,
tú
lleva la nueva, Plutón, ques venido,
que cessen sus penas, dolores y
afán;
y sepan de cierto que ya
gozarán
del
campo florido que llaman Eliso.
El qual
este niño para ellos lo quiso
que
presto sus ojos ansí lo verán.
PERO PANÇA, contra el
diablo
PERO PANÇA: Venida
es, venida, tu gran perdición,
al
mundo es llegada segura la vida.
Nascida
es, ¡a hotas!, tu muerte cumplida.
Da
gritos y llantos, del duelo te pon,
ya
cesse la rueda boltear a Ixión,
siéntese encima Sisipho del canto,
los buytres no coman del hígado tanto,
conozcan que ay nuevas de
admiración.
MINGO SABIDO: Venido
es aquel que, carillos, mandó
al sol
que en el medio del cielo parasse,
hasta
que su capitán se vengasse
de los
cinco grandes, que al sol sojuzgó.
Éste es aquel que la hambre domó
daquellos leones do estava Daniel;
Éste
dio libres a los de Israel
quando
a pie seco la mar los passó.
BENITILLO: Según
que, carillo, varrunto yo ya,
tomando
la cuenta que agora me dizes,
éste es
aquel que llovió codornizes
allá en
el desierto, con dulce maná
a cabo
de rato. Mirá, que os dirá
según
su poder esso es muy poquito;
más son las cosas que hizo en Egipto
sacando su pueblo de
captividad.
Prosigue las plagas de Egipto
Estando
su pueblo captivo, subjecto
al duro
Farón, passando tormentas,
bolvió
este moçuelo las aguas sangrientas,
que no
quedó pece, ni branco ni prieto.
Allí dio las plagas, terribles de
aspecto:
graniço, langostas,
mosquitos y ranas,
y nieblas palpables y muertes y
sañas,
do bien se mostrava potente y
perheto.
MINGO SABIDO: Éste es
aquel que de fin y de daños
libró los dos sanctos, Enoc con
Elías.
Éste no es otro que al
rey Ezechías
en fin
de su vida le dio largos años.
Éste
destruye los vicios y engaños,
y dio
nuevo hijo a la vieja madre,
y quiso
tentar con él a su padre,
do
están mil misterios metidos, estraños.
GIL PATA: Mas,
¿cómo es posible, zagal agudillo,
que
aqueso que cuentas creerte podamos?
Yo
quiero que entremos en cuenta, veamos,
declárame, agora, si quies, un puntillo:
yo veo
questa noche nació este chiquillo,
y esso que rezas ha más de mill años;
aquessos milagros tan hondos,
tamaños,
¿en qué tiempo pudo
hazerlos, carillo?
Responde Mingo Sabido
MINGO SABIDO: No
pienses, Gil Pata, quel niño jocundo
que
agora de carne se muestra vestido,
puesto
que agora nos aya nascido
que no
es más viejo quel cielo profundo;
no
tiene principio ni tiene segundo,
que,
aunque lo veas nascido entre nós,
comiença [a] ser hombre, mas es y fue Dios,
que hizo los cielos estables y
mundo.
BENITO pregunta a PERO PANÇA
BENITO: ¿Tú
sabes, Pidruelo, su casta dó mana,
si es
de linaje de nobres y buenos?
Pero No
pienso yo quanto que puede ser menos,
según
es su madre de fresca y galana,
mas
díganos Mingo de dónde trasmana.
Mingo
Sentaos un cachuelo, que cuenta haré;
mirad
por las havas la cuenta a la llana.
Según
deste niño la cuenta me dan,
que
hijo le llaman también de David,
nasce
del tronco, mirad y sentid,
del
padre de muchos, llamado Brahán
y deste
buen viejo nasció muy galán
Ysac
deseado, de Sarra, su madre;
el
qual, mira, Pedro, de Cara su madre,
del
niño Jacob, según hallarán.
Prosigue Jacob ovo un hijo, qual Judas nombró,
el qual engendró Farés y Zarán,
Farés
ovo a Esrón, Esrón ovo [a] Arán,
a
Aminadab Arán le engendró,
y de
esta manera la cuenta passó
que
d[e] Aminadab descende Nasón,
el qual
tuvo un hijo, llamado Salmón,
Salmón
hizo un niño, que Boz le llamó.
Prosigue Boz ovo a Obet, Obet a Jessé.
Jessé
fue su padre del sumo propheta;
el qual
David fue, por senda no reta,
su padre del hombre que más sabio fue,
la
madre del qual dezían Bersabé.
Aquésta
ovo un nieto, mas no fue de Urías,
llamado
Roboán y padre de Abías,
el qual
ser su padre de Assá juraré.
