El auctor
a quien dirige la obra
Illustre señora, caudal río sin vados,
en quien la belleza del mundo se encierra,
quando Fortuna me tuvo en su tierra
solían por servilla velar mis cuydados,
mas desque quisieron sacarme mis hados
a tierras estrañas, cessó mi exercicio,
pero aunque sea tarde, no es tarde el servicio:
resciba estos metros assí dedicados.
Comiença APETITO
[APETITO]: Apolo conserve tan noble ganado
y Júpiter alto le guarde de mal,
Minerva
le tenga contino apastado;
que nunca mis ojos han visto otro tal.
No alave Tesalia su fresco pradal,
con éste se callen los bosques ybleos,
si Dios me cumpliesse mis buenos desseos
yo no haballaría de aquí el calcañal.
Prosigue
¡Hao! ¿Quién quiere un moço, zagal bien dispuesto,
que salta, que corre, que bien tira barra
y pinta sanbugas, rabés e guitarra
e haze otras cosas allende de aquesto?
¡Hao!
¿No ay quién me tome en todo este resto?
Pues,
juro a mi vida, que no sé por qué.
De
vero, más buelta de aquésta no dé:
si alguno me ha gana, respóndame presto.
El MUNDO
[MUNDO:] Mancebo, mancebo, que buscas el amo:
acércate, acércate; llega seguro.
APETITO: Si un poco tardaras, de veras te
juro,
que me yva aborrido, más rezio que un gamo.
MUNDO: ¿Cómo te llamas?
APETITO: Apetito me
llamo.
MUNDO: Sea en ora buena, que buen
nombre tienes,
e mírame bien, que si te convienes
tenerte he comigo.
APETITO: No ay cos que
más amo.
Prosigue
[MUNDO:] Ya tú, ¡soncas! sabes
mi nombre muy bien,
APETITO: Bien es que me digas, si huelgas,
el tuyo.
MUNDO: ¿Por qué me lo pides?
APETITO: Porque si
concluyo
contigo la yguala, que sepa con quién.
MUNDO: Por esso no ayamos, mancebo,
desdén,
que a mí dizen Mundo.
APETITO: ¿El Mundo
eres tú?
¡O cuerpo del cuerpo, del non de Jhesú,
ni aún de sus sanctos y sanctas, amén!
Prosigue
¡Mirá que, mi padre, con quién he topado!,
con quien no se puede dezir sin passiones.
MUNDO: Sí puede. ¿Quién soy?
APETITO: Un
trincapiñones,
según todos dizen.
MUNDO: Mal te han engañado.
APETITO: Yo no sé, a la mi fe, que aún no
te he provado.
MUNDO:
Pues pruévame agora.
APETITO: No sé si me
atreva.
MUNDO: Piensa primero que hagas, la
prueva;
verás si te cumple.
APETITO: Muy bien has
hablado.
APETITO, a solas
Pensar quiero a solas un rato comigo,
antes quel Mundo me tome por moço;
yo soy ya mancebo, ya me apunta el boço.
No haze... Sí haze... Verdad ¡par Dios digo!,
no tengo pariente, carillo ni amigo
que den a mi vida manera ni medio
si yo por mis puños no busco remedio
bivré malandante, zagal sin abrigo.
Prosigue
Ninguno no nasce tam bien fortunado,
por bien que Fortuna le trayga en su rueda,
que en algunos tiempos no gima, o no pueda
su poco a poquillo, caer de su estado;
por esso mil vezes y más he pensado
con nusco mostrarse madrasta Natura,
pues todas las cosas que engendra procura,
y nunca del hombre le toca cuydado.
Prosigue
Bien
puedo a la clara provar mi intención,
puesto que en nada despunte de agudo,
que al hombre, en nasciendo, le dexa desnudo,
ni nace con capa ni con çamarrón.
Si
nasce un cabrito, ratón o león,
un llovo, una liebre, un tigre, un camello,
lu[e]go Natura los cubre de vello,
y contra
Fortuna les da defensión.
Prosigue
A una águila, garça, perdiz o paloma,
y a todas las aves bolantes, en suma
luego
las cubre, quien digo, de pluma,
e muy a su cargo las tiene y las toma,
y porque el invierno, ni el sol no carcoma
los árboles verdes, con yelos o llamas,
dioles cortezas, y a peces escamas,
con que se defiendan de fuegos y broma.
Prosigue
Con
solos los hombres se muestra profana,
lo qual yo lo puedo muy claro provar:
luego en nasciendo los muestra a llorar,
y desta dolencia muy tarde los sana.
Ninguno
no come si bien no lo gana,
puesto que sea chapado garçón.
Yo hallo que tiene Natura razón,
pues no le contenta la gente haragana.
No
sé qué me escoja, yo estoy reperplexo
sobreste negocio con todo mi acuerdo;
ni sé si me gano, ni sé si me pierdo.
¿Bivir
con el Mundo o en yrme más lexo?
¿Qué
haré si me toma? mas, ¿qué,
si le dexo?
¿A
dónde yrá el buey que dexe de arar?
MUNDO: ¿No acabas, mancebo?
APETITO: No puedo
acabar,
ques larga la tela que texo e destexo.
Prosigue
De
ti quiero, Mundo, primero, saber,
que me determine, si estás rico o pobre,
para que pierda tu gana o la cobre
con ver qué mercedes me puedes hazer.
MUNDO: Yo alabo, mancebo, tu buen
parescer,
e sea como dizes, que yo no repuno,
que nadie no deve servir a ninguno
si para mercedes le falta el poder.
