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| Hernando López de Yanguas Farsa del mundo IntraText CT - Texto |
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ACTO QUINTO
Interlocutores: DESCANSO, PAZ, PLAZER, JUSTICIA, TIEMPO y MUNDO
DESCANSO: Dios os guarde, Dios os guarde, todos quatro de remanso. PAZ: Dios te dé salud, Descanso, y a Plazer muy buena tarde. PLAZER: ¿Quién pensara, jamás, Paz, de ver tu cara, que a todos nos beneficia? ¿Quién pensara, di, Justicia, ver tan derecha tu vara? JUSTICIA: De verdad, obras de su Magestad son éstas, después de Dios. PAZ: Mas, ¿quién os dixo a los dos nuevas desta libertad? DESCANSO: En las villas hazián grandes maravillas todos, por amor de ti; yo en Burgos lo trasoý, yendo a vender mantequillas. PAZ: Esto, hermano, haze el gran César romano, muy más felice que Agusto, que a su favor e a su gusto todo le viene a la mano. DESCANSO: Ten por cierto, que en poblado ni en desierto, no quede palmo de tierra que contigo y con la Guerra no se dé a humo muerto. JUSTICIA: Tus razones, según, Descanso, dispones, me dan de claro a entender que en España hemos de ver gentes de todas naciones. PLAZER: A manojos pienso ver, con sendos ojos, los arimaspos venir, los quales suelen reñir con grifos, y aver enojos. DESCANSO: Digo más, que con tus ojos verás los ter[r]ibles antrofagos, que acá nos hazen halagos bueltos los pies car[a] atrás. PLAZER: Más veremos, andar por nuestros estremos los que llaman ofigenes, que, en tocando, dan mil bienes quando ponçoña bevemos. DESCANSO: Muy continos andarán los androginos, sin vergüença y sin empacho; cada qual es hembra y macho, e van por ambos caminos. PLAZER: Con sosiego los hyrpios veremos luego, que entre los otros se estreman, los quales nunca se queman, descalços por cima el fuego. DESCANSO: Verás ledos, muy sosegados y quedos, los milones, cómo vienen, los quales, verás que tienen, en cada pie ocho dedos. PLAZER: Sin conquistas, vernán los ginosofistas, de los quales, te repito, que miran el sol de hito, sin agravio de sus vistas. PAZ: Cosas pocas se han visto, de las que tocas. DESCANSO: Pues verás otros matizes: los ciritas, sin narizes, los astonomos, sin bocas. PLAZER: En bolandas vernán acá coromandas, gloria les será el destierro, e con sus dientes de perro mascarán nuestras viandas. DESCANSO: Sin recelos tu verás los monocelos, que vienen a sendos pies, y los sátiros después, que buelan sin tener buelos. PLAZER: Tus desseos han de ver otros más feos, passearse, por nuestras rúas, cavalleros, los pigmeos, en cabrones contra grúas. JUSTICIA: ¡O, qué edad, qué tiempo de caridad es llegado a nuestra España! TIEMPO: Cada qual, en su cabaña, terná gran seguridad. MUNDO: Ya es tornada otra vez la edad dorada, Saturno ya resucita la plata y cobre se quita, la de hierro es acabada. DESCANSO: Los pertrechos, daldos todos por dese[c]hos, los trabucos e lombardas, e las picas e alavardas, e las casas e los techos. PLAZER: Los zagales ternán tales temporales que desnudos se andarán, y la tierra dará pan sin arar los andurriales. DESCANSO: Arboledas, avrá por todas veredas, siempre estará el mundo ufano, contino será verano, nadie querrá las monedas. PLAZER: La verdad, la virtud, la castidad, que andavan quasi perdidas, todas andarán floridas, cobrada su auctoridad. DESCANSO: La luxuria, la sobervia con la furia, las cautelas e trayciones, e los saltos de ladrones ya no nos harán injuria. PLAZER: Nuestros hatos, cabras, ovejas, chivatos, no avrán miedo a lovatones, ni las vacas a leones, ni los mures a los gatos. DESCANSO: Las espadas, todas serán olvidadas, carcomidas del orín; todas las armas, en fin, serán en hozes tornadas. PLAZER: Provechosa eres, Paz, a toda cosa. PAZ: Tú verás andar, hermano, con los pollos el milano, con el gallo la raposa. DESCANSO: Y aún verán tener paz el gavilán con los tordos y pardales, e las águilas caudales las perdizes amarán. PLAZER: A manadas las liebres acovardadas andarán entre los galgos, todos seremos hidalgos, las alcávalas dexadas. DESCANSO: Los venados, andarán muy hermanados, con los canes más ventores, y las palomas y açores conformes, por los collados. PLAZER: