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Desde adentro dice un CARRETERO a voces
CARRETERO:
Llama esas mulas, ten esas reatas,
bestia de un puto, ¡jo! ¡Dale, Antoñuelo!
¡Oh,
pesia, voto, juro! ¡Dale, muchacho!
OTRO: ¡Ah,
cochero hablador!
CARRETERO: ¡Mientes,
borracho!
MOZO:
"A Madrid caminando
vengo de Illescas;
tengo el alma quedita,
¡dale, morena!"
OTRO:
"Calle de Getafe,
gigante pardo,
galería de polvo,
golfo de barro".
OTRO:
¿Ahora canta, pesia a su gaznate?
MUSICO:
Aunque le pese, cuero fondo en tinto,
cantar
quiero y reír y andar holgando,
porque ni tengo amor ni soy casado.
Sale el Carretero
CARRETERO: ¡Oh
Getafe, Aranjuez del mismo infierno,
jardín de tapias, selva de capotes,
sayago en talle, en pulidas manchego,
ribera de calor, campo de fuego!
¡Maldiga Dios quien te fundó atalaya
de
Toledo y la corte a ser antípoda,
de nubes
socarronas,
que
llueven polvo y que granizan ascuas!
¡Hijo de treinta hombres de las pascuas,
saca
cebada, pide luz al mozo!
¡Voto a Cristo, que vienes hecho un cuero!
Sale Francisca
FRANCISCA:
Luego dirán que jura un carretero.
CARRETERO: Si
jura o no, ¿qué debe alcabala?
¿Acaso es suya el alma?
FRANCISCA: Será mía
si
yo quisiera toda el Almería.
CARRETERO:
Menos bravura.
FRANCISCA:
No hay bravura menos,
que
deste curioso palmo de lindura
no
hay alma, si es de bien, que esté sigura,
todo
lo rindo, todo; que si deja
de
creerme algún tocho mentecato,
se
lo doy a los otros de barato.
CARRETERO:
Tape, abrigue vucé la colerilla,
que
es la flor de Getafe.
FRANCISCA: Y de Castilla,
¡majadero!
CARRETERO:
Echaré cebada y paja,
que
luego, reina, se verá quién maja.
FRANCISCA:
Camine ya, vucé, señor buen ánima,
y no
se atreva a mí, que a quien es necio
le
pego dos moadas de desprecio.
Vase el CARRETERO.
Sale DON LUCAS
LUCAS:
¡Hola! Saca esa ropa,
Escobarrillo.
¡Jesús, qué noche y qué calor! Parece
que
se ha soltado el mismo Purgatorio.
¡Cual es el Getafillo! ¡Es una
perla!
De
aquí fue natural la primer chinche,
patria de pulgas y solar de moscas,
de
sólo verte estoy, a fe de hidalgo,
asado en tejas y en adobes frito.
¡Oh maldito
lugar! No, ¡muy maldito!
Mira a FRANCISCA
¿Este es Getafe? Tápome esta
boca,
doyme una bofetada por lo dicho.
¡Oh
príncipe del reino de Toledo,
que
tal belleza y hermosura cría!
¡Oh labradora de mayor cuantía!
¿Tal perla en tan vil
concha? ¡Oh zurdo tiempo!
¿En
Getafe, en Getafe esta muchacha?
¡Por
Dios, que la fortuna está borracha!
¡Oh
qué pedazo tan airoso y lindo!
¡Qué garbosa, qué alegre, qué
bonita!
¡Oh
bendita ocasión!
FRANCISCA: No muy bendita.
Prosiga vuesasted el anatema,
que
si teme las pulgas de Getafe,
todos participamos de esa tacha,
¡que tiene muchas pulgas la
muchacha!
LUCAS:
(Sazón tiene la pícara, ¡por Cristo!;
quiero quererla, casi amarla quiero).
[Aparte]
Estoy perdido, a fe de
caballero.
FRANCISCA:
Perdido no, que a lo que yo he mirado,
antes me ha parecido muy hallado.
LUCAS:
¡Extremado brinquiño villanesco!
Esto
es lo que llamamos "esmeróse",
y me
gusta por la fe de caballero.
FRANCISCA: ¿Más
caballero? Dios se lo reciba.
LUCAS:
Tengo Castros, Guzmanes y Velascos.
FRANCISCA: ¡Qué
probemente que le va de cascos!
LUCAS:
¿Socarronismo? Pláceme el
gracejo.
Ea,
desvanecerse es lo que me importa,
y
pienso, niña, que has de solazarme.
FRANCISCA: Mía
fe, que está borracho; no lo crea.