Prosigue
Mis
reynos e fuerças, vandera e pendón
son tantos y tales, no deves dudar,
que
Oriente e Poniente, con el Setentrión,
y aun el Merediano tengo a mi mandar.
Ni
ysla, ni fuente, ni monte, ni mar,
no puede exemirse de mi señorío.
En fin:
yo soy Mundo, y el mundo se es mío.
APETITO: Pues yo determino con ti me
quedar.
MUNDO:
Si rico amo
buscas, no puede más ser,
conosce que puedo mercedes hazerte.
APETITO: ¿Serán duraderas?
MUNDO: Sí, hasta la
muerte.
APETITO: Pues después de muerto no ay más
que querer,
hagamos la yguala,
si dello ás plazer.
MUNDO: Pues dime, primero que yo te
resciba,
por quánto te ygualas.
APETITO: Por quanto
yo biva.
MUNDO: ¡Pues tú eres el moço que yo he
menester!
APETITO: ¡Hao! ¿Qué me darás?
MUNDO: Quanto
tú quisieres
e más que tú pidas, verás si te quiero.
Si quieres riquezas, ganado o dinero,
si quies passatiempos, descansos, plazeres;
si quieres deleytes o amor de mugeres,
honrras o rentas, que son de mi officio,
en todo esto puedes cobrar tu servicio
si mío te llamares e bien me sirvieres.
APETITO: Tan franco te mu[e]stras que
luego concluyo,
pues en tus dichos tan cierto paresces
de oy adelante llamarme por tuyo.
MUNDO: De aquí te rescibo, pues tú lo
meresces
e porque no pienses que en esto descresces
yo quiero que
sientas por obra mi gana:
hordeno casarte con una mi hermana
APETITO: ¡Par Dios, nuestramo, muy mucho
me offresces!
MUNDO: Haré lo que digo, sin más
dilatar,
no pienses ser vanos mis offrescimentos:
¿nunca
has oýdo que los casamientos
ventura son todos, en cada lugar?
APETITO: Sí, más de tres vezes lo ui
relatar,
mas siendo yo un rústico e pobre pastor
casado con dama de mucho primor,
ni sabré servilla, ni abrá qué le dar.
MUNDO: De aquesso no tengas congoxa
ninguna,
que quien a su hermana te junta por suerte,
pensamiento tiene de favorescerte,
pues tiene
a su mano la misma Fortuna.
APETITO: Di, ¡hao! ¿tienes muchas?
MUNDO: No
tengo más duna.
APETITO: Juro a mi vida que m[e] ás
allegrado,
que yo determino de ser tu cuñado,
pues no
veo para ello razón que repuna.
¿Qué
tal es la moça?
MUNDO: Es dama
de gala,
la más agraciada que nunca se vio.
APETITO: ¡Por sancto sant Pego! que ya ravio yo
por vella y
tenella, con mí, la zagala.
¿Llámase a caso Benita o Pascuala?
MUNDO: No, sino Venus, la muy
elegante.
APETITO: ¡O, quién la viesse y tuviesse
delante!
MUNDO: Verásla más fresca que Juno ni
Pala.
APETITO: Assido me tiene por estas
entrañas
el mucho caricio que tengo de vella;
a ti quiero mucho, ya, Mundo, por ella.
MUNDO: Pues ¿qué será desque conozcas
sus mañas?
APETITO: Mercedes rescibo de ti tan
estrañas
que nunca se aparte de mí tu memoria.
MUNDO: Al fin, pues, cuñado, se canta la Gloria.
APETITO: Yo agora la canto, si tu no te
ensañas.
MUNDO: Tú, di: ¿estás contento con
mi compañía
y con el concierto que está concertado?
APETITO: Estoy tan contento, tam bien
fortunado
que apenas las gracias chaparte sabría;
fue
más que dichosa la ventura mía
en esta floresta toparme contigo.
MUNDO:
A quien Dios bien
quiere, si miras, amigo,
la casa le sabe de noche y de día.
APETITO: Sola una cosa me causa
congoxa.
MUNDO: Pues dímela hermano, no tengas
cuydado.
APETITO: Es que quisiera yr bien repicado
para la
vista primera de amiga.
MUNDO: La mucha razón que tienes me
obliga
a que provea tus faltas y affán:
toma dineros y ponte galán.
APETITO: Beso tus manos, no sé qué más
diga.
MUNDO: Pues vete en buenora,
desecha esse trage,
muda si puedes las obras y ley,
acuérdate que eres cuñado de rey,
que es más que contino, ni amigo ni paje.
APETITO: Yo quiero, a la mi fe, cumplir tu
mensage;
dexar esta
capa, dexar el çurrón:
espérame aquí.
MUNDO: Tú tienes razón,
así será hecho.
APETITO: Yo voy mi vïaje.
El MUNDO, a solas
No
ay ave de caça que prenda mejor
ni tenga las uñas que yo más agudas,
ni dexo personas discretas ni rudas
que a todas no prendo de un mismo tenor.
¡Quán
presto [é] enlaviado aqueste pastor,
haziendo
promessas tan mal verdaderas!
Por muy
cierto tiene que son muy de veras
¡O, nescio insipiente, brutal y peor!
Prosigue
Que
puesto que lo que prometo le diesse
honrras dineros e
quanto ay acá,
al fin no vee el bovo que todo se va
y nunca ovo cosa que no pereciesse.
