Guy de Maupassant
Madame Thomassin

Escena XI THOMASSIN, HENRY (Un minuto de silencio. Los dos hombres se miran.)

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Escena XI

THOMASSIN, HENRY
(Un minuto de silencio. Los dos hombres se miran.)

THOMASSIN.- No intente decir: ¡no! ¡No intente mentir!... ¡Estoy seguro!... Así que uno entra en la casa de un hombre honrado, se hace querer por él como un hijo y se le roba su felicidad, su alegría, la mujer a la que adoraba con toda su alma, e incluso ni le permite el postrer consuelo de respetarla en su tumba... ¡Es usted un miserable!
HENRY.- Diga lo que quiera, señor, no le responderé.
THOMASSIN.- ¡Oh! Me gustaría hacerlo sufrir como ningún hombre haya sufrido, pues usted ha cometido una cobardía sin igual. Desde luego...así lo creo... ¡sin igual!... Pues yo los miraba a ambos como a mis hijos... ¡Y me parece que esto casi es un incesto! ¡Es usted un miserable!
HENRY.- No le contestaré.
THOMASSIN.- Usted, todavía... usted no me había prometido nada... pero su cómplice... Es una...
HENRY (suplicando.).- ¡Señor!... Señor... ¡Está muerta!...
THOMASSIN (enloquecido).- ¡Tanto mejor!... ¡Me alegra que esté muerta!...
HENRY.- ¡Cállese...cállese!
THOMASSIN.- Usted lo ha dicho... ¡Quisiera usted hacerme callar ahora! ¡Usted!... ah, no comprende porque tenía el aspecto calmado cuando entré, era porque quería... quería que usted confesase... Pero se atreve... ¿No ve usted que muero de ganas de estrangularlo?
HENRY.- ¡Oh! No me defendería... Yo, todo lo que usted quiera, pero se lo suplico, no hable de ella así... ¡Porque usted no sabe!... ¡Ella se ha suicidado, señor!
THOMASSIN (estremeciéndose.)- ¡Eh!
HENRY.- Ella se ha matado porque creía amarme y no se atrevía a seguir siendo su esposa.
THOMASSIN.- ¡Eso no es cierto!
HENRY (extrayendo un frasco de su bolsillo).- Aquí está lo que he encontrado, un frasco que había pasado desapercibido. Me he informado... ¡es casi fulminante!
THOMASSIN.- ¡Desgraciado!... ¡Tú la has matado!
HENRY.- ¡Eh! ¡ bien que fui yo!... Pero déjeme decirle... Sí... soy un miserable... No le pido que me perdone.
THOMASSIN.-¡Perdonarte!... á tí... ¡por quién todo lo que constituía mi felicidad ha desaparecido! (va hacia la ventana y arranca una barra transversal de hierro que la cierra. Luego avanza hacia Henry, la mirada amenazadora, terrible.) ¡Perdonarte!... ¡Tú bromeas, me parece!
HENRY.- ¡Deténgase... Señor! No vale la pena cometer un crimen. Desde el momento en el que usted exige mi muerte... ¡me haré justicia a mi mismo!
THOMASSIN (dejando caer la barra de hierro mirando a Henry.).- ¿Cómo?
HENRY.- ¡Con esto... como ella!... ¡Queda bastante para matarme! (Thomassin hace un gesto como para detenerlo, luego lo mira - Henry va hacia la cómoda, toma un vaso y vierte agua, echando con frialdad en esa agua el contenido del veneno.) ¡Ah! ¡qué feliz soy!... ¡voy a sufrir como ella ha sufrido, morir como ella ha muerto! Y tal vez, ¿quién sabe?... tenga la esperanza de encontrarla más allá... Si eso no es una mentira... (Lleva el vaso a sus labios.)
THOMASSIN (con un gesto furioso le arranca el vaso y lo arroja al suelo.).- ¡No! ¡Eso no podría ser! ¡Yo no lo quiero! ¡Encontrarla...tú!... ¡Todas las noches os vería juntos! ¡No quiero! ¡Cuando pienso que te llamaba hijo mío! como quería conservarte siempre cerca de mí... en esta casa.
HENRY.- Yo también, señor, antes, saliendo de allí (señala la ventana.) de quedar cerca de usted, siempre; de hacerle la vida tan dulce como fuese posible, y como uno paga en secreto una deuda sagrada... Y luego quería vivir aquí... donde todo me habla de ella.
THOMASSIN (Con un grito.).- ¡Ah! ¡puedo entonces torturarlo a mi antojo!... Vivir lejos de esta casa, lejos de todo lo que se la recuerda, eso es lo que le romperá el corazón, ¿no es así? ¡Váyase... lo expulso!
HENRY.- Señor...
THOMASSIN.- Lo expulso... Y puesto que usted ha jurado obedecerme, le ordeno que parta para el campo. ¡Le prohíbo que vaya a rezar a su tumba antes de alejarse para siempre! Orar sobre esa muerta que usted ha provocado, se lo prohíbo, ¿me entiende? ¡se lo prohíbo!
HENRY.- Bien, señor... (En ese momento se abre la puerta. Aparece Julie. Él va hacia sus brazos diciendo.) ¡Ah! Julie... Julie... ¡qué desgraciado soy!... (Sin responder nada, Julie le empuja suavemente por los hombros y cierra la puerta tras él.)


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