IntraText Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
Escena XII THOMASSIN, JULIE | «» |
Link to concordances are always highlighted on mouse hover
THOMASSIN (A sí mismo.).- Desgraciado...¡Y yo!
Mi vida se ha acabado... Y decir que esta mañana me compadecía! ¡Esta mañana no
tenía más que llorar su muerte!... ¡ahora necesito llorar su vida!
JULIE (dulcemente).- Señor...
THOMASSIN (sin oírla).- ¡Solo! ¡Completamente solo a partir de ahora!
Sin nadie con quién hablar de ella.
JULIE (dulcemente).- Sr. Thomassin...
THOMASSIN (advirtiéndola.).- ¡Tú!... ¡ah! sí... ¡contigo...podría
hablar!
JULIE (con humildad).- Sr. Thomassin... vengo a decirle que me voy...
THOMASSIN.- ¿Cómo?
JULIE.- Amaba demasiado a mi pobre señora, decididamente, y no quiero quedar
con usted. ¡O más bien no puedo!
THOMASSIN.- ¿Por qué?...
JULIE.- Porque reflexionando, Sr. Thomassin, me he dicho que en el fondo ¡fue
usted quién ha hecho morir a la pobre mujer!
THOMASSIN.- Yo...yo... ¡Estás loca, Julie! ¡Fue ese desgraciado!...
JULIE (fríamente).- Fue usted, señor...
JULIE.- ¡Si la señora está muerta, es por su culpa! (Movimiento de Thomassin)
Cuando se tiene la edad que usted tiene, uno no se casa con una niña como
ella... ¡Antes de querer su corazón, es necesario informarse de si otro no lo
poseía ya!
THOMASSIN.- Ella me había dicho que me amaba. Sí... me lo había dicho.
JULIE.- ¡Y que sabía ella! ¡Y que conocía ella de la vida!... Pues bien, sí,
ella lo amaba... ¡por gratitud!... como se ama a un padre... Eso es, un padre
del que tenía necesidad, Sr. Thomassin.
THOMASSIN.-
Bien...¡vete! Tú también, eres malvada. Todas las mujeres son malvadas...
Vete...¡moriré solo! Completamente solo,
¡cómo un perro! Vete, soy yo quién te echo ahora. Vete enseguida (Rompiendo
a llorar.) ¡Ah! ¡Julie! ¡mi buena Julie! te lo suplico... ¡no me abandones!
JULIE (Con afecto.).- ¡No! Sr. Thomassin... no tema nada... Sería una
abominación dejarlo completamente solo. Creo desde luego que usted ha sido un
poco la causa. Pero veo que no es culpa suya... (Con intención) Y cuando
eso no es por su culpa... uno no debe quererlo tampoco demasiado en los demás.
(Va hacia la ventana) ¡Ah! ahí están las maletas del Sr. Henry que
François, el cochero, está metiendo en su carreta. El Sr. Henry se va, ¿no es
así?... Se va... para siempre... ¡Usted lo ha expulsado!... Él es desgraciado
también... Se va para siempre, dice, bien lejos, para siempre... creo que
enseguida... ahora... sería imposible que usted le dijese: Quédese... Pero
dentro de mucho tiempo, dentro de... tres años... dentro de dos años...
tal vez (Mirando siempre a la ventana) Sr. Thomassin. Está a punto de
partir. Se descubre para saludar una última vez esta casa. Si usted le
permitiese... voy a decirle que puede esperar a que... más tarde... Usted quiere,
¿verdad, señor... usted quiere?
THOMASSIN (después de un tiempo).- ¡No!
A aquella cuya falta ha sido expiada por la muerte, puedo perdonarla... ¡Y la
perdono! (Extendiendo la mano hacia la ventana.) ¡A él... jamás!
FIN
«» |