Yo hallo de cierto que, por interesse,
de lo que de mí se le puede seguir,
ni tiene memoria
que se ha de morir
ni piensa que ay Dios a quien se confiesse.
Aquellos que hazen comigo el assiento
sola una cosa les suele engañar:
que piensan que siempre les ha de durar
mi conversación e contentamiento.
Mil
vezes me río de ver cómo miento,
con nadie cumpliendo contrato jamás;
a todos engaño por este compás
y nunca conoscen mis cosas ser viento.
Compara
Si en alguna parte ladrones saltean
como del monte Toroços relatan,
los que lo saben muy bien se recatan
e contra los tales de armas se arrean.
Si el passo es forçado, con ellos guerrean,
o no les cometen, por vellos armados,
e passan seguros, a passos tirados,
o, si los cometen, al menos pelean.
Aplica
En
esto conozco imensa potencia,
que, puesto
que saben que robo y salteo,
muy pocos armados encuentro ni veo,
que a mi querer quieran poner resistencia.
La
salva me hazen con gran reverencia:
"¡Gózate, Mundo, que gran señor eres
señor de los hombres, señor de
mugeres!"
Con mí huelgan todos
entrar en pendencia.
Prosigue
¿Quántos y quántas avré yo pescado
con estos anzuelos de bienes mundanos?
Meten en ellos tan rezio las manos
que de lo más cierto no tienen cuydado:
el rey del infierno aumenta su estado
con mis servidores, al qual los embío:
lo que de mí llevan es todo roscío
y, al fin, van
al centro que no tiene vado.
La hermana del MUNDO es la CARNE
Aquesta mi hermana, que a todos prometo,
es tan potente por todas las partes,
que,
con sus requiebros, sus formas, sus artes,
ninguno
se escapa de ser su subjecto.
Al más
retraýdo, tranquilo e quieto,
por fas o por nefas el seso le troca;
aquel que su yerva le prende o le toca,
luego le haze a sí muy aceto.
Con
este lanudo de agora lo pruevo,
que nunca en su vida por dicha la vio
e sólo del nombre ansí se prendió
como el pescado se prende con cebo.
Verná
norabuena, vestido de nuebo,
a ver a su dama con ropa de Pascua.
Si
supiesse el nescio cómo quema el ascua
ternía por mejores las migas en sevo.
APETITO va diziendo esto a solas
¿Quánto yo nunca jamás merescí
bien tan sobrado y tan fuera de quicios?
¿Quándo
yo hize al Mundo servicios
por do tanta cuenta hiziesse de mí?
En toda
mi vida señor conoscí
que diesse señales de tan liberal;
a muchos he visto que dizen dél mal
e no conosciendo le infaman ansí.
Prosigue
¡Con
qué regozijo, después que me vio
holgó de por suyo, a desora, tomarme,
y quiso su estado
también recontarme,
puesto que, en suma, la cuenta me dio!
¡En
quántas maneras se me combidó
pagarme el servicio de mi trabajar!
Y, en fin de razones, por más me
obligar,
¡a Venus su hermana me reprometió!
Sintiendo mis faltas, suplió mi pobreza,
diome con que le tornasse chapado,
que ¡juro a mi vida!, con lo que me ha dado,
entiendo pararme de gran gentileza.
Poder
¡soncas! muestra su huerte nobreza,
para hazerme señor en un año...
mas ¿quién es aquéste? Parece hermitaño
que
tiene gayata y aun libro en que reza.
APETITO: Llegar quiero allá.
HERMITANO: Deo gracias,
hermano.
APETITO: ¿Qué hazéys aquí, padre?
HERMITANO: Servir a
mi Dios,
rogalle que siempre se acuerde de nós,
porque es este mundo
falaz y muy vano.
APETITO: No faltará, padre, quios vaya a
la mano
si en vuestras razones no ay más cortesía.
HERMITANO: Por cierto pastor, quien más en él
fía
aquél tengo yo por muy más liviano.
APETITO: A buena fe, padre, según yo
recelo,
si más miel no echáys en vuestras razones
que cuydo que andemos a los cabeçones,
y, aun antes de toste, lleguemos al pelo.
HERMITANO: ¡Jhesús, tentación! ¿No ay Dios en
el cielo
que sabe que digo perfecta verdad?
APETITO: Juro a sant Pabro, quiçás doñ
abad,
si n[o] os hemendáys con mí tenéys duelo.
HERMITANO: ¿Quién eres, que quieres con
tanta efficacia
con mí, por el
Mundo, ponerte en conflito?
APETITO: Sabéys, padre, quién: yo soy
Apetito.
HERMITANO: ¿Prendido te ha el Mundo con
qualque falacia?
APETITO: Vos no queréys ¡soncas! que estemos en gracia.
HERMITANO: No si defiendes tamaño ladrón.
APETITO: ¡Par Dios! No se escusa que
ayamos qüistión.
HERMITANO: Despide tu furia, reposa y espacia.
Entremos, hermano, por camino recto:
¿por
qué con el Mundo tan gran amor tienes?
APETITO: Porque ha prometido de darme mil
bienes.
HERMITANO: Mal has conoscido su falso
respecto.
APETITO: De vero, yo "entruejo"
que nunca su aspecto
miraron tus ojos, según que porfías.
HERMITANO: Muy bien le conozco, más ha de tres
días,
y si le siguieres serás mal discreto.
APETITO: Tenemos entrambos ya hecha
avenenecia;
hame ya hecho muy grandes mercedes...