Prosigue Fue Josaphat su hijo de Assá,
que
padre del nombre Jorán se dezía;
el qual
Jorán era su padre de Ozía,
avuelo
de aquel que dixeron Joatá.
No
cambio palabra, mirá cómo va:
Joatam
ovo [a] Acaz por su reta vía,
el qual
fue su padre, de aquel Ezechía
de
quien Manassés nasció, ¡soncas ha!
Prosigue
Después
Manassés fue padre de Amón,
Amón ovo
un niño, por nombre Josía.
Josía
fue padre de aquel Jeconía
que
nasció passando para Babilón;
¡par
Dios que va buena la generación!
Que
aquel Jeconías gendró a Salatiel,
el qual
fue su padre, de Zorobabel,
de
quien nació Abiud, chapado varón.
Prosigue
Abiud
ovo un niño, nombrado lcachín,
que fue
dicho padre de Azor a la clara,
del
qual Azor, cierto Sadoc se desvara,
para
que dende sea padre de Achín.
Estad
bien atentos, vayamos al fin,
que
Achín a Eliud curó de engendrar;
Eliud
fue su padre, de aquel Aleazar
que
hizo a Mathán, yo apuesto un florín.
Prosigue y acaba
Aqueste
Mathán, yo os juro a mi vida
según la Vangelio, de vero cantó,
que fue
dicho padre del santo Jacó,
el qual
fue suegro de aquesta parida;
h[e] aquí
la cuenta ya casi cumplida,
mas
porque ninguna cosilla discrepe,
su
esposo daquésta se llama Josep[e],
que
poco a su esposa, te juro la olvida.
BENITILLO demanda que sume quántos son todos
los que á dicho
BENITILLO: ¿Pues
quántos son Mingo, la cuenta dispuesta
de
aquese linaje que cuenta de Dios?
MINGO: Prázeme
hermano; son uno, son dos,
son tres, quatro, cinco, seys, siete
por ésta,
y dos que son nueve y diez son
con ésta
y tres que son treze y tres
disiséy,
y quatro son vente, Gil
Pata, ¿no vey?,
y tres
ventetrés, contemos la resta.
Prosigue
Con dos
que aquí pongo ya llega la cuenta
a son ventecinco; y tres son venteocho;
¡escucha, Pidruelo,
cabeça de tocho!
Con dos
perezuelas ya entramos en trenta,
no ay
nadi, Benito, que bien no lo sienta.
Con cinco
que pongo, que son trentacinco,
y seys
que me quedan, ¡pardiós, que me brinco!,
que
hallo que ay uno de más de quarenta.
GIL PATA: Al son
de la cuenta que aquí nos ás dado
de
aqueste bendito, luzido moçuelo,
holgando me [é e]stado en medio este suelo,
la boca
de un palmo, del todo pasmado.
PERO: ¡O,
Dios poderoso, celente, sagrado!
Mas,
¿qué le movió tomar carne humana?
[MINGO]: Dizen,
Pidruelo, que una mançana
que
Adán se tragó del fruto vedado.
GIL PATA: ¡O,
santa que canta, mal trago tragó!
Tragara
una landre, que más sano fuera,
que no
que la gente por esso perdiera
la
gracia del cielo, que entonce perdió.
MINGO: Pues
mira, Gil Pata, muy bien en qué vo,
y desto
que digo ninguno se asombre:
que en
sólo por esso, hazerse Dios hombre,
más
grolla que pena la culpa ganó.
Prosigue
No
temas, carillo, los hondos estanques,
lagunas
Estigias del turvio Cucito:
mediante la muerte daqueste chiquito,
en
ellas yo ago que no te avarranques.
Sus
passos te aviso que sigas y tranques
y a Él
ni a su Madre no hagas injurias,
que mal
siglo tienen las tre[s] bravas Furias,
las
quales, te juro, con esto las manques.
BENITILLO: Dichosos,
yo pienso, serán los ganados
questán
derramados por este desierto;
el gran
Minotauro contalde por muerto,
y todos los otros sobervios criados.
De almagre vermejo serán
almagrados
los hatos que apastan por esta
montaña
y los desmandados traerá a su
cabaña,
do hallen los pastos floridos,
sagrados.
PERO PANÇA: Ya quen
la tierra tan gran rey tenemos
tú,
Mingo, ¿qué pienssas que viene a buscar?
Después
que más crezca, ¿a dó yrá a parar?;
¿a
dónde endereça sus varcos y remos?
MINGO: Yo
pienso que viene a ver los estremos:
pastores, ovejas, cabañas y hatos;
los pastos costosos hazerlos baratos
a su
propia costa, según lo veremos.
GIL PATA: Yo
pienso y magino que aqueste luzero
los
tristes palacios plutonios, obscuros,
hará
despojados, quebrando los muros
do está nuestro padre penando
primero;
y al
can espantable, muy torvo Cervero,
que
sorve y se traga sus bravas gargantas
harále
que cierre sus bravas gargantas,
de
hambre le mate, seyendo portero.