Y aún saldrán las lechuzas donde están sin temor a mediodía, e las garças tomarán halcones en compañía. TIEMPO: Razón sobra pues la Paz haze tal obra que todos nos gasagemos. MUNDO: Bien has dicho. ¡Sus, baylemos, que tal tiempo no se cobra! TIEMPO: Ora pues, de quatro baylemos los tres. Tú, Mundo, haznos el son. MUNDO: Ponéos todos en jubón y sacudid bien los pies. ¡Sus, que taño! DESCANSO: ¡Par Dios, ques son de picaño! PLAZER: ¡Baylemos a la barrisca! TIEMPO: No nos tañas la morisca, sino el villano de antaño. MUNDO: Soy contento, andad todos con buen tiento. TIEMPO: Apártate allá, rapaz: ¡Ha la gala de la Paz, que con su vista me aliento! PLAZER: Ande más, y no mudes el compás, que el son mismo da codicia. ¡La gala de la Justicia! MUNDO: ¡Buena çapoteta das! Yo he gozado de las bueltas que avéys dado; táñeme tú, Tiempo, un poco, y verás cómo las floco: hazme un son muy repicado. TIEMPO: ¡Alto Mundo! MUNDO: ¡Juro a mí, que ya le tundo! DESCANSO: Dale a tu vayle favor. MUNDO: ¡Biva nuestro Emperador, pues que no tiene segundo! DESCANSO: ¡Más, más, más! TIEMPO: ¿Cómo, por vaylar estás? DESCANSO: Si estoy, bien será que hipe, ¡biva el Príncipe Philippe! PLAZER: ¡Juro al Mundo, bueno vas! MUNDO: Paz, señora, baylad vos un poco agora, por libertad tan feliz. PAZ: ¡Guarde Dios la Emperatriz, que a su César tanto adora! PLAZER: Entre cien, ninguna bayla tam bien. JUSTICIA: Muy gentil gracia le da. TIEMPO: Salid, vos, Justicia, acá. JUSTICIA: Que me plaze sin desdén. DESCANSO: ¡Qué plazer es de vella rebolver! MUNDO: Juro a diez, que a mí me espanta. JUSTICIA: ¡Biva mil años la Infanta con lo que está por nacer! TIEMPO: Bien está, muy noche se haze ya, que hemos estado mil horas. PLAZER: Pues digan estas señoras qué mandan, y hansí será. PAZ: Que os vistáys y con nosotras os vays, pues que soys de nuestro vando. DESCANSO: Alto pues, vamos cantando. JUSTICIA: Hágase como mandáys. PAZ: Pues, pastores, dezid los dos los tenores, las dos diremos el alto, otros dos contras mayores. MUNDO: ¡Alto, nadie quede falto!
Villancico
De allá vienen bienes do está nuestro bien. En nuestros estremos tal César tenemos, que por él veremos a Jerusalem. Él quita los daños de nuestros rebaños, pues ¡biva los años de Matusalén!
Fin
Roguemos oy día, pues paz nos imbía, que mucha alegría le dé Dios. Amén.
Yanguas Dedicación desta obra al illustre y muy magnífico señor, el señor don Francisco de la Cueva, en la qual dize el autor quánto le deve por las mercedes que dél recibe.
Del pelícano se cuenta ser un ave en los desiertos que a sí misma se ensangrienta por no ver sus hijos muertos. Ítem, por dalles cevico, se pone en tan gran estrecho, que se saca, con su pico, sangre biva de su pecho. Y, dado que aquesto haga, con tormentos tan esquivos, al fin, él mismo se paga, con tornar sus hijos bivos. Mas, si vos a vos quitáys, del pecho lo que coméys y a vuestro Yanguas lo days, gran ventaja le hazéys. El cisne siempre fue blanco, no puede dexar de sello, el gallo contino es franco, nadie tiene duda dello. Pues assí se me figura que es blanca vuestra nobleza, y faltaros la franqueza ya sería contra natura. Suele el águila soltar la presa, quando es pequeña, y también dar, la cigüeña, a los suyos ruyn manjar. Mas vos, ylustre señor, la presa mayor soltáys, y el manjar que a vos quitáys, es lo más dulce y mejor. El hidalgo gavilán, quando prende el paxarico, a vezes suffre el affán sin cevar en él su pico. Y, por sus obras süaves, manda la ley y el derecho que franquee las otras aves y por él no paguen pecho. Son en vos estos esmaltes tan provados y tan ciertos, que a sacres e girifaltes les podéys franquear los puertos. Yo, un cernícalo [t]orçuelo, con ver quál os hizo Dios no he hallado otro consuelo para mi bien sino a vos. Pluguiera [a] Dios que yo fuera otro phénix en la vida, para que yo os la offreciera, y fuera bien offrecida. Mas offrézcoos, gran señor, mi farsa, que tenga escudo, pues soys tal, y tan deüdo de aquel gran Emperador. Porque si se sella en ella vuestro illustre nombre y claro, ella terná tal manparo que ninguno ose mordella.
FIN DE LA FARSA
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