HERMITANO: No son mercedes, pastor, sino
redes,
con que te püeda robar la conciencia.
Mira
que a otros de más sufficiencia
á el
Mundo engañado que sean sus sequazes:
avísote, hermano, que tiene dos haces;
no des a sus dichos ninguna creencia.
Exemplos
El
Magno Alexandre se anduvo em pos dél,
y César Augusto, que fueron monarcas,
y fueron señores de quantas comarcas
en mares e tierras se hallan en él.
Pensaron
que siempre quedarse con él,
mas, desque les dio tamaños ditados,
vino la
Muerte; quedaron burlados:
yo quiero que juzgues si a ti será fiel.
Prosigue
No quiero dezirte del rey Salomón
por no darte pena con prolixidad.
APETITO: Dímelo, padre, que la brevedad,
podría ser dañosa sobre esta qüistión.
HERMITANO: Aqueste que digo, fue un sabio
varón,
y el Mundo le andava sirviendo contino.
APETITO: ¿Con qué le servía?
HERMITANO: Con mucho oro
fino
y plata y metales sin comparación.
Diole gran copia de esclavos sirvientes,
camellos e vacas, ovejas, cavallos;
hízole rey de imensos vassallos,
que fueron los doze linajes de gentes.
Diole
piscinas, jardines y fuentes,
con otros presentes de gran cantidad.
Después
de provado, vio ser ceguedad
y dixo mil males de sus acidentes.
Con todo esto, siempre
la cara oportuna
le mostrava el Mundo, por más contentallo.
APETITO: ¿Pues qué razón tuvo de ansí
diffamallo?
Yo no
la barrunto ni siento ninguna.
HERMITANO: Él mismo dezía la causa ser una,
la qual repitía por clara verdad:
dezía que era todo muy gran vanidad,
el Mundo e las cosas que dava Fortuna.
Próva[va]lo hermano de aquesta manera,
dezía que la cosa que mengua e que cresce
que nasce y se seca y siempre envegesce,
que nadie la tenga por muy duradera;
quien sigue a perdido, perdido se espera;
el Mundo contino se pierde e se va:
si alguna cosilla promete o nos da,
aun hasta la muerte no dura siquiera.
APETITO: Pues, ¡pese a sant Polo! ¿Qué
quiero yo más
de mientra que bivo tener buen arrimo?
Después
que me muera, pardiós, no le estimo
al Mundo en el juego del tres, dos y as.
HERMITANO: No llevas, amigo, derecho compás:
torna en tu seso, que tienes muy poco.
APETITO: En fin de razones, ¿dezís que soy
loco?
HERMITANO: Sí, si la vida sirviendo le das.
Biviendo le dexa, tú, poco a poquito,
APETITO: Y, después de muerto, ¿no
bastará, di?
HERMITANO: No, porque entonces él te dexa a
ti,
y no es en tu
mano huyr del delito.
Biviendo, este Mundo dexó sant Benito,
biviendo Bernardo, Gregorio, Gostín,
y desta manera hizieron buen fin,
teniendo en el cielo los ojos de hito.
Enxemplos de otros que le siguieron
El gran Aníbal, feroz affricano,
por él rescibió mortales reveses,
y Breno, caudillo de tantos franceses,
quedósse sin ellos por él en un llano.
¡Pues qué! De Pompeyo que dizen el Mahno
y Julio, su suegro, podría relatarte,
siguiendo sus formas, siguiendo su arte,
perdieron las almas y cuerpos, hermano.
APETITO: Que aquéssos burlasse no es gran
maravilla,
que ninguno dellos estava privado
assí como yo, que estoy desposado
con Venus, que el Mundo la llama "Carilla".
HERMITANO: ¿Aquí os ha echado la albarda y la
silla,
con essa que piensas que es sola tu esposa?
¡Apártate della, que es muy peligrosa,
no quieras mentalla, ni vella ni oýlla.
APETITO: Según de tus dichos se me ha
trasoýdo,
si bien mi mollera los gusta y entiende;
¿dizes quel Mundo su Carilla
vende
como si fuesse muger del partido?
HERMITANO: Plázeme, hermano, que me has
entendido.
APETITO: ¡Mi fe! Yo, padre, no puedo creello.
HERMITANO: Abiva las mientes, si quieres
sabello
contarte [é] de algunos que la han posseýdo.
Ella en sus brasas y llamas y fuego
quemó a Salomón, Sansón y David;
perdiósse Olophernes por ella en la lid,
y a mil avisados ha hecho matiegos.
Por ella tuvieron pendencia los griegos
con los animosos y nobles troyanos;
por
ella perdieron los reyes romanos
la silla real, de su furor ciegos.
APETITO:
¡Dola al diabro, si
tal es la chata!
¡Pardiós que son nuevas aquessas
donicas!
Si
verdad es esso que, padre, pedricas,
de vero yo h[e] echo sotil la barata.
HERMITANO: Si estás en la cuenta, remira y recata,
no te embauques ni cures más della.
APETITO: ¡Que yo te prometo, de en mi vida
vella,
ni por su servicio mudar pie ni pata!
HERMITANO: Pues otras hermanas mantiene sin
ésta,
que suelen las armas llevar con que él lidia:
Yra,
Sobervia, Pereza y Embidia,
Avaricia e Gula.
APETITO: ¡Sotil es la
resta!
