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ACTO QUINTO
Interlocutores: MAHOMETO, DILIGENTE, CLEMENTE,
CARLO, ESFUERÇO
DILIGENTE: Satisfecho
voy con ser hecho mi hecho
como a mi cargo conviene;
mas, ¿quién es éste que viene
a encontrar con mí derecho?
MAHOMETO: Bien vengáys.
DILIGENTE: Norabuena, amigo, vays.
¿Dó
venís?
MAHOMETO: Vengo de Roma.
DILIGENTE: ¿En cúyo servicio andáys?
MAHOMETO: Del Gran Turco e de Mahoma.
DILIGENTE: Malo es esso.
MAHOMETO: Yo por bueno lo confiesso,
que no puede ser mejor.
DILIGENTE: ¿Quies en paz hablar sobresso,
quál sirve a mejor señor?
MAHOMETO: Esso es plano;
pero, si quieres, christiano,
quanto mandares hablemos.
DILIGENTE: Pues yo tomaré la mano.
MAHOMETO: Tómala pues, comencemos.
DILIGENTE: Dime, moro,
tu Mahoma e tu thesoro,
¿de qué
linage nació?
MAHOMETO: Todos lo saben de coro
que de Ysmael decendió.
DILIGENTE: ¡Aý te aguardo!
Luego,
ya es hijo bastardo
del linage de Abraham.
MAHOMETO: Antes caballero pardo,
según dize el Alcorán.
DILIGENTE: Puede ser.
¿Supo
oficio?
MAHOMETO: Mercader,
que tratava allá en Egypto.
DILIGENTE: Esse trato, a mi entender
nunca fue de hombre bendito.
¿Fue
casado?
MAHOMETO: Casado e amancebado
con más de treynta mugeres.
DILIGENTE: Por Dios, mucho lo ás honrado
con esso que dél refieres.
¿Fue
propheta?
MAHOMETO: Dígalo la palometa
que all oreja le inspirava.
DILIGENTE: Assí gozes de tu secta,
que digas qué prophetava.
MAHOMETO: Ten aviso;
profetizó quanto quiso
por gracia de Spirtu Santo;
díxonos del paraýso
y del infierno otro tanto.
DILIGENTE: ¿Qué dezía?
MAHOMETO: Quel moro que bien bivía
Alá se
andava con él.
DILIGENTE: Después, ¿qué le prometía?
MAHOMETO: Moças vírgines e miel.
DILIGENTE: Bueno va:
luego si comen allá
e gozan moças gentiles
sus necessarias avrá,
como otros actos ceviles:
el comer
sin hambre no da plaz[e]r.
MAHOMETO: Esso por razón se alcança.
DILIGENTE: Luego, si hambre ha de aver,
no avrá bienaventurança.
Más
diría,
pero nunca
acabaría.
MAHOMETO: ¿Que dirás de las donzellas?
DILIGENTE: Que avrá muy gran putería
si siempre corrompen dellas.
MAHOMETO: No sé nada.
DILIGENTE: Dime, ¿la que fue casada,
no terná pena y gemido
desque vea la desdichada
con otras a su marido?
MAHOMETO: Alá sabe.
DILIGENTE: Dime, ¿en qué cabeça cabe
que biviendo ley porcuna
sin padecer cosa grave
gozéys de gloria ninguna?
MAHOMETO: La ley nuestra
nos lo promete e lo muestra,
que es de mucha autoridad,
que fue escripta con la diestra
del propheta Mahomad.
DILIGENTE: ¿Dó murió
ésse
que tal ley os dio?
MAHOMETO: En la gran ciudad de Meca.
DILIGENTE: ¿Qué milagros allá obró?
MAHOMETO: Ninguno, ques tierra seca.
DILIGENTE: ¡Gran profano!
MAHOMETO: Tú, que bives muy ufano,
¿dó
nació Christo, tu bien?
DILIGENTE: Esso está muy claro e llano,
que de virgen y en Belén.
MAHOMETO: Da [a]cá pruevas
pues que de su fe te cevas.
DILIGENTE: Puédote dar más dun cuento.
MAHOMETO: Dime algunas cosas nuevas:
¿que hizo en su nacimiento?
DILIGENTE: No lo ygnores,
la noche dio resplandores,
ángeles
Gloria cantaron,
adoráronle pastores,
los reyes se le inclinaron.
MAHOMETO: Di su vida.
DILIGENTE: Fue muy sancta e muy subida,
ressucitó muchos muertos,
dionos ley santa e medida,
ayunó por los desiertos.