BENITILLO: Ya, pues, que aquí estamos, ¡sus, sus,
despachemos!
y cada qual lleve
cosillas que dalle.
Pongamos todos, carillos, en talle,
para, en llegando, que
luego baylemos.
Y a su
virgen madre manteca llevemos,
para
que al niño le hagamos miguitas.
Y quien
se treviere llevar más cositas,
si solo
no puede, también le ayudemos.
PERO PANÇA: Razón
es, zagales, buscar invenciones
y
solenizarle con ánimos ricos,
pues éste summó los pueblos inicos,
a do procuraron maldad
los varones.
No
viene con maça domando leones,
que por
otro modo proceden sus fines,
éste se sirve de los cherubines,
archángeles, tronos y dominaciones.
MINGO:
Mediante la gracia daqueste zagal
al
bravo gigante sobrava David
los
ossos, leones domava en la lid,
guardando los hatos allá en el xaral.
Éste a
la dueña la hizo ser sal
por
sola una buelta que dio a la cabeça:
quien
no mira en Él y en esto estropieça,
no
puede, carillos, librar sino mal.
BENITILLO: No cayo
en la cuenta quién es la parida,
ni
puedo acertalla, ni puedo sabella.
MINGO: Sábete,
hermano, ques una donzella
sin
vicio ni daño, muy sancta nacida.
BENITILLO: Pues
tú, Mingo amigo, si quies, por tu vida,
ansí
sant Domingo te libre y te vala,
que
digas, que apuntes quién es la zagala,
que
asmo que deve ser toda polida.
MINGO: Yo digo
y apunto, ¡escucha acá, ruyn!,
entiende
la cuenta, si quies, a la llana:
sábete
quésta nació de sant Ana,
su
padre dichoso llaman Joachín.
PERO: ¡O,
Dios, ques su hijo, le dé buen maytín!
Diz
questa donzella ques muy repolida...
MINGO: Tomalde
los dichos, jamás fue nascida
ninguna
que sepa mirar su chapín.
GIL
PATA: Es flor de hermosas, de
sanctas primor,
de vírgines fuente, de gracias
dechado,
estrella de norte, gran
huerto cerrado,
paloma sin hiel, de todas mayor,
es prima de todas, de todas es
flor,
de quien Salomón escrive
sonetos.
Sus hechos y dichos, en todos
perfectos,
remedio y xarave de nuestro
dolor.
BENITILLO: Verás
si es remedio de nuestra ventura,
por
quien Dios nos haze tan gran beneficio;
que
Dios para Sí la crió dab inicio,
que
punto no tuvo que ver la
Natura.
y
allende que tiene tan clara figura,
es toda
virtuosa, que dos cosas son
que
tarde se juntan en un talegón,
en
nuestros rabaños, por nuestra ventura.
PERO PANÇA: Es esta
María ancila divina,
beata entre todas las generaciones,
humilde dechado de las
perfeciones,
a quien
la jactancia jamás no la empina.
GIL: Ésta es
la fresca, gentil clavellina,
y lirio
del valle, florida açucena,
preciosa, sagrada, princesa serena,
vergel
de virtudes y flor sin espina.
BENITILLO: Yo,
Mingo Sabido, saberlo quisiera,
cómo ha
quedado del parto perheta.
MINGO: Esso es
cosilla, Benito, secreta,
mas yo la barrunto ser desta manera:
si el
sol entra y sale por una vidriera
sin
punto dañarla, crebar ni herir,
mejor
pudo Dios entrar y salir,
dexándola virgen como antes lo era.
Aqui llegan a donde ella está y pide
albricias PERO PANÇA porque la vee
primero
PERO PANÇA:
¡Albricias, albricias, de nuestro desseo!
¡Huy!
¡Ha! ¡Juro a diez! ¡Carillos, hermanos!
¡Dam[e]
acá toste priado essas manos,
que yo me la..., yo me la..., yo me la
veo!
BENITILLO: Mira
qué dizes, que no te lo creo.
¿Qués
della, qués della, la madre del rey?
PERO:
¡Mírala, hétela, cátala, vey!
¿Y no
la conoces en ver su meneo?
GIL PATA:
Cansados, ¡o, Virgen, señora!, llegamos
los hatos dexamos y burras y aperos,
venimos, graciosa
donzella, por veros;
de
hinojos en suelo, aquí te adoramos.
Mas ya que
tamaña merced alcançamos
en
verte parida de Dios infinito,
para
que puedas criar tu mocito,
recibe,
señora, lo poco que damos.