Si con cada qual a tantos encesta
como con Venus nombraste encestados
¡a
hotas! no falten al Mundo cuñados:
será presidente de toda la Mesta.
HERMITANO: Con esta Sobervia, pastor,
encestó
el ángel más alto questava en el cielo,
e hasta el abismo le traxo del buelo,
con otros mil cuentos que cabe él halló;
la Gula
con muchos la casa e casó.
APETITO: Sey cierto que nunca le falten
maridos.
HERMITANO: Pues los que Avaricia se tiene
prendidos,
Dios se
lo sabe, pastor, que no yo.
Prosigue
De
Yra e Pereza no quiero contar,
ni menos de Imbidia.
APETITO: Di, padre,
¿por qué?
HERMITANO: Porque traen tantos cadenas al pie
que es cosa
impossible jamás acabar,
e sabe una cosa, que es bien de notar,
para que sepas huyr de su brete:
que a todos con todas continuo acomete
y a muchos con todas los haze casar.
APETITO:
Pues dime ora,
padre, si tú lo barruntas:
el Mundo ¿qué gana parando tranquillas,
hiziendo promessas, casando carillas,
con altos y baxos trabando repuntas?
HERMITANO: Las sabias, sotiles y agudas preguntas,
siempre
requieren discreta salida:
está pues, atento, si quies, por tu vida:
sabrás el secreto de aquesso que apuntas.
El
Mundo se sabe que es perescedero
y tiene un hermano, llamado Plutón,
señor del infierno, do no ay redempción
por oro ni plata, valer ni dinero.
El
Mundo no cura de Dios verdadero,
antes sus cosas son todas muy viles:
quiere
por artes y mañas sotiles
hazer
al dïablo perpetuo heredero.
Prosigue
Ciega los ojos del conoscimiento
con vienes caducos e sensualidades,
ceva los hombres con mil vanidades,
y olvidan el
alto y divino aposento;
házelos luego venir a su viento,
y quando más piensan que privan con él,
viene la
Muerte, terrible, cruel:
da con sus almas en grande tormento.
APETITO: Enséñame, padre, tú, agora la
vía
cómo me libre de aqueste mal Mundo.
HERMITANO: Pues nota tú, hermano, muy bien lo
que fundo,
verás si te sueltas de su compañía.
Arrímate luego con buena porfía
a quien
más le vence, que es Fe, según Pablo,
la qual da de coces tam bién al dïablo
que nadie se pierde, que en ella confía.
APETITO: ¿Podríamosla, padre, por dicha
topar,
que tengo ya pena por verme con ella?
HERMITANO: Yo pienso por cierto que cerca
estás della,
que aquí suele siempre bivir y morar:
por tu provecho la quiero llamar.
APETITO: Merced me harás.
HERMITANO: ¡Fe, Fe!
[LA] FE: ¿Quien me
llama?
HERMITANO: Un servidor tuyo que mucho te
adama,
que quiere, si mandas, contigo hablar.
LA FE: Sea paz
con vosotros.
HERMITANO: Bien
vengas, Pandora,
escala que subes los hombres al cielo
nave del puerto de nuestro consuelo,
de inmensos secretos real sabidora.
APETITO: También yo desseo hablaros,
señora.
[LA] FE: Quanto quisieres.
APETITO: En nombre de
Dios,
yo vengo, a la mía fe, [a] andarme con vos,
sabida la gracia del bien que en vos mora.
[LA] FE: ¿Quién eres, amigo?
APETITO: Yo soy
un zagal
que el Mundo me tiene muy mal engañado,
e de sus cautelas he sido avisado
de aqueste hermitaño, tu amigo leal.
Yo,
¡mie fe!, no busco servir mayoral
de buenas entradas e malas salidas.
[LA] FE: En buen tiempo acuerdas, si agora lo
olvidas;
yo pienso que nunca pudiera ser tal.
APETITO: El padre me ha dicho de ti
mucho bien,
que al cielo te subes bolando e te baxas,
e a tus servidores allá los encaxas
en
aquellas cumbres de Jerusalem:
de
aquí, te suplico, por tuyo me ten,
pues en tu nobleza tan fuerte confío.
[LA] FE: Que yo te rescibo e abraço por mío.
APETITO: ¡O,
nunca en la tierra perezcas! ¡Amén!
HERMITANO: En pocas palabras ás bien
negociado
con esta señora tus hechos assaz.
Fe
¡Anda, ve e buélvele al Mundo la faz
e dile mil menguas con ánimo osado!
Si más te
promete, no tengas cuydado;
dirás que eres mío, verás si desmaya.
APETITO: Pues ruégo[o]s a entrambos que
nadie se vaya
de mientra yo voy.
[LA] FE: Que sea tu mandado.
APETITO buelve al MUNDO e dize
[APETITO]: Acá buelvo al Mundo. ¡Variable
mintroso!
¡Infame, matrero! ¡Discorde, malino!
¡Perverso alacrán! ¡Falaz serpentino!
¡Conciertacuydados! ¡Prometereposo!
¡O, llobo sangriento, lladrón muy mañoso,
lançado me avías contigo en tu juego!
¡Una e
mil vezes de ti derreniego,
de miedo no digas después que no oso!
MUNDO: ¿Qué es esto, cuñado, tal
mal te ás comigo?
APETITO: ¿Cuñado o qué que? ¡Tomá para
vos!
Soys un
traydor, enemigo de Dios,
la Fe me
lo ha dicho, por esso lo digo.
MUNDO: Detente ora un poco...
