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| Hernando López de Yanguas Farsa del mundo IntraText CT - Texto |
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ACTO TERCERO
Interlocutores: JUSTICIA, [la ROMERA que es la] Guerra, PAZ, TIEMPO, MUNDO. Entra JUSTICIA
JUSTICIA: N[o] os escondáys. ¿Qué parláys? ROMERA: Señora, no digo nada. JUSTICIA: Sed presa desta vegada. ROMERA: ¿Por qué presa me lleváys? JUSTICIA: Mi prissión será por la Inquisición. ROMERA: Yo no cometo heregías. JUSTICIA: No curéys dessas porfías, que n[o] os prendo a sinrazón, ¡embaydora! ROMERA: No lo soy, por Dios, señora, ni en mi trage ay tal manera; soy una pobre romera, que por sus pecados llora. JUSTICIA: Satanás nunca jamás daña más, quando huye de la cruz, que quando es ángel de luz o en el hábito que vas. ROMERA: Tus razones sospechan de mí trayciones, según por ellas me tratas: pues sabed que las beatas ansí van las estaciones. JUSTICIA: Vos soys tal, que Alecto, furia infernal, más en dañar no se esmera, ni Tesifona y Megera nunca atraman tanto mal. Por vellaca, os quiero atar a un estaca. ROMERA: ¿A mí, señora? ¿Por qué? JUSTICIA: Llegaos, que y[o] os lo diré. ROMERA: ¡No me apretéys, que estó flaca! JUSTICIA: No penséys, que con esto pagaréys. ROMERA: ¿Dó están mis hijos y hermanos? JUSTICIA: Dad acá essos pies y manos, que después los llamaréys. Si y[o] os ato, y desta manera os trato, vos lo tenéys merecido. ROMERA: ¿Qué males he cometido? JUSTICIA: Y[o] os lo diré en poco rato. Antemano, offendéys al Soberano, porque echáys su Paz del mundo, y, con esto, lo segundo: hazéys lo sacro prophano. He notado que el que va mejor librado de vuestra hueste o pendón, es el que es mayor ladrón, o más hombres á matado. Por tres blancas hazes mil personas mancas, otros hazes mil pedaços, otros sin manos o braços, otros coxos con sus trancas. Vos quemáys las miesses donde llegáys, con un poder dissoluto, e los árboles con fruto, por los troncos los cortáys. Las donzellas, hazéys gran vileza en ellas, no menos en las casadas; ¿qué diré de las posadas, como echáys el huesped dellas? Sus capones, sus gallinas y ansarones, sus mantecas y tocinos, pan y vino, e palominos, todo lo gozan ladrones. Los sudores de los tristes labradores, sus terneras, sus ganados, todo lo days a soldados, e aun otras cosas mejores. Sus officios dexan por andarse en vicios, vos los bolvéys haraganes, vos soys madre de rufianes e fuente de los bullicios. ROMERA: Pues, señora, yo sé que soy pecadora, mas algún bien me dio Dios. JUSTICIA: Esse bien dezildo vos. ROMERA: Pues dexadme un poco agora. [JUSTICIA:] Que me plaze. ROMERA: Lo que a mí más satisfaze es, mientra digo e prosigo, que os ayáys muy bien comigo, que de miedo no me enlaze. JUSTICIA: ¡Sus, dezid! ROMERA: ¿Quién conociera a David ni los fuertes filisteos, ni los cinco Macabeos, si jamás no oviera lid? Muchos son que siguiendo mi pendón sus nombres esclarescieron, de los quales sé que fueron Josué, Moysén y Sansón. Los romanos, arrimando a mí sus manos, adelantaron su imperio, Camillo Graco y Tiberio e Cipiones affricanos, un Marcelo, Sulpicio Bruto, Metelo, Emilio Curcio e Fabricio, Horacio Cocle e Domicio, con otros que no revelo. Mi intención no es hablar en Macedón, ni en Césares, ni Pompeos, ni en Héctor, ni en Tolomeos, mas vengo a vuestra nación. JUSTICIA: Dezid pues. ROMERA: ¿Quién esclareció a Cortés, puesto quasi en otro mundo? Vos diréys lo que yo fundo, ques a mi causa marqués. ¿Quién no atina que a mi causa aquél de Urbina fue puesto en estimación, y el de Leyva y de Alarcón, hombres de memoria dina? Otros callo, por el tiempo en que me hallo, dignos de eterna memoria, que, por no alargar la hystoria, es muy mejor abreviallo. Pues si doy a bivos fama do estoy, y a muertos hago alabarlos, ¿por qué me destierra Carlos a los garamantas oy? Si es su fin cubrir las armas de orín que de no tratallas mana, poco en esto César gana, en romance ni en latín. Pues, la Paz, su fin es de dar solaz, e gastar la vida en fiestas: no son condiciones éstas que hazen gente sagaz. Yo, a lo menos, muchos ruynes hago buenos, y tres mil baxos levanto: quando la Paz haga tanto quiebren mis tiros e truenos. JUSTICIA: ¡O, malvada! ¿De la Paz, tan alabada de Dios, por su misma boca, osas hablar como loca? ¡Perdida, más que treguada! ¡Toma, toma, no derrames más carcoma! ROMERA: ¡Ay, Justicia, que me has muerto! JUSTICIA: ¿No sabes quán sin concierto diste sacomano a Roma? Mal miraste los templos que despojaste en sacrosantos lugares: custodias, cruces y altares, y aun los cálices robaste. Mal miravas las damas que deshonrravas, toda Roma dando gritos, tú, cevada en tus delictos, los sacros prestes jugavas. ¡O, maligna de toda piedad indigna! ¡Puerta de todos los males! Yo haré que no te yguales con la Paz, santa y venigna. ¿Tú no sabes aunque tus cosas alaves quién es la Paz y sus mañas, sus condiciones y entrañas, que las cantan ya las aves? En el cielo no tienen mayor consuelo, después de Dios, ni solaz, que estar los santos en paz. ¿Qué harán pues los del suelo? Porfiaría que el reyno infernal sería perdido todo en tropel si, entre los ministros dél, oviesse guerra algún día. Da muy tutos la tierra todos sus frutos, todos biven en convén, el mar se navega bien, no ay piratas dissolutos. Mil plazeres gozan hombres y mugeres, las cosas sacras no cessan, van seguros, y atraviessan a las ferias mercaderes. Lo que ganan lo que sudan, lo que affanan, gózanlo padres y hijos; en las ventas y cortijos, sin recelo se rellanan. El más alto no recela sobresalto, los baxos biven seguros, los surcos tienen por muros, especial si yo no falto. Destos bienes ningunos, Guerra, tú tienes, salvo dissipar ciudades e tratar civilidades; nunca la verdad mantienes. Pues, maldita, sin que más de ti repita, gran merced oy Dios te haze, si lo bueno te desplaze, con que la vida te quita. PAZ: ¡Muera, muera tan cautelosa romera! ROMERA: ¡Ay, señora, que estó atada! PAZ: ¡No se me da desso nada, doña cevil, hechizera! ROMERA: ¡Gran dolor! ¿No ay por aquí algún pastor a quien moviessen mis bozes? TIEMPO: Anda [a]llá, Mundo, que gozes, vamos a dalle favor. MUNDO: A mi ver la boz tiene de muger. ROMERA: ¡Ay, me que matan de beras! TIEMPO: ¿Si la comen bestias fieras? MUNDO: Asmo que esso deve ser.
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