Ofreció BENITO y dize
BENITO: ¡O,
madre sagrada del Niño divino
que todas las cosas criadas crió!
Ofrézcote, Virgen, aquí
luego yo
cuchara, colodra, salero de pino
y
mándote un borro grosero y un fino:
perdona, Señora, mi pobre presente.
Y al Niño divino suplico, humilmente,
que
guarde mi hato del lobo malino.
Ofrece GIL PATA
GIL PATA: Yo,
Reyna del Cielo y Madre y donzella,
te
ofrezco esta rueca sin copo, chapada,
y
mándote el manso y la borra manchada
y tres
rezentales que pacen con ella.
Y al
Niño, que mama tu teta tan bella,
mándole
un tarro, que sorva, de leche,
y un
par de vellones, en quel mesmo se eche;
y más: para migas de sevo una
pella.
Ofrece PERO
PERO: Yo no
sé qué darte, bendita Señora,
ni sé
con qué pueda servir el Infante
mas
antes que nunca daquí me levante,
te mando
tres borros que maman agora.
Pues
eres de todos tan gran valedora
y a
Dios tus amores baxaron del cielo
sey,
Virgen, mi amparo, mi bien, mi consuelo,
para
que sepa Dios Padre dó mora.
Ofrece MINGO SABIDO
MINGO SABIDO: Yo no
sé qué pueda, donzella bendita,
dar sin
vergüença, si bien lo percato;
ofrézcote, virgen graciosa, mi hato,
cayado,
caldero y çurrón, todo a hita.
Y a Ti,
Niño sancto, de gracia infinita,
que
tienes el mundo metido en la palma
ofrézcote el cuerpo y mándote el alma,
y
mientra que biva, de vicio me quita.
La VIRGEN
a los pastores
VIRGEN: El Niño
divino promete la gloria,
pastores, en pago de vuestros presentes.
Llevad buenas nuevas a todas las
gentes,
que avéys visto clara la
mesma vitoria.
Tened
en el Niño, ques Dios, la memoria,
y no r[e]celéys los trancos del lobo;
y vuestras ovejas no teman el robo,
según lo verés por cosa
notoria.
MINGO SABIDO: Si
sabés de mósica alguna cosilla,
cantemos en grita aquí todos yuntos.
GIL: ¡Tomá, qué pregunta! Sé todos los
puntos
del
sol, fa, mi, re, que avrás maravilla.
MINGO: Y tú,
Pero Pança, ¿en tono de villa
sabrás
chillar algo aquí, si te yuntas?
PERO: ¡Mirá
qué donoso, qué necias preguntas!
Sé
todos los tonos con [su] subidilla.
Prosigue
Y tú,
Benitillo, ¿harásnos ayuda
con boz
agudilla, baylando la dança?
BENITILLO: Yo ¡par
diez!, que cante diapente y mutança
y al
canto de güérfano yo le saguda
octavas, novenas, con boz bien aguda,
¡por alto los pies, que avrás
gasajado!,
y corchos y breves, tú pierde
cuydado,
con máxima y longa yo
hago que acuda.
GIL PATA:
Chapémosle agora sonetos, canciones,
y ande
la trisca subida con saltos,
que
suenen las bozes por cima los altos.
PERO: Parece,
Gil Pata, que en orden te pones;
tú mira,
carillo, que no desentones,
aguarda
que en falta ninguna caygamos.
A este
divino moçuelo sirvamos,
que no
come cosa sino coraçones.
MINGO SABIDO: ¡Pues
ande la dança aquí alrededor!
Travemos todos muy bien de las
manos,
con gestos alegres,
jocundos y ufanos,
comience la musa, con dulce primor.
Y
lleva, Gil Pata, si quies, el tenor;
tú
frísale al tripe, Benito, las martas;
tú di, Pero Pança, requintas y
quartas,
que yo
diré luego la cuentra y major.
Villancico
¡Ha, Gil Pata!
¿Qués, carillo?
¡Pero Pança!
Hamos aquí una dança
por servir este chiquillo.
Demos çapatetas, saltos,
cada qual con su respingo;
haz una buelta, tú, Mingo,
vayan los corcobos altos.
¡Passo, passo!
¿Qués, carillo?
Ten criança,
no desconciertes la dança
por servir a este chiquillo.
Ande en compás el
baylar,
con chapadas
castañetas,
vayan las bozes
perhetas,
que suene bien
el cantar.
Digo, digo, da gritillo.
Con mudança,
ande derecha la dança,
por amor deste chiquillo.
Da [a]cá toste, esse caldero,
sopemos huerte las
migas,
hinchamos estas barrigas.
Sopa tú, Mingo,
primero.
¡Traga, traga, Benitillo
con temprança!
Demos ya fin a la dança
tornemos al ganadillo.
FIN DE LA
FARSA
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