APETITO: ¡Toma estotro
higo!
MUNDO: ¡O, Fe, cómo sola me vences e
dañas!
Mira,
Apetito,...
APETITO: ¿Qué trampas
apañas?
MUNDO: Darte [é] dominio sobrestos que
sigo.
Haré que en ell Asia
te sirvan los cithas,
vithinios y
medos, armenios, caspianos,
y los
massaguetas, híberos, hircanos,
con las
amazonas de tetas atritas.
Sírvante murranos y
seres, corsitas,
arábicos, persas, troyanos y ticios
meóticos fieros, panfios, cilicios
sármatas,
pontos y babilonitas.
Prosigue
Darte [é] en la Libia
mémidas, nigrantes,
con los egipanes e los trogloditas;
ternás so tu mano, si no te me quitas,
los corineos con los gamfasantes;
ternás más, egipcios con los garamantes,
gétulos e blemios, atalantes, fenizes.
APETITO: Todo es por demás, aquesso que
dizes:
¡a otros, a otros con essas hablitas!
MUNDO: ¡Óyeme, hermano!
APETITO: ¡Quedaos para
loco,
que nunca en mi vida tu amigo seré!
MUNDO: ¡O, Fe, mi contraria! ¡O, Fe, Fe, Fe, Fe!
¡Cómo me vences y tienes en poco!
Las
artes que trayo, los cambios que troco,
tú las descubres, y dizes mis males,
tú
apartas a muchos de mis serviciales
de
aquellas promessas con que los provoco.
Y dado que ha poco que yo me jactava
que con mis engaños y vano favor
quera de todos y todas señor,
e
con aquel bruto pastor lo provava,
agora confiesso que me desmandava,
que muchos he visto, mis contradictores
los
quales an sido por Fe vencedores
de
quantas cautelas yo uso y usava.
Aquellos que siempre de Fe se an vestido
jamás he podido que sean mis vassallos,
ni me ha aprovechado jamás lisongeallos,
ni dalles ditado, ni quanto an querido:
por ella me tienen del todo aborrido
e contra mis tiros y formas bariables
están
tan costantes, tan fixos y estables
que
aunque los sirvo yo soy desservido.
Si bienes les doy, a Dios los offrescen,
si estados famosos, a Dios dan las gracias.
Conoscen mis cosas ser vanas y lacias
e a ellas y a
mí contino aborrescen.
Ni
honrras ni rentas los ensovervescen,
ni adversa Fortuna les haze señal,
ygual cara muestran al bien como al mal
e siempre en las cosas divinas florescen.
Hazen castillo de biva Prudencia,
e en él se recogen; con mucha Justicia
no temen combate, que, de mi milicia,
si tira Fortuna, resiste Pasciencia.
Están
en el libro de sancta Consciencia
contino leyendo con ojos del alma;
mi fuerça no basta [a] ponellos en calma,
por donde perdiessen tan gran excelencia.
Prosigue
No oso de puro corrido tentallos,
viendo quán poco
mis fuerças estiman
e veo que los fieles [que] a la Fe se arriman
a coces me tratan, e temo mirallos.
¡O, Fe, cómo sabes tam bien animallos!
¡O, Fe,
que no puedo con ti yo medrar,
ni donde tu fama se puede sembrar
no me aprovechan lisonjas ni rallos!
¡Sus, sus! Yo me parto de entrestas quadrillas,
pues ya los pastores se burlan de mí,
no cumple mis artes sembrarlas aquí,
ni andar prometiendo mis siete carillas.
Voyme para otras ciudades y villas,
a
donde yo pueda doblar mis caudales,
que aquí la Fe
muestra tan claras señales
que son por de más mis falsas tranquillas.
Vasse el MUNDO y buelve APETITO
[APETITO:] Ya es hecho, señora, lo que me
mandaste,
con claras razones, no nada encubiertas.
[LA] FE: ¿Pues qué te respuso?
APETITO: Hazía mil profertas,
mas no aprovecharon con dalles contraste.
HERMITANO: El tiempo que resta, señora, se
gaste,
en darnos la cuenta, si a ti, Fe, te agrada:
¿Oy,
dónde ás estado contino ocupada,
que no ás parescido? y aquesto nos
baste.
[LA] FE: Razón es de daros la cuenta perfecta
de aquessa demanda, ques algo sabrosa.
APETITO: ¡A hotas! Yo juro que no ha estado ociosa,
ni en cosa que fuesse no justa ni recta.
[LA] FE: Estad ora atentos, con alma discreta,
sabréys bien la causa de mi ocupación.
HERMITANO: Comiença, señora, que nuestra
atención
a quanto dixeres está muy acepta.
[LA] FE: El cielo oy á hecho solén processión
por la
Virgen Madre de Quien lo crió,
la más esmerada que nunca se vio,
muy fuera de todas en comparación.
HERMITANO: ¿Qué causa ha tenido de hazer
novación?
[LA] FE: Porque oy ha subido la Virgen y Madre
a do está su Hijo, su Esposo e su Padre.
APETITO: Rellátanos algo, Fe, dessa
Assumpción.
LA FE
dize la Assumpción
cómo
fue
[LA
FE:] Costumbre
es provada de la senetud
venir las más vezes cargada de males,
cubierta de rugas y canas mortales,
en todo contraria de la jubentud,
los miembros acorva, destierra salud,
suele a los ojos privar de la vista,
y los que padescen aquesta conquista
no pueden perfecta tener su virtud.
