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ACTO SEGUNDO
Interlocutores: PAZ, CORREO, JUSTICIA
PAZ:
¡Válame Nuestra Señora!
¿Qués
esto? No lo adevino.
¿Quién
passa por el camino
tañendo
corneta agora?
Bien es
ver
quién
viene, para saber
si a
dicha trae qualque nueva,
más,
según la prisa lleva,
podrá
ser no responder.
¡Gentilhombre!
Perdonad que n[o] os sé el nombre.
CORREO: Noble
dama, ¿qué pedís?
PAZ: Que me
digáys dó venís,
mi
pregu[n]ta n[o] os asombre.
CORREO: Dama,
vengo,
de
Ytalia, camino luengo,
en
postas, con prissa harta,
perdonad que no me tengo,
mas de
daros [é] esta carta,
en la
qual,
veréys
la firma imperial,
vuestro
nombre en sobreescrito,
leelda poco a poquito,
y Dios
os guarde de mal.
PAZ: Entre
mí
la
quiero leer aquí,
Dios
vaya siempre contigo.
César
habla aquí comigo.
¡En
dichosa hora nací!
¡Grandes cosas,
nunca
vistas, milagrosas,
vienen en este papel!
¡Muchas gracias doy [a] aquel
que me quita las esposas!
Mi
plazer
comience ya a florecer;
grane, grane mi alegría.
¡O,
bendito sea aquel día
que
César pudo nacer!
¡Quán
bien fuera
que
cien mil lenguas tuviera,
cada
qual con su garganta,
con
facundia tal y tanta
que a
Marco Tulio excediera!
Mas la Fama,
que
siempre lenguas derrama,
terná
por bien de suplir
lo que
yo no sé dezir
de tam bien hilada trama.
Ya mis males,
mis destierros desiguales
del
todo son fenescidos
e los brutos animales
no verán más mis gemidos;
que, en verdad,
desque faltó Quaridad
para mí, entre las más gentes,
entre las fieras serpientes
vi mayor conformidad.
Los leones
de feroces coraçones
de sí no me desecharon
y los tigres se alegraron,
basiliscos y escorpiones.
Esto
digo,
porque
me dieron abrigo
sierpes
de diversos nombre[s]
e
solos, solos los hombres,
mostravan odio comigo.
Y la Guerra,
tinié
tomada la tierra
con sus
armas y tras tras,
pero yo
pienso de oy más
de
tratalla como a perra.
Su gran
fuego
al
mundo trayé tan ciego
si
César no socorriera
que mi
nombre se perdiera
y no
hallara sosiego;
pero
agora,
hállome
tan gran señora,
con
esta carta que trayo,
quien
señor se halla el Mayo
qua[n]do al mundo pinta e dora.
Ya bien
puedo
lançar
de mi lado el miedo
con tan
cierta relación
pues me
sacó de prisión
el gran
César con su dedo.
¿Quién
podría
explicar el alegría
con que
yo torno a este mundo,
pues la Guerra va al profundo
y la
tierra e mar es mía?
Tamto
bien
le dé
Dios, amén, amén,
pues su
mano tanto abarca
que sea
absoluto monarca
sin
aver jamás desdén.
Si
topasse
con
quien mi bien relatasse
mucho
más descansaría...
Quiérome yr por esta vía,
si a dicha alguno encontrasse...
Gran
codicia
tengo
que ver a Justicia,
que á
mucho que no la vi...
Parece
que viene allí,
o mi
vista se desquicia.
¿A dó
va?
No
pienso que viene acá,
va del
camino me á poco.
Quiero
descansar un poco,
si es
ella, no tardará.
JUSTICIA: ¿Qué es
aquesto?
Algún
gran milagro es esto.
¿Qué
corneta es la que suena?
¿Si es
alguna nueva buena?
Quiero
ver quién passa, presto.
Por
Dios, creo
que a
mí viene este correo,
quiero
salille al atajo.
CORREO: Quitado
me has de trabajo,
Justicia, pues que te veo.
JUSTICIA: ¿Qué me dizes?
CORREO: Nuevas, nuevas muy felices,
que la Paz es libertada
y la Guerra es desterrada,
no
preguntes más ni atizes.