LUCAS:
¡Jesús!, no hay qué pensar; que no eres fea.
Quiero hacerte un favor; daca esa mano.
FRANCISCA:
Señor, cien veces tonto cortesano:
esas
caballerescas presunciones
las
tengo yo rendidas en la suela
deste breve distrito de chinela.
Sazón, sazón no más, gusto me fecit.
Afuera todo amante picardía,
que
soy, que soy no más que [solo] mía.
LUCAS:
¿Cómo ignorante, bárbara mozuela,
al
Alejandro de Madrid no admites?
¡En
tu vida tendrás para confites!
Apetece, apetece un dinerante;
llevaréte a Madrid, traeréte en coche,
dirán a cuatro días:
"Allí va la metresa de don Lucas",
que
yo procuraré lo sepan todos;
que los príncipes, niña, en
publicaros
en Madrid, somos todos Condes
Claros.
Daréte el diamantón
como este puño,
y
tanto que en tu mano azúcar-nieve
brillen más que tus manos y ojos
bellos:
(¡bonitamente llegó a
encarecellos!) [Aparte]
Desde San Salvador a San Felipe,
tendrás horca y cuchillo, en cualquier tienda
en
joyas, en vestidos, en tocados,
bien
[recibidos], pero mal pagados.
FRANCISCA: ¿Ve
cuanto ha dicho en fabla tan ridícula?
Pues no valen ni montan sus despojos
un solo cintarazo
destos ojos,
que
ofrecidos sus rayos soberanos
antes llega a mis pies que no a mis manos;
que
mi cara, ansí Dios le dé ventura,
en
la calle Mayor de la hermosura.
LUCAS: ¡Ta,
ta! Si el interés, niña, baldonas,
¿requiebros finos pides? Pues, atendite,
que en blandas quejas y en
melosos quiebros
llegaste al mismo Adán
de los requiebros.
Don
Fulano de Azúcar es mi nombre;
va
de dulzura; empiezo a derretirme:
"Mi bien, mi cielo y todo el
calendario
de
finezas; después que vi tus ojos,
escuela de morir puso mi vida.
¡Oh
más dura que el mármol!, parodije;
desmáyome, suspiro, pataleo:
¡piedad, favor, oh ninfa
getafeña!
que creo que me muero,
que me abraso."
(No
lo dijo más tierno Garcilaso) [Aparte]
FRANCISCA: Aun
eso de amorido, seor compadre,
me cosquillea todos los
sentidos
y me
trabuca lo mejor dellánima.
(¡Qué bien lo ha dicho! En
viéndole tan necio, [Aparte]
tan
pesado, prolijo y enfadoso,
al
punto le marqué por venturoso).
Cese
lamentación, don Jeremías,
que
ese entendimientazo me ha dejado
blanda como un guijarro de Torote.
LUCAS:
(¡Qué de bien aire le tiré el virote!
[Aparte]
Yo
le parezco bien; ella me agrada.
¡Oh,
cómo es la picaña afortunada!)
FRANCISCA: ¿Y
no habrá cualque abrazo?
LUCAS:
(¡Derrengóse!) [Aparte]
Sí,
sí, abrazo. ¡Pues no!, ya le
recibo.
¿Vesme de par en par?
FRANCISCA: ¡Tome!
Dale una bofetada
LUCAS: ¡Ah taimada!
Esto
solía llamarse bofetada;
más
baja es la región de los abrazos.
(¡Jesús, que escupo muelas por pedazos!) [Aparte]
Sale DOñA CLARA
CLARA: ¡Oh, qué bien por mi amor!
LUCAS: ¿Es doña
Clara?
Perdidos somos, que es desconfiadilla:
cosas tiene de dama de la villa.
FRANCISCA:
Lindo es el sombrerete y capotejo.
CLARA:
¿Cansado de gallinas, abadejo?
Pase adelante la historia,
haya retozo y placer,
habrá hecho de las suyas
cualque poco de
interés.
El
tomillito salsero
habráse dejado oler.
¡Oh,
qué fácil serranía!
¡Oh
qué blanda rustiquez!
Buen
gusto, señor don Lucas;
ya no podrá parecer
al
lado de ningún conde
ni
delante de un marqués.
Más
asco tengo que celos,
seor
don Lucas, quédese
con
la villana y sin mí.
FRANCISCA:
¡Mirad con quien y sin quien!
Pero
escuche, no se vaya
señora cara de ayer,
que
hoy bien se ve que le falta
el
socorro de la tez.