Mas
porque la Madre
de Dios infinito,
sancta en la vida y en su nascimiento
no padesciesse tamaño tormento
en su cuerpo sancto,
precioso, bendito,
y para libralla de todo conflicto
e ya coronalla por reyna del cielo
subióla su Hijo del mísero suelo
con músicas dulces.
APETITO: ¿Avía garapito?
[LA] FE: Avía cient mil cuentos y más
tañedores,
ángeles lindos, excelsos decoros,
muy
concertados, por orden a coros,
tañendo
canciones de ricos primores;
traýan instrumentos de ricas lavores
órganos,
harpas, dulçainas sotiles,
e mil
formas otras de más menestriles,
altos y
baxos, medianos, mayores.
Prosigue
Delante de todos en este misterio
yva el
propheta David excelente,
tañendo su sancto e divino salterio
y con tanta dulçura que no ay quién lo cuente;
venía gran tropel de su misma gente,
con mucho concierto detrás de sus plantas,
diziendo: "Ven, Virgen, la flor de las sanctas,
que el cielo te espera con cara riente".
Sonava otro coro, de bozes süaves,
angélicas todas, que al cielo subían,
y con su armonía, sentí que dezían:
"Ascende, pues tienes del cielo las llaves".
Yva la Virgen, con sus ojos
graves,
en trono imperial, subiendo e mirava
las cosas que baxo de sí ya dexava,
hendiendo
el camino que es dado a las aves.
Mirava de hito la compassïón
del orbe mundano compuesto por Dios
e cómo la massa e primero chaos
estava sin punto de su confusión;
mirava los cuerpos
que acá [a]baxo son,
cómo tenían diversas figuras;
sintía que el pintor de aquellas pinturas
era su Hijo, de gran perfeción.
Notava el concierto de los elementos,
cómo en el
centro la tierra yazía,
y ell agua en contorno la tierra ceñía,
e all agua cercaban, girando, los vientos;
juzgava que el fuego tenía sus assientos
sobre los ayres, y entre ellos no guerra
vio estar a los hombres subjecta la tierra,
ell ayre a las aves, los pesces en
lentos.
Alçó más los ojos la Virgen ufana,
ya
que llegava a la espera primera,
e vio que la
Luna, con clara lumbrera,
salió a rescebilla de muy buena gana.
Mostrósse jocunda, muy llena, no vana,
e luego se puso devaxo sus pies.
Notó
que girava su curso en un mes
e supo la causa muy cierta do mana.
Partióse la Virgen
del orbe lunar,
sintiólo Mercurio, segundo planeta,
oyó las canciones del sancto propheta
e los menestriles de lexos sonar.
Dexó su
bastón, comiença a cantar
con bozes muy altas, diziendo: "Subid:
de aquesta mi casa, señora, os servid,
si en ella queréys un rato posar."
La
ínclita Virgen se lo agradesció
e fue prossiguiendo su sancta carrera.
Ya que
llegava a la espera tercera,
Venus
las bozes e música oyó:
de mucha vergüença su gesto ascondió,
que no conformavan sus obras con ella;
no hizo la Virgen ningún caso della,
e al círculo quarto derecha passó.
El
sol talayava, que no se dormía,
que ya la avía visto de lexos subir,
e lu[e]go en llegando le hizo vestir
un manto del
lustre que acá nos embía.
Parósse
la Virgen, con su compañía,
miró el Zodiaco, con sus doze signos;
vio sus influencias, notó sus caminos,
puesto
que de antes muy bien lo sabía.
Prosigue
Partiósse en su trono real assentada,
con mil consonancias e dulces cantares;
ývase
al cerco, derecha, de Mares,
que haze su assiento en la quinta morada.
Oyó la armonía muy bien acordada
e dexa las armas que viste en pelea:
hizo de oliva muy presto librea,
e luego apareja muy bien su posada.
En
este comedio, la ninfa llegó,
y, en viéndola, Mares hincó las
rodillas;
turvósse
de ver tan santas quadrillas,
angélicas todas, que nunca las vio.
Hablóle
la Virgen y
luego boló
derecha a la casa de Júpiter sesta,
el qual, desque
vido la gente y la fiesta,
con un personaje sin son se quedó.
Llegando la Virgen
en esta sazón,
Júpiter
luego postrósse a dessora,
diziendo: "Reyna del cielo y señora
reposad un
poco en mi habitación,
que, puesto que sea muy pobre el mesón
para tan alta y real magestad,
tomad lo vivo de mi voluntad;
si falta ay en casa meresco perdón".
Diole las gracias de su offrecimiento,
a Júpiter claro la
Virgen prudente,
y luego, de presto, pasósse al presente,
a donde Saturno tenía su aposento.
Desque
él venir vio tan sancto convento,
arroja la
hoz y a bozes dezía:
"Subid, Virgen Madre, bendita María,
dechado de todas, hazed aquí
assiento."
Prosigue
No quiso la
Virgen poner en cuydado
al viejo Saturno, planeta seteno,
passó por su cielo mejor que yo ordeno,
al octavo polo, que es cielo estrellado.
Después
que lo vio, tam bien adornado,
de tantos luzeros illustres y
estrellas
detúvose
un poco, no más de por vellas,
de grado mirándolas todas en grado.
Mirava el Carnero, con roxo vellón
y el Toro de Europa, con cuernos dorados,
e a Cástor e Pólux, muy bien conformados,
e al Cáncer que estava delante el León;
a Virgo mirava, e al fiero Escorpión,
a Libra, Centauro con el Capricornio,
Aquario
e los Pezes andar en contorno
por su Zodiaco, torcido cintón.
