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ACTO PRIMERO
Interlocutores: CORRE[O], TIEMPO y
MUNDO
TIEMPO: ¿Qué
bozina es la que siento?
¿Quién
la toca tan deprissa?
¿Si
tañen por dicha a missa
o si
zurre qualque viento?
Yo no
veo
por
todo aqueste rodeo
ningún
zagal que la taña:
juraré
que viene a España
por
aquí qualque correo.
No me
engaño:
quiero
dexar mi rebaño
y la
capa no me engorre.
Helo
aquí: la posta corre;
gesto
trae de buen picaño.
¡Ha,
señor!
CORREO: No me
embaraces, pastor,
solo un
punto, por tu vida.
TIEMPO: ¿De
dónde es vuestra venida?
CORREO: Donde
está el Emperador.
TIEMPO: Bien
está.
Pues,
¿qué nuevas ay allá?
CORREO: Ay peligro en descubrillas,
mas llega, pastor, acá,
quiero
a tu oreja dezillas.
TIEMPO: ¡Valme
Dios!
Ya son
conformes los dos.
CORREO:
Guárdame secreto agora,
y
queda, viejo, en buen hora.
TIEMPO: En la
misma vayáys vos.
Cielo y
tierra,
pues ay paz sin aver guerra,
se
muestren regozijados;
reverdezcan los collados,
y los
vales y la sierra.
Las montañas,
los bosques, breñas estrañas,
los solanos e sombríos,
fuentes, arroyos y ríos,
sientan gozo en sus entrañas;
los poblados
bivan de oy más descansados,
vaya la guerra a los
moros,
los christianos corran toros
con que alivien sus cuydados.
Ya los muros,
bien pueden estar seguros,
adarves y varvacanas,
y las vegas más tempranas
llevar los fructos maduros.
Los pastores
bien pueden por los alcores
repastar bien sus ganados,
no teman ya los soldados
que les roben los megores.
Claro veo
que es
cumplido mi desseo,
y que es llegada sazón
de
repicar la canción
de Gloria in excelsis Deo.
Por solaz
yo me
tornara rapaz,
baylando en esta ladera,
si
oviera quien respondiera
con el et in terra pax.
Digo
yo,
que
desque Dios me crió,
que á
más de cinco millares,
no me
vi tan sin pesares
como en
el punto que estó.
¿Qué
haré,
baylaré o no baylaré
con que
el plazer adelante?
¡Dome a
Dios! No sé si cante
que á
mucho que no canté.
El
cantar
mucho
suele contentar,
si las
bozes tienen tronco,
mas yo
de alegre estoy ronco
pero
quiérolo provar.
¡Guárdeos Dios!
ya me
ha tomado la tos,
nunca
jamás se me quita
yo devo
tener pepita
y raspillas más de dos.
Alegría
no
aprovecha, yo quería
antes
que de aquí passasse
cantaros que Dios guardasse
tan
chapada compañía.
Baylar
quiero
si, ¡juro
a diez verdadero!
pues
tengo ronca la boz,
y aun
saltar de hoz y coz
pues
acude tal tempero.
Salamón
sé que
dixo en un renglón
que
avía tiempo de cantar,
de sembrar y de plantar,
y
tiempo de otra sazón.
¡Ha la
gala!
¡Huélgome, si Dios me vala!
Mag[u]era que solo estoy,
yo
quiero rebentar oy
por tan
hermosa zagala.
Ella es
ella,
la Paz que nuestro bien sella,
la Paz que nuestro bien quiere,
la Paz que, donde estuviere,
nadie
bive con querella.
¡O,
gran bien!
¡Mil gracias a Dios, amén!
Que después que Adán
nació
nunca
otra nueva se oyó
tal
para Jerusalem.
Yo me
espanto,
cómo
Dios á obrado tanto,
aunque
es razón que Dios obre,
siquiera porque se cobre
su
sepulcro sacrosanto.
De
plazer
no me
harto de tañer.
¡O,
quién fuera agora Orfeo,
Amfión,
Terpandio o Museo,
para me
satisfazer!
¿Quáles
gentes,
si el
hombre bien para mientes,
por
mucho que adevinaran,
pensaran que se hermanaran
dos reyes tan excelentes?
MUNDO: De sobexo
en sus maneras y rejo
al
Tiempo veo en regocijo;
¿"Gloria al Padre, gloria al Hijo"?:
loco se
torna el buen viejo.
¿Dónde
viene?
Gran
plazer es el que tiene,
bayla y
canta todo junto.
Si no
es él yo no varrunto,
quién
es. Llegarme conviene.
¡Hao!
¿Quién eres
que
muestras tantos plazeres
a solas
por este exido?