MAHOMETO: ¿Cómo callas,
entre estas cosas que rallas,
que los judíos le mataron,
e, sobre sus vestuallas,
entrellos suertes echaron?
DILIGENTE: No lo callo,
pues para más confirmallo
que era Dios el que murió
el sol quiso declarallo,
porque luego se eclipsó.
Tremió
el mundo,
abrióse el limbo profundo,
los sanctos padres sacó,
resuscitó sin segundo,
después, al cielo subió.
MAHOMETO: No creo tal.
DILIGENTE: Pues créelo, moro bestial,
que llevas muy mal sendero.
MAHOMETO: Tú puedes hablar en ál.
DILIGENTE: Yo hablo en lo verdadero.
MAHOMETO: Por demás,
es amigo tu tras tras.
Alaba
bien tus agujas,
que, desque muerto, sabrás
si en vida me sobrepujas.
Vey qué
mandas
porque yo voy en bolandas,
que me espera el Gran Turquí.
DILIGENTE: Que Dios te guarde donde andas.
MAHOMETO: Esso mismo haga a ti.
DILIGENTE: Espantado
me dexa e maravillado.
¡Quán
firme bive en su seta
aquel perverso malvado,
siervo del falso profeta!
Mas, ¡andar!
su pago avrá de llevar,
según Dios lo va ordenando.
Cerca
estó, quiero llegar,
quel Papa me está esperando.
Gran señor,
beso
tus pies con honor.
CLEMENTE: Cursor, tú seas bienvenido;
¿qué
haze el Emperador?
DILIGENTE: Venir camino seguido.
Recibió
tus cartas e las leyó.
CLEMENTE: ¿Qué respuso?
DILIGENTE: Que sería
tan aýna
e más que yo
en Roma por recta vía.
ESFUERÇO: Escuchad,
veys
aquí su Magestad,
acá
viene endereçado.
CARLO: Déme el pie tu santidad.
CLEMENTE: Hijo, tú seas bien llegado.
¡Sus, levanta!
Para ti
no ay pie ni planta,
yo te doy mi bendición.
CARLO: E a tu persona muy santa
Dios le
dé consolación.
Ya yo
sé
deste cursor que allá fue,
por las cartas que me dio
qué tal anda nuestra fe
y lo quel Turco escrivió.
Soy
llegado
como vees, aparejado
para quanto me mandares.
CLEMENTE: Dios te conserve el estado
por tierras, yslas e mares.
Al escripto
que
yo te embié me remito:
¡quánta
congoxa passava
con lo quel Turco maldito
en su carta blasonava!
Mas,
pues quieres
con tu persona e averes
venirme a favorecer
no tengo en dos alfileres
al Turco ni a su poder.
Quánto
más
que con el exemplo que das,
tras ti verná el portugués
y el inglés, como verás,
e podrá ser que el francés.
CARLO: Calla padre,
que, puesto que el Turco ladre
con su carta e con sus fieros,
yo me ofrezco, por mi madre,
de quebralle los corneros.
CLEMENTE: Tu denuedo
me ha quitado todo el miedo
e mi tristura e cuydado,
porque pienso que eres dedo
de mano de Dios embiado.
Tus mayores,
céssares
y antecessores
de cuya
línea tú vienes
tuvieron
contra traydores
la misma gana que tienes.
CARLO: Dilación
me parece a la sazón
muy dañosa e sin provecho.
CLEMENTE: Pues dé primero un pregón,
porque parta satisfecho.
Diga
assí:
"Yo concedo desde aquí
remissión de sus pecados
a quantos fueren
tras mí
contra los turcos malvados".
ESFUERÇO: Esto basta.
CARLO: Vamos, quel tiempo se gasta,
sin prolongar más razones.
ESFUERÇO: Contra tan maligna casta
alcemos nuestros pendones.
CARLO: Pater sancte,
tu pendón vaya adelante.
CLEMENTE: ¡Mas vayan juntos entrambos!
ESFUERÇO: Un villancico se cante.
CARLO: Alto pues, todos digamos.
Villancico
Florezca la fe,
perezca Mahoma,
sublímese Roma.
Razón nos combida,
con braços de azero,
poner al tablero,
por la fe la vida:
de aquesta partida
perezca Mahoma,
sublímese Roma.
De
turcos paganos
no quede memoria,
florezca la gloria
de nuestros christianos:
con fuerça de manos
ensálcese Roma,
perezca Mahoma.
Morir en tal guerra
llevando buen zelo
es yr de la tierra
derechos al cielo:
perezca del suelo
la ley de Mahoma,
sublímese Roma.
FIN DE LA
FARSA
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