Mirava las Hyadas y Siete Cabrillas,
entrambos los Canes, y el Cisne e Dragones,
la Lira
de Orfeo, tañendo mil sones,
con otras estrellas que no sé dezillas.
APETITO: ¡Qué huerte descanso rescibo en
oýllas!
[LA] FE: Mil otras mirava, sin las que yo narro;
notava las Ossas, que están cabe el Carro,
y entrambos los Polos tener quedas
sillas.
Notó cómo aquéllos
jamás se mudavan,
el uno en ell Austro, ell otro en Borrea,
e vio que sobre éstos el cielo boltea,
y cómo las otras esperas andavan.
Vio las estrellas que fixas
estavan,
muy
engastadas en su firmamento.
Después de miradas las cosas que
cuento,
mil
músicas dulces los ángeles davan.
Prosigue
Subiósse la Virgen,
con rostro benino
del cielo estrellado, que mucho miró
y en muy poco tiempo bolando llegó
al nono, que suelen llamar christalino;
después de revisto, siguió su camino
al décimo cielo, que llaman empirio,
más fresca que rosas, ni flores de lirio
do estava su Hijo, precioso, divino.
Salieron los coros en sus processiones,
al rescebimiento muy bien ordenados,
Virtudes, Poderes, y los
Principados,
Arcángeles, Tronos e
Dominaciones,
avía cient mil cuentos, y más de invenciones,
inventas por mano de los Serafines,
otras por seso de los Cherubines,
Arcángeles, Tronos y Dominaciones.
El gran
consistorio de la Trinidad,
con ver a la
Virgen mostró regozijo,
y luego, a desora su ínclito Hijo,
habló desta suerte, con suma bondad:
"Venid, Virgen Madre, venid y llegad,
gozad de la gloria que ansí merescistes,
pues vos de lebrea mortal me vestistes
yo quiero vestiros de inmortalidad".
Desque estas razones el Hijo acabó
mostrando
semblantes de mucha alegría
la Virgen
preciosa, bendita María,
a la
Magestad real se enclinó.
El
Padre infinito sentar la mandó,
en silla imperial, según su persona,
el Hijo le puso de reyna corona,
el Espíritu Sancto
el cetro le dio.
Veys
aquí hermanos en que m[e] é ocupado
todo este día solén hasta agora:
en yr con aquesta sagrada señora
fasta el lugar que os he recontado.
APETITO:
¡A hotas! Yo juro, que
te ayas holgado,
pues yvas al lado de tal compañía.
[LA] FE: Ya puedes juzgar mi inmensa alegría,
si pudo ser otra jamás en tal grado.
HERMITANO: Después que te viste en tan alto
lugar,
cathólica
Fe, con tanto deporte,
di en qué te ocupavas.
[LA] FE: Mirava la corte.
HERMITANO: Por cierto que oviesse muy bien qué
mirar.
APETITO: Agora te quiero yo, Fe preguntar,
pues todo lo
sabes y todo lo viste,
si alguien destas tierras allá conosciste.
[LA] FE: Vi tantos que no se podrían numerar.
Entre los quales estava tr[i]unfando,
en muy rica silla, cubierto de gloria
aquel que entre moros sembró mi memoria,
el muy sereníssimo rey don Fernando,
y vi cómo estava con él platicando
la ínclita reyna sin par, Ysabel.
APETITO:
¿En qué platicavan?
[LA] FE: En plática fiel,
de cómo reynaron y estavan reynando.
Jactávanse desto que agora diré,
entrambos do estavan, con rostro jocundo,
que avían siempre dado de cosces al Mundo,
poniendo entre infieles vandera de fe,
y entre otras razones que dellos noté,
las quales son tantas que no acabaría,
dixeron
que Carlos, su nieto, sería
aquél que en ell Asia
más señas pornié.
HERMITANO: Yo tal cosa creo sin dubda
ninguna,
que con su favor tu nombre resuene
en todas las partes que el orbe en sí
tiene,
por
muy enemiga que sea la Fortuna.
APETITO: Hagamos ya tiempo, que sale la
luna,
que ha rato questamos aquí razonando.
[LA] FE: Bien dizes, hermano.
APETITO: Pues vamos
cantando,
que todos tenemos razón oportuna.
HERMITANO: Pues, sea como dizes; ¡Sus, alto
cantemos!
Entona
tú, Fe, con dulce armonía.
APETITO: Alto, pues, alto; tú, Fe, danos
guía,
que em pos de tu rastro nosotros yremos.
HERMITANO: Si tú nos entonas, jamás
herraremos.
[LA] FE: Yo quiero entonaros; di, padre, el
tenor;
dirás tú, Apetito, la contramayor;
dexadme a mí el tiple.
APETITO: Pues,
¡sus!, comencemos.
Villancico
Pues este mundo acarrea
pesares tristes e daños
huyamos de sus engaños.
Cabo
Ganemos en este suelo,
con arte de bien bivir,
cómo podamos subir
sin impedimento al cielo;
tengamos con Dios el zelo
e con sus bienes estraños
y no temeremos daños.
Llevemos la Fe
por guía,
que sabe bien el camino,
con la qual, con muy buen tino,
no herraremos la vía;
el
mundo con su porfía
es causa de graves daños:
huyamos de sus engaños.
FIN DE LA FARSA
|