TIEMPO: ¿Cómo, no
me has conocido?
MUNDO: No, si
no me lo dixeres.
TIEMPO: Yo te
digo
que soy
el Tiempo, tu amigo.
MUNDO: ¿Cómo
vienes tan ufano?
TIEMPO: Yo lo
diré, Mundo, hermano
que
huelgo mucho contigo.
MUNDO: ¡O,
vejaz,
más
verde vienes que agraz!
TIEMPO: Sábete
que ya retoço.
MUNDO: ¿A que
fin? ¿Te tornas moço?
TIEMPO: Porque
ay en la tierra paz.
MUNDO: ¿En la
tierra?
TIEMPO: Sí, que
nunca verás guerra.
MUNDO:
Declárame esso mejor.
TIEMPO: Porque
nuestro Emperador
contra
turcos la destierra.
MUNDO: Dame
cuenta.
TIEMPO:
¡Pardiós! Punto no te mienta
que el
mentir corrompe el gusto.
Sabe que César Agusto
se sale
con quanto tienta.
La Fortuna
siempre
le es tan oportuna
que,
porque a César le sobre,
huelga
de quedarse pobre,
y, por le
servir, ayuna.
MUNDO: Deste
crey
que
dixo no sé en qué ley
aquel
sabio más que humano
que
tiene Dios en su mano
siempre
el coraçón del rey.
TIEMPO: Dentro
y fuera
quiere
Dios que el buen rey quiera
aquello
que más le aplaze,
lo qual
nuestro César haze
sin
herrar de su carrera.
MUNDO: Con sus
modos,
temen
ya los turcos todos,
en todo
el mundo su nombre.
TIEMPO: No ay
nación que no se assombre
con ver
que excede a sus godos.
Ya tú,
hermano,
sabrás
cómo, este verano,
fiesta
de la Magdalena,
envarcó, en hora buena,
a ver
el mundo ytaliano.
MUNDO: Bien lo
sé,
y la
flota con que fue
a
recebir su corona,
porque
dentro en Barcelona
no
lexos dél me hallé.
TIEMPO: Oye
atento,
luego le vino tal viento
que a
las Ytalias passó
y luego
desenvarcó
en
Génova muy contento.
Con mil
fiestas,
con
puentes en el mar puestas,
los genoveses
salieron
y al
gran César recibieron
con
invenciones honestas.
Finalmente,
aunque
otras cosas no cuente,
luego
dieron obediencia
Génova,
Pisa y Florencia,
con otra ytaliana gente.
MUNDO: ¿Pues
Venecia?
TIEMPO: Venecia
tanto se precia
porque
está en agua assentada
que se
mostró rebotada.
MUNDO: No á
dexado de ser necia.
Aunque
Marcos
tenga
tesoros y varcos,
y el León las uñas fieras
fuera mejor poner arcos
a César
y a sus vanderas.
TIEMPO: La
jatancia
de
Peligro, Rey de Francia,
desque
vio a César passado
la
flema se le á [a]baxado,
que en
ella no vio ganancia.
Y los
dos,
álos
conformado Dios,
de tal
arte, con sus manos,
que entre
tan grandes hermanos
nunca
más se verá tos;
porque
es fama
que el
Rey toma a su madama
Reyna
de valor sin fin
y casa
con su Dolfín
a la
hija desta dama.
MUNDO: Grandes
bienes
nos
vienen de los rehenes.
TIEMPO: A mí
pensallo me espanta;
también
casan nuestra Infanta
con el
Gran Duque de Urlienes;
con lo
qual,
es
hecha una trama tal
que ya
tiemblan los paganos,
y los
reynos de christianos
han
dado fin a su mal.
MUNDO: Si
pidieras,
antes
que me lo dixeras,
albricias, quera razón,
yo te
diera mi jubón,
el de
mangas domingueras.
TIEMPO: Ya
ternemos
en
todos nuestros estremos
sin que
nadie se destempre
justicia e paz para siempre
y a
Jano no le veremos.
MUNDO: ¡Sus,
andar!
Bien sé
yo en qué ha de parar
este mi
gozo e plazer,
comiença, Tiempo, a tañer,
que es
razón ya de baylar.
TIEMPO: ¡Alto
Mundo!
¡O, qué
son tan perjocundo!
MUNDO:
¡Soncas, no puede mejor!
TIEMPO:
¡Favorécete, pastor!
MUNDO: ¡Biva
César sin segundo!
TIEMPO: Bien
está
lo
baylado, basta ya.
MUNDO: Como
tú, Tiempo, quisieres.
TIEMPO: Parece
que oyo mugeres
callemos, llégate acá.
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