Esta
carita a la muerte
ha
dado mucho que hacer
y a
la fortuna de coces,
y al
tiempo de puntapies.
Mi
brío y mi bizarría
asombro del mundo es,
y
quien lo negare miente.
Sale el CARRETERO
CARRETERO: Eso
yo lo juraré.
CLARA: Si
es carretero es muy fácil.
LUCAS:
¡Pléguete Cristo con él!
No
hables palabra, que el hombre
zaina descubre la sed;
echando lanzas de vino
viene el diablo: dejalé.
CARRETERO: ¿Qué
quiere esa gentecilla?
LUCAS:
Servir a vuesa merced.
CARRETERO: A mí
no me sirven ninfos.
Francisca, ¿qué es esto? ¿Hay qué
rebane de un cintarazo
o
cercene de un revés?
Porque si cojo al calcillas,
con
un envión que le dé
le
pagaré con las nubes.
LUCAS:
¡Buen pulso habrá menester!
CLARA: Yo
pienso que no podrá.
LUCAS: Sí
podrá; vos no sabéis
la
fuerza de estos señores,
desalumbrada mujer.
CARRETERO: Pues
aguarde la muy...
FRANCISCA: Paso,
mi querido Alonso Andrés.
CLARA: En
fin, quiere a un carretero.
CARRETERO:
Pues, ¿qué había de querer?
¿Un
marquesote en ayunas?
LUCAS:
Tiene razón.
CARRETERO:
Yo tendré
lo
que quisiere.
LUCAS: Es muy justo.
CLARA: ¡Oh,
qué labrador lebrel!
CARRETERO:
Señora galga, ¡por Cristo
que
le he de dar...!
LUCAS: Hará bien;
que es muy grande bachillera,
y recibiré merced,
que el señor don
Carretero...
CARRETERO: No
tengo don, ¡pesia [a] él!
LUCAS: Pues yo sé, que es ya muy fácil.
CARRETERO: Es
cuitado.
Entra el MESONERO
MESONERO: Téngansé.
FRANCISCA: No
se tengan.
LUCAS: Sí se tengan;
por
vuesa merced, esta vez
remito el enojo.
CARRETERO: ¡Cómo!
LUCAS: ¡Qué
torpe que anda! ¿No ve
que
no sabe meter paz?
MESONERO:
Quedo, las manos se den.
LUCAS: Por el buen huésped, envaino
la cólera que tomé.
CARRETERO:
¡Lindo bribón!
LUCAS: En mi casa
soy
alcalde y soy juez:
Senténcioles a que bailen.
¿Hablo a sordos? ¡Qué cruel
está
el señor maese Alonso!
FRANCISCA: ¡Ea,
bobo! ¡Báilese!,
que
este par de castañetas
por
ti tengo que romper.
¡Manto afuera! ¡Arroje el son!
MUSICOS: ¿Qué
cosa?
LUCAS:
No sé, pardiez;
vaya
un bailecillo al uso
que
por mí bailará Inés,
Francisca o cómo se llama.
FRANCISCA:
Canten, que yo bailaré.
Bailan
"Afuera, afuera, que salen
dos
mozuelas getafeñas,
hermosura de los cielos,
travesura
de la tierra,
sombrerito a lo valiente,
juboncito a la francesa,
avantal a lo celoso,
donairito a lo de ¡mueran!
Un
mozo las acompaña,
honra de las castañetas,
el
primero que las toma
y el
postrero que las deja.
Airosamente lo bailan,
donoso lo menudean
cuando Belisa, cantando,
les
dice desta manera:
Quien quisiere del mundo gozar
ha
de acudir, tener y pagar;
no
hay que dudar;
que
se ha de acudir, tener y pagar;
no
hay que dudar.
Excusar requiebros,
no
hay que dudar,
y
acudir con tiempo
no hay que dudar;
poco
de embeleso
no
hay que dudar;
mucho de dinero,
no
hay que dudar.
Esto
los mozuelos
mandan pregonar:
quien quisiere del mundo gozar
ha
de acudir, tener y pagar.
Otra
mocita en el baile
mostrar quiere su destreza,
cantando al uso de corte
en
demandas y respuestas:
¿Cuántos hombres le bastan
a
una muchacha?
No
le bastan todos,
si
los engaña.
¿Y
si bien ama?
Uno
solo, mozuela,
cabe
en el alma.
Quien se vende, ¿qué nombre
tendrá más suyo?
Regatona del cuerpo,
Judas del gusto.
Este
es el mundo;
yo
apetezco lo bueno,
que
no lo mucho.
[FIN DEL ENTREMÉS GETAFE]
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