JUSTICIA: Nuevas
buenas,
te dé
Dios de glorias llenas
y te
libre de malicia.
CORREO: Dios
quede con ti, Justicia.
JUSTICIA: Él te
dé buenas estrenas.
La Paz veo,
ya se
cumple mi desseo.
Quiero
hablar desde agora.
¡Dios
te salve, Paz, señora,
por
cuya vista rodeo!
PAZ: ¡O,
bien vengas,
para
que al mundo sostengas,
Justicia, acá, con tu vara!
JUSTICIA: Huelgo,
Paz, con ver tu cara
y
oliva, con faldas luengas.
PAZ: ¿Cómo
estás?
JUSTICIA: En mi
rostro lo verás,
alegre
y más que contenta.
PAZ: La
margarita es inventa.
JUSTICIA: Esso
por ti lo dirás.
Un
Correo,
que
llaman "Espera in Deo",
me
dixo, en pocas razones,
que
eras libre de prisiones.
[PAZ:] Ya mi
libertad posseo.
Sea
loado
quien al
mundo me á tornado,
que ya
me cubre tiricia;
y el
que a ti, hermana Justicia,
la vara
te ha confirmado.
JUSTICIA: Muy
ufana
me
hallo con tal, hermana,
mas
escucha un poco agora:
¿quién
será aquella que llora
por
aquella trasmontana?
PAZ: Gran
mal trae,
a cada
passo se cae;
trage
muestra de Romera.
JUSTICIA: Oyamos
ora, siquiera,
qué
dize, o dó se retrae.
ROMERA: ¡O,
cuydado,
jamás
visto ni pensado!
¿Dónde
tan presto has venido?
¿Qués
esto? ¿Por dó he subido
en tan
fragoso collado?
Todo es
peñas
xarales, montes y breñas.
¿Qués de mis ciudades ricas?
¡O, benditas paxaricas,
que estáys por aquí estremeñas!
Escuchad,
siquiera por caridad,
mis congoxas y querellas;
puesto que n[o] os doláys
dellas
ni de
mi gran soledad.
¡N[o]
os me vays!
Parece
que reboláys,
¡n[o]
os espante mi presencia!
¡Tened
un poco paciencia,
después, ýos a do mandáys!
Escarmiente
quien
presume de prudente;
nadie
diga "bien me estoy".
Sepan,
sepan todos oy,
que
Fortuna a todos miente.
Quán pujante,
me [é]
visto, mil años ante:
Guerra,
de todos temida;
agora,
véome caýda,
y no
veo quién me levante.
Ya del
cielo
no
espero ningún consuelo
que siempre fue mi enemigo;
la
tierra está mal comigo,
el mar
no me tiene duelo.
¡Rocas
duras,
sierpes
de estas espessuras,
condoleos ya de mi mal!
¡No aya
bestia ni animal
que no
sienta mis tristuras!
¿Qué
harán
quantos
comían [de] mi pan,
quera
gran parte de buenos?
Sin
duda me echarán menos
e de
hambre morirán.
Capitanes,
gentiles hombres, galanes,
con otros bisoños fieros:
andando yo en los oteros
¿quién suplirá sus affanes?
Otro mal
ay tras este desygual:
es que se verá muy tarde
quién
es valiente o covarde,
sin la
guerra o su metal.
Quando
el Papa
se
solía vestir mi capa,
el qual
es buelto en paloma,
algo
mandava yo en Roma,
vestida
toda de chapa.
Si
quería,
en dos
credos rebolvía
franceses con ytalianos,
alemanes, castellanos,
hasta
turcos con Ungría.
Mas, mi
hado,
de tal
suerte se á mudado
en
casos rezios, atroces,
que
temo morir a coces
si la Paz lo á varruntado.
Por
manera
que el
mal que mi mal espera
en el
presente comedio
no á
hallado otro remedio
sino
tornarme romera.
PAZ: ¡Gran
traydora!
Ésta es
la Guerra que
llora.
¡Quál
viene dissimulada!
JUSTICIA: Mi fe,
no aprovecha nada,
quiérola prender agora.
ROMERA: ¡Ay de
mí!
Desde
el punto en que nací
nunca
me vi tan desierta.
¿Qué
haré? Doyme por muerta,
la Justicia